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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 21 de marzo de 2023

¿Crisis económicas en el socialismo? Medidas pospandemia en Cuba

Román García Báez1  * 

Ministerio de Educación Superior, Cuba.

RESUMEN

En Cuba existen diversos estudios con proyecciones dirigidas a sobrepasar la crisis económica acentuada por la actual pandemia. Es por ello que, aunque en el trabajo se proponen varias medidas concretas al respecto, esa vertiente no constituye su objetivo central. Lo fundamental radica en reevaluar el axioma predominante en la ortodoxia económica socialista sobre la imposibilidad de crisis económica en el socialismo. Como por varias razones ha sido un tema tabú, poco abordado por la economía política de la transición socialista, en este acercamiento predominan más las interrogantes que las respuestas. Las crisis económicas o el estancamiento, bajo diversas clasificaciones oficiales, aunque diferentes a las capitalistas, han estado presentes en todas las experiencias socialistas. Por tanto, de lo que se trata es de encontrar las causas internas inherentes a la heterogénea reproducción social y no hacer descansar el análisis y, por consiguiente, las medidas, solo en causas externas y coyunturales.


INTRODUCCIÓN

La necesidad teórica y práctica de reconocer en la construcción del socialismo -y, por ende, en Cuba- la existencia de crisis económicas, así como la interacción entre las causas inherentes al modelo económico, las coyunturales ajenas a su esencia y las externas al sistema, es el principal llamado de este trabajo. De no hacerlo, continuarían sin aplicarse muchas de las medidas profundas que reclama la economía y echando agua al molino de los que piensan que el modelo económico actual es inviable y no admite cambios esenciales en su diseño y gestión. De no profundizar, sin recelos, en esas causas, no se tomarán las acciones necesarias. El reconocer cualquier crisis económica en la construcción del socialismo ha sido un tema herético para nosotros los marxistas, por lo que predomina la ausencia de publicaciones al respecto. En el 2019 se presentó la primera versión de este artículo y, por diferentes motivos, no se publicó, para ese entonces aún no se habían dado a conocer los trabajos de los prestigiosos economistas José Luis Rodríguez García, Hiram Marquetti Nodarse y Ernesto Molina Molina. Los dos primeros abordan el tema crisis en el socialismo, en particular en la transición socialista cubana; el tercero se relaciona con el enfrentamiento a la pandemia en Cuba y también es especialista en el análisis del tema de crisis económica. Constituyen fundamentados y primados acercamientos a un tema postergado durante décadas, por lo cual, la involuntaria demora en la publicación de este trabajo, ha permitido, al menos referenciarlos.

A escala mundial, la crisis económica catalizada y agravada por la pandemia, al no ser generada directamente por factores internos al proceso reproductivo capitalista, sino por causas sanitarias, obliga, precisamente por ello, a retomar con cautela las crisis capitalistas cíclicas. La pandemia COVID-19 fue el detonante de la última crisis, la cual alcanzó dimensiones significativas debido a las distorsiones estructurales y contradicciones congénitas a la economía capitalista. Pero esas consabidas aseveraciones son muy estrechas para poder explicar lo que ha estado sucediendo. Además de haber estallado por otras causas y de otra manera, abarcó muy rápido a ciento noventa países, incluidos los que se encuentran en tránsito al socialismo.

La primera afectación mundial evidente fue al turismo y otros servicios afines, a lo cual Cuba, por supuesto no escapó, al ser la principal fuente de ingresos en divisas del país, por lo que apremia la introducción inmediata de medidas, tanto las postergadas como las más novedosas.

En el análisis de la realidad cubana hay que discernir las causas directas, coyunturales, las distorsiones, errores e ineficiencias en la economía socialista, de aquellas causas más profundas que tienen su fuente en contradicciones objetivas, congénitas a la inmadurez de las nuevas relaciones en formación. La conjunción de todas esas causas ha provocado la subutilización de las potencialidades económicas socialistas, lo que se ha traducido en un déficit crónico de mercancías y servicios, nada más cercano a las manifestaciones de una crisis económica. No fue provocada solo por contingencias externas como el bloqueo yanqui, climáticas o sanitarias, sino por la imbricación de esas con la naturaleza contradictoria e inmadura de las nuevas relaciones de producción en formación y deficiencias funcionales en la implementación de la política económica elegida. Son entonces tres causas de diferente nivel pero imbricadas: las contradicciones socioeconómicas objetivas -inevitables en la transición socialista-, las coyunturales (externas) al sistema y los errores en la política económica específica instrumentada en cada etapa. Esa es la hipótesis que se expone. Por tanto, para Cuba, concentrarse solo en las medidas inmediatas derivadas de los factores externos (COVID-19 y bloqueo) postergaría, de nuevo, el análisis científico, integral sobre las causas de la crisis económica o estancamiento en el socialismo en construcción. El pretexto de que no tienen un carácter cíclico no puede soslayar la necesidad de encontrar las medidas económicas anticrisis, las profundas y las inmediatas, como única vía para poder sobrepasarla. Aunque no hay elementos para considerar la crisis una fase del ciclo reproductivo socialista (transición), ya que a diferencia del capitalismo, no está su causa última en la esencia de las nuevas relaciones, el hecho innegable es que han marcado la reproducción a escala social en todas las experiencias de construcción del socialismo, sin excepción alguna.

Los retos prácticos y conceptuales son enormes. En los planos político y económico se agolparon un sinnúmero de interrogantes ineludibles: ¿el mundo podría rebasar más rápido esta crisis que las crisis económicas cíclicas?; ¿qué diferencias existen entre los rasgos típicos de las crisis cíclicas capitalistas y en las iniciadas por factores externos al sistema, como una pandemia?; ¿se han dado, o se dan crisis económicas periódicas en la transición al socialismo ?; ¿en una economía en la transición socialista se producen crisis derivadas de sus contradicciones internas?; ¿cuáles son las diferencias entre las crisis en el capitalismo y en la construcción del socialismo?; ¿las desproporciones macroeconómicas en la construcción del socialismo solo se pueden solucionar a partir de decisiones políticas?; ¿existen medidas anticrisis comunes al capitalismo y al socialismo en construcción?; ¿se podrán aplicar en Cuba medidas anticrisis exitosas en el capitalismo, aunque las causas sean diferentes?; ¿es sustentable la idea de que las crisis en Cuba solo responden a errores en la políticas económicas adoptadas, deficiente gestión y a factores externos como el bloqueo? ¿Cómo explicar la interrelación de esos factores con las causas más profundas?

Para realizar un acercamiento científico a los conceptos, proyecciones, acciones y propuestas de nuevas medidas para rebasar la crisis y desarrollar el país, hay que partir de los principales documentos programáticos del Partido, el Estado y el Gobierno. A su vez, son innumerables los trabajos y entrevistas publicados de reconocidos economistas y sociólogos que han debatido sobre el modelo económico cubano y la crisis actual desde diferentes perspectivas, con coincidencias en la necesidad de cambios y desavenencias en cuanto al grado de profundidad de las medidas. Entre otros se destacan, además de los ya mencionados anteriormente, Humberto Pérez, Joaquín Benavides, Juan Triana, Ricardo Machado, Carlos M. García Valdés, Oscar Fernández, Ricardo Torres y Julio Carranza. y otros. También participan en el debate cotidiano en torno a estos temas o colindantes, otros destacados intelectuales y todos los cubanos ocupados y preocupados por la suerte de su Revolución.

