miércoles, 19 de julio de 2017

SOBRE LAS DIFICULTADES OBJETIVAS DE LA REVOLUCIÓN. LO QUE EL PUEBLO DEBE SABER. (I)

Por Humberto Herrera Carlés

Esta entrevista al compañero Humberto Pérez González por la periodista Marta Harnecker tiene 38 años de realizada, la misma  tiene tres méritos la cual me motivó volver a publicarla por partes. 

Uno es de las pocas entrevistas, quizás la única, recomendada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz públicamente, a que se estudiara y reprodujera masivamente; dos que esta aborda de forma concreta  temas sobre la Economía y otros aspectos sociopolíticos medulares de entonces y tres por la forma didáctica y argumentada con que se plantea cada problema ( algunos con la misma vigencia de entonces), lo cual a mi modo de ver sería referente para hacer lo mismo hoy en dia en la coyuntura que estamos viviendo en Cuba.

Poder explicarle al pueblo los nuevos y viejos problemas no resueltos y cómo los vamos a solucionar en el mediano y largo plazo, como expresión y apoyo de los documentos del PCC recién aprobados, constituye el mayor empeño en el plano político - ideológico que debemos acometer  en el corto plazo. 

Finalmente tiene la virtud de poder conocer la historia en esos años los que no la vivieron, y recordar-evaluar los que sí, de aspectos que estaban bien encaminados y que el decursar del tiempo sufrieron o nos impusieron una desviación de nuestra hoja de ruta.  La década del 70 , es la más dinámica de la Revolución Cubana ( 1959- 2016), con crecimiento promedio anual del 7.8 % a precios constantes. Estos índices son los que debemos aspirar hoy en día ( ya lo hicimos en otras condiciones) para resolver los problemas económicos - sociales que tenemos acumulados. Sirva la presente como un referente más, en este trayecto a lo ignoto que es la construcción del socialismo en Cuba.

Quiero agradecer  la colaboración y la autorización del compañero Humberto Pérez González  para hacer posible esta publicación. 

ENTREVISTA REALIZADA AL COMPAÑERO HUMBERTO PÉREZ MIEMBRO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA,

 Por Marta Harnecker (1979)..


INTRODUCCIÓN


¿Cuáles son los problemas que tienen una base objetiva y cuáles son los que tienen una base subjetiva? Eso lo debe saber cada elector y cada delegado, para abordar realmente todos los problemas que tienen una base subjetiva: problema de higiene de un restaurante o de mal trato al público, o de una gestión que no se hace, problemas de los comités, de las asambleas, de los delegados, de la administración, tienen que trabajar por superarse, y no confundirlos con los problemas objetivos porque los problemas objetivos sólo los podemos resolver con el desarrollo” sostuvo Fidel en una de sus intervenciones en la primera sesión de la Asamblea Nacional en junto de 1978.

Más adelante agregó: “Yo creo que hace falta un trabajo muy serio de educación del electorado pero, para poder educar al electorado hace falta un verdadero proceso de educación de los elegidos, porque si los delegados no tienen la necesaria información, conocimiento, educación sobre los problemas fundamentales del país entonces será imposible educar a los electores”.

“Si los delegados no tienen una suficiente, clara y profunda información, si el electorado no la tiene, la vida se les hace imposible porque a ese elector se le puede ocurrir pedir cualquier cosa (...)”

“Se encuentra uno f rente a seres humanos con infinidad de anhelos, de necesidades, de problemas por un lado y, por otro lado las realidades. Ahora, la capacidad de comprensión de nuestro pueblo es enorme, inmensa lo ha demostrado durante todos estos años de la Revolución pero esencialmente los problemas tienen que ser explicados debidamente, no confundir unos factores con otros, los subjetivos con los objetivos”.

Teniendo presente estas palabras de Fidel y conociendo las inquietudes más sentidas de nuestro pueblo, BOHEMIA decidió entrevistar al compañero Humberto Pérez para que proporcione parte de esa “información clara y profunda” que deben tener los electores y, especialmente, los delegados, sobre todos los problemas objetivos que enfrenta nuestra Revolución.

Elegimos al compañero Humberto porque consideramos que, como jefe del máximo organismo de planificación del país es una de las personas que tiene una visión más global, completa y concreta de estos problemas y de la forma en que se ha proyectado superarlos.

Pero nos dirigimos a él no solo por eso, sino porque reúne al mismo tiempo las condiciones de dirigente del Partido, siendo miembro de su Comité Central, y de experto en cuestiones sobre el Poder Popular, ya que encabezó el grupo que trabajó en la elaboración de la propuesta de cómo organizar la participación institucionalizada del pueblo en la gestión estatal desde la experiencia de Matanzas.

Ahora que se acerca una nueva elección general de Delegados a los Órganos Locales del Poder Popular es lógico que todo el mundo tienda a hacer un balance de los resultados del Poder Popular. Por esta razón nos interesa saber cuáles son, según tu opinión, los problemas que ha debido enfrentar y que han determinado que no rinda plenamente sus frutos en estos 2 años y meses de funcionamiento a nivel nacional.

En primer lugar es necesario tener en cuenta que toda cosa nueva en este terreno necesita de un tiempo en su aplicación para ganar experiencia, para probar métodos, mecanismos, procedimientos, estructuras organizativas, organización del trabajo más adecuada, formas más indicadas para resolver los problemas, etc.: se procede de una manera y a veces no resulta, o resulta mal o no resulta del todo bien, y se hace necesario entonces probar de otra manera o hacer alguna corrección, alguna modificación.

