Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 18 de diciembre de 2021

El socialismo es, hasta hoy, la única vía al desarrollo con justicia social (+ Video)

 Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la clausura del III Pleno del Comité Central del PCC, en el Palacio de Convenciones, el 17 de diciembre de 2021

Cuba es un Estado soberano, responsable por la defensa de su seguridad y su soberanía. No tiene que rendir cuentas a nadie más que a su pueblo. Foto: Estudios Revolución

 

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la clausura del III Pleno del Comité Central del PCC, en el Palacio de Convenciones, el 17 de diciembre de 2021, “Año 63 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)

 

Explicarles que hace solo unos breves instantes recibimos una llamada del General de Ejército Raúl Castro Ruz, quien me pidió que les transmitiera que él había seguido por el circuito cerrado todos los detalles de las dos sesiones que hemos tenido del III Pleno del Comité Central del Partido, ayer y hoy, que elogiaba la calidad de la discusión y el debate realizado, y que les enviaba a todos un fuerte abrazo revolucionario (Aplausos).

Saludos, queridas compañeras y compañeros, hermanos todos en este arduo camino que solo puede emprenderse con claridad en las ideas que defendemos y confianza en los seres humanos que marchan a nuestro lado.

El socialismo es, hasta hoy, la única vía al desarrollo con justicia social. Una apuesta innegable a la inteligencia, la voluntad y la vocación solidaria de hombres y mujeres conscientes de que hacen “camino al andar”.

Otros lo han emprendido antes y nos han dejado lecciones, positivas o negativas, que no podemos ignorar, pero siempre atemperándolas a lo que singulariza nuestra experiencia concreta: historia, tradiciones, identidad y, por supuesto, el carácter y la cercanía de un adversario poderoso que lleva siglos al acecho.

Ese adversario no acepta la soberanía y odia nuestro sistema social.  Somos demasiado libres para lo que ellos consideran su patio trasero y demasiado atrevidos por elegir el camino del socialismo.

Cuba libre, soberana y socialista en las narices del imperio. Eso somos. Y en ese somos que entraña una alta cuota de resistencia y creatividad heroica, al cierre de otro año difícil, llegó el momento de felicitarnos.

Las actuales generaciones de revolucionarios se están probando en la pelea. La historia de Cuba está preñada de episodios de resistencia insuperables, pero ninguno de nosotros, desde las actuales responsabilidades, habíamos vivido años tan plagados de desafíos y amenazas.  Vencerlos es una proeza.

Rememoremos las batallas: Bloqueo reforzado con 243 medidas adicionales en medio de una pandemia con picos escalofriantes de contagiados y fallecidos, saturación de hospitales, escasa disponibilidad de medicamentos y déficit elevado de oxígeno terapéutico; problemas en la generación eléctrica; desabastecimientos de productos de primera necesidad, altos precios, crisis global en la transportación de mercancías; Guerra de IV Generación, apoyada en una campaña de descrédito vil y calumniosa contra las heroicas brigadas médicas, contra las leyes en curso, contra cada medida o acción de resistencia, contra el liderazgo revolucionario, contra las familias.

Adicionalmente, y tratando de fragmentar a una sociedad que debe su existencia a la unidad, han hecho todo por arrancarle el alma a la Patria, acosando a sus artistas y poniendo en venta el servicio de algunos a las peores causas.

Creyendo que la acumulación de esos factores bastaría para concretar el anhelado estallido social, se puso en marcha un plan desestabilizador que aún no ha cesado. Ese plan debía alcanzar su clímax el 15 de noviembre pasado. En algunas plataformas digitales se habló incluso del último día de la Revolución Cubana; sin embargo, fue el último día de una obra muy ensayada que nunca llegó a estrenarse.

La experiencia política acumulada es la de un Partido que nació de la unidad de todas las fuerzas patrióticas y no de la fractura y la pelea por el poder. Foto: Estudios Revolución

En razón de la fuerte campaña a su favor, adquirió cierta notoriedad el articulador del acto teatral interrupto, que ahora sus empleadores tratan de usar poniéndole cámaras y micrófonos por dondequiera que se mueve. En lo que algunos analistas llaman “la miamización de Madrid”, la derecha dura de la vieja metrópoli está compitiendo con los impresentables políticos anticubanos basificados en Miami.

Detrás de esta nueva temporada teatral hay un antiguo y pérfido propósito: restaurar la “Posición Común” que tan mala memoria dejó en la política europea, en tanto la subordinó obedientemente a los mandatos de Washington contra Cuba.

El “temido fantasma” del comunismo ha vuelto a recorrer el mundo con la creciente derechización de la política europea. Los excesos que impulsó el neoliberalismo ya no se sostienen, pero los grupos económicos privilegiados se niegan a corregir las profundas desigualdades que el libre mercado acentúa sin piedad y usan todo su poder económico y mediático para espantar las alternativas.

La orden es atacar a cuantos cuestionen el statu quo, evitando por todas las vías que el socialismo pruebe sus posibilidades, su viabilidad. Y Cuba, con sus jóvenes, está en la primera fila de la vanguardia revolucionaria, empeñada en probar que sí es posible un modelo diferente de sociedad, donde el hombre no sea depredador, sino un elemento de concordia, equilibro y sostenibilidad.

El solo hecho de que hayamos llegado hasta aquí, con los férreos candados de 62 años de bloqueo en la puerta de casi todas las oportunidades, dice mucho sobre lo que podríamos conquistar sin esos obstáculos.

Sin duda hemos errado en ocasiones, nos movemos con excesiva cautela para impulsar cambios que requieren urgencia, pero cualquier intento de juzgarnos exige, en primer lugar, un análisis de lo que Cuba puede hacer cercada y acosada por la mayor potencia de la historia.

Los articuladores de las campañas contra Cuba se empeñan en convertir en marcas determinadas fechas escogidas y fabricadas como símbolos contra la Revolución. Se exalta la narrativa en torno a disturbios y se premia generosamente a los narradores, mientras se pretende condenar a Cuba por encarcelar y enjuiciar a quienes participaron en los hechos vandálicos que sus propias redes dispersaron por el mundo creyendo entonces que eternizaban un fin que no llegó.

