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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 12 de septiembre de 2015

Libro "Cooperativas y Socialismo. Una mirada desde Cuba" TEMA 2 La construcción de alternativas más allá del capital


Por Julio C. Gambina y Gabriela Roffinelli

Nuevos rumbos emprenden los pueblos latinoamericanos desde que pusieron en cuestión el consenso ideológico del que gozó la ortodoxia neoliberal durante las últimas décadas del siglo pasado. En los inicios del siglo xxi lentamente la correlación de fuerzas comenzó a cambiar gracias a la movilización popular. Rebeliones populares (2000 Ecuador, 2001 Argentina, 2003 Bolivia) estallaron en repudio a la aplicación a ultranza de las políticas neoliberales y acumularon fuerzas suficientes para destituir gobiernos y modificar el clima ideológico neoliberal imperante. 

Sobreponiéndose de este modo “al fin de la historia”, decretado por los voceros del imperialismo, los pueblos con sus movilizaciones posibilitaron que el debate por la emancipación social en perspectiva socialista —especialmente a partir de la formulación en Venezuela del “Socialismo del siglo xxi”—* tuviera lugar nuevamente en América Latina. El proceso que se abre en Latinoamérica, única-mente podrá avanzar por un camino de transformación solo si sus pueblos confluyen en una lucha común de perspectiva anticapitalista y socialista.* 

* En diciembre de 2004, durante el 1er. Encuentro Mundial de Intelectuales y Artistas “En Defensa de la Humanidad”, realizado en Caracas, el presidente venezolano Hugo Chávez Frías planteó que el proyecto venezolano era el “Socialismo del siglo xxi”. En un discurso de mediados del 2006, Chávez especificó que «hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo xxi que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad». «Es una civilización cualitativamente distinta a la civilización burguesa. ¿Distinta en qué? En su institucionalidad. De ahí, que ser revolucionario significa hoy día luchar por sustituir la institucionalidad del status quo, es decir: 1. la economía de mercado por la economía de valor democráticamente planeada; 2. el Estado clasista por una administración de asuntos públicos al servicio de las mayorías y 3. la democracia plutocrática por la democracia directa. Este es el Nuevo Proyecto Histórico de las Mayorías de la Sociedad Global que llamamos “Socialismo del siglo xxi” o Democracia participativa. La conquista de estas instituciones es la guía estratégica de la lucha. La fase de transición es la transformación del status quo a la luz de esa guía estratégica.» Cfr. Hugo Chávez Frías: “Socialismo del siglo xxi”. En http://www.aporrea.org/actualidad/a12597.html. 

La construcción de alternativas 

El nuevo tiempo histórico que vive América Latina y el Caribe en la primera década del siglo xxi habilita nuevamente el debate por la emancipación y de nuevas formas de desarrollo social. Resulta pertinente volver sobre experiencias económicas con pretensión de transformación social y sobre el socialismo. 

A su vez, la actual crisis económica y financiera internacional podría representar una oportunidad para los países latinoamericanos de construir una integración favorable a los pueblos y al mismo tiempo iniciar una desconexión parcial del sistema capitalista mundial. 

«Cada país tiene una formulación para identificar su proceso local y con ello queremos enfatizar el carácter aún nacional de la experiencia actual en la región, más allá de algunas iniciativas con pretensión de articulación global o regional, tal como el ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas) y otras que promueve Venezuela en su privilegiada asociación con Cuba; pero también otras inspiradas desde Brasil para recrear un papel de liderazgo regional. En el plano institucional es todavía mucho el camino a recorrer para articular una propuesta común y con dirección unificada con perspectiva emancipatoria».1** 

La experiencia del siglo xx nos enseña que sería un profundo error que las fuerzas de izquierda apoyaran una integración latinoamericana dominada por el gran capital con la ilusión de darle más tarde, en una segunda etapa quizás, un contenido emancipador. 

Desde otra perspectiva de clase el proyecto de integración que encarnan Venezuela, Bolivia, Cuba y Ecuador se inscribe con un fuerte contenido de justicia social. Supone la recuperación del control público sobre los recursos naturales de la región, así como, los grandes medios de producción, de crédito y de comercialización. 

* Dado que el término socialismo perdió toda legitimidad después de la experiencia de los países del este europeo, como sostiene Fernando Martínez Heredia, «un balance crítico de las experiencias socialistas que ha habido y existen es un ejercicio indispensable para manejar el concepto de socialismo […] si se quiere comprender y utilizar el concepto, pero sobre todo para examinar mejor las opciones que tiene la humanidad ante los graves peligros, miserias y dificultades que la agobian actualmente». Cfr. Fernando Martínez Heredia: “Socialismo”. En http://odapensamiento.blogspot.com/. 

1** Las notas de referencia aparecen al final del tema. 

Igualmente, un verdadero proceso de emancipación debería apuntar a liberar la sociedad de la dominación capitalista apoyando «las formas de propiedad que tienen una función social: pequeña propiedad privada, propiedad pública, propiedad cooperativa, propiedad comunal y colectiva, etc. Asimismo, la integración latinoamericana implica dotarse de una arquitectura financiera, jurídica y política común».2 Formas de propiedad asociativa, orientadas a la producción de valores de uso, que alteren radicalmente las determinaciones internas autocontradictorias del orden social dominante; que impone una ruda sumisión de las necesidades humanas a las necesidades alienantes de la expansión del capital. 

La experiencia asociativa solidaria del cooperativismo 

En este contexto de construcción de alternativas regionales, pero también globales, el movimiento cooperativo y otras expresiones asociativas, comunitarias y no lucrativas, tienen una importante experiencia que aportar en la organización de la producción de bienes y servicios orientados a satisfacer las necesidades de los sectores más vulnerables. 

Nuestra hipótesis sostiene que entre el movimiento cooperativo y el ideario socialista tendría lugar lo que llamamos una afinidad electiva. Entendida esta última en el sentido que le otorga el sociólogo Michael Löwy: «un tipo muy particular de relación dialéctica que se establece entre dos configuraciones sociales o culturales, que no es reducible a la determinación causal directa o a la “influencia” en sentido tradicional».3 

Es decir, que entre socialismo y cooperativismo existe una relación dialéctica favorecida o desfavorecida por determinadas condiciones sociohistóricas. Tal es así, que esta relación dialéctica entre la propuesta cooperativa y la propuesta socialista no se configuró de una vez y para siempre. Por el contrario, encontramos en la historia momentos (podríamos decir predominantes) en que prácticamente desapareció, y el cooperativismo y el socialismo revolucionario marcharon por caminos bien diferentes. 

En sus orígenes —en el siglo xix en Europa— la organización de cooperativas estuvo en manos de trabajadores que intentaban hacer frente a las duras condiciones de vida y trabajo que les imponía el desarrollo de la Revolución Industrial. Sus primeros inspiradores ideológicos los llamados socialistas utópicos, como Robert Owen o Charles Fourier estaban imbuidos por un profundo sentimiento anticapitalista. Las injusticias sociales que los rodeaban los condujeron a imaginar el diseño de organizaciones sociales alternativas, que incluso llevaron a la práctica sufriendo rotundos fracasos. 

Desde el inicio estas organizaciones basadas en la ayuda mutua y la solidaridad estuvieron orientadas a la construcción de alternativas aún vinculadas con una perspectiva de cambio socialista. 

