viernes, 21 de octubre de 2016

FAO, apoyo a la genética

Por Raquel Sierra
La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) indica que la producción pesquera mundial ha aumentado de forma constante en las últimas cinco décadas a la vez que el suministro de peces comestibles se ha incrementado a una tasa media anual del 3,2 %, superando así la tasa de crecimiento de la población mundial de 1,6 %.
Del volumen total de más de 167,3 millones de toneladas en 2014,  unos 73 millones corresponden a la acuicultura. En Cuba, por supuesto, todo es más discreto. Datos de la Empresa de Desarrollo de Tecnologías Acuícolas (EDTA) muestran que el pasado año, del total nacional de 53 600 toneladas, unas 27 500 correspondieron a la pesca de agua dulce en embalses y estanques.
Las proyecciones de la acuicultura para 2030 vaticinan unas 49 400 toneladas. Esta cifra podrá alcanzarse, también, en la medida en que crezca la eficiencia de los espejos de agua que el país dedica a los peces de agua dulce y una de las fuentes de ese incremento puede venir por la mejora genética, que garantizaría obtener ejemplares de mayor peso en menor plazo, con la correspondiente reducción de consumo de alimentos.
A eso apunta el proyecto Establecimiento e implementación de un programa de mejoramiento genético para peces de agua dulce firmado entre la FAO y Cuba.
La iniciativa consiste en el establecimiento del programa en el país y el fortalecimiento de las capacidades en genética y reproducción selectiva en actores claves para lograr la sostenibilidad: productores,  personal técnico y de la investigación.
Según la coordinadora nacional del proyecto, Zenaida Arboleya, de la Empresa de Desarrollo de Tecnologías Acuícolas (EDTA), este permitirá desarrollar el cultivo en el país, haciendo énfasis en el uso del linaje GIFT (Genetically Improved Farm Tilapy, por sus siglas en inglés), para incrementar la producción intensiva 50 % y avanzar hacia la seguridad alimentaria.
El crecimiento en la producción se puede lograr por medio de dos vías: aumentar el área de cultivo o incrementar la productividad, que pueden alcanzarse con la introducción de nuevas especies o variedades mejoradas genéticamente, nuevas tecnologías, asistencia técnica y la capacitación del personal técnico y de las productoras y los productores, explicó.
Con un financiamiento de 297 000 dólares, el proyecto tendrá una duración de dos años y para lograr su sostenibilidad se propone fortalecer las capacidades e infraestructura de la Unidad de Desarrollo e Innovación El Dique, perteneciente a la EDTA en la periferia de La Habana, y capacitar en genética de peces de agua dulce a 30 técnicos y 400 productores.  Este se inserta en el área de cooperación Seguridad alimentaria y nutricional del Marco de Asistencia de Naciones Unidas para el Desarrollo (Manud), acordado entre el Gobierno cubano y el Sistema de Naciones Unidas para el período 2014-2018.
Al decir de Arboleya, expertos de la Isla han trabajado desde hace años en la genética, sin embargo, queda mucho potencial por avanzar, lo que justifica la planificación, el diseño e implementación de investigaciones, desarrollo y transferencia de tecnologías bajo un programa de mejoramiento genético en especies acuáticas.
De acuerdo con Theodor Fiedrich, representante en Cuba de la FAO, este proyecto está enfocado al sector pesquero acuícola como una esfera muy importante para la alimentación proteica de la población cubana, en un espectro muy amplio en el cual la FAO desarrolla planes que van desde las políticas sectoriales hasta la agricultura.
Potencial al alcance de la mano
El consultor internacional en genética de peces  Raúl Ponzoni considera que las mejoras en la infraestructura que debe hacer Cuba para introducir esta tecnología no son elevadas ni imposibles, pero es preciso que el salto ocurra mediante la importación y el adecuado manejo de nuevas familias ya mejoradas genéticamente, uno de los aspectos que incluye el proyecto, lo que ahorraría 20 años de trabajo.
En término de prioridades debe evitarse a toda costa que las nuevas poblaciones se deterioren como resultado del mal manejo en la reproducción, que conduce a la consanguinidad, de modo que no se erosione la superioridad que tenía esa nueva población, consideró el consultor. "Este proyecto puede tener mucho impacto en el país porque aunque se inicia con la tecnología aplicada a la tilapia, esta es aplicable a otras especies", dijo.
Ese criterio coincide con el de Carlos Pulgarín, oficial técnico de FAO y líder del proyecto, quien valoró positivamente el hecho de que en Cuba la acuicultura sea una estrategia para la seguridad alimentaria  y como una fuente de divisas para la Isla por la vía del turismo.
A juicio del experto, "en el país están muy desarrolladas las capacidades de las personas y como las tecnologías van cambiando es necesario hacer uso de ellas pues permiten que los sistemas productivos tengan mejor desempeño y eficiencia".
Para Pulgarin, este primer paso que se está dando con la tilapia va a permitir aprender sobre estas nuevas tecnologías para, en el futuro y en la medida de lo posible, aplicarlas en otros peces.
Las  especies acuícolas, aparte de ser mucho más eficientes que cualquier otra terrestre, aporta proteínas y ácidos grasos de cadena larga como Omega 3 y 6, que no están presentes en otras proteínas, con una importante contribución en el desarrollo embrionario y neuronal. En personas de la tercera edad previenen enfermedades coronarias, indicó el experto.
Peces migrantes
Entre las especies introducidas en Cuba están la carpa común, plateada y herbívora, tilapia áurea, nilotica y roja, y pez gato africano y americano. Trabajos realizados por investigadores cubanos con algunas de estas han permitido mejorar su rendimiento.
Entre 1980 y 2015 la captura de estas especies de agua dulce ascendieron de 17 600  a 27 200 toneladas, indican informes de la EDTA.
La actividad acuícula dentro del Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria (GEIA), perteneciente el Ministerio de la Industria Alimentaria, dispone de la siguiente infraestructura:
• 26 estaciones de alevinaje con 1 149 estanques de hormigón y 786 estanques de tierra (432 hectáreas), para la producción de semillas.
• 473 embalses con 7 615 millones de m3 que abarcan 124 124 hectáreas.
• 1 220 embarcaciones.
• 7 granjas de ceba de tilapia en estanques y jaulas flotantes.
• 29 granjas de ceba de clarias.
• 12 industrias de procesamiento de pescado.

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