Tenemos un solo Partido, pero con un programa propositivo y claro de lo que quiere la mayoría de su pueblo. Foto: Estudios Revolución

Compañeras y compañeros:

En la reciente XX Cumbre del ALBA-TCP se denunció el doble rasero de quienes acusan a gobiernos de izquierda por encarcelar a los que violan nuestras leyes, pero nada dicen de los detenidos y condenados por el asalto al Capitolio de Estados Unidos a comienzos del año. Son los mismos que lanzan diatribas constantes contra Cuba en nombre de supuestas violaciones contra los derechos humanos y exigen la extradición de Julian Assange para condenarlo de por vida por haber ejercido el derecho de acceso a la información.

Cuba es un Estado soberano, responsable por la defensa de su seguridad y su soberanía. No tiene que rendir cuentas a nadie más que a su pueblo. Los procesos penales se realizan bajo la observancia del principio de legalidad. Ningún menor de 16 años está encarcelado en prisiones comunes, porque la Ley cubana no encarcela niños. Tenemos escuelas de formación integral para la atención a menores. ¡Basta ya de falacias!

Esta rara dictadura, cuyos supuestos desaparecidos o perseguidos suelen reaparecer paseando por ciudades europeas o norteamericanas, tiene una limpia trayectoria en el tratamiento a su población penal, y tiene una moral muy alta para no aceptarles acusaciones a los mayores violadores de los derechos humanos en el mundo, dentro o fuera de su país, lo mismo en Vietnam que en Iraq, o en el territorio ilegalmente ocupado por la Base naval en Guantánamo.

Tampoco aceptamos etiquetas ni rótulos. Dictaduras son todas las que promovieron y apoyaron las sucesivas administraciones yanquis en todo el mundo, pero especialmente en Nuestra América: Trujillo, Batista, Duvalier, Somoza, Pinochet, Stroessner, Videla, Bordaberry, Castelo Branco y un largo etcétera centroamericano, tan tristemente célebre como los escuadrones de la muerte o la Escuela de las Américas, las picanas eléctricas, los vuelos de la muerte, los secuestros de niños y los desaparecidos que se cuentan por miles.

Los perseguidos y los exiliados por luchar contra esas dictaduras encontraron en Cuba apoyo y hogar, solidaridad y acompañamiento.

Tener un solo Partido no nos convierte en dictadura; sí nos libra de las pugnas y de la corrupción política que tanto daño hacen a naciones pequeñas y pobres, donde el acceso a los cargos está permeado por los compromisos con las élites empresariales, que financian las campañas políticas a través de organizaciones que les permiten limpiar la ruta de sus transacciones. En cualquier caso, el circo en que deviene la escena política de esos países se basa en ataques al contrario de la índole que sea y oculta cualquier esencia. Sus agendas persiguen fines únicamente electorales, que raras veces son cumplidos, porque nacen de estimaciones en las que se identifica el problema, pero en las que no se busca la transformación; porque la transformación muchas veces supone romper con la lógica del capital y con las reglas impuestas por las grandes corporaciones que mantienen cautivo el accionar político y las posibilidades de evolución social en esas naciones.

Esa es nuestra visión, pero no cuestionamos lo que hacen otros soberanamente. La experiencia política acumulada es la de un Partido que nació de la unidad de todas las fuerzas patrióticas y no de la fractura y la pelea por el poder. Tenemos un solo Partido, pero con un programa propositivo y claro de lo que quiere la mayoría de su pueblo, al que se consultan las grandes decisiones políticas, económicas y sociales. Más que Partido somos un Unido, por la coherencia en propósitos y fines.

Estados Unidos con sus dos partidos más importantes, que dicen ser oposición uno del otro y mantienen el mismo sistema con las mismas políticas de coerción y presiones a sus adversarios, como lo es el bloqueo a Cuba, son la mayor expresión de la colosal mentira que esconde el pluripartidismo como condición para acreditar la democracia.

El General de Ejército Raúl Castro Ruz lo ha ilustrado muy bien al decir que entre los republicanos y los demócratas hay tantas diferencias como entre Fidel y él: apenas en el estilo.

El Octavo Congreso debatió ampliamente este tema, y no voy a extenderme sobre él. Solo quiero reiterar que, prácticamente todos los problemas acumulados como consecuencia de la nueva pandemia de la COVID asociada a la vieja pandemia del bloqueo, fueron identificados y analizados en nuestro Congreso, del que se derivaron políticas y acciones que siempre han formado parte de la labor del Partido.

En el III Pleno del Comité Central del Partido se recordó el histórico acontecimiento que, un 17 de diciembre, hace siete años, significó para el pueblo de Cuba el regreso total de los Cinco Héroes prisioneros en Estados Unidos, tal cual preconizó Fidel. Foto: Estudios Revolución

Compañeras y compañeros:

La orfandad de ideas y la subestimación de nuestro pueblo ciega a los adversarios y los hace perder sus guerras contra Cuba aun antes de empezarlas, pero no es ocioso detenernos en las características de la actividad subversiva de esta época, sustancialmente diferente a periodos anteriores.

En los últimos años, y de manera particular en los más recientes, sucesivas administraciones norteamericanas han “enfilado los cañones” de sus campañas de descrédito contra Cuba, Nicaragua y Venezuela. Era previsible que, tras los intentos de “golpes blandos y no tan blandos”, en Venezuela en 2017 y en Nicaragua en 2018, se intentaran similares acciones contra Cuba. Es lo que ha ocurrido en el último año y lo que el pueblo ha sabido enfrentar y vencer.

Estructurar una oposición interna es el más viejo anhelo del Gobierno estadounidense, pero, tal como revelaron hace varios años documentos de la entonces Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba publicados en Wikileaks, la contrarrevolución interna era deficiente, disfuncional, guiada solo por intereses materiales y sin base de apoyo popular.

Conscientes de esa carencia fundamental, lo han intentado todo.  Desde las formas más sutiles y conciliadoras, apostando a intelectuales y a corrientes de pensamiento socialdemócratas, con una plataforma mediática de soporte, comenzaron apuntando al desmontaje ideológico del socialismo cubano, en combinación con una estrategia nunca abandonada en la subversión antisocialista: el arte y la cultura, sostén espiritual de la nación cubana. Lo primero que hay que salvar, como advirtió Fidel.

