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viernes, 12 de abril de 2024

Mercado cambiario en Cuba, una apuesta compleja

10 abril 2024


Ilustración: Félix M. Azcuy

El gobierno cubano había anunciado que en febrero del 2024 se «avanzaría en la presentación de propuestas para redimensionar el mercado cambiario, la intervención del informal y el control del tipo de cambio en el país», incluyendo «la determinación de la tasa de cambio y la formación de precios».[1] En abril del 2024 aún no hemos visto publicado o legislado nada, sobre este tema tan sensible para todos.

En la propia intervención del primer ministro se dijo que había que «recuperar los flujos de remesas, incentivar su captación y estudiar la factibilidad de nuevos canales, plataformas y el empleo de escenarios digitales para las remesas y operaciones bancarizadas de cobros y pagos desde el exterior», así como implementar un «nuevo mecanismo para la asignación y gestión de la liquidez para todos los actores económicos».

Aunque ya pasó el primer trimestre de 2024 y aún no se han dado a conocer esas propuestas, podemos reflexionar un poco sobre esas intenciones, que son válidas, lo dudoso es como se puedan lograr.

En primer lugar, llama la atención el hecho de que por ninguna parte se hable de restablecer las funciones que tuvieron en su momento las Casas de Cambio (CADECA), creadas en junio de 1994. Durante varios años no solo compraban divisas extranjeras, sino también las vendían, un aspecto primordial cuando se habla de mercado cambiario porque las transacciones en cualquier mercado siempre operan en ambos sentidos.

Durante varios años no solo compraban divisas extranjeras, sino también las vendían, un aspecto primordial cuando se habla de mercado cambiario.

Los precios iniciales que estableció CADECA en los años 90 estaban muy cercanos a los del mercado informal de aquel entonces, lo que permitió «intervenir» el mercado con métodos económicos. La población, lógicamente, prefería ir a una institución oficial de fácil acceso donde no obtendría dinero falsificado ni sería extorsionada. Y donde, además, el tipo de cambio no se diferenciaba demasiado del tipo de cambio del mercado informal.

La tarea no era solo recaudar divisas, sino también obtener un diferencial entre el tipo de cambio de compra y de venta, monitoreando la oferta y la demanda e influyendo CADECA en una paulatina recuperación del tipo de cambio de la moneda nacional.

Es cierto que hubo momentos en los que solo se podía comprar hasta 100 dólares estadounidenses por persona y por transacción —o menos cantidad en el interior del país—, pero nada impedía que varios familiares pudieran ir a comprar divisas el mismo día. O que una misma persona fuera varias veces el mismo día a la misma oficina. O a varias oficinas de CADECA en diferentes lugares. Después se eliminó ese límite de 100 dólares por persona.

Debe aclararse que hasta el 2004 la moneda que circulaba era el dólar norteamericano. A partir de ese año dejó de circular el USD pero apareció el llamado CUC, una moneda cubana convertible que tenía la misma paridad del dólar para las compras dentro de la Isla y se cambiaba sin problemas en CADECA. Aunque el mercado informal de divisas no desapareció, la tasa informal por lo general variaba apenas unos centavos de dólar de la tasa oficial.

El atentado a las Torres Gemelas de Nueva York provocó la caída del turismo en todo el mundo, incluyendo Cuba. El tipo de cambio de compra subió de 24 a 26 pesos por dólar, buscándose un equilibrio entre la oferta y la demanda.

Pudiera argumentarse que el tipo de cambio de CADECA se mantuvo sin grandes variaciones durante largos períodos, y no siempre por existir equilibrio entre la oferta y la demanda de divisas o entre los volúmenes de compra de divisas y de venta. Pero lo cierto es que durante muchos años el mercado informal se logró contener o casi no existía.

El tipo de cambio de CADECA se mantuvo sin grandes variaciones durante largos períodos, y no siempre por existir equilibrio entre la oferta y la demanda de divisas.

Lo real es que en esa época el país tenía una situación económica tensa, pero habían planes y reformas que empezaron a dar resultados. También influyó que no hubiera en aquel momento tanta demanda de divisas, ya que no existían empresas privadas que pudieran importar, ni se salía al exterior con facilidad.

Las páginas de Internet, a las que se tilda de ser las culpables de la actual devaluación del peso cubano, en aquellos tiempos no tenían manera de desarrollarse y prosperar en el caso de Cuba, como sí lo hacían en el de Venezuela, por ejemplo. CADECA cumplía con su objetivo de influir en la determinación de la tasa de cambio para operaciones de particulares.

