INTRODUCCIÓN
En una ocasión tuve que trabajar con un inversor argentino, que evaluaba la oportunidad de introducir un restaurante con cocina argentina en La Habana, Cuba. En ese momento trabajamos juntos con el Dr. Alexis Codina. Buscamos dónde poder invertir y encontramos como fiable trabajar con un gerente que buscaba capital para remodelar un hotel.
Tuvimos los primeros contactos con el gerente del hotel y aunque no nos satisfizo mucho, entendimos que con nuevos contactos, incluyendo al inversor, pudiera cambiar un poco el perfil que nos presentaba.
Establecimos los primeros contactos con el inversor y le hablamos de las oportunidades que presentaba la propuesta del hotel, dado que era un espacio en remodelación, que tenía buena microlocalización, el lugar era céntrico, la imagen del hotel era histórica, la inversión no sería muy costosa y podía ser recuperada en poco tiempo.
Con estos elementos y otros, pudimos convencer al inversor el cual sólo planteó como condición el ir a evaluar el espacio con un arquitecto para medir su funcionalidad. No encontramos objeción al respecto y se coordinó la reunión entre las partes y nosotros sólo operábamos como mediadores para que la inversión llegara a feliz término.
Previo a la reunión con el gerente inversor hicimos una visita a pie de obra porque el arquitecto estaba muy interesado en el espacio disponible y si el mismo era funcional para un restaurante.
El arquitecto resultó ser una persona muy abierta y dada al intercambio. Nos explicó que él no suele trabajar el diseño de nuevas construcciones, sino más bien su especialidad es el interiorismo y para ello había desarrollado una metodología propia de trabajo.
Por simple curiosidad quisimos conocer su metodología y por lo que nos explicó se parecía mucho en la forma que trabajamos nosotros. Él se reúne con la familia y grupalmente identifica los aspectos que en la casa en ese momento no son funcionales y determina con ellos el diseño de una mejor funcionalidad.
Después él se retira y en trabajo individual hace el diseño de los planos, que le presenta posteriormente a la familia, junto con la factura. El precio no resultaba ser muy bajo y la familia protestaba porque eso era lo que ellos le habían dicho y él le decía, que efectivamente era así pero, que el ingenio de seguir los pasos adecuados era de él y con ello encontraban la mejor solución para satisfacer sus necesidades.
Desafortunadamente el gerente del hotel no era de mentalidad muy abierta y se encerró en determinados paradigmas, que llegaron a ser ofensivos y el negocio no pudo hacerse realidad. Como mediadores hicimos todo lo posible pero, el cierre del directivo era total, tomo un criterio como defensa y con ello hizo como si fuera a un combate e iba directo sobre el grupo a combatir. Desafortunadamente ese líder no era funcional, no sabía cómo operar. No quedó más remedio que abandonar el lugar.
Posteriormente nos enteramos que lo tuvieron que quitar de la empresa porque presentó determinadas afectaciones nerviosas y alteraciones debido a que estaba casado con una mujer mucho más joven y lo había dejado. Esto lo desquició y no le permitía tomar buenas decisiones. Se volvió totalmente disfuncional. Ya no era funcional para el cargo que desempeñaba.
Revisando las notas de aquel trabajo y tomándolo como antecedente me vino a la mente hacer un ensayo sobre la funcionalidad. Por lo que el objetivo del presente trabajo es destacar el valor e importancia de la funcionalidad en el trabajo empresarial.
DESARROLLO
¿Se sabe y se es consciente de qué es la funcionalidad? Ante todo, y como siempre hacemos lo primero que es necesario despejar es definir qué se entiende por funcionalidad. En este sentido se puede decir que la funcionalidad se refiere a la capacidad o conjunto de características que tiene algo o alguien para cumplir su propósito o función.
Este concepto se puede utilizar en distintos contextos. El arquitecto buscaba la funcionalidad del restaurante dentro del espacio que le daban en el hotel. Si el espacio no era funcional, la idea no se compraría, no se invertiría el dinero necesario.