El intento de emplear el arte como arma de destrucción de la Revolución se verifica en dos líneas:

Una es la presión a los más reconocidos artistas y creadores a través del mercado, condicionando su acceso a plazas importantes a cambio de una proyección política contra la Revolución. Ya no basta con que callen y eviten expresiones de simpatía hacia la institucionalidad de su país, les exigen pronunciarse abiertamente en contra. La más sencilla postura favorable se paga con el peor de los linchamientos y con la más aberrante censura. Son los métodos macartistas de estos increíbles de la libertad de expresión a “punta de pistola”.

Testimonios de operadores políticos vinculados a los más recientes intentos de “golpe blando” contra Cuba, confirman el modus operandi de la subversión sobre ese universo poblacional.  Exploran, estudian y se acercan a los jóvenes creadores buscando identificar las posiciones más críticas dentro de la lógica misión cuestionadora que siempre cumple el arte.

Ya no se trata solo de pescar inconformidades en grandes galerías o prestigiosos escenarios; van en busca de expresiones y proyecciones artísticas, subestimadas por las instituciones, que nacen y crecen en el barrio, en la pequeña localidad, en espacios más auténticos y, sin embargo, menos atendidos. Tenemos la responsabilidad de involucrarnos cada vez más con la realidad cultural nuestra.

Otro frente de batalla se abre en el ámbito jurídico con el Anteproyecto del Código de las Familias, al que los enemigos de la nación están apostando como vía para quebrar el consenso vital de la sociedad cubana.

La comunidad LGBTIQ+, los movimientos feministas y las congregaciones religiosas, cada uno desde una visión particular del tema, expresan la amplia diversidad que se mueve en torno a un proyecto que precisa de mucho humanismo. Contra esa posibilidad se mueven las matrices enemigas también, empeñadas en echarnos a unos contra otros.

Se trata de intentar quebrar la sagrada unidad nacional, lo que nos toca enfrentar con inteligencia, con diálogo, con debate, con persuasión, conscientes de que saldremos fortalecidos de ese ejercicio de democracia real que nos desafía a entrenarnos más y mejor en el arte de la política, en momentos en que cobra fuerza la tendencia a contraponer sectores y procesos sociales, de los cuales la Revolución ha sido paladín, a las instituciones oficiales del país.

Este III Pleno nos confirma que el Octavo Congreso no terminó al clausurarse sus sesiones. Foto: Estudios Revolución

Temas raciales, de género, de protección animal y ambiental se superponen constantemente en plataformas digitales con ataques descarnados hacia la institucionalidad, buscando quebrar el entendimiento y el diálogo, sin reconocer los esfuerzos y avances que realizan el Estado y las organizaciones de la sociedad civil por eliminar los lastres que obstaculizan el desempeño de esos derechos y garantías asociados a estos temas.

Comienzan por tratar de arrebatarnos la iniciativa y cualquier protagonismo en los debates, con la penosa aceptación de quienes, pudiendo enfrentarlo, lo rehúyen. En algunos es cierto que nos hemos quedado a la zaga o llegado hasta un punto —es ahí donde tenemos que dar un salto— y en otros hemos avanzando mucho, pero tal vez no comunicado lo suficiente, debatido lo suficiente, consensuado lo suficiente, y ese es otro reto que tenemos: extender aún más los procesos de debate y participación alrededor de los proyectos o procesos sociales que emprendemos.

Enfrente tenemos más de un espacio tomado por extremistas, fundamentalistas, donde las fuerzas anticubanas, generadoras de odio, actúan en permanente disposición para el linchamiento a base de mentiras, manipulación, tergiversaciones, incitación a la violencia e incluso a la agresión militar.

Todas estas batallas transcurren en los medios tradicionales de comunicación, pero alcanzan su momento más intenso y decisivo a partir del uso de modernas herramientas de comunicación e interactividad, que les dan a los sujetos la sensación de que poseen la capacidad de influir en los asuntos en debate. Es justamente en esos ámbitos donde aún actuamos en desventaja, a veces por los modos en que operan algunas plataformas con algoritmos que no nos favorecen, pero también porque es preciso que movilicemos más y mejor talentos y energías con lógicas asociadas a esas herramientas.

No basta con tener un arsenal de ideas y verdades como templos para defender. Es imprescindible moverlas con inteligencia, eficacia y rigor.

Sometidos a un constante intento de desmontaje del socialismo cubano, desde presupuestos supuestamente de izquierda o progresistas, que muestran solo lo negativo mientras ofrecen recetas engañosas, en paralelo con ataques irreflexivos, irracionales contra cualquier alternativa al capitalismo depredador, la solución no está en retirarse o en callar.

Foto: Estudios Revolución

Tenemos una Revolución, siempre más grande que todos nosotros, que tiene todavía mucho que contar, incluido lo que hemos aprendido a descartar porque no funciona o funciona mal.  No olvidemos nunca el concepto de Revolución que nos legó Fidel. Es tiempo de cambiar lo que deba ser cambiado sin renunciar a nuestros principios, en particular los viejos modos de hacer la comunicación, porque la época lo impone y porque, como diría el inolvidable Aute: “Nos va la vida en ello”.

Compañeras y compañeros:

Este III Pleno nos confirma que el Octavo Congreso no terminó al clausurarse sus sesiones.

Los temas propuestos y debatidos son del máximo interés de nuestro Partido. En el caso de las modificaciones a los reglamentos a todas las instancias, deben favorecer una dinamización de los procesos internos. Será tarea permanente revisar cómo estas modificaciones impactan la vida de los núcleos y cuán efectivas son.

Son estos asuntos de rutina que en cualquier circunstancia debemos atender; pero ayer y hoy se han abordado prioridades y esencias en las misiones del Partido que trascienden los ámbitos de la militancia para impactar al conjunto de la sociedad.

Algunas fueron objeto de intensas jornadas de debate durante el Congreso, como las acciones para revitalizar y actualizar el funcionamiento de los Comités de Defensa de la Revolución y la Federación de Mujeres Cubanas; el trabajo partidista en función de la investigación, la enseñanza y la divulgación de la historia de Cuba y del marxismo-leninismo y el Programa nacional para el estudio, investigación y difusión del pensamiento, la vida y obra del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, asuntos todos que atañen a la ideología y, por extensión, a la defensa de la Revolución, tanto como la prevención y el enfrentamiento a la subversión.

La agenda de la reunión se completó con temas medulares para la economía de la nación, como la propuesta para salvar la industria azucarera, sus derivados y generación de energía, y el Plan de la Economía y el Presupuesto para el año 2022.

