Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Cuando el maíz regresa a la industria. Comentario HHC

La crítica situación que atravesó la planta granmense en 2021 sirvió de experiencia para afrontar esta contienda en mejores condiciones económicas y logísticas

Este año, durante el pico de la cosecha de maíz, ya habían entrado a la planta de beneficio unas 3 000 toneladas de grano. Foto: Martínez Arias, Rafael

Bayamo, Granma.–Cuando en octubre de 2021 este diario visitó la planta de secado, beneficio, almacenamiento y empaque de granos de esta oriental provincia, en ese momento la entrada del maíz a dicha industria se producía casi a cuentagotas, debido a serios problemas con la contratación, comercialización y organización de la cadena productiva de ese cultivo.

Sin embargo, al cabo de un año de aquel panorama azaroso, la entidad –perteneciente a la Empresa Agroindustrial de Granos José Manuel Capote Sosa– ha vuelto a mostrar, como en sus inicios, un ambiente de productividad favorable, que augura mejores dividendos al cierre de la actual cosecha del grano.

¿Cómo se ha logrado, entonces, estabilizar la ruta del maíz desde el campo hasta la industria?; ¿de qué manera ha impactado el incremento de los volúmenes productivos en la salud financiera de la planta y sus trabajadores?, y ¿qué desafíos tiene aún el proceso integral del grano que se destina a la obtención de alimento animal? Ante estas interrogantes, Granma vuelve sobre el tema.

CAMBIOS NECESARIOS

Si hace un año Ángel Tamayo Yero, director de la unidad empresarial de base (UEB) Beneficio de Granos –donde radica la planta– debía hacer malabares para lograr concretar la compra del maíz a productores granmenses con los que la entidad tenía contrato, este 2022 las ofertas de venta del grano «les han llovido, y los camiones con maíz no han dejado de llegar a la industria».

Según apunta el directivo, la crítica situación que atravesó la planta granmense en 2021 les ha servido de experiencia para afrontar esta contienda en mejores condiciones económicas y logísticas.

«Este año, por ejemplo, obtuvimos el financiamiento temprano para pagarles a los campesinos. Para ello solicitamos al banco un crédito inicial de 80 millones de pesos, y luego hicimos una extensión de ese monto a cien millones, lo que nos ha permitido honrar el pago a tiempo a los productores con un término promedio de una semana o menos tras la entrega del maíz; y, además, ese respaldo monetario nos servirá para enfrentar la cosecha del frijol, que iniciará en 2023.

«También debemos reconocer que durante este calendario hemos trabajado mucho mejor el proceso de contratación, corrigiendo errores que nos golpearon en la anterior contienda y siendo muy serios a la hora de establecer el convenio con el productor, pues no podemos prometer lo que no tenemos en las manos».

Por otra parte, añade Tamayo Yero, uno de los impactos más positivos ha sido el incremento de los precios del maíz, pues el año pasado se pagaba a mil pesos el quintal «y ahora lo hemos comprado a 2 000 pesos, e incluso en determinadas épocas lo hemos subido hasta 2 200 pesos el quintal».

A ello se le suma el incentivo de pagar 30 pesos de margen comercial por cada quintal si el productor o la base productiva llevan el maíz hasta la planta.

«De hecho, hemos tenido productores que inicialmente no hicieron contrato con nosotros y cuando comenzaron a ver el positivo comportamiento que ha tenido la planta cambiaron de opinión, y en esta última etapa decidieron vendernos su maíz», acota.

«Muy importante ha sido también el apoyo que hemos recibido de las autoridades del Partido, el Gobierno y la Agricultura en la provincia, pues aun cuando se ha seguido comercializando el maíz verde a la población, este año se ha reforzado con mayor rigor la venta del grano a la industria, y ese ha sido siempre el propósito, que el maíz venga a la planta de beneficio», resalta Tamayo Yero.

Para ilustrar ese cambio, basta con señalar que en igual fecha de 2021 a la planta solo habían arribado poco más de 800 toneladas de maíz, mientras que en los primeros días de octubre de este 2022 ya se contabilizaban cerca de 3 000 toneladas del grano, y estaba prevista la entrada de unas mil más.

No obstante, según advierte el directivo, estas cifras aún distan mucho de la capacidad instalada en la moderna y eficiente industria, donde pueden procesarse anualmente unas 18 000 toneladas.

«Para lograr ese volumen de producción, tendría que sembrarse en Cuba maíz todo el año y esa es una deuda que aún tenemos. Aquí la mayor cosecha se concentra en los meses de agosto a octubre y en menor cantidad en la campaña de frío, pero mientras no se haga una siembra escalonada será difícil concretar esas 18 000 toneladas».

En Cuba, la mayor cosecha se concentra en los meses de agosto a octubre, y en menor cantidad en la campaña de frío. Foto: Alfonso Sosa, Oscar

GANANCIAS COMPARTIDAS

Más de cien kilómetros –desde su finca, enclavada en el municipio de Niquero, hasta la planta de beneficios de granos, ubicada a las afueras de la ciudad de Bayamo, vía Santiago de Cuba– ha recorrido este año, y en más de una ocasión, el joven campesino Yunier Pineda Núñez, para venderle su cosecha a la industria.

«Supe de los beneficios de la planta y que el pago era tentador, por lo que decidí probar suerte y estoy muy satisfecho, pues a pesar de la distancia vale la pena venderle el maíz a la industria», confiesa el bisoño campesino, mientras espera el resultado del riguroso dictamen que se le realiza al grano en el laboratorio de calidad de la planta.

En tanto, en la industria, los trabajadores tampoco disimulan su bienestar. Allí se crearon tres colectivos laborales: uno de aseguramiento, otro de comercialización y un tercero de exportación de otros rubros como carbón y frutas, de cuyos ingresos netos se reparte el 75 %.

