Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 13 de octubre de 2020

Responsabilidad compartida y reactivación económica

Por Jorge Rodríguez Hernández

El Gobierno cubano, desde la asunción del Presidente
Miguel Díaz-Canel Bermúdez, se ha movido en una lógica, con cierto pragmatismo, en la implementación de la política económica, y lo ha realizado, a pesar de no tenerlas todas consigo. Baste recapitular la cronología de sucesos y acontecimientos diversos acaecidos en ese periodo gubernamental, para arribar a esas conclusiones.

La pandemia de la COVID-19 ha obligado a las máximas autoridades cubanas, a hacer un replanteo de los objetivos para el corto, mediano y largo plazos en términos económicos, sin apartarse de la lógica y pragmatismo inicial, aunque esto último no se reconozca de manera expresa. El confinamiento y las restricciones impuestas por la letal enfermedad postergó planes y programas económicos en el orden colectivo e individual, todo ello en un entorno hostil provocado por bloqueo norteamericano.

Pero el inmovilismo nunca ha sido lo más aconsejable en estas circunstancias, y mucho peor resulta el paternalismo. Ante un río crecido, con aguas encrespadas y turbulentas, las decisiones sabias y arrojadas suelen ser las más aconsejables. Siete meses de duro batallar contra la COVID-19, erosionaron aún más las de por sí menguadas finanzas internas.

En tales circunstancias, se hacía imposible seguir subsidiando por más tiempo la irresponsabilidad de algunos ciudadanos y acomodando el necesario protagonismo de la mayoría disciplinada, para mantener a raya la pandemia, con medidas sanitarias restrictivas, las cuales además de tener un alto costo económico, complejizan todavía más el entramado social y tensan el ambiente político por las propias dificultades económicas que afronta el país.

Ante esta realidad, someramente descrita, el Gobierno optó por la responsabilidad compartida con los ciudadanos, para mantener contenida la COVID-19 en las actuales circunstancias, donde aún no se dispone de una vacuna al respecto. A partir de ahora, toca  a uno y otros solventar los gastos generados por la pandemia en todos los órdenes, lo cual requiere, como es obvio, de una reactivación económica, y esta última corre a cargo de todos y cada uno de los actores y modelos de gestión económicos, tal como lo refrenda la Constitución de la República.

La naranja o pastel- para ilustrar un poco el asunto- se partió a la mitad, sin que las partes, obviamente, se desentiendan de su responsabilidad, menos aún en una sociedad como la nuestra.

Si se saca y no se ingresa

La ministra de Finanzas y Precios Meisis Bolaños Weiss informó que ese organismo de la Administración Central del Estado destinó mil millones de pesos para enfrentar la pandemia, lo cual equivale a un per cápita por habitante de unos 892 mil 800 pesos, aunque no todos enfermemos por el virus SARS-CoV-2 o requerimos de algún servicio como parte de los esfuerzos del Gobierno cubano, para minimizar, en lo posible, lo efectos negativos de la pandemia.

Por su parte, La Habana gastó en seis meses y medio de pandemia 125 millones de pesos, según declaró en la Mesa Redonda televisiva Jorge Luis Villa, coordinador de la actividad económica del gobierno provincial, e informó que la capital dejó de ingresar en ese periodo mil 400 millones de pesos, equivalentes al 14% del presupuesto.

Para reducir el déficit generado por la pandemia, la caja contadora debe sonar, obviamente.

Como La Habana no hay dos

El centro económico, social y financiero del país requiere reactivarse con suma urgencia, al igual que el resto de los territorios del país, y las cifras así lo confirman, pues como La Habana no hay dos.

n  Representa el 43% de la recaudación de la Oficina Nacional de Administración Tributaria, con respecto al país.
n  Acumula , de forma conjunta, el 50 % de la circulación mercantil y de la venta del comercio minorista.
n   Cuenta con 260 cooperativas NO agropecuarias de las más de 430 existentes en el país.
n    Posee más de 192 mil 500 trabajadores por cuenta propia.
n   En su geografía operan 593 empresas de las más de mil 770 existentes en Cuba. En Santiago de Cuba lo hacen alrededor de 113, y 107 en Holguín.
n   Aporta el 42% de la producción industrial del país.
n  Constituye el segundo destino turístico con más alojamiento: más de 12 mil 110 habitaciones en unas 64 instalaciones.
n    Agrupa el 56% del volumen de las inversiones que se ejecutan en Cuba.

Si bien habrá que observar con lupa la evolución de la COVID-19 en la llamada nueva normalidad, la cual cuenta con un código de actuación, también habrá  que hacerlo con relación a los réditos de la responsabilidad compartida entre Gobierno, ciudadano y familia, así como a la  decisiva conjugación de esta última con la reactivación económica.

Los incentivos son ahora mucho más importantes que nunca, como parte de la implementación de la agenda económico-social acordada. El costo-beneficio ha de ser también parte de esta estrategia gubernamental.

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