Foto: Estudios Revolución

En mi opinión, el Informe al Pleno sobre el trabajo del Buró Político es ejemplar en dos sentidos: resume en pocas cuartillas un profundo trabajo de meses que de algún modo conocemos todos por ser partícipes y, a la vez, muestra evidencias de una conexión con los principales problemas y demandas del pueblo.

Así deben ser nuestros documentos y discusiones:  breves y profundos, con menos diagnósticos conocidos y más acciones nuevas y eficaces probadas en la práctica. Resulta paradójico y contradictorio que hablemos de poner el trabajo al ritmo de los tiempos y sigamos pensando en publicaciones tradicionales, subestimando el alcance e impacto de las nuevas tecnologías en los públicos jóvenes que se plantean conquistar, y escribiendo prácticamente cada tarea que deben cumplir los cuadros y los miembros de fila de nuestras organizaciones.

La participación es la clave, lo hemos dicho ya. Y la participación es real y efectiva cuando se ejerce desde la iniciativa, la imaginación, el afán del ser humano de ver sus ideas puestas en práctica.

Ni hay papel suficiente para informes largos ni tiempo sobrante para reuniones que nos roban horas imprescindibles para el contacto personal con nuestras bases, amigos y familia. Los cuadros no pueden agobiarse bajo el peso de tareas excesivas que no les permiten cumplir ninguna eficazmente, ni desconectarse de la vida tal como transcurre mientras estamos reunidos tratando de que todo marche mejor.

Los cuadros son seres humanos cuya misión se hace más eficaz cuando se alterna con actividades comunes. Esa asignatura no se enseña en ninguna escuela política, pero nos conecta de forma más directa con nuestra sociedad.

En las próximas horas estará sesionando la Asamblea Nacional y podremos abordar con más profundidad otros temas que también se han abordado en las discusiones de este Pleno, como los de la economía doméstica, con su asustadora carga de inflación, la atención a los vulnerables y las acciones que deben marcar la estrategia de avance hacia el tiempo del mundo pospandemia, que nos espera a la vuelta de unos días para plantearnos nuevos retos.

Como todos sabemos y sentimos, el año 2021 ha estado marcado por el bloqueo, que se ha mantenido inmóvil con las medidas aplicadas por la anterior administración del Gobierno de los Estados Unidos, lo que es aún más criminal en medio del enfrentamiento a la COVID, afectando el suministro al país de recursos indispensables para la salud y la alimentación del pueblo.

La disminución de los ingresos en divisas, unida a la prioridad otorgada al financiamiento de los gastos para enfrentar la pandemia, intensificó el déficit de ofertas, causa principal de la inflación que el país enfrenta.

Durante todo el año se trabajó para ubicar los limitados recursos disponibles en las actividades más sensibles y, aún en medio de la compleja situación económica que atravesamos, se avanza en necesarias y profundas transformaciones, como las implementadas para el incremento de las producciones agropecuarias; la mayor autonomía de la empresa estatal socialista, sujeto principal de nuestro modelo económico, y el perfeccionamiento y ampliación de los actores económicos no estatales.

A su vez, se intensifica la atención directa a los barrios y a las personas y comunidades en situación de vulnerabilidad, no con un enfoque asistencialista, sino de participación de la población en la identificación y solución de los problemas.

Se estima que, como resultado de la recuperación gradual de la actividad económico-social del país, en el año 2021 se alcance un crecimiento del Producto Interno Bruto, a precios constantes, en el entorno del 2 %.

Para el desempeño armónico y equilibrado de la economía se requiere del aporte de todos los actores y del acompañamiento del Partido, enfrentando resueltamente las trabas subjetivas que aún subsisten.

El país necesita una empresa estatal socialista eficiente, audaz, innovadora, y un sector no estatal que, como complemento del estatal, aporte bienes y servicios de calidad. Este entretejido productivo, del que ya disponemos y que se continuará ampliando, nos sitúa en condiciones favorables para aprovechar el proceso de recuperación gradual de la economía ya iniciado.

En el Plan y en el Presupuesto del año 2022, que la próxima semana serán presentados a la aprobación de la Asamblea Nacional, se proyectan medidas para recuperar gradualmente el papel del peso cubano como centro del sistema financiero y para avanzar en la racionalidad de los precios.

No se podrá en el corto plazo resolver todos los problemas, pero sí se retomará la senda del crecimiento económico para el desarrollo y se continuará avanzando, con equidad y justicia social, en la implementación de la hoja de ruta trazada en nuestro Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030.

Los debates que se desarrollarán en la próxima sesión de la Asamblea sobre los temas económicos deberán aportar a la Estrategia Económico-Social que el país elabora para enfrentar los desafíos del próximo año.

En lo que ese momento llega, quiero reconocer el valioso aporte del Partido a las buenas señales que apuntan a un crecimiento, por más discreto que sea.

La apertura del 15 de noviembre y todo el esfuerzo y la consagración que nos permitieron llegar a ese momento invitan al agradecimiento que no nos cansaremos de transmitir a todo el personal de la Salud involucrado en el control de la epidemia, a los investigadores, creadores y productores de las tres vacunas y los dos candidatos vacunales, los medicamentos y protocolos de atención a los contagiados.  A los destacamentos de jóvenes que apoyaron en toda clase de labores en los centros de atención a pacientes con COVID y a la población vulnerable. A los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, que garantizaron disciplina y organización en horas difíciles; pero también a nuestros valiosos compañeros y compañeras del Partido y el Gobierno a todos sus niveles, que entendieron qué significa ir a la vanguardia y lo están cumpliendo muy dignamente.

Es un honor, un privilegio y un gran desafío dirigir el Partido de los comunistas cubanos, digno entre los dignos del mundo, en tanto viene de raíces tan hondas y limpias como las de los próceres de la independencia; se afirma en los jóvenes de la Revolución del 33 y nace definitivamente con la martiana Generación del Centenario, Fidel y Raúl a la vanguardia y en cada acto el compromiso del Che:

¡Hasta la victoria siempre!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(Ovación.)

