Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 25 de junio de 2015

Normalización de relaciones entre EEUU y Cuba: causas, prioridades, progresos, obstáculos, efectos y peligros (I)


Carmelo Mesa-Lago | Distinguished Service Professor Emeritus of Economics and Latin American Studies, Universidad de Pittsburgh.


Resumen


Ríos de tinta han corrido desde el 17 de diciembre de 2014 cuando se hizo el anuncio simultáneo del inicio de conversaciones para normalizar relaciones entre EEUU y Cuba después de 55 años de hostilidad. Este ensayo aborda un análisis de las causas del cambio de política, las posibilidades y obstáculos en el comercio, los sectores económicos prioritarios, la inversión y entrada a organismos financieros internacionales, y las reclamaciones monetarias mutuas.

Índice


(1)  Introducción

(2)  Causas del cambio de política en Cuba y EEUU

(3)  Avances y problemas en las relaciones económicas

(4)  ¿Habrá un boom en la economía cubana si se levanta el embargo?

(5)  ¿Mejorarán los derechos humanos y políticos con la normalización?

(6)  Los escollos que afronta el proceso

(7)  Los resultados de la Cumbre de las Américas

(8)  Posibles explicaciones a un enigma

(9)  Apostillas finales

(10)  Referencias bibliográficas

(1) Introducción1


Ríos de tinta han corrido desde el 17 de diciembre de 2014 (17D en adelante) cuando se hizo el anuncio simultáneo por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, respectivamente en Washington y La Habana, del inicio de conversaciones para normalizar relaciones entre ambos países después de 55 años de hostilidad, un paso importante y positivo que abre una nueva etapa en las relaciones entre ambos países. Este ensayo aborda un análisis de dicho proceso de forma abarcadora, documentada y lo más objetiva humanamente posible: las causas del cambio de política, las posibilidades y obstáculos en el comercio, los sectores económicos prioritarios, la inversión y entrada a organismos financieros internacionales, y las reclamaciones monetarias mutuas. También se intenta responder a dos preguntas clave: si el restablecimiento de relaciones tendrá un impacto sustancial en la economía cubana, así como en los derechos humanos y políticos. Por último, se analizan los escollos que afronta el proceso, los resultados de la Cumbre de las Américas, varias explicaciones a un enigma importante, y al final se resumen los puntos principales y se dan algunas pautas para una negociación exitosa.2 Me parece justo que de entrada informe a los lectores que desde 1968 he mantenido una posición contraria al embargo de EEUU,3 por razones que se analizan aquí, a más de ser un partidario de los intercambios académicos y viajes a Cuba, aunque esto no ha impedido tres negativas de visa para ir a mi país de nacimiento a realizar actividades académicas, la última en 2014.

(2) Causas del cambio de política en Cuba y EEUU


¿Cuáles son las razones (económicas y políticas) explicativas del cambio asombroso entre estos dos vecinos después de decenios de contiendas de todo tipo?

Cuba confronta una debilidad peligrosa debido a la severa crisis económica y política de su mayor aliado regional y sustentador de su economía. En 2010 estimé que la relación económica total de Venezuela con Cuba (comercio de mercancías, compra de servicios profesionales cubanos, suministro de petróleo e inversión directa) ascendía a 11.800 millones de euros,4 equivalente al 21% del PIB cubano (Mesa-Lago, 2012). El crecimiento económico anual cubano promedió un 2% en 2009-2014 y en el último año apenas sobrepasó el 1%, ordenándose en el quinto lugar inferior entre los 35 países de América Latina y el Caribe (CEPAL, 2014). Además, la balanza del comercio de mercancías arrojó un déficit de 8.570 millones de euros, el segundo mayor en la historia socialista (ONEI, 2014), y las reformas estructurales de Raúl Castro hasta ahora no han tenido efectos económicos tangibles (Mesa-Lago y Pérez-López, 2013; Mesa-Lago, 2014).

La economía venezolana mermó un 3,3% en 2014, la tasa más baja entre los 35 países latinoamericanos y caribeños; la inflación fue del 63%, la mayor en la región y una de las más altas del mundo; la fuga de capitales en el último decenio acumuló 190.620 millones de euros; la deuda externa se duplicó; y las reservas internacionales cayeron a la mitad (CEPAL, 2014). Para 2015 se pronostica una caída del 7% del PIB y una inflación del 80% al 90%; el Banco Central de Venezuela no ha dado una estimación de inflación en 2015 (FMI, citado en “América Latina…”, 2015; “BCV acumula…”, 2015). Debido a esta situación crítica, Venezuela redujo su comercio de mercancías con Cuba en un 18% en 2013 y un 37% en 2014, recortó el suministro de petróleo de 105.000 barriles diarios a 55.000 desde septiembre de 2014, redujo sus compras de servicios profesionales cubanos en un 36% y no efectuó inversión alguna. Si asumimos que la relación económica se ha contraído en un tercio, la economía cubana podría descender entre un 3% y un 7% en 2015, aunque esto podría ser en parte compensado por la relación económica con EEUU (Mesa-Lago, 2015). No obstante, un politólogo venezolano sostiene que Venezuela tiene suficientes recursos para continuar la ayuda económica pactada con Cuba (Romero, 2015a).5

Desde 2007 Raúl Castro ha reiterado en sus discursos que estaba dispuesto a conversar con EEUU sin precondiciones pero al mismo nivel de países soberanos. Con la aceptación de esta oferta y después de 18 meses de negociaciones secretas, Obama intenta cambiar 54 años de ineficaz embargo –mediante la Ley Helms-Burton de 1996–,6 ya que no ha logrado su objetivo de derrocar el régimen de los Castro, a par de privar al gobierno cubano de su excusa de que el embargo (“bloqueo” en Cuba) es la causa de sus problemas económicos provocados también por la política económica interna,7 así como una justificación para el control autoritario. Además, Obama evitaría la decisión anual virtualmente unánime de las Naciones Unidas solicitando a EEUU que levante el embargo, y daría pasos para cerrar la prisión en la Base de Guantánamo, una promesa electoral no cumplida. También conseguiría restaurar su deteriorada imagen en América Latina, algo que consiguió en la VII Cumbre de las Américas de 10-11 de abril en Panamá.

Frente a los ángulos positivos descritos, existen fuertes oponentes a la normalización en ambos países. En el Congreso de EEUU, un bloque de ocho congresistas cubano-americanos se oponen a la apertura de Obama y al levantamiento del embargo: en el Senado Marco Rubio, republicano miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores; Ted Cruz, también republicano; y Robert Menéndez, demócrata y ex miembro de dicha Comisión; en la Cámara de Representantes los republicanos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz Balart, Alex Money y Carlos Curbelo, así como el demócrata Albio Sires. No obstante, encuestas realizadas periódicamente en EEUU indican una clara tendencia nacional en favor de la restauración de relaciones con Cuba y el levantamiento del embargo (70% en la última). Más aún, encuestas tomadas cada dos años desde 1991 por la Universidad Internacional de Florida entre cubano-americanos exhiben similares resultados. La última en 2014 mostró que el 68% de los encuestados apoyan el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, mientras que el 52% son favorables a levantar el embargo. Los porcentajes aumentan en las generaciones jóvenes y los arribados a EEUU desde 1995, y viceversa; los que están registrados para votar tienen porcentajes menores al promedio, pero aun así mayoritarios: un 55% apoya las relaciones mientras que un 51% favorece el levantamiento del embargo. Además, un 53% de los electores registrados dijeron que votarían por un candidato a favor de restablecer relaciones, un 57% por reemplazar el embargo con una política que ayude a los dueños de microempresas en Cuba y un 81% por sustituir el embargo con una política que incremente la presión al gobierno cubano en pro de los derechos humanos (FIU-CRI, 2014). Los congresistas cubano-americanos han criticado la metodología de la encuesta y han alegado que lo que cuenta son los votos de los cubano-americanos que los han elegidos a ellos (Miami Herald, 1/IV/2015).