«Esto nos ha permitido obtener muy buenas comisiones, tanto para la planta –la cual no genera pérdidas financieras a la empresa Capote Sosa– como para los trabajadores, quienes han visto incrementarse sus salarios, y hoy tienen un elevado sentido de pertenencia con la industria, porque aquí no hay horario para irse», alega el director de la UEB Granos.

Esa afirmación la corroboran Juan Luis Paz Tornés, jefe del colectivo laboral de Comercialización; Belia Martínez Arévalo, especialista en gestión de la calidad de la planta, y la pesadora de la industria Yamilet Bárzaga Leyva, quienes certifican que de los 2 500 pesos que cobraban mensualmente en 2021, este año los salarios han ascendido a unos 24 000 pesos como promedio.

«El cambio de un año para el otro ha sido significativo, porque pasamos de no contar con grandes cantidades de maíz para procesar, a tener que en ocasiones alargar la jornada para que no se nos queden productores afuera de la planta, y eso te estimula como trabajador porque sabes que al final ese extra se va a traducir en dinero para el bolsillo», subraya Paz Tornés.

«Ciertamente estamos muy contentos con el sistema de pago del colectivo laboral, porque no es solo secar y vender maíz, sino que nos hemos diversificado con otras producciones que nos generan muy buenos ingresos», agrega también la especialista de calidad.

***

Aunque la ruta productiva del maíz en Granma comienza a mostrar indicadores positivos que apuntan a la recuperación de la planta de granos, tanto sus directivos como los trabajadores saben que aún queda camino por recorrer y situaciones objetivas y subjetivas que limar, para lograr revertir en eficiencia la inversión millonaria que hizo el país para fomentar la producción de alimento animal.

Ese sigue siendo el mayor desafío de dicha entidad, cuyo proceso fabril no puede darse el lujo de tener «granos sueltos», cuando más se demanda que el maíz siga yendo a la industria.

EN CONTEXTO:

En Cuba, como promedio, se importaban anualmente hasta el pasado año 2021, más de 700 000 toneladas de soya, maíz y otros componentes con destino a la alimentación porcina y avícola.

Para este 2022 se han previsto unas 40 000 toneladas de maíz de producción nacional y unas 430 000 toneladas de importación con destino al consumo animal.

En el país se realizó una inversión millonaria para el montaje de modernas plantas de secado, beneficio y empaque de granos en las provincias de Granma, Holguín, Las Tunas y Santiago de Cuba, esta última considerada la mayor industria de su tipo en el país, con capacidad para procesar 120 toneladas diarias.

Comentario HHC: Un buen paso, aunque la producción nacional solo alcance el 8.51 % del total  de lo que se dedica al consumo animal.

Evidentemente, si de soberanía alimentaria se trata, hay que incrementar este por ciento anualmente, y hacerlo mayoritario hasta llegar al 100 %.

Veo por otra parte, la cosecha de maiz a mano y con baja productividad. Hay que mecanizar todo lo más posible, y compensar el déficit de fuerza de trabajo existente hoy, y de cara al futuro.

 ¿ Y qué vamos hacer con el pan de trigo que hemos consumido generaciones de cubanos? El trigo no se produce en Cuba hasta donde sé, y los experimentos no han sido satisfactorios. Es una herencia de la URSS. 

La mentalidad importadora esta muy arraigada en nuestra filosofía. El reto del MINAG es grandioso, para lograr autoabastecernos de alimentos.

martes, 1 de noviembre de 2022

Los 10 post más vistos en Octubre 2022 . Blog Cuba y la Economía

Por Humberto Herrera Carles 

Si quisieras volver a leer algún post, dar click sobre el título en cada artículo.

Están ordenados de más a menos vistos.

1- A propósito del artículo " EL PODER DE LAS EXPECTATIVAS. ¿SE SOSTIENE EL DÓLAR EN 200?" Varios













Turiguanó: a medio camino

 

Por Katia Siberia ECONOMÍA 29 Octubre 2022


Para las cerca de 300 reses que están en el cebadero el pasto sí es una posibilidad real. Fotos: Katia

Dicen que las primeras aguas de mayo arrastran y se llevan todo lo malo. Y eso en Turiguanó es tan cierto como tan falso. El ganado que pasta sobre sus potreros arrastra una ambivalencia de la que ya quisieran despojarse los ganaderos

Con las benditas lluvias, los potreros de Turiguanó se olvidan de la agreste sequía y comienzan a ser una isla dentro de otra isla, bordeada de pantanos, mar y lagunas. Un oasis para las Santa Gertrudis que luego agradecerán el pasto con carne, en un ciclo interminable: comen y dan de comer.

Pero esas lluvias también son malditas y con la primavera deslavan el marabú de las montañas, cuyas semillas van a dar a los potreros colindantes en un ciclo otra vez interminable para el ganado: comen y defecan.

Crece la comida y prolifera el marabú. Parece que todo conspira, a favor y en contra. Hasta tres veces en una temporada han tenido que cortarlo en los mismos potreros que filtran el agua para sus pastos, volviéndose verdecitos… y espinosos. Algunas áreas, incluso, han podido fertilizarse y luego el crecimiento se les ha vuelto un bumerán.

Porque la raza Santa Gertrudis no alcanza a comerse las 638 hectáreas (ha) forrajeras, fertilizadas, antes de que la sequía las marchite, de modo que ensilarlas, ponerlas bajo techo para tiempos de “vacas flacas”, queda en proyección ante la ausencia de maquinaria. De la que no tienen y de la que se añejó sin repuestos.

Aunque hace unos dos años sí pudieron hacer algunas pacas de heno y algo que Daniel Rodríguez López, director Técnico y de Desarrollo, en la Empresa Pecuaria Genética de Turiguanó, llama pastel. “Aquello tenía hasta zeolita”, aclara.

