sábado, 11 de junio de 2016

Libro "Cuba año 2025".Parte V

Por Juan M Ferran Oliva,

El paraíso perdido - II



En 1986 se inició el llamado Proceso de Rectificación. Pretendía liquidar males que formaban parte del paisaje político y ya habían sido criticados en épocas anteriores. Se acentuaron los prejuicios contra lo no estatal y fue suprimido el Mercado Campesino abierto apenas 5 años atrás.

La susodicha Rectificación abortó debido a la caída de la URSS. Por entonces la generosidad soviética estaría rebosando su límite. Probablemente lo habría rebasado de no haberse eclipsado el mundo socialista europeo. El comportamiento del PIB cubano en los años anteriores a 1991 así lo sugiere. Su evolución durante el periodo 1959-1990  muestra que tras su despegue alcanzó los subsiguientes momentos de aceleración, crecimiento, desaceleración, estancamiento y decadencia. Mantuvo  un crecimiento pobre hasta 1970 y posteriormente tuvo dos puntos de inflexión: uno alrededor de 1971 tras el cual se aceleró y otro en 1985, fecha en que se estancó e inició un declive hasta 1990 o un poco antes. Esta trayectoria puede ser reflejada por  una Curva en forma de S. Su adaptación a un modelo matemático sugiere que  se acercaría, sin sobrepasarlo y con un 95% de probabilidades, a un tope situado a un nivel de 36.000 millones pesos El colapso del campo socialista europeo precipitó los acontecimientos. El Anexo 3, así lo sugiere.

El crecimiento acelerado de los desbalances comerciales externos, acentuado a partir de 1984, fue el primer síntoma de la crisis que se avecinaba. Finalmente estalló a fines de 1990. Periodo Especial fue el nombre dado a la crisis derivada de tan grave acontecimiento. La denominación está vinculada a los planes de supervivencia previstos para condiciones de agresión. Se trata de un régimen que  alude a la resistencia en condiciones de paz, pero  con dificultades parecidas a las que originaría un cerco militar. Fue decretado en agosto de 1990. Entre ese año y 1993 la economía cubana experimentó un trauma brutal. Los poco más de 8.000 millones de dólares importados en 1989 se redujeron a unos 2.200 millones en 1992. Por añadidura, este último año y hasta mediados de 1993 fueron escenario de una severa sequía y de la llamada Tormenta del Siglo que barrió longitudinalmente la isla y provocó daños estimados en unos 1.000 millones dólares[1].

Las zafras de alrededor de 7 millones TM se redujeron a 4.3 millones TM en 1993 como consecuencia del déficit de fertilizantes y otros problemas. También bajaron los precios del níquel, debido a que los ex países socialistas lanzaron al mercado sus reservas. No fue el único renglón exportable importante y prácticamente todos los demás sufrieron afectaciones de precios.

Los divisas convenio o rublo dejaron de existir, con sus ventajas y defectos. Surgió el impostergable  problema de la adquisición de divisas convertibles. Por otra parte los precios del petróleo subieron.  Ello no fue problema mientras duró el acuerdo de precios resbalantes con la URSS  pues al elevarse el costo del petróleo aumentaban paralelamente los precios preferenciales pagados por los productos cubanos[2]. Pero no se trataba sólo de combustibles, se necesitaban divisas para alimentos, medicamentos, materias primas, recambios, inversiones…todo.  Era indispensable buscarlas.

Las gravísimas consecuencias del desastre fueron expuestas por el propio Fidel Castro[3]:

Cuando se produjo la desintegración de la Unión Soviética, que fue para nosotros como si dejara de salir el sol, la Revolución Cubana recibe un golpe demoledor. No sólo se tradujo en un cese total de los suministros de combustible, materiales y alimentos; perdimos los mercados y precios alcanzados para nuestros productos en el duro bregar de la lucha por la soberanía, la integración y los principios.