En Cuba hay ortodoxos en puestos claves: José Ramón Machado Ventura (85 años) es segundo secretario del Partido (PCC) y vicepresidente del Consejo de Estado, y Ramiro Valdés (83 años) es también vicepresidente del Consejo, miembro del Buró Político del PCC y ex ministro del Interior. Los ortodoxos temen que la normalización resulte en: libertad para los diplomáticos norteamericanos de moverse en todo el territorio nacional, entrevistarse con disidentes y entregarles vehículos de comunicación electrónica, la importación de computadoras, software y equipos similares, una avalancha de turistas estadounidenses, los cuales podrían interactuar con la gente, y que el fin del embargo elimine el chivo expiatorio para las fallas económicas cubanas.

Sin embargo, una encuesta nacional realizada en Cuba entre el 6 y el 16 de marzo de 2015 por una firma privada, con una muestra de 1.200 residentes en todo el país, muestra que el 97% de los encuestados opina que la normalización de relaciones es buena para Cuba, el 96% desea que se levante el embargo, el 89% cree que Obama debería visitar Cuba y el 83% que Raúl debería visitar EEUU (Bendixen y Amandi, 2015).8

(3) Avances y problemas en las relaciones económicas


El anuncio de 17D generó enormes expectativas en EEUU, Cuba y el mundo sobre un rápido restablecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales, pero no sustentadas con un adecuado conocimiento de la realidad en ambos países. Cuatro meses después, esas esperanzas han amainado a medida que se han conocido las limitaciones existentes y por acontecimientos negativos. Esta sección explica las regulaciones dictadas por el gobierno de EEUU, sus avances y restricciones en diversos sectores de la economía, por el Departamento del Tesoro (incluyendo la Oficina de Control de Activos Entranjeros-OFAC) y el Departamento de Comercio (véase US Treasury Department, 2015 y sus enlaces).

(3.1) Comercio bilateral y remesas 


El economista cubano Omar Everleny Pérez Villanueva (2015) considera que los resultados de la relación bilateral serán más a mediano y largo plazo que a corto plazo, pero la normalización traerá beneficios a los cubanos, porque mejoraría sus niveles de vida y no habría retroceso en los logros de Cuba. Piensa además que, en el mediano plazo, con las condiciones apropiadas y sin menoscabo de su soberanía, Cuba podría firmar un tratado de libre comercio con EEUU. Uno de sus colegas, Ricardo Torres (2014), destaca los lazos históricos entre los dos países, la cercanía geográfica y que EEUU es líder mundial en el tamaño de su economía (230 veces mayor que la cubana), en importación y en tecnología, por lo que hay amplias oportunidades de flujos comerciales en ambas direcciones. La comunidad cubano-americana en el exterior tiene capital, conocimiento de mercados y contactos internacionales; además, algunos de sus miembros han expresado la voluntad de comerciar y transferir conocimiento a la Isla.

El gobierno cubano aspira a tener libre comercio sin restricciones con EEUU. Pero las nuevas regulaciones estadounidenses circunscriben las relaciones comerciales al sector no-estatal, como cuentapropistas, pequeños granjeros privados, usufructuarios y miembros de las nuevas cooperativas de producción no agrícola y de servicios. También incluyen constructores o reparadores de viviendas o negocios privados, así como edificios con fines sociales o recreativos e iglesias. Los exportadores e importadores de EEUU deben proporcionar prueba por una organización independiente de que sus socios en Cuba están en el sector no estatal.

Las exportaciones estadounidenses permitidas son: herramientas, equipo e insumos para la agricultura o la microempresa privada; piedra, argamasa, yeso y cemento para la construcción de casas o negocios privados; computadoras, software, equipos de telecomunicaciones personales (por ejemplo, móviles, grabadoras y memorias flash) y televisiones; equipos eléctricos, médicos y quirúrgicos; utensilios científicos para actividades culturales, educativas, ecológicas, arqueológicas, deportivas y de preservación histórica; arte que antes era permitido a viajeros que venían de Cuba pero cuya exportación es ahora libre por los propios artistas, lo cual ha aumentado los precios; y productos fotográficos y cinematográficos, así como instrumentos musicales. Se incluyen además bienes de consumo muy escasos para la población como alimentos, animales, forraje, medicinas, ropa, algunos textiles, calzado, sombreros, paraguas, jabón, cosméticos, perfume, pieles, cuero, bolsos, muebles, ropa de cama, colchones, relojes, artículos hechos de madera, papel, plástico y caucho, cerámica, vidrio y cristalería, juguetes y juegos. Se excluyen productos manufacturados complejos o químicos, ya que estos no son utilizados por las microempresas cubanas. También se pueden exportar sin restricciones los servicios no estatales, así EEUU puede contratar a trabajadores cubanos cualificados para hacer traducciones, teneduría de libros, programación de software, enseñanza de idiomas, etc. Se prohíben otras exportaciones, todas las que fuesen al sector estatal y las relacionadas con la seguridad nacional.9 Para implementar las exportaciones a cuentapropistas habría que hacerlo a través de la agencia estatal Alimport pero es esencial que el usuario final sea un cuentapropista. EEUU espera que eso cambie y que las exportaciones puedan ser directas (Gámez, 2015). Jorge Domínguez se pregunta: “¿Aceptará el gobierno de Cuba que empresas norteamericanas vendan materiales de construcción de residencias privadas, y vendan productos al sector cuentapropista directamente, sin la intervención del Estado?” (“El 17D…”, 2015). Es probable que el gobierno cubano demore la implementación de las medidas que expanden el comercio hasta que promulgue una regulación sobre el mismo y establezca impuestos adecuados.

Por otra parte, las exportaciones cubanas prohibidas son las principales del sector estatal como azúcar, tabaco, bebidas alcohólicas (ron), minerales (níquel), coches antiguos (es el sueño de muchos poder venderlos a norteamericanos), animales vivos y productos animales, vegetales, alimentos, productos químicos, de lana y algodón. Aun si se permitiesen eventualmente estas exportaciones, tendrían que pasar la inspección de la Administración de Alimentos y Drogas de EEUU (FDA) para certificar que no son perjudiciales a la salud, por ejemplo, alimentos infectados o medicamentos no adecuados. La jefa del equipo negociador estadounidense y subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental Roberta Jacobson ha dicho que las regulaciones están hechas de manera flexible para que puedan ir cambiando según el contexto y llamó a empresarios y ejecutivos a ofrecer retroalimentación al gobierno (citada por Gámez, 2015).

Las anteriores restricciones reducen el potencial de comercio, que sería mucho mayor sin aquellas. En 2013 Cuba importó 13.364 millones de euros en bienes pero parcialmente subvencionados o con trato preferencial y crédito, incluyendo 1.900 millones de euros en alimentos para cubrir el 70% de las necesidades alimentarias. En 2008 importó 645 millones de euros en alimentos de EEUU –entonces principal proveedor y cuarto socio comercial– con buena calidad y precio, a más que ahorra en flete: 90 millas frente a largas distancias desde Brasil y Argentina (“US Trade…”, 2015). Varios lobbies importantes procuran restaurar las relaciones comerciales a fin de aumentar sus ventas a Cuba, entre ellos la Coalición Agrícola de EEUU para Cuba –las homólogas con China y Vietnam tuvieron éxito, la Asociación Nacional de Cultivadores de Maíz y la de la Soja en Illinois. Un proyecto de Ley de Libertad de Exportación a Cuba, introducida en el Senado, eliminaría todas las restricciones al comercio pero los republicanos se oponen en ambas cámaras.
  
