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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

jueves, 17 de mayo de 2018

Las tasas de cambio en Cuba: lo “racional” y lo privado


Por Pedro Monreal
16 de mayo de 2018

El mercado minorista de cambio de moneda en Cuba (CADECA) es un dispositivo ubicado entre el bolsillo y el estómago. Si eso se pierde de vista, el análisis de la tasa de cambio de CADECA no llegaría muy lejos. Investigaciones publicadas han estimado que entre el 59% y el 75% del gasto de un hogar cubano se dedica a comprar comida. Eso es lo que fundamentalmente significa el mercado para el ciudadano promedio del país. (1)

Para poder asegurar un consumo de 3285 kilocalorías y 83 gramos de proteína per cápita diarias, se ha calculado que un hogar promedio de tres personas debía desembolsar mensualmente entre 882 y 1006 pesos cubanos (CUP), en dependencia de la composición del núcleo. Son datos de 2011 y no conozco cifras publicadas más actualizadas. En aquellos momentos, el salario medio estatal era de 445 pesos. Como se observa, hay un desbalance significativo entre ese ingreso y el gasto necesario para comer. (2)

La información parcial más reciente -con datos de 2016- confirma que la alimentación sigue teniendo un peso muy alto en el gasto total del consumo familiar, con niveles entre el 71% y el 55%. Aunque en 2016 se observaba una mejoría respecto a 2011 en cuanto a la capacidad de los ingresos para cubrir el consumo familiar, de todas maneras, sigue existiendo una brecha pues el gasto necesario para alimentarse es mayor que el nivel de ingresos promedio de las familias. (Datos no publicados de una investigación realizada en 2018 por economistas cubanas).

El hecho es que una parte de los ingresos suplementarios que se necesitan para cerrar esa brecha circulan a través de CADECA. En ese mercado monetario, un valor en divisas extranjeras se enfrenta a masas monetarias en las dos monedas cubanas –peso cubano (CUP) y peso convertible (CUC)- y a la vez, se enfrentan entre ellas las masas monetarias entre CUP y CUC. Esas operaciones de intercambio permiten el acceso a los alimentos que se encuentran en las tarimas de los mercados agropecuarios, en los anaqueles de las tiendas TRD, y en el mercado negro.

En ese contexto, la tasa de CADECA tiene una clara racionalidad económica. No es el resultado de una decisión administrativa sino del funcionamiento del mercado. ¿De veras pudiera pensarse que esa tasa la decide un funcionario sin mirar hacia el mercado?

Como se sabe, la tasa de CADECA no opera en un mercado “libre”, pues las autoridades cubanas tienen la capacidad para regular –dentro de límites- el mercado cambiario mediante diversos mecanismos, pero los factores de base de ese mercado –la oferta y demanda de diversos tipos de monedas- proporcionan el fundamento económico para la operación de ese mercado y para la determinación cuantitativa de las tasas de cambio que en este se forman.

Obviamente, no se trata de una racionalidad social. Se habla aquí de una racionalidad económica porque la tasa puede ser explicada a partir de un razonamiento económico, no meramente como el resultado de un acto voluntarista.

El Dr. Carlos García Valdés ha expresado que desea colocar en la blogosfera cubana algunas precisiones que constituyen cuestiones de economía política, y la primera de ellas ha sido afirmar dos cosas respecto a la tasa de CADECA: cuestionar su racionalidad y decir que he sobrestimado esa tasa. (3)

La segunda aclaración que enuncia el Doctor, consiste en retomar el argumento de Ariel Terrero acerca de que supuestamente le atribuyo al sector privado cubano “el papel fundamental en la unificación monetaria”.

Lo racional

He aclarado en párrafos anteriores en qué consiste la racionalidad a la que me refiero en relación con la tasa de CADECA. También la he explicado en textos anteriores. Se refiere a una racionalidad económica. No estoy hablando de una racionalidad social y mucho menos de una racionalidad moral o ética.  Esos son aspectos importantes, pero no constituyen temas que he abordado en el texto que el Dr. García Valdés comenta. (4)

Muchas cosas que ocurren en Cuba en materia de salarios, de precios y de impuestos, también tienen una racionalidad social difícil de entender: salarios y pensiones muy inferiores a las necesidades de los ciudadanos, precios estatales totalmente desconectados de los ingresos populares, y la aplicación de impuestos excesivamente altos en las TRD que tienen un carácter regresivo (afectan especialmente al consumidor de bajos ingresos) y que contribuyen a la existencia de precios elevados en otros mercados de alimentos.

