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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 5 de febrero de 2026

REPORTE SOBRE ECONOMÍA CUBANA Julio-Diciembre 2025 4TA EDICIÓN (I)

 INTRODUCCION

La dinámica de la economía cubana en 2025 fue coherente con la utilización de un modelo económico agotado y sin resortes efectivos que permitan accionar palancas para transformar una realidad necesitada de cambios estructurales y una renovada capacidad de adaptación.

El proceso de derechización política en la región latinoamericana continuó alejando aún más a antiguos socios y posibles mercados, al tiempo que debilitó las escasas alianzas políticas. En ese sentido, el impacto de la política exterior de los Estados Unidos en el área también ha retraído considerablemente las posibles oportunidades comerciales que ya se mostraban en franco declive.

El constante asedio contra Venezuela, que ya a inicios de 2026 incluyó el secuestro de su presidente, con los desenlaces internos que se avizoran y las presiones externas por desvincular a ese país de sus compromisos y relaciones comerciales con Cuba, configuraron en 2025 —y proyectan para el presente año— un escenario inmediato más incierto y visiblemente más difícil. De manera directa, el conjunto de sanciones económicas del gobierno de los Estados Unidos y las amenazas de otras medidas más agresivas han restringido las capacidades internas, por mínimas que fueran, y complejizado las posibilidades de ganar terreno en materia de resultados socioeconómicos.

Los aliados políticos en otras regiones, fundamentalmente Rusia y China, mostraron signos alentadores en cuanto a la solidaridad y el apoyo en momentos extremos, mas no llegaron a concretarse en acuerdos comerciales e incrementos de la inversión. Los socios históricos se protegen con un pragmatismo al estilo del siglo XXI que delimita muy bien las alianzas políticas, la ayuda y la colaboración de las relaciones comerciales. Por otra parte, el fantasma de la Posición Común en la Unión Europea amenazó seriamente durante el último semestre.

Si bien se pueden identificar algunos pasos en el sentido correcto —aunque quizás no de la manera más idónea— respecto a la política económica, 2025 vuelve a ser un año donde la proactividad continuó siendo tímida y las transformaciones estructurales ausentes, a modo de elefante en la habitación.

Los intentos de perfeccionamiento del mercado cambiario como parte de un Plan de Gobierno finalmente público, unidos a algunas modificaciones sobre la inversión extranjera, no han sido más que un esbozo traslúcido y muy reducido de lo que se debe hacer. La ausencia de un enfoque sistémico y de la velocidad necesaria en la implementación de medidas socioeconómicamente racionalizadas denotan improvisación y reacción en vez de previsión, planificación y capacidad adaptativa.

Los niveles productivos del tejido empresarial nacional, privado y público, continúan por debajo de la demanda y lejos de lo necesario para garantizar exportaciones que permitan financiar áreas muy deterioradas mediante un cambio en la estructura de las inversiones. Los principales motores económicos continúan en evidente retroceso y mientras se promueven algunas leyes —a veces muy difíciles de hacer cumplir— en una especie de sprint legislativo sin precedentes, otras imprescindibles, como la Ley de Empresas y una profunda reforma tributaria, aún duermen el sueño eterno.

Otra vez ha sido preponderante durante doce meses el impulso hacia un mayor control de la actividad económica y la extracción de rentas, sin enfoques claros en paquetes de incentivos reales que promuevan y protejan la producción doméstica. El respaldo que significó el sector privado nacional —más allá de los altos precios y el estigmatizado enriquecimiento individual— a la oferta se ha visto afectado por una reducción en el número de empresas aprobadas, unido al enlentecimiento y la burocratización de los métodos de aprobación. La ampliación de actividades y el tratamiento diferenciado a estas micro, pequeñas y medianas empresas continúa ausente.

El impacto social de los desbalances económicos y la falta de tino en la conducción de la política económica ha convertido en más vulnerables a las capas sociales más desprotegidas, como una especie de espiral negativa, y el presupuesto destinado a estos fines aún no logra cubrir las necesidades básicas para un nivel de vida digno. Esta situación ha acarreado su consiguiente impacto negativo en la emigración, desacelerada en el último año por factores externos en vez de por incentivos domésticos.