Dos años más tarde, ya en su condición de jefe de Estado, Raúl Castro[4]  reiteraba el mismo tema recalcando la caída del 35% del PIB y del 85% de mercados perdidos con los principales renglones del azúcar, níquel, cítricos y otros, todos con precios protegidos superiores al mercado mundial y con menos exigencias de calidad y competitividad. Se refería a que en dichas transacciones  - regidas por un carácter más político que económico -  no primaba la calidad ni el precio sino el acuerdo establecido. Los cítricos y el azúcar, entre otros, eran ejemplos. También hizo alusión a la interrupción de inversiones estratégicas como la central electro nuclear, la refinería de Cienfuegos (más tarde terminada y puesta en explotación en asociación con Venezuela), la paralización de cientos de fábricas, el colapso del transporte y la agricultura aquejados por la interrupción de suministros. Se refirió también al abrupto deterioro cuantitativo  y cualitativo de la alimentación de nuestro pueblo hasta niveles por debajo de la nutrición recomendada.

Con tales acontecimientos Cuba perdió el cómodo pero nocivo paternalismo que la amparó durante 40 años. Terminaron los tiempos de los créditos prontos, la posposición de deudas, los súper precios protegidos, los abastecimientos abundantes, el suministro tecnológico (frecuentemente obsoleto), las producciones cooperadas, la formación de personal, etc.. A lo largo de ese prolongado lapso Cuba intentó incrementar las relaciones económicas con el área capitalista que aportaba  tecnología de avanzada. El resultado no fue exitoso y la proporción de comercio con los países del rublo fue cada vez mayor y devino un círculo vicioso generador de ineficiencia económica y escasa competitividad. Dos  atributos negativos que no favorecerían al país en las nuevas condiciones que surgirían después de la caída del campo socialista.

Tan crítica situación despertó ansias de soluciones extraordinarias. En el entorno del   Aniversario Cuarenta del Asalto al Cuartel Moncada, surgió la expectativa de  supuestos paquetes de medidas milagrosas.  No hay tales paquetes, señaló Fidel en su discurso en el acto conmemorativo de dicho aniversario, el 26 de Julio de 1993,  También se refirió a la tónica económica impuesta por las circunstancias[5].

Nosotros tan doctrinarios y tanto que combatimos la inversión de capital extranjero, verla ahora como una necesidad imperiosa, al desaparecer el campo socialista, de donde recibíamos fábricas, créditos, montones de cosas y de donde ahora no recibimos nada….. Pues bien, mayor apertura para las inversiones extranjeras es una de las fórmulas que hoy tenemos dentro de la difícil situación que afrontamos.

Las previsiones del Proceso de Rectificación iniciado en 1986 quedaron arrinconadas por los nuevos y graves problemas que se le presentaban a la economía cubana que no estaba preparada para afrontar la nueva situación[6].

Damage control

El Periodo Especial significó una suerte de damage control que obligó a la adopción de modificaciones –algunas impensables – en el modelo al uso hasta entonces. Sin abandonar el proyecto de etiqueta socialista se intentó adaptarlo a las nuevas condiciones.  Las medidas implicaron la incorporación de mecanismos ajenos a la lógica centralizadora, debidamente descafeinados. Para algunos constituyó un retroceso teórico, para otros una oportunidad de superar el dogmatismo.

Una reforma en la Carta Magna de la República  en agosto de 1992 tuvo el propósito de abrir la puerta a cambios. Uno de los más notorios fue el reconocimiento de nuevas formas de propiedad y el fin del monopolio estatal del comercio exterior.

El pragmatismo inicial promovió el turismo internacional, antes restringido al área del desaparecido Campo Socialista. También la comedida apertura económica a la inversión extranjera. Todo combinado con la asunción del Estado –vía presupuesto -  de los efectos sociales de la crisis.

Con el nuevo siglo concluían las principales reformas. Dio inicio entonces una reconsideración de medidas discordantes.  Muchas fueron impuestas por la fuerza de las circunstancias y ante una mejoría real o aparente de la economía se consideró llegado el momento de ponerles coto.

En lo que respecta al PIB, a mediados del año 2004 se recobraría la cota de 1985[7]. Una convención indulgente pudiera aceptar el hecho como una recuperación, pero simplemente se rescataba un nivel muy anterior sin rellenar el profundo socavón de los  años perdidos[8].

Resultados de las reformas

Las modificaciones en el modelo soviético  generaron transformaciones importantes en la economía tradicional del país. Renglones históricos, como el azúcar, cedieron su paso al  turismo internacional.  El petróleo como factor estratégico constituyó una variable externa fundamental. Las remesas desde el exterior se convirtieron en una importante pieza de la recaudación de divisas. La agricultura, elemento vital, continuó su peregrinar en busca de suficiencia y eficiencia. Una variante totalmente nueva e impensada años atrás, fueron las inversiones de capital extranjero.

