Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 14 de febrero de 2026

Estados Unidos contra Estados Unidos


Por Jorge Gómez Barata

Estados Unidos está en guerra; esta vez contra Estados Unidos. Donald Trump puede fantasear con que ha terminado ocho o más guerras, lo cual es dudoso; lo seguro es que ha iniciado una, la más destructiva y peligrosa de todas. Se trata de la guerra contra su propio país en la cual, en lucha fratricida enfrenta a su población, sus instituciones y los ideales originales expuestos en la Declaración de Independencia.

Equivocado, Trump carga contra las prácticas y los valores que, prevaleciendo sobre máculas, equívocos e injusticias, forjaron las luces y sombras de la grandeza de los Estados Unidos.

Trump está en guerra contra los integrantes del Partido Demócrata, aunque esta vez no se trata de una disputa electoral sino conceptual; en todo caso, lo que se elige es el modelo de país que quieren los estadounidenses, uno como el que legaron sus mayores y que fue el más liberal y acogedor del mundo o como el que promovió el senador McCarthy, cuando los norteamericanos se persiguieron y delataron unos a otros y la mala fe envenenó a la nación.

Trump hace la guerra contra los migrantes legales e indocumentados; decenas de millones de personas que, durante medio milenio, desde todo el mundo, en calidad de colonos y emigrantes, arribaron a las colonias que luego fueron los Estados Unidos y que, con el tiempo y el trabajo, forjaron la primera nación multicultural del hemisferio que, orgullosa y tolerante con los llegados de fuera, asimiló el credo de considerarse ellos mismo, una orgullosa nación de emigrantes: “Tierra de los bravos y hogar de los valientes”.

Los colonos y los emigrantes no fueron nunca invasores ni transgresores, sino precursores y forjadores que desbrozaron los montes, labraron la tierra, trazaron los caminos y horadaron las montañas por los que avanzó el progreso. Ellos no fueron nunca indiferentes, sino parte en la lucha por la independencia y con impar heroísmo, libraron las batallas de la nación y las guerras de sus élites.

Trump hace la guerra a la Constitución, la única que ha resistido la prueba del tiempo y durante más de 200 años ha estado vigente y a pesar de guerras y crisis, incluida la más violenta y devastadora guerra civil de todos los tiempos, ha prevalecido para preservar los derechos y las libertades.

Europeos y latinoamericanos, quienes mejor los conocen, perdonaron a los Estados Unidos por demorar casi cien años la abolición de la esclavitud, momento en que entronizaron la segregación racial y durante casi otro siglo practicaron la primera versión del apartheid: “Iguales pero separados”.

También fueron indulgentes ante los desmanes intervencionistas en América. Europa respetó y admiró a los Estados Unidos, aun cuando demoraron en definir su posición e intervenir en la Primera Guerra Mundial y, otra vez fueron lerdos cuando, al aplazar con diferentes pretextos, la definición frente al fascismo y sólo intervinieron en los combates de la II Guerra Mundial, después de que Japón atacó Pearl Harbor en 1941.

Con sus discursos y sus actos, Donald Trump se define como un peligro para la humanidad. En primer lugar, para sus ciudadanos, para sus adversarios y para los países vecinos. Como mismo invadió a Venezuela, secuestró a su presidente y lo llevó a Nueva York donde es juzgado, puede sugerir la invasión a Groenlandia, la incorporación de Canadá, la apropiación del Canal de Panamá, la intervención con sus tropas en México, el bloqueo naval al comercio energético de Cuba y el exterminio de Irán.

Con acciones de la trascendencia de la agresión a Venezuela a cuyas otrora poderosas autoridades nacionales ha maniatado, incorporando la cooptación a su sistema político, Estados Unidos ha llegado al extremo de que sea su Departamento de Energía quien concede las licencias para la venta de su petróleo, relacionando además a los países con los cuales no puede negociar.

Un nuevo peligro amenaza, incluso a países tan tranquilos y amables como Canadá, Holanda y México, todos aliados suyos que nunca han molestado a nadie. Al terrorismo instalado desde hace años en el ámbito internacional, se ha sumado otra amenaza: los Estados Unidos que, en un acto de autofagia, pueden devorarse a sí mismo y devorar a otros. Allá nos vemos.

Febrero 2026. Publicado por el diario ¡Por esto! Al reproducirlo indicar la fuente

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