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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

jueves, 5 de marzo de 2020

Cuba: ¿Se acerca el Día 0 de la unificación monetaria?

Las máximas autoridades han exhortado a poner sobre la mesa ideas para el perfeccionamiento de la economía cubana. No estamos en una etapa de criticar, sino de actuar.






Desde hace algún tiempo en las redes sociales andan circulando listados de los nuevos precios que deberán implementarse en el país después del llamado Día 0.

Son lógicos teniendo en cuenta que cuando llegue ese día, también deberá modificarse la tasa de cambio vigente para las empresas estatales cubanas de 1 CUC por 1 CUP, lo cual traerá consigo un aumento de los precios de venta.

Pero esa lógica termina cuando se publiquen los incrementos de salarios o pensiones que necesariamente deben acompañar también este proceso. Se plantean incrementos en productos y servicios. Una de las tablas del documento, cuya autenticidad al parecer es firme, muestra un resumen de la cantidad de bienes o servicios que verán incrementar su valor.

Tabla 1. Resumen de precios minoristas y tarifas de servicio a la población centralizada que se modifican a partir del Día 0

Conceptos – Precios o tarifas que se modificarán

Canasta básica normada – 23
Productos iguales de TRD y MINCIN que unifican los precios – 35
Ventas liberadas en la red actual en CUP – 22
Productos agropecuarios en la red de mercados estatales – 28
Otros productos no alimenticios de venta liberada o regulada – 34
Medicamentos – 231

Sub total de precios centralizados – 373

Es curioso observar en algunas tablas –por ejemplo, la de los precios normados– cómo se plantea pasar el precio de 0.70 centavos de CUP la libra normada de pollo a 20 pesos CUP. O el aceite vegetal de 0.40 centavos a 12 pesos CUP. Y así, sucesivamente, con todos los productos de la canasta básica. Asimismo, se maneja un incremento en todos los servicios: agua, alcantarillado, telefonía, transportes y comunicaciones, entre otros.

Parece ser real lo que circula, pero en todo caso no se podría realizar inmediatamente. Primero el país debe hacer un esfuerzo por regularizar los abastecimientos en los diferentes mercados.

Como hemos venido sosteniendo, estos precios estarían acordes con los incrementos salariales. Mediante un simple cálculo se puede comprender que tendrían que estar por encima de los 3.000 CUP, y en determinadas profesiones pudieran llegar a los 8.000 CUP e incluso más.

Este proceso pudiera implicar la desaparición de la libreta de abastecimiento, muy polémica a lo largo de los años como abanderada de un sistema universal de protección. Sin embargo, para el Estado sería más conveniente acudir a una asistencia más focalizada, idea que un grupo de economistas vienen defendiendo desde hace muchos años: entregar bonos de alimentación a las familias más desfavorecidas. No subsidiar productos universalmente, sino a personas.

Es un propósito desde hace mucho planteado el de ir eliminando una de las dos monedas nacionales en favor del CUP. Un proceso a mi juicio excesivamente gradual y con demasiada experimentación. En algunas tiendas se permite pagar en CUC, pero el vuelto se entrega en CUP. También se acaba de suprimir el uso del CUC en entidades gastronómicas estatales. Estos pasos, indica que sí van preparando la llegada del Día 0. Pero, ¿cuánto más falta?

No parece que el gobierno lo sepa exactamente, pero si lo supiera, tiene que conocer todas las distorsiones que se crean en la medida en que se siga postergando el proceso. Es verdad: la gradualidad suaviza las afectaciones, pero demasiada gradualidad conspira contra el objetivo al que se quiere llegar.

Algunos dirigentes expresan criterios sobre la necesidad de intercambiar y de hacer negocios con las PYMES de otros países que, por supuesto, son privadas. Sin embargo, en el plano interno no se aceleran los pasos para potenciar las pequeñas empresas nacionales. Sabemos la suspicacia que encierra esa decisión, pero el tema cubano está afectado por la capacidad de producción.