DIVERSIDAD DE CRISIS ECONÓMICAS

La crisis económica capitalista como fase inevitable, cíclica de su reproducción ha sido bien estudiada desde diversas escuelas económicas, en especial la marxista. En menor grado se ha profundizado las modalidades de crisis: parciales o generales, en dependencia de los países que abarquen; agrarias; financieras; de ciclos cortos; de ciclos largos; las provocadas por conmociones sociales, fenómenos naturales, guerras o sanitarias como la actual pandemia, entre otras. Todas, con independencia del detonante inicial y campo de actuación, se agudizan debido a la naturaleza privada, egoísta y anárquica del capitalismo. A través de la historia -sobre todo en el feudalismo- fueron frecuentes las hambrunas, como manifestación de crisis económicas internas de subconsumo. A su vez, antes, durante y después del capitalismo, se han dado crisis provocadas por razones externas a la naturaleza de las relaciones de producción, debido a catástrofes naturales como sequías, terremotos, inundaciones, nevadas intensas, ciclones; conflictos bélicos; revoluciones sociales y epidemias sanitarias. Hoy, por razones obvias, estas últimas son las que interesan especialmente.

Entre las pandemias que mayores afectaciones han ocasionado en los siglos XX y XXI se encuentran la mal llamada Gripe española que en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial cobró millones de víctimas; la «crisis asiática» de 1956-1958; la crisis de Hong Kong en 1968; el flagelo del VIH-SIDA descubierto en 1981 y que ha ocasionado más de 30 millones de muertes; la gripe A (H1N1) que en el 2009-2010 causó cerca de medio millón de víctimas y la COVID-19. Esta última ha infectado, a escala mundial, hasta el momento, a más de 527 338 351 personas y cobrado la vida a 6 283 025 víctimas. La cifra no ha sido mayor por los avances en los servicios de salud, sobre todo los 4 718 837 947 vacunados, el 60,7 % de la población mundial (Our World in Data, 2022). También Internet, las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), los medios de comunicación y, en especial, la televisión han permitido alertar, prevenir y socializar las medidas profilácticas como en ninguna otra época. Es algo difícil de medir, pero parece evidente. El hecho más negativo de esta y cualquier pandemia es la pérdida de vidas humanas, muchas de ellas, como en este caso, debido al nivel de abandono de los servicios de salud y escasa prioridad en muchos países capitalistas y al acaparamiento de las vacunas por las grandes potencias, con precios imposibles para los países y personas más pobres. En lo económico, aunque no hay datos precisos en la historia económica contemporánea de estos eventos, la afectación ha sido enorme, la más manifiesta en el desempleo con sus inevitables repercusiones y todo indica que la COVID-19 va siendo la más dañina en términos económicos. Sus repercusiones más visibles a escala mundial fueron: cierre masivo de empresas; contracción casi absoluta del turismo internacional y servicios vinculados; incremento del desempleo; especulación y subida de precios de los productos alimenticios; incremento del gasto público y déficit presupuestario por los enormes gastos que exige el propio tratamiento de los contagiados y preservación del resto de la población; y, como contrapartida típica capitalista, el aumento descomunal de las ganancias de las grandes transnacionales que dominan el comercio electrónico mundial y las que monopolizan la producción de vacunas, equipamientos médicos y otros fármacos.

El impacto ha sido de tal magnitud que la comparación a escala mundial no se realiza con respecto a otras pandemias, sino con la crisis cíclica más cruenta y «mediática», la que estalló el viernes 24 de octubre de 1929 en la Bolsa de Valores de Nueva York un «viernes negro» más devastador que el clásico del 11 de mayo de 1866, cuando cundió el pánico en la Bolsa de Valores de Londres. La del 29 afectó a toda la humanidad y se extendió hasta el año 1933, aunque algunos especialistas como Martínez (1999) consideran que «todavía en 1939 no se habían recuperado los niveles de actividad de 1929» (p .1). En cualquier caso, se cebó por más de un lustro en los trabajadores, pequeños propietarios y en los países subdesarrollados. Sus rasgos y estragos son bien conocidos. Como otras, resolvió la desproporción entre el exceso relativo de oferta, cuya raíz está en la acumulación capitalista, paralizando y haciendo obsoletos los medios de producción, destruyendo mercancías y descargando sus consecuencias principales sobre las masas trabajadoras de todo el planeta.

En este caso, sus causas fueron esencialmente ajenas a la reproducción económica, no fueron «cíclicas», sino externas. Aunque se entremezclaron con los factores omnipresentes, detonadores de crisis en el capitalismo, esta vez no fueron sus catalizadores directos, por lo cual, producidas y aplicadas las vacunas, se produjo una recuperación gradual de la economía, la que, por supuesto, no está exenta de estancarse en la fase, ya hibrida, de crisis-depresión. Su centro no radica, inicialmente, en la renovación del capital fijo, de los equipamientos, ni tampoco en la especulación financiera bursátil. Las fases de crisis, depresión y reanimación, caracterizadas por otra duración, tal vez menor que las crisis clásicas, en la medida que las vacunas y otras medidas sanitarias han tenido éxito, por supuesto, hasta que se origine una nueva crisis de cualquier índole, por ejemplo, la que se incuba por los acontecimientos bélicos en Ucrania.

SOCIALISMO Y CRISIS ECONÓMICA

El primer obstáculo teórico para estudiar el tema es la generalización del axioma inoculado por la «teoría económica marxista ortodoxa»1 la cual no reconoce, rechaza, la posibilidad y la necesidad objetiva de crisis económicas, de ninguna índole, en la economía socialista, entendida como transición heterogénea al socialismo, etapa histórica a la que no ha arribado ningún país. Según este predominante postulado, la existencia de la propiedad estatal socialista y la planificación excluyen la ocurrencia de crisis económicas en el «socialismo», ya que las pujantes fuerzas productivas no entran en contradicción con las nuevas relaciones sociales de producción. Por tanto, no hay causas endógenas, siempre los desequilibrios que han acaecido se han considerado motivados por factores exógenos. Por esta y otras razones, no había sido un tema objeto de investigación desde perspectivas marxistas, ya que para las posiciones burguesas, de antemano, consideran al socialismo un proyecto «antinatural» y en permanente crisis. Lo cierto es, que la historia económica de la construcción del socialismo no puede ocultar las etapas de crisis o estancamiento en todos los países que emprendieron ese camino, aunque estas no se reconocieran oficialmente. Sin embargo, como afirmara el reconocido economista Rodríguez (2019) «había elementos suficientes para hablar de ciertas crisis en los países socialistas». Más que suficientes, aunque por su esencia y en cualquiera de sus etapas, excluya las causas que provocan el carácter cíclico de la reproducción social, como la capitalista, que se rota de crisis a crisis, debido al predominio de la propiedad privada y el mercado como principal regulador económico.

Sin embargo, en la transición socialista han predominado y proliferan desproporciones, limitaciones y contradicciones que también provocan una grave afectación, casi endémica, del consumo productivo y personal. En este caso, la relativa proporcionalidad -lograda en el capitalismo precisamente con la crisis- no puede partir del mercado; pero tampoco -la práctica histórica así lo demuestra- puede estar en enmendar constantemente errores y en centrarla en factores externos, ajenos a las nuevas relaciones sociales de producción. Hay que ir más allá. Lo primero es reconocerlas como tales, ya que la posición contraria no ha favorecido que se profundice suficientemente en su naturaleza y causas más profundas y, por ende, en las vías para su enfrentamiento integral sobre bases científicas.

Al repasar los elementos básicos del tema, se reconoce que la teoría marxista explica la posibilidad económica de las crisis económica, a partir de la circulación mercantil, la cual, a diferencia del trueque directo e inmediato con el surgimiento del dinero al separarse en el tiempo y en el espacio ese intercambio de M (mercancía) de D (dinero), se crea la posibilidad, inexistente antes, de que el poseedor de una M (Y) específica no encuentre un comprador D y, sin ese dinero, no comprará su objetivo Y. Los dos interesados, necesitados (X e Y), no podrán adquirir lo que buscan, por tanto, económicamente, hay una ruptura, una desproporción, una aparente superproducción en ese subconsumo. Marx, al sintetizar las posibles consecuencias de la dicotomía y unidad contradictoria de la separación de la venta y la compra expresó: «el tránsito del valor de la mercancía, al huir del cuerpo de esta para tomar cuerpo en el dinero, es, como hubimos de decir ya en otro lugar, el salto mortal de la mercancía. Claro está que si le falla, no es la misma mercancía la que se estrella, sino su poseedor» (Marx, 1973, p. 71).

