martes, 20 de diciembre de 2016

Una oportunidad para Donald Trump hoy en Cuba

Hace dos años, el presidente Obama anunció que Estados Unidos y Cuba comenzarían a normalizar relaciones después de casi seis décadas de hostilidad.
Como alguien que huyó de la Cuba de Castro cuando era joven, y como republicano que desempeñó cargos en la administración del presidente George W. Bush, yo era escéptico de esta apertura diplomática. Pero decidí que valía la pena dar una oportunidad al nuevo enfoque de la administración.
Me alegro de haberlo hecho. Durante los últimos dos años hemos visto cada vez más oportunidades de cooperación y de negocios tanto para E.E.U.U. como para Cuba.
Consideren los siguientes indicadores de progreso:
Negocios – Diez líneas aéreas, cuatro líneas de cruceros, y cuatro compañías de telecomunicaciones están entre los negocios de EE.UU. que han realizado acuerdos con Cuba. Airbnb ha mencionado a Cuba como uno de sus mercados de más rápido crecimiento; a principios de esta semana, Google anunció un acuerdo de Internet; y varias compañías de EE.UU. están negociando actualmente otros acuerdos.
Seguridad nacional – Esfuerzos conjuntos contra el narcotráfico están ayudando mantener seguras nuestras fronteras por medio de compartir información fronteriza, y  los gobiernos cubano y estadounidense están continuando un diálogo acerca de asuntos como aplicación de la ley, incluyendo contraterrorismo, seguridad cibernética, y viajes y comercio seguros.
Salud – EE.UU. y Cuba están trabajando de conjunto para luchar contra enfermedades infecciosas como el dengue y el zika. El Instituto Roswell Park del Cáncer se está preparando  para poner en marcha ensayos clínicos de una vacuna contra el cáncer desarrollada en Cuba, con un gran potencial para salvar vidas.
Medio ambiente – Nuestros gobiernos firmaron un acuerdo de cooperación del medio ambiente que ayudará a proteger las costas estadounidenses y cubanas y su vida marina, reducirá riesgos por desastres y se enfrentará a la contaminación marina.
Familia – Nuevos programas como CubaOne están ofreciendo a jóvenes cubanoamericanos la oportunidad de viajar a la Isla para aprender su legado cultural. Los viajes de EE.UU. a Cuba han aumentado en 80 por ciento en los dos años pasados, a pesar de ser Cuba el único país del mundo al que el gobierno de EE.UU. no permite que sus ciudadanos lo visiten como turistas.
Espíritu emprendedor cubano – Después de casi seis décadas de que EE.UU. intentara –y fracasara– cambiar a Cuba, ahora Cuba está comenzando a cambiar por sí misma. Una cuarta parte de la fuerza cubana de trabajo se ha incorporado al sector privado, confiando primariamente en las remesas como capital de trabajo. Debemos continuar apoyando el derecho de los cubanos a ganarse la vida. La eliminación del tope a las remesas y la reducción de las restricciones a los viajes han beneficiado directamente a estos empresarios cubanos –los mismos individuos a quienes los principales críticos de la política de Obama aseguran que quieren ayudar.
Dado todo este progreso durante los últimos dos años, la nueva administración debe pensar seriamente en las consecuencias de dar marcha atrás a las nuevas políticas hacia Cuba. Una revocación dañaría a las compañías estadounidenses. Desconectaría a las familias, haría la región menos segura e impediría la investigación en colaboración y los intercambios universitarios.
Como hemos visto en otras partes del mundo, el empeoramiento de la inestabilidad económica/política podría provocar que más cubanos hicieran el mismo largo viaje que hicieron mis padres, debido al temor a un regreso a una relación entre los dos países al estilo de las Guerra Fría.
Tan solo la semana pasada, la UE y Cuba firmaron un acuerdo para normalizar los lazos. A medida que Cuba continúe firmando tratos con Rusia, China y Europa,  las compañías estadounidenses quedarán fuera. Un informe anterior de USITC este año arrojó que si las restricciones de EE.UU. hacia Cuba fueran suprimidas, las exportaciones de EE.UU. podrían aumentar hasta $2,2 mil millones, a diferencia de los $180 millones del año pasado.
Creo que a medida que la administración Trump evalúe sus prioridades, considerará la ventaja que puede lograrse por medio del aumento del comercio y del compromiso con Cuba, así como los peligros del no comprometimiento.
Mi esperanza es que continúe el impulso hacia un compromiso más profundo.  En cuanto al paso siguiente, los gobiernos estadounidense y cubano han comenzado el complejo proceso de resolver el problema de las reclamaciones, que dura décadas. Durante mucho tiempo, este ha sido uno de los problemas más espinosos en nuestra relación, enfrentando a los cubanos entre sí y justificando la continuación del embargo.
Si podemos solucionar este significativo obstáculo, nos permitirá centrarnos en áreas en las que ambos países pueden beneficiarse, mientras abordamos realmente temas en los que discrepamos.
La administración entrante tiene una oportunidad histórica de ayudar a los pueblos cubano y estadounidense. Creo que el presidente electo Trump, el primer presidente de EE.UU. en décadas en gobernar cuando un Castro no es presidente de Cuba, aceptará el desafío.
(*) Carlos M. Gutierrez es presidente del Grupo Albright Stonebridge. Fue secretario de Comercio de EE.UU. entre 2005 y 2009.
(Tomado de The Hill)
Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

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