AZÚCAR

En el paso del azúcar de locomotora de la economía a vagón de cola, influyeron los costos de producción y los precios. Una economía abierta no vive de lo que exporta, como habitualmente se dice, sino de la diferencia entre sus costos de producción y los precios que logra en el mercado.

Según estudios[9], los costos de producción del crudo en Cuba debían ser superiores a 10 centavos por libra (224 $/TM)[10] entre los años 1995 al 1999. En esa época los precios del mercado mundial se movieron entre 6,6 centavos y 12,25 centavos por libra(148 $/TM y 274 $/TM). Años más tarde y hasta 2008, fueron algo superiores,  sin ir más allá de  los 15 centavos/libra(336 $/TM) en ocasiones contadas.

Entre 2005 y 2006 los 16 productores más eficientes del mundo estaban encabezados por Brasil y entre ellos se hallaba China. Todos a partir de caña. En el lugar 17 estaba el Reino Unido, con azúcar de remolacha, y Cuba en el lugar 20.

En las nuevas condiciones no era posible regresar a zafras al viejo estilo ni al de la etapa previa a 1959. La actividad requería enormes gastos inversionistas y operativos. La baja eficiencia  generaba un círculo vicioso. La ausencia o estrechez de ganancias acarreaba insolvencia y ello dificultaba  o impedía el acceso a créditos. Tal situación impedía  modernizar  y hacer funcionar la enorme industria existente que, sólo en petróleo diesel,  requería más de 450.000 TM anuales.

A partir de 1996 comenzaron a paralizarse centrales  y en el año 2000 algo más de 50 no trabajaban por falta de caña. Para colmo en los años 2001 y 2004 los precios internacionales del azúcar bajaron a alrededor de  6 centavos por libra (132 $/TM). A su vez se producía el acrecentamiento de precio en los combustibles fósiles y en los fletes, y se estimulaba  la producción de antiguos importadores tradicionales.

Entre 1997  y 2002 la producción azucarera cubana bajó a un promedio de alrededor de 3 millones TM, casi la tercera parte de su capacidad máxima y la mitad de lo logrado en la década de los años 80.

No le sería fácil al gobierno tomar las dolorosas decisiones que siguieron. El redimensionamiento de la actividad implicó la reducción de alrededor de la mitad de los empleados del enorme aparato  integrado azucarero. Fueron reorganizados el sistema empresarial, los institutos de investigación y desarrollo, y de capacitación.

En abril de 2002 se inició la reestructuración de la industria. En dos etapas que terminaron en diciembre de  2007, fueron  eliminados  94 centrales con sus 1.340.000 ha de tierras de los que dependían 109,000 trabajadores[11]. Éstos y algunos de sus familiares se incorporaron al estudio para adaptarse a nuevas actividades. Se mantuvieron los salarios y las actividades accesorias pasaron a los organismos correspondientes: puertos, vías férreas, caminos, medios de transporte ferroviario y automotor, servicios de electricidad, oficinas de proyectos, plantas mecánicas, acueductos, telefonía, recogida de basura, etc.

La reestructuración implicó que del fondo inicial de 2.100.000 ha de tierra quedaran 760.00 ha dedicadas a caña y otras 1.340.000 a labores agropecuarias[12].

La  producción de combustible a partir de la caña y otros vegetales es polémica. Autores  opinan que es  una opción adecuada al problema energético. Otros consideran que es perjudicial y que redundará en el encarecimiento y escasez de  alimentos. Este último criterio es sostenido, precisamente, por Fidel Castro.

La extensión de Brasil le permite disponer de caña abundante y desde hace muchos años emplea parte de ella en la fabricación de alcohol combustible[13]. Estados Unidos también lo obtiene  pero a partir de maíz y a un costo superior al brasileño. Este último es competitivo con el petróleo mientras los precios se mantengan por encima de 40$/barril; para el norteamericano ha de ser 60$/barril. La caña ha dejado de tener al azúcar como objetivo único o principal. Durante muchos años Luisiana dedicó sus centrales a la producción de mieles para el ganado. En todos los casos el bagazo y otros subproductos tienen la aplicación habitual. Son alternativas y no las únicas. Dependen de factores no siempre presentes o abundantes en Cuba, como es, fundamentalmente, el caso de las tierras y el capital.