 

(Tomado de Granma)

viernes, 17 de diciembre de 2021

La deuda mundial alcanza cifra récord



Los programas de protección social y salud que debieron activarse con la covid-19 condujeron en muchos países a incrementos en los niveles de deuda pública, favorecidos por tasas de interés relativamente bajas, y contribuyeron a un récord en el endeudamiento global. Foto: Henitsoa Rafalia/BM

WASHINGTON – En 2020 se produjo el mayor aumento de la deuda en un año desde la Segunda Guerra Mundial y el endeudamiento global alcanzó a 226 billones (millones de millones) de dólares, indicó un estudio divulgado este viernes 17 por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La crisis financiera mundial y la profunda recesión, disparadas con los efectos de la pandemia covid-19, fueron responsables de ese aumento, que ahora enfrenta a los gobiernos con niveles inusitadamente altos de deuda pública y privada, nuevas mutaciones del virus y creciente inflación.

Ya antes de la crisis el nivel de endeudamiento era elevado, pero el año en que se desarrolló la pandemia aumentó 28 puntos porcentuales y se situó en 256 % del producto bruto mundial, de acuerdo con la base de datos del FMI.

El endeudamiento púbico contribuyó un poco más de la mitad del aumento, y el coeficiente de deuda pública se disparó a un nivel sin precedentes de 99 % del PIB, mientras la deuda privada de empresas no financieras y la de hogares también alcanzaron nuevos máximos.

Los aumentos de la deuda fueron especialmente notables en las economías avanzadas, donde la deuda pública subió de alrededor de 70 % del PIB, en 2007, a 124 % del PIB en 2020.

La deuda privada aumentó a un ritmo más moderado, pasando en el mismo período de 164 a 178 % del PIB.

La deuda pública ahora representa casi 40 % de la deuda mundial total, la mayor proporción desde mediados de los años 60 del siglo pasado.

La acumulación de deuda pública desde 2007 obedece en gran medida a dos graves crisis económicas que los gobiernos han tenido que afrontar: primero la crisis financiera mundial de 2008-2009, y luego la pandemia de covid.

Existen fuertes variaciones en los movimientos de deuda entre un país y otro, y las economías avanzadas más China cargaron con más de 90 % de los 28 billones de dólares en que aumentó la deuda en 2020.

Los economistas autores del informe del FMI, Vitor Gaspar, Paulo Medas y Roberto Perrelli, lo atribuyen a que esos países pudieron incrementar la deuda pública y privada durante la pandemia gracias a las bajas tasas de interés, las medidas de los bancos centrales y sus mercados financieros bien desarrollados.

Pero la mayoría de las economías en desarrollo están en la otra orilla de la brecha de financiamiento, desde donde se enfrentan a un acceso limitado a los fondos y a menudo con tasas de interés más altas.

En las economías avanzadas, los déficits fiscales se dispararon por el desplome de los ingresos a causa de la recesión y la adopción de amplias medidas fiscales ante la propagación de la covid.

Así, la deuda pública creció 19 puntos porcentuales del PIB en 2020, un aumento semejante al registrado durante la crisis financiera mundial, en un período de dos años: 2008 y 2009. La deuda privada, sin embargo, aumentó 14 puntos porcentuales del PIB en 2020, casi el doble que durante la crisis financiera mundial.

Durante la pandemia, los gobiernos y los bancos centrales facilitaron un mayor endeudamiento del sector privado para ayudar a proteger vidas y medios de vida. Durante la crisis financiera mundial el desafío consistía, en cambio, en contener los daños infligidos por un sector privado demasiado apalancado.

Los países de mercados emergentes y en desarrollo enfrentaron restricciones financieras mucho más duras, pero con amplias disparidades. China por sí sola contribuyó en 26 % al aumento de la deuda mundial.

Los mercados emergentes (excluida China) y los países de bajo ingreso representaron pequeñas proporciones del aumento de la deuda mundial, de alrededor de un billón y 1,2 billones, en cada caso, principalmente por un mayor endeudamiento público.

Sin embargo, tanto los países de mercados emergentes como los de bajo ingreso están enfrentando coeficientes de deuda elevados debido a una fuerte reducción del PIB nominal en 2020.

El fuerte aumento de la deuda estuvo justificado por la necesidad de proteger la vida de las personas, preservar los empleos y evitar oleadas de quiebras. Si los gobiernos no hubieran tomado medidas, las consecuencias sociales y económicas habrían sido devastadoras, sostuvo el reporte.

Pero la escalada de la deuda amplifica las vulnerabilidades, sobre todo a medida que las condiciones de financiamiento se tornan restrictivas. Los mayores niveles de endeudamiento limitan en muchos casos la capacidad de los gobiernos para apoyar la recuperación y la capacidad del sector privado para invertir a mediano plazo.

Por ello, “un desafío crucial radica en encontrar la combinación justa de políticas fiscales y monetarias en un entorno de deuda elevada y creciente inflación”, pues “las medidas de los bancos centrales hicieron que las tasas de interés descendieran al límite y que a los gobiernos les resultara más fácil endeudarse”.

Los expertos estiman que “la política fiscal deberá modificarse conforme suban las tasas de interés, sobre todo en los países con mayores vulnerabilidades de deuda”, pues cuando las tasas de interés reaccionen, el mayor gasto, o la reducción de los impuestos, incidirá menos en la actividad económica y el empleo.

También se podrían generar presiones inflacionarias y es posible que se agudicen las preocupaciones en torno a la sostenibilidad de la deuda.

Por ello los autores insisten en un equilibrio entre la flexibilidad de las políticas, la adaptación a circunstancias cambiantes y el compromiso con planes fiscales de mediano plazo, creíble y sostenible.

Y, finalmente, sostienen que la pandemia y la brecha mundial de financiamiento “exigen una cooperación internacional sólida y eficaz, y apoyo a los países en desarrollo”.

A-E/HM

En 2022 avanzaremos gradualmente en la eliminación de la inflación; no será fácil, pero tampoco imposible

Debaten en III Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba proyectos de Plan de la Economía y Presupuesto del Estado para 2022 que se presentarán en sesión ordinaria del Parlamento. Vice primer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, analiza procesos inflacionarios y formas de controlarlos

Foto: Estudios Revolución

Como una intervención medular, reflexiva, autocrítica, calificó el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la intervención en el III Pleno del Comité Central, del vice primer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, donde analizó el incremento de precios que hoy vive el país y las formas de revertir estas tendencias.

