Por Luis Gutiérrez Urdaneta
A principios de los 90´s del siglo anterior
Cuba enfrentó una profunda crisis debido al “desmerengamiento” del campo
socialista europeo. A ese periodo se le llamó “periodo especial”. He realizado innumerables
búsquedas en internet sobre las transformaciones de la industria salinera en
Cuba en ese lapso. Lamentablemente, no hallé nada y me decidí a contar, sólo de
manera anecdótica, desde mi óptica de entonces joven participante, una reforma “desconocida”
de la cual se pueden extraer múltiples lecciones hoy.
El contexto
Para emprender trasformaciones fundamentales en
la política y economía cubanas existía un contexto específico:
Había comenzado en la segunda mitad
de los 80´s, lidereado por Fidel, el “proceso de rectificación de errores y
tendencias negativas”. Aunque las soluciones a algunos de esos fenómenos fueron
controversiales, y en varios aspectos la dirección de ese proceso era opuesta a
los cambios que necesitaba el modelo existente, el debate social que éste
generó, dio lugar, desde la óptica política, a un marco propicio para el
diagnóstico y revisión de la situación de la economía y la sociedad en Cuba.
Desde 1982 había sido nombrado
Marcos Portal como Ministro de la Industria Básica. Marcos, que comenzó un
proceso profundo de reformas dentro de la rama, especialmente en la dirección
de los procesos. Aunque lo que pudiéramos llamar la “Comisión Nacional de
Obstáculos” ya existía (no tenía aún el desarrollo que hoy exhibe), su
desactivación fue precisamente uno de los propósitos de la “rectificación de
errores y tendencias negativas”.
A fines de los 80´s Fidel ya había
avizorado un concepto estratégico que se llamó “periodo especial-opción cero”
que suponía un escenario crítico: autodestrucción del campo socialista europeo y
cero entradas de combustible en Cuba”. Estaba implícito en ese concepto el
reforzamiento del bloqueo yanqui a Cuba.
El Partido y las organizaciones de
la sociedad civil, liderearon el llamado proceso de rectificación, y el
consenso fue logrado mediante discusiones en las bases populares. Existía un inmenso
liderazgo político que convertía al pueblo en actor activo y no simple
espectador.[i]
Es en ese contexto que se plantea la
restructuración de la industria salinera en Cuba.
El inicio del proceso de restructuración
A principios de 1990 fuimos convocados por el Comandante
Pedro Miret y Marcos Portal, junto a directivos de organismos de la
administración del estado y de la Unión de Empresas de Minería y Sal (UEMS) a
una breve reunión el MINBAS. Miret explicó el concepto de opción cero y detalló
la importancia estratégica de la sal marina para la zafra, la producción de la
industria Cloro Sosa, para la industria conservera y como “refrigerador
natural” de las carnes ante interrupciones prolongadas del fluido eléctrico. El
viceministro Tony de los Reyes atendería directamente la tarea por el MINBAS.
El país se estaba preparando con antelación para un escenario crítico.
Allí mismo se decidió la formación de un grupo
temporal en la UEMS, concepto introducido por Marcos, que debía rendir cuenta
de sus resultados ante Miret y él mismo, y ante los representantes del Comité
Estatal de Finanzas (Millares, viceministro, formaba parte de aquel grupo), del
Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social (Isabel Asencio, Directora de ese
organismo) y de otros organismos centrales. El contenido político formó parte
de la estrategia.
La formación del grupo temporal en la UEMS
La idea trasmitida por Marcos Portal fue el
comienzo del análisis del proceso productivo y posteriormente la ejecución de
las transformaciones laborales y salariales y la calidad de los procesos.
Recién se habían aprobado la formación de las llamadas brigadas integrales y el
pago por turnos, entre otras medidas de apoyo con mejores remuneraciones a la
actividad productiva.
La industria salinera enfrentaba tres problemas
fundamentales para acometer la transformación: la falta de piezas de repuesto y
gomas para los montacargas, las dificultades en la transportación por carretera
que comenzaba a sufrir el país y el éxodo de trabajadores de la actividad
salinera hacia la construcción de hoteles[ii].
A los pocos días se formó el grupo temporal en
la UEMS. A más de 35 años, recuerdo con mucha estimación a sus integrantes:
Morales, ingeniero químico y experto en salinas, Ángel Bueno y Miguel del
Valle, ingenieros mecánicos innovadores, Roberto Xenes, la enciclopedia de las
salinas, Eddy Estévez, experimentado técnico y anteriormente obrero salinero y
los destacados economistas Roberto Gutiérrez y Humberto Herrera. Me tocó
liderear el grupo de la Unión, que se fundía a los grupos creados con los
mejores directivos y especialistas en cada una de las salinas: Matanzas,
Nuevitas, Puerto Padre y Caimanera.
En las visitas a cada una esas salinas se
realizaban tormentas de ideas y discusiones técnicas profundas. En esta breve
reflexión me concentraré en la salina de Matanzas (Bidocq) pues fue en la cual
las transformaciones fueron más profundas y revolucionarias.