Repito lo que he expresado anteriormente: a diferencia de la tasa de cambio oficial de 1 USD = 1 CUP, que es una ficción administrativa, la tasa de CADECA no puede ser manejada a voluntad, de espaldas a los datos de ese mercado monetario.

Si eso fuese posible, hace mucho tiempo que los funcionarios cubanos hubieran emitido algún ukase para fijar otra valoración de la tasa de CADECA. La razón habría sido obvia: una apreciación de la moneda nacional por esa vía sería la forma más rápida y más fácil de elevar el nivel de vida de la población. De un día para otro, subiría el valor efectivo de los salarios estatales y de las pensiones, beneficiando con ello a millones de personas.

¿Por qué ello no sucede?

La respuesta parece evidente: ese tipo de manipulación cambiaria no es factible.
El valor de la tasa admite un grado de desviación respecto al nivel que supuestamente determinaría el funcionamiento de un mercado “libre” de oferta y demanda de esas masas monetarias que se enfrentan en el mercado de CADECA. Sin embargo, ese margen es relativamente reducido. En el minuto en que se intente imponer una tasa de CADECA que no refleje esencialmente las relaciones de oferta y demanda de ese mercado monetario, se expandirían los mercados negros de cambio de moneda de manera muy acelerada. Eso es algo bien conocido.

No tengo evidencia concreta, pero asumo que eso es lo que ha venido haciendo desde hace mucho tiempo el Banco Central: aprovechar todo el margen de maniobra del que pudieran disponer para mantener la tasa de CADECA con el mayor nivel posible de apreciación relativa del peso cubano (CUP).

Es predecible que, si el mercado cambiario no es capaz de “sostener” una tasa “decidida” administrativamente, se formaría un mercado negro de cambio de monedas con una tasa más “atractiva” para el vendedor de las monedas relativamente más escasas (que tienden a ser las divisas), de manera que probablemente continuarían funcionando en el mercado negro las mismas tasas anteriores, o tasas muy próximas a estas.

Si se decidiese administrativamente que la tasa de CADECA debería ser de 1 X 15, y eso no se corresponde con las relaciones de ese mercado, esas relaciones de intercambio monetario se moverían desde el mercado oficial de CADECA hacia mercados informales, donde probablemente se continuaría pagando el CUC a 24 CUP, o en ese entorno.

No creo que sea difícil visualizar ese posible escenario.

El Dr. García Valdés continúa su crítica sobre mi consideración de que la tasa de CADECA es económicamente racional, y particularmente respecto a mi afirmación de que esa tasa es “la mejor de todas” porque considero que las demás son invenciones burocráticas. El Dr. García Valdés aporta una serie de argumentos que se refieren principalmente a tres cuestiones:
  • Mi supuesta sobrestimación de la tasa actual de CADECA
  • La existencia de opiniones de parte de otros economistas cubanos respecto a las cuantificaciones del valor de la tasa de CADECA que son distintas a su nivel actual
  • La relativa estabilidad de la tasa de CADECA
Lo primero que debo aclarar es que no he sobrevalorado la tasa de CADECA (1 CUC = 24 CUP). No conozco estudio alguno que –basado en datos concretos del mercado de cambio minorista- permita identificar una tasa “fundada” distinta a la que hoy existe.

Simplemente asumo que esa tasa de 1 X 24 es la que puede funcionar en el mercado. Con eso no estoy “defendiendo” un valor (el actual) que quizás pudiera no estar justificado económicamente. Si no poseo información sobre una posible tasa “fundada” que fuese distinta a la de CADECA, entonces no puedo saber sabe cuál es la cuantificación “buena” de la tasa. ¿Cómo conocer si el nivel actual está “sobrevalorado” o “subvalorado”? Simplemente no tengo información sobre eso y por tal razón no he entrado en ese tipo de comparaciones.

En caso de que el Dr. Garcia Valdés tuviese esa información y pudiera divulgarla, se le agradecería mucho. Lo mismo les pido a otros colegas.
El Dr. García Valdés plantea que es una “falsedad” mi afirmación de que no “conozco economista alguno que opine que la tasa de CADECA no refleje de manera razonable las condiciones del mercado específico en la que esa tasa funciona: el cambio minorista en divisas”.