Gracias a eso, el ganado sorteó los duros meses de la COVID-19, en los que el confinamiento de la Isla impuso otro tipo de “sequías” para 2021: el nitrógeno. Sin nitrógeno no puede guardarse el semen de los toros que ha de conservarse a más de 190 grados bajo cero para que conserve su fertilidad.

Y a las Santa Gertrudis no las monta cualquier semental. Tienen sus apreciadores y el “macho indicado” hubo que traerlo de Santiago de Cuba, porque tampoco ese rebaño abunda en el país. “Sin embargo, ya eso fue a última hora, porque creíamos que iba a llegar el nitrógeno. Al final cayeron los indicadores de natalidad”.

Cuando Daniel dice que cayeron, se refiere al 2021 y 2022. Natalidad al 57 por ciento y al 42 o 43 este año que aún no termina; un pronóstico que difícilmente se quede por debajo de la realidad final y que espanta, sobre todo si aclara que hace dos décadas casi el 85 por ciento de las hembras paría.


Daniel Rodríguez López, director Técnico y de Desarrollo en la Empresa Pecuaria Genética de Turiguanó, (camisa de cuadros azueles) en una de sus tantas explicaciones. Sabe de lo que habla

Por esa época el rebaño era, además, el más numeroso de Cuba, superaba las 12 000 cabezas. Hoy lo sigue siendo y la reducción ronda la tercera parte; apenas sobrepasan las 4000.

Es un dato que Leonardo Pérez Rodríguez, subdelegado de Ganadería en la Delegación Provincial de la Agricultura, intenta sopesar al consentir que ellos tienen capacidad para albergar a más de 8000 cabezas, que hay un plan de desarrollo hasta 2030, que el cebadero podría cobijar a unos 2500 toros…

Entonces, Luis Alberto Nieves Saurí, el actual director de la Genética, se encarga de poner los pies en el presente. “Ciertamente el cebadero, que tiene una capacidad de 1920, podría llegar a 2500, pero tal cifra no es sostenible sin la comida. Por eso solo tenemos 300 y ni siquiera hacen el ciclo completo, están ahí de trampolín, camino al matadero”, aclara.

Volvemos al punto inicial. Se podrían explotar las 1230 ha y crecer en la masa, fertilizar las áreas forrajeras… ¿y luego cortan la hierba a mano para alimentar miles de cabezas?

Cualquier proyección para aumentar la entrega de carne y cortes especiales para esos fines, pasa por invertir. No es posible forraje sin máquinas forrajeras ni agua sin una inversión que data de cinco años y todavía no logra hacerla correr. “Está el dinero aprobado y no están los recursos”, dice Luis Alberto y uno termina convencido de que “no es lo mismo, pero da igual”.

Puertas adentro del matadero y de su centro de elaboración, pasa algo parecido. Importaciones conciliadas, contratos en papeles y piezas demandadas se enfrentan al burocratismo, los intermediarios y las deudas de las importadoras. Al final las inyecciones a Turiguanó no han transcurrido como debieran, incluso, con el dinero en la mano; o sea, en manos de las importadoras.

El tiempo ha pasado, afirma Nathanael González Chinea, director Contable Financiero de la entidad. No obstante, les parece demasiado para las urgencias. Lo es.

Tres meses queriendo importar un grupo electrógeno, más de seis intentándolo con dos camiones refrigerados (uno de 2.5 toneladas y otro de 5), más tiempo a la espera de cintas, molinos y otras partes y piezas para procesar las 40 reses diarias que pudieran asimilar en el matadero, hoy limitado, en parte, por esas urgencias.

Es una larga cadena de recuentos que Luis Alberto enuncia y que los va atando sin remedio, amén de que tuvieron capital para poder emprenderla. Porque sin las cintas, por ejemplo, no se pueden hacer todos los cortes especiales que demanda el Turismo del país, y sin los carros idóneos no se puede transportar la carne a todos los destinos, por las condiciones en las que podría llegar; y sin la energía a tiempo completo en la industria, la falta de congelación de las neveras tampoco supone garantías de largos kilo metrajes...

Hace algunos años se ilustraban los absurdos, que se sustentaban en la realidad de no tener carros congelados en un reportaje de Invasor —y tener, por ende, que rentarlos a un precio astronómico que sobrepasaba los entonces 500.00 CUC por día. Las paradojas ubicaban a Turiguanó en las puertas de la península de Hicacos, adonde sí era ventajoso llegar (según la cantidad de hoteles y mayor demanda vs. alquiler del camión) y volvía irrentable, a veces, los suministros de cortes especiales a la cayería norte que tenía en sus narices, adonde sí arribaban los cárnicos de Camagüey que, a su vez, etcétera, etcétera, etcétera... Un rompecabezas o un trabalenguas. O los dos.

Hoy los vericuetos de la economía apuntan a otros recovecos en los que ni siquiera la existencia de liquidez les garantiza provisiones y aun así deben sentirse afortunados por haberla tenido, gracias a las ventas online. Sin embargo, “la mejor opción es que lo hagan ustedes mismos, y para ello el Grupo Empresarial Ganadero puede acompañarlos en la confección de un expediente que solicite licencia importadora ante el Ministerio de Comercio Exterior”, les explicaba el presidente de ese grupo, Yoan Sarduy Alonso, en una reciente visita, que intentaba espabilarles la inercia.






Durante el intercambio el directivo ponía de relieve la ausencia de eslabones que no encadenan ni a empresas del mismo grupo. En Camagüey, una entidad ganadera disponía de máquinas casi estáticas, a falta de empleo. Y en el Turiguanó, de Ciego de Ávila, con fondos para contratar el servicio, carecían de ellas. Camino a las negociaciones ya están.

Como están localizándose novillas para incrementar el rebaño, mientras se alistan los posibles toros que reverenciarán su raza, tratando de acercarse a los más puros ancestros. Un proceso delicado que hace unos cinco años se puso en riesgo con “un semen importado del que salieron vacas pintas. Aquello fue una estafa sin precedentes”, recuerda Daniel, cansado de verle a sus reses el cuero rojizo.