El grupo fusionado en Matanzas contó con la
presencia activa de Julito Trujillo, el buen guajiro director de la empresa y
diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Luego de intensos debates
desde la tormenta de ideas inicial y la selección de los objetivos centrales se
plantearon transformaciones revolucionarias, para lo cual el acompañamiento
político del Partido y el sindicato fueron indispensables. La atención al
hombre, desde la alimentación y los medios de protección hasta la transportación,
fue premisa.[iii]
Los representantes designados de los organismos de la administración central
del estado, por suerte de mente abierta, se convirtieron en aliados
indispensables en la lucha contra las trabas.
Me dirigí a la CUJAE y obtuve el concurso de la
decana de la Facultad de Ingeniería Industrial, Ana Karell y del profesor
Ricardo Montero, que nos asesoraron en la selección de métodos de estiba y en
la organización de los procesos productivos[iv].
A partir de esta experiencia, estudiantes de esa Facultad participaron
activamente en la racionalización de los procesos productivos en
establecimientos de la Empresa Minero-Salinera de Villa Clara. Se logró una
integración ciencia-producción al estilo de la reciente batalla contra la COVID
en Cuba.
Se buscaba una solución integral. Se tomaron
como decisiones centrales la formación de una segunda brigada en los
cristalizadores para reducir el tiempo de extracción de la sal (no se perdía
tiempo en la reparación y el traslado del equipamiento de un cristalizador a
otro que podía tomar hasta quince días), previendo el adelanto a la estación de
las lluvias, la sustitución de los montacargas por bandas transportadoras
mediante nuevos métodos de estiba, con un aumento del empleo en una zona
necesitada del mismo y de un 33% en la capacidad de almacenaje, la formación de
un segundo turno en la planta procesadora de sal y la introducción de la
transportación por casillas hacia otro punto a 50 km de la salina[v].
La industria mecánica, la Unidad Administrativa Habana del reparto Chivás,
respondió puntualmente y se pudo formar la segunda brigada con las bandas
transportadoras y las combinadas de sal requeridas. [vi]
El programa de transformaciones se enriqueció en la discusión con los
trabajadores. La remuneración de los empleados aumentó.
Se lograron resultados encomiables en todas las
salinas. La de Matanzas, por ejemplo, duplicó la producción de la sal en meseta[vii]
y redujo en casi la mitad, a pesar del aumento del gasto salarial y de la
inversión del equipamiento producido en Cuba, el costo unitario de la sal
terminada. La sal fue el producto que, ya entrado el periodo especial se
mantuvo liberado, sin restricciones para la adquisición por la población
durante el periodo especial. Esa fue una de las indicaciones del Comandante
Miret: ¡y se cumplió!
Las lecciones aprendidas
Es por ello que, haciendo memoria de aquellos
lejanos tiempos, me sorprendo con el enfrentamiento a la crisis energética de
hoy: la falta de un discurso político convincente y de una estrategia política
y productiva con la participación popular sobre algo tan simple como
imprescindible: la preparación y conservación de los alimentos por la
población debido a las interrupciones eléctricas y la falta de gas licuado. Un
tema del cual casi nada se aborda en los medios o las comunicaciones institucionales.
¿Cómo cocinan las familias? ¿Cómo conservan los
alimentos? ¿En algún momento se analizó este asunto con previsión para
coordinar las acciones necesarias en un escenario crítico? ¿Se evaluaron
escenarios? ¿Debe dejarse que sólo la “mano invisible” continúe “resolviendo”
el problema del carbón, la leña y las cocinas rústicas para estos combustibles,
si esa fuera la solución más racional, a precios lejos del alcance de la
mayoría? ¿O que cada cual resuelva como pueda? El saco de carbón ronda hoy los
2 000 – 2 500 pesos en La Habana. ¿No es este un problema de seguridad
nacional?
Y me remito al título de esta reflexión:
“Ausencia de estrategia o improvisación”. La activa participación de las bases
del Partido y del pueblo, la autocrítica como punto de partida del cambio y la
estrategia eran el corazón de aquel “proceso de rectificación de errores y
tendencias negativas”: esas fueron las lecciones aprendidas.
Este documento lo he preparado apelando a mi
memoria. Ruego disculpen cualquier inexactitud u omisión menor.
Post scriptum
Había concluido estas breves reflexiones y el
30 de enero el gobierno fascista de Trump aprobó más medidas punitivas contra
la nación con la imposición de aranceles a aquellos países que envíen petróleo
a Cuba. Es muy probable que estemos a las puertas de la opción cero. Si no hay
una estrategia al detalle es imprescindible armarla: “plan contra plan”. No hay
tiempo para quejas.