Según un viejo refrán catalán anterior a la ecografía, después que un bebé nace es fácil determinar si es hembra o varón. Quizás los elevados precios alcanzados por el azúcar en el mercado mundial a mediados del 2010 no eran predecibles una década antes. Pero la decisión de dedicar una parte de las cosechas a combustible  oficializada durante el gobierno de G.W Busch en Estados Unidos, sugirió que la oferta de alimentos se reduciría y ello afectaría los precios.  Al finalizar la primera década del siglo XXI los precios se reanimaron y oscilaban entre los 14 centavos por libra ($308/TM) hasta los 30 centavos por libra ($(660/TM)[14]. Lamentablemente, Cuba no pudo aprovechar tal coyuntura. Había perdido su condición de gran productor azucarero.

Remesas

Cuando en agosto de 1993 se eliminó la prohibición de poseer divisas brotó una importante fuente de ingresos para el país. Los cubanos del exterior comenzaron a remesar dinero extranjero a sus parientes en la isla. Con anterioridad las transferencias bancarias eran cambiadas a la par por pesos cubanos que en el mercado negro llegaron a cotizarse a más de 100 por un dólar. La tenencia de divisas era penada severamente. Finalmente el peso se estabilizó a alrededor de 25 por dólar y la legalización de su circulación, unida al establecimiento de redes comerciales en esa moneda, provocaron el boom de los envíos. Las vías usuales son los mecanismos bancarios normales, las remisiones desinteresadas y las operaciones  clandestinas mediante cobro de comisiones, generalmente altas.

La comunidad cubana en Estados Unidos agrupa a los primeros exiliados políticos pero también a una mayoría de emigrantes por razones económicas. Los Cuban American se estiman en más de 1.6 millones[15]. Quizás los radicados en otras latitudes redondeen la cifra en unos 2 millones. Se estima que el 80% de los emigrados radica en Estados Unidos, un  8% en España y  resto en otros paises[16].

Las remesas que envían estos cubanos a sus familiares en la isla constituyen una de las fuentes de más peso en el vital ingreso de divisas. En el año 2005 el 81% de los envíos procedía de Estados Unidos y el 53% en el 2009. En iguales fechas los radicados en España enviaron el 12% y el 23% de remesas respectivamente. La cantidad promedio recibida en cada envío fue de unos $150  con una frecuencia de 6 u 8 veces por año[17].

Las remesas enviadas de estos emigrados oscilaron alrededor de los $ 900.000.000 anuales en 2009 y años anteriores[18]. La cantidad puntual no se conoce pues no todos los envios siguen la via oficial registrada estadisticamente.

Petroleo

Si el azúcar fue la piedra angular de las exportaciones cubanas, el petróleo lo fue de las importaciones. Desde 1959 la vida económica del país ha girado en torno a este combustible, origen de graves crisis y al mismo tiempo de soluciones sui generis.

Una de las medidas revolucionarias que despertaron las iras de Washington a principios de los sesenta, fue la nacionalización de las refinerías norteamericanas en la isla tras haberse negado a  procesar crudo soviético. Cuando la URSS comenzó a suministrar petróleo a Cuba lo hizo a precios preferenciales que fueron mejorados con el tiempo. También renovó otras condiciones comerciales como fue la aplicación de los llamados precios resbalantes, que beneficiaban las exportaciones cubanas y no afectaban los términos de intercambio. A partir de 1980 dio inicio la singular y generosa práctica de pagar a Cuba, en divisas libremente convertibles, todo el petróleo que la isla pudiese ahorrar respecto a lo pactado. La URSS enviaba el físico a terceros países y trasvasaba los beneficios a Cuba donde eran registrados como exportaciones de petróleo.

Estas reexportaciones tuvieron un peso decisivo en la balanza de pagos cubana y durante aquellos años llegaron a representar alrededor de la tercera parte, y más, de los ingresos totales en moneda convertible del país. En 1984 y 1985 casi llegaron a la mitad.

