jueves, 17 de septiembre de 2015

“CUBA: A 25 AÑOS DEL INICIO DE PERIODO ESPECIAL (IV)[1]”

Dr José Luis Rodríguez
Asesor del CIEM

Las ideas básicas sobre las medidas de fondo para enfrentar la crisis del Período especial se esbozarían en el discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro el 26 de julio de 1993. 

En este discurso se explicaron las medidas fundamentales que caracterizarían la política económica en el Período especial. Al respecto se señalaría cómo el país había dejado de percibir en 1993 450 millones de dólares por la caída de la producción azucarera, que sólo alcanzaría 4 millones 280 mil toneladas hasta ese momento. Adicionalmente se explicó hasta qué punto se habían reducido los precios de las exportaciones de níquel, camarones y langostas y la grave la escasez de divisas que se enfrentaba. Todo esto llevaba a la necesidad de despenalizar la tenencia y uso de la divisa en el país –incluyendo la recepción de remesas desde el extranjero- y a su captación mediante un sistema de tiendas de recaudación de divisas, al tiempo que se ampliaban los permisos para visitar el país por la comunidad cubana en el exterior. Igualmente se informaba sobre la ampliación de la inversión extranjera y acerca de la necesidad de adoptar medidas para reducir el exceso de liquidez en manos de la población.

Comenzaba a materializarse una estrategia económica dirigida a avanzar en la recuperación y resistir el impacto de la crisis al menor costo social posible, al tiempo que se daban pasos para reinsertar la economía cubana en las nuevas condiciones, contando con el consenso político indispensable para ello.

La implementación de estas medidas se comenzó entre agosto y septiembre de 1993 al emitirse el Decreto Ley Nº 140 mediante el cual se despenalizaba el uso de siete divisas convertibles en el país, dando inicio al régimen de dualidad monetaria que existe hasta el presente; el Nº 141 que legalizaba nuevamente el ejercicio del trabajo privado por cuenta propia; y el 142 que creó las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), transformando el régimen de propiedad en la agricultura.

Sin embargo, en el contexto de las medidas adoptadas destacaba por su importancia y urgencia la necesidad de frenar el desequilibrio financiero interno que amenazaba ya avanzar hacia un proceso de desmonetización y desorganización total de la actividad económica. Esa situación se explicó detalladamente en la Segunda Sesión Ordinaria de la ANPP el día 28 de diciembre, en la cual se evaluó la situación financiera interna y la necesidad de discutir masivamente la misma con toda la población, lo que daría lugar a la realización de “parlamentos obreros” entre enero y marzo 1994, proceso que arrojó más de 530 000 propuestas que fueron analizadas en las Sesiones Extraordinarias de la ANPP del 1º y 2 de mayo.

En esa asamblea se adoptó el programa de saneamiento financiero del país, el que incluía reducir sistemáticamente el subsidio por pérdidas de las empresas y otros gastos presupuestarios e incrementar los ingresos de este; lograr la estabilidad de los ahorros; controlar la circulación de divisas en el país; introducir mecanismos de estímulo a la producción; valorar la elevación de los precios y tarifas de productos seleccionados; implantar gradualmente un nuevo sistema impositivo; examinar la conveniencia de un cambio de moneda como un elemento complementario de las medidas a aplicar y facultar al Gobierno para adoptar otras medidas que se consideren para el saneamiento financiero del país.

Las medidas más importantes adoptadas a partir de entonces y que completarían el impulso a la reanimación económica imprescindible incluirían la aprobación en el verano de 1993 de la Ley Nº 73 que implementó un nuevo sistema impositivo; la creación del peso cubano convertible (CUC) en diciembre de 1994 y la creación de las CADECA en octubre de 1995; la aprobación en septiembre de 1995 de la Ley Nº 77 que brindaba un marco legal apropiado a la inversión extranjera; el Decreto Ley Nº 172 y el 173 de 1997 que reestructuraron el sistema bancario nacional; y el Decreto Ley Nº 187 de 1998 que implementaría el proceso de perfeccionamiento empresarial.

Los servicios sociales básicos en lo fundamental lograron mantenerse con un favorable desempeño aun en los momentos más difíciles del período especial, No obstante, en el orden social la recuperación fue más gradual y un impulso decisivo para superar las dificultades del Período especial se implementó con más fuerza a partir del inicio de la Batalla de Ideas en 1999.

En general puede decirse que el modelo económico que fue implantándose gradualmente durante los primeros años del período especial mantuvo el predominio de la propiedad estatal en la economía cubana, al tiempo que se abría un espacio a otras formas de propiedad social como las cooperativas en la agricultura y a esquemas no estatales de propiedad como el trabajo por cuenta propia para un grupo de ocupaciones y la asociación con el capital extranjero.

Este proceso se acompañó con una mayor descentralización de la gestión de las empresas públicas y con el reconocimiento más amplio del mercado junto a una planificación centralizada más flexible.

Para llevar a cabo estas transformaciones no puede decirse que existiera un programa de reforma preconcebido y las mismas se estructuraron sobre una base puntual para dar respuesta a las necesidades de sobrevivencia del país con vistas al enfrentamiento de la crisis. 

No obstante, no hubo improvisaciones, pues al producirse los cambios estuvo siempre presente la previsión de sus posibles efectos positivos y negativos. Fue igualmente un proceso adaptado a las condiciones específicas de Cuba, si bien se estudiaron las experiencias de países como Viet Nam y China.

En la misma medida en que se consideró el Período especial como una etapa emergente que interrumpió el proceso de construcción del socialismo en Cuba, muchas de las medidas adoptadas no tendrían una carácter irreversible y otras fueron consideradas concesiones temporales.

Un elemento definitorio en este sentido fue planteado por el Comandante Fidel Castro cuando en agosto de 1995 señaló: “Nosotros no podemos guiarnos por el criterio de lo que nos guste o no nos guste, sino de lo que es útil o no es útil a la nación y al pueblo en estos momentos tan decisivos para la historia de nuestro país (…) Hemos dicho que estamos introduciendo elementos de capitalismo en nuestro sistema, en nuestra economía, eso es real; hemos hablado, incluso, de consecuencias que observamos del empleo de esos mecanismos. Sí, lo estamos haciendo.” 

Una síntesis del significado de esta etapa tan difícil, la brindaría el Comandante Fidel Castro al señalar años después “Puede ser que nos olvidemos, pero a cada rato debemos recordarnos que terrible golpe significó para este país la catástrofe soviética y la desaparición del campo socialista. A veces hablamos como si eso no hubiera ocurrido, como si viviéramos en condiciones normales.”

Septiembre 14 2015.

[1] Este trabajo se basa en el capítulo II del libro “El Período especial en Cuba: la batalla económica” en proceso de publicación por el autor.

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