A más de las restricciones explicadas, se enfrentan otros obstáculos. Las importaciones de alimentos estadounidenses declinaron a 264 millones de euros en 2014 (un 59% menos que en 2008) porque EEUU no ofrece crédito y Cuba tiene que pagar en efectivo antes de descargar los alimentos. Por ello las compras cubanas cambiaron a Argentina, Brasil y Europa, que ofrecen crédito. Un dólar más fuerte hace a los bienes de EEUU menos competitivos. Las empresas norteamericanas podrían exigir una carta de crédito irrevocable, garantizada por el Banco Central de Cuba, o pedir que la operación sea financiada por el Banco de Exportación e Importación de EEUU. Las altas tarifas de EEUU y las impuestas a la ropa aumentarían tres veces en el caso de Cuba. No hay servicio de correo directo con Cuba y las mercancías deben ir por barco. Según Torres (2014), en el corto plazo la relación coste-beneficio sería contraria a Cuba: habría un desequilibrio comercial significativo porque la Isla exportaría poco e importaría mucho, generando sustanciales desbalances comerciales, y también la competencia norteña amenazaría a muchas empresas cubanas. Además, Cuba tendría que competir con los exportadores latinoamericanos que tienen una larga relación con EEUU y un trato preferencial. En el largo plazo mejoraría dicha relación. Por otra parte, Cuba podría compensar el déficit de mercancías con la venta de servicios, pero las regulaciones prohíben que sean estatales, no obstante, permiten los servicios ofrecidos por el sector privado en actividades que son legales en Cuba, pero dichos servicios tendrían que competir con los de otros suministradores al mercado norteamericano que tienen relaciones establecidas y conocimiento del que por el momento carecen las microempresas cubanas.

Por último, pero no menos importante, son las remesas mayormente enviadas por cubano-americanos. Las nuevas regulaciones eliminan el límite para familiares en Cuba; fijan un tope de 7.728 euros anuales para terceros, pero sin cortapisas si son con fines humanitarios, de apoyo a ONG que defienden los derechos humanos o ayudan al pueblo cubano o para el desarrollo de granjas y pequeños negocios privados. Los viajeros autorizados pueden llevar hasta 9.090 euros en remesas familiares o para organizaciones religiosas o estudiantiles. Esto refuerza al sector no estatal que podría comprar insumos a precios más bajos (asumiendo que Cuba no impone restricciones o impuestos altos) así como invertir pues la gran mayoría de las remesas actuales son para consumo (si Cuba legalmente permitiese dicha inversión, aunque se hace de manera oculta). La encuesta realizada en Cuba informa que el 34% de los entrevistados recibe remesas del exterior (del cual el 62% desde EEUU); el 44% las recibe una vez al mes y el 27% cada dos o tres meses; el 29% recibe entre 900 y 1.800 euros, el 26% entre 450 y 900 euros, y el 28% menos de 450 euros; sólo el 11% invierte las remesas en un negocio pero el 70% quisiera hacerlo. Basados en estas cifras y la población adulta, los encuestadores estiman que los cubanos reciben 2.800 millones de euros en remesas anuales, una suma similar a la usualmente citada y el segundo ingreso en divisas, empatado con el turismo (Bendixen y Amandi, 2015). El esperado incremento de las remesas permitiría aumentar la inversión en microempresas, especialmente si el gobierno cubano explícitamente la autoriza.

(3.2) Sectores económicos prioritarios10

(a) Turismo. Existe un fuerte consenso dentro y fuera de Cuba de que este será la primera prioridad y con las medidas de Obama puede tener efecto a corto plazo, aunque se necesitaría más flexibilidad de EEUU y otros requisitos en Cuba para mejores resultados a mediano y largo plazo (Pérez Villanueva, 2015). Por la importancia de esta área, se le dedica más espacio aquí.

En 2014, antes del anuncio del 17D, 438.179 turistas de EEUU habían visitado Cuba, 258.837 cubano-americanos y 176.734 norteamericanos. Los últimos aumentaron un 45% respecto a 2010 y el total colocaba a EEUU en segundo emisor, después de Canadá (Perelló, 2015b). Los cubanos-americanos apoyan en un 69% la expansión de los viajes y en un 71% los “de pueblo a pueblo” (FIU-CRI, 2014). Pero el impacto mayor será entre los norteamericanos que, atraídos por 54 años de prohibición legal de viajar a Cuba por el gobierno de EEUU, generarán un aluvión inicial por “descubrimiento” (el término es de Torres, 2014), facilitado por proximidad geográfica. La ocupación promedio de camas hoteleras en Cuba era del 54,6% en 2013 así que hay un 45,4% disponible (ONEI, 2014); si se permitiese el turismo libre en el futuro (sin las restricciones actuales), teóricamente podría acomodar a 1,5 millones de turistas norteamericanos, lo cual casi doblaría el ingreso bruto por turismo considerando que aquellos gastarían 1,7 veces más que el promedio actual (1.432 versus 837 euros per cápita), y que un 48% de los interesados en viajar a Cuba tienen altos ingresos. Los efectos se notarán en hoteles estatales pero también en el alquiler privado de casas o habitaciones: hay 18.740 de ellas en que se alojan el 21% de los turistas norteamericanos con un promedio de 21 noches; además, habrá un impacto en los paladares privados y servicios de cuentapropistas como taxistas y guías, y en la venta de recuerdos. Estadísticas de turistas en el primer trimestre de 2015 muestran que los visitantes norteamericanos aumentaron en un 30% sobre el mismo período en 2014 (Perelló, 2015a, 2015b).

Las nuevas regulaciones eliminan parte de las trabas burocráticas; ahora hay 12 categorías de viajes autorizados sin necesidad de licencia previa (varios ya estaban antes de dichas reglas): visitas a familiares, negocios del gobierno estadounidense, organizaciones inter-gubernamentales y fundaciones, periodistas, investigación y reuniones profesionales, actividades educativas y religiosas, competencias deportivas, proyectos humanitarios, transmisión de y materiales de información, y apoyo al pueblo cubano (“viajes de pueblo a pueblo”). Las mayores aerolíneas han anunciado que volarán a Cuba y las agencias de viaje están autorizadas (no necesitan licencia especial), por lo cual aumentará la competencia y los precios deberían bajar. Los viajeros pueden traer 364 euros en mercancías (del cual 91 euros en alcohol y tabaco) y usar tarjetas de crédito de EEUU, sin tasa per diem (antes había un tope de 170 euros). Master Card, American Express, Netflix y Twitter han anunciado planes para iniciar/expandir sus operaciones en Cuba y esta tiene la experiencia acumulada por 15 años con turistas canadienses, europeos, latinoamericanos y asiáticos; paradójicamente los cubanos residentes no tienen acceso a tarjetas de crédito aunque sí de débito (Morales, 2015a).