Marx y Engels consideraron que los socialistas utópicos por haber reflexionado en un “período inicial y rudimentario” de la lucha de clases no daban cuenta del antagonismo social y pretendían «mejorar las condiciones de vida de todos los miembros de la sociedad, aun de los más privilegiados. Por eso, no cesan de apelar a toda la sociedad sin distinción, e incluso se dirigen con preferencia a la clase dominante. Porque basta con comprender su sistema, para reconocer que es el mejor de todos los planes posibles de la mejor de todas las sociedades posibles».4 

Les reprocharon fuertemente su rechazo a la acción política y especialmente a la revolucionaria. «Quieren realizar sus aspiraciones por la vía pacífica e intentan abrir paso al nuevo evangelio social predicando con el ejemplo, por medio de pequeños experimentos, que naturalmente, les fallan siempre».5 

No obstante, Marx puso de relieve que el gran mérito de las experiencias cooperativas de su época consistía en demostrar que no se necesita la dirección y el mando del capital en el proceso de producción: «es imposible exagerar la importancia de estos grandes experimentos sociales [las fábricas cooperativas] que han demostrado con hechos, no con simples argumentos, que la producción en gran escala y al nivel de las exigencias de la ciencia moderna, podía prescindir de la clase de los patronos, también que no era necesario a la producción que los instrumentos de trabajo estuviesen monopolizados y sirviesen así de instrumentos de dominación y de explotación contra el trabajador mismo; y han mostrado, por fin, que lo mismo que el trabajo esclavo, lo mismo que el trabajo siervo, el trabajo asalariado no es sino una forma transitoria inferior, destinada a desaparecer ante el trabajo asociado que cumple su tarea con gusto, entusiasmo y alegría».6 

Considerando que en su libro, El capital, Marx analiza que la cooperación de muchos trabajadores revestía un carácter heterónomo, es decir, que se encontraba organizada y controlada bajo la dirección “despótica” del capital, es que cobra importancia la audacia que asumen “estos experimentos sociales”. En otras palabras, los trabajadores que autónomamente formaban cooperativas de trabajo estaban demostrando —para Marx— que podían recuperar sus fuerzas, autoorganizar y gestionar su propia capacidad de cooperar para la producción. 

En el capítulo XI “Cooperación” del tomo I, El capital, Marx señala que el trabajo coordinado de muchos obreros en un mismo espacio o lugar genera una nueva potencia: «“una activación de los espíritus vitales” que acrecienta la capacidad de rendimiento de cada trabajador. El obrero se transforma así en una especie de obrero combinado o colectivo. En la cooperación planificada con otros, el obrero se despoja de sus trabas individuales y desarrolla su capacidad en cuanto parte de un género».7 

La cooperación logra una fuerza productiva aumentada por varias razones pero principalmente porque acrecienta la potencia mecánica del trabajo, restringe el ámbito espacial del trabajo (ya que reúne en un mismo espacio físico a muchos trabajadores) y expande su campo de acción (al economizar gastos y al concentrar los medios de producción). 

Como consecuencia del incremento de la capacidad productiva del obrero la cooperación permite una mayor producción de bienes en menor tiempo. ¿Pero quién se apropia de esta mayor productividad de la fuerza de trabajo que se deriva de la cooperación?, y ¿quién planifica la producción bajo la forma de cooperación? ¿Acaso los trabajadores? En el modo de producción capitalista la respuesta es obviamente negativa. 

El que planifica y reúne a los asalariados es el capital. «Los obreros no pueden cooperar sin que el mismo capital, el mismo capitalista, los emplee simultáneamente, esto es adquiera a un mismo tiempo sus fuerzas de trabajo».8 

Marx observa que bajo el modo de producción capitalista los obreros no pueden trabajar cooperativamente en forma autónoma, solo pueden hacerlo en forma heterónoma, bajo la dirección del capitalista. 

Una dirección “despótica” que persigue la explotación del proceso de trabajo cooperativo de los trabajadores en su propio beneficio. 

La unidad de los trabajadores “como cuerpo productivo global” radica fuera de ellos, en el capital, que los reúne y mantiene cohesionados. El capitalista es una voluntad ajena que los somete así a sus propios objetivos. 

Marx señala y describe en El capital, la situación preponderante en la sociedad capitalista, es decir, la cooperación bajo la dirección y expropiación del capitalista, pero al mismo tiempo, celebra los primeros intentos* de apropiación por parte de los obreros de sus propias potencialidades demostrando que la dirección despótica del capital puede ser sustituida con éxito por la dirección democrática de los propios asalariados. 

Así lo manifiesta en varios de sus escritos como en una nota al pie del propio capítulo XI, de El capital, donde Marx menciona irónicamente que un periódico inglés El Spector «descubrió que el mayor defecto de los Rochdale cooperative experiment era el siguiente: “demostraron que las asociaciones de obreros podían administrar con éxito tiendas, fábricas y casi todas las formas de industria, y mejoraron inmensamente la condición de los operarios, pero, ¡pero!, no dejaron un lugar libre para los patrones”. ¡Qué horror!». 

En su análisis sobre los hechos ocurridos en Francia en 1871 9 Marx expone más abiertamente sus ideas acerca de cuál sería el papel de la cooperación en una sociedad que apunta a la construcción del socialismo. La producción social en el socialismo constituiría en “un sistema armónico y vasto de trabajo cooperativo”. La Comuna había decretado que la organización de la industria e incluso de la manufactura se organizara bajo la forma cooperativa, pero no se quedó allí, sino que también dispuso la creación de una Gran Unión de todas estas cooperativas obreras. Tanto Marx como Engels 10 señalaron que si esta última forma de asociación se hubiese desarrollado en el tiempo (lo cual presuponía la victoria de la Comuna sobre sus enemigos) hubiese conducido forzosamente al comunismo. 

Dice Marx «La Comuna aspiraba a la expropiación de los expropiadores. Quería convertir la propiedad individual en una realidad, transformando los medios de producción, la tierra y el capital, que hoy son fundamentalmente medios de esclavización y de explota-ción del trabajo en simples instrumentos de trabajo libre y asociado. ¡Pero eso es el comunismo, el “irrealizable” comunismo! Sin embargo, los individuos de las clases dominantes que son lo bastante inteligentes para darse cuenta de la imposibilidad de que el actual sistema [capitalista] continúe —y no son pocos— se han erigido en los apóstoles molestos y chillones de la producción cooperativa». Y agrega: «Ahora bien si la producción cooperativa ha de ser algo más que una impostura y un engaño; si ha de sustituir al sistema capitalista; si las sociedades cooperativas unidas han de regular la producción nacional con arreglo a un plan común, tomándola bajo su control y poniendo fin a la constante anarquía y a las convulsiones periódicas, consecuencias inevitables de la producción capitalista, ¿qué será eso entonces, caballeros, más que comunismo, comunismo “realizable?”.»11 

* La entidad considerada fundadora surgió en Rochdale, Inglaterra en 1844 por iniciativa de un grupo de 28 tejedores que decidieron crear una cooperativa de consumo. 

De modo que la cooperación constituye en la sociedad capitalista un instrumento valioso en manos de los sectores populares en su lucha por subvertir el orden existente y, a su vez, en la construcción de la sociedad socialista la cooperación puede aportar su experiencia y modelo de organización para transitar ese camino. 

La cooperación con sus valores y prácticas como, la solidaridad, la autogestión, la participación democrática de sus miembros, la no discriminación y la igualdad en la toma de decisiones se transforma en una herramienta válida para la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. Su importancia radica en que la práctica social solidaria y democrática que promueve se orienta a la satisfacción de las necesidades humanas y no a la valorización, por lo tanto, aporta una rica experiencia al proceso social de construcción de una sociedad profundamente humanista. 