Supuestamente, la “falsedad” se demostraría exhibiendo el caso de dos distinguidos economistas a quienes mucho aprecio y de quienes siempre aprendo: Humberto Pérez y Joaquín Infante. El argumento de García Valdés es que ambos colegas se han referido a posibles valores de las tasas, cifras que en ocasiones ha sido la de 1 X 18 y en otros momentos la de 1 X 15.

El problema es que para poder demostrar la “falsedad” de lo que he expresado no bastaría con encontrar citas de economistas que mencionan posibles cuantificaciones de la tasa de CADECA que son distintas a su nivel actual, sino que el Dr. García Valdés debería haber presentado citas de economistas que opinen, explicando mediante demostraciones, por qué la tasa de CADECA no estaría reflejando de manera razonable las condiciones específicas del mercado en el que esa tasa funciona. Al nivel en que se produce este debate, opinar no puede ser entendido simplemente como “decir” algo.

Lo que digo, por tanto, es que no conozco economista alguno que haya explicado que la tasa actual de 1 X 24 no es razonable. Naturalmente eso es distinto a que las tasa sea “deseable”, o que pudiera ser “modificable” en el futuro.

Hay un punto que no me queda claro en la argumentación del Dr. García Valdés, pues el propio comentarista señala que las dos cuantificaciones alternativas de 1 X 18 y de 1 X 15 (en distintos textos) se han mencionado en el contexto de propuestas realizadas por Humberto Pérez. Sin embargo, es importante tomar nota de que Humberto Pérez ha aclarado diáfanamente que la tasa que propone es “totalmente arbitraria” y que no tiene “información ni elementos de juicio para proponer una tasa científica y económicamente fundamentada”. Es decir, que, en cuanto a la disponibilidad de datos, a Humberto le sucede lo mismo que me ocurre a mí y al resto de los colegas que han intervenido en estos debates públicos.

Las tasas de 1 X 15 y 1 X 18 son cifras mencionadas en el marco de un ejercicio propositivo donde estas se utilizan como un supuesto. Algo muy normal en el trabajo de los economistas. No son el resultado de análisis específicos sobre el proceso de cuantificación de las tasas. Ese valor no ha sido “explicado”.

La diferencia radica en que Humberto Pérez considera que la tasa actual de CADECA subvalora el CUP y que yo no comparto esa conclusión. Tampoco he dicho lo contrario, que haya sobrevaloración. Obviamente, Humberto Pérez y Joaquín Infante tienen un nivel de conocimiento y una experiencia práctica que yo no tengo y bien pudiera ser que fuese correcta la opinión de los dos colegas respecto a que la tasa de CADECA subvalora el peso cubano (CUP).

Como la adopción de supuestos distintos es válida para el análisis -siempre que no sean supuestos disparatados- en mi caso he adoptado el supuesto de que la tasa de 1 X 24 es una tasa que refleja las condiciones del mercado cambiario.

En las distintas propuestas que Humberto y yo hemos realizado, y que difieren en puntos importantes, Humberto plantea la posibilidad de realizar un reajuste en la tasa de CADECA en una fase temprana del proceso de reunificación (en el segundo paso), mientras que mi propuesta incluye tal componente al final. (5)

Vuelvo al punto central: para poder hacer una afirmación concluyente acerca de la fundamentación del nivel actual de la tasa de CADECA se necesita una explicación basada en datos. Cuando se haga y se disemine ese análisis, y si a partir de ello fuese posible entender que la tasa de 1 X 24 no refleja las condiciones del mercado cambiario, seré el primero en alegrarme de tal avance en el conocimiento sobre el asunto.

En cuanto al tema sobre la relativa estabilidad de la tasa de CADECA, a diferencia de la visión del Dr. García Valdés, pienso que quizás no es un fenómeno tan difícil de explicar.  No disponemos de los datos concretos, pero bien pudiera ser que los factores de base que determinan las relaciones de oferta y de demanda en ese mercado hubieran funcionado de una manera en que las correlaciones de oferta y demanda no se hubieran alterado. Es cierto que varios factores han registrado cambios de niveles, pero en un mercado lo que cuenta es la resultante final de la interacción de muchos factores

Como he expresado en otros textos, existen diversos modelos explicativos para cuantificar la tasa de cambio y a veces se utiliza simultáneamente más de uno de ellos. Habría que aplicar esos modelos, disponiendo de datos concretos. No es mi especialidad, pero supongo que en Cuba eso se hace de manera sistemática por parte de las entidades responsables de la política monetaria del país.

