viernes, 9 de octubre de 2015

Flexibilidad, clave para el futuro de la industria agroazucarera

El XIII Congreso Internacional sobre Azúcar y Derivados Diversificación 2015, celebrado en La Habana, contó con la presencia de unos 400 delegados cubanos y extranjeros

Cada cuatro años, aproximadamente, los precios del azúcar se desploman, creando desbalances en las reservas mundiales, los mercados y en las economías de las naciones productoras. Esos vaivenes también impactan a Cuba, lo que conduce a buscar miradas y enfoques diferentes para la otrora primera industria nacional.

Ir hacia la diversificación, considera Noel García, vicepresidente del grupo empresarial Azcuba, no es una moda sino una necesidad. Sin embargo, nada podrá hacerse sin caña. De ahí que la primera premisa de la agroindustria es mantener los niveles de crecimiento de la gramínea, como un primer paso antes de dilucidar entre azúcar o derivados, en dependencia de lo más conveniente para los ingresos que necesita el país.

Para la producción de caña se desarrolla un programa progresivo a mediano y largo plazos que incluye desde la adquisición de equipamiento para sustituir aquellos con más de 30 años de explotación, la introducción de sistemas de riego (en la actualidad solo el 6 % del área agrícola dispone de esos), la eliminación del corte manual, entre otros, aspectos, que se espera redunden en mayores volúmenes de caña.

"Los derivados tienen que ser vistos en el contexto de la cadena de valor, decidiéndose por lo que aporta más dinero. Por ejemplo, Brasil produce etanol cuando por precios le resulta más conveniente, de lo contrario, fabrica otra cosa", explica.

Cuba, apunta, también debe considerarlo así. "La tonelada de maíz cuesta unos 300 dólares en el mercado internacional, entonces debemos decidir si destinar mayores volúmenes de miel a la alimentación animal para sustituir esas importaciones, que le cuestan millones al país. Cuando baje el precio del maíz y nos resulte más negocio importarlo, podremos decidirnos entonces a producir más azúcar. Por eso, el concepto debe ser la flexibilidad".

Usar la cabeza

La diversificación no puede ser a ciegas, debe responder a una reflexión, basada en costos y beneficios. "La producción de tableros de bagazo va a ser una de las líneas que más vamos a fortalecer por un argumento sólido: el Ministerio de la Construcción importa grandes cantidades de ese material y al país se le escurre mucho dinero por ese solo rubro, algo que debemos convertir en una oportunidad para la agroindustria azucarera", destaca y ubica entre otros productos que siguen igual lógica a los alcoholes y al alimento animal.

A la par, y aun antes de iniciar cualquier inversión, deben buscarse y encontrarse los nichos de mercado, fundamentalmente en el área, para situar allí esos productos. "Tener caña es lo primero, luego un proceso productivo flexible que dé espacio para las adecuaciones, y tercero, clientes para esos frutos de la diversificación", declaró durante el XIII Congreso Internacional sobre Azúcar y Derivados Diversificación 2015.

A juicio de García, es prioritario producir un cambio de mentalidad que destierre la práctica tradicional de perseguir -algunas veces a todo costo-, el plan de producción de azúcar, algo considerado casi sagrado, que ataba las mentes. "Lo más importante son los ingresos que se van a generar para el país a partir de la caña".

Diversificación 2015

El XIII Congreso Internacional sobre Azúcar y Derivados Diversificación 2015, celebrado en La Habana, contó con la presencia de unos 400 delegados cubanos y extranjeros, procedentes de 27 naciones.

Asuntos relacionados con la agricultura cañera, los derivados, la calidad, el medio ambiente, alcoholes y bebidas, bioproductos, gestión del conocimiento y alimento animal fueron analizados en paneles, conferencias y carteles en los diferentes salones del Hotel Nacional de Cuba.

El foro comercial incluyó temáticas como energía, eficiencia energética, materiales refractarios, aplicaciones de modernización y automatización en la agroindustria azucarera, perspectivas de la producción alcoholera para Brasil y Cuba, exportación y servicios, sistema de importación y abastecimiento del sector azucarero cubano y posibilidades de inversión extranjera y negocios en la agroindustria.

Paralelo al congreso sesionó una feria comercial con la participación de empresas de naciones como China, España, México, India, Estados Unidos, Alemania, Brasil y Cuba.

Desde Veracruz, México, llegó la firma Repindsa, especializada desde hace 15 años en limpiezas industriales químicas, servicios de flusing y limpiezas mecánicas de alta presión con hydroblast. Según Oscar Izquierdo Gallardo, su director general, el empleo de esta última tecnología en las fábricas de azúcar de la Mayor de las Antillas permitiría acortar los tiempos de paralizaciones por este concepto.

"Esta tecnología incluye el cuidado del entorno porque consume niveles razonables de agua, que puede ser utilizada posteriormente en algunos de los servicios del propio central. Estamos conversando con las contrapartes cubanas para una posible prueba técnica en un central, que demuestre la efectividad de este método", dijo.

Por su parte, desde Texas, Estados Unidos, incursionó por primera vez en Cuba SugarTechnology International (STI), dedicada a proveer ingenios, equipos y soluciones para los requerimientos de la industria azucarera.

"Podemos hacer el diseño completo de un ingenio, desde la recepción de la caña hasta la entrega del azúcar blanca, cruda o refino, así como tecnologías para alcoholes y derivados", dijo Juan Manuel Estrada, gerente de ventas de Centroamérica y América del Sur.

STI también suministra equipamiento como calderas para bagazo, tachos continuos, secadores de azúcar y cristalizadores. "Estamos aquí por el interés de proveer a Cuba de nuestra tecnología, sobre todo porque del país quiere desarrollar esta agroindustria", destacó el ejecutivo.

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