Especialistas y directivos se acercan a los posibles sementales. En ellos se sustenta parte del desarrollo

Quizás por eso han tenido que mirar adentro y conformarse con el millón 330 000.00 pesos de utilidad acumulada hasta septiembre y los 614 000.00 MLC, vendidos. Más que con lo que hubiesen podido lograr, se contentan con lo que sí han podido: aunque es una comparación válida que no pierden de vista.

Que ahora sacrifiquen unas 15 reses diarias de 360 kilogramos, como promedio, no les impide aspirar a otro contexto. Solo que las Santa Gertrudis no se dan como el marabú, silvestres. Ni crecen cuando las aguas de la primavera caen sobre Turiguanó, sin que uno adivine cuánto hay de bueno y malo en ellas.

Habrá zafra donde se garantice la eficiencia (+ Video). Comentario HHC

 A pesar de que solo molerán 23 de los 56 centrales funcionales, los restantes no se desmantelarán

El central Uruguay es uno de los que permanecerá detenido durante la próxima zafra. Foto: Vicente Brito

A mediados de noviembre comenzará en el país la zafra azucarera correspondiente al periodo 2022-2023, con 23 centrales, cifra inferior al de las campañas anteriores. Es una estrategia que busca lograr una mayor eficiencia y constancia en los recursos para mantener una producción estable.

Sin embargo, ante esta decisión, surge la duda de qué sucederá con el resto de los centrales del país que produjeron en la campaña azucarera anterior, y con sus trabajadores.

Dionis Pérez Pérez, director de Informática y Comunicaciones del grupo empresarial azucarero Azcuba, explicó a Granma que, a pesar de que solo molerán 23 de los 56 centrales funcionales, los restantes no se desmantelarán. 

«En los centrales que no muelen en esta zafra se continuarán las labores de reparación, mantenimiento y conservación para garantizar la zafra siguiente, a partir de la gestión de recursos dentro del territorio nacional, para lo cual se dispone de financiamiento», apuntó.

SOBREPONERSE A SITUACIONES ADVERSAS

Si bien los riesgos de desmantelamiento de maquinaria existen, aclaró, estos se minimizan a partir de un modelo resiliente, enfocado en la diversificación de la producción de forma integral, con la planificación financiera y a nivel de colectivos laborales, en los cuales no solamente se mide la producción de azúcar, dijo.

Añadió que se tendrá en cuenta la producción de caña, de alimentos y de productos diversificados, considerando la economía circular, así como el modelo de ciencia e innovación.

Sobre qué pasará con los trabajadores de los centrales que no molerán, el directivo de Azcuba aseguró que se mantendrá la fuerza de trabajo; una parte participará en la conservación y preservación del ingenio y otra se incorporará a las labores de mantenimiento y reparación, luego de la autorización de un financiamiento para estas actividades, como parte de las 93 medidas para salvar la agroindustria azucarera nacional.

Puntualizó que otros trabajadores se reubicarán en labores de producción de caña, de alimentos y producciones diversificadas, que constituirán las principales fuentes de ingresos personales.

Pérez Pérez  refirió que otras fuentes de empleo se localizan en la construcción de 447 viviendas este año, en su mayoría en comunidades cañeras, y el rescate y puesta en funcionamiento de 29 carpinterías y cuatro centros de producción de materiales de construcción en los centrales azucareros.

Dijo que, como proyección, está la asignación de 57 427,6 hectáreas de tierra a las empresas azucareras y de apoyo, de las cuales se destinarán más de 45 000 hectáreas para la siembra de caña y 12 426 hectáreas para la producción de alimentos.

Actualmente están operativas 16 024 hectáreas de tierra, de las cuales están destinadas para caña 9 837,  especificó.

«Se tiene en cuenta, en el concepto de preparación de la tierra, intercalar cultivos para contribuir al empleo óptimo del espacio y tener una garantía de alimentos e ingresos. Sembrar caña y alimento es la finalidad para diversificar la empresa», expresó.

El Director de Informática y Comunicaciones de Azcuba manifestó que la decisión de moler con menos centrales radica en sustentar la zafra en el financiamiento real del que se puede disponer, y bajo el principio de garantizar el consumo interno y obtener los derivados de esa producción, como alimento animal, alcoholes y mieles, que permita un plan de exportaciones en dependencia de los precios en el mercado.

«Se trabaja en la implementación de todas las medidas, con especial atención y seguimiento a la creación de colectivos laborales en las empresas azucareras, y a las medidas financieras, por su impacto en la producción de caña», concluyó.

EL CENTRAL URUGUAY NO MOLERÁ EN LA PRÓXIMA ZAFRA

El central Uruguay fue uno de los que, tras un largo análisis, se decidió detener; en la próxima zafra; una medida compleja; si tenemos en cuenta la productividad que siempre ha alcanzado este coloso azucarero –uno de los más grandes del país–, aun cuando en su última contienda mostró pérdidas económicas.

Eddy Gil Pérez, director general de la empresa agroindustrial azucarera Uruguay, detalló a Granma que el central ya se está reparando, no sin una reestructuración de la fuerza laboral: «A raíz de que conocimos la noticia de que el central no iba a moler, reestructuramos la fuerza laboral del ingenio», agregó.

«Cuando se terminó la zafra anterior, nos quedamos con 424 trabajadores en la llamada Norma Técnica 52 (sistema de trabajo que incluye la limpieza, conservación y diagnóstico de la maquinaria industrial).

«Como se había decidido que habría pocos insumos y poco financiamiento para reparar el ingenio, solamente íbamos a hacer trabajos de conservación y reparar algunas líneas de los equipos, por lo cual reorganizamos la fuerza», dijo Gil Pérez.

De estos 424 obreros, detalló el directivo, 180 están hoy reparando el ingenio en todas sus áreas, 101 en colectivos laborales en brigadas de enrollados, de pailería, de construcción, de fabricación de pinturas o laborando en el área de la piscina, entre otras actividades.