Estamos en condiciones de enfrentar el proceso inflacionario y en 2022 avanzar gradualmente en su eliminación, afirmó Gil Fernández. «No es fácil, pero no imposible, está en nuestras manos y lo lograremos», sentenció con total convencimiento.

Ante la contundencia de los datos ofrecidos sobre el proceso inflacionario (todos públicos, pueden encontrarse en publicaciones de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información —ONEI—), el calado del análisis y la proactiva posición del economista, el Presidente de la República le solicitó a Gil Fernández abordar el asunto con profundidad en el Octavo período de sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional, que comienza este martes 21 de diciembre.

El Vice primer ministro presentó al III Pleno los principales aspectos del Plan de la Economía Nacional para 2022, y la ministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños Weiss, adelantó los estimados del anteproyecto del Presupuesto del Estado para el año que se avecina. Ambas propuestas fueron sometidas a votación y aprobadas por el Pleno partidista para su presentación la próxima semana en el parlamento.

Y SIN EMBARGO, CRECEMOS...

El titular del Ministerio de Economía y Planificación (MEP) inició su intervención con la evaluación del comportamiento de la economía en los últimos trimestres, los más recientes a partir de datos preliminares o estimados. Expuso que la nación vivió siete de contracción económica, pero los tres últimos son de crecimiento.

Aunque no se compensará la caída sobre el 13 por ciento del Producto Interno Bruto que se ha acumulado en parte del último bienio, 2021 cerrará con un alza estimada en el entorno del dos por ciento, recordó.

A pesar de la pandemia y el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de EE.UU. contra Cuba, en 2021 se han hecho, además, profundas transformaciones económicas y sociales, subrayó.

Entre los resultados enumeró el fortalecimiento de la empresa estatal socialista, el perfeccionamiento de los actores económicos, la adopción de medidas para el incremento de las producciones agropecuarias, la implementación de la Estrategia Económica y Social, el trabajo en los barrios y en las comunidades, la atención a personas en situación de vulnerabilidad, y los avances en el Plan de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030 a través del sistema de macroprogramas, programas y proyectos.

El 2021 fue un año tenso, pero de grandes y profundas transformaciones, sentenció Gil Fernández.

No obstante, se confrontaron varios aspectos negativos, como que más de 500 empresas estatales cerrarán el año con pérdidas y el vínculo de estas con los precios que están aplicando; la dolarización parcial de la economía en las relaciones entre las empresas y de estas con el sector no estatal; y las desviaciones del diseño de la Tarea Ordenamiento, fundamentalmente en lo referido a la inflación minorista.

Entre éxitos y tropiezos, 2022 llega a Cuba con un horizonte promisorio, el Plan de la Economía para el año que ya viene tiene entre sus objetivos priorizados: avanzar, como parte de la reanimación gradual de la economía, en el proceso de estabilización macroeconómica; en la recuperación del papel del peso cubano como centro del sistema financiero, y en la racionalidad de los precios de los productos y servicios, priorizando los que resultan más sensibles para la población.

El 2022 también será el año para estabilizar el Sistema Electroenergético Nacional (SEN); para continuar la atención priorizada a personas, hogares y comunidades en situación de vulnerabilidad; para transformar el sistema empresarial estatal, sujeto principal del modelo económico; y para descentralizar las competencias en función de una mayor autonomía en los municipios según el mandato de impulsar el desarrollo territorial.

INFLACIÓN: ESE TEMA NUESTRO DEL DÍA A DÍA

En un análisis sin medias tintas —crítico, pero proactivo; de saber y reconocer, pero también de hacer—, Gil Fernández ilustró que la inflación que estamos viviendo no es un «problema cubano», es un fenómeno global.

El mundo está enfrentado el peor proceso inflacionario de los últimos 30-40 años, de lo que dan cuenta todos los días los medios de comunicación y las redes sociales.

Por un lado, explicó el Vice primer ministro, la ralentización de la actividad productiva es mundial y todos los países han estado inyectado dinero a la circulación, emitiendo dinero sin respaldo productivo. Por otro, en varias naciones empieza a producirse un incremento de la demanda como parte del ajuste de la economía mundial para el período pos COVID-19.

En este contexto —añadió— era previsible que el capitalismo intentara recuperar las pérdidas acumuladas durante la pandemia, que trataría de renacer sobre sus propias cenizas, que sus empresas en pérdidas irían a recuperarlas a través del incremento de los precios. Eso es lo que está pasando.

Cuba, con su economía abierta, no escapa a las draconianas condiciones que imponen el inamovible orden económico y financiero mundial y otras falencias. El titular del MEP lo argumentaba explicando que nuestro país está insertado en ese mundo; que estamos con un bloqueo recrudecido y criminal; y que hemos dejado de ingresar en los últimos tiempos más de 3 000 millones dólares (sin incluir los daños por el bloqueo).

El enfrentamiento a la COVID-19, agregó, ha supuesto al mismo tiempo un incremento de los gastos en divisas para atender a nuestra población, porque la Revolución nunca pondrá la economía por encima de la salud de nuestra gente. Otros países lo han hecho, pero la respuesta de nuestro Gobierno a la pandemia fue priorizar la salud. Esa es la diferencia entre el socialismo y el capitalismo.

Junto a lo anterior, la nación ha tenido que enfrentar un incremento exorbitante de los precios de las importaciones y de los fletes (y muchas navieras no quieren trabajar con Cuba debido al bloqueo); ha sufrido una disminución de los rendimientos agrícolas por limitaciones con los insumos, lo que encarece los costos reales; y ha tenido que inyectar liquidez (emitir dinero sin respaldo productivo) para proteger a la población, incluido sectores como la cultura y el turismo y los trabajadores que han quedado interruptos.

Este es el escenario que hemos tenido que enfrentar, conceptuó Gil Fernández. Un escenario de inflación de costo e inflación de demanda, la tormenta perfecta para que se pudiera dar el fenómeno de la inflación que estamos viviendo (aunque no es totalmente justificado, como explicaría más adelante).

Esa es la realidad —ratificó— y nada de eso ha tenido que ver con la Tarea Ordenamiento. Debido a la agudización del bloqueo, al enfrentamiento a la COVID-19 y a la crisis económica internacional a la que esta ha conllevado, esto iba a suceder con o sin Tarea Ordenamiento. Todos estos elementos estarían presentes de cualquier manera. Eran inevitables.