Surgen, asimismo, problemas en la práctica del trabajo que no se previó al inicio cómo enfrentarlos, cómo tratarlos, cómo resolverlos. Ello hace que al encontrarse frente a tales problemas se adopte un procedimiento que a veces es acertado, pero que otras veces, por tratarse de un procedimiento no previsto antes, de un procedimiento que ha tenido que improvisarse, puede no resultar adecuado. Puede ocurrir que en un lugar se trate el problema de una manera, de acuerdo con el criterio de los compañeros del lugar, y en otro se trate de otra manera de acuerdo con un criterio distinto.

Todo lo anterior trae aparejado, como es natural, inestabilidad en los métodos utilizados en el tratamiento de los asuntos durante un período. Se producen, como decía, diferencias en la forma en que se tratan las cuestiones en un órgano municipal del Poder Popular y la forma en que se tratan en otro lugar, hasta que poco a poco se va estableciendo una política única y un método general.

Una institución como los Poderes Populares que es completamente nueva en nuestro país , debido a la diversidad y complejidad de los problemas que atiende necesita de un tiempo, que es mayor al de los dos años transcurridos, para lograr estabilizarse, para poder tener el entrenamiento y la experiencia debidas, para jugar a plenitud su papel, incluso para que los que trabajan en estos órganos tomen plena conciencia de sus propias posibilidades y facultades, para que aprendan a usarlas, para que sepan usarlas. Me refiero tanto a estos órganos vistos en su conjunto como teniendo en cuenta el caso individualmente considerado de los compañeros que forman parte de estos órganos: los miembros de los Comités Ejecutivos, los jefes y demás funcionarios de las direcciones administrativas, los directores de las empresas locales y los propios delegados del Poder Popular tanto al actuar en sus respectivas circunscripciones, en las relaciones con sus electores, como al actuar en el seno de las comisiones de trabajo del Poder Popular, o en las asambleas de las que forman parte, así como en su comportamiento diario como ciudadanos elegidos por un colectivo de vecinos para representar sus intereses.

Los delegados del Poder Popular y demás compañeros que trabajan en estos órganos no tenían experiencias anteriores, nunca habían sido delegados o funcionarios del Poder Popular; y aunque se han dado orientaciones y se han reglamentado muchas de las funciones que deben cumplir, de las facultades que tienen, es necesario que pase un tiempo para que en el ejercicio práctico de esas funciones y enfrentando los problemas que deben enfrentar aprendan a cumplir a plenitud sus responsabilidades y a utilizar debidamente las facultades que tienen. En esto se ha avanzado mucho en estos dos años, pero indudablemente que las limitaciones que hago referencia han estado presentes.

Por otro lado, los Poderes Populares son instituciones nuevas que han nacido además en una situación especialmente compleja porque lo hicieron en medio de un gran proceso de cambios institucionales y organizativos en general en el país, cuando las demás instituciones ya existentes con anterioridad también sufrían modificaciones, se reestructuraban, se transformaban y aún siendo instituciones con experiencia necesitaban también, en esas circunstancias, un tiempo para entrenarse, para ganar experiencias, para definir su papel en las nuevas condiciones. Recordemos que junto con el nacimiento del Poder Popular, por ejemplo se organiza un solo organismo central de la construcción el Ministerio de la Construcción en lugar de los tres o cuatro organismos centrales que existían hasta ese momento. En lugar de los tres organismos centrales de transporte anteriores se organiza un solo Ministerio de Transporte. El Ministerio de Cultura se estructura absorbiendo las funciones que antes desempeñaban también tres organismos centrales. Varios de estos organismos centrales dejan en lo fundamental de administrar directamente las actividades de su responsabilidad y pasan a ser eminentemente rectores de las mismas, como es el caso del Ministerio de Salud Pública y del Ministerio de Educación, por ejemplo. El Partido, las Organizaciones de Masas, igualmente se reestructuran atendiendo a las nuevas concepciones organizativas del país y a las transformaciones territoriales que obligan a ello. Y es en el contexto de esas transformaciones de lo ya existente que surgen los Poderes Populares como una institución nueva.

Es decir, no surgen como una institución más dentro de un conjunto de instituciones ya estables que funcionan con una fluidez normal en sus distintas responsabilidades, sino que aparecen en escena en circunstancias especialmente complicadas: en medio de un cambio de la División Político-administrativa, en que las viejas provincias dan lugar a las nuevas provincias, los viejos municipios a los nuevos municipios y se elimina el nivel regional de dirección. Los cuadros experimentados, que ocupaban responsabilidades en las anteriores provincias, regiones y municipios, deben actuar ahora sobre nuevos territorios que no conocen totalmente, sobre los cuales no tienen inicialmente un pleno dominio. Las informaciones estadísticas anteriores resultan obsoletas y es necesario cambiarlas y ajustarlas a estos nuevos municipios, a estas nuevas provincias. Todos los organismos en esos momentos tienen que adaptarse a esta nueva estructura territorial, definir y esclarecer sus nuevas funciones.

Surgen a la vida simultáneamente con el comienzo de la aplicación del nuevo Sistema de Dirección y Planificación de la Economía. La metodología y los procedimientos de planificación son nuevos para todo el mundo, no se encuentran con un ambiente experimentado en la utilización de estos mecanismos de planificación, sino con un ambiente que en general esta aprendiendo a utilizar estos nuevos mecanismos. Se comienza a aplicar en esos momentos un nuevo sistema de contabilidad, un nuevo sistema de estadística; se está produciendo una organización distinta de las empresas, son nuevos los mecanismos de relaciones entre las empresas, de dirección de las empresas que se organizan, y en esto todo el país está experimentando, todo el país está aprendiendo. Incluso las viejas instituciones.