Si recuperamos los ideales, los valores y las prácticas de la cooperación en el mismo sentido que los recuperaron Marx (y posteriormente Lenin) podremos orientarnos a la construcción de un socialismo que rompa con el dominio despótico de la ley del valor. No se trata de construir un socialismo de mercado —como propusieron alguna voces ante la crisis de las experiencias del “socialismo real” que resultaron verdaderas burocracias, centralizadas, estatalistas y tecnócratas, en la década de los años 80— donde continúe prevaleciendo la producción de valores, es decir de mercancías, por el contrario se trata de organizar un sistema de producción que atienda «las necesidades humanas: Las necesidades reales e históricamente en desarrollo tanto de la sociedad como un todo y como de sus individuos particulares».12 

Por consiguiente, no se puede lograr la construcción de una sociedad democrática, participativa, solidaria y cooperativa fomentando el desarrollo del mercado como instancia distributiva de los recursos disponibles, por el camino indirecto de la asignación del trabajo social global en las distintas ramas productivas a través de la mediación del equivalente general* y de las oscilaciones de los precios. Dicha mediación monetaria y mercantil presupone un proceso que se desarrolla “a espaldas” de los productores directos, coaccionándolos y obligándolos a seguir la lógica impuesta por el mercado. Este funcionamiento “a espaldas” de las personas implica una falta total de control sobre sus condiciones de vida, las cuales por medio de la instancia mercantil han tomado existencia propia y se han vuelto irracionalmente autónomas. Autonomía que se vuelve contra los productores sociales. 

En ese caso, los sujetos sociales solo toman contacto entre sí y se relacionan recíprocamente a través de la mediación de las cosas, de donde se deriva aquello que Marx denominó la cosificación y el feti-chismo. Estas evidencian aquella falta de control y autonomía que el mercado cobra en relación con los sujetos productores. 

La lógica de la cooperación en la producción y distribución tiende a “chocar” con la lógica de la cosificación mercantil. Esto solo no sucederá cuando la distribución se realice sin la mediación del dinero y sin estar subsumida bajo la hegemonía y el control del capital. La lógica de la cooperación se volverá hegemónica en una sociedad que haya avanzado en una reestructuración trascendental “más allá del capital”, es decir que se rija por el famoso principio marxista de la distribución que sostiene que en una sociedad socialista avanzada los individuos trabajarán conforme a sus habilidades y recibirán del producto social general de acuerdo con sus necesidades. Mészáros nos recuerda que «este principio a menudo se interpreta con parcialidad burocrática, ignorando el énfasis que puso Marx en la autodeterminación de los individuos, sin la cual trabajar conforme a sus “habilidades significa muy poco”.»13 

* El dinero representa el equivalente general en el cual se expresa el valor del mundo de las mercancías. 

Pero la tendencia que expresa la lógica de la cooperación no es necesaria, ni ineluctable. La economía no marcha por sí sola. Únicamente cuando interviene una fuerza política cuya apuesta radical apunta —mediante la planificación democrática de la distribución del trabajo social global en las distintas ramas productivas— a subvertir el orden mercantil y a favorecer y desarrollar la cooperación social, solo allí se tornaría posible superar la pesada carga histórica del mercado, su irracionalidad y el tipo de subjetividad que origina y reproduce. 

En este sentido, Lowy señala que «lejos de ser “despótica” en sí misma, la planificación democrática es el ejercicio, por parte de una sociedad entera, de su propia libertad: la libertad de decisión y libe-ración de las alienadas y cosificadas “leyes económicas” del sistema capitalista, las cuales determinan la vida y la muerte de los individuos, así como su encierro en la “jaula de hierro” económica (Max Weber). La planificación y la reproducción del tiempo de trabajo son los dos pasos decisivos de la humanidad hacia lo que Marx llamó “el reino de la libertad”. Un incremento significativo del tiempo libre es de hecho una condición necesaria para la participación democrática de los trabajadores en la discusión democrática y la administración de la economía y la sociedad».14 

La única posibilidad de realizar una distribución equitativa y racional de los recursos disponibles en una sociedad no puede consistir en la asignación mercantil a través de las oscilaciones de los precios después del intercambio. Dado que ella sería atrapada por las alienantes limitaciones estructurales del orden capitalista; que produce mercancías para vender (obteniendo su “valor”) y no bienes de uso destinados a satisfacer las necesidades humanas tanto del estómago, como del espíritu. Marx señala que en el orden social capitalista solo por medio del intercambio es donde “los productos del trabajo adquieren una objetividad de valor, socialmente uniforme, separa-da de su objetividad de uso, sensorialmente diversa. Tal escisión del producto laboral en cosa útil y cosa de valor solo se efectiviza, en la práctica, cuando el intercambio ya ha alcanzado la extensión y relevancia suficientes como para que se produzcan cosas útiles destinadas al intercambio, con lo cual, pues ya en su producción misma se tiene en cuenta el carácter de valor de las cosas”. Por lo tanto, la lógica objetiva del capital de producir valores para el intercambio se contradice con la lógica no capitalista de una distribución equitativa y racional de los recursos disponibles en una sociedad. 

Por el contrario, solo podrá concretarse una distribución equitativa y racional por medio de una socialización genuina antes del intercambio mediante una planificación democrática de los productores libremente asociados. Es decir, la organización racional de la producción y la distribución «tiene que ser no solo tarea de los “productores”, sino también de los consumidores; de hecho, de la sociedad entera, con su población productiva e “improductiva”, que incluye a los estudiantes, los jóvenes, las amas de casa, los pensionados, etc. Una verdadera “asociación de seres humanos libres (Menschen) que trabajan en común (gemeinschaftlichen) los me-dios de producción”.»15 

La socialización de la economía que tiene lugar a través de la planificación democrática es la garantía de que la cooperación productiva pueda servir de palanca —en el seno de un proyecto socialista más amplio— para eliminar la cosificación mercantil y su consiguiente irracionalidad o “falta de control” por la sociedad, para decirlo de otro modo. 

En una sociedad sin mercado y sin planificación burocrática son las grandes mayorías quienes tomarán las decisiones de cuánto y qué se produce, con el objetivo de satisfacer las necesidades del conjunto de la población, lo que a su vez brindaría las bases «objetivas para la desaparición de la producción de mercancías y el intercambio monetario».16 

Como sostiene el filosofo Mészáros se trata de «instituir un orden socioeconómico y cultural no antagónico, racional y humanamente dirigido, plenamente consciente del significado fundamental de “economía”, como economización verdaderamente seria de los re-cursos, en interés de la satisfacción humana sostenible, dentro del marco de una planificación global dirigida activamente por todos los individuos».17 

Es parte de un debate inconcluso que sostuvo Ernesto Che Guevara en Cuba en los primeros años de la Revolución. La discusión apuntaba a superar la ley del valor en el socialismo. Sigue siendo un tema inconcluso que supone la eliminación de las relaciones de intercambio mercantiles, lo que requiere algunas definiciones que la propia práctica social no tiene resueltas aún. 

Las formas mercantiles son históricas (su surgimiento es anterior al capitalismo) y es bueno interrogarse sobre la perspectiva histórica de una forma de intercambio que desarrolló hasta límites inimaginables el progreso de las fuerzas productivas de la sociedad, y con ello desarrolló el capitalismo y sus formas estatales e instituciones que hoy explican la depredación de la naturaleza y la sociedad. 