Con esta didáctica abstracción teórica, Marx sentó las bases científicas para fundamentar cómo la posibilidad generada por el carácter mercantil de la producción, de no venderse lo producido, no realizarse económicamente, y que aparezca como un falso exceso, se podía hacer realidad a gran escala en el capitalismo, en forma de crisis de superproducción, como en efecto sucedió, a partir de la consolidación de la primera revolución industrial en el primer cuarto del siglo XIX y, con ella, la agudización de la contradicción fundamental del sistema.

¿Esta posibilidad general está presente en la economía socialista? Con independencia de la bizantina polémica sobre la existencia, el lugar y naturaleza de las relaciones mercantiles y monetarias y en el socialismo, el mercado existe, los productos se venden y se compran, incluso dentro de las empresas del sector estatal socialista. Por tanto, las mercancías también tienen que dar «el salto mortal» que de manera metafórica describió Marx, para pasar de M a D, aunque ahora, supuestamente, la salvadora «malla elástica» de la planificación pueda amortiguar el golpe de la caída, en el caso de no encontrarse M con D, o sobre todo D con M, como ha ocurrido casi siempre en la realidad «socialista».

Ahora bien, ¿existe la necesidad económica de las crisis en el socialismo? No existe. La propiedad socialista predominante, amén de sus limitaciones, no puede generar -que sepamos- desde su esencia, una apropiación cada vez más privada de la producción social, razón última de la crisis capitalista. A su vez, la planificación derivada de la propiedad le imprime un nuevo carácter a la acumulación y a las propias funciones de la ley del valor. El consumo -como objetivo último de la producción social- solo se ve limitado por la eficiencia productiva y nunca por causas esenciales. Por tanto, de existir en algún grado esa necesidad económica, las causas serían otras, diferentes a las descubiertas por Marx para el capitalismo.

El «socialismo» conocido, en su etapa de transición, se ha caracterizado por una crisis crónica de subconsumo, lo que no niega la tendencia al incremento del bienestar de la población mediante diferentes vías y acciones que revolucionaron el bajísimo status social de la etapa capitalista. Sin embargo, el déficit de mercancías, en esencia por ineficiencia económica, ha marcado el desequilibrio negativo entre oferta y demanda. Han sido notorias las crisis alimentarias y financieras con sus graves implicaciones económicas y sociales. A diferencia del capitalismo, han primado las medidas estatales dirigidas a disminuir las consecuencias negativas de estas desproporciones sobre el nivel de vida de la población, aplicando vías, sobre todo extensivas, con algunos resultados temporales y por ramas.

La verdad al respecto no se encontrará dando continuidad acrítica a los apotegmas estructurados, de manera primada, en el Manual de Economía Política del Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de la URSS, revisado por Stalin y repetidos después, por todos los manuales socialistas «ortodoxos» y otros textos que continuaron y aún se siguen repitiendo: «el desarrollo planificado proporcional de la economía, sin crisis, y el incesante ascenso del nivel de vida del pueblo determinan el nuevo contenido económico del proceso de realización», ya que, como se argumenta más adelante en ese texto, «las contradicciones antagónicas del capitalismo entre la producción y el consumo, entre las secciones I y II de la producción social han sido eliminadas» (Rumiantsev, 1980, pp. 437 y 440). Esta es la tesis central que ha dominado y, por supuesto, no fue ni es así. No son cíclicas, son otras. Las contradicciones perduran y no se erradican volitivamente «desde arriba», por lo que hay que reescribir la teoría de la reproducción económica en la transición socialista y desentrañar la manera en que se ha dado o no se ha dado, la relación entre el Sector I y el Sector II, implicando a todos los actores económicos socialistas, capitalistas, cooperativos, mixtos y de propiedad privada individual ¿Ha sido así? Parece que no.

Como todas las crisis capitalistas tienen su causa directa en la renovación del capital fijo. En reciente entrevista personal, el reconocido economista, Ernesto Molina, haciendo un símil con las socialistas, comentaba con su acostumbrada agudeza:

El surgimiento de las primeras experiencias de la transición al socialismo no eliminó, ni mucho menos, las revoluciones cíclicas en los métodos de producción que deprecian el “capital fijo” existente. Se podía suponer que una sociedad planificada podía renovar el “capital fijo” no de golpe, sino hacerlo en forma gradual para evitar el ciclo. ¿Fue capaz de hacerlo? ¿Hubo condiciones favorables en un mundo tan convulso e interdependiente para hacerlo? Evidentemente no. (García, 2022)

A su vez, en reciente libro centrado en Cuba pero con valoraciones generalizables a otras experiencias «socialistas», titulado La crisis en el desarrollo económico de Cuba, Hiram Marquetti relaciona como aspectos directos de la crisis vernácula:

La presencia de insuficiencias en el diseño de las políticas económicas, las limitaciones funcionales que presentaron los sistemas de dirección de la economía implementados, el pobre aprovechamiento del potencial científico técnico disponible, la concentración excesiva de los esfuerzos en determinados períodos en el fomento de una sola rama de la economía, la presencia de errores de idealismo y la incidencia sistémica del bloqueo; así como el recurrente impacto de los cambios que se producen en el contexto económico exterior. Por consiguiente, el análisis del impacto de las crisis en el desarrollo económico de Cuba requiere de valoraciones de alcance sistémico. (Marquetti, 2021, pp. 30-31)

Como se evidencia, la mayoría de los factores descritos -con los cuales se coincide- han estado presentes en la mayoría de las experiencias socialistas, pero tanto en esas, como en Cuba, esas causas son ajenas a la esencia de las nuevas relaciones en formación. No son consustanciales al socialismo, por lo que hay que ir a las causas que están más allá del modelo económico adoptado y de los errores en las políticas económicas y en su instrumentación; en primer lugar, llegar a las limitaciones objetivas provocadas por el carácter incipiente, inmaduro, de las nuevas relaciones socialistas, sobre todo, aquellas que emanan de los propios «pilares» del socialismo, y reconocer que las nuevas relaciones sociales de producción no provocan, de manera automática, como se ha sobreentendido, una potenciación inmediata e integral de las fuerzas productivas si sus «pilares» económicos no son correctamente asumidos. Al respecto, afirmamos que:

  • La propiedad socialista en formación no potencia la operatividad económica de las empresas.

  • Se multiplican las consecuencias negativas por la posible utilización inadecuada de las leyes económicas.

  • Los ritmos de desarrollo económico se ven afectados por la necesaria priorización del desarrollo social. (García, 1996, p. 45)

Estas limitaciones son lógicas en una sociedad heterogénea y en formación y. El socialismo, desde su transición, tiene que moldear, construir paso a paso, su alternativa económica a la iniciativa privada capitalista, que tuvo y tiene su motor de desarrollo en el egoísta interés individual (privado), argumentado con cruda claridad por Adam Smith. Aunque la iniciativa privada y el egoísmo individual no son sinónimos (aún es muy debatido su lugar en los modelos económicos capitalistas) no hay dudas de su carácter dinamizador, evidenciado en el pensamiento y práctica directa de David Ricardo cuando «expone cómo la ambición de ganancias da lugar a lo que hoy se llama ajuste automático: el deseo continuo por parte de los capitalistas de abandonar un negocio poco provechoso por otro más ventajoso» Ricardo mantiene la preponderancia del egoísmo, el interés personal, los deseos de maximizar o de lo que se llegó a llamar la «racionalidad económica». Esa búsqueda de lucro es la que permite el dinamismo. (Monares, 2016, p. 3).