Los órganos locales del Poder Popular actúan por primera vez en el año 1977, y el plan que debieron ejecutar se elaboró el año anterior, el año 76. Lo elaboraron los anteriores organismos a partir de la anterior estructura, aunque teniendo en cuenta la que ya se iba establecer el año 77, pero lo cierto es que asumen las responsabilidades de ejecutar un plan de la economía en cuya elaboración no participaron. Por lo tanto, el plan del año 78, el que se cumplió este pasado año, es el primer plan que fue elaborado con la participación de los órganos del Poder Popular. Pero hay que tener en cuenta que participaron en ello en su primer año de vida, aún sin experiencia, sin base informativa anterior que les permitiera pronunciarse con pleno conocimiento de los problemas y necesidades de cada territorio, con cuadros que no dominaban aún las nuevas metodologías del Sistema de Dirección de la Economía, y esto naturalmente hubo de reflejarse en este plan del año 78, aunque fuera elaborado con la participación de los órganos del Poder Popular.

No obstante, es posible apreciar que se han dado muchos pasos de avance. El plan para este año 79 ha tenido una elaboración mucho mejor, la participación de los órganos del Poder Popular ha sido más determinante, se ha notado el mayor dominio con que elaboraron sus propuestas, con que discutieron, sobre todo, en lo referido a todas aquellas actividades que están subordinadas directamente al Poder Popular. Pero los órganos del Poder Popular tienen una responsabilidad, además, de carácter general en su territorio: ellos deben participar también en la elaboración del plan de todas aquellas actividades y empresas que están en su territorio aún cuando se subordinen a organismos nacionales. Y este papel en la planificación territorial en su conjunto no ha sido jugado todavía por los órganos del Poder Popular; solo se comienzan a dar los primeros pasos en este sentido.

Adicionalmente a todo lo anterior, los órganos del Poder Popular que asumen responsabilidades muy decisivas y determinantes y que tienen mucho que ver con los problemas que afectan al nivel de vida de la población han nacido y asumido esas responsabilidades en medio de una coyuntura económica internacional desfavorable para la economía del país en general. Han tenido que comenzar a actuar con la escasez de recursos para muchas cuestiones que en general tenemos como país pobre que somos, pero agudizada esa escasez en estos años por los bajos precios que tiene nuestro azúcar en el mercado capitalista. Y de las divisas que nos proporciona el azúcar, como todos sabemos, depende el que podamos adquirir determinados recursos procedentes de ese mercado que son necesarios para desenvolver muchas de las actividades que atienden los Poderes Populares.

Asimismo, no debemos dejar de tener en cuenta que los Poderes Populares responden a una nueva concepción de la organización del gobierno, de la gestión administrativa, a una concepción más descentralizada que la existente con anterioridad, pero los compañeros que trabajamos en los distintos organismos estatales, incluyendo a los que trabajan en los propios Poderes Populares, estamos impregnados de los viejos hábitos centralizadores y en muchos casos burocráticos, y no resulta siempre fácil desprenderse de esos hábitos centralizadores y burocráticos que en ocasiones se dejan sentir y asoman su “oreja peluda” en los órganos del Poder Popular.

Todas estas son las circunstancias reales, objetivas en las cuales han desenvuelto sus actividades en estos 2 primeros años estos órganos.

Doble mérito tienen en nuestra opinión, por haber tenido que trabajar en condiciones tan complicadas y tan difíciles y haber logrado, sin embargo, éxitos como los que han logrado, y haber ejecutado pasos de avance como los que han dado. Y es de destacar su trabajo en general, pero en primer término el trabajo de los delegados del Poder Popular. Verdaderos héroes, como dijera Fidel en una de las sesiones pasadas de la Asamblea Nacional, porque sin experiencia anterior, sin contar el país con recursos suficientes para responder a las necesidades que le plantean sus electores, sin una explicación adecuada muchas veces acerca de los problemas, sin una información suficiente, han sabido desempeñar su papel con acierto creciente y han cumplido su responsabilidad como “abogados del pueblo”, según frase de Fidel, en un proceso de aprendizaje que les ha ido permitiendo perfilar, definir y desarrollar cada vez más ese papel fundamental que tienen.

Muchos problemas se han resuelto por los Poderes Populares en estos años; y considero que dentro de ellos no son pocos los que se han resuelto precisamente por la existencia de los Poderes Populares, por las facultades que tienen, por la participación de las masas que implica esta nueva forma de gobierno. Muchos son también naturalmente, los que no se han solucionado. Algunos pudieron haberse resuelto tal vez, pero la mayoría realmente no se han resuelto por dificultades objetivas. No quiero decir, repito, que no se pudiera haber hecho más, pero si considero que es imposible pedir que en dos años, en sus dos primeros años de vida y en las circunstancias en que han tenido que trabajar, hubieran hecho mucho más y exigirles que maduraran lo suficiente en tan poco tiempo.

No significa tampoco esta afirmación que no tengamos conciencia de que hay muchos problemas subjetivos que superar, pero los factores objetivos mencionados anteriormente, que han existido y que aún existen independientemente de la voluntad y el buen deseo de los delegados y demás compañeros que trabajan en los órganos del Poder Popular, han estado presentes limitando sus posibilidades.

Estamos convencidos que los Poderes Populares jugaran un papel aceleradamente creciente en la solución de los problemas de la población a partir de los recursos de que pueda disponer el país. No sólo, claro está, de los deseos de resolver esos problemas y de las necesidades insatisfechas que pueda haber en numerosos aspectos y que sabemos son muchas.

Los Poderes Populares son la forma más democrática de gobierno que pueda concebirse, como todos sabemos. Y por ello son potencialmente la forma optima para resolver los problemas con el máximo de las posibilidades, porque son realmente la institución a través de la cual se hace posible la mayor participación de las masas directamente en la solución de esos problemas. Y cuando las masas pueden participar y pueden tomar parte directamente en las decisiones de gobierno y en la solución de los problemas, los problemas se resuelven: unos más rápidamente y otros un poco después, en dependencia de los factores objetivos y de como vayamos venciendo esos factores objetivos, pero se resuelven.