Pero llegó el momento en que se hizo evidente que ya el país estaba próximo a realizar una supuesta «unificación monetaria». Podrían existir otras razones económicas —mayor presión del bloqueo de Estados Unidos, crisis internacional, etc.—, pero la expectativa de la unificación monetaria, sumada a la desconfianza sobre un exitoso futuro desarrollo de ese proceso, más la elevada emisión monetaria resultado del déficit presupuestario, conllevaron a un desmedido incremento de la demanda de divisas de la población en CADECA.

Hay que tener en cuenta que cuando desapareció el CUC en enero del 2021, casi todas las tiendas en divisas que empezaron funcionaban en una moneda electrónica llamada MLC. Era una estrategia que se había empezado a implementar desde 2019, primero solo con electrodomésticos, y luego en 2020 se amplió la cantidad de puntos de ventas y se extendió este sistema a otros productos esenciales de aseo y comida. Para 2021 la gran mayoría de los supermercados en la Isla solo operaba con MLC, el CUC —hasta su desaparición— y el peso cubano quedó principalmente para la adquisición de módulos de comida y aseo que el Estado vendía de forma controlada cada cierto período de tiempo.

En enero del 2021, casi todas las tiendas en divisas que empezaron funcionaban en una moneda electrónica llamada MLC.

Para la compra de MLC era necesario entregar al banco monedas extranjeras; en un inicio no se aceptaba el dólar. Pasado un tiempo prudencial, el Estado se da cuenta de lo que estaba perdiendo y aceptó también el dólar como MLC, algo que se encuentra vigente.

Las personas no querían solo dólares o euros, sino que se contentaba con pesos mexicanos, yenes japoneses, o la moneda que fuera con tal de poner a buen recaudo sus ahorros en monedas convertibles.

En los últimos años, CADECA ha sido superada por los acontecimientos y suspendió la venta de divisas. Por supuesto, como siempre se informa, de «manera temporal, hasta que la situación mejore y nuevamente lo permita», como mismo se dice actualmente en los bancos cuando alguien desea cerrar sus cuentas en divisas y recuperar —en la misma moneda o en cualquier otra divisa convertible— los fondos depositados.

Lo curioso del tema es que, existiendo la tasa oficial de 25 pesos por dólar, fijada el 1 de enero del 2021 como parte del ordenamiento, un tiempo después se aprobó un segundo tipo de cambio oficial de 120 pesos por un dólar estadounidense.

No es común ver a otro país con dos tipos de cambio «oficiales». Antes del ordenamiento, el cambio oficial era de 1:1 —y operaba solo para empresas estatales— y el otro se conocía como tipo de cambio de CADECA o de operaciones para particulares. Al aprobarse estaba muy cercano al tipo de cambio extraoficial de aquel entonces.

Debido a la carencia de divisas en el país, aunque las empresas tenían divisas en sus cuentas, el Estado ideó un mecanismo llamado Certificado de Liquidez, el cual limitaba por una asignación la divisa que podía gastar cada empresa, aun cuando la hubiera ganado. Esto traía como consecuencia que si una empresa necesitaba utilizar sus divisas para importar más, y producir más sobre la base de la materia importada, no podía hacerlo por encima de la cantidad asignada. Este mecanismo hoy se mantiene para la tasa de 1:25. Por tanto, no importaba los resultados particulares de una empresa, sino que tenía que subordinarse a la economía nacional.

Aunque las empresas tenían divisas en sus cuentas, el Estado ideó un mecanismo llamado Certificado de Liquidez, el cual limitaba por una asignación la divisa.

Desde luego, el incremento a 120 pesos por un dólar —que en su momento de aprobación también estaba cercano al cambio informal— rápidamente quedó obsoleto porque, si solo se compran divisas, pero no se ofertan a la venta, el mercado no se queda detenido sino que busca soluciones alternativas. Actualmente se operan con tres tipos de cambios. El oficial de 1:25, el de CADECA de 1:120 y el del mercado informal de 1:335 —este último siempre sujeto a variaciones diarias.

Tipos de cambio en Cuba

Una de las alternativas es la tasa informal, que se maneja por todos los interesados, desde la población hasta los empresarios, pasando por los emigrantes o los turistas. Tasa que ha llegado a niveles insospechados hace un año, sobrepasando al comienzo del segundo trimestre del 2024, la cifra de 335 pesos por dólar.

Fuente: Elaborado por el autor en base a las Tasas de elToque.

¿Qué hacer entonces con el mercado cambiario?