Al desaparecer la URSS cesó este apoyo peculiar. La crisis de suministro  finalmente fue resuelta con Venezuela. En los últimos años se recibe petróleo de ese país, también a precios preferenciales y dentro de la política de colaboración de los movimientos integracionistas propugnados por la nación bolivariana.

Una ayuda notable al problema del suministro petrolero la ha aportado el incremento de la extracción interna. Se ha pasado de niveles de extracción inferiores al millón de TM en los años en que se inició la crisis – 1989 a 1991- hasta más de 3 millones en años recientes. Con ello se cubre poco menos de la  mitad de las necesidades del país. Es uno de los logros económicos más destacados de Cuba en los últimos años. Quizás no ha tenido la divulgación que merece.

Los precios del petróleo juegan un papel importante en su adquisición. En 1958 la TM costaba $21 en el mercado mundial. En años posteriores bajó y llegó a niveles algo inferiores a $20 hasta 1970. Pero en los años sucesivos los precios se incrementaron. En 1975 llegaban a casi $40; y entre 1984 y 1987 se movían alrededor de los $190. Con posterioridad a 1990 y debido a distintas causas – guerras, agotamiento de reservas y otras contingencias – los precios adquirieron niveles astronómicos y llegaron a trastornar la economía mundial. En los alrededores del 2009 y el 2010, se mueven alrededor de los $600 por TM  y aun más. Cuba sufrió todos esos embates y ha logrado equilibrar su abastecimiento, a precios preferenciales – aunque muy elevados respecto a épocas anteriores -  gracias a los acuerdos con Venezuela, y  la extracción propia. Con todo, en la actualidad, el abastecimiento de petróleo implica que se le dedique una gran parte de las divisas adquiridas en el exterior.

Turismo

Entre 1915 y 1930 el turismo calificó como la tercera fuente de divisas cubana. Le antecedían el azúcar y el tabaco. La isla era la mayor recepcionista de visitantes extranjeros de todo el Caribe.  Ello se debió a su cercanía a Estados Unidos, su relativo buen nivel de salubridad, y la Ley Vorstead, más conocida como Ley Seca. Pero la prohibición alcohólica cesó y sobrevino la Gran Depresión. En  los años siguientes las visitas norteamericanas bajaron sensiblemente. En las décadas de los 30 y los 40 mantuvo un nivel discreto que se destapó después de la II Guerra Mundial. El auge tuvo que ver con el juego, la prostitución y las drogas. Fue propiciado por mafiosos norteamericanos. En 1957 llegaron 275.000 turistas[19].

Estas  lacras y el tipo de visitante indeseable que las seguía fueron eliminadas al triunfo de la Revolución y cesó el turismo norteamericano que representaba el 90% del total. Por otra parte el gobierno norteamericano impuso severas restricciones en tal sentido. Entonces se produjo un reparto de los despojos, como también ocurrió con la cuota azucarera. Puerto Rico, Bahamas e Islas Vírgenes fueron los más beneficiados.

La época en que Cuba tendía a convertirse en un gran casino con el rumboso auspicio de la mafia, coincidió con la aparición del turismo masivo a escala internacional. Creció el número de personas con buenos ingresos que disponían de más tiempo libre y estalló una demanda creciente de vacaciones en el extranjero. El turismo dejó de ser elitista. En 1950 se registraron mundialmente 25 millones de viajeros. En 1970 eran 166 millones y en 2009 llegaban a 922 millones[20]. Actualmente – 2014- deben estar superando los 1.000 millones.  La elasticidad ingreso de la actividad es elevada. Se ha convertido en una forma de redistribución a nivel universal pues traslada a  otros territorios la renta ganada en los lugares de origen. De este modo ha salvado la economía de muchos países pobres. Dentro del capítulo de las exportaciones mundiales va por delante del petróleo, los automóviles y los equipos electrónicos[21].

El Caribe se convirtió en un destino. Territorios pequeños, pobres, aislados y sin mayores recursos devinieron ricos gracias a la magia de su tropicalidad. En la propia época Cuba constituyó una cápsula política desconectada del mundo capitalista.

El Caribe insular recibe más de 20 millones de turistas anualmente. En la zona continental, Quintana Roo, México, recibe unos 11 millones y cerca de 8 millones van a Centroamérica.   Estos destinos no incluyen toda el área pero dan un imagen de su potencialidad. Falta considerar cuantos van a las zonas atlánticas de EEUU, a otras del propio México, y a las de Venezuela y Colombia.