¿Es posible construir más allá de la lógica del intercambio mercantil, de la ley del valor? En Cuba se discutió. Bolivia formula un propósito cuya construcción puede derivar en nuevas síntesis teóricas que parten de la recuperación de prácticas y valores ancestrales.* Lo dicho está más allá de la valoración sobre los países y procesos mencionados, pero alude a la posibilidad en tiempo presente de discusión sobre asuntos trascendentes para el desarrollo social. Bolivia transita dentro del capitalismo y sin embargo se propone una categoría que puede concebirse revolucionaria. 

Como vemos, no solo se trata de discutir el mercado a partir de proponer un cambio en las relaciones de producción entre los pro-ductores. El tema en cuestión es la forma de producir, distribuir y consumir. Además, no es suficiente con la formulación de lo alternativo. Es necesario verificar en la práctica la construcción de otro orden social. 

Pero convengamos que la relación de intercambio expresa un cambio de equivalentes y que, por lo tanto, el problema no es solo la ley del valor, sino la capacidad de explotación explicada en la ley del plusvalor.** Es el intercambio no equivalente de la fuerza de trabajo por salario lo que genera producción de excedente y una apropiación privada del producto social. El problema entonces está en las condiciones del intercambio de fuerza de trabajo por salario, base económica de la construcción de la sociedad capitalista. Esa relación social de explotación es la que define la naturaleza de la sociedad civil y sobre la que se asienta el conjunto de la dominación del capital sobre el trabajo y la sociedad. 

* En la Constitución recientemente elaborada en Bolivia se alude a “Vivir Bien”, siendo ello una categoría contradictoria con el paradigma occidental (capitalista) asociado al patrón de consumo (asimétrico entre países y dentro de los mismos) y de producción (incluyendo la destrucción del medio ambiente). Es una categoría, aún por definir, vinculada al rescate de formas de concebir la sociedad por parte de las comunidades originarias. 

** La ley del valor explica el intercambio de productos “equivalentes” según esa ley, por ejemplo: el precio de una mercancía equivale a su “valor”, así como el salario expresa el “valor” de la fuerza de trabajo. Por otro lado, la ley del plusvalor evidencia la explotación por la producción de mayor valor en el proceso de producción. En los tres ciclos del capital se evidencia el problema. En el ciclo del capital dinero (D-M) y en el ciclo del capital mercancía (M’-D’) queda claro que se intercambian equivalentes; mientras que en el ciclo del capital productivo (M-M’) tiene lugar la conservación del capital constante y la valorización del capital variable (que incluye los salarios de los trabajadores). 

A nuestro criterio, la asociación sobre la base de la cooperación autónoma de los trabajadores constituye una práctica social de organización económica de la sociedad que supone una estrategia alternativa a la de la dominación que tiene lugar mediante la relación de trabajo asalariado. Inscribimos esa práctica en el campo de la emancipación, en tanto práctica social ejercida para liberarse de la subordinación que supone el modo hegemónico de producir y reproducir, tanto de las condiciones de vida, como de la vida misma. 

Una subjetividad transformadora de “otra economía” 

La organización autónoma y cooperativa de los sujetos ha demostrado que se puede organizar el proceso de trabajo y la satisfacción de necesidades comunes (como la vivienda, el crédito, los servicios públicos, etc.) bajo otras formas: basadas en la cooperación, en la democracia y en la participación activa de todos. 

En las sociedades capitalistas, el trabajo ha perdido su capacidad de constituir una actividad vital y creadora para el hombre. Por el contrario, instaura un extrañamiento entre los hombres entre sí, entre el trabajador con el producto de su trabajo y con la producción como actividad. Consecuencia directa de un orden social que produce riquezas socialmente, pero que son apropiadas privadamente y sin control racional alguno a partir de los tanteos a posteriori del intercambio mercantil. 

Organizar el proceso de trabajo en forma autónoma sin “la dirección despótica del capital” encierra importantes consecuencia para el avance de una subjetividad colectiva contra hegemónica. 

«La enajenación del trabajador en su objeto se expresa, según leyes económicas, de la siguiente forma: cuánto más produce el trabajador, tanto menos ha de consumir, cuantos más valores crea, tanto más sin valor, tanto más indigno es él; cuánto más elaborado su producto, tanto más deforme el trabajador; cuanto más civilizado su objeto, tanto más bárbaro el trabajador; cuanto más rico espiritualmente se hace el trabajo, tanto más desespiritualizado y ligado a la naturaleza queda el trabajador».18 

Marx agrega que este extrañamiento entre el trabajador y el producto de su trabajo también se expresa en la forma de producción. El trabajador se siente externo al trabajo, es decir no se afirma en su trabajo, sino que se niega, no se siente feliz en su trabajo sino des-graciado «por eso el trabajador solo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí».19 

Muchos de los testimonios de trabajadores que asumen la producción de bienes y servicios cooperando en forma autónoma dan cuenta de ese sentimiento acerca de que, anteriormente (cuando trabajaban bajo un patrón o en relación de dependencia) la verdadera vida comenzaba cuando se terminaba la jornada laboral. Desde el momento en que asumen la dirección y el control del proceso productivo sienten que su relación con el trabajo cambia, y que comienzan a reconocerse en el fruto de su esfuerzo cotidiano. 

Los trabajadores que asumen el control y autoorganizan el proceso de trabajo, bajo formas democráticas y participativas, están —con su práctica— iniciando una fisura en la alineación con los objetos que su propio esfuerzo produce y con las formas sociales capitalistas que asume la producción. Las experiencias de las cooperativas po-pulares encierran un gran potencial simbólico, porque demuestran diariamente que los trabajadores asociados y cooperando entre sí (sin una dirección impuesta, es decir, sin patrones) pueden desarrollar relaciones sociales autónomas. 

Insistimos sobre todo en la importancia de la producción de signos y símbolos,* ya que la constitución del imaginario popular favorable a un horizonte anticapitalista puede transformarse en una base sólida para pensar una sociedad alternativa, incluso socialista. No existe la perspectiva socialista sin la presencia de su posibilidad en el imaginario popular y ello requiere la construcción previa de experiencias de poder popular y la conciencia de que socialismo es lo que se construye mediante ellas. 

Las organizaciones populares se convierten en productoras, también, de signos y símbolos. Ellas encierran un gran potencial simbólico, porque demuestran diariamente que los trabajadores asociados y cooperando entre sí (sin dirección impuesta) pueden desarrollar relaciones sociales autónomas. 

* Signos y símbolos son categorías que aluden a la conformación ideológica de la sociedad. Asignamos especial importancia a la constitución de subjetividad en el imaginario popular para pensar la sociedad socialista. 

“Otra economía” supone la mutación generalizada de la hegemo-nía en materia de valores sociales. La explotación humana por siglos genera una cultura subordinada a la lógica del plusvalor, de la dominación capitalista y sus consecuentes asimetrías en la apropiación del producto social (material e inmaterial). El aliento a formas alternativas dentro del capitalismo, e incluso los intentos de construcción socialista, actúan como fuerzas que contrarrestan la dinámica de la iniciativa hegemónica del capital. 