Cuando él hacía su trabajo como interiorista buscaba funcionalidad de los espacios. Recuerdo me hablaba de la funcionalidad de la cocina, que tenía que ser un espacio más o menos grande porque es el lugar donde mayor tiempo pasan las personas, ya sea cocinando, tal vez ingiriendo algún alimento o algo muy común, simplemente hablando.
Si usted trabaja en el diseño de sistemas informáticos tiene que buscar la funcionalidad de las aplicaciones para que den soluciones a los requerimientos de los diferentes usuarios del programa en particular.
Si trabaja con productos o servicios tiene que buscar que los trabajos que se realizan sean funcionales. Es decir, que cuenten con la capacidad y características necesarias para cumplir el propósito deseado. Por ejemplo en un negocio de comidas rápidas el espacio debe ser amplio para que las personas puedan moverse. Los procedimientos establecidos para solicitar los pedidos y servir la comida deben ser ágiles, hay que atender los puntos que se pueden convertir en cuellos de botella.
Todos los procedimientos establecidos en la empresa deben buscar ser funcionales o lo que es lo mismo, operen en el marco del tiempo necesario.
Recuerdo en mis tiempos de contador como recibía muchas felicitaciones de mis proveedores porque tenía un sistema de pago muy funcional. Me decían que yo era el único cliente que les pagaba las facturas presentadas en el mínimo de tiempo. Eso era importante para mi sistema contable, no podía tener muchas cuentas por pagar. El banco me vigilaba ese saldo.
Pero, ¿cuál es la importancia de la funcionalidad? Radica en su impacto en la eficiencia y eficacia de la empresa. Siendo funcional resulta fácil satisfacer al público objetivo y sobre cumplir sus expectativas. Además evita errores y ahorra tiempo porque brinda soluciones efectivas.
Por otro lado, la funcionalidad incrementa la competitividad porque introduce en el mercado productos y servicios funcionales. Igualmente si se trabaja funcionalmente es obvio se evitan fallos y se trabaja por el cero defectos.
Al hablar de funcionalidad no se puede dejar de hablar que favorece la innovación, ya que opera sobre nuevas necesidades reales por igual. Abre las puertas a mejoras y soluciones futuras.
Si la funcionalidad de cualquier actividad empresarial no opera bien, los usuarios pueden abandonar la empresa, aspecto que impacta negativamente al éxito.
¿Su necesidad?
Sin funcionalidad cualquier producto o servicio no cumple su propósito de manera eficiente y efectiva porque, entre otros no satisface las necesidades de los usuarios. Un teléfono tiene que ser funcional porque si no, no puede cumplir su propósito.
La funcionalidad garantiza el uso del producto, facilita o ayuda a cualquier público objetivo sin necesidad de muchos conocimientos anteriores. Por lo que evita frustraciones y descontentos, así como usuarios insatisfechos.
Ser funcional es sinónimo de ser flexible, por lo que puede adaptarse a cualquier cambio para seguir siendo relevante y optimizar el tiempo y los recursos. En resumen, sin funcionalidad, un producto o servicio pierde valor.
¿Beneficios?
Sus beneficios se reflejan en la eficiencia y eficacia en el uso del producto o servicio con el que se opera, garantizan el éxito. Uno de los primeros beneficios es que le hace fácil al cliente el uso del producto o servicio. Mejora su experiencia.
Algo es funcional cuando permite hacer las tareas más rápido y con menos esfuerzos. Obviamente, esto hace que la funcionalidad esté muy asociada al ritmo de la empresa. Funcionalidad y ritmo son hermanos siameses.
Una actividad funcional está preparada con la suficiente flexibilidad para resolver problemas específicos y hacer que los resultados sean útiles y relevantes. Asociado a esto reduce costos porque evita gastos innecesarios y no permite la aparición de errores.
Estos elementos derivan otro beneficio, el marcar la diferencia con la competencia y lograr una mayor ventaja. Sus innovaciones pueden atraer a los usuarios. Esto quiere decir que un producto o servicio funcional puede ajustarse a las necesidades de los usuarios porque puede implementar mejoras con nuevas características y propiedades del producto o servicio.