Sin embargo el potencial cubano es considerable y supera al de la mayoría de sus vecinos: extensión territorial, población instruida, cultura, patrimonio natural e histórico, salubridad, seguridad ciudadana y servicios médicos. En un principio su alejamiento de tan rica fuente de negocios fue forzado, pero posteriormente, bajo el paraguas soviético, quizás se prefirió el aislamiento de contaminaciones políticas.

La actividad turística internacional cubana prácticamente desapareció durante varios lustros. En la década de los 90 resurgió impulsada por la política de cambios. Ya en 1999 la participación del turismo representó el 43% de los ingresos en la Balanza de Pagos. En  2013 se sobrepasaron ampliamente los 2 millones de visitantes. En los últimos años la actividad se convirtió en un elemento estructural.

Comoquiera que sea Cuba llegó tarde al reparto del turismo caribeño. Al eclosionar la crisis de 1990, el turismo capitalista fue una de las alternativas más prometedoras. Con anterioridad la actividad no despertó entusiasmo en la dirección del país. Ello se  refleja en la siguiente cita del jefe de gobierno cuando explicaba las medidas adoptadas ante la crisis de 1990[22].

Nos habría gustado depender menos del turismo y durante más de 20 años la Revolución trabajó para el turismo nacional, no para el turismo extranjero. Realmente si tuviéramos el petróleo de Kuwait o de otros países, nosotros habríamos desarrollado el turismo casi exclusivamente para el disfrute de los nacionales del país, pero las circunstancias actuales nos obligan a desarrollar el turismo, fundamentalmente para disfrute de los turistas extranjeros, y tratar de captar aquellas divisas convertibles que nos resuelvan otros problemas más urgentes que practicar el turismo.

En su regreso al mundo del turismo, Cuba apeló a inversiones propias, asociación con capital extranjero y contratos de administración. Desarrolló la infraestructura necesaria y adquirió la tecnología de servicios y de marketing al uso. La actividad abrió oportunidades de negocio para el Estado,  fuentes de empleo abundantes y contribuyó a engrosar la circulación interna de divisas.

En los últimos años el turismo se ha convertido en la nueva locomotora de la economía cubana y dejó de ser  un elemento coyuntural para convertirse en estructural.

Burlando prohibiciones y penalidades, unos 50.000 norteamericanos visitan anualmente Cuba. Una cifra que ronda entre 300.000 y cerca de un millón de integrantes de la comunidad cubano americana también lo hace[23]. Puede considerarse que el bloqueo norteamericano a quien más  perjudica es al turismo. En 2008 viajaron al Caribe 13.6 millones de norteamericanos y solo los pocos señalados anteriormente se expusieron a ser sancionados por hacerlo. De no existir restricciones  ¿Cuántos de ellos vendrían a Cuba?  Cualquiera que sea la respuesta no ha de perderse de vista que las holguras de  capacidad de alojamiento actual no son muchas. Algún bromista ha dicho que si se rompe el bloqueo y comienza la avalancha turística norteamericana, el gobierno cubano se verá obligado a rogar a la ciudadanía que alquile cuartos y camas.