Este obligado afán individual del capitalista tras la ganancia y del obrero tras el salario, conduce a una elevación de la eficiencia y la producción, a su vez provoca una superproducción relativa en términos clásicos y con ella la crisis. A esa contradicción no puede escapar el sistema capitalista. Es a la vez motor y sepultura.

En el proyecto socialista descubrir o crear la chispa económica que debe encender, en todos, permanentemente, de manera «natural», la necesidad de innovar para crecer y mejorar y preservarla con celo como lo hicieron con el fuego nuestros antecesores primitivos. Los obstáculos son enormes.

La propiedad estatal socialista, al estar marcada por el aún insuficiente nivel de socialización de la producción, provoca incongruencias entre propiedad y apropiación, con su efecto directo en el accionar de los trabajadores como propietarios efectivos, al no materializarse a plenitud la realización de la propiedad. La contradicción radica en que la propiedad social, siendo una relación económica esencial, no ha generado aún ningún resorte endógeno que obligue, movilice y estimule de manera permanente y creciente a elevar la eficiencia por cada trabajador y directivo. Por supuesto, son harto conocidas muchas de las palancas económicas e ideológicas utilizadas, pero no han dado resultados positivos irreversibles. Hay que continuar investigando y experimentando constantemente diferentes variables económicas, que garanticen encontrar esa chispa dinamizadora irreversible, el leitmotiv económico de la nueva sociedad, la cual solo podrá encender el trabajador que se sienta y actúe como dueño real de los medios de producción, lo que unirá, por primera vez, cuando se logre, economía con ideología.

La planificación es otro pilar que, centralizada con los grados de descentralización requeridos, constituye una superioridad real sobre el capitalismo, pero mal gestionada, frena o enrumba de manera equivocada el camino, y afecta a todo el país por períodos largos, ya que conduce a una subutilización de las potencialidades productivas de la nueva sociedad y, por tanto, al estancamiento. A su vez, la salud, educación, asistencia social, y demás (los fondos de consumo social), tienen que ser priorizados, aunque se afecte la eficiencia económica, contradicción que no puede estar presente en el capitalismo. Todas estas razones, entre otras, pueden provocar desproporciones económicas, subconsumo, estancamiento o crisis.

Estas causas objetivas cardinales -propiedad social y planificación- se integran a las contradicciones económicas y sociales presentes en la construcción del socialismo entre política y economía; interés social e interés individual; posesión y apropiación; planificación y mercado; acumulación y consumo; empleo y eficiencia productiva; propiedad socialista y propiedad privada y la más importante, entre socialismo naciente y capitalismo moribundo en lo económico, pero no en lo ideológico y político en todas las formas de propiedad.

Toda esta gama de contradicciones reales, objetivas, incuestionables, ven frenadas sus soluciones de manera «natural» debido a causas «externas» al sistema como las agresiones imperialistas (bloqueos económicos); las concernientes a la injusta división internacional capitalista del trabajo, las ocasionadas por fenómenos naturales o biológicos: ciclones, sequías, nevadas, terremotos, inundaciones, pandemias y , en especial, las ocasionadas por errores en la elaboración de las políticas económicas o en su funcionalidad. Es imprescindible, reconocer, separar y delimitar la diversidad de causas para poder enfrentarlas a partir de una política económica integral. Las causas internas, tanto las inevitables como las derivadas de modelos económicos y sociales obsoletos, así como las «externas» al sistema, generan situaciones de crisis económicas en la construcción del socialismo, aunque estas no tengan un carácter cíclico, similar a las capitalistas, pero, a fin de cuentas, una crisis económica, cualquiera que sea, es siempre la incapacidad transitoria, abrupta, de utilizar a plenitud las potencialidades de las fuerzas productivas sociales, provocando una contracción grave de la producción, de los servicios, de los empleos y por ende del nivel de vida de la población. Sus causas son inherentes a cada sistema económico, externas al mismo o combinación de ambas.

De lo expresado hasta aquí, pueden resumirse los principales factores que, al entremezclarse, explican las crisis económicas en la construcción del socialismo:

  • Las limitaciones económicas inevitables, objetivas, presentes incluso en los pilares esenciales de una nueva sociedad aún en formación, que está creando sus bases diferenciadoras, plagada de contradicciones propias de la búsqueda del progreso, incluso a lo interno de las relaciones socialistas que se están conformando, cualquiera que sea la etapa, país o modelo económico aplicado.

  • La gestión ineficiente de las leyes económicas, manifiesta en estrategias incompletas, modelos inadecuados, políticas económicas erróneas, dificultades para insertarse en las dinámicas internacionales, tendencias al voluntarismo, economicismo, autoritarismo, idealismo, corrupción, lo que limita la búsqueda y utilización eficaz de los factores dinamizadores en formación. Por su naturaleza, ajena a las nuevas relaciones, estas debilidades son totalmente superables.

  • Los elementos externos al proyecto socialista y los coyunturales, como son: estructura económica heredada atrasada, subdesarrollada; la expoliadora división internacional capitalista del trabajo; un injusto bloqueo económico, comercial y financiero (el del gobierno de los EEUU contra Cuba), guerras, agresiones externas, sabotajes, plagas introducidas y epidemias sanitarias.

Cuando no logran sortearse con éxito las variables de estos tres factores entremezclados en la práctica social y económica, se generan crisis o estancamientos, sobre todo, porque los errores de funcionalidad y los elementos externos al proyecto, impiden una solución «natural», gradual de las contradicciones objetivas propias del desarrollo.

EL ENFRENTAMIENTO A LA CRISIS EN CUBA

Para Cuba ha sido más difícil que para el resto del mundo rebasar la crisis actual, ya que, con una estructura económica aún subdesarrollada, tiene que enfrentar, al unísono, las consecuencias de una profunda crisis económica mundial, atípica del capitalismo, en medio de los intentos por salir de un prolongado estancamiento económico, además de estar obstaculizada por la agudización oportunista de bloqueo norteamericano y sin superar aún las ineficiencias vernáculas en el diseño del modelo económico y en su implementación. Ha sido obligado, inevitable, aplicar medidas, siempre postergadas, en medio de la peor situación económica y social posible, las que han fortalecido tendencias pequeñoburguesas, individualistas, presentes desde antes, tanto en el sector estatal como en el privado y el cooperativo. Todo esto profundiza las desigualdades económicas y sociales, así como el peligroso empoderamiento de paradigmas pequeñoburgueses en una parte de la sociedad (García, 2021).

Ante este crudo panorama se torna inaplazable profundizar en las condicionantes teóricas, las consecuencias económicas y las medidas específicas de la actual crisis, en particular las dirigidas a «desatar» las relaciones sociales de producción que estén aún inmovilizadas, para que se desplieguen las fuerzas productivas. Esa «liberación» tiene que materializarse en la aplicación de lo ya aprobado, y de todas aquellas nuevas propuestas racionales, teniendo en cuenta también las medidas «anticrisis» que se aplican a escala mundial, especialmente las concernientes a la esfera del turismo, empleo, servicios y otras, sin poner en peligro el futuro socialista del país.