En definitiva, una buena funcionalidad garantiza que un producto sea útil, eficiente y exitoso.
¿Cómo lograrla?
Para lograrla se requiere un proceso bien estructurado, centrado en las necesidades de los usuarios, así como en la eficiencia y eficacia de los productos o servicios.
Punto de partida para lograrla es comprendiendo las necesidades de los usuarios, identificando que necesidades va a satisfacer el producto o servicio y para ello hay que realizar encuestas, entrevistas o estudios de mercado.
Determinar el uso del producto o servicio es clave para una buena funcionalidad, donde la experiencia tiene que ser clara y precisa, no capaz de crear disfuncionalidad.
Para ello hay que buscar trabajar con calidad, eficiencia y sobre todo eficacia, por eso hay que buscar las mejores prácticas y probar diferentes tecnologías y herramientas según el objetivo para el cual se trabaje.
Posteriormente, hay que hacer las pruebas necesarias para comprobar en la práctica la funcionalidad y para ello se debe trabajar con diferentes escenarios antes del lanzamiento del producto. Esto deriva la necesidad de ajustes constantes y evaluar los criterios de los usuarios para hacer las mejoras correspondientes.
Por igual debe seguirse, una vez lanzado el producto o servicio, las actualizaciones necesarias por una mejora continua, de manera de ir adaptándolo a cualquier cambio de tecnología o de requerimientos del cliente. Tal vez hay que agregar nuevas funciones sin que esto afecte el rendimiento.
La mejora debe ser continua y por ello es vital estar atentos a las opiniones y sugerencias y con ello implementar cambios basados en situaciones reales, en necesidades reales. Pueden, crearse grupos focales o establecer un vínculo directo con el cliente para comprobar en la práctica cómo evolucionan sus necesidades.
Pienso que siguiendo estos pasos, se logra una funcionalidad efectiva, útil y competitiva.
Obviamente, para que cualquier producto o servicio pueda a llegar a ser funcional es necesario previamente considerar determinadas premisas que garanticen que un producto, o servicio pueda cumplir su propósito de manera efectiva.
Por eso, es condición sine qua non que cualquier producto o servicio responda a las necesidades del público para el cual trabaja. Debe solucionar algo o mejorar una experiencia. Cualquier producto o servicio disfuncional no tiene valor para resolver lo que trata de resolver.
Además, algo es funcional cuando es fácil de llegar al objetivo propuesto, sus interacciones son claras y permiten llegar a los resultados en cierta forma de manera intuitiva. La complejidad no es sinónimo de funcional.
Otra premisa para que cualquier procedimiento sea funcional es que debe permitir evitar errores o tiempos de espera. Es necesario que funcione correctamente bajo diferentes condiciones. Por tanto, tiene que ser eficiente y confiable.
Otro aspecto de lo funcional es que debe evolucionar de manera adaptativa y estable. Es decir, tiene que tener una operatividad dinámica, manteniendo su equilibrio y permitiendo integrarse con otras soluciones, si es necesario.
Todo esto nos lleva a una premisa clave, para que cualquier producto o servicios sea funcional debe permitir el equilibrio con la innovación, de manera que no complique la experiencia del cliente. Cada nueva función debe aportar valor y no ser algo extra innecesario.
Como última premisa hay que considerar que no puede haber funcionalidad si la misma compromete la seguridad de los datos. Debe ser un modelo de buenas prácticas, por lo que tiene que ser segura y garantizar la calidad.
Si una funcionalidad no cumple estas premisas, puede generar frustración y pérdida de usuarios.
Muy unido a las premisas van los principios sobre los que descansa la funcionalidad, que pasan a ser las reglas fundamentales que garantizan que un producto o servicio cumpla su propósito de manera efectiva. Las bases o fundamentos de la funcionalidad pueden ser:
1. Primero que todo, es necesario tener un enfoque a las necesidades reales del cliente y trabajarla de forma tal que aporte valor.
2. Un segundo principio puede ser la facilidad en el uso, no puede ser compleja y debe priorizar la eficacia.
3. Debe ser fiable, no puede ser susceptible a errores, requiere ser estable sin afectar el rendimiento general de la empresa.