Pero subsisten dificultades y barreras. La mayoría de los viajeros norteamericanos tendrá que ir en grupos con un itinerario y un guía responsable de cumplir las normas. El turismo no está permitido, lo que hace imposible mezclar actividades educativas o religiosas con un día en la playa y las agencias de viajes no pueden vender paquetes turísticos. Nótese que en 2014 el 90% de los estadounidenses que viajaron a Cuba lo hicieron por turismo (Perellá, 2015b). Quienes asistan a reuniones profesionales o de investigación deben tener credenciales para ello, no sólo un interés ocasional. Los infractores serán multados. Algunas de estas restricciones podrían saltarse en la práctica, por ejemplo, el guía de un grupo de estudio pudiera cerrar los ojos si alguien se escapa para irse un día a la playa, y se rumorea que el gobierno está organizando, en complejos turísticos, seminarios en las categorías aprobadas. El promedio del 45,4% de camas hoteleras disponible es anual pero disminuye en la temporada alta (diciembre-marzo) por lo que hay menor disposición en este período. Además, hay que recuperar un porcentaje grande de habitaciones hoteleras que está fuera de servicio, sin lo cual las proyecciones son inalcanzables (Díaz, 2015). Para lograr un turismo de retorno después del aluvión inicial, habrá que mejorar la calidad de los servicios turísticos, la infraestructura y las amenidades; actividades preferidas de los turistas norteamericanos que necesitan ser desarrolladas son: el 76% compras (hay poquísimo que vender a los turistas), el 43% pequeños pueblos en el interior (el turismo cubano está orientado a la playa para satisfacer la demanda de 1,2 millones de canadienses, visitas a pueblos como Trinidad afrontan un cuello de botella), el 41% comidas refinadas (los restaurantes estatales son notorios por su alto precio y mala comida y servicio, lo opuesto que los paladares) y el 18% deportes acuáticos, que están poco desarrollados (Díaz, 2015; Perelló, 2015a). También hay que reducir el coste excesivo de alquilar un coche con aire acondicionado, usualmente con mecánico, pues los conductores que tienen un accidente grave en Cuba pueden ser encarcelados. Estas mejoras son imprescindibles para que la oferta cubana sea competitiva en calidad/precio con la República Dominicana, Jamaica y Cancún. Las autoridades cubanas pueden impedir u obstaculizar los viajes de “pueblo a pueblo” y otros focalizados en el desarrollo de la sociedad civil por temor a desestabilización del régimen. Cubana de Aviación tendrá que actualizar su equipo para aterrizar en los aeropuertos de EEUU. La banca y las telecomunicaciones son requisitos esenciales para que funcionen las tarjetas de crédito, netflix, twitter, etc.11 Hasta ahora ningún banco norteamericano ha abierto transacciones con Cuba, mientras que las empresas de telecomunicaciones –excepto IDT por llamadas de larga distancia– no han firmado acuerdos. 

Hay disenso sobre los posibles efectos sociales y políticos de un turismo masivo estadounidense. Un experto cubano en turismo argumenta que dicho efecto ya ocurrió sin crear problemas, porque en los últimos 20 años, 41 millones de turistas visitaron Cuba, de los cuales más de un millón eran estadounidenses (Perelló, 2015a). Pero el promedio anual de turistas norteamericanos ha sido relativamente pequeño y sin la estrategia de pueblo a pueblo. Por el contrario, las visitas masivas de cubanoamericanos por 35 años han creado un efecto de demostración, permitiendo a los cubanos residentes contrastar su nivel de vida con el de sus parientes, restablecer relaciones antes truncadas y generar una visión positiva de la emigración y de EEUU. En la encuesta ya citada hecha en Cuba, el 96% dijo que el turismo beneficiará a Cuba, el 33% informó que tenía parientes en el exterior (véase lo dicho antes sobre las remesas), el 55% desearía vivir en otro país (del cual la mitad en EEUU), el 50% cree que EEUU es amigo de Cuba y sólo el 10% que es enemigo,12 mientras que el 42% cree que los exiliados no reclamarían sus propiedades al regresar a Cuba, el 34% no sabe/no responde y sólo el 24% lo cree (Bendixen y Amandi, 2015).

(b) Exploración y tecnología petrolera y otras fuentes energéticas. La producción de petróleo crudo en Cuba aumentó de manera notable en el decenio del 90 y alcanzó un cénit de 3,7 millones de toneladas métricas en 2003, después se estancó y en 2012 estaba un 18% por debajo del cénit; algo similar ocurrió con el gas natural, un co-producto de la extracción de petróleo, que logró su cúspide en 2008 con 1.218 millones de metros cúbicos pero mermó en un 12% en 2013 (ONEI, 2014). Causas de las caídas han sido la maduración de los depósitos existentes, el estancamiento de nuevos depósitos y la cancelación por el gobierno cubano de los contratos de exploración y producción que tenía con las compañías canadienses Pebercan y Sherritt; la última continuó con un convenio de producción compartida con la entidad estatal de petróleo CUPET, pero la producción de Sherritt mermó un 39% en 2006-2009. Venezuela exportaba a Cuba 105.000 barriles de petróleo diarios que satisfacían un 60% de las necesidades cubanas. En 2007 comenzó a funcionar la refinería de Cienfuegos, construida con ayuda de Venezuela, la cual producía 65.000 barriles diarios; proyectos para ampliar dicha refinería con ayuda de Venezuela, así como construir una nueva en Matanzas por Venezuela y Rusia no se han materializado. Venezuela exporta crudo a Cuba para refinar en Cienfuegos y esta se queda con un excedente y lo vende en el mercado mundial, pero la reducción del suministro de petróleo crudo venezolano a la mitad en 2015 mermará notablemente esta operación y provocará un déficit interno del 40% en el suministro del crudo. En 2012, comenzó la exploración de petróleo en alta mar en el Golfo de México con plataformas de extracción; cuatro empresas extranjeras (España, Malasia-Rusia, Venezuela y Rusia) hallaron pozos vacíos o con petróleo no rentable comercialmente (Mesa-Lago y Pérez-López, 2013). Debido a este fracaso y a la caída del precio del petróleo a la mitad en 2014, se suspendió temporalmente
la exploración. Pero la Cartera de Oportunidades publicada en Cuba a fines de 2014 da prioridad a la inversión en la exploración en aguas profundas, y sería además beneficioso que las compañías petroleras norteamericanas resuelvan los posibles litigios que pudieran surgir (Pérez Villanueva, 2015).

La única planta nuclear de Cuba estaba siendo edificada por ingenieros soviéticos en Juraguá, Cienfuegos, pero su construcción se detuvo tras el colapso de la URSS. El gobierno cubano no tuvo éxito en su gestión de conseguir inversores europeos que proveyeran financiación y tecnología para terminar dicha planta, de modo que ésta se clausuró en 2000. Los reactores de agua presurizada que se preveían, diferentes en diseño y tecnología a los de Chernóbil, nunca se instalaron. La planta necesita desmantelarse y utilizarse su edificio de manera productiva. No obstante, la Ciudad Electronuclear integrada por técnicos de la planta de Juraguá parece continuar funcionando y varios de ellos están vinculados al proyecto de petroquímica con Venezuela ahora en suspensión; una esperada colaboración con China no se ha plasmado (Mesa-Lago y Pérez-López, 2013).

La tecnología de EEUU podría ayudar tanto en la exploración en aguas profundas como en la costa y en tierra, para encontrar petróleo, hacer más eficaz el proceso de extracción y ampliar el tiempo de extinción de los yacimientos. Esto haría a Cuba más independiente de las importaciones venezolanas de petróleo, a más de diversificar las inversiones y los socios petroleros. Pero para que esto ocurra habría que levantar el embargo.

(c) Níquel. Cuba tiene la quinta reserva mayor de níquel en el mundo (después de Australia, Nueva Caledonia, Brasil y Rusia), se informa oficialmente que la provincia de Holguín tiene el 30% de las reservas mundiales. La producción de níquel alcanzó su cénit de 76.500 toneladas métricas en 2001 y bajó un 11% a 68.000 toneladas en 2013. El níquel es el principal producto exportador de Cuba pero la caída en su producción y en su precio mundial redujo el valor de exportación en un 29% entre 2010 y 2012 (ONEI, 2014). Hay cuatro plantas niquelíferas: dos construidas por EEUU –Nicaro en 1947, rebautizada René Ramos Letour y que hubo que cerrar, y Moa en 1957, rebautizada Pedro Sotto y luego modernizada y expandida por Sherritt–; la Che Guevara construida por la URSS con tecnología obsoleta y que era viable debido al precio subsidiado del petróleo que le exportaban los soviéticos, era una alta consumidora de petróleo lo que obligó a clausurarla al menos temporalmente; y la cuarta planta, Camariocas, con similar tecnología que la Che Guevara no se terminó por la URSS y un proyecto para concluirla por China no cuajó, con lo que después fue tomada por Venezuela (Mesa-Lago y Pérez-López, 2013) pero no estaba en funcionamiento al final de 2014. EEUU tiene la tecnología y el capital para renovar la planta Che Guevara y concluir la de Camariocas, a más que sería un comprador de níquel, pero las regulaciones impiden exportar el mineral a EEUU, y para invertir es necesario derogar la ley del embargo. 