En la actualidad se han conjugado varias de las causas antes descritas que han ocasionado una crisis económica aguda, manifiesta, entre otras, en la baja disponibilidad financiera; creciente inflación, desempleo crónico, disminución de la producción, incapacidad alimentaria vernácula; reducción de los ingresos reales; grave diferenciación social, pobreza, muy baja tasa de inversiones, tanto de fuentes internacionales como nacional; obsolescencia del equipamiento tecnológico; contracción de fuentes de ingresos externos muy volátiles como la exportación de servicios profesionales y el turismo. Este último rubro ha sido el más afectado a escala nacional. Las pérdidas son cuantiosas, con su efecto multiplicador negativo sobre diferentes ramas y gestores de las diversas formas de propiedad. Han disminuido algunas exportaciones tradicionales y no se ha podido detener la dependencia alimentaria externa. Solo algunos fármacos, la exportación de rubros muy específicos y los servicios médicos tuvieron un repunte, pero aún las nuevas medidas adoptadas no logran el despertar de otros sectores, no obstante el ejemplo y la connotación tecnológica y de gestión, tanto nacional como internacional de las vacunas contra la COVID-19. Como bien destacó Molina (2021) en reciente artículo:

Cuba ha intentado desarrollar una política inteligente y difícil para aplicar el circuito cerrado de la investigación y la producción, al menos en el campo biotecnológico y farmacéutico, y los resultados alcanzados hacen patente la conveniencia y la necesidad de la cooperación Sur-Sur en ese campo, por la competencia y alianza que se negocia entre las potencias del Norte para impedir que el Sur avance en su independencia científico tecnológica. (p. 8)

La hazaña científica, económica, social y política de haber logrado crear y producir industrialmente las conocidas vacunas cubanas contra la COVID-19, además de su impacto decisivo, salvador, sobre la salud del pueblo, fue el primer paso sólido, alentador para poder remontar la aguda y prolongada crisis económica, por primera vez marcada, unida a una incontrolada y creciente inflación, devenida ya en el principal problema económico y social a solucionar.

Un ejemplo ilustrativo de la crisis es el alto peso de las empresas declaradas irrentables y su grave afectación al Presupuesto del Estado para su agobiante subvención. Según Terrero (2022), «de las irrentables en enero, 446 eran del Estado, la cuarta parte de las empresas estatales del país -1 867 en diciembre de 2021-, según el registro de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI)». Como respuesta, se decidió por el gobierno central evaluar la situación específica y las medidas para recupera la rentabilidad, en cada una de las empresas.

Sin dudas, esas acciones y medidas en curso, si bien son inevitables y útiles, son también un ejemplo de su tono limitado y casuístico. Hay que ir más, a las causas comunes presentes en las 1 867 empresas, y comenzar a hurgar en la conjunción de los tres niveles de causas antes señalados, lo que contribuiría a la toma de medidas más prospectivas que involucren a todos los actores económicos y evaluar nuevas propuestas que fertilicen o amplíen las existentes. En primer lugar, aquellas que fortalezcan la propiedad estatal, para afianzar por vías democráticas en lo económico, que el obrero se sienta dueño y pueda actuar como tal. Esa es el clave de todo, unida a la mayor autonomía relativa y responsabilidad absoluta de la empresa. Son metas inminentes extraer las ventajas temporales del carácter heterogéneo de la economía; estimular una mayor inversión extranjera directa e indirecta; incrementar la producción agrícola sustitutiva de importaciones, las exportaciones y hacer positiva la balanza comercial del país entre otras.

Es muy positivo el gradual reconocimiento de las relaciones sociales de producción realmente existentes, lo que debe tener un favorable impacto económico. Ejemplo de ello es el apoyo a las PYMES, ya sean estatales, cooperativas o privadas, así como la ampliación de las cooperativas no agropecuarias, el vínculo directo del sector no estatal con el exterior y la inversión nacional con menos restricciones. Aunque algunas medidas provoquen un mayor empoderamiento ideológico y económico de lo pequeñoburgués, la estrategia económica y social asume con racionalidad este indudable reto y debe encauzar resultados positivos para el destino del país. No hay alternativa. Como sentenció el Presidente Miguel Díaz-Canel, «el peor riesgo estaría en no cambiar, en no transformar y en perder la confianza y el apoyo popular» (Díaz-Canel. 2020, p. 2).

Hay entonces que cambiar todo lo que tenga que ser cambiado. En concordancia con ello, será necesario:

  • Consolidar los vínculos económicos horizontales entre todas las empresas y formas de propiedad. Reconocer realmente su necesidad económica y legitimidad constitucional. Todas forman parte, con todo derecho, de la transición al socialismo. Esta es aún una de las debilidades principales de la economía cubana. A escala social ha predominado, en estos 60 años, la reproducción de cada forma de propiedad por separado -de alguna manera hay que denominar a ese proceso- y hoy son aún limitados los vínculos horizontales entre las empresas estatales, las cooperativas, la propiedad privada individual y las PYMES. Predominan las relaciones de cada una con el Estado, sobre todo a efectos del fisco, impuestos bancarios, suministros, pero no entre ellas. Hay que facilitar, obligar económicamente a una mayor vinculación e interdependencia productiva entre las empresas estatales, MIPYMES privadas y cooperativas, alcanzando encadenamientos productivos con medidas concretas a través del mercado y la planificación. De no hacerlo continuaría afectada, truncada, la lógica interna de la reproducción a escala social y no se reducirían el desempleo y la inflación, las dos llagas más dañinas de nuestra economía.

  • Aliviar a la gestión económica y al presupuesto del Estado de estructuras superfluas y gastos burocráticos excesivos. Reevaluar la estructura administrativa nacional y, en particular, la división político-administrativa del país, eliminando gradualmente las provincias y su accionar sobre los municipios, para que estos se puedan realmente empoderar por sí solos y sin ataduras. El municipio tiene su historia propia, economía, integridad territorial, unidad geográfica, tradiciones culturales, y demás. El interés económico colectivo a escala meso, solo existe en la empresa y el municipio. Es imprescindible tenerlos en cuenta, lo cual no es posible, ni real, a nivel provincial. En los últimos años se ha avanzado con respecto al Desarrollo Local Territorial Municipal y en su vínculo con la universidad. Pero, mientras estén subordinados a las provincias, se limita la real autonomía y responsabilidad del municipio. Sobre todo, no pueden desplegar todas sus potencialidades. La provincia ya cumplió su rol histórico. Hay que aligerar al Presupuesto del Estado de la enorme carga, ya innecesaria, que significan las provincias. Los recursos financieros, económicos, humanos, energéticos, de transporte, edificaciones, que hoy se gastan en la estructura provincial para servir de intermediario entre el municipio y el poder central, deben dirigirse a los municipios. Los excelentes cuadros que hoy absorbe la provincia, serán claves en los municipios. Hace un tiempo hubiera sido improcedente e irrealizable esta propuesta. Hoy existen las condiciones favorables, entre ellas las desarrolladas TIC, a nivel nacional y municipal, para considerar esa medida como una proyección de cara al futuro.

  • Acelerar las inversiones externas e internas y decisiones concretas dirigidas a reducir el desempleo fomentando empresas de la industria ligera y alimenticia de bajo capital fijo, reducir la inflación, mejorar la alimentación de la población y la construcción de viviendas. Entre ellas se sugieren dedicar muchas más hectáreas de tierras a la siembra de maíz y soya; estimular su producción a través de precios preferenciales, para todos los cultivos que tributen a la producción animal y a todas las modalidades de propietarios; crear nuevas fábricas de piensos, de enlatados de sardinas, embutidos y todas aquellas medidas que permitan, en poco tiempo, revertir la grave situación alimentaria que atraviesa el país.

Estas acciones constituirían parte del conjunto más general. Lo esencial es eliminar las trabas existentes, que el carácter heterogéneo de las relaciones sociales de producción se reconozca como tal y puedan potenciarse las fuerzas productivas.

CONSIDERACIONES FINALES

La teoría de Carlos Marx sobre las crisis económicas es imprescindible para evaluar las crisis contemporáneas, sean estas el resultado directo o no del carácter cíclico de la reproducción capitalista. También lo es para acercarse a las causas de las difíciles situaciones económicas acaecidas en la construcción del socialismo. No se trata de las crisis provocadas, detonadas por razones externas a las relaciones de producción, como son los fenómenos naturales o las epidemias. El llamado de atención del trabajo se centra en la necesidad de profundizar, romper tabúes, eliminar prejuicios sobre la existencia o no de crisis económicas «socialistas» y cuáles son sus causas objetivas más profundas, aun cuando se reconozca y coincida con la idea de que no tienen un carácter cíclico, inevitable, como en el capitalismo. Es la única manera de poder «atacar» las verdaderas causas.