4. Tiene que permitir las mejoras para adaptarse a nuevas necesidades y sin afectar el desempeño
5. No debe comprometer la seguridad y protección de datos.
6. Obviamente, debe ser rápida y eficaz evitando procesos innecesarios.
7. Debe ser actualizada y ajustada a requerimientos para mejorar la experiencia.
Cumplir con estos principios garantiza que la funcionalidad sea efectiva, útil y sostenible a largo plazo
Pero, la funcionalidad no es ajena a determinados inconvenientes que suelen ocurrir cuando un producto o servicio no cumple correctamente su propósito. Entre los inconvenientes pueden existir algunos como:
1. Mal diseño que puede hacerla difícil a su uso o confundir al cliente.
2. Si no es la mejor puede hacer lento sus procesos.
3. Puede no tener la flexibilidad necesaria para adaptarse a otras plataformas.
4. Otro inconveniente posible esta asociados a situaciones de seguridad, donde determinados datos sensibles pueden quedar expuestos.
5. También pueden presentar error y fallos constantes, que hace que reduzca la confiabilidad.
6. Por igual puede estar sometida a que no evolucione y se vuelva obsoleta porque no se ajusta a las nuevas necesidades de los usuarios.
7. Una funcionalidad sin un propósito puede volverse confusa y no solucionar problemas reales.
Para evitar estos inconvenientes, es clave diseñar funcionalidades simples, eficientes, seguras y enfocadas en el usuario.
¿Y qué implicaciones pueden derivarse de la funcionalidad? Las implicaciones pueden ser positivas o negativas, dependiendo de qué tan bien esté diseñada e implementada.
En el orden positivo está que facilita el uso y aumenta la satisfacción, porque un sistema bien diseñado optimiza los procesos y reduce el tiempo de trabajo, así como con capacidades innovadoras pueden crear la diferenciación de productos o servicios, por lo que la competitividad aumenta.
Además, un sistema bien diseñado evita errores, trabaja por el cero defecto y con ello reduce los costos. Luego una buena funcionalidad puede implicar mejoras y no afectar el rendimiento
Igualmente puede tener implicaciones negativas debido a que no cumpla su propósito por un diseño inadecuado; esto llevará a que los usuarios busquen otras alternativas. Sin tener en cuenta que puede generar opiniones negativas que dañan la confianza.
Otra implicación de este tipo es que un diseño inadecuado genera gastos imprevistos y hace vulnerable la seguridad del sistema, así como ralentiza los procesos internos de una empresa.
En resumen, la funcionalidad bien diseñada genera eficiencia, competitividad y satisfacción; mientras que una mala implementación trae frustración, costos innecesarios y riesgos.
Además, la funcionalidad tiene un enorme valor para una empresa, ya que impacta directamente en la productividad, la competitividad y la satisfacción del cliente.
Un producto o servicio funcional atrae a los usuarios y reduce costos operativos por lo que aumenta los ingresos y la rentabilidad, así como hace diferenciar a la empresa de la competencia por su capacidad innovadora y de adaptación fácil a las tecnologías.
Sistemas funcionales agregan valor a las empresas porque los trabajadores son más ágiles y evitan la comisión de errores. Esto crea confianza y lealtad por los que los usuarios pasan a ser más fieles.
Como se ha expresado en otras oportunidades la funcionalidad le agrega valor a la empresa porque hace que esta crezca y evita que sus sistemas queden obsoletos. Además protege los datos y reducen los riesgos legales, porque ayudan a cumplir las normativas de privacidad y seguridad.
Es decir, que la funcionalidad no solo impacta en la eficiencia operativa, sino que también influye en la satisfacción del cliente, la reputación y el crecimiento de la empresa.
También, la funcionalidad en la empresa tiene determinada fuerza y esta se refiere a la capacidad de una función, producto o sistema para desempeñar su propósito de manera efectiva y robusta, influenciando directamente el éxito de una empresa o producto.
