Por Manuel David Orrio del Rosario
La Habana, 26/05/20 - Publiquè este artículo en Kaos en la Red 16 años atrás; lo había perdido y apareció casi por milagro, por este tiempo
en que Cuba sufre muy arreciadas medidas coercitivas unilaterales
estadounidenses - ahora hasta un cerco energético.
Además, la tierra de José
Martí bajo la incógnita de si será
objeto de una agresión militar por parte de Estados Unidos,
y con una caída en el ranking mundial del Índice
de Desarrollo Humano, de