El problema es transformar esa fuerza de la resistencia en vector principal de la construcción social cotidiana. Es evidentemente un asunto material expresado en la extensión de la “otra economía” y sus nuevas relaciones sociales. Pero es también, y especialmente, el reconocimiento por una parte importante de la sociedad de que se está construyendo otra sociedad, otra economía, otro sistema de relaciones sociales. Es decir, hay materialidad consciente en el pro-ceso de transformación necesaria, con lo cual aparece el desafío de construir las iniciativas o emprendimientos económicos a la par que se trabaja la conciencia de la práctica transformadora. 

El proceso de ocupaciones de empresas desarrollado en Argentina en torno a la crisis del 2001 da cuenta de una experiencia de aprendizaje en la gestión de la actividad de producción y comercialización, donde trabajadores sin ninguna práctica de gestión se encontraron ante el imperativo de administrar recursos y procesos. En rigor, ellos no tuvieron que afrontar solos el reto, ya que hubo solidaridad y asistencia profesional de personas y/o grupos de profesionales o técnicos dispuestos a confluir con la experiencia de autogestión de los trabajadores. La ocupación y autogestión de esas fábricas se convirtió en un proceso de enriquecimiento mutuo entre trabajadores y profesionales en el desarrollo de la gestión democrática. Esto se ha manifestado también en variadas formas de cooperación desarrolla-das en distintas ramas de la actividad económica. 

Puesto que la tendencia es a la repetición de conductas y hábitos que reproducen las prácticas hegemónicas, insistimos en la importancia de un proceso de construcción de subjetividades conscientes en convergencia con los proyectos económicos, a lo que denominamos como “materialidad consciente”. Por ausencia de recursos económicos y también de potencial humano, es usual una práctica de “hacer lo que se pueda y como se pueda”, privilegiando el hacer y en el camino evaluar, corregir, y en ese tránsito de prueba y error construir lo nuevo. 

Sin perjuicio del aliento a la iniciativa popular tal y como es, nuestra reflexión apunta a la programación de la dimensión educativa o cultural para el éxito de iniciativas que a priori resultan proposiciones de transformación. Así, la sistematización de la formación constituye parte inescindible de cualquier propuesta para pensar en la efectividad de una “otra economía”. 


Referencias bibliográficas 

1 Cfr. Julio Gambina: Los cambios políticos y las perspectivas de “otra economía” para los pueblos. Ponencia presentada al X Encuentro sobre Globalización y Problemas de Desarrollo. La Habana del 3 al 7 de marzo de 2008. 

2 Éric Toussaint: El segundo aliento del Foro Social Mundial. Entrevista realizada por Pauline Imbach. En www.rebelion.org. 

3 Michael Löwy: Redención y utopía. El judaísmo libertario en Europa central. El Cielo por Asalto, Buenos Aires, 1997, p. 9. 

4 Carlos Marx y Federico Engels:. “El manifiesto comunista” (1848). En Obras Escogidas, t. I, Ediciones en Lenguas Extranjeras del Instituto de Marxismo – Leninismo, Moscú, 1955. 

5 Ibídem, p. 64. 

6 ________: “Manifiesto Inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores”. En ob. cit., p. 395. 

7 Carlos Marx: El capital. t. I., vol. II, capítulo XI “Cooperación”. Ed. Siglo XXI, México, 1994, p. 400. 

8 Ibídem, p. 401. 

9 Carlos Marx: “La guerra civil en Francia”. En Obras Escogidas, t. I… 

10 Cfr. Prólogo de Engels a “La guerra civil en Francia”. En Obras Escogi-das, t. I,…, p. 501. 

11 Carlos Marx: “La guerra civil en Francia”. En Obras Escogidas, t. I,…, pp. 546 y 547. 

12 István Mészáros: “Socialismo: la única economía viable”. En www.emancipacion.org. 

13 Cfr. _____: El desafío y la carga del tiempo histórico. El socialismo en el siglo xxi. Ed. Vadell Hermanos Editores y Clacso, Caracas, 2007, p. 204. 

14 Michael Lowy: “Ecosocialismo, democracia y planificación”. En revis-ta Viento Sur, Sección Web. 24/06/2007, p. 3. 

15 Ídem. 

16 E. Mandel, A. Nove y D. Elson: La crisis de la economía soviética y el debate mercado/ planificación. Ed. Imago Mundi, Buenos Aires, 1992, p. 40. 

17 István Mészáros: Socialismo o barbarie. La alternativa al orden social del capital. Ed. Paradigmas y Utopías, México, 2005, p. XVI. 

18 Carlos Marx: “Trabajo enajenado”. En Manuscritos económico – filosóficos (1844). Ed. Altaya, España, 1994, p. 111. 

19 Ibídem, p.113.


La economía japonesa, paralizada por precaución

En un país con deflación la cautela fiscal convencional es un disparate peligroso




LUIS TINOCO

La gente que visita Japón suele quedar sorprendida por su aspecto próspero. El país no parece tener una economía profundamente deprimida. Y eso es porque no la tiene. La tasa de desempleo es baja, y que el crecimiento económico general lleve décadas siendo lento se debe principalmente a que el país envejece, y cada vez tiene menos personas en una edad laboral óptima. Si se mide en relación con el número de adultos en edad laboral, Japón ha crecido casi igual de rápido que Estados Unidos durante el último cuarto de siglo, y más que Europa Occidental.

Y, sin embargo, el país nipón sigue estando en una trampa económica. La deflación persistente ha creado una sociedad donde la gente acapara dinero en efectivo, mermando la capacidad de la política para responder cuando ocurre algo malo. De ahí que los hombres de negocios con los que he hablado en Tokio estén aterrados ante los posibles efectos secundarios de los problemas chinos.

La deflación también ha creado una preocupante “dinámica de deuda”: Japón, a diferencia de los Estados Unidos de la posguerra, por ejemplo, no puede confiar en un aumento de las rentas que vuelva irrelevantes los préstamos pasados. De lunes a viernes, el país acapara artículos que dan que pensar, firmados por columnistas de las páginas de Opinión, el consejo editorial del Times y articulistas de todo el mundo.

Así pues, Japón necesita romper de manera decidida con su pasado deflacionario. Podría parecer fácil, pero no lo es: Shinzo Abe, primer ministro nipón, está haciendo un auténtico esfuerzo, pero aún no ha logrado un éxito decisivo. El motivo principal, en mi opinión, es la gran dificultad de los políticos para romper con las nociones convencionales de responsabilidad. Resulta que la respetabilidad puede matar la economía, y Japón no es el único país donde eso está ocurriendo.

Como he dicho, podría parecer que acabar con la deflación es fácil. ¿No pueden sencillamente imprimir dinero? Pero la cuestión es qué hacer con ese dinero recién impreso. Ahí es donde la respetabilidad se convierte en un problemón. Cuando los bancos centrales como la Reserva Federal o el Banco de Japón imprimen dinero, suelen usarlo para comprar deuda pública. En épocas normales, eso provoca una reacción en cadena en el sistema financiero: los vendedores de esa deuda pública no quieren quedarse con dinero ocioso, así que lo prestan, lo que estimula el gasto e impulsa la economía real. A medida que la economía se recalienta, los salarios y los precios deberían empezar a crecer, resolviendo el problema de la deflación.

En los tiempos que corren, sin embargo, los tipos de interés son muy bajos en la mayoría de las economías principales, lo que refleja la débil demanda de los inversores. Eso significa que no hay un castigo real por quedarse con dinero ocioso, que es precisamente lo que hacen ciudadanos e instituciones. La Reserva Federal ha comprado más de tres billones de dólares en activos desde 2008, pero la mayoría de dinero que ha liberado en esas operaciones ha acabado en las reservas de los bancos.