La carencia de productos no constituye un resultado de la circulación, sino al revés. Para nadie es un secreto el arreciamiento del bloqueo, pero sobre eso se podría actuar con un efecto contrario a lo que se pretende, que es incrementar la producción. Esto puede suceder si se liberan las fuerzas productivas para que Cuba pueda salir de un crecimiento sostenidamente bajo.

Las compras de carros en MLC que se han verificado a pocos días de anunciadas sobrepasan los millones en divisas solo en la capital del país. Ello demuestra el monto de las reservas de divisas en manos particulares, que solo se utilizan para el consumo. ¿Sería entonces descabellada la idea de establecer una o varias tiendas de tractores y camiones para vendérselos en MLC a los productores privados a fin de que aumenten sus producciones?

¿En qué consiste el temor a autorizar a almacenes mayoristas extranjeros que vendan en MLC y contribuyan con sus impuestos al presupuesto de la nación? Habría un ahorro importante en toda la cadena de suministros y el Estado ganaría un capital, pero los riesgos se traspasarían a los suministradores o cadenas extranjeras. Se trataría de dar licencias a cadenas de tiendas internacionales –tipo Carrefour, Auchan/Alcampo, Mercadona, etc.– para que establezcan tiendas en Cuba con la obligatoriedad de que un porcentaje de las ventas vayan al Estado como impuesto de circulación. Eso no es, en modo alguno, ceder soberanía.

Otra solución sería volver a restablecer la circulación del USD y/o el EUR en efectivo. No conlleva complicaciones técnicas en bancos ni en relación con las comunicaciones. Sería un paso atrás en la política de que en efectivo solo circule/n en el país la/s moneda/s nacional/es, además de la pérdida de control sobre las divisas en circulación, pero el Banco Central seguro se opondría por considerarlo un retroceso.

Entonces, ¿qué hacer? El Estado propone exportar para ingresar divisas, pero solo se exporta lo que se produce con parámetros internacionales de calidad. Y eso solo se logra si se hacen las inversiones necesarias.

Las máximas autoridades han exhortado a poner sobre la mesa ideas para el perfeccionamiento de la economía cubana. No estamos en una etapa de criticar. Pero, lamentablemente, para algunos es más fácil criticar lo que se publica o se propone que concentrarse en proponer nuevas ideas de manera que el Estado pueda contar con un banco de posibles soluciones.

En conclusión, después del Día 0 la población está amenazada con una fuerte inflación. Un proceso doloroso, pero inevitable. El gobierno debe manejar que la subida de precios prevista debe ir aparejada de un fuerte aumento de los salarios. La población está sufriendo los rigores de una crisis que supera lo coyuntural, y el tiempo es más que importante para esas generaciones que solo han vivido una crisis o una parte de la crisis.

Se tienen que dar opciones internas. No hay que ir a buscarlas fuera de nuestras fronteras. Y dar soluciones inmediatas a los problemas. De eso se trata.

1 comentario:

  1. Expresar en pocas palabras toda la problemática tan compleja es muy difícil. En lo personal cada tema que usted toca lleva una tesis doctoral.
    Subir salario, claro más que necesario, repercute directamente en el aumento de los costos y por ende en los precios. Otra cosa seria subir salario a costa de ahorros de costo por otras vías, pero en nuestro sistema empresarial.
    Desaparecer el CUC no es solo convertirlo en X cantidad de CUP, es que a partir de ese momento todo lo que se importe se recepcionará aplicando la tasa de cambio del CUP contra la divisa utilizada en la compra. Incrementando los costos e igualmente incrementando los precios, salvo que se logren ahorros de costo por otras vías.
    Es decir que los costó subirían por dos vía al mismo tiempo y en cuantías elevadas. Si hacemos proporcional el aumento del precio por concepto de salario, quedaría solo el aumento de precios por la tasas de cambio aplicada a las importaciones, entonces para ello no existiría salario que pudiera alcanzarlo. Y pudiéramos caer en un error vivido, producir a costos más altos que los nos proporcionaría la importación del mismo producto terminado y listo para la venta.
    En el caso de la libreta de abastecimientos, su eliminación no solo depende de precios subsidiados, sino más que todo por la falta de abastecimiento.
    Rogelio Castro Muñiz

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