domingo, 14 de mayo de 2017

Mariel se encadena: La vega

JR continúa la pesquisa sobre el desarrollo que está induciendo en la rama tabacalera la fábrica de cigarrillos que Brascuba construye en la ZEDM


Incluso cuando la cosecha y comercialización del tabaco en Pinar del Río era patrimonio de la Cuban Land, compañía que regía la industria tabacalera en el occidente del país desde mucho antes del triunfo de la Revolución, la siembra del tabaco rubio formaba parte de la producción de la provincia.

La semilla original llegó desde el estado norteamericano de Virginia, aunque después se lograron variedades con mayor porte y mejores características en la Estación Experimental del Tabaco, según explicaba a JR Virginio Morales Novo, especialista agrícola del grupo Tabacuba en Vueltabajo.

Por los años 70 se cultivaba en varios municipios, pero con el tiempo solo Sandino mantuvo el encargo, hasta que recientemente se volvió a hablar con énfasis del desarrollo del tabaco rubio o, de manera más precisa, del virginia.

A fin de rescatar la producción para satisfacer las demandas de Brascuba y su fábrica de cigarrillos que actualmente se construye en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), el Proyecto Virginia se ha concebido para desarrollarlo en tres lugares de Pinar del Río donde las condiciones de los suelos permiten óptimos rendimientos de la variedad.

A corto plazo el programa incluye las zonas de Briones Montoto, en el municipio de Pinar del Río, y Santa María, en San Luis. Mas hoy solo se están cosechando unas cien hectáreas (ha) en la UBPC Julián Alemán, de Consolación del Sur.

Según informó Félix Travieso Pérez, director de la UEB de Proyecto e Ingenierías del Ministerio de la Agricultura aquí, fueron estudiadas 530 ha en Consolación, alrededor de 300 en Pinar y otras 320 en San Luis con el propósito de montar un programa para la campaña 2018-2019 que cumpla con las expectativas de la nueva fábrica.

«Para esta cosecha fueron aprobadas 101 ha en la UBPC Julián Alemán, y para el año que viene otras 108, además de cien en San Luis e igual cifra en Pinar.

«Al cierre de la campaña 2017-18 estaremos laborando en unas 400 ha aproximadamente, las cuales tendrán la tecnología y el riego necesarios. Una vez echado a andar todo el programa se generará empleo para 1 921 personas, entre ellas 32 ingenieros y 36 técnicos de nivel medio».

En La Habana, Lourdes Vázquez, vicedirectora de tabaco de Brascuba, indicaba que «el cronograma del Proyecto Virginia previó para este año la producción de 141,4 toneladas (t) de tabaco rubio en 101 ha; en 2020 se propone obtener 1 850 t en 967 ha, y a partir de ahí, en la misma superficie de tierra, ir subiendo el rendimiento hasta en 2030 obtener 2 418 toneladas de tabaco rubio anuales con fines industriales.

«Los objetivos de la iniciativa son crecer sostenidamente en rendimientos hasta alcanzar 2,5 toneladas por hectárea, satisfacer la demanda de Brascuba, y cumplir con los requerimientos de calidad de la empresa con costos menores a los de las importaciones».

En la cooperativa

Aunque la aspiración es extender el proyecto hasta las otras dos zonas estudiadas en los municipios de San Luis y Pinar, se trabaja fuertemente en la primera experiencia. El virginia tiene en la UBPC Julián Alemán el empeño de trabajadores y directivos.

Yovany Arencibia Maqueira, administrador de la cooperativa, precisa: «Anteriormente apenas sembramos unas 30 ha de tabaco virginia, con rendimientos de una tonelada por ha; este año estimamos 1,4 t, pero estamos llegando a las 1,9 t y hasta 2,2 t por ha, en dependencia de la tierra».

Debido a ello hubo que espaciar el período de siembra, pues las capacidades para la curación no eran suficientes. Refieren los campesinos que lo más importante del tabaco es cuidar la planta desde que es una postura; así se garantiza su posterior salud en el campo.

Luis César Rivas Granda se encarga de velar por el desarrollo de las posturas en los túneles, innovación de la UBPC que ahorró al país 6 700 euros por cada estructura de ese tipo que se importara.

Con los recursos y materiales que tenían a la mano construyeron los que ellos llaman túneles criollos, que ofrecen las mismas posibilidades a las plantas que las instalaciones que se compran en el extranjero.

Rivas no niega tropiezos, «pero vamos estudiando y corrigiendo las deficiencias». Al cuidado de las posturas se suman las buenas prácticas en el campo. La entrada de recursos y los llamados «paquetes tecnológicos» han beneficiado la campaña en la cooperativa.

Se emplean además novedosos sistemas de riego por enrolladores y disponen de transportadoras, cultivadoras, abonadoras y fertilizadoras: todo es me-canizado, excepto la recolección.

El administrador de la UBPC puntualiza que también cambiaron las dosis de fertilizantes y el marco de plantación, lo que ha posibilitado los resultados que hoy se aprecian.


La cooperativa emplea novedosos sistemas de riego por enrolladores y disponen de transportadoras, cultivadoras, abonadoras y fertilizadoras. Foto: Dorelys Canivell Canal

Antes de salir de «casa»

Las cámaras de curación son como el último hogar de las hojas antes de salir de la cooperativa. En turnos de 24 horas, los curadores aseguran su secado. Armando Ferro Páez, jefe del Proyecto Virginia en Consolación del Sur, explica que cuentan con nueve cámaras de 120 bandejas cada una.

«Al terminar la curación se obtienen alrededor de 17 quintales de tabaco y después de unos seis o siete días se les da uno de reposo y otro para hacer la extracción del producto.

«Se espera que la nueva generación de cámaras opere con sistemas fotovoltaicos, y que en la combustión sea remplazado el diésel», señaló animado el especialista.

Luis Cruz Valdés, director de la Empresa Integral y de Tabaco Consolación del Sur, asegura que sembrarán el virginia en unas 400 ha hasta lograr mil toneladas en las venideras dos campañas, para estar en condiciones de cumplir con las demandas y necesidades de Brascuba.

Organizaron con ese fin una estrategia de trabajo en el mismo municipio, que garantizará la siembra en diferentes cooperativas de la empresa y la posterior incorporación de campesinos dentro de estas estructuras productivas.
En la comunidad

Uno de los beneficios que ha traído consigo el programa es la generación de empleo. De igual forma ocurrirá en las otras dos localidades dispuestas para las próximas campañas.

Hasta el momento, el 90 por ciento de los trabajadores de la UBPC Julián Alemán provienen de sus alrededores, y se destaca la incorporación de mujeres y jóvenes.

Rivas Granda, el muchacho que labora en los túneles criollos, resalta al referirse al Proyecto Virginia la mejora en la economía de quienes allí laboran.

«Antes cobraba aquí mismo 350 pesos, ahora solo el anticipo es de 970... y después están las utilidades».

Lourdes Hernández y Tiamara Echevarría son de las mujeres que también aprecian el incremento salarial: «Es fuerte el trabajo, pero se puede hacer y vale la pena», coinciden.

Asegurar a las bases productivas la entrega de recursos que requiere la actividad, garantizar los rendimientos y calidad estimados, y trabajar en el desarrollo integral desde la comunidad hasta el país, hacen que el Proyecto Virginia genere un gran interés socioeconómico en la provincia y en la nación.

Pensar las producciones desde su concepción hasta el destino final es más que una mirada estratégica de desarrollo; constituye el eslabón del tan añorado encadenamiento productivo del que tanto se habla, pero del que muchas veces adolece la economía nacional.

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