Así las cosas, ¿cómo puede la política luchar contra la deflación? Pues bien, la respuesta que actualmente se está intentando dar en buena parte del mundo es lo que se conoce como expansión cuantitativa. Esto supone imprimir una gran cantidad de dinero y usarlo para comprar activos ligeramente arriesgados, con la esperanza de lograr dos cosas: empujar al alza los precios de los activos y convencer tanto a inversores como consumidores de que la inflación se acerca, con lo que más les vale poner su dinero ocioso en marcha.

¿Pero basta con esto? Es dudoso. EE UU está recuperándose, pero ha necesitado mucho tiempo para llegar hasta ahí. Los esfuerzos monetarios de Europa se han quedado mucho más cortos de lo que se esperaba. Y hasta la fecha, lo mismo ocurre con la “Abenomía”, el intento audaz —pero no lo suficiente— de revertir la situación japonesa. Lo sorprendente de esta crónica de un logro dudoso es que, en realidad, existe una forma infalible de luchar contra la deflación: después de imprimir dinero, no usarlo para comprar activos, sino para comprar cosas. Es decir, incurrir en déficits presupuestarios pagados con la imprenta.

Si se desea, el déficit financiero puede sanearse emitiendo nueva deuda, mientras el banco central compra la antigua; en términos económicos, no hay ninguna diferencia. Sin embargo, nadie está haciendo lo más evidente. En lugar de eso, todos los gobiernos del mundo desarrollado están comprometidos con la austeridad fiscal, lo que lastra sus economías, aun cuando sus bancos centrales están intentando espolearlas. Abe ha sido menos convencional que la mayoría, pero hasta él ha puesto trabas a su programa con una desacertada subida de impuestos.

¿Por qué? Una parte de la respuesta es que la exigencia de austeridad está al servicio de una agenda política, donde el pánico ante el supuesto riesgo del déficit proporciona una excusa para hacer recortes en el gasto social. Sin embargo, el principal motivo por el que es tan difícil luchar contra la deflación, en mi opinión, es la maldición del convencionalismo. A fin de cuentas, imprimir dinero para pagar cosas suena irresponsable, porque en épocas normales lo es. Y por muchas veces que algunos intentemos explicar que no estamos en una época normal, que en una economía deprimida y deflacionaria la prudencia fiscal convencional es un disparate peligroso, muy pocos políticos están dispuestos a arriesgarse y romper con la convención.

En consecuencia, siete años después del estallido de la crisis financiera, la política sigue paralizada por la precaución. La respetabilidad está acabando con la economía mundial.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía de 2008 Traducción de News Clips.

Economistas revelan cuándo entrará EE.UU. en una nueva recesión

Publicado: 12 sep 2015 08:41 GMT



Una encuesta que consultó a 31 economistas pronosticó cuándo EE.UU. entrará en una nueva recesión económica que afectaría a gran parte de las economías mundiales.

Un sondeo que contó con la participación de 31 economistas, pronosticó que el mundo entrará en una nueva recesión económica en el año 2018, informó Bloomberg.

Los economistas encuestados sostuvieron que existe una probabilidad del 10 por ciento de que ocurra una recesión en EE.UU. en los próximos 12 meses. Sin embargo, los cambios serán graduales y la encuesta muestra un llamativo incremento: las probabilidades de una recesión en EE.UU. el año próximo aumentarán a un promedio del 13 por ciento, el porcentaje más alto desde que los especialistas en economía fueron encuestados en diciembre de 2013.

Esto puede tener algo que ver con la volatilidad que ha estado irritando los mercados mundiales en los últimos tiempos, sin mencionar el primer aumento de la tasa de interés desde el año 2006 que realizará la semana próxima la Reserva Federal. Sin embargo, algunos economistas temen que sea demasiado pronto para empezar con un endurecimiento en las políticas.

Mientras tanto China, la segunda economía más grande del mundo, se está desacelerando y otros mercados emergentes como Brasil y Sudáfrica están dando batalla: los precios de los productos básicos, el comercio y la inflación sufren ralentizaciones. Se teme que el crecimiento en las economías desarrolladas puede no ser lo suficientemente fuerte como para ayudar a que las economías del mundo no se desaceleren.

Todo esto fue suficiente para que el economista jefe de Citigroup Inc., Willem Buiter, asigne una probabilidad del 55 por ciento a alguna forma de recesión global en los próximos años.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Instalarán este año totalidad de hidrómetros en sector estatal

 Jeniffer Rodríguez Martinto
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La Habana, 11 sep (AIN) El consumo de agua de la totalidad del sector estatal  estará metrado al cierre de 2015 como parte de la estrategia que aplica el país para enfrentar la sequía, informó Leonel Díaz Hernández, director adjunto del Grupo Empresarial de Acueducto y Alcantarillado.

   Esa acción, que permitirá medir el consumo de agua por las diferentes entidades, se realizará donde existan las condiciones propicias para el metraje, al tener en cuenta que existen determinadas instalaciones que no presentan la infraestructura adecuada, aclaró el funcionario.

   Agregó que en el caso del sector residencial se prevé, al concluir este calendario, la instalación del 12 por ciento de los  hidrómetros que se montarán en el país.

   Este sistema, afirmó el directivo, influye en que las personas, al conocer lo que gastan, ganen conciencia y generen  una cultura de ahorro tanto en las unidades estatales como al interior de las viviendas.

   Según Díaz Hernández, a partir de la instalación de los metrocontadores en lugares donde se consumían de 600 a 700 litros por persona diariamente, el consumo descendió a cerca de 200 litros, “lo cual da una idea de que cuando se mide, se regula el consumo”.

    Anunció que próximamente se aprobará  una tarifa diferente para el cobro del agua, lo cual va a ser también un elemento importante a fin de ahorrar este recurso.

   La instalación de esos dispositivos en La Habana comenzó por los municipios donde se presenta mayor dificultad con las fuentes de abasto, como Playa y La Lisa, y por los lugares donde se han rehabilitado las redes, expresó.

   A decir del funcionario, la capital debe cerrar el año con el 12,7 por ciento de cobertura hidrométrica en el sector residencial de su plan anual, y en la actualidad cumple este indicador por encima del 10 por ciento.

Nuevo acercamiento al mercado del ecoturismo


Por Minerva Hernández Basso, Opciones


Tres escenarios del occidente cubano serán las sedes de Turnat 2015, cita que anuncia algunas novedades como la apertura de la Ruta del Tabaco

Un oportuno acercamiento al mercado del ecoturismo transcurrirá durante la décima edición del Evento Internacional de Turismo de Naturaleza (Turnat), que sesionará del 21 al 27 de septiembre, en tres escenarios del occidente del país, distintos pero similares en cuanto a los atractivos y encantos de su naturaleza fecunda.

Ahora, casi a las puertas de esa cita especializada se pone mayor énfasis en la divulgación de las obras que garantizan su mejor desenvolvimiento y también en el programa general. Según precisa la convocatoria, este evento favorecerá el encuentro entre representantes de agencias turoperadora y de viajes, así como de turistas y estudiosos de la naturaleza, interesados en intercambiar experiencias acerca del ecoturismo y las tendencias actuales del turismo de aventuras.

Las jornadas inaugurales se realizarán en el Jardín Botánico Nacional, en la capital del país, un sitio singular ubicado en las afueras de La Habana, del cual se reconoce su gran contribución al conocimiento sobre turismo ecológico en Cuba, ya que dicha institución ofreció las primeras lecciones sobre conductas ambientalistas y ecologistas.