Subrayó que el resto de los obreros fueron ubicados en las fincas de alimentos de que disponen, en unidades productoras, lográndose que el 100 % de los trabajadores quedara con alguna vinculación laboral, y todos incorporados dentro del sector.

«Tenemos un taller de maquinado y estamos reparando las ruedas de los ferrocarriles de la provincia. Se han traído ya, siete pares de ruedas. Además, se están reparando turbogeneradores de otros centrales de Cuba.

«A pesar de las limitaciones y los recursos, tenemos ejecutado entre un 55 %, y un 60 % de la reparación del central.

«La idea, ahora mismo, es hacerlo con los recursos que tenemos aquí, y alguna asignación con la cual se llegaría a un 80 %. Estamos trabajando en todas las áreas industriales, con vistas a alcanzar el mayor alistamiento del central», afirmó.

Para mantener económicamente a los trabajadores, explicó, primero tuvimos la posibilidad de adquirir un crédito –para pagar en dos años– por reparación de la fábrica, que no es muy amplio, pero protege el 80 % o el 90 % del salario de los trabajadores.

Aseguró que el otro porciento que falta, lo buscan con el dinero que aportan los colectivos laborales. «Tenemos 18 estatales; de cuyos ingresos, el 80 % es para esos colectivos, y el 20 % para la empresa. Eso nos permitirá mantener el salario el año entero», enfatizó.

«El próximo año, el Estado nos otorgará un crédito por concepto de fábrica paralizada –prosigue el Director General del Uruguay– y en el caso de nuestro central, estamos en un grupo que asciende a los 15 millones de pesos. En ese momento ya el central estará al 80 % de reparación, y nos dará para los gastos de materiales y salarios a la fuerza laboral.

«Uruguay, según el plan de la economía de 2023, arranca en diciembre, y tenemos un plan de azúcar en la zafra chica de 5 000 toneladas. Es algo positivo. Ofrece la seguridad de que se va a moler».

¿LOS RETOS DE LA EMPRESA URUGUAY?

Gil Pérez ratificó que el Uruguay tiene que aportar, a la empresa agroindustrial azucarera Melanio Hernández, 217 000 toneladas de caña, desde el 1ro. de diciembre próximo. Todos los días debemos aportar 2 590 toneladas para el Melanio Hernández, y está previsto que su transportación sea por ferrocarril.

«Habilitamos dos centros de acopio que van a trabajar 24 horas. El 70 % de la molida del Melanio Hernández depende de nosotros. La fábrica no va a moler, pero la parte agrícola estará en función de la venidera zafra».

Indicó que se va a cortar el 50 % del área. «Por ello hay una reducción de las maquinarias de corte que van a zafra: de 42 combinadas cañeras KTP van a cortar 21, y de diez combinadas CASE, van a cortar nueve. Se van a disminuir los frentes de corte, para concentrar las máquinas y ahorrar combustible», dijo.

«De 26 pelotones de corte, van a trabajar 15, los más eficientes, para asegurar la cosecha de la gramínea; pero hoy la fuerza está vinculada a la reparación de las combinadas. En la zafra, si ya la máquina está reparada, se le encarga otra labor, en la producción de alimentos, en la limpia de caña», precisó.

En cuanto a las cooperativas que no van a trabajar en la zafra, continuó, deben quedarse arreglando sus combinadas cañeras. Si la unidad tiene un camión, entonces ese camión sí va a zafra. Los demás operadores, mecánicos y trabajadores quedan vacantes y a la espera de un llamado. Además, las cooperativas tienen la tarea de diversificarse, refirió.

El ingeniero Vladimir Gómez Morales, administrador del Uruguay, aseguró que en la agricultura se está trabajando para buscar un crecimiento cañero que permita obtener 400 000 toneladas de caña para la próxima campaña. Eso representaría unas 40 000 toneladas de producción de azúcar.

«Para esta zafra tendremos un turno de trabajo completo laborando en el Melanio Hernández».

 


Comentario HHC: En otro articulo del periodico Invasor, comenté lo del Central Uruguay.  Al final no dicen cuánto en realidad  van a producir en azúcar en esta contienda. Pero hay otros números.

a -  Estarán operando 23 de los 56 centrales activos, es decir el 41.07 %.

b -  Hay 16 024 ha de tierras operativas, pero de caña solo son 9 837 ha, es decir el 61.38 %, e inmagino que el resto sea para alimentos.

c -  Para el año que viene 2023, anotemos bien estos números.  Se proyectan tener 57 427.6 ha, es decir 3.58 veces mas que en la actualidad, y de ellos 45 000 ha para caña y 12 426 ha para alimentos. Por consiguiente tendremos, un 457.4 % de crecimiento en áreas de siembra de caña. Podemos pensar que, ¿ tendremos entonces para el 2023 4.57 veces mas en producción de azúcar, que lo que tendremos en esta zafra?.

Recordemos que el Plan de esta zafra es de 455 198 TON de azúcar. ¿Llegaremos con el incremento del área de siembra de caña en 4.57 veces para la zafra 2023-2024 a 2 080 254 TON de azúcar? . Ahí está la tarea de lo dicho. 

lunes, 31 de octubre de 2022

Asistirán más de 60 países a Feria Internacional de La Habana, Fihav 2022

Rodrigo Malmierca confirmó la asistencia de un grupo de países como España, Italia, Rusia, China, Francia, México, Brasil, entre otros

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La Feria se desarrollará en ExpoCuba del 14 al 18 de noviembre próximo. (Foto: Radio Rebelde)
La trigésimo octava edición de la Feria Internacional de La Habana (Fihav), a desarrollarse en ExpoCuba del 14 al 18 de noviembre próximo, contará con la presencia de empresarios de más de 60 países, unas 189 empresas nacionales y de ellas 25 micro, pequeñas y medianas empresas.

El Ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca confirmó la asistencia de un grupo de países tradiciones como España, Italia, Rusia, China, Francia, México, Brasil, entre otros, además de algunos que concurrirán por vez primera como Emiratos Árabes Unidos.

“Se confirma que a pesar del bloqueo estadounidense, de las propias dificultades que el país afronta y la crisis internacional derivada de la covid. El mundo sigue confiando en el mercado cubano y apostando por las relaciones económicas con otros países”, dijo.

Malmierca Díaz señaló que uno de los eventos más importantes de Fihav será el V Foro de Negocios, donde se presentará la actualización de la cartera de oportunidades de negocios con capital extranjero, e intervendrá el Ministro de Economía de Emiratos Árabes Unidos.

Durante el foro se desarrollarán paneles sobre los avances y perfectivas de la Zona Especial de Desarrollo Mariel; el intercambio entre agencias de promoción de negocios; las bondades de la ventanilla única de la inversión extranjera y las oportunidades de inversión extranjeras de los cubanos que residen en el exterior.

Otra de las actividades que se desarrollarán durante la cita de negocios es el lanzamiento del portal de inteligencia comercial de ProCuba, la presentación de la ventanilla única del comercio exterior, junto al anuncio de Cuba como sede de la Expo ALADI ( Asociación Latinoamericana de Integración) y el comité empresarial bilateral entre Cuba–Italia.

Asimismo se realizará la inauguración de la fábrica de la empresa mixta Unilever Súchel S.A y se presentará el proyecto de la empresa mixta Cervecería Cubana, junto a la ceremonia de la colocación de la primera piedra de una nueva planta de procesamiento de carne de la empresa Richmeat de Cuba.

El Toque exchange y un apocalipsis de dos centavos (+Video)

Por: Antonio Rodríguez Salvador

Según El Toque, es decir, la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) — quien tenga dudas de la relación, confírmelo en el sitio de Espacio Público—, ellos calculan la tasa de cambio informal en base a datos confiables. Subrayo la palabra confiable, y acudo al diccionario:

Confianza: “Esperanza firme que se tiene en algo o en alguien”; “familiaridad o libertad excesiva”; “pacto o convenio hecho oculta y reservadamente entre dos o más personas, particularmente si son tratantes o del comercio”.

También nos dicen que para el cálculo de dichas tasas usan valores del mercado informal, específicamente la media de compra y venta en divisas en grupos de redes sociales y sitios de clasificados. Volvamos entonces a la palabra confianza. Hagámonos algunas preguntas: ¿Quiénes administran los grupos de venta informal? ¿Qué les generan tanta confianza a los de El Toque? ¿Hay familiaridad o pacto comercial oculto entre ellos? ¿Acaso se puede confiar en quienes no conocemos? 

No son capciosas las preguntas: ¿Cómo podemos llegar a un número real promediando precios de oferta, sin tener en cuenta el volumen de ventas reales? ¿Acaso las conocen porque intiman con las personas que allí venden?  Pondré un ejemplo sin tener en cuenta el volumen de ventas. Supongamos que hay 5 ofertas con 5 precios diferentes: 5, 10, 20, 25 y 30. La mediana en este caso es 20. Ahora bien, supongamos que al precio de 5 se vendieron 20 productos, mientras que al del resto, ninguno. A calidades semejantes, es lógico tratar de pagar menos, ¿o no? El precio real sería entonces 5, no 20.

Leo en El Toque un reciente artículo. Cito: “En los primeros días de septiembre la tasa de cambio del CUP en el mercado informal llegó a la emblemática marca de 150. Este número, junto a muchas otras experiencias extremadamente difíciles que atraviesan los cubanos en los últimos años, nos transporta a 1993, cuando se vivían los peores momentos del período especial”.

Es obvio que en la plataforma tienen problemas con el análisis estadístico. En 1994, el salario medio en Cuba era de 190 pesos, de modo que si dividimos 190 entre 150 nos da 1,27 dólares por trabajador. Ahora bien, el salario medio en 2021 ya era de unos 3800 pesos. Si dividimos 3800 entre 150, obtenemos 25,33 dólares por trabajador. ¡Vaya pequeñez de error! Se ha equivocado en apenas el 1994 por ciento (casualidad de número). Es el clásico apuntar al Morro y darle a la Cabaña.

Prosigue el economista, y cito: “El gran error ha sido la decisión de perseguir una compra neta de USD en las operaciones de las Cadeca y los bancos. Ello implica sacar USD de un mercado en el que no sobran los USD, faltan, y una evidencia muy clara ha sido su continuado encarecimiento en el mercado informal durante más de dos años. Poco turismo y menos remesas son dos factores fundamentales en este desequilibrio”.

O sea, y enfatizo. Nos dice que poco turismo y menos remesas son dos factores fundamentales en ese desequilibrio. Pero si en el primer semestre de este año el turismo creció un 557% respecto a igual período de 2021, ¿por qué razón desde enero hasta hoy la tasa informal es del doble? Algo no cuadra en el análisis. Súmese que también han aumentado considerablemente las visitas de cubanos residentes en el exterior.

Además, nos dice: “La disposición del sistema financiero de comprar más USD de los que van a vender es sumamente inflacionaria. De esta forma, el mercado cambiario formal se convierte en un emisor neto de CUP, en un momento en el que la economía está inundada de CUP debido a la monetización de los excesivos déficits fiscales”.

Prosigue: “Además, presiona a una mayor depreciación de la tasa de cambio informal (tal y como en efecto ocurrió en agosto y continúa en septiembre) y ello se transmite a los costos de producción y a los precios finales de los productos en los mercados de consumo (el llamado efecto traspaso hacia la inflación)”.

O sea, la culpa de la depreciación del peso se debe a que la medida del Banco Central es… ¿altamente inflacionaria? ¿De verdad? ¿Eso es así?