Como escribió el Apóstol a Maceo a unos días del descalabro de La Fernandina: “Ni Ud. ni yo perderemos tiempo de hombres en lamentaciones”. La estrategia debe venir acompañada de las necesarias acciones de comunicación y razonamiento político con el pueblo: urge. Hoy más que nunca el tiempo es una variable crítica. Está en juego la sobrevivencia de la nación y la unión alrededor de un plan de todos es hoy imprescindible.
Luis Gutiérrez Urdaneta 30/1/2026
[i] Para
ejemplificar mejor la situación, el poder de convocatoria del Partido era
enorme. Los CDR eran una organización activa y con amplia participación
popular, las donaciones de sangre eran parte de la cultura social y no una
mercancía, se adiestraron yuntas de bueyes con tiempo suficiente para
garantizar la zafra, se montó una fábrica de hilos de sutura quirúrgicos de
henequén como respuesta a la escasez de insumos médicos, se previeron los
“camellos” para el transporte urbano, las “limusinas” como taxis y la venta de
bicicletas para la transportación de los trabajadores de manera masiva. Todo
ello dentro de una estrategia integral clara y con el imprescindible
intercambio político desde la más alta dirección del Partido y del gobierno.
[ii] Esto era muy
acusado en las salinas Bidocq de Matanzas y El Real de Nuevitas, por la
cercanía a los futuros polos turísticos.
[iii] Recuerdo que hasta nos entrevistamos con el pescador de la salina,
para precisar la necesidad del aumento de la pesca para la alimentación de más
trabajadores. El pargo era la especialidad del comedor de la salina y el
cocinero era un maestro de la buena cocina.
[iv] Se revisaron 18 métodos de estiba para seleccionar el más aconsejable.
[v] Ello atenuaba
de manera significativa la paralización de la planta por el almacén lleno.
[vi] Esto puede parecer una broma, pero fue real. Para poder realizar el
embarque por casillas de ferrocarril, se crearon las condiciones en la propia
casa de una señora que estaba dispuesta a cocinarle a 8 estibadores, con la
entrega de los alimentos sin cocción por normas de consumo para un periodo. Eso
era en aquellos tiempos un anatema. Cuando se fue a “radicar” la plaza en la
Dirección Municipal de Trabajo, el funcionario encargado se negaba porque como
la compañera a contratar era ama de casa, de acuerdo a las “normativas”, la
persona que cocinaba no podía realizar la limpieza. O sea, había que buscarle
una empleada que limpiara la casa y fregara. Recuerdo que le pregunté al
funcionario, que si él era el que cocinaba o el que limpiaba su casa. No
obstante, el colega se mantuvo en “sus trece”. Luego de muchas reuniones y
pérdida de tiempo se pudo desmontar la traba.
[vii] Es la sal que,
luego de extraída de los cristalizadores, se almacena en una meseta a la
intemperie. Ese inventario es esencial para la producción industrial en años
climáticos adversos.
Comentario HHC: La Sal en tiempos de crisis es esencial, sobre todo para la conservación de alimentos, etc. por ello comparto la preocupación de Luis Gutierrez ante la aparente falta de estrategia existente para enfrentar una condición extrema en estos momentos. Ya que se trata, de garantizar la comida de la población.
Como se menciona en el texto, participé intermitentemente en ese proyecto, bajo el liderazgo de Luis. Me acuerdo que otro problema a resolver era al desarrollar la producción de Sal en Matanzas, y estar relativamente cerca de la capital, se ahorraría los costosos viajes de trasladar la Sal de Guantanamo a la Habana, y me acuerdo que calculamos cuanto se ahorraría en combustible en diez años, y era el equivalente a viajar a la Luna si hubiera , hipoteticamente, una carretera.
La preocupación, la nostalgia y la situación del país y los desafios que enfrenta, me motivo a buscar información por ambas salinas, y encontré un revelador artículo en el periódico Giron del 21 de marzo del 2025 titulado "La salina matancera y su lucha por la supervivencia"
La Salinera de Guatánamo, la mas grande del pais, encontré que hace diez meses el Presidente Diaz Canel visitó la Salina, y habían inventarios de miles de toneladas que no se podían trasladar por falta de combustible, y en las provincias occidentales se carecía o faltaba el producto.
En abril de 2024, según reportó el Periódico 26 de Las Tunas, la situación era similar en la Unidad Empresarial de Base (UEB) Salinera de Puerto Padre.



Vaya, como mencioné en mi comentario anterior queda ratificado que el liderazgo no se hereda. Ahora mismo lo que estoy viendo en el noticiero de hoy a las 8 pm es un reportaje sobre la defensa armada como si lo demás estuviese resuelto. Craso error, allá vamos. Ciertamente que el desgaste de la sociedad después de tantos años debe influir en los enfoques de soluciones; por la misma razón los métodos deben variar, pero no se justifica obviar el estado actual pensando que el escenario es el mismo. Mucho menos apartarse de la población que en nada se asemeja a la del pasado. Llamo la atención que en otros momentos no se acudió a soluciones macroeconómicas donde cuentan los números, no las personas.
ResponderEliminar