(d) Agricultura. La agricultura cubana ha tenido una pobre producción en los últimos 55 años debido a la excesiva centralización, la propiedad casi total de la tierra en manos del Estado o en cooperativas agrícolas ineficientes subordinadas y subsidiadas por el gobierno, la falta de incentivos económicos para los agricultores, un sistema de compras y circulación de los productos monopolizado por el Estado (acopio) muy ineficaz, y la caída en picado de los agrónomos.13 Las reformas estructurales de Raúl han intentado paliar esos severos defectos para mejorar la producción, con la distribución en usufructo de parte de las tierras ociosas estatales, un esfuerzo por aumentar la autonomía de las cooperativas y cierto suministro de insumos y microcrédito a campesinos privados y usufructuarios. Pero hasta ahora las reformas no han logrado aumentar la producción agropecuaria, la tasa de crecimiento de la agricultura cubana promedió un 1% anual en 2010-2013, y la producción en 2013 era menor al nivel de 2005 y muy inferior al de 1989 en la gran mayoría de los renglones.

Las cifras preliminares oficiales para 2014 exhiben un aumento en la producción agropecuaria de un 13,3% pero subestiman notablemente la producción en 2013 por lo cual muestran un crecimiento positivo alto en todas las cosechas excepto en seis, que declinaron. Una comparación de la producción entre las estadísticas del Anuario Estadístico de 2013 y datos subestimados para ese año por las cifras preliminares de 2014 revela fuertes disminuciones en vez de aumentos sustanciales en prácticamente todas los productos o una disminución mucho mayor que la informada. El Ministro de Agricultura Gustavo Rodríguez afirmó en 2014 que a pesar de los esfuerzos para mejorar la producción agrícola, los resultados son no como se esperaba, no directamente proporcionales a las medidas adoptadas; la contribución de la agricultura al PIB es de sólo un 4% pero 1 millón trabaja en el sector. La falla hasta ahora de la reformas agrarias fuerza la importación de casi 2 millones de euros en alimentos que podrían ser cultivados en Cuba (Mesa-Lago, 2015).

Aunque todos los economistas recomiendan la inversión en la agricultura como una prioridad y la nueva ley de inversión la permite, sólo una compañía brasileña ha invertido hasta ahora en azúcar. Las regulaciones permiten la exportación de aperos de labranza, forraje y otros insumos destinados a los campesinos privados y usufructuarios para aumentar la producción.

(e) Biotecnología y fármacos. En la segunda mitad de la década de los 80 y comienzos de la de los 90 se creó y expandió el complejo del Polo Científico de La Habana con una gran inversión en equipos, tecnología y expertos, abarcando siete centros dedicados a diversas áreas: Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología para la producción de interferón y el mejoramiento genético de las cosechas; Sistema Ultramicroanalítico para análisis inmunológico centrado en las técnicas para la identificación de deformaciones congénitas y la reducción del índice de hipotiroidismo congénito; Instituto Finlay Centro de Investigación-Producción de Sueros y Vacunas, que trabaja en la producción de vacunas contra las infecciones meningocócicas Grupo B y la encefalomielitis; Centro Internacional de Restauración Neurológica, especializado en neurocirugía y tratamiento de enfermedades neurológicas, tales como la parálisis cerebral, el mal de Parkinson, la esclerosis múltiple, derrames cerebrales y otros trastornos neurológicos; Centro de Neurociencias de Cuba, especializado en neurociencias cognoscitivas e ingeniería biomédica para el tratamiento de enfermedades cerebrales; Centro de Inmunología Molecular para la investigación y producción de nuevos productos biofarmacéuticos utilizados en el tratamiento del cáncer y de otras enfermedades no infecciosas; y Centro Nacional de Investigaciones Científicas, dedicado a investigaciones sobre medicina nuclear, ozono, zeolitos, etc.

En sus primeras etapas, estos centros generaron sustanciales ingresos en divisas, así vendían patentes en EEUU y exportaban vacunas a países latinoamericanos. En 1992, debido a la crisis provocada por la desaparición de la URSS, el gobierno pidió que los centros citados transfirieran todos sus ingresos al Estado, devolviéndoles sólo una fracción y disminuyendo así sus inversiones de forma drástica. En la primera década del siglo XXI, la falta de recursos y de acceso a tecnología de punta, así como la fuga de cerebros de técnicos cubanos, perjudicó a algunos de estos centros. En consecuencia, los científicos se ven obligados actualmente a realizar muchas tareas manualmente, mediante la creatividad, en vez de a través de la informática y otros medios tecnológicos. Alrededor de 2013, todos los centros fueron unificados bajo un nuevo director y ha ocurrido cierta recuperación pero sin llegar a la cúspide anterior. Cuba no puede penetrar los mercados europeos ni el canadiense ni incluso los latinoamericanos, así que se ha concentrado en países asiáticos como China y Vietnam. En los años 80, Cuba era también un importante productor de medicinas, aunque dependía de la importación de materia prima de la URSS, Alemania Oriental y Checoslovaquia. Tras el colapso del campo socialista dichas importaciones cesaron y hay actualmente una escasez severa de insumos médicos y quirúrgicos. Los productos farmacéuticos, que probablemente incluyen los biotecnológicos, constituían el 9% de las exportaciones totales cubanas en 2011, el último año disponible (ONEI, 2014).

Podría desarrollarse un intercambio mutuamente fructífero entre Cuba y universidades o centros biotecnológicos norteamericanos en varios campos. Por un lado, la experiencia y conocimientos cubanos en biotecnología, inmunología, vacunas, neurociencia y otras ramas serían beneficiosos para los científicos de EEUU. Asimismo, los científicos cubanos podrían beneficiarse de las avanzadas tecnologías norteamericanas. Las regulaciones no ayudarán en los campos biotecnológico y farmacéutico porque son monopolio estatal y se prohíben exportaciones al mismo, pero cierta ayuda podría venir de la autorización a científicos norteamericanos a participar en seminarios en Cuba. Si se abriera la inversión de EEUU en la Isla, este sería un campo de intercambio beneficioso para ambos países (Torres, 2015).

(f) Banca. La banca prácticamente está toda bajo propiedad y gestión del Estado. Los bancos estatales recaudan los ahorros de la población y los usan para proporcionar préstamos a empresas estatales y cooperativas agrícolas controladas. Hay 15 sucursales de bancos internacionales, pero éstas prestan servicios a clientes extranjeros (los cubanos no pueden efectuar transacciones en ellas), y proveen préstamos a empresas extranjeras y mixtas, a las cuales el gobierno no ofrece préstamos. Los cubanos disponen de tarjetas de débito, mas no de crédito. El sistema bancario también se ve adversamente afectado por el pobre desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones y por la baja calidad de la red de datos y escasos cajeros automáticos. En 2008-2009 la credibilidad de los bancos estatales cubanos sufrió a causa del congelamiento de cuentas bancarias de inversores y suministradores extranjeros debido a una severa crisis de liquidez en divisas. Recientemente se ha permitido abrir cuentas de banco a los trabajadores por cuenta propia, a los miembros de las nuevas cooperativas, así como a los agricultores privados y usufructuarios, y el Banco Central está otorgando micro-préstamos aunque son notoriamente insuficientes. La actual infraestructura, equipo electrónico y personal bancarios son inadecuados para suplir la creciente demanda de servicios. Cuba afronta enormes dificultades para hacer transacciones a través de la banca extranjera (incluyendo operaciones de la sección de intereses en Washington y el consulado en Nueva York) porque está incluida en la lista de países terroristas y EEUU ha impuesto sanciones millonarias a bancos que no han reportado depósitos y operaciones del gobierno cubano, lo cual crea un alto riesgo.14 Por ello, esta es una de las demandas prioritarias de Cuba en las negociaciones con EEUU. El problema descrito amainará al sacar a Cuba de la lista de países terroristas porque se reducirá el riesgo y por ello los intereses de préstamos.

