Washington, DC — El Senado de Estados Unidos votó hoy para avanzar una Resolución de Poderes de Guerra contra una guerra de Estados Unidos con Venezuela, con 52 votos a favor y 47 en contra.
“Que el Senado vote por primera vez avanzar una Resolución de Poderes de Guerra muestra un creciente rechazo en el Congreso a las acciones militares ilegales de la Administración Trump en América del Sur”, señaló hoy Mark Weisbrot, codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR). “A pesar de su menosprecio al Estado de derecho, el equipo de Trump se toma en serio al Congreso como fuerza política. Por eso Rubio, Hegseth y el asesor jurídico de la Casa Blanca realizaron una sesión informativa secreta con senadores el 5 de noviembre, un día antes de la última votación sobre una Resolución de Poderes de Guerra (como la de hoy), con el fin de impedir que llegara al pleno. La última vez lo lograron prometiendo que no habría una guerra terrestre ni ataques aéreos en Venezuela. Según informes de prensa, el asesor jurídico de la Casa Blanca también dijo que no tenían justificación legal para ataques terrestres en Venezuela.
Ahora esas promesas son menos creíbles y menos importantes. La mayoría del Congreso no quiere la guerra. Y, de manera muy importante desde el punto de vista jurídico, esta Resolución de Poderes de Guerra también prohibiría el ‘bloqueo’, como Trump lo ha llamado con precisión, que implica la incautación de petroleros, privando así al pueblo venezolano de las escasas divisas que necesita para importaciones esenciales, incluidas las destinadas a la agricultura, los alimentos y los medicamentos. El bloqueo constituye una nueva ronda de las sanciones que provocaron que Venezuela sufriera la peor depresión en tiempos de paz de la historia, tres veces mayor que la Gran Depresión de Estados Unidos, con una pérdida del 74% del PIB entre 2012 y 2020, y decenas o incluso cientos de miles de muertes.
La mayoría del Congreso tampoco respalda eso”, expresó Weisbrot.
“La población estadounidense no quiere ver a Estados Unidos involucrado en otra ‘estúpida guerra’, esta vez en Venezuela”, afirmó hoy Jake Johnston, director de investigación internacional del CEPR. “Las encuestas realizadas posteriores al 3 de enero muestran que una parte significativa de personas en Estados Unidos sigue oponiéndose a la política de Trump hacia Venezuela, y la posibilidad de que se desplieguen tropas estadounidenses en Venezuela —como Trump y otros altos funcionarios de la Administración siguen diciendo que están considerando— es aún más impopular. Los senadores parecen estar captando el mensaje”.
“Los planes de Trump para ‘administrar’ Venezuela requieren un bloqueo liderado por las fuerzas militares —un claro acto de guerra que estaría cubierto por la Resolución de Poderes de Guerra— y la amenaza de una invasión”, añadió Johnston. “Hoy, el Senado envió un mensaje claro al presidente de que este camino es inaceptable”.

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