Con aristas realmente novedosas, el programa anunciado señala que la inauguración oficial de Turnat se realizará en dicho Jardín por el cual los asistentes harán un instructivo recorrido. Igualmente, se efectuará allí la primera conferencia magistral a cargo de Ana Báez, presidenta de la Asociación de Consultores de Turismo y Conservación (T & CC) de Costa Rica, una nación con notables avances y gran posicionamiento comercial con sus ofertas de turismo de naturaleza.

Al día siguiente, en el mismo lugar, se realizarán las sesiones de la bolsa comercial y las presentaciones de nuevos productos. Está anunciada, igualmente, una conferencia sobre agroturismo, impartida por el licenciado Jorge Freddy Ramírez Pérez, profesor de la Facultad de Altos Estudios Turísticos, de Pinar del Río.

Todo cambiará a partir del tercer día, cuando los participantes viajarán hacia el Complejo Las Terrazas, en la provincia de Artemisa, escenario reconocido por el proyecto sostenible "donde se imbrican la comunidad y la naturaleza", señala el programa divulgado en el sitio web de Ecotur, entidad del sector turístico encargada de la promoción y organización de este evento bienal.

Muy animada podrá ser la visita prevista a la instalación El Taburete, una de las primeras creadas para el disfrute del Campismo Popular, modalidad cubana gestora de vacacionismo de gran masividad y que ya tiene mucho arraigo entre los nacionales, la cual ha ayudado al auge del turismo en entornos naturales, mediante reglamentos y códigos de conducta para que los cubanos pudieran conocer distintos parajes de la geografía del país y en consecuencia mantener actitudes responsables.

Recorridos

Con un paseo por el Parque Turístico Soroa proseguirá Turnart, que también anunció una visita a la hermosa villa hospedaje de igual nombre, ubicada en esa zona distinguida por sus atractivos paisajes. Luego continuará el viaje hacia el Valle de Viñales, declarado Paisaje Cultural de la Humanidad, por la Unesco y donde se celebró la primera edición de este evento, en el año 2000. A su llegada los participantes disfrutarán de una Feria de Artesanía y de presentaciones culturales distintivas de la localidad.

Según lo previsto en los siguientes días se realizarán los llamados recorridos de familiarización hacia zonas de naturaleza profunda como la cabalgata a La Guabina y las travesías por los senderos denominados Camino al caimito, Entre valles y montañas y Del infierno al paraíso.

Un suceso de gran trascendencia facilitado para esta edición lo constituye el llamado canopy, un deporte extremo que se practica mediante desplazamientos por cables colocados entre los árboles, en medio de la abundante vegetación del entorno del renombrado valle.

Muy esperada es la excursión por La Ruta del Tabaco una oferta nueva y de gran exclusividad, en Pinar del Río, cuna del mejor habano del mundo, que dará a conocer las distintas facetas del proceso de esa planta exótica de fama internacional y símbolo de auténtica cubanía.

Esa oferta incluye visitas a las zonas tabacaleras de los municipios de Pinar del Río, Consolación del Sur, San Juan y Martínez y San Luis. Según la prensa digital, Débora María Henríquez Lorenzo, delegada de Turismo en Pinar del Río, explicó que se trata de un producto flexible pues se ofrecerá a petición de los participantes. Incluirá visitas a la vega Quemado del Rubí, del productor Héctor Luis Prieto, Hombre Habano; a despalillos y escogidas, al Museo de Historia, fábricas de tabacos y al hotel Vueltabajo, en la capital provincial, promotor de la cultura sobre tan renombrado producto.

Según se ha dicho, más de 40 productos se colocarán en la comercialización durante las jornadas de Turnat 2015, que contará con la asistencia de representaciones de Costa Rica, Argentina, Venezuela y Dinamarca, entre otros países. Con este evento se espera dar un aporte especial al turismo, pues coincide con el inicio de la temporada baja de este sector que ha mantenido índices excepcionales de crecimientos, 17 % de ascenso de las llegadas de visitantes internacionales, durante los primeros siete meses de este año. 

A todas luces, el programa pretende imprimir nuevos bríos al turismo de naturaleza para estimular su despegue, pues se requiere de mucho empeño para lograr mayores avances de esta modalidad, un tanto rezagada y que aún no ha aportado significativos volúmenes de visitantes al país, quizá por la tenue promoción especializada, así como la carencia de condiciones necesarias para el uso de los diferentes parajes con tales fines y de la infraestructura imprescindible para impulsar su desarrollo.

Aunque, ello no significa que se haya detenido en el tiempo, por el contrario, desde septiembre de 2000, fecha de la primera edición, han mejorado los resultados al igual que la presentación de sus propuestas ante los diferentes segmentos del mercado internacional, y ahora, con este nuevo lance en Turnat 2015, podrá abrirse camino hacia la conquista de mejor posicionamiento para el ecoturismo cubano.

Parajes exclusivos

Aunque pudiera decirse que Turnat es el eje primordial para las propuestas del ecoturismo y su desarrollo, son muchos los parajes aún por descubrir en medio de la rica naturaleza del archipiélago cubano. De hecho ya se han visto avances, al menos en este evento desde el principio se han dado a conocer sitios como Viñales en el evento inaugural, le siguió la provincia de Cienfuegos, en la región del centro sur del país.

Más adelante fueron sedes la provincia de Granma, en la zona oriental; al igual que Sancti Spíritus, al centro del país; así como Baracoa, en el extremo oriental y la Ciénaga de Zapata en la provincia de Matanzas.

Pero hay mucho más para mostrar en este país que atesora numerosos parajes categorizados por la Unesco tales como por ejemplo, el Parque Nacional Península de Guanahacabibes, Reserva de la Biosfera, al igual que la Sierra del Rosario, ambos sitios en Pinar del Río.

Asimismo, pertenecen a la lista de Reserva de la Biosfera el Parque Nacional Ciénaga de Zapata, en Matanzas, y el Parque Nacional Caguanes, en territorio espirituano. Otras joyas de la naturaleza cubana han merecido tal denominación, son ellos: el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, que abarca varias provincias, y Baconao, al sur de los territorios de Santiago de Cuba y Guantánamo. Este conjunto es la mejor muestra de la gran diversidad paisajística y ecológica de esta isla caribeña.

#Matanzas: Ciudadanos botan 9.360Lts de agua en 1 día

30 MINS AGO, Joven Cuba

#Matanzas: Ciudadanos botan 9.360Lts de agua en 1 día

Por: Denis Flores Sitges

¿Y si pusiéramos a #Cuba en el lugar de cualquiera de los países que tienen que comprar o canjear el agua potable a otros?

• DE LA PARTE ESTATAL
Entrevistas y suposiciones refieren que la “fuga de agua” en la ciudad de Matanzas es de hasta un 70% de lo que se bombea. Estos datos no son oficiales.