Una funcionalidad sólida es capaz de resolver problemas complejos de manera eficiente y ayuda a las empresas a enfrentarse a desafíos y a encontrar soluciones rápidas. Además, un producto funcional permite realizar tareas de manera ágil, lo que incrementa la productividad y reduce el tiempo de espera, lo que es clave en mercados competitivos.
La fuerza de la funcionalidad ofrece al usuario las herramientas necesarias para tomar el control de sus tareas o procesos y bien diseñada mejora la experiencia y hace que los usuarios se sientan más capacitados. Por otro lado, bien pensada, puede adaptarse a nuevas necesidades o tecnologías, lo que permite a una empresa mantenerse competitiva. Responde rápidamente a los cambios del mercado o del entorno operativo.
De igual forma, las funcionalidades fuertes impulsan la innovación, ayudando a una empresa a ofrecer productos o servicios que marcan la diferencia. Permiten la introducción de nuevas características que mejoran la oferta existente. Pero, ello implica garantizar que los sistemas sean seguros y protejan los datos de los usuarios, así como la privacidad es esencial para ganar su confianza.
Por igual, una funcionalidad fuerte permite que un sistema se integre sin problemas con otras herramientas o plataformas y facilita la interconexión y mejora la fluidez de los procesos. Por lo que, bien implementada permite que un producto o servicio siga siendo relevante y útil a largo plazo, así como genera valor para el usuario y mantienen la fidelidad a la marca.
Todo lo cual nos lleva a platear que la fuerza de la funcionalidad radica en su capacidad para mejorar la eficiencia, adaptarse al cambio, innovar y resolver problemas. Una funcionalidad fuerte no solo optimiza el rendimiento de la empresa, sino que también mejora la satisfacción del usuario y permite el crecimiento a largo plazo.
Pero si la funcionalidad tiene fuerzas también tiene contraindicaciones, que son sus desventajas o limitaciones de una función o característica dentro de la organización. Esto puede aplicarse a diferentes áreas, como procesos, herramientas, tecnologías o estructuras dentro de la empresa.
Algunas contraindicaciones o limitaciones de la funcionalidad dentro de una empresa pueden estar cuando no se utiliza correctamente por la falta de formación, lo que puede generar ineficiencia o errores.
Por otro lado, la introducción de nuevas funcionalidades o cambios en los procesos puede enfrentar resistencia por parte de los empleados, lo que puede retrasar la implementación y afectar la productividad, así como pueden requerir una inversión inicial significativa en infraestructura, tecnología o capacitación, lo que puede no ser rentable para empresas pequeñas o medianas.
Otras contraindicaciones de la funcionalidad está asociada a los proveedores específicos, depender de un solo proveedor puede generar vulnerabilidades si hay fallos o cambios. Cualquier situación en los proveedores puedes hacer disfuncional el producto o servicio.
Integrar nuevas funcionalidades en los sistemas existentes puede generar problemas de compatibilidad, lo que afecta el rendimiento general y genera costes adicionales. En algunos casos, agregar demasiadas funciones puede sobrecargar a los empleados o hacer que los procesos sean más complejos, lo que disminuye la eficiencia. Algunas funcionalidades pueden no estar alineadas con los objetivos o la estrategia a largo plazo de la empresa, lo que puede desviar recursos de áreas más prioritarias.
Todo lo expresado no lleva a considerar que trabajar con funcionalidades dentro de una empresa o en un proyecto específico es clave para el éxito, pero hay situaciones en las que puede no ser conveniente o adecuado implementar nuevas funcionalidades y no se debe trabajar con funcionalidad por lo debería evitarse la introducción de una nueva función
Esto es posible si la nueva funcionalidad no está alineada con los objetivos a largo plazo de la empresa o con las necesidades clave del negocio, introducirla puede generar desviación de recursos o falta de foco. Implementar funciones que no contribuyen directamente a la visión estratégica puede ser contraproducente.
Si la empresa tiene recursos limitados (ya sea financieros, humanos o de tiempo), agregar funcionalidades adicionales puede afectar otras áreas críticas del negocio. En este caso, es mejor centrarse en lo que ya está funcionando o en las áreas que realmente requieren inversión.