Cuba también necesita fundar una Escuela de Administración de Empresas a nivel universitario con técnicas de vanguardia; en el decenio de los 90 la CEPAl ofreció una maestría de economía de mercado pero el gobierno limitó el registro a 15 alumnos y después de cuatro años se cerró; al inicio del decenio de 2010, la Universidad de Murcia y la Iglesia Católica ofrecieron cursos de administración de empresas pero se terminaron en 2013. Las universidades norteamericanas podrían ayudar en este campo.

(g) Infraestructura y vivienda. La infraestructura de acueductos y alcantarillado cubana no ha sido reparada ni expandida en más de medio siglo (salvo en Santiago de Cuba); por ende se pierden cantidades considerables de agua debido a fugas. También ocurren filtraciones de la tubería de alcantarillado a la del agua potable, provocando una alta incidencia de enfermedades gastrointestinales, mientras que el número de plantas de agua potable se ha reducido considerablemente y es esencial hervir el agua para consumo humano. Debido al número insuficiente de camiones de recogida, la basura se acumula en las calles, y se carece de plantas procesadoras que conviertan el desperdicio en energía o en insumo para otros usos. Las carreteras y puentes están en malas condiciones y el transporte es muy insuficiente para acomodar a pasajeros y carga. Cuba necesita importar maquinaria de construcción así como nuevas técnicas en el campo para mejorar la infraestructura (Pérez Villanueva, 2015), pero las actuales regulaciones impiden esto.

La construcción de viviendas privadas cesó en 1960 cuando el gobierno confiscó la mayor parte de ellas (excepto aquéllas ocupadas por sus dueños), así como todas las viviendas alquiladas; un 85% de la población adquirió su vivienda en propiedad después de pagar 20 años de arriendo al gobierno. La construcción de viviendas públicas fue crasamente insuficiente para responder al crecimiento poblacional; muchas viviendas fueron destruidas por falta de mantenimiento, carencia de materiales de construcción, daños ocasionados por varios huracanes y excesivas restricciones del gobierno. Después éste autorizó la construcción de viviendas privadas (“por esfuerzo propio”), pero enfrentó la barrera de la severa escasez de materiales de construcción debido a la caída drástica en su producción, además se construyó sin certificado de habitabilidad. La edificación de viviendas en Cuba disminuyó de 111.373 en 2006 a 25.037 unidades en 2014, mientras que en unidades por 1.000 habitantes descendió de 9,9 a 2,3 (ONEI, 2015). Como resultado de lo anterior, hay una severa carencia de viviendas. El gobierno estima el déficit en 600.000 unidades pero mi cálculo es de un millón, o más si se tienen en cuenta las viviendas en urgente necesidad de reparación. Una ley de 2011 autorizó la compraventa de viviendas, prohibida desde 1960, lo cual ha liberado un capital congelado por 55 años que ahora puede usarse para establecer un negocio o vender para adquirir una vivienda más barata. Pero las ventas equivalen a solo el 3,6% del stock de vivienda existente, debido al bajo poder adquisitivo de la población (un apartamento barato cuesta 4.500 euros mientras que el salario promedio anual equivale a 215 euros, así que se necesitarían 21 salarios anuales enteros para comprarlo), un registro de la propiedad inmobiliaria no actualizado, la ausencia de préstamos hipotecarios y la excesiva burocracia –por ejemplo, la solicitud de edificación de vivienda demanda trámites en cuatro agencias estatales, un promedio de 132 días–. El Banco Central está otorgando micropréstamos, un 90% de los cuales es para la reparación y construcción de viviendas (Mesa-Lago, 2015). Las regulaciones intentan mejorar el problema habitacional facilitando las exportaciones de materiales de construcción; en la encuesta varias veces citada, un 41% de los entrevistados dijo que el producto o servicio norteamericano que más desearía es la vivienda, tras el 43% que indicó alimentos (Bendixen y Amandi, 2015).


(h) Telecomunicaciones. Cuba cuenta con profesionales bien preparados en computación y la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana tiene buenos equipos y conexiones de Internet. Sin embargo, la falta de recursos impide la adquisición de equipos y programas de computación más avanzados (éstos se están esparciendo por piratería). A su vez, hay obstáculos generalizados para el acceso a la Internet por parte de la población y de las microempresas. Cuba tiene la tasa de uso de computadoras por cada 1.000 habitantes más baja de Latinoamérica y el Caribe, después de Haití, e igual en acceso a Internet: un 5% aunque un 30% tiene acceso al intranet controlado por el gobierno.15 El coste por minuto es el más alto de la región y especialmente respecto al salario medio en el país. Se ha hecho un esfuerzo reciente para proveer computadoras a las escuelas y en marzo una entidad abrió en la Habana por vez primera acceso a Internet y Wi-Fi público, gratuito y oficialmente aprobado, al cual hay un flujo de ávidos jóvenes (Miami Herald, 13/III/2015). El cable submarino entre Cuba y Venezuela, que podría expandir el acceso a Internet y aumentar la velocidad, no fue operativo por un par de años y comenzó a usarse en 2013 pero sólo por el gobierno y de manera limitada. Las regulaciones de Obama intentan mejorar esta situación promoviendo la exportación de computadoras y equipos de telecomunicaciones, pero se requiere que el gobierno cubano las acepte, relaje el control sobre las comunicaciones e Internet, a más de que se requiere inversión en infraestructura de telecomunicaciones.

(3.3) Inversión extranjera

Varios economistas cubanos plantean la necesidad de inversión extranjera flexible en todos los sectores porque la inversión interna en Cuba ha sido la mitad del promedio de América Latina, provocando un bajo crecimiento económico. Según Marino Murillo, jefe de la Comisión Permanente para la Implementación de las reformas, Cuba requiere entre 1.800 y 2.300 millones de euros anuales para que despegue la economía a un crecimiento razonable. Para lograr esto se aprobó en abril de 2014 una nueva ley de inversión extranjera que entró en vigor el 28 de junio (Gaceta Oficial, 16/IV/2014).16

Esta ley tiene avances respecto a su homóloga de 1995. Extiende la inversión extranjera a todos los sectores –incluyendo la propiedad de bienes inmuebles– excepto salud, educación y fuerzas armadas. Exime el pago del impuesto sobre ingresos personales, el de la fuerza de trabajo y el aduanero para ciertas importaciones, el de utilidades por ocho años y después lo rebaja, y el impuesto sobre ventas por un año y después lo reduce. Permite abrir cuentas en moneda libremente convertible en bancos extranjeros, así como la importación y exportación directa (lo último estaba en la ley previa pero no se cumplió). Limita el trámite de autorización/denegación de la inversión a 45 o 60 días dependiendo del ente estatal que la aprueba; antes no había límite y a menudo tardaba años. Autoriza empresas con capital totalmente extranjero (estipulado en la ley previa, en la práctica el 49% de la acciones las tiene el Estado, salvo en el 4% de la inversión extranjera total), aunque sin exención o reducción de impuestos. Permite ser inversor a las “personas jurídicas” cubanas residentes en la Isla y aparentemente de manera implícita a los cubanos residentes en el exterior (aunque esto no está claro). Ofrece garantías a los inversores extranjeros incluyendo indemnización en caso de expropiación.

