viernes, 9 de diciembre de 2016

La criminalidad lastra el crecimiento y la inversión en Latam

Seis países, entre ellos México, Venezuela y Colombia, entre los más violentos


Si por un lado la seguridad jurídica mejora en Latam, dando respaldo y confianza a la llegada de capital exterior, la delincuencia, violencia e inseguridad ciudadana en muchos países del área sigue siendo un grave lastre para el desarrollo económico y permanece como importante traba para algunas decisiones de inversión exterior. Según el último informe de la consultora Verisk Maplecroft, seis países del área tienen los peores índices de criminalidad del mundo.

Sólo el coste eco­nó­mico de la cri­mi­na­lidad vin­cu­lada al nar­co­trá­fico en la zona se eleva a 200.000 mi­llones de dó­lares anua­les.

Aumento de la de­lin­cuen­cia, del crimen or­ga­ni­zado y pan­di­llas ur­ba­nas, de los se­cues­tros, ex­tor­siones y robos y del trá­fico de drogas si­túan a Latam como la re­gión con mayor riesgo de crí­me­nes, según el texto, que ana­liza 198 paí­ses, a los que ubica en cuatro ca­te­go­rías: riesgo ex­tremo, alto riesgo, riesgo medio y bajo riesgo.

Seis países del área en­tran en la ca­te­goría de vio­lencia ex­trema y Guatemala y México ocupan la se­gunda y ter­cera po­si­ción de países más pe­li­gro­sos, por de­trás de Afganistán y por de­lante de Irak y Siria. Honduras apa­rece en sexto lu­gar, Venezuela en sép­timo y El Salvador, en oc­tavo, por de­lante de Somalia, Pakistán y Libia. Colombia es el dé­cimo se­gundo país más pe­li­groso y es seña­lado como sa­lida de rutas del nar­co­trá­fico, si bien el pro­ceso de paz con las FARC ha re­du­cido el nivel de vio­len­cia.

Pero otras grandes eco­no­mías tam­bién se ven muy afec­tadas por la cri­mi­na­li­dad. Argentina, Brasil, Perú y Paraguay son ca­li­fi­cadas como na­ciones de alto riesgo. Es de­cir, Latam tiene 10 países sobre un total de 19 en la lista de na­ciones de riesgo ex­tremo o alto. México y Centroamérica des­tacan por la pre­sencia de bandas de nar­co­tra­fi­cantes epi­centro de la cri­mi­na­lidad y la in­se­gu­ri­dad.

En 2015, Honduras, con un grave pro­blema de pan­di­llas ca­lle­je­ras, tuvo un ín­dice de ho­mi­ci­dios de 60 por 100.000 ha­bi­tan­tes, uno de los más altos del mundo, y en Guatemala hubo 91 ase­si­natos por se­mana.

“La pre­sencia ge­ne­ra­li­zada de tra­fi­cantes ha cau­sado uno de los más altos ni­veles de crí­menes vio­lentos del mundo en México y Centroamérica, dada la exis­tencia de grupos que lu­chan con­trolar rutas de trans­porte de droga. Esos gru­pos, ade­más, están in­vo­lu­crados en se­cues­tros, ex­tor­siones y ro­bos”, señala el in­forme, que alerta de que ello in­cre­menta el gasto de las em­presas en se­gu­ridad y las primas que pagan a las ase­gu­ra­do­ras, y des­taca que “los altos ín­dices de cri­mi­na­lidad obligan a los go­biernos a com­pro­meter cuan­tiosos fondos para el com­bate de la de­lin­cuencia y los resta de in­ver­siones en edu­ca­ción o sa­lud”, además de in­cidir ne­ga­ti­va­mente en la in­ver­sión ex­te­rior.

En México el nú­mero de ho­mi­ci­dios creció a 17 por cada 100.000 ha­bi­tantes en 2015, una pro­por­ción “abrumadora”, según los au­tores del texto, que eva­lúan el coste eco­nó­mico de esa vio­len­cia, que di­fi­culta el normal desa­rrollo de las em­presas y la vida eco­nó­mica, en 133.000 mi­llones de dó­lares al año. Y Venezuela os­tenta uno de los ma­yores ín­dices de ase­si­natos del mundo.

Si bien Brasil ha mos­trado un pro­greso sig­ni­fi­ca­tivo a la hora de re­bajar el crimen en al­gunas de sus grandes ciu­dades en la úl­tima dé­cada, se man­tiene como se­gundo mayor con­su­midor de co­caína en América y como ruta clave del trá­fico para drogas pro­du­cidas en Perú, Bolivia y Paraguay, mien­tras que en Perú, el nuevo Gobierno del pre­si­dente PKK se ha visto for­zado a hacer del com­bate al au­mento de la de­lin­cuencia una de sus ta­reas prio­ri­ta­rias. Sólo Chile, Uruguay y Cuba apa­recen ca­ta­lo­gados dentro de la ca­te­goría de bajo riesgo de vio­lencia y cri­mi­na­li­dad, mien­tras que Bolivia, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua y Dominicana están entre los países de riesgo me­dio.

La alerta de la con­sul­tora ha sido sólo la úl­tima de una serie de lla­madas de aten­ción sobre el coste so­cial y eco­nó­mico de la vio­lencia que pro­ceden in­cluso de entes como BID, OCDE y BM. La pa­sada pri­ma­vera, el úl­timo Índice de Percepción de Corrupción, ela­bo­rado por Transparencia Internacional, seña­laba que la com­bi­na­ción de altos ni­veles de co­rrup­ción, in­se­gu­ridad y vio­lencia re­pre­senta una gran ame­naza para el cre­ci­miento en Latam y frenan in­ver­sión ex­tran­jera y ne­go­cios de la re­gión.

Corrupción (59%), in­se­gu­ri­dad, crimen y vio­lencia (56%) y edu­ca­ción inade­cuada (37%) son los tres prin­ci­pales las­tres que dañan la com­pe­ti­ti­vidad del área, según ese in­forme. Colombia, donde la in­ver­sión ex­tran­jera cayó un 37% en los pri­meros meses de 2016, se ubica en el puesto 94 y la in­se­gu­ridad ciu­da­dana es es­pe­cial­mente grave en Centroamérica, México y Perú. Según la or­ga­ni­za­ción Seguridad, Justicia y Paz, 41 de las 50 ciu­dades más pe­li­grosas del mundo (excluyendo aque­llas con con­flicto bé­lico) son la­ti­noa­me­ri­ca­nas. Con una tasa de ho­mi­ci­dios de 119,87 por 100.000 ha­bi­tan­tes, Caracas es la urbe más vio­lenta del mundo.

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