¿Por qué es importante diferenciar entre problemas o dificultades de índole objetiva y subjetiva?

Es sumamente importante hacer esa diferenciación porque los problemas objetivos, si bien estamos obligados a enfrentarlos y son en definitiva los fundamentales que debemos resolver y acerca de los cuales debemos trabajar constantemente para crear las condiciones que permitan su solución, son sin embargo, problemas que existen fuera de nosotros mismos, cuya existencia en un momento dado no depende de nosotros. Aunque supusiésemos haber logrado una organización perfecta, tener unos cuadros con una capacidad óptima, con una experiencia total, con una voluntad extrema para resolver las dificultades, existirían estos problemas de todas maneras porque dependen del grado de desarrollo que se haya alcanzado, de los recursos de que se pueda disponer, de la situación internacional existente, del bloqueo económico que padece nuestro país, incluso de la propia situación geológica, geográfica y climática.
El que nosotros, por ejemplo, no tengamos petróleo, ni grandes ríos para hacer hidroeléctricas, ni tengamos carbón, es un problema objetivo, no depende de nosotros. El que el precio del azúcar haya descendido, como lo ha hecho, y el que los precios de los productos que importamos hayan crecido como lo han hecho por el proceso inflacionario indetenible que tiene lugar en la sociedad capitalista, es un problema objetivo, no depende de nosotros.

La existencia del bloqueo económico y de sus consecuencias, es un problema objetivo que no depende de nosotros. El que un año determinado pueda llover más de lo normal en los momentos en que más afectan las lluvias y que debido a eso el contenido de azúcar en la caña sea menor, se afecte la molienda y se afecten las producciones de viandas y de hortalizas o que, por el contrario, haya un año de sequía extrema, y se afecten igualmente nuestras producciones agrícolas, es un problema objetivo que no depende de nosotros.

El que no hayamos alcanzado el grado de desarrollo económico suficiente, el que no hayamos podido superar el atraso económico, el subdesarrollo heredado al triunfo de la Revolución, engendrado por siglos de dominación colonial y neocolonial, el que seamos todavía un país pobre, es un problema objetivo.

Frente a todos estos problemas hay que trabajar, y tener en cuenta además que de la solución de estos problemas depende esencialmente en definitiva, la superación de las dificultades del país y la satisfacción de las necesidades de la población; eso es indudable. Es necesario desarrollarnos y hay que trabajar para desarrollarnos, pero ese es un proceso largo. En un momento dado hay que enfrentar los problemas a partir del grado de desarrollo que exista en ese momento.

Si no tenemos recursos energéticos propios, tenemos que trabajar para desarrollar aquellas producciones a cambio de las cuales obtengamos los recursos energéticos que necesitamos, y para desarrollar aquellas fuentes de energía que en nuestras condiciones sean las más adecuadas.

Tenemos que trabajar para contrarrestar los efectos de una posible sequía, disponiendo de las presas y sistemas de riego necesarios; tenemos que crear las condiciones para disminuir los efectos que un año lluvioso pueda tener sobre nuestra economía.

Pero todas estas tareas y todos estos propósitos se logran en un proceso de tiempo largo, no de manera rápida e inmediata y para ello hay que trabajar con dedicación y con ahínco y estar conscientes, repito una vez más, de que es con la superación de estos problemas objetivos que se resolverán los grandes problemas que aún tiene nuestro pueblo.

Después hay otro tipo de problemas que están en un plano intermedio entre los que son propiamente objetivos y los que son propiamente subjetivos, aunque por lo general se clasifican como problemas subjetivos, pero que a nuestro entender deben separarse del resto de los problemas subjetivos. Me refiero a los relativos a la preparación de los cuadros, a la experiencia de los cuadros, al conocimiento de los cuadros. Ese es un problema que en un momento dado resulta independiente de nuestra voluntad y de nuestros deseos porque está vinculado al grado de desarrollo que se haya alcanzado y el no tener más preparación y más experiencia en un momento dado, no solo depende de nosotros mismos, sino que depende principalmente del punto de partida, del atraso heredado.

Pero hay otro grupo de problemas subjetivos que debemos delimitar claramente, porque se refieren a los que están en nosotros mismos: a nuestra mayor o menor capacidad para organizar el trabajo, a nuestros métodos, a nuestra voluntad de enfrentar y resolver los problemas, a nuestra actitud ante las dificultades del pueblo, a nuestra mayor o menor sensibilidad ante ellas, mayor o menor diligencia, a nuestra capacidad para extraerle el máximo a los recursos disponibles y a las circunstancias existentes, a nuestro sentido mayor o menor de la responsabilidad para que no se pierda ni se despilfarre un solo recurso.
Las quejas de la población que, por ejemplo, aparecen en la Sección “A Vuelta de Correo” de Granma y en “Correspondencia” de Juventud Rebelde, se refieren, por lo general, a problemas subjetivos de los que tenemos culpa y responsabilidad los que ostentamos cargos dirigentes en uno u otro nivel; problemas por los que debíamos responder de manera más drástica y enérgica de la que actualmente tiene lugar, según mi criterio; problemas por los que debíamos ser severamente sancionados los que incurramos en ellos cuando se demuestre nuestra responsabilidad.

Los problemas objetivos el pueblo los entiende, el pueblo los acepta, son explicables; pero los problemas subjetivos, el pueblo ni los entiende ni los acepta ni son explicables, sobre todo los que se refieren a negligencias, chapucerías, amiguismo, falta de responsabilidad, falta de sensibilidad, Burocratismo. Por eso es tan importante diferenciar entre los que son problemas objetivos y los que son problemas subjetivos.