Veamos. Resulta que la venta de divisa se hace en 37 unidades de Cadeca de todo el país. He estado realizando búsquedas, y en estos primeros días la venta promedio es de unos 7000 equivalentes a dólares, lo cual implica un monto diario de 259 000 MLC. Ahora, fíjense, si dividimos esa cantidad entre 11 millones, tenemos que, como promedio, cada cubano compraría apenas dos centavos de dólar al día. O sea, gasta 86 pesos al mes. Apenas dos libras de malanga, o un caramelito a la semana. ¡Y esa es una medida “altamente inflacionaria”! ¿Es eso lo que provoca, “por el llamado efecto traspaso hacia la inflación”, la elevada depreciación del CUP?

Es ridículo, una tomadura de pelo ese artículo. El final, por supuesto, ya aburre: más de lo mismo. Proponen “cambios en el modelo de socialismo burocrático y la persistente apuesta por el monopolio de la empresa estatal”. O sea, privatizar, aunque también pudieron decir: volver al año 1958, lo cual es más coherente y honesto con lo que en verdad quiere la Agencia Central de Inteligencia para Cuba.

En video, Denuncia de la actuación de medios afiliados al gobierno de los Estados Unidos

https://www.youtube.com/watch?v=a7hZQ6P9plA&t=1542s&ab_channel=Cubadebate


(Tomado de La Jiribilla)

¿Se aprecia el dólar? Y los precios, ¿cuándo bajan?

En la lógica popular no se entiende que, mientras baja la tasa de cambio informal, los precios se mantienen o aumentan.

Por  Omar Everleny, ONCuba



Si hay un tema que siempre está en la palestra pública cubana, —por razones de sobra—, es la tasa de cambio informal del dólar y la galopante subida de precios en los mercados, incluyendo los estatales. Pero, ¿por qué esa preocupación? Muy simple, porque está relacionada con el poder adquisitivo de la población, que cada día reduce más su poder de compra; basta solo mirar precios de hoy y compararlos con los de meses anteriores.

No obstante, la complejidad de la economía cubana en la actualidad y las distintas distorsiones que existen en ese contexto dificultan que demos una respuesta única para este escenario.

Precisamente una de las dificultades de la economía cubana es que la producción de bienes, tanto industriales como agrícolas, se mantiene muy reducida, es decir: el país sufre de carencias de bienes necesarios para el consumo. Las 63 medidas de la agricultura no han dado la respuesta planificada, entre otras causas, porque no se ha transformado aun el sistema de la agricultura, han faltado insumos agropecuarios, ha habido dificultades con la fuerza laboral, se mantienen impagos a los productores agrícolas de cosechas anteriores, y es uno de los sectores donde menos se ha invertido en los últimos años.


Súmese a eso la reducción de las importaciones de pollo desde Estados Unidos, entre otras causas por la forma de pago derivadas del bloqueo existente y por el alza de los precios; aunque ninguna causa pesa tanto como la crisis de liquidez externa que atraviesa el país.

Las remesas han sido un paliativo en la vida de una parte de la población, que es minoritaria. No obstante, el resto de los trabajadores asalariados y sin vínculo con esa fuente de ingresos ve cada día cómo se pierde el poder adquisitivo de sus salarios, elevados en enero del 2021 y entonces considerados adecuados de acuerdo a las estadísticas en las que se basaron las autoridades para definirlos. Se afirmaba entonces que la canasta de bienes y servicios necesarios se podía adquirir con 1528 pesos cubanos (CUP); pero un tiempo después se modificó a más de 3500 CUP. Hoy, la realidad ha demostrado que ese dinero es más que insuficiente para garantizar la alimentación adecuada de una familia cubana de acuerdo a sus necesidades, y mucho menos para la población jubilada.


Resulta curioso observar cómo en el último Consejo de Ministros celebrado por estos días se informaba que se mantienen más de 400 empresas estatales con pérdidas, de las cuales más del 90 porciento pertenecen a las ramas agrícola, azucarera o de la alimentación.

Según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) en lo que se refiere al producto interno trimestral de 2022, en el segundo trimestre la agricultura presentaba un indicador negativo de -7.4 %, mientras la industria manufacturera lo hace al -15.1 %; la electricidad, gas y agua al -15.4 %.

Por ende, hasta hoy en el corto plazo el llamado “Ordenamiento” lo que ha hecho ha sido desordenar más la economía, y el mayor costo lo está pagando la familia cubana que depende del trabajo asalariado, aunque también la sociedad en general.

Entonces, ¿qué han hecho al respecto todos los entes económicos, sea cual sea su forma de propiedad? Se han querido reajustar por la vía de la subida de los precios de los alimentos, con lo cual intentan disminuir la pérdida de “ingresos”. Así, aumentan los precios en el mercado porque aumentan también los precios de sus importaciones, ya que hemos visto que ante un escenario de reducción de los insumos nacionales las importaciones han sido decisivas; pero esa dinámica sigue encareciendo la vida de los cubanos.

No obstante, también en condiciones de nula competencia, donde una sola empresa nacional monopoliza determinados servicios, como es el caso de los servicios de telefonía, o de cadenas de tiendas con un único responsable, como GAESA, etc., se imponen precios, que “o los toma o los dejas”. Precisamente eso se observa en los incrementos de precios de los alimentos recientemente, en los cuales no me voy a detener específicamente, pero ha sido así, por ejemplo, el queso gouda se vendía en las redes estatales por debajo de los 30 MLC y ha superado la barrera de los 50 MLC.

O sea, los precios de los alimentos están altos, y no creo que su control sea el mecanismo eficiente para modular el incremento desmedido de estos, pero si va a ser así debería empezarse por los precios de las tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC), y después seguir hacia otras formas de propiedad, porque se tiende a culpar solo a los mercados de libre formación de precios, —lo que no significa que sean absueltos del análisis—, y no se miran otros fenómenos como el de los acaparadores, que surgen precisamente por la escasez existente.