Ante el problema, o ante la falta de información pública surge una pregunta clave con varias posibles respuestas: ¿Cómo piensan «intervenir» el mercado informal?¿Deteniendo o multando a los cambistas? La experiencia demuestra que eso nunca ha detenido al mercado. Aunque logren apresar a todos los cambistas, en un momento dado —algo casi imposible—, el vacío rápidamente lo llenan nuevas figuras que se reproducen como hongos después de la lluvia. Los métodos económicos son los únicos que han demostrado tener vigencia en el tiempo.
¿Modificando el segundo tipo de cambio oficial de 1:120, nuevamente acercándolo al actual en el mercado informal? Pues de inmediato los necesitados de divisas empezarán a pregonar que están dispuestos a dar más cantidad de moneda nacional. Y, una vez más, el tipo de cambio oficial quedará obsoleto en poco tiempo.

¿Y sería fácil restablecer el funcionamiento pleno de CADECA, como antaño, para intervenir con mayor éxito en el mercado cambiario? Pues tampoco. Porque si antes para comprar divisas acudían mayormente a CADECA personas particulares, en la actualidad existe una alta demanda de divisas por parte de las medianas y pequeñas empresas (MIPYMES) y TCP (trabajadores por cuenta propia) a fin de mantener el ciclo de compras de productos desde el exterior y su posterior venta en moneda nacional. Pero también personas que tienen como su prioridad en su vida emigrar y para esto necesitan llevarse todo su capital en Cuba en moneda fuerte.

Las divisas compradas por CADECA a particulares difícilmente alcanzarían para satisfacer la demanda de divisas de las Formas de Gestión No Estatales (FGNE).

Se estaría ante una incongruencia cuando a CADECA lleven divisas mayormente las personas, mientras para comprarlas se acerquen a CADECA no solo personas, sino de una forma u otra las FGNE. Algo difícil de atender si al mercado de divisas no acuden también las grandes empresas exportadoras cubanas.

En la actualidad, esa alta demanda de divisas de las FGNE es canalizada, en parte, con el concurso de las empresas tramitadoras de ayudas familiares a Cuba desde el exterior, las que han encontrado un nuevo nicho de negocios que les reporta un considerable ingreso, adicional al que obtienen de las comisiones por transferencia de remesas.


Ejemplo de anuncio de empresa remesadora

El sistema funciona de la siguiente manera: las FGNE entregan sus dólares a la sucursal en Cuba de la empresa remesadora. La empresa paga al familiar en Cuba con los dólares entregados por las FGNE y paga en el exterior a los proveedores con el dinero que le entregan los que envían las remesas. De esta forma se evita transferir dinero de la Isla hacia otros países.

Todo ello ocurre, no solo gracias a la inexistencia de un verdadero mercado de divisas oficial, sino también a la desaparición del sistema bancario nacional en el flujo de transferencias hacia el exterior, que conduce a que cada vez menos empresas o instituciones estén dispuestos a depositar sus divisas en los bancos cubanos.

Por consiguiente, no se trata solo de «redimensionar el mercado cambiario» o de intervenirlo, o de tener una adecuada tasa de cambio de la moneda nacional, o de «recuperar los flujos de remesas». Aunque todo eso es muy necesario. Por el momento, se desconoce cómo piensan lograrlo, pero será muy difícil hacerlo sostenible si las divisas que adquieran legalmente las FGNE en el mercado oficial no pueden ser transferidas por los bancos cubanos hacia el exterior en pago por las mercancías adquiridas por estas nuevas formas de gestión, que apenas existían en 1994.

Se está en presencia de un círculo vicioso. El Estado no puede vender divisas porque los que las tienen apenas se las entregan, pero a su vez casi todo lo que se regula desestimula la entrega de divisas al Estado.

No se trata tanto de encontrar nuevos canales, plataformas y escenarios digitales para las remesas. Resulta bienvenida cualquier comodidad y agilidad extra que se logre para estos flujos. Pero el beneficio económico sigue siendo esencial para los participantes de cualquier mercado.

De nada vale recibir con prontitud y comodidad una transferencia desde el exterior:
  • Si luego no se pueden satisfacer todas las demandas de productos en las tiendas en MLC del Estado y se debe acudir a los mercados de las FGNE que venden en moneda nacional.
  • O si los precios en las tiendas estatales son en muchos casos superiores a los de los particulares. Un ejemplo ilustrativo, una cerveza cristal vale 1.10 MLC en tiendas oficiales; para esa MLC se depositó un dólar que costó 335 pesos. Sin embargo, en una mipyme la cerveza se puede adquirir en 160 pesos.
  • O si no se puede extraer efectivo en divisas de tus propias cuentas bancarias o no es inmediata su devolución.
  • O si se obtiene en moneda nacional una cantidad inferior a la que se pudiera obtener de otras fuentes.
No se trata tanto de buscar nuevos canales, sino de surtir de productos a las tiendas en MLC del Estado con precios competitivos para que la población ingrese MLC en sus cuentas bancarias.