La lectura de algunas señales en cuanto al manejo del presupuesto y los resultados contables al cierre del año se ha convertido en estandarte de algo que aún no se consolida como fortaleza. La reducción del déficit en comparación con la meta trazada, lejos de un aspecto positivo per se, no es más que una cortina de humo cuando se agravaron las cadenas de impago a productores nacionales —privados y estatales—, no se ejecutan partidas de gastos y se mantiene la caída libre de la calidad en los servicios básicos universales de salud, educación, asistencia social y comunales, reflejado en los indicadores de cada una de estas áreas.

Ciertamente, el año estuvo marcado por otros factores negativos que no dependen directamente de la conducción de la economía —como son los desastres naturales y las epidemias— y que son transversales a la propia economía y a la sociedad en general, lo cual complejiza mucho más cualquier esfuerzo por avanzar. No obstante, la falta de visión para adelantarse a señales evidentes internas y en la arena internacional también jugó en contra de los avances necesarios.

El año 2026 se proyecta difícil a todas luces. El escenario externo en medio de tensiones geopolíticas de gran escala y en todas las regiones del planeta, dificulta el desenvolvimiento y el patrón de inserción externa de Cuba. Hacia adentro, la previsión tampoco puede ser buena, sobre todo cuando los pilares de un mejor desempeño socioeconómico han sido identificados en el turismo, la inversión extranjera y los ingresos por exportaciones de servicios, todos en evidente deterioro y sin un pronóstico positivo para los próximos dos semestres.

RESUMEN EJECUTIVO

En 2025, la economía cubana operó en un contexto internacional adverso, en el que se endurecieron las restricciones financieras y comerciales que afectaron de forma directa la operatividad económica, en particular, por el impacto del bloqueo y la permanencia de Cuba en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo. En este contexto, el país se mantuvo excluido del sistema SWIFT, lo que supuso mayores dificultades para realizar transacciones bancarias internacionales. Asimismo, el entorno geopolítico global se caracterizó por una mayor incertidumbre y fragmentación, con mayores riesgos sobre las rutas de comercio, el abastecimiento energético y el acceso a inversiones.

En materia de política económica, las prioridades se concentraron en la estabilización y en la corrección de desequilibrios macroeconómicos, sin lograr revertir el deterioro de fondo de la economía. La ausencia de reformas estructurales y macroeconómicas más profundas contribuyó a la caída del PIB por tercer año consecutivo. Aunque el presente Reporte CEEC reconoce una reducción del déficit fiscal hasta niveles considerados “manejables”, se mantuvieron limitaciones en el crecimiento, la equidad y las perspectivas de desarrollo, en un contexto marcado por la crisis energética y las urgencias vinculadas a la producción de alimentos. De cara a 2026, el documento señala que la inversión continuaría siendo insuficiente, con una tasa cercana al 10 % del PIB.

En cuanto al crecimiento económico, la economía profundizó su contracción en el año, de modo que se consolidó un patrón de estancamiento y ausencia de recupe- ración. El modelo de crecimiento del CEEC estimó para 2025 una reducción del PIB cercana al 5 % en su escenario más probable. Entre los factores explicativos, este Reporte CEEC destaca la caída de los ingresos externos —con exportaciones de bienes y servicios por 8 847 millones (-8.2 % interanual)—, el retroceso del turismo (-10.5 % en visitantes) y el deterioro de las condiciones energéticas (generación eléctrica -13.7 % y consumo de combustibles equivalentes -6.5 %). A ello se sumaron elementos de la política macroeconómica con efectos procíclicos asociados al ajuste fiscal.

En el sector empresarial, se observó una ralentización en la creación de mipymes respecto a años anteriores y persisten señales de tensión en el marco legal, lo cual impone límites institucionales que frenan su consolidación y articulación productiva. Entre septiembre de 2024 y diciembre de 2025 fueron autorizadas 816 nuevas mipymes; aunque el acumulado superó más de 11 mil mipymes aprobadas, al mismo tiempo se reportaron 869 mipymes con pérdidas y 65 cierres totales o parciales. Este Reporte CEEC también enfatiza en los encadenamientos con empresas estatales (por ejemplo, 2 311 producciones cooperadas en la industria y 2 355 en la industria alimentaria), junto con cambios regulatorios y financieros (incluyendo un nuevo mecanismo de asignación de divisas y la introducción de un mercado cambiario para nuevos actores), pero sin evidencias de una transformación estructural de la empresa estatal.