Las informaciones al respecto de la inflación ofrecidas por la ONEI en su boletín de “Índice de Precios al Consumidor” del mes de agosto indica que en relación al impacto en la variación mensual por división de consumo, las tres divisiones que mayor efecto tuvieron en el mes de agosto del 2022 fueron: Alimentos y bebidas no alcohólicas (56,39 %), Restaurantes y Hoteles (15,90 %) y Transporte (13,54 %). Si observamos el gráfico siguiente, se demuestra el índice galopante de los precios:


Fuente: ONEI. Índice de Precios al Consumidor base, diciembre de 2010. República de Cuba Edición septiembre 2022.

Ante ese escenario, un indicador que ha servido de referencia ante esas distorsiones de precios, especialmente para el sector no estatal, es la tasa de cambio informal de divisas. Ya se conoce que el Estado ha intentado corregir ciertas deformaciones de ese mercado a través de la compra y venta de divisas por Casas de Cambio (CADECA), pero los volúmenes que ofrece a la población son insuficientes para prevenir o atenuar cualquier tendencia en las tasas de cambio informales.

¿Para qué la población adquiere divisas en los mercados informales y en CADECA?Dadas las carencias de productos comercializados en CUP, se compra MLC para acceder a las tiendas estatales que ofrecen estos productos.

En el caso de los emprendedores del sector privado, las divisas se adquieren para salir al exterior con el objetivo de comprar los insumos necesarios para su actividad que no pueden adquirirse en el país, y que el Estado no vende en la cantidad que necesitan.

Se compra divisa extranjera para pagarle a ciertos proveedores, que exigen su pago en esas monedas, no en MLC en bancos cubanos, en especial por temor a las transferencias que no se realizan en tiempo adecuado.

Por parte de personas naturales que necesitan viajar de turismo, o de compras para abastecer determinados bienes que demanda la población, no solo alimentos.

Para emigrar.

Entonces, en esos mercados comienzan a combinarse el nivel de especulación y el de realidad, donde se fija la tasa de cambio informal; el Estado tiene fijada una tasa de cambio especifica, pero las cantidades que maneja no son suficientes para estabilizar las tasas de cambio informales y acercarlas a las que ellos manejan. Lo curioso es que los propósitos de compra se mantienen.

Al no haber una institución cubana que le sirva de referencia a ese mercado informal, muchos involucrados utilizan la tasa de cambio que ofrece un medio de comunicación como El Toque, que, más allá de debatir si es o no es sólida, hasta hoy es la que existe. Y sucede que las personas han cambiado en el mercado informal no necesariamente a los precios que El Toque ofrece, pero sus tasas especulativas sí han servido como referencia.

Debo precisar que la tasa de cambio que propuso el Estado se tomó en momentos en que la tasa de cambio que ofrecía El Toque era muy similar: 120 CUP por un dólar. Es decir, era a como estaba el cambio en el mercado informal en ese momento: muy distante de la tasa oficial existente, que era de 24 CUP.

Independientemente de la especulación típica de esta tasa de cambio informal, las personas comenzaron a demandar cada vez más divisas en los últimos meses, pensando en que como la tendencia era a que la moneda nacional continuara depreciándose, una forma de protegerse era guardando los ahorros en una moneda más fuerte, y eso mismo fue lo que propició que hubiera más demanda que la oferta de esas monedas, por ende siguió una espiral cada vez más fuerte, donde la moneda nacional se depreció a 200 CUP por dólar. Todo esto se suma al hecho de que los emprendedores necesitan comprar insumos en el exterior dadas las limitaciones productivas del país, y a la apertura del Estado a que estos actores pudieran importar sus insumos sin muchas restricciones.

¿Qué ha sucedido en estos días finales de octubre?: que se ha comenzado a apreciar el peso cubano, con respecto al dólar, llegándose a cotizar a 160 CUP por dólar, lo que puede responder a una suma de factores, entre ellos precisamente el especulativo; también a que los mercados en CUP están desabastecidos, y por ende una parte de las remesas se están moviendo no al mercado en CUP —excepto los agrícolas—, sino a las compras online, que están apareciendo vertiginosamente. Se debe, de igual forma, a que los ingresos de los trabajadores estatales se hayan reducido, lo cual hace que aunque deseen adquirir dólares o MLC, estos no les alcanzan, y que hay noticias difusas sobre medidas futuras para frenar la emigración de los cubanos.

Pero lo que es real es que las dificultades de la economía, en vez de mejorar, han empeorado recientemente, lo que significa que no hay muchas ofertas en moneda nacional, e incluso se espera que los precios sigan subiendo, como el de la carne de cerdo, que ya se cotiza a 380 CUP por libra. Entonces, si ha bajado la cotización del dólar, ¿por qué no se ha reflejado en la disminución de los precios en Cuba?

Muchos emprendedores refieren haber comprado MLC en 190 CUP para realizar determinadas importaciones. Para eso, sus precios de venta se relacionaron a esa tasa, por ende, no pueden bajar dichos precios hasta tanto no recuperen el costo de las divisas adquiridas para comprar sus insumos, es decir, en esos casos hay un tiempo que no es lineal. No les falta razón a esos emprendedores, pero en la lógica popular no se entiende que, mientras baja la tasa de cambio informal, los precios se mantienen o aumentan.

Se están intentando retomar viejas medidas para el control de los precios o para evitar que sigan subiendo, que incluyen hasta el decomiso y multas a los infractores. Debemos recordar que ya se ha pasado por ahí, y que si se hace de forma desmedida se volverá a la clandestinidad, los productos estarán escasos o no se cosecharán, como sucederá en la agricultura. La única medida efectiva, y el tiempo lo demostrará, es destrabar los nudos que siguen afectando a la agricultura y a la industria cubanas para que así aumente la producción de bienes que tanto necesita la población.