Si sigue existiendo la necesidad de tener tiendas en MLC del Estado, o es complicado tener una verdadera unificación monetaria, con tipo de cambio flexible, y único para todas las empresas del país y para los particulares, pues deberían permitir que las FGNE también comercialicen sus productos en MLC, ingresen las divisas en los bancos cubanos y puedan transferirlas hacia el exterior en pago de los productos importados.

Con ello se evitaría que la población cambie una gran cantidad de sus divisas en el mercado extraoficial para después adquirir en moneda nacional los productos de las FGNE; y que posteriormente esas FGNE tengan que acudir a algún mercado (oficial que se cree o continuar con el informal) para volver a adquirir divisas, buscando canales inimaginables para hacerlas llegar al exterior.

Se trata de disminuir al máximo las transacciones innecesarias de compraventas de divisas, que traen consigo una constante devaluación de la moneda nacional. No es necesario seguir buscando más culpables en Internet.

En la actualidad, el mecanismo existente solo está estimulando la informalidad en las FGNE. Lo anunciado hasta ahora para redimensionar e intervenir el mercado cambiario no permite presagiar resultados halagüeños.

Es cierto que los salarios no alcanzan para que la población adquiera productos en las FGNE. Y con una incesante devaluación de la moneda nacional, menos todavía. ¿Pero acaso alcanzan para comprar productos en las tiendas en MLC, o las de «precios liberados» del Estado?

No nos engañemos. Las FGNE se nutren mayormente de productos importados y satisfacen demandas mayormente de quienes obtienen divisas de ayudas familiares o de otras fuentes. Cubren una demanda de un segmento de mercado específico de personas con un medio o alto poder adquisitivo que ha sido dejada de atender por las tiendas estatales.

Es cierto que muchos trabajadores asalariados o pensionados se ven muy limitados para adquirir estos productos. Pero no se les puede culpar a las FGNE de lo que tampoco nunca atendió la tienda estatal en CUC o después en MLC con precios también muy superiores al salario medio en el país.

Hay que sacar a la moneda nacional de ese circuito, que lo único que hace es entorpecer las operaciones de las FGNE, así como de la población, coadyuvando a devaluarla innecesariamente. Se podría aceptar que las FGNE funcionen en dólares como ya pasó en los noventa, y la población que no tenga dólares los cambie en CADECA a unas tasas por debajo de la informal; al final la población paga en moneda nacional pero a precios ya convertidos de dólares a peso, ya sea por el cambio informal de las FGNE o en MLC en las tiendas estatales.

Para mejorar la capacidad adquisitiva de los salarios de la población a largo plazo, no sirven mucho los rejuegos financieros, sino las medidas que se tomen en la esfera productiva, en la capacidad que tengan las empresas del país —estatales y no estatales— de producir más productos y servicios, y en ser capaces de revertir esos ingresos y utilidades empresariales en mejores salarios para sus trabajadores.

Para mejorar la capacidad adquisitiva de los salarios de la población a largo plazo, no sirven mucho los rejuegos financieros, sino las medidas que se tomen en la esfera productiva.

Tener 2 tasas de cambio oficial no tiene una lógica económica ni sirve para una verdadera medición de la actividad económica de un país, tener esas tasas oficiales tan distantes de la tasa de cambio informal es otro gran desacierto en términos de saber eficiencia y competitividad de los distintos actores económicos.

Brindar soluciones en la situación tan compleja que vive la Isla, con carencias materiales, falta de combustibles, con un bloqueo que persigue las transacciones financieras, con un endeudamiento externo elevado, por ende sin créditos internacionales nuevos, y sin pertenecer a ningún organismo multilateral financiero robusto, es más que imposible si no cambian las reglas del juego de satanizar el mercado, y es hora de suprimir la verticalidad de las decisiones y de modificar el modelo económico vigente.

Trabajo actualizado en base al publicado en Horizonte Cubano

[1] Primer Ministro Manuel Marrero Cruz, Asamblea Nacional del Poder Popular, 22 diciembre de 2023.

2 comentarios:

  1. Solo pinen el mismo ejemplo de la cerveza
    Tal parece q este rconomista solo vive de tonar cervezac, de ahi el caracter de sus propuestas

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