Si los empleados no tienen la capacitación adecuada para usar una nueva funcionalidad, puede generar errores, ineficiencia y frustración. En este caso, sería prudente invertir primero en la formación del personal antes de implementar la funcionalidad.
Si hay una fuerte resistencia al cambio dentro de la organización o entre los empleados, implementar una nueva funcionalidad puede generar desconfianza, malestar o baja moral. Es fundamental asegurarse de que la organización esté preparada para adoptar nuevos cambios de manera gradual y bien gestionada.
Si la infraestructura actual de la empresa no es compatible con la funcionalidad que se quiere implementar (por ejemplo, software o hardware), la nueva funcionalidad podría generar fallos técnicos, errores o simplemente no funcionar correctamente. En este caso, es importante primero asegurarse de que la infraestructura esté preparada.
Si la empresa está pasando por una crisis financiera o tiene problemas de liquidez, añadir funcionalidades que requieran inversiones adicionales puede poner en riesgo la estabilidad económica de la empresa. Es mejor posponer la introducción de nuevas funcionalidades hasta que la situación financiera sea más estable.
Si ya existen demasiadas funcionalidades en el sistema o procesos que están siendo gestionados, agregar más funciones puede generar sobrecarga o complejidad innecesaria. La sobrecarga de funcionalidades puede generar confusión y disminución de la productividad en lugar de mejorarla.
Antes de lanzar una funcionalidad nueva, es crucial realizar pruebas exhaustivas para asegurarse de que funciona correctamente. Si no se han hecho pruebas o la funcionalidad no está completamente validada, introducirla podría generar fallos, interrupciones y una mala experiencia para los usuarios o empleados.
Si no se ha realizado un adecuado análisis de impacto o evaluación de riesgos antes de implementar la funcionalidad, es posible que la introducción de nuevas funciones pueda tener consecuencias negativas o no previstas en otras áreas de la empresa.
Durante una reestructuración organizativa o cambios importantes en el modelo de negocio, puede no ser conveniente introducir nuevas funcionalidades que alteren aún más los procesos internos. En este caso, primero es importante estabilizar la estructura antes de realizar cambios funcionales adicionales.
En resumen, no se debe trabajar con funcionalidad cuando los recursos no están disponibles, cuando la funcionalidad no está alineada con las metas estratégicas de la empresa, o cuando la empresa no está preparada para adoptar el cambio. Es fundamental evaluar cuidadosamente las circunstancias y realizar una planificación adecuada antes de añadir nuevas funcionalidades a cualquier proceso o sistema dentro de una empresa.
Por otro lado, la funcionalidad y la burocracia representan dos enfoques opuestos en la gestión de procesos, organizaciones y sistemas.
La funcionalidad se enfoca en la eficiencia, la resolución de problemas y la consecución de objetivos de manera práctica y efectiva. Busca reducir obstáculos innecesarios y adaptarse a las necesidades cambiantes.
Mientras que la burocracia se basa en reglas, procedimientos y jerarquías formales que organizan y controlan las actividades. Aunque su propósito es garantizar orden y consistencia, puede volverse rígida, ineficiente y resistente al cambio.
En equilibrio, la burocracia puede proporcionar estructura y transparencia sin sacrificar la funcionalidad. Sin embargo, cuando se vuelve excesiva, obstaculiza la operatividad y la innovación.
EJEMPLOS
Algunos ejemplos son necesarios para ver en la práctica como opera la funcionalidad.
Ejemplo 1
Véase como primer ejemplo con lo que se empezó el artículo, el trabajo de diseño de la arquitectura. Si uno quiere diseñar una casa tiene que partir de las necesidades de un cliente que se va a convertir en usuario de la casa diseñada.
Por tanto, hay que ver primero cuáles son las necesidades de ese usuario, dónde quiere la casa, tiene que microlocalizar el terreno en la zona que le interesa para que la casa sea funcional. Hay cosas que hay que considerar, características del barrio donde se quiere, si es una zona de buenas personas, tiene cercas mercados, farmacias, hospitales, centros de atención primaria, iluminación, orientación de los vientos, peligrosidad por deslaves de tierra o posibles inundaciones por la zona, si es baja. Cantidad de metros cuadrados que tiene el terreno y en qué medida asegura el espacio que se quiere.