Los problemas objetivos debemos darlos a conocer, preparar las condiciones, trazar la política, orientar las medidas y organizar el trabajo que nos permita irlos enfrentando y resolviendo mediante el desarrollo que vayamos alcanzando, puesto que es la única forma de solucionarlos. Pero los subjetivos, debemos enfrentarlos, combatirlos y corregirlos sin dilación de ningún tipo.

Es necesario diferenciarlos claramente para evitar que los problemas subjetivos puedan ocultarse detrás de los objetivos, confundirse con éstos y tratar de excusarse con los problemas objetivos, usar a éstos como escudo, como si fueran la causa de su existencia, cuando en realidad no dependen en lo más mínimo de ellos. Es más, pudiéramos decir que mientras más problemas objetivos existan mayor razón y motivación también existe para combatir y eliminar los problemas subjetivos, porque su existencia lo que hace es sumar más problemas, que son evitables, a las consecuencias inevitables que por el momento tenemos que sufrir por causa del subdesarrollo. Y no debemos confundir lo que es inevitable con lo que es completamente evitable.

A los problemas subjetivos hay que localizarlos dentro del conjunto de nuestros problemas, diferenciarlos claramente, marcarlos con un color que nos permita ubicarlos dondequiera que estén, obligarlos a que den la cara abiertamente para eliminarlos con toda decisión.

¿Cuál es el papel que juega el subdesarrollo en las dificultades de índole objetiva que debe enfrentar el Poder Popular? ¿Cuál es el campo de acción más eficaz del Poder Popular?

Si me permites, voy a comenzar por responderte lo segundo. El campo de acción más eficaz del Poder Popular es muy difícil de definir, porque tratándose de los máximos órganos de poder en cada instancia, todos los campos por lo tanto están dentro de sus facultades y responsabilidades: no hay que olvidar que la Asamblea Nacional es un Órgano del Poder Popular y es el máximo órgano de poder estatal de la nación, y por lo tanto todos los campos, sin excepción, están dentro de sus facultades y responsabilidades.

No obstante, yo supongo que tu te refieras en tu pregunta a los Órganos Locales del Poder Popular, es decir a los provinciales y municipales y que estés pensando, sobre todo en los órganos municipales del Poder Popular.

Sobre esto puedo decirte que bajo la administración directa de los Órganos Locales del Poder Popular están las principales actividades de servicio a la población: está la salud pública; la educación primaria y media; el transporte local, con excepción del caso de Ciudad de La Habana en que el transporte local esta subordinado directamente al Ministerio de Transporte; está el comercio minorista; la gastronomía; los establecimientos de reparaciones de artículos del hogar; de reparaciones de calzado; está el mantenimiento y reparación de viviendas; el mantenimiento de calles, acueductos, alcantarillados; están las actividades culturales, los cines, los teatros; está la limpieza de las calles; están las instalaciones deportivas; está el acopio de productos agrícolas.


Es difícil realmente dentro de todos estos campos decir en cuál puede ser más eficaz, porque puede y debe serlo en todos ellos, y entiendo por ser eficaz, el ser capaz de organizar todas estas actividades de la mejor manera, el usar los recursos que para ello se le asignen en el plan de la manera más eficiente y racional posible y, adicionalmente a esto, el ser capaz de desplegar iniciativas propias, el buscar y desarrollar recursos locales complementarios a los asignados centralmente por el plan para dar respuesta a las necesidades de la población en todos estos aspectos mencionados.

Y para actuar en este con junto de actividades, los Órganos del Poder Popular provincial y municipal están investidos de las facultades necesarias. Las Asambleas Municipales, integradas por los delegados elegidos directamente por los electores en cada circunscripción, tienen la responsabilidad y la facultad de nombrar (y de destituir cuando sea necesario) a los directores administrativos del municipio, a los directores de las Empresas y Unidades Presupuestadas Locales. Tienen facultades para controlar y dirigir el funcionamiento de todas estas unidades. Tienen facultades para inspeccionar como funciona todo eso, para tomar medidas, para sancionar a los administradores que no cumplen debidamente sus responsabilidades.

Estos campos señalados, por estarle subordinados directamente y sobre los cuales tienen una mayor cantidad de facultades, son aquellos en los que, en mi opinión, más pueden hacer de manera directa e inmediata los Órganos Locales del Poder Popular y específicamente los órganos municipales del Poder Popular, y los delegados que forman parte de la Asamblea Municipal.

También tienen responsabilidades importantes en las actividades de subordinación nacional que se desenvuelven en su territorio, tanto en las actividades productivas del lugar como la producción azucarera, una fábrica de cemento, etc., como en las nuevas inversiones que estén en proceso, en lo cual ya están jugando un papel de control muy importante. Pero en las otras actividades antes mencionadas, por estarles directamente subordinadas tienen mayores responsabilidades y posibilidades.

Y todas esas actividades se refieren a aquellas que están más vinculadas al consumo de la población, a la satisfacción de las necesidades de la población. Se trata, como vimos, de la atención médica, de las escuelas primarias, de la bodega donde compra todos los días la población, de las tiendas de productos industriales, de la gastronomía: la cafetería, el restoran, el bar, etc. Se trata del transporte local donde todos los días tiene que viajar la población, de la limpieza de calles, de la reparación de los artículos personales: la plancha, el radio, el televisor, el calzado. Se trata de la reparación de viviendas, del funcionamiento del cine del pueblo, etc. Es decir, que la población satisface casi todas sus necesidades en empresas y establecimientos que se subordinan a los órganos municipales del Poder Popular. De ahí la importancia determinante en general de los Órganos del Poder Popular, pero especialmente de los órganos municipales del Poder Popular.