Desde la perspectiva sectorial (alimentos, energía, transporte y turismo), la diná- mica productiva y de servicios mostró un deterioro transversal, con la crisis energética como eje de arrastre sobre el resto de los sectores. En energía, este Reporte CEEC subraya el envejecimiento de las termoeléctricas (con un promedio superior a cuarenta años), la persistencia de déficits y cortes, y la ejecución de un programa de recuperación del Sistema Eléctrico Nacional con 1 150 millones de USD, que permitió recuperar capacidades (422 MW en generación distribuida y 228 MW en generación centralizada) y avanzar en la expansión solar (9 % de aporte a mediados de octubre y una proyección del 10 % al cierre del año). En alimentos, se mantuvieron incumplimientos en las entregas normadas y presiones de precios con fuerte incidencia inflacionaria, pese a medidas de control. En transporte se estima una contracción de la actividad en 2025. Los datos del primer semestre —los más recientes disponibles— indican que el transporte de pasajeros cayó 10 % y el de ómnibus públicos 14 %, mientras el transporte de carga se redujo en casi dos millones de toneladas, con un aumento relativo del transporte marítimo. En turismo, la recuperación se debilitó: la ocupación hotelera hasta septiembre fue de 18.9 % y los visitantes internacionales disminuyeron 18.7 % entre enero y noviembre, situándose en torno a 1,6 millones, aproximadamente 40 % de los niveles previos a la pandemia.

En exportaciones e importaciones, el Reporte CEEC indica la posible mejora en la relación de términos de intercambio; sin embargo, ello no se traduciría automáticamente en un alivio de la restricción externa ni en una recuperación significativa de los principales rubros exportables, debido a una combinación de factores, entre los que se encuentra el limitado alcance de la oferta exportadora. En respuesta, se describen esfuerzos puntuales de financiamiento orientados a recuperar actividades como la agroindustria azucarera, el tabaco y las producciones de cacao/chocolate, mediante esquemas financieros y empresas mixtas. Además, los mecanismos de autofinanciamiento en divisas —con 31 esquemas en funcionamiento de 45 aprobados— se presentaron como una vía para reanimar gradualmente la producción y ampliar la autonomía operativa del sector exportador.

En inversión extranjera directa (IED), se introdujeron medidas para flexibilizar el marco operativo para atraer capital, aunque persisten restricciones regulatorias y de credibilidad que limitan la escala del resultado. Se describen medidas como la simplificación de trámites, el “silencio administrativo positivo”, la ampliación de facilidades comerciales, la posibilidad de contratación directa por empresas extranjeras y nuevos modelos tipo BOT, junto con anuncios como swaps de deuda por activos y propuestas de nuevas zonas especiales de desarrollo. En cuanto a magnitudes, se reportan 376 negocios con IED (32 nuevos en 2025) y una cartera de 426 proyectos por 31 152 millones de USD (incluyendo 35 en la Zona Especial de Desarrollo Mariel), aunque se enfatiza la persistencia de temas pendientes, como el marco para inversión extranjera en el sector no estatal y una mayor incorporación formal de cubanos residentes en el exterior.

En materia de deuda externa, las renegociaciones mejoraron plazos, pero no redujeron el monto total, manteniendo elevada la vulnerabilidad financiera y el riesgo de impagos. El Reporte CEEC indica que en 2025 se realizó una nueva ronda con el Club de París que reorganizó pagos vencidos y por vencer, pero sin reducción del total adeudado, a diferencia de 2015. El informe del Club de París citado estimó la deuda cubana en 29,8 mil millones de USD en 2024 (frente a 29,4 mil millones en 2023) y proyecta 32,2 mil millones en 2028, lo que sugiere ausencia de nuevos préstamos relevantes en el período; también se mencionó la negociación con España para implementar un acuerdo de conversión parcial de deuda vía inversiones, aún sin detalles operativos publicados.