Es decir, la microlización tiene que hacer que la casa sea funcional para el usuario, se acoja a sus necesidades.
Ya una vez microlocalizado el terrero viene el trabajo del arquitecto, el de saber con el usuario cuál es el tipo de casa que requiere, cuantas habitaciones, de qué tamaño, cuantos pisos, cuántos baños, características de la cocina, cuantos estacionamientos, etc.
Es decir, el arquitecto requiere información del usuario para saber que funcionalidad le busca al espacio dado y la belleza que hay que considerar en el diseño. A partir de eso parámetros se podrá desarrollar la creatividad y buscar el diseño que satisfaga, por lo que una vez hecho el diseño le presentará la maqueta al cliente para su aprobación.
Todo este trabajo, sintetizado en algunas palabras, es funcionalidad. Es decir, la capacidad o conjunto de características que tiene algo para cumplir su propósito o función.
Ejemplo 2
Un ejemplo más elemental, que podemos sentir a simple vista, son las partes componentes del cuerpo humano. Todo el cuerpo tiene que operar de manera funcional. Los brazos deben funcionar de manera que el usuario pueda tomar lo que requiere y tiene que estar en correspondencia con el cerebro y los órganos periféricos.
Cualquiera disfuncionalidad en algunas de las partes requiere de una rápida atención del especialista correspondiente para que haga de nuevo funcional la parte dañada o busque una funcionalidad adecuada que garantice la calidad de vida.
Es decir, el sistema tiene que ser ajustado o tal vez desarrollar alguna innovación para garantizar la funcionalidad correspondiente. Verbigracia, una cadera plástica, un trasplante de corazón, un implante bucal, etc.
Ejemplo 3
En este caso se puede citar el buscar aliviar el trabajo de la población con sistemas amables, que le permitan resolver problemas de manera fácil y sin tanta burocracia.
Supongamos los antecedentes penales. Qué limita que con la tecnología actual los antecedentes penales de una persona pueda sacarlos directamente de una base de datos que el estado se ocupa de mantener actualizados.
Hoy en día existen todos los elementos necesarios para que una persona mediante su DNI saqué directamente sus antecedentes. Sólo hay que tomar determinadas medidas de seguridad y protección para que los datos no puedan ser alterados.
Sin embargo, cuánto facilitaría el trabajo de una persona que no tendría que someterse a todo un proceso burocrático para que personas localicen la información que el mayormente inalterable para la mayoría de la población.
Lo mismo sucede con las inscripciones de nacimiento. Uno nace una sola vez y registra sus datos en el momento del nacimiento. No es común cambiar de sexo, de raza, de padres, madres y otros datos que se recogen. Si la información requerida se registra con criterios de unicidad en una computadora cualquiera puede acceder esa información y el procedimiento se le hace más funcional.
Ejemplo 4
En una ocasión visité una fábrica de relojes digitales y el jefe de la línea de producción me mostró cómo trabajaban, él además atendía el control de calidad.
La línea tenía 14 posiciones que eran cubiertas por cuatro personas. En la mañana él traía los kits que se iban a producir en la jornada y en principio montaba los primeros cuatro puestos. Después iba montando el resto de los puestos como si fuera un sistema de esclusas. De esa forma los trabajadores no se agotaban ni aburrían e iban rotando por trabajos diferentes.
Si en algunas de las esclusas se encontraba un problema de calidad en el montaje de algunos de los relojes, estos se le devolvían a él para analizar el problema de ese reloj en particular pero, la línea continúa trabajando. Le pedí algún reloj con defecto y me dijo que en dos años sólo tuvo un caso y lo devolvió a la Casa Matriz, la que le envió un nuevo kits. Eso es funcionalidad.
Estos productos y servicios muestran cómo una funcionalidad bien diseñada puede transformar industrias enteras, facilitar tareas diarias, mejorar la eficiencia y crear una conexión más fuerte con los usuarios.