En cuanto al otro aspecto que me preguntas, sobre el papel que juega el subdesarrollo en las dificultades que debe enfrentar el Poder Popular, es indudable que juega un papel determinante porque, si como acabamos de ver, subordinadas al Poder Popular Municipal están las actividades más llamadas a satisfacer las necesidades de la población, si este es precisamente el objetivo de la producción y de toda la actividad económica en una sociedad socialista, y si lo que impide objetivamente, como causa fundamental, poder dar respuesta adecuada a todas las necesidades de nuestra población es precisamente el subdesarrollo que aún no hemos podido vencer, es natural que sea este fenómeno heredado el elemento fundamental que crea las dificultades objetivas que debe enfrentar el Poder Popular y que le impiden, por el momento, resolverlas debidamente.

Por eso se ha afirmado más de una vez por el Co. Fidel que la solución de los problemas de nuestro pueblo esta en el desarrollo de la economía.


Hay una sensación bastante generalizada de que el proceso de institucionalización, en lugar de disminuir las trabas Burocráticas las ha aumentado. ¿Qué piensas de esto? ¿Tiene alguna explicación? ¿Se puede juzgar el proceso de institucionalización por la situación actual?

Marta, en primer lugar no conocía que esa fuera una sensación generalizada, no sé si tu habrás hecho alguna encuesta sobre la opinión pública que te permita llegar a esa conclusión. Pero lo que sí te puedo afirmar es que no sería justa esa sensación de que el proceso de institucionalización ha aumentado las trabas Burocráticas.

Aún teniendo en cuenta todas las limitaciones a que hice referencia en la respuesta a tu primera pregunta.

Aún teniendo en cuenta que falta experiencia, que se esta en un período de prueba de algunos procedimientos y métodos, que no están claros aún algunos mecanismos y responsabilidades, lo que puede generar ciertamente elementos de incertidumbre en muchos casos, de confusión en otros, sobre quien concretamente debe resolver un problema especifico cuando ello no esta precisado suficientemente, lo que puede llevar a que se produzca el clásico “peloteo” Burocrático. A pesar de la indudable presencia de taras Burocráticas y de hábitos centralizadores de trabajo de los que no nos hemos liberado; a pesar de que ciertamente haya manifestaciones, que se puedan ejemplificar de manera anecdótica, sobre amiguismo, negligencia o falta de responsabilidad y sensibilidad de algunos funcionarios, males que como dije hay que combatir constante y enérgicamente hasta desarraigarlos. A pesar de todo eso, de que se pueden citar casos concretos, que uno conoce también, en que los problemas han sido tratados incorrectamente; no es justo decir que el proceso de institucionalización en lugar de reducir las trabas Burocráticas las haya aumentado y te voy a razonar por que.

El proceso de institucionalización, sin contar la nueva Constitución de la República y plasmados en ella, tiene tres componentes fundamentales; una nueva División Político administrativa, la instauración de los Órganos del Poder Popular y la aplicación gradual del Sistema de Dirección y. Planificación de la Economía. Y esos tres componentes representan momentos de radical descentralización de funciones, facultades y responsabilidades. Todos ellos significan una creciente participación de las masas y de los niveles inferiores de dirección en la solución de los problemas, en comparación con la situación organizativa anterior. Significan la eliminación de vías y escalones que antes había que recorrer para el enfrentamiento y tratamiento de los distintos asuntos.

Antes del proceso de institucionalización en el país existían 4 escalones de dirección administrativa: la nación, la provincia, la región y el municipio. Había 6 provincias, unas 60 regiones y unos 410 municipios. Todas las actividades fundamentales a las que hice referencia en respuesta a una pregunta anterior y que hoy están subordinadas a los Órganos Locales del Poder Popular, estaban antes subordinadas verticalmente a organismos nacionales. Las instituciones de salud pública, las escuelas, el transporte, la gastronomía, los cines, los centros deportivos, el comercio: pues aunque en algunas provincias estaban subordinados a las llamadas Coordinaciones de Poder Local, esto de hecho funcionaba como un organismo nacional ya que existía la Coordinación Nacional de las Administraciones Locales. Todo eso estaba subordinado a organismos nacionales.

Las decisiones sobre los problemas de una escuela o un policlínico que estuviera en un municipio de Santiago de Cuba o Guantánamo debían tomarse en última instancia en La Habana. Los recursos para su construcción y mantenimiento se planificaban y resolvían desde La Habana, y para llegar al nivel nacional debía recorrerse el nivel municipal, el regional y el provincial, es decir 3 niveles. Claro que a veces en la práctica, la dirección del Partido del municipio o la región tenía que intervenir para dar solución a un problema emergente de una escuela, de un hospital, de un policlínico. Pero desde el punto de vista administrativo de gobierno, la subordinación era nacional y las soluciones debían decidirse centralmente.

Pues bien, la nueva División Político administrativa, eliminó un escalón: elimino la región y solo permanecen: nación, provincia y municipio. Catorce provincias, en lugar de las 6 anteriores y 169 municipios, en lugar delos 410 anteriores, y ninguna región. Actualmente, por lo tanto, cualquier problema, aunque sea de los que se deciden a nivel nacional, só1o tiene que recorrer como máximo 2 escalones y no 3 como antes. Pero más importante aún que eso es que una gran parte, la mayoría, de las actividades que como vimos tiene que ver de manera inmediata con la satisfacción de las necesidades de la población, han pasado a estar directamente subordinadas a los Órganos Locales del Poder Popular, y en su aplastante mayoría a los órganos municipales del Poder Popular.

Así por ejemplo, del total de empresas de comercio y gastronomía del país el 75% están subordinadas a los órganos municipales del Poder Popular; del total de unidades presupuestadas de educación del país el 86% se subordinan a los órganos municipales del Poder Popular; del total de unidades presupuestadas de salud pública del país el 50%; se subordina directamente a los órganos municipales y el 42% a los órganos provinciales, es decir el 92% esta subordinado a los órganos locales del Poder Popular.