Considero que es más adecuado asumir esa posible explicación que inferir que pudiera estar ocurriendo algo para “beneplácito de los cubanos que reciben remesas y que tienen negocios de comercio y servicios”. De nuevo, el principal interesado en revalorizar el peso cubano (CUP) es el gobierno cubano. Si ello hubiese sido factible, no estaríamos teniendo esta conversación.

Lo privado ya está ahí, es grande y es parte del modelo

El otro componente de la crítica que hace el Dr. García Valdés retoma el argumento de Ariel Terrero acerca de que le atribuyo al sector privado cubano “el papel fundamental en la unificación monetaria”.

Aquí, de entrada, cabe una aclaración. Lo que dijo Ariel Terrero fue que yo apostaba “al sector privado como as de triunfo contra el entuerto monetario”. En apariencia, las dos frases se parecen, pero tienen significados muy distintos.
Obviamente, en el marco de una economía predominantemente estatal, el papel fundamental en la unificación monetaria y cambiaria lo tiene el Estado. De hecho, el sector privado extranjero tiene un peso mucho más grande –en un proceso como ese- que el sector privado nacional actual.

Invito cordialmente al Dr. García Valdés a que aporte una cita de un texto mío donde se afirme que el sector privado cubano debe desempeñar en papel “fundamental” en el proceso de unificación monetaria y cambiaria.

Igualmente, el Dr. García Valdés insiste en afirmar que lo que digo acerca de la racionalidad económica de la tasa de CADECA se debe a que esa es la tasa que beneficia al sector privado y que eso es el resultado de mi preferencia por el capitalismo y cosas por el estilo. No voy a detenerme a aclararle ese punto al Dr. García Valdés. Lo he hecho varias veces. Ahí están mis textos y creo que lo que he expresado nada tiene con la simplificación que intenta proyectarse. .

Volviendo a lo importante: es conveniente hacer la conexión entre el tipo de mercado monetario que representa CADECA, el mercado de alimentos en Cuba, y la estructura de la oferta de alimentos en Cuba.

Simplificando la relación, para que se entienda bien: por el lado de la demanda, el mercado de cambio monetario es un mecanismo importante para permitir que la población acceda a los mercados de alimentos (en CUP y en CUC) que representa la mayor parte del consumo de los hogares cubanos; por el lado de la oferta, el principal suministrador de alimentos nacionales es el sector privado.
Se sabe que una parte considerable de la alimentación es cubierta por las importaciones, algo que –en gran medida- es un sinsentido, pero se conoce que la mayor parte del volumen los alimentos nacionales los produce el sector privado: el 75,5% de las hortalizas, el 75,6% de las viandas, el 63,6% de la leche fresca, el 62,5% de la carne de ave, el 64,8% del arroz, el 72,9% del frijol y el 83,9% de los frutales. (6)

Existe una sola actividad estratégica productiva, entre las que suministran el mercado interno, y solamente una, en la que las empresas estatales desempeñan un papel marginal: la producción agropecuaria, especialmente su segmento agrícola, donde apenas aportan el 15,1% del volumen de las viandas y hortalizas.

También se conoce que la producción nacional tiende a reforzar el valor de la moneda nacional. Hace unos años esta era una premisa que se repetía siempre, pero que ahora se ha desdibujado del debate. No obstante, sigue siendo un supuesto plenamente válido.

Entonces, si una buena parte de la dinámica de los mercados minoristas de cambio de moneda (CADECA) tiene que ver con la compra de alimentos, y si la mayor parte de los alimentos nacionales los produce el sector privado, ¿por qué dudar que el sector privado nacional pudiera funcionar como “el as en la manga” de la unificación monetaria?

Más alimentos nacionales a menores precios debería tender a reforzar la moneda nacional. En un país donde no se cultiva el 56% de los suelos agrícolas y donde se ha decidido que a quien le toca gestionar esas tierras es, en muy alto grado, al sector privado nacional, ¿no es la producción agropecuaria privada un “as en la manga” -como pocos- para fortalecer el peso cubano?

Ese es en el caso de los alimentos, que ya es un sector de actividad productiva predominantemente privada, pero si a ello se le sumase el potencial no aprovechado que pudiera existir en la actividad privada y cooperativa no agropecuaria, la oferta nacional pudiera reforzarse considerablemente.

Ello tendería a reforzar aún más la moneda nacional ¿O es que acaso no sería así?