Continuará


[1] Castro Ruz, Fidel. Discurso del 26 de Julio de 1993. XL Aniversario del Asalto a los Cuarteles Moncada y CM de Céspedes. Santiago de Cuba. Teatro Heredia. Versiones taquigráficas  Consejo de Estado. Publicado en toda la prensa nacional.
[2] Castro Ruz, Fidel. Discurso del 26 de Julio de 1993. XL Aniversario del Asalto a los Cuarteles Moncada y CM de Céspedes
[3] Castro Ruz, Fidel.  Reflexiones de Fidel tituladas Lula, Tercera Parte, Juventud  Rebelde enero 27 de 2008. A raíz de un encuentro entre Fidel y el mandatario brasileño en La Habana, el dia anterior.
[4] Castro Ruz, Raúl. Discurso Clausura del IX Congreso de la UJC. Abril 4 de 2010, publicado al día siguiente en Granma.
[5] Castro Ruz, Fidel. Discurso del 26 de Julio de 1993 .XL Aniversario del Asalto a los Cuarteles Moncada y CM de Céspedes
[6] La caída del campo socialista tuvo también connotaciones ideológicas que van desde la frustración respecto a un modelo que los hechos convirtieron en utópico, hasta la voluntad de continuar buscando un camino hacia un mesiánico cielo en la tierra.
[7] De haberse tomado el per cápita ello hubiera ocurrido al año siguiente: 2005
[8] Quien redacta el presente trabajo elaboró en 1999 un ensayo titulado La Extinción del Periodo Especial  A partir de la concatenación entre el PIB y las variables más significativas de la economía exterior, pronosticaba un momento de extinción que, convencionalmente, sería aquel en el cual se recuperara el nivel de 1985. Se tomaron tres escenario cuyos puntos de extinción fueron, respectivamente, el año 2006 para el Escenario Base, el año 2004 para uno Optimista y el 2010 para otro Pesimista. El trabajo fue enviado al Concurso Julio 1999 de la Editora Política donde ganó una mención en el género ensayo, único galardón concedido ese año en dicha categoría, pero no fue publicado por los promotores del Concurso. Al año siguiente fue incluido dentro de una colección de 9 ensayos sobre la economía cubana publicado por el Dr Jürgen  Bähr, del Geographisches Institut de la Christian-Albrechts-Universität Zu Kiel. titulado La Larga Marcha desde el Periodo Especial hacía la normalidad- Un Balance de la transformación Cubana. Kiel 2000. Pág. 173-215.
[9] S. Haley, US and World Sugar and HFCS  Production Costs. 1994/95 -1998/99. Sugar and Sweetener Situation &Outlook, set. 2001 ERS/USDA. Citado en  Costes de producción del azúcar: Un estudio marco inicial. Comité de evaluación del mercado. Consumo y estadística. International Sugar Organization  ISO. Londres. 2 de abril de 2004. Pág. 1
[10] El promedio para los principales exportadores era 9,73 centavos y 10,6 centavos. Pero en el grupo están los más eficientes, por lo que  Cuba, probablemente estará por encima del promedios señalado.
[11] Labrada Fernández, Nelson, y Sáenz Cooopat, Tirso. Agroindustria Azucarera. En Estructura Económica de Cuba 2008. Colectivo de Autores. Centro de Estudios de Economía y Planificación Juan F. Noyola. Editorial CEEP. La Habana. 2010.
[12] Labrada Fernández, Nelson, y Sáenz Cooopat, Tirso. Agroindustria Azucarera. Obra citada
[13] ARCE Asociación de Revistas Culturales de España. www.revistasculturales.com
[14] Cable de PL. Washington Oct. 7 de 2010.
[15] El término cubano-estadounidense, o Cuban American, se utiliza para referirse a las personas de origen cubano que viven en Estados Unidos. Wikipedia ofrece las cifras señaladas de residentes.
[16] Migrants. Developemen Research Center on Migration, Globalization and Poverty. Global Migration Database Version. http//www.migrationdr.ocrg/.
[17] Tomado de The Cuban Condition: Migration, Remittances, and its Diaspora. Una primera versión se presentoo por Manuel Orozco  en la confeerencia El Caribe en su Insercion Internacional. De febrero 3 y 4 del. 2009.  Patrocinada por CIPR/CIAPA, San Jose, Costa Rica.  El survey abarco 500 cubanois, 300 en EEUU y 200 en Cuba, durante diciembre de 2008 y enero de 2009. Como referencia toma un surver similar hecho en 2005.
[18] Population. American Community Survey. 2006. Remittances Surveys of Senders and Recipients, 2005 Y 2009
[19] Figueras, Dr. Miguel Alejandro. Décadas Cuba-Caribe Caribe-Cuba. Julio 13/2010 Convención Internacional de Temas Turísticos. Palacio de Convenciones de la Habana.  Del propio autor:  El Turismo Internacional en la Economía Cubana. Febrero 2001. Ministerio del Turismo.  
[20] Datos de la  Organización Mundial del Turismo. Informes de OMT de 2009.
[21] Gutiérrez Castillo, Orlando; Gancedo Gaspar, Nélida. Cuba, Turismo y Desarrollo Económico.
[22] Castro Ruz, Fidel. Discurso del 26 de Julio de 1993. XL Aniversario del Asalto a los Cuarteles Moncada y CM de Céspedes
[23] ONE


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