Es desde el municipio que se elaboran las propuestas de planes para estas actividades y es allí donde se maneja luego operativamente la ejecución de los planes de estas actividades y los recursos que se destinan para ellas. Antes, esto se hacía centralmente. Existe además una flexibilidad en este manejo de los recursos asignados para que los órganos municipales puedan tomar decisiones y moverlos de un destino a otro que resulte prioritario en un momento dado. Puede ser que, de los recursos asignados con destino, digamos, a la reparación del comercio, sea necesario en un momento desviar una parte porque hay un problema en una escuela o hay un problema en el policlínico. Esto puede hacerlo el órgano municipal y antes no se podía puesto que los recursos con destino al comercio eran planificados y manejados por un organismo central, y estaban en manos de un organismo distinto al que planificaba los recursos con destino a la salud pública o a las escuelas y no podía actuarse de esta manera flexible.

Allí en el municipio, como decíamos antes, se nombra actualmente al personal dirigente de las empresas y unidades presupuestadas locales. Antes los nombramientos se hacían desde los niveles superiores y en el municipio no se podían tomar decisiones en relación con ellos. Y no sólo es que se nombren en el nivel municipal, sino que esos nombramientos son hechos por la Asamblea de delegados elegidos libremente por las masas, o son hechos por el Comité Ejecutivo del Poder Popular el cual es elegido por estos mismos delegados. No se nombran desde arriba, sino que de hecho se nombran desde abajo a diferencia de los mecanismos anteriores.

La asignación concreta de fuerza de trabajo para las distintas empresas y actividades incluyendo a las empresas de subordinación nacional, acorde con lo establecido en el plan para cada una, es responsabilidad actualmente de las Direcciones de Trabajo de los órganos municipales del Poder Popular y no como antes, que se hacía por el Ministerio del Trabajo a través de sus delegaciones regionales. Así podría mencionarte muchos ejemplos de cuestiones cuya solución y manejo está dentro de las facultades de los Órganos Locales del Poder Popular y que antes estaban en las facultades de organismos centrales.

Quiere decir que en general a nivel del municipio están presentes facultades actualmente para decidir una gran cantidad de cuestiones que antes se decidían centralmente. Puede que no siempre se usen debidamente esas facultades: bien por desconocimiento, bien por falta de experiencia, bien por falta de métodos adecuados; pero allí, abajo, lo más cercano posible a la población, están estas facultades. Pero no sólo están allí abajo sino que, repito, es necesario tener en cuenta el hecho de que en la práctica, en última instancia, son facultades que están en manos de los delegados, elegidos libérrimamente por las masas de entre los también nominados libremente por las masas como candidatos en cada circunscripción.

En la medida en que haya burocratismo en estas cuestiones en un municipio, ello es responsabilidad, naturalmente, en mayor o menor medida de todos nosotros, es responsabilidad también del Partido, es responsabilidad del Gobierno en general, tiene responsabilidad la dirección provincial del Poder Popular, tiene responsabilidad también el Comité Ejecutivo del Poder Popular municipal, tienen responsabilidad, como es natural los funcionarios que actúen burocráticamente. Pero no deja de ser responsabilidad también de los propios delegados del Poder Popular y, en última instancia, de las propias masas de la localidad que han elegido a estos delegados, que les pueden exigir y que los pueden revocar; es decir, que tienen facultades para actuar sobre estos problemas y deben usar esas facultades. En sus distintos niveles y cuadros, tiene el Poder Popular las facultades para tomar las medidas pertinentes y puede y debe usar esas facultades de acuerdo con lo establecido.

Te he hablado hasta ahora del papel descentralizador y antiburocrático por definición y por funciones que están llamados a jugar la nueva División Político-administrativa y los Órganos Locales del Poder Popular, pero no podemos dejar de tener en cuenta tampoco al tercer componente fundamental del proceso de institucionalización que tiene lugar, el Sistema de Dirección y Planificación de la Economía, que traslada a la dirección de las empresas múltiples facultades y responsabilidades que antes se concentraban en los niveles superiores de ministerio. La empresa ahora puede participar activamente en la elaboración de la propuesta de su plan, puede manejar después sus recursos dentro del plan, con un grado mayor de autonomía. Puede, asimismo, por ejemplo, vender por decisión propia recursos que le sobren, aún cuando esa venta no esté contemplada en el plan; puede alquilar a otras empresas equipos, almacenes, etc., que tenga temporalmente ociosos; puede organizar y vender producciones marginales que haga, a partir de sobrantes, residuos, recortes, aún cuando ello no esté en el plan, etc.

Por todo lo anterior, creo que es posible asegurar que las trabas burocráticas de ninguna manera pueden ser mayores ahora que antes, sino que son necesariamente menores. Y en la medida en que haya trabas burocráticas, ello no se le puede achacar al proceso de institucionalización porque, todo lo contrario, este proceso crea condiciones para eliminar dichas trabas. Hay que estar a su vez alerta de que algunos burócratas quieran justificar su burocratismo echándole la culpa al proceso de institucionalización.

Claro, este proceso iniciado en 1976, hace poco más de 2 años, no es posible que haya dado de sí todo lo que esta previsto que dé. Ni con mucho. Está muy lejos de ello puesto que no sólo es que no haya madurado, sino que no ha terminado aún. Todas las partes de este proceso forman entre sí un sistema, es decir, que para que una de las partes dé todas sus posibilidades necesita que las otras estén funcionando debidamente. Para que la División Político administrativa nueva y los órganos del Poder Popular en su funcionamiento ofrezcan todas las ventajas que se previó que dieran es necesario que esté funcionando el Sistema de Dirección de la Economía y para que éste cumpla adecuadamente sus objetivos es necesario que los órganos del Poder Popular funcionen correctamente.