También he expresado en otros textos que la recomposición, saneamiento, perfeccionamiento, o como quiera llamársele de la empresa estatal es una cara de una moneda, donde la otra cara es la ampliación del sector privado.

Esa es una política de Estado, no es la ocurrencia de economistas aislados. No expresa una preferencia sino una necesidad. No tiene que ver con una doctrina sino con la realidad.

Debería ser evidente que el aparato productivo estatal no puede ser mantenido y operado con efectividad en su forma actual si no se dispone de un monto de inversión anual multi- millonario, pero los recursos necesarios para ello no están a la vista, por ninguna parte.

El sector estatal destruye empleo neto porque no es sostenible con su escala actual y con sus formas de gestión vigentes. No hay que darle más vueltas al asunto.

A pesar de las restricciones con las que opera, el sector privado nacional es, desde hace varios años, prácticamente el único creador de empleos netos del país. El problema de Cuba no es tanto “la fuga” de fuerza laboral estatal hacia el sector privado sino la “expulsión” de trabajadores del sector estatal.

El Dr. García Valdés utiliza un eufemismo para suavizar este proceso: “ordenamiento laboral”. Respeto su selección de vocabulario, pero creo que esa visión reposada de “ordenamiento” no se ve muy clara. Existe una fuerza laboral que ya “no cabe” en el sector estatal y que debe salir a buscar empleo donde únicamente se crea este de manera neta internamente (el sector privado), o en el exterior (emigración).

A ver si nos entendemos: miles de trabajadores deben salir forzosamente del sector estatal (90 mil cada año) y no tienen muchas opciones por fuera del sector privado nacional. Si se considera que mi propuesta de reforzar el sector privado –con empresas de capital nacional- para que no solamente absorba trabajadores y les ofrezca posibilidades de aplicar su calificación, sino también para favorecer las condiciones que permitan tener una empresa estatal más eficiente y efectiva, es una propuesta pro-capitalista, entonces lo que debería es explicarse claramente cuál es la alternativa viable en las condiciones concretas de Cuba. ¿Prescindir de un sector privado?

Cuando me refiero a que se identifiquen posibles alternativas, no me refiero a sugerencias generales y teorizantes sino a propuestas concretas. ¿Dónde van a crearse 90 mil empleos en los próximos doce meses? Seguramente no va a ser en la empresa estatal y la inversión extranjera no alcanza ni, para empezar. ¿Dónde entonces? Donde único se crea empleo en Cuba: en el sector privado nacional.

Esa es la realidad. Si ello se corresponde o no con la teoría que alguien utilice, ese es otro problema. Supongo que habría que actualizar la teoría si no se ajusta a la realidad. Por lo menos algunas de sus partes.

El Doctor García Valdés dice que la combinación que propongo de reforma estatal y de expansión de la empresa privada -como partes de un proceso integrado- equivale a un concepto maniqueo de “saneamiento”. No voy a ofenderme por eso. Solamente quiero saber cuál es la propuesta que no es maniquea.

El texto del Doctor anunció aclaraciones desde la perspectiva de la economía política pero ello esencialmente se ha limitado a decir que lo que hay que hacer es un “ordenamiento laboral” y que el proceso está “objetivamente condicionado y explicado”.

No sé si se habrá percatado el Doctor García Valdés que la noción de un sector privado mucho más extenso y complejo que el actual es parte de la economía política contenida en el documento de la “conceptualización”. Se trata de una función secundaria y regulada del sector privado, ciertamente, y eso es compatible con lo que he propuesto.

Sobre lo que el Doctor me ha criticado como “defensa de la empresa nacional cubana de corte capitalista”, la economía política subyacente en el documento de la “conceptualización” avala que las personas naturales cubanas pueden constituir “empresas privadas de mediana, pequeña y micro escalas según el volumen de la actividad, cantidad de trabajadores y objeto social, que son reconocidas como personas jurídicas”, o sea, precisamente empresas de corte capitalista.