Ejemplo 5
No obstante, sabemos que no todo en la vida real es funcional, hay o existe bastante disfuncionalidad en muchos aspectos.
Como ejemplo se va destacar el papel de los medios de comunicación que buscan ser funcionales en la formación de una conciencia social pero, su funcionalidad se convierte en disfuncional desde el momento que dan noticias que son contradictorias entre sí o no son ciertas. Hoy el mundo es un algo más inteligente y se atenta contra la inteligencia de los pueblos.
Otro caso lo conocí en uno de los pueblos latinoamericanos donde la población es regularmente de baja estatura y los ómnibus para subir a ellos tienen escalones muy altos y las personas pasan trabajo para subir, Mientras existen buses con escalones a la altura de la acera y con plataformas para discapacitados.
Casos elementales de disfuncionalidad pero, que son reales, existen y muchos otros ejemplos pudieran ponerse. Simplemente, piense es qué es funcionalidad y que fácil es de implementar. Sin embargo, se insiste en diseñar procedimientos que son disfuncionales.
CONCLUSIONES
La funcionalidad está asociada a la capacidad que tiene algo para cumplir un propósito o función pero, en el marco de tiempo necesario y sobre la base de procedimientos amables, sencillos, fáciles, útiles y cómodos en su empleo. Ser funcional es sinónimo de ser flexible.
Su necesidad radica que garantiza el uso del producto, ayuda a cualquier público objetivo sin necesidad de muchos conocimientos anteriores.
Su beneficio se refleja en la eficiencia, eficacia en el uso un producto o servicio. Algo es funcional cuando permite hacer las tareas más rápido y con menos esfuerzos.
Para lograrla se requiere un proceso bien estructurado, centrado en las necesidades de los usuarios, así como en la eficiencia y eficacia de los productos o servicios.
Si una funcionalidad no determinadas premisas, puede generar frustración y pérdida de usuarios.
Para evitar inconvenientes, es vital diseñar funcionalidades simples, eficientes, seguras y enfocadas en el usuario.
La funcionalidad tiene un enorme valor para una empresa, ya que impacta directamente en la productividad, la competitividad y la satisfacción del cliente.
No se debe trabajar con funcionalidad cuando no se cuenta con los recursos necesarios, cuando no está alineada con las metas estratégicas de la empresa o cuando la empresa no está preparada para adoptar el cambio.
Funcionalidad y burocracia representan dos enfoques opuestos en la gestión de procesos, organizaciones y sistemas.
La burocracia puede proporcionar estructura y transparencia y no sacrifica la funcionalidad. Sin embargo, cuando se vuelve excesiva, obstaculiza la operatividad y la innovación.

Buen escrito, breve, fresco, sencillo y asequible al público llano. Es un tema recurrente en materia de negocios, tratado directa o colateralmente en varios formatos y empleando otros términos que al final no son más que sinónimos de lo aquí expresado como funcionalidad. Pueden mencionarse "Mac Donald, una nueva forma de hacer negocios", la biografía de Stevens Jobs cuyo título no recuerdo y la serie de varios títulos sobre la excelencia. Todo lo relacionado tiene el valor de servir de referencia sobre la conducta para hacer negocios aún con lo imprescindible de filtrar licencias literarias; del propósito de rendir tributo a ciertos personajes y de las intenciones subliminares de haber propaganda a la sociedad capitalista atendiendo al origen de los autores. La diferencia entre un veneno y un medicamento es hallar la dosis exacta para tratar al paciente teniendo en cuenta ciertos protocolos sin ahogar la iniciativa bajo supuestos teóricos rígidos. Lo primero que debe ser funcional es el diseño de la sociedad y como muy bien señala el autor del actual escrito en los ejemplos expuestos lo funcional se trata de combinar metas individuales con aspiraciones sociales en un marco de posibilidades. Intentar imponer esquemas sobre los intereses individuales lleva al fracaso. No hay otra forma de adaptarse a las circunstancias que interactuar con individuos agrupados según criterios grupales. Organizaciones masivas uniforman sin generan criterios de intereses de sectores que al final es lo que conforma la nación.
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