LUGAR DE ESTUDIO: RPTO. ARMANDO MESTRE (EL NARANJAL)
Este reparto se empezó a construir hace más de 30 años con una tecnología bastante avanzada en aquel tiempo.
Se rellenaron grandes placeres de ciénaga con distintos materiales entre ellos los conocidos en Cuba como (el rocoso y el cocó), este último con gran capacidad para retener el agua. Encima de todo ese relleno y bien afirmados comenzaron a levantarse uno por uno lo edificios en que hoy vivimos. En aquel entonces todavía no existían los productos plásticos PBC y todo se hacía con Tubos de Galván…; 30 y pico de años después “el cocó” se volvió altamente corrosivo para las tuberías hidráulicas y sanitarias, Maestras y Ramales. Esto provoca múltiples salideros de agua, visibles e invisibles, algunos con solución y otros en espera, etc.
Así como explico nos damos cuenta de un gran % de “agua botada”

• DE LA PARTE CIUDADANA
Según datos de una encuesta realizada en 65 edificios, consta de que en 1 edificio de 24 apartamentos, al menos 18 de estos tienen salideros de agua en los baños, fregaderos y lavaderos. Hablamos aproximadamente 5 gotas de agua por segundo, o sea, 300 gotas de agua en 1 minuto en un solo apartamento.

CINTURONES PLEASE: VAMOS PA’ LA MATEMÁTICA!

CÁLCULO SOBRE LA BASE DEL SUPUESTO:
SUPONIENDO: 1cm3 o 1ml es igual a 20 gotas de agua, y 1L tiene 1000 ml QUEDANDO: 20.000 gotas de agua en 1Litro

ASÍ LLENAREMOS 1L DE AGUA EN 1Hr y 7min APROXIMADAMENTE

El tiempo de funcionamiento del sistema de alimentación de agua propio de un Edificio es de alrededor de 8Hrs. ASÍ QUE EN ESE TIEMPO ESTAREMOS LLENANDO APROXIMADAMENTE 8Lts DE AGUA EN UN SOLO
APARTAMENTO.

DEFINIMOS:
1 APARTAMENTO BOTA 8Lts DE AGUA EN UN DÍA
18 APARTAMENTOS BOTAN 144Lts DE AGUA EN UN DÍA
65 EDIFICIOS BOTAN 9.360Lts DE AGUA EN UN DÍA = 280.800Lts DE AGUA EN UN MES

UFFFFFFFFFFF YA SE VUELVE ENGORROSO PERO SEGUIMOS LA MATEMÁTICA!

DEFINIMOS:
65 EDIFICIOS BOTAN 3,369.600Lts DE AGUA EN UN AÑO
ESTO ES IGUAL A BOTAR:
336.960 Decalitros, lo mismo que 33.696 Hectolitros

GENERALIZANDO:
3.369 CAMIONES PIPA CON CAPACIDAD PARA 10Htls DE LÍQUIDOS CADA UNO.

Ya acabamos la matemática, pero entonces qué hacemos?
SEGURO BUSCAREMOS UN CULPABLE!…

jueves, 10 de septiembre de 2015

Discreto aumento en volúmenes de embalses en Cuba

Creado el Jueves, 10 Septiembre 2015 21:07 | Lisandra Romeo Matos



La Habana, 10 sep (AIN) Los 242 embalses administrados por el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) aumentaron discretamente su volumen al acumular, hasta la fecha, tres mil 465 millones de metros cúbicos de agua, cifra equivalente al 38 por ciento de su capacidad.

Datos ofrecidos por ese organismo reflejan una mejoría del dos por ciento en el agua embalsada en las presas con respecto al cierre de agosto, cuando retenían un 36 por ciento.

Según un boletín hidrológico divulgado en esta capital, los embalses de abasto a la población contienen más de mil 763 millones de metros cúbicos, cantidad que representa el 43 por ciento de su llenado total, también con un ligero ascenso en contraste con el mes anterior.

De acuerdo con Argelio Fernández, especialista de Servicios Hidrológicos y Disponibilidad de Agua del INRH, tal aumento estuvo condicionado por los remanentes de la tormenta tropical Erika, cuyas lluvias beneficiaron más a las provincias centrales del país.

Esto fue un paliativo, pero no rompe la cadena de sequía que vive todo el territorio nacional desde hace meses, acotó el especialista.

Las estadísticas reflejan igualmente que 156 embalses mantienen un llenado inferior al 50 por ciento de su capacidad, 97 están por debajo del 25 por ciento y 26 secos, cuatro de los cuales se destinan al abasto de la población.

Entre las provincias que registran los niveles más bajos de agua en sus presas están Ciego de Ávila, Las Tunas, Sancti Spíritus y Camagüey. 

Para aquellas cuyos volúmenes recaen en la producción arrocera el panorama es menos alentador, al encontrarse a solo un 28 por ciento de su capacidad -nueve de ellas secas-, situación que comprometerá la próxima campaña de frío, como han alertado expertos de la agricultura.

Con respecto a las cuencas subterráneas, de las 100 monitoreadas por el INRH, 24 reflejan un estado desfavorable y siete aparecen como críticas, las cuales están ubicadas en La Habana, Mayabeque, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Santiago de Cuba y Guantánamo.

Industria láctea de Camagüey sigue mejoramiento tecnológico

Creado el Jueves, 10 Septiembre 2015 09:56 | Lucilo Tejera Díaz| Foto de Archivo

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Camagüey, 10 sep (AIN) La planta pasteurizadora,  la principal industria de la empresa Productos Lácteos Camagüey, sigue el proceso gradual de mejoramiento tecnológico a fin de potenciar la calidad y seguridad sanitaria de los alimentos que elabora.


Ubicada en la periferia norte de esta ciudad, la industria emprendió en los últimos dos años la sustitución de muchos equipos y sistemas, sobre todo tuberías, que presentaban un elevado nivel de deterioro y provocaban constantes paradas del proceso.


Gilberto Ramos Alvarez, director de la fábrica, explicó a la AIN que en este momento se encuentra en fase de puesta en marcha un nuevo pasteurizador, de procedencia china, con el cual se soluciona la limitación en este proceso.


También mencionó el montaje de un condensador evaporativo, trasladado del Complejo Lácteo de La Habana  y reparado, y una caldera de capacidad suficiente para cubrir la demanda de la industria, aparte de que se arregla otra para mantenerla en reserva.


La industria, que también produce y distribuye yogurt de soya y natural y mantequilla, invirtió en los últimos tiempos a favor de las condiciones ambientales y de trabajo, como el tendido de nuevos pisos y el enchapado parcial de las paredes interiores.


Además de mejorar tecnológicamente el proceso, las labores de beneficio de la planta se realizan atendiendo a recomendaciones de Salud Pública, especialistas de Protección al Trabajador y el Instituto de Medicina Veterinaria, indicó Ramos Alvarez.


Señaló que sigue siendo una dificultad el deficiente estado de bombas de amoníaco y sanitarias y del transporte para recoger la leche en vaquerías y centros de enfriamiento, así como también la distribución de las producciones terminadas.


La fábrica prepara y reparte diariamente a la población que la recibe normada y a instalaciones gastronómicas más de 30 mil bolsas de yogurt de soya y 20 mil cuotas de leche (917 mililitros), nutriente subsidiado para niños hasta los seis años de edad y personas que la adquieren por prescripción médica, además de abastecer centros hospitalarios.


Esa producción del alimento pasteurizado se completa con leche en polvo, mayormente importada, porque el abastecimiento desde las vaquerías es muy inferior al necesario.


La empresa Productos Lácteos Camagüey, la principal de Cuba, desarrolla en estos años mejorías en sus instalaciones y aumento de capacidad, como en la fábrica de helados Coppelia, en esta ciudad, en las pasteurizadoras de Nuevitas, Florida y Santa Cruz del Sur, y en las queseras La Vaquita, Taíno y Sibanicú, aparte de una nueva industria para leche en polvo.