En Cuba se han disminuido las trabas y prejuicios que impedían una mayor apertura económica y, con ello, la posibilidad de reconocer y accionar en paralelo sobre las causas más profundas del estancamiento, rectificar errores y enfrentar mejor las amenazas externas al sistema. La hazaña científica y social de las tres vacunas nacionales contra la COVID-19, además de masificar salud y esperanza, fue un paso económico que demuestra que es posible poder enfrentar con éxito la crisis económica actual.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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NOTAS ACLARATORIAS:

11 Por ortodoxia económica socialista se entiende aquella que aplica las ideas de Marx, Engels y Lenin a todas las situaciones, así como las aseveraciones estructuradas, por primera vez, en el Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS, publicado en 1952 bajo la égida directa de Stalin y replicados, de una u otra manera, en los documentos oficiales, textos y manuales, sobre todo los referidos a Economía Política del Socialismo. Esta tendencia constituye, desde posiciones aparentemente marxistas, la negación del verdadero marxismo-leninismo revolucionario.

lunes, 20 de marzo de 2023

Lula relanza el programa 'Más Médicos' para dar atención en zonas pobres y aisladas de Brasil. Comentario HHC

Publicado:20 mar 2023 21:10 GMT

El plan, que prevé dar cobertura a 96 millones de brasileños, fue abandonado por el expresidente Jair Bolsonaro, muy crítico con la contratación de galenos cubanos.


El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en el lanzamiento de 'Mais Médicos' en Brasilia. 20 de marzo de 2023Evaristo Sa / AFP

El gobierno de Brasil relanzó este lunes 'Mais Médicos' (Más Médicos), un programa creado en la gestión de la izquierdista Dilma Rousseff para paliar la carencia de profesionales sanitarios en zonas pobres y aisladas, y que fue desatendido por el expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, muy crítico con la participación de galenos cubanos.

En una ceremonia en el presidencial Palacio de Planalto en Brasilia, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció recursos adicionales para este programa, del que dijo que tuvo "un éxito extraordinario" en el pasado, porque fue esencial para que los habitantes de las favelas, de los remotos municipios amazónicos o las pequeñas y medianos ciudades del interior del gigante sudamericano pudieran ser atendidas dignamente por la sanidad pública.

Oficialmente, pasará a llamarse 'Más Médicos para Brasil', dará cobertura a 96 millones de brasileños (casi la mitad de la población) y más que duplicará la cantidad de profesionales, de 13.000 a 28.000. Actualmente, tiene 18.000 plazas, pero 5.000 están vacantes, puedes muchos profesionales no tienen interés en sus destinos remotos.

Los médicos que se inscriban firmarán por 4 años, renovables por un período igual, y recibirán una serie de beneficios con los que el gobierno pretende incentivar su permanencia por períodos largos, como mejoras sustanciales de sus condiciones económicas pasados los primeros años.

El programa le costará este año a las arcas del estado 712 millones de de reales (unos 135 millones de dólares).

Bolsonaro contra Cuba

'Mais Médicos' fue objeto de muchas críticas de parte de la derecha brasileña, especialmente de Bolsonaro y sus aliados, porque gracias a una asociación con la Organización Panamericana de la Salud (OPAS) incluía a miles de médicos extranjeros, muchos de ellos procedentes de Cuba, un país que tiene un poderoso sector exportador de profesionales de salud a otros países.

En repetidas ocasiones, el expresidente, enemigo declarado de los gobiernos izquierdistas latinoamericanos, cuestionó durante su mandato la profesionalidad de los médicos de la isla caribeña y afirmó que el programa servía para financiar al gobierno comunista, que se quedaba, según él, con gran parte del salario previsto para los médicos.

Antes de asumir el poder en enero de 2019, pero ya como presidente electo, Bolsonaro anunció que impondría condiciones si los médicos cubanos querían seguir en Brasil, lo cual motivó que el gobierno de la isla anunciara la salida del programa y el retiro de 11.000 profesionales sanitarios que entonces trabajaban en Brasil.

Parte de ellos permanecieron en Brasil y, según la prensa local, algunos fueron readmitidos por el gobierno. El exmandatario intentó crear su versión del programa, pero nunca se concretó y tampoco extinguió el original lanzado por el gobierno de Rousseff en 2013.



"Vendieron una imagen negativa"

"Intentaron acabar con 'Mais Médicos', vendieron una imagen negativas de manera peyorativa y ni siquiera se disculpararon con los médicos cubanos que se fueron de este país", declaró Lula.

El mandatario aseguró que la prioridad de este programa serán los médicos formados en Brasil, pero que si es necesario se contratarán extranjeros.

"Queremos que todos los médicos que se registren sean brasileños debidamente capacitados. Si no, daremos oportunidad a brasileños formados en el exterior o a extranjeros trabajando en Brasil. Si aún así no hay, llamaremos a médicos extranjeros para que asuman esta tarea", aseguró.

"Lo que importa no es saber la nacionalidad del médico, sino la del paciente, que es un brasileño necesitado de atención", agregó.

(Con información de  RT en Español)

Comentario HHC: Los EEUU quieren seguir engañando al mundo con la labor de nuestros médicos  en  multiples paises, idea del Comandante en Jefe. 

Todos sabemos que el gobierno trumpista se dedicó a estudiar todos lo ingresos en divisas que tiene Cuba, y creó planes de acciones para limitarnos, si es posible a cero, esos ingresos para crearnos más dificultades y hacer colapsar al país., como complemento  o parte de él,  al bloqueo económico, comercial y financiero en vigor. 


Estas misiones de los médicos cubanos, hay una parte de pura solidaridad acorde a nuestra vocación humanista, y otra, a los países que pueden pagar, se les cobra.  Las estadísticas indican que esta actividad, fue la que más ingresos en divisas aportó al país, hasta que empezó a limitarse por diferentes gobiernos con las presiones de EEUU y la propaganda engañosa de que nuestros médicos eran " esclavos".  Al margen, tuve oportunidad de intercambiar con dos médicos cubanos en Facebook, en un artículo del libelo CUBANET sobre el tema, uno se quedó en Brasil , cuando el presidente Bolsonaro suspendió las actividades de nuestros galenos, pero les dio asilo a los que se quisieron quedar, y con otro, que estaba en Venezuela, y logró irse por su cuenta a EEUU ( programa Parole creado por EEUU específicamente para los médicos cubanos). En este último país, la presión de la mafia anticubana es enorme, claro viven del tema Cuba, desde Senadores hasta vulgares ignorantes y mal educados que dicen llamarse "influencers",  y tienen por mision denigrar de su pais y crear dificultades al pueblo cubano,  y de eso viven sin riborizarse, algo que demostraron en un simple juego de pelota entre Cuba y EEUU, con ello la chuzma intolerante y asalariada , nunca estuvo tan expuesta ante el pueblo cubano.  En realidad merecemos mejores opositores, no se puede descender tan bajo, como decia Mark Twain.


Retomo  el tema con los dos médicos cubanos, Y al preguntarles porqué denigraban de su pais, empezaron a repetirme el mismo discurso del Trumpismo miamense, y entonces,  les hice tres preguntas 1- ¿ Uds fueron obligados o fueron voluntarios? 2-  Como viven en el capitalismo, ¿ pueden ponerme un solo ejemplo de una empresa privada o estatal, que al trabajador  le den el producto integro de los ingresos que generan y el  PROPIETARIO, se quede sin utilidades?. 3- ¿Y por qué le exigen al estado cubano que debe entregar todos los ingresos a sus trabajadores? .De la primera cantifleo y repetición del guión miamense, y las otras dos, mutis. Por cierto nuestros médicos tienen además, algunas prestaciones que no tienen otros cubanos cuando viajan al exterior en misiones, y lo apoyo, solo es para que se note lo mal intencionada de las campañas contra Cuba en este tema. 