HAY SUFICIENTES ARGUMENTOS PARA LLAMAR AL ORDEN

«La inflación es el aumento sostenido y generalizado de los precios en un período determinado de tiempo», conceptuó el Vice primer ministro y titular del MEP ante los miembros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que realizaron entre el 16 y el 17 de diciembre el III Pleno tras la celebración del 8vo Congreso en abril pasado

En Cuba tenemos inflación, sin embargo, no tenemos un incremento generalizado de los precios, aclaró Gil Fernández.

Explicó que en el país no han crecido los precios de la electricidad (en enero el barril de petróleo estaba sobre los 50 dólares en el mercado internacional y hoy está sobre los 70 dólares, pero ese incremento de los costos no se trasladó al consumidor cubano), no se han incrementado los precios de la tarifas en CUPET, ni el precio del gas...

Tampoco se han elevado los precios de las telecomunicaciones (más bien bajan). No se ha elevado el precio de la canasta familiar normada. Y no hablemos de los servicios de Salud, Educación y otros que fueron, son y seguirán siendo gratuitos.

Además de todo eso, tenemos un conjunto de bienes y servicios que impactan en la familia que se ha decidido mantener sus precios, porque benefician a todos los cubanos por igual. En el país, entonces, se mantienen topados precios estatales, por lo que tienen una inflación igual a cero, señaló más adelante Gil Fernández.

En Cuba —reiteró el Vice primer ministro— «no hay un incremento generalizado de los precios»; lo que estamos viviendo es un «incremento irracional de un grupo de precios por indisciplinas, motivaciones y factores que tenemos que enfrentar y corregir.

Tenemos suficientes argumentos para llamar al orden, para controlar determinados procesos que están asociados a personas inescrupulosas, a personas que intentan hacerse ricas a costa de las necesidades del pueblo.

Gil Fernández también denunció campañas difamatorias (torpes, tendenciosas, falsas) como la que habla de que en el país hay una inflación del 6 900 por ciento, una manipulación de un ejemplo que se puso en su momento para explicar cuál sería la devaluación del peso cubano si el sector estatal se encadenara con el no estatal a partir de algunos supuestos.

La inflación en Cuba en 2021, informó, cerrará por encima del 70 por ciento, pero sobre el 44 por ciento corresponde al mes de enero en comparación con el mes de diciembre de 2020, debido a la Tarea Ordenamiento. Fue un proceso lógico por la devaluación de la moneda, pero que estuvo acompañado por un incremento sustancial de los salarios en el sector estatal, las pensiones y las prestaciones de la asistencia social.


Foto del Periodico Invasor (HHC)        

La inflación en 2021 estará por encima de lo diseñado en la Tarea Ordenamiento. Esto afecta —reconoció Gil Fernández— parte de la capacidad de compra del salario (a lo que se suman, para empeorar, el desabastecimiento, y la especulación y el acaparamiento por parte de personas inescrupulosas denunciadas por Gil Fernández en el Pleno)

Resumiendo, el Vice primer ministro reiteró —palabras más, palabras menos— que el país está enfrentando una inflación que sin dudas está afectando mucho la capacidad de compra del salario y de otros ingresos de la población. Enfrentar esta situación, sin embargo, «no es ni fácil, ni imposible».

El titular del MEP argumentó también sobre dos sugerencias que se hacen para poner coto a los procesos inflacionarios, pero que evidentemente ni él ni la dirección del país comparten.

Se habla, por ejemplo, de que se suban los salarios. Sobre esto acotó que hacerlo sin incrementar la oferta es contraproducente, porque destruiría en poco tiempo la nueva capacidad de compra de las personas por tal subida. Lo primero es que hay que incrementar la oferta, puntualizó sin ambages.

Sobre otra sugerencia, la relativa a topar precios en todos los mercados, incluido los de oferta y demanda, señaló que este es un camino ya recorrido, y que siempre se debilita. Es muy difícil controlar el cumplimiento de decisiones de este tipo.

Cuál es la solución que tenemos que dar. Es política, discusión política, respondió Gil Fernández. Hay que discutir con los productores, con los intermediarios, y los otros actores que intervienen en la cadena de valor, convocando a la conciencia, a la solidaridad.

«Ese es el trabajo que corresponde a una sociedad socialista, que lo da todo a favor del pueblo», conceptuó.

Solucionar la inflación va por la vía del incremento de la oferta, que tiene a su vez dos caminos: o más importaciones (y no tenemos divisas para hacerlo) o más producción nacional.

«Más producción nacional es el camino», subrayó Gil Fernández. Ese es el camino en que estamos, agregaría luego reseñando las medidas para estimular la producción nacional y que se han ido implementando durante 2021.

«Llamar a la conciencia y a la solidaridad», esa es la vía, reafirmó Gil Fernández. La sociedad cubana, la Revolución, tienen la fortaleza para enfrentar con todos los argumentos este complejo escenario, sentenció finalmente.

La industria azucarera saldrá adelante (+ Video)

Aprueba III Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba medidas para salvar el sector cañero-azucarero. Nacen de una propuesta del General de Ejército Raúl Castro Ruz al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros

Foto: Estudios Revolución

«Salvar» puede ser una palabra fuerte, muy fuerte, pero fue la que utilizó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, quien propuso al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, para su reunión del pasado 16 de junio, elaborar una propuesta de medidas para (salvar) la industria azucarera cubana, sus derivados y la generación de energía.

La decisión del ejecutivo nacional respaldó la propuesta del líder de la Revolución y creó un Grupo temporal de trabajo y un cronograma al respecto, teniendo en cuenta la importancia del sector para el país, y el retroceso de sus niveles productivos en los últimos años.

El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, definió que se trata de una estrategia de cambio, sustancial; de una estrategia de transformación; de no hacer lo mismo que hasta ahora se ha hecho.

Foto: Estudios Revolución

Es una estrategia integral —agregó— que exige un cambio de mentalidad y una capacitación de los que dirigen el sector para enfrentar estos cambios, y que parte, como condición primera, de la siembra de caña en cantidad y calidad.

«Si no hay caña no habrá ni azúcar ni derivados», sentenció el Presidente de la República, y corresponderá al Partido —indicó— dar el aseguramiento político que el proceso requiere.