Llamo también la atención sobre otros dos puntos –relacionados con la economía política- que se incluyen en el documento de la “conceptualización”:
  • La apropiación por los titulares de las  formas  de  propiedad  y  gestión  no estatales de parte del excedente de los resultados del trabajo de las personas contratadas, tiene lugar en un contexto social en el que priman las relaciones de producción socialistas, a diferencia de los sistemas sociales basados en la explotación del trabajo ajeno”, o sea, que el modelo admite explícitamente la relación capital- trabajo.
  • La autorización  para  que  determinados  medios  de  producción ‒incluso  los fundamentales   que   se   decidan‒,   pertenezcan   o   sean   gestionados   por personas  naturales  o  jurídicas  no  estatales,  nacionales  o  extranjeras,  está dirigida  a  impulsar  el  desarrollo  económico  y  social,  sin  comprometer  los principios de nuestro socialismo”, es decir, se admite la gestión de medios de producción fundamentales por parte del sector privado nacional.
Resumiendo, observo un desfasaje en materia de economía política, entre el documento de la “actualización” y las nociones del Dr. García Valdés. El documento de la “actualización” expresa una interpretación realista de la economía política, en tanto la visión del García Valdés no parece tener la flexibilidad suficiente. Confío en que el debate en que estamos participando un grupo de colegas sea de utilidad para todos y que podamos aprender mutuamente.

Con el marco de definiciones aportado por los documentos oficiales guías de la reforma es posible avanzar de manera flexible en la transformación del modelo. La información divulgada sobre las reuniones de alto nivel efectuadas recientemente para abordar temas económicos y sociales son positivas. Muchos debates quedan todavía por hacer y espero que podamos conducir las discusiones de manera constructiva.

Notas
1 La diferencia de cifras se relaciona con cálculos basados en dos escenarios de composición calórica de la canasta básica de alimentos. En el caso de la cifra de 74% se refiere a una canasta de 3285 kilocalorías per cápita diarias y la cifra de 49% se relaciona con una canasta de 2400 kilocalorías. Ver, Anicia Esther García Álvarez y  Betsy Anaya Cruz. “Gastos básicos de una familia cubana urbana en 2011. Situación de las familias “estado-dependientes””, en María del Carmen Zabala Argüelles, Dayma Echevarría León, Marta Rosa Muñoz Campo, y Geydis Elena Fundora Nevot (compiladoras), Retos para la equidad social en el proceso de actualización del modelo cubano. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, Cuba. 2015. http://www.academia.edu/10860048/La_perspectiva_cuantitativa_en_los_estudios_de_equidad_en_Cuba_un_camino_en_construcci%C3%B3n
2 Ibidem
3 Carlos Garcia Valdés, “Comentarios sobre dos artículos referidos a la unificación monetaria”. Blog Cuba y la Economía, 14 de mayo de 2018 https://cubayeconomia.blogspot.fr/2018/05/comentarios-sobre-dos-articulos.html
4 Pedro Monreal, “La devaluación del peso cubano no es una maniobra monetaria: ¿ofrece Vietnam alguna lección?”, 28 de febrero de 2018, https://elestadocomotal.com/2018/02/28/la-devaluacion-del-peso-cubano-no-es-una-artimana-monetaria-ofrece-vietnam-alguna-leccion/ ; “La devaluación del peso cubano y el precio de la comida: el caso del arroz” 18 de febrero de 2018, https://elestadocomotal.com/2018/02/18/la-devaluacion-del-peso-cubano-y-el-precio-de-la-comida-el-caso-del-arroz/ ; “Perspectivas de una devaluación monetaria en Cuba: cuando la montaña de la política no viene hacia los economistas”, 24 de enero de 2018, https://elestadocomotal.com/2018/01/24/perspectivas-de-una-devaluacion-monetaria-en-cuba-cuando-la-montana-de-la-politica-no-viene-hacia-los-economistas/ ; “Unificación de tasas de cambio en Cuba: el olmo, las peras y el colmo”, 4 de enero de 2018, https://elestadocomotal.com/2018/01/04/unificacion-de-tasas-de-cambio-en-cuba-el-olmo-las-peras-y-el-colmo/ ; “Un programa de estabilidad económica para Cuba”, 15 de noviembre de 2017, https://elestadocomotal.com/2017/11/15/un-programa-de-estabilidad-economica-para-cuba-2/
5 Humberto Pérez. “Comentarios sobre la unificación de las tasas de cambio en Cuba”. Blog El Estado como tal, 20 de noviembre de 2017 https://elestadocomotal.com/2017/11/20/humberto-perez-comentarios-sobre-la-unificacion-de-las-tasas-de-cambio-en-cuba/
6 ONEI. Sector Agropecuario. Indicadores seleccionados. Enero- Septiembre 2017. Edición Diciembre de 2017 http://www.one.cu/publicaciones/05agropecuario/ppalesindsectoragrop/ppales_indsep17.pdf



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