 

Ahora bien. ¿ En qué se invirtieron, por nuestro estado, los más de 10 000 millones de usd de ingresos  por estas misiones ?. No lo sabemos, y digo más, el sector de la salud es la "locomotora " de la economía cubana, es el sector que más incide en el crecimiento del PIB en Cuba en los últimos 10 años, sin embargo, al igual que la agricultura, es de los sectores en que menos se invierten, aunque con la Covid 19, el prespuesto de gastos ( que es otro concepto) fue casi ilimitado para atender al pueblo, en medio de las dificultades económicas existentes.  Esto es un tema ( el de  las inversiones)  que debemos abordar porque sigue sin entenderse. 


Por lo pronto, buena noticia de Lula. 

 

Mienten: el sistema bancario no es sólido. Los bancos están quebrados y bajo una regulación defectuosa

Publicado en Público.es el 17 de marzo de 2023

Por Juan Torres

Las autoridades de Estados Unidos y Europa no paran de repetir en los últimos días que el sistema bancario es sólido y que no hay que preocuparse porque están preparadas para evitar que pueda tener problemas.

Es mentira.

Los bancos de todo el mundo están quebrados por definición. Es materialmente imposible que puedan devolver a sus clientes el dinero que estos tienen depositado en sus cuentas por la sencilla razón de que no lo tienen. Si los bancos no caen es porque consiguen hacer creer a sus clientes que pueden tener confianza en ellos y no ir rápidamente a retirar su dinero. Cuando la pierden, como ha pasado últimamente con varios bancos de Estados Unidos o con el Credit Suisse, enseguida se vienen abajo.

Pero ni siquiera eso es lo peor.

Como añadidura, las inversiones que los bancos llevan a cabo con el dinero de sus clientes son cada día más arriesgadas. Lo colocan (sin informarles, en la inmensa mayoría de las ocasiones) en negocios puramente especulativos y, una buena parte de ellos, incluso en la sombra; es decir, al margen de todo tipo de control. Tanto, que ni siquiera los incluyen en sus balances, tal y como reconoció el Banco Internacional de Pagos en un informe reciente en el que señalaba que los bancos tienen deuda oculta por valor diez veces mayor que el de su capital.

En concreto, la banca internacional realiza la mayor parte de su inversión en los llamados derivados. Dicho de la manera más sencilla y clara, estos son simplemente unos productos financieros concebidos para apostar tomando préstamos porque, efectivamente, el sistema financiero se ha convertido en un inmenso casino, tal y como lo definió el premio de Economía del Banco de Suecia Maurice Allais.

Aunque es muy difícil saber exactamente la cifra de ese negocio, pues la mayoría de los intercambios se realiza de forma privada, las estimaciones van desde los 600 billones (millones de millones) de dólares del Banco Internacional de Pagos, hasta los 1.000 billones. Esta es la auténtica bomba de relojería sobre la que está sentada la banca internacional. La que aún no ha explotado pero que explotará irremisiblemente y con consecuencias difíciles de imaginar si los gobiernos y bancos centrales siguen permitiendo ese negocio, como hasta ahora.

Supuestamente, quienes operan con derivados lo hacen para defenderse ante el cambio en algún tipo de circunstancia (tipo de interés, prima de riesgo, quiebra, incumplimiento de pago…). La realidad, sin embargo, es que se utilizan para especular, aprovechando los cambios en esas mismas circunstancias que los grandes operadores pueden provocar a su conveniencia. Y eso es lo que puede dar lugar a gravísimos problemas si el riesgo inherente a esas operaciones se desajusta en algún momento y perjudica al mismo tiempo a varios operadores. Algo que ocurrirá antes o después necesariamente, por ley de los grandes números y por la naturaleza intrínseca del negocio: si alguien pide prestado para comprar un seguro (un derivado) por el cual cobrará si arde la casa de su vecino y, puesto que la casa no es suya, le interesa que arda cuanto antes para cobrarlo. Y de ahí a que sea él mismo quien la incendie puede haber muy poca distancia.

Todos los bancos del mundo están involucrados en este tipo de operaciones (por no hablar del tráfico de armas o de personas o del lavado de dinero que para ellos es peccata minuta o calderilla) y eso quiere decir que unos alimentan constantemente el riesgo que afecta a los demás. Antes o después, cuando se vea afectado uno de los grandes bancos, el sistema comenzará a arder en mucha mayor medida en que ya lo hizo en 2007-2008. Créanme, lo que han visto hasta ahora no es nada en relación con lo que, antes o después, va a producirse.

El riesgo diario de crisis bancaria tiene también que ver con la naturaleza del negocio bancario.

La gente cree que los bancos ganan dinero aceptando depósitos de sus clientes, pero eso no es así. El negocio de la banca es dar préstamos y la clave está en que eso puede hacerlo sin disponer de recursos previos: el dinero que prestan a sus clientes lo crean de la nada, mediante simples anotaciones contables.

Es verdad que los bancos centrales les obligan a mantener en sus cajas una parte de los depósitos o del capital, pero es un porcentaje no mayor del 1% en Europa, es decir, insignificante. Y, además, pueden disponer de él una vez que ya han dado los préstamos, simplemente pidiendo prestado a los bancos centrales.

Ese privilegio es el que hace que la economía mundial descanse (si es que se puede utilizar esta palabra en este caso) sobre otra bomba: la de la deuda.

¿Qué banco va a renunciar a hacer negocio haciendo crecer la deuda si puede obtener el dinero para ganar dinero con ella sin coste alguno?

La consecuencia es doble. Una, que los bancos influyen para que las políticas económicas frenen la generación de ingreso y obliguen a gobiernos, empresas y hogares a endeudarse sin parar, lo cual frena la economía y hace que siempre vaya a trompicones. Otra, que la deuda, gracias al tipo de interés compuesto, crece exponencialmente (una deuda al 4% se duplica en 18 años y al 7% en 10), mientras que la economía normal, la productiva, no puede crecer así, sino más lentamente y con altos y bajos. Eso produce algo que sabemos desde los códigos babilónicos: periódicamente las deudas estallan, es imposible pagarlas y todo se viene abajo, salvo que se anulen por completo.

Y, para terminar, hay un último problema. Funcionando sobre estas bases que acabo de señalar, los bancos se han convertido en el principal factor de perturbación y crisis de las economías modernas. Las autoridades lo saben perfectamente y tratan de establecer controles y normas que impidan que se salgan de madre cada dos por tres a base de inversiones arriesgadas, deuda incontrolable o sencillamente de estafas, como las que provocaron la crisis de 2007. Pero los bancos son las instituciones más poderosas del planeta y no se dejan atar fácilmente.

En Estados Unidos son copropietarios de la Reserva Federal, es decir, participan en la toma de las decisiones, de modo que pueden evitar fácilmente que se adopten las que no les conviene o reducen sus beneficios. En Europa, el Banco Central Europeo está dirigido por exdirectivos de los grandes bancos y quienes no lo han sido saben que pueden terminar en ellos una vez que concluyan allí su actividad (véanse los consejos de administración privados en donde han acabado los antiguos gobernadores del Banco de España, sin ir más lejos).

Sirva un solo ejemplo de lo que digo: para evitar que la quiebra de hecho de los bancos se refleje claramente, se les permite que valoren sus activos, en sus balances o a la hora de pedir préstamos o ayudas, a los precios que más les convengan y no a los actuales, los de mercado. Una práctica fraudulenta que obviamente no se permitiría a ninguna empresa o persona individual.