La ley no cambia ciertas normas previas o agrega limitantes: continúa la contratación del personal a través de agencias estatales autorizadas; el inversor extranjero no puede escoger su personal o despedirlo, tiene que recibir el que le ofrezca la agencia estatal (salvo los de alto nivel); y si surge un conflicto con un empleado, debe someterlo a la agencia para su resolución. Mantiene la entrega de los salarios en divisas por la empresa extranjera al gobierno y éste a su vez paga una fracción de lo cobrado a los trabajadores en pesos y la diferencia se la queda el Estado, lo cual es un desincentivo (el inversor puede crear un fondo de estimulación sobre sus utilidades para distribuir entre el personal). Prohíbe ser inversor a las “personas naturales” y a los cuentapropistas pero la autoriza a las cooperativas. Los inversores extranjeros pueden ser expropiados por motivo de utilidad pública o interés social; en varios casos se deja la solución de conflictos a los tribunales locales en vez de la corte de arbitraje internacional. Por último, Cuba no desea inversores pequeños o medianos sino grandes. Una encuesta entre hombres de negocio en 2015 identificó cinco factores que restringen su libertad de invertir en Cuba: el 62,6% la burocracia, el 49,5% el exceso de regulaciones, el 43,4% los procedimientos legales y garantías, el 39,4% la ineficiencia de las empresas estatales y el 34,3% los riesgos financieros (Vidal, 2015).

Un imán potencial para la inversión extranjera es la Zona Especial de Desarrollo en el puerto de Mariel (ZEDM); establecida en 2013, ofrece mejores incentivos que la ley de inversiones de 2014, incluyendo exenciones más largas de impuestos sobre utilidades, impuestos sobre ventas y territoriales más favorables, y un régimen laboral especial que permite acuerdos entre el inversor extranjero y la agencia estatal, incluyendo salarios y la posibilidad de que inversor pueda despedir a trabajadores que no cumplen con sus obligaciones. Un decreto de 2014 estipula que los trabajadores recibirán el 80% del salario acordado, con una tasa preferencial en el cambio de moneda, que aumentará su ingreso.

A fines de 2014 una Cartera de Oportunidades para la inversión extranjera fue publicada con una lista de 246 proyectos por valor de casi 8 millones de euros; básicamente reproduce la ley de 2014, excepto que permite a los inversores extranjeros asociarse con cooperativas, pero no con los cuentapropistas que desempeñan el 64% de las actividades no-estatales. La cartera establece 25 prioridades para la inversión extranjera; alrededor de 36 proyectos son de alta tecnología, manufactura y empresas orientadas a la exportación en el ZEDM, energía, la construcción de dos plantas de cemento y 12 nuevos hoteles. A los proyectos de energía eólica y solar se les permite tener el 100% de las acciones (MINCEX, 2014). Cuba también publicó una Guía para la Inversión Extranjera. Al comienzo del año 2015 se promulgaron nuevas normas para la aprobación, unificación y subastas de inversión extranjera.

Los resultados de la nueva ley de inversión no pueden evaluarse totalmente porque ha estado en vigor sólo 11 meses al momento que terminarse este ensayo y menos aún respecto al nuevo decreto y la cartera. Queda por verse cómo se implementará la ley en la práctica, cuántas empresas extranjeras tendrán el 100% de las acciones del capital y si los cubanos en el extranjero podrán invertir. En septiembre de 2014, tres meses después de que la nueva ley entró en vigor, el canadiense Cy Tokmakijian, el mayor inversor en Cuba, quien había sido encarcelado durante tres años, fue sancionado a 15 años de prisión por corrupción y toda su inversión confiscada; esto era un mal presagio y él fue deportado en febrero de 2015. Ningún proyecto de inversión extranjera había comenzado a fines de abril de 2015, sin embargo, se informó en marzo que 120 proyectos de empresas extranjeras de China, Corea del Sur, Europa Occidental, Japón y Vietnam (incluyendo Toyota y Hyundai) habían sido sometidos al gobierno cubano pero ninguno había firmado un contrato. Uninforme de fines de abril estima que las solicitudes de invertir crecieron un 757% desde el 17D y que hay una lista de 300 empresas extranjeras interesadas (Morales, 2015b)

Las regulaciones no han cambiado la prohibición de la inversión de EEUU, la cual requiere la derogación del embargo y otras dos leyes. USA Today informó el 1 de marzo que “después de una ola de entusiasmo inicial” tras los anuncios de Obama y de Castro, “ahora las empresas de EEUU están aplicando frenos” debido al temor de alto riesgo y una larga historia de las confiscaciones de bienes extranjeros por el gobierno cubano. Por su parte, el New York Times citó al presidente del Consejo para Promover el Comercio con Cuba: “Las compañías norteamericanas tienen que ser sobrias no borrachas sobre la apertura” (citado por Burnett, 2015).

(3.4) Reclamaciones monetarias de ambas partes

En EEUU las reclamaciones presentadas por ciudadanos y corporaciones norteamericanas cuya propiedad fue confiscada por el gobierno cubano exceden los 6.400 millones de euros; además, los cubanos emigrantes que son ciudadanos de EEUU son elegibles por la ley del embargo para compensación de sus bienes perdidos y hay unas 200.000 reclamaciones por decenas de billones de euros. Cuba reconoce las reclamación de EEUU pero rechaza la de los cubanos emigrantes (LeoGrande, 2015). Por su parte, Cuba reclama cerca de 164.000 millones de euros en reparación por el daño infligido por el embargo norteamericano y la invasión de 1961; cada año el gobierno cubano publica sus estimados de los referidos daños aunque muchos de sus componentes sean debatibles. Este será un tema en las negociaciones aunque, como ya se ha visto, Cuba le da mucha importancia; es posible que ambas partes decidan anular sus reclamaciones, pero entonces EEUU tendría que compensar las pérdidas de sus ciudadanos. Otras alternativas serían reducir el valor de las reclamaciones a una parte de su valor nominal y que Cuba renuncie o rebaje substancialmente su reclamación, o que haya un trueque de deuda por inversión.

(3.5) Entrada en organismos financieros internacionales y regionales


Cuba no pertenece actualmente a organismos financieros internacionales (OFI) como el FMI y el Banco Mundial o regionales como el BID. Como resultado, no tiene un financiador de última instancia y una fuente de préstamos para el desarrollo como todos los países latinoamericanos y caribeños. Algunos funcionarios de dichas organizaciones han estado en Cuba de manera no oficial y escrito ensayos sobre una posible transición en Cuba. El subsecretario para el Comercio Internacional de EEUU ha dicho que para mejorar la economía de Cuba debe participar en las OFI (citado por Gámez, 2015). Para poder ingresar en dichos organismos no basta que Cuba sea excluida de la lista de países terroristas y que cuente con el beneplácito del Ejecutivo, porque la Ley Helms-Burton obliga a EEUU votar en contra de la membresía de Cuba en los OFI. Para entrar en el Banco Mundial Cuba antes tiene que ser aceptada en el FMI y este requiere el 85% de votos positivos de sus miembros; EEUU tiene un 17% de las acciones con voto por lo que en la práctica se bloquea el ingreso de Cuba (LeoGrande, 2015). El Banco Interamericano de Desarrollo concedió préstamos por 12.000 millones de euros a la región en 2014; su presidente, Luis A. Moreno, declaró que para dar créditos a Cuba hay que resolver varios obstáculos como la reintegración en la OEA, pero espera que con el tiempo estos obstáculos vayan resolviéndose (EFE, 19/III/2015). Si avanza la normalización esto será un tema importante en la negociación.

(4) ¿Habrá un boom en la economía cubana si se levanta el embargo?

El economista-politólogo cubano Pedro Monreal expresa que las políticas de normalización “por sí mismas no serían suficientes para hacer de Cuba un país económicamente próspero, con democracia popular y justicia social” (“El 17D…”, 2015).