Actualmente, como decía en la respuesta anterior, los órganos del Poder Popular son muy nuevos, aún inexpertos y el Sistema de Dirección y Planificación de la Economía, que es el componente más complejo dentro de este proceso de institucionalización, llevará aún tiempo para que concluya su aplicación.
En el actual quinquenio sólo está previsto poner en funcionamiento los distintos elementos de este Sistema y el próximo quinquenio es que tendrá lugar el funcionamiento de todo el conjunto de sus elementos, y sobre la marcha tendremos además que irle haciendo las modificaciones y correcciones necesarias. Gradualmente se podrán ir notando los resultados positivos de unos y otros de los elementos de este Sistema y el próximo quinquenio se dejarán ver los pasos de avance del proceso, pero el proceso completo de institucionalización, como sistema integral, sólo estará aplicado para comienzos del próximo quinquenio y sólo entendemos que pueda estar maduro y dando lo que de él esperamos a fines del próximo quinquenio, es decir, para los años 84 y 85.

Este es el proceso natural y el tiempo requerido para que den sus frutos en toda su madurez los distintos cambios institucionales que se están aplicando. No hay por tanto que desesperarse. Es necesario tener en cuenta el tiempo mínimo que requieren ciertos procesos para dar de sí todo lo que deben dar, no debemos hacernos ni ilusiones precipitadas ni cansarnos ni desanimarnos. Debemos rehuir el entusiasmo fugaz de un momento que nos lleva luego a abandonar y descuidar las tareas cuando no dan de manera pronta resultados espectaculares. Trabajamos con la mayor intensidad posible, también para el presente pero sobre todo para el futuro. Nosotros actualmente, como ha dicho Fidel, en definitiva estamos recogiendo los frutos de los árboles que otros sembraron. A nosotros nos corresponde ahora sembrar árboles aún cuando no pensemos recoger personalmente sus frutos sino para que lo hagan las generaciones futuras; pero de estos árboles de que estamos hablando también nosotros vamos a disfrutar la cosecha, de lo que se trata es de darles el tiempo necesario para que crezcan, se desarrollen y maduren.

Por eso a la pregunta que me haces de si el proceso de institucionalización se puede juzgar por la situación actual, te respondería que sí y que no. Respondo que sí, respecto a los resultados que eran de esperarse en esta etapa, a los dos años de iniciado el proceso. Respondo que no, en cuanto a juzgar, por lo alcanzado hasta ahora, lo positivo o no de las metas finales por las cuales se inició y se lleva a cabo dicho proceso, puesto que aún falta un buen trecho por recorrer. Y no se puede, indudablemente, juzgar la conducta que tendrá un adulto por el comportamiento que tenga en su niñez e incluso en su adolescencia, aún cuando se pueden ir observando en el trayecto de su desarrollo los avances que va teniendo, sus virtudes junto a las desviaciones que presente y a los errores que cometa, con vista a consolidar y estimular las primeras y enmendar y superar lo segundo.

El proceso de institucionalización en estos momentos, es como un niño que ha nacido bien y que se está desarrollando bien, según nuestro criterio. Se notan sus progresos a la vez que manifiesta algunas “malacrianzas”, algunos infantilismos, su falta de experiencia; y como todo niño, y en definitiva como todo lo nuevo, a veces debe enfrentar también las incomprensiones de lo viejo, de los mayores, impregnados por un lado de los anteriores hábitos y por otro de la impaciencia por verlo crecer más rápido de lo debido y por las pretensiones de que se conduzca ya como un adulto antes de tiempo.

Pero estamos completamente seguros de que este proceso de institucionalización en marcha arrojará a su tiempo los resultados esperados, y resultados parciales positivos se ven algunos ya y se irán haciendo notar más, de manera convincente y creciente en los próximos años.

Continuará

NOTA SOBRE AL AUTOR:

Humberto Pérez González. Doctor en Ciencias Económicas. Ministro Presidente de la Junta Central de Planificación 1976-1985 (actual Ministerio de Economía y Planificación). Vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba 1979-1985. Director Ejecutivo de la Comisión Nacional para la implantación de la Nueva División Político Administrativa (DPA), de la organización de los Órganos del Poder Popular (OPP) y la aplicación del Nuevo Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (SPDE) 19756-1976. Secretario Ejecutivo para la aplicación del Nuevo Sistema de Dirección de la Economía (SDPE) 1975-1985. Jefe de la Casa Financiera del Turismo (FINTUR) 2002-2006. Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular 1976- 1986. Profesor Titular Adjunto de la Universidad de La Habana. Autor de conocidos libros y artículos.

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“Principales debilidades internas actuales del modelo y perspectivas de nuestro socialismo” (comentarios enviados a Catalejo por el economista cubano Humberto Pérez, a propósito de la propuesta de conceptualización del modelo socialista cubano, discutido en el pasado Congreso del PCC). Catalejo, revista Temas, 6 de octubre de 2016. http://www.temas.cult.cu/catalejo/principales-debilidades-internas-actuales-del-modelo-y-perspectivas-de-nuestro-socialismo

“Necesitamos socialismo y realismo”, Moncada, 16 de junio de 2016,http://moncadalectores.blogspot.fr/2016/06/necesitamos-socialismo-y-realismo.html

“Precisando hechos y datos. Acerca de los comentarios de Amuchástegui”, Catalejo, revista Temas, 5 de abril de 2016. http://www.temas.cult.cu/node/1404


“En el 40 aniversario del primer Congreso del Partido” (publicado originalmente en Catalejo, revista Temas, 15 de diciembre de 2015). http://moncadalectores.blogspot.fr/2015/12/en-el-40-aniversario-del-primer.html

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