Gracias al poder que tiene, la banca actúa sabiendo que cualquiera que sea su mala práctica recibirá la ayuda necesaria cuando, por su causa, se encuentre en dificultades. Ayuda que, naturalmente, se le da siempre a cuenta del resto de contribuyentes.

Y el poder absoluto del que goza le permite, además, poner a su disposición a las auditoras, medios de comunicación, políticos y académicos en todo el mundo con el único fin de tapar su praxis peligrosa y fraudulenta y el riesgo que constantemente genera al resto de la economía.

No exagero: la auditora KPMG dio su visto bueno a las cuentas de los bancos Silicon Valley Bank y Signature solo dos semanas antes de su caída; la revista Forbes acababa de incluir a Silicon Valley entre los mejores bancos del planeta, y los más grandes del mundo (Deutsche Bank, HSBC, Santander, Citibank…) han sido condenados y multados en numerosas ocasiones (eso sí, con cantidades irrisorias) por lavado de dinero, fraude fiscal, fraudes bancarios, obstrucción a la justicia, mal asesoramiento a sus clientes, manipulación de tipos de interés… o han sido considerados responsables de la crisis de 2007-2008, sin que nada les haya pasado después.

Las reformas legales que se debían haber puesto en marcha después de esa última crisis y que las autoridades anunciaron a bombo y platillo o no se han aplicado o se han aplicado con alcance muy insuficiente. Los bancos pueden más que los gobiernos y les obligan a dejarlos actuar bajo una regulación defectuosa, porque les permite actuar como he explicado. Sabemos que, hasta ahora, los han dejado actuar prácticamente a sus anchas. La incógnita es si, cuando todo estalle, van a disponer de agua suficiente para aplacar el incendio. Lagarde dijo ayer que sí pero sabe perfectamente que si la crisis proviene de los derivados será materialmente imposible apagar el fuego.

Sólo los ingenuos y mal informados pueden creerse lo que nos están diciendo los irresponsables dirigentes de los gobiernos y bancos centrales: el sistema bancario no es sólido sino una bomba que va a explotar, lo malo de la crisis bancaria está por llegar, es inevitable si persisten en las medidas que están tomando y, como explico en mi último libro Más difícil todavía, lo malo es que no solo será bancaria sino que afectará a todas las empresas y al conjunto de la economía.

Infórmense bien, lean, descubran las numerosas alternativas que los economistas críticos ofrecen para que el sistema bancario sea estable, seguro y accesible, y no dejen que les quiten su dinero delante de sus narices.

Especialistas de Cuba alertan sobre especies en peligro

Sobrepesca y caza comercial, contaminación, enfermedades y cambio climático son amenazas comunes para especies de la flora y la fauna en la isla.




Especialistas de Cuba alertan sobre la reducción poblaciones marinas y demandan un marco legal específico para el uso sostenible de los arrecifes y vincular a las comunidades en prácticas amigables, entre otras medidas.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 20 mar.- El impacto de las realidades económicas y sociales en especies amenazadas de la flora y la fauna, así como las brechas en fronteras que posibilitan extraer del país semillas y ejemplares valiosos son apenas pinceladas del panorama en Cuba de la Convención sobre el comercio internacional de esas especies (CITES).

Acerca de estos y otros disímiles aspectos reflexionaron representantes de la academia, ministerios y organizaciones en un encuentro convocado por el Museo de Historia Natural Felipe Poey y la Sociedad Cubana de Zoología, a propósito del aniversario 50 de la adopción del convenio, firmado en Washington, el 3 de marzo de 1973, al que la nación caribeña se adhirió en 1990.

En el conversatorio intervinieron panelistas del Centro Nacional de áreas Protegidas, el Jardín Botánico Quinta de los Molinos, el Centro de Investigaciones Pesqueras (CIP), el museo Felipe Poey y el Ministerio de la Industria Alimentaria, entre otros, para hablar de las especies amenazadas, tanto en el mar como en la tierra.
Peligro en el mar

En el mar, las amenazas comunes para diferentes especies son la sobrepesca comercial, las capturas incidentales –de manera involuntaria, se pescan especies cuando se intenta pescar otras–, contaminación, enfermedades y el cambio climático, con la reducción de tramos de playas para la anidación y el aumento de la temperatura, que provoca el nacimiento de más hembra que machos.

Las tortugas marinas se encuentran entre las especies que mayores riesgos enfrentan. A los peligros anteriores se suma la captura indiscriminada en playas de anidación.

Según Félix Moncada, del CIP, todas las tortugas están incluidas en el apéndice I de CITES, que prohíbe su comercio internacional.

Pese a establecer esa prohibición tanto en la legislación nacional como en la CITES, y que durante años la pesquería tradicional disminuyó progresivamente mediante regulaciones y vedas (como la de exportación de conchas acumuladas y se dictaminó su incineración), las amenazas persisten.

De acuerdo con el experto, existen capturas ilegales e incidentales que contribuyen al comercio ilícito interno. Se realizan decomisos de la carne y de redes –más de 40 000 metros de redes–, en todas las provincias de Cuba, sobre todo en el occidente.

En el caso de los tiburones, se explicó que el país cuenta con un plan de acción nacional para el manejo de tiburones y rayas, cuya aplicación tiene ahora cambios, con la aparición de nuevos actores económicos.

Como personas jurídicas, las mipymes tienen facultad para exportar (no así las personas naturales), además, están autorizadas a capturar peces, tiburones, rayas y túnidos. Se les da el derecho excepcional de hacer exportaciones de otros, con los permisos de las autoridades reguladoras.

Esto, según Moncada, no contradice el límite de pesca anual oficial (10 200 toneladas) y señaló que entre los objetivos de la política está actuar para frenar el deterioro de la plataforma, dado que el 80 % de los recursos pesqueros están sobreexplotados o colapsados.

Se alertó que debe incluirse en las acciones no solo a los nuevos actores, sino también a las comunidades y a los pescadores comerciales que son personas naturales porque hacen la pesca y pueden llegar a comprometer la salud de las poblaciones.

Expertos analizaron la reducción de las poblaciones de cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer) y de corales, que demandan un marco legal específico para el uso sostenible de los arrecifes y vincular a las comunidades en prácticas amigables, entre otras medidas.
Alertas para la tierra

Alejandro Palmarola, del Jardín Botánico Quinta de los Molinos, se refirió al elevado endemismo de las plantas en Cuba, del 80 % en algunas zonas del país, así como cerca del 40 % de especies amenazadas de todas las evaluadas, y de ellas, 32 tienen reportes de tráfico de especialistas, aunque no existen reportes ni en frontera ni en destino.

Mencionó como ejemplo de probable extracción de maderas las artesanías que adquieren los turistas y que “la autoridad no lo da como problema”. Según recordó, en la Lista Roja de 2016 se identificaban las especies amenazadas por el tráfico, a la vez que alertó sobre la existencia de 61 especies de árboles en peligro por la sobreexplotación.

A juicio de Palmarola, a la vigilancia de la convención y del control aduanal escapan especies transformadas, segmentadas y convertidas en objetos utilitarios y artesanías, sin que se sepa a ciencia cierta de qué madera fueron fabricados.

Según advirtió, entre las causas principales del tráfico se encuentran las ornamentales –extracción de cactáceas, orquídeas, bromelias y helechos–, las artesanías y los temas religiosos, asociados a prácticas que emplean plantas en sus rituales en países como México, Panamá y Venezuela, entre otros.

El experto llamó la atención sobre el “tráfico ilegal legalizado” de artesanías comercializadas por trabajadores por cuenta propia sin certificados de legalidad de la madera, que tienen como destino no solo el mercado nacional, sino también el internacional y escapa a lo regulado por la CITES. (2023)