El embargo, aunque importante, no es el mayor problema que sufre Cuba ya que tiene relaciones comerciales con al menos 70 países y también inversión de muchos, especialmente Canadá (níquel, petróleo, turismo), España (turismo), China (diversos campos) y Venezuela (cientos de proyectos). Aun así, no hay duda que hay efectos negativos como la necesidad de los bancos extranjeros para hacer transacciones sin sanciones de EEUU, el sobrecargo en la compra de mercancías estadounidenses a través de terceros países, y mayores costes de flete. El agujero abierto en la ley de embargo en 2000 bajo la administración de George W. Bush permitió a EEUU en 2008 ser el mayor suministrador de alimentos y cuarto socio comercial de Cuba, pero pagando en efectivo. El llamado “tráfico” establecido por la Ley Helms-Burton, que prohíbe a los que comercian con Cuba hacer negocios con EEUU, no es un problema fundamental porque todos los presidentes norteamericanos han suspendido dicha cláusula de la ley cada seis meses (Clinton, 
Bush y Obama). Además, las nuevas regulaciones de EEUU permiten con una licencia general que barcos extranjeros toquen puertos de EEUU después de haber tenido cierto tipo de comercio con Cuba, lo cual estaba prohibido por la referida ley.

El mayor problema que afronta Cuba es su ineficiente sistema económico e incapacidad para generar exportaciones a fin de pagar las importaciones; recuérdese que el déficit del comercio de mercancías fue de 8.570 millones de euros en 2013, y además las exportaciones cayeron por dos años consecutivos y su valor en 2013 era un 12% menor a su nivel en 1985, sin tener en cuenta la inflación. La lista de importaciones en el Anuario Estadístico de 2013 ocupa 27 páginas mientras que la lista de exportaciones tiene solo seis (ONEI, 2014).

Las reformas estructurales de Raúl Castro son positivas y las más importantes bajo la revolución pero lentas, acogotadas por las excesivas regulaciones, controles, impuestos y desincentivos por lo que hasta el momento no han generado efectos económicos. Cuba podría recibir muchos turistas y quizá crédito a corto plazo, pero tendrá que honrar los compromisos o el crédito desaparecerá. El levantamiento del embargo tiene que ser aprobado por el Congreso Federal aunque Obama todavía tiene espacio para eliminar algunas restricciones existentes si Cuba no da un paso, como permitir que los diplomáticos de ambos países puedan viajar por los respectivos países y recibir ciudadanos en sus embajadas respectivas, reciprocando los pasos dados por Obama.17 El comercio e inversión con EEUU ayudaría a diversificar los socios comerciales y aliviar la enorme dependencia de Venezuela, aunque Cuba intentaría superar las pasadas dependencias históricas y lograr una relación más equilibrada con EEUU (Pérez Villanueva, 2015). Por último, la eventual desaparición de la amenaza norteamericana, real o percibida, podría ser un “dividendo de paz” al liberar parte del presupuesto de la defensa y transferir esa suma a los sectores productivos y la mejora de los servicios sociales.

Bajo las actuales restricciones, en el primer trimestre de 2015 ocurrió un incremento del 30% de los viajeros estadounidenses a Cuba. Si fuese posible que un millón viajase en 2015, ello podría resultar en un ingreso adicional de divisas de alrededor de 837 millones de euros, equivalente aproximadamente al 1,2% del PIB cubano de 2014.18 Por otra parte, es probable que el recorte del comercio y ayuda venezolana reduzca sustancialmente el PIB (entre el 3% y el 7%), de manera que el ingreso adicional por relaciones con EEUU tendría que compensar esa pérdida.

Continuará

 Notas

Solo yo soy responsable de este ensayo, pero agradezco el apoyo de Carlos Malamud, las ideas de Alejandro de la Fuente y los comentarios de Roberto Veiga y Lenier González.

El proceso de normalización cambia diariamente y por ello este ensayo tuvo que actualizarse varias veces; se terminó el 4 de mayo de 2015.

Esto lo hice en un programa del canal de TV público titulado “Los abogados”, que se transmitió desde el teatro de la Universidad de Miami y ocasionó el disgusto y crítica de muchos de mis amigos.

El cambio del dólar norteamericano o el peso convertible cubano a euros se hace con base a la tasa existente el 7 de abril de 2015, 1,10 euros por un dólar estadunidense.

Romero (2015b) informa que en enero de 2014 Venezuela firmó 56 proyectos de cooperación con Cuba por valor de 1.144 millones de euros, incluyendo aumentar el número de profesionales cubanos de 40.000 a 60.000 y crear tres empresas mixtas petroleras para refinar crudo venezolano. Pero después dice que en febrero de ese año Venezuela redujo el suministro de petróleo de 105.000 a 80.000 barriles, cortó a los profesionales cubanos en 12.000 y mermó la ayuda anual venezolana en un 30%.

Además de la Ley Helms-Burton están la Ley de la Democracia Cubana, que prohíbe ventas a Cuba por subsidiarias de corporaciones de EEUU en el exterior, y la Ley de Reforma de las Sanciones de Comercio y Exportaciones, que veda el viaje de turistas.

En varios discursos en 2011, Raúl planteó que había que dejar de culpar totalmente al embargo de los problemas económicos de Cuba y reconocer los errores cometidos.

 La encuesta claramente indica que los jóvenes presentan mayores porcentajes que el promedio, por ejemplo, respecto a salir del país, en las críticas al sistema político y económico, en abrir su propio negocio y en su percepción negativa de Raúl y Fidel. Por otra parte, los mulatos y negros tienen porcentajes mayores al promedio y a los blancos en cuanto a su percepción pesimista del futuro, mientras que tienen porcentajes menores respecto al número de familiares en el exterior y recibo de remesas, y su visión negativa del sistema aunque es de todas formas mayoritaria (Bendixen y Amandi, 2015). No está clara la metodología de esta encuesta y se precisa más información.
  
La encuesta hecha a los cubanos preguntó a estos cuales serían los productos o servicios norteamericanos qué más quisieran (múltiples opciones), los tres primeros fueron supermercados (alimentos) un 43%, viviendas un 41% y medicinas un 40% (Bendixen y Amandi, 2015).

10 La información en esta sección que no tiene fuente procede de Mesa-Lago, 2013.

11 Un 53% de los turistas estadounidenses paga con tarjetas de crédito y un 20% con cheques de viaje.

12 Respecto a España, el 65% de los encuestados tienen una opinión positiva del Rey Felipe VI y el 53% cree que el país es amigo de Cuba.
 
13 El número de estudiantes matriculados en agronomía alcanzó su cénit en el curso 2007/08 pero después mermó un 59% en 2013/14 y estaba un 44% por debajo del nivel de 1989/90 (ONEI, 2014); además, muchos de ellos se han movido a oficios más rentables causando una severa carestía de esos vitales profesionales.
 
14 El banco francés BNP Paribas fue multado con 8.000 millones de euros por hacer transacciones con Cuba; otros bancos también han sido sancionados.

15 Elaine Díaz, una cubana experta en telecomunicaciones en la Isla, dice que hay un 25% de “penetración de Internet”, con sólo acceso al correo electrónico (conversación en Tulane, 18/IV/2015).

16 Esta sección se basa principalmente en Mesa-Lago, 2015.
 
17 Entre las acciones que podría tomar Obama están otorgar licencia para que barcos estadounidenses atraquen en Cuba y expandir la lista de mercancías que se pueden importar de y exportar a Cuba.

18 El cálculo se hizo tomando el ingreso bruto de 2.388 millones de euros y dividiéndolo entre los 2,9 millones de turistas que visitaron Cuba en 2013, el promedio se multiplicó por 1 millón de turistas adicionales (ONEI, 2014).






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