La propuesta de medidas fue aprobada por el III Pleno del Comité Central del Partido este viernes, en su segunda jornada de trabajo, que también fue presidida por Díaz-Canel y los demás miembros del Buró Político.

La presentación del proyecto estuvo a cargo Jorge Luis Tapia Fonseca, miembro del Comité Central y vice primer ministro. Informó que el Grupo temporal de trabajo quedó integrado por 18 científicos y expertos de universidades, institutos y entidades del Grupo Azucarero (Azcuba) y de otros organismos.

Foto: Estudios Revolución

De julio a septiembre trabajó en la identificación de los principales problemas del sector, sus causas y las propuestas de solución, partiendo de los diagnósticos y recomendaciones de documentos rectores, intercambios con otros científicos y expertos, y el debate, tras la primera versión, con un grupo de empresas agroindustriales y bases productivas.

Más tarde fue debatida en una de las reuniones del Presidente de la República con científicos y expertos que participan en las actividades relacionadas con la producción de alimentos. En todas las fases se incorporaron recomendaciones, sugerencias y nuevas ideas.

Las medidas para salvar la industria azucarera, sus derivados y generación de energía tuvo como premisa su aplicación inmediata, que fueran posibles de llevar a la práctica en medio de las actuales limitaciones financieras y de recursos, y la agudización del bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de EE.UU., recrudecido por las 243 medidas adoptadas por Trump y que la administración Biden ha hecho suyas.

Son 93 las medidas aprobadas. Incluyen áreas como la producción de caña, la zafra, la generación de electricidad y los derivados. También abarcan acciones financieras y bancarias, medidas de financiamiento y de logística, de gestión empresarial y potencial humano, y de ciencia, tecnología e innovación.

Foto: Estudios Revolución

Además de aprobar la propuesta de medidas para salvar la industria azucarera, el III Pleno del Comité Central acordó que se elaborara el cronograma de las acciones y tareas necesarias para implementar cada una, y que se continuara el trabajo para diseñar el modelo de desarrollo a largo plazo de la agroindustria de la caña de azúcar en Cuba.

DEBATE MÁS DULCE QUE AGRIO

Alrededor de una decena de miembros del Comité Central del Partido Comunista, en su mayoría vinculados al sector desde las actividades partidista, empresarial, productiva y científica, ponderaron lo adecuado, oportuno y necesario de las medidas adoptadas para hacer renacer una agroindustria vital y consustancial a la historia de Cuba.

Roberto López Hernández, viceministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, subrayó que la producción cañero azucarera trasciende a Azcuba. «Salvarla puede ser muy fuerte, pero es un palabra realista; es un deber y un compromiso».

Es este, agregó, un sector con enormes potencialidades para la economía del país, al generar productos consolidados en el mercado nacional e internacional; y es intrínseco a la vida social en los bateyes. La industria azucarera es historia, es identidad, es política, es orgullo nacional, sentenció, y salvarla requiere trabajar de forma integrada por todos los actores económicos involucrados.

Manuel Pérez Gallego, primer Secretario del Comité Provincial del Partido en Las Tunas, explicó que su provincia debe producir esta zafra algo más de 127 000 toneladas de azúcar, la más alta producción del país por territorios

Este es un sector —añadió— que siempre ha estado al lado de la Revolución y trasciende el ramo, revitalizarlo es retomar proyectos de vida en muchas comunidades rurales, lo que tendrá un impacto positivo en lo ideológico y en la política.

Coincidió en que el propósito parte en primer lugar de la recuperación de la producción cañera, poniendo énfasis en los rendimientos y la plantación de las miles de hectáreas que están vacías en todo el país.

Salvar la agroindustria azucarera —expuso— necesita de más voluntad y más esfuerzo, pero también exige fortalecer las estructuras de dirección en las unidades productoras, colocar más fuerza calificada en las áreas, como ingenieros, y aplicar la ciencia y la innovación en todo lo que se haga.

Yanina de la Nuez Aclich, primera secretaria del Comité Provincial del Partido en Mayabeque, señaló que si este proceso no se garantiza desde el Partido, no se logrará todo lo propuesto. Es imprescindible también desarrollar procesos afines en las secciones sindicales, los comités de bases de la UJC, y también en los bateyes, para que la gente sepa qué significa salvar la industria azucarera y participen en ese propósito.

Si no logramos la articulación de todos los actores involucrados, añadió, no estaremos salvando la industria azucarera. Resumiendo, sentenció: «no podemos permitirnos que se pierda este sector; salvarlo es una necesidad y requiere de tocar la fibra de cada cubano y de cada trabajador azucarero».

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Foto: Estudios Revolución


Aydiloide Bernal Villegas, del Instituto de Investigaciones de la Caña de Azúcar en la estación de Villa Clara, comentó que las medidas, que ya empiezan a implementarse, han tenido un impacto muy positivo y los investigadores del ramo agroazucarero están agradecidos por haber sido consultados.

La esencia del problema en la actualidad está en los incumplimientos de los planes de siembra, reflexionó, y esa es una situación reversible; desde la ciencia —explicó— tenemos servicios que ya se ofrecen al productor cañero, pero eso tiene que ir de la mano del acompañamiento, la capacitación y la introducción efectiva de los resultados científicos.

Rafael Santiesteban Pozo, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), subrayó la pertinencia de las 93 medidas aprobadas para salvar la industria azucarera cubana, sus derivados y la generación de energía.

El logro de estos objetivos no puede verse desligado del bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de EE. UU. contra Cuba, que lo limita todo, pero pese a él es posible lograr lo que nos estamos trazando como meta.

La implementación efectiva de las medidas —añadió— requiere de un amplio trabajo político-ideológico; de acciones organizativas; de elevar la autoestima del productor, de producir con eficiencia; y de cumplir con la palabra empeñada, defender los planes.

Liván Izquierdo Alonso, primer secretario del Comité Provincial del Partido en Matanzas, coincidió en que el reto principal está en la política de cuadros: hay centrales que cumplen, hay unidades productoras que tienen caña y todos los años siembran; entonces por qué en otros no.

Julio García Pérez, presidente del grupo empresarial Azcuba, informó que las medidas para revitalizar la agroindustria ya están en ejecución, forman parte del Plan de la economía de estas entidades, pero salvar la producción azucarera —expuso— exige cambiar formas de hacer y pensar. Y hacia allí van los hombres y mujeres de la caña y los ingenios.