En materia de equilibrios macroeconómicos (fiscal–precios–cambio), en 2025 se observó una mejora parcial en algunos indicadores, pero la estabilidad siguió siendo frágil y dependiente de ajustes que no resolvieron las causas estructurales del desequilibrio. El déficit fiscal cerró en 74 518 millones de pesos (≈6 % del PIB), por debajo del plan inicial (84 %), con ingresos por 445 600 millones (+15.7 % vs. 2024) y gastos por 520 100 millones (+11.9 %). Sin embargo, el propio Reporte CEEC advierte que la reducción relativa del déficit descansaría sobre el “impuesto inflacionario.” Respecto a los precios, la inflación oficial interanual cerró en 14.07 % (por debajo de 2024), aunque se reconocen estimaciones no oficiales más elevadas y se subraya que la desaceleración se dio en un contexto recesivo. En el frente cambiario, el tipo de cambio informal se depreció algo más de 30 % y se estabilizó alrededor de 435 CUP/USD; a finales de año se introdujo una nueva tasa oficial para la población y el sector no estatal, presentada como un primer intento de recomposición institucional, pero con retos operativos (brecha con el mercado informal, colas, capacidad de oferta y conexión con remesas).

En el año se registró una mejora en la estadística de salarios reales del sector estatal, aunque, desde una visión más general, el balance siguió dominado por la erosión acumulada del poder adquisitivo y tensiones sobre el bienestar de los hogares. El informe estimó que los salarios nominales aumentaron 18 % en 2025 mientras la inflación oficial cerró en 14.07 %, lo que implicaría un crecimiento promedio del salario real de 3.62 %. No obstante, el comportamiento fue heterogéneo: el salario del sector público perdió capacidad de compra al crecer 7.5 % frente a una inflación superior, mientras el sector empresarial estatal registró incrementos nominales de 27 %, con ganancias reales en términos comparativos. En el informe se enfatiza que la mejoría de 2025 no compensa las pérdidas acumuladas de años anteriores y que en el período analizado no se identifica evidencia concluyente de una espiral salarios–inflación.

En condiciones de vida, este Reporte CEEC identifica tensiones interrelacionadas —incrementos de precios de bienes básicos, crisis energética y problemas sanitarios—, aun cuando se indica que alrededor de 70 % del presupuesto se destina a servicios sociales. También registra deterioros en variables demográficas y de salud (población efectiva 9,6 millones en 2025 vs. 9,7 en 2024; mortalidad infantil 9,8 por mil nacidos vivos), además de afectaciones por arbovirosis (55 fallecidos hasta diciembre) y baja disponibilidad del cuadro básico de medicamentos (30 % en julio), en un contexto de envejecimiento poblacional (casi el 26 % de la población tiene 60 años o más).

Las perspectivas para 2026 estarán dominadas por la incertidumbre, contexto que incluye un escenario extremo no descartado de escalada militar de los Estados Unidos hacia Cuba. Aun fuera de ese escenario, el desempeño económico del año dependerá de la capacidad de apalancar ingresos externos, aliviar restricciones energéticas y ejecutar con efectividad varias reformas anunciadas al cierre de 2025. Este Reporte CEEC identifica como factor crítico la evolución de las negociaciones entre los Estados Unidos y Venezuela y la eventual afectación sobre los envíos de combustibles a Cuba. Se afectaría por esta vía la generación eléctrica (entre 30 % y 35 % del combustible usado para la generación es importado), así como el transporte, la actividad productiva y el comercio exterior. Además, se señalan riesgos por expectativa de devaluación en el tipo de cam- bio informal. Por ejemplo, los diez días que siguieron al ataque a Venezuela el 3 de enero de 2026, el tipo de cambio informal se devaluó en 5.7 %, hecho que contrasta con la apreciación de 3.3 % que había tenido lugar entre los días 1 de diciembre de 2025 y 2 de enero de 2026. En clave de política, este Reporte CEEC sugiere valorar reformas de mayor profundidad (empezando por el sector empresarial exportador) y un enfoque de financiamiento externo para proyectos de energía (“project-finance”), cuyo repago se sustente en flujos del propio proyecto, con el objetivo de aliviar la presión sobre el sistema eléctrico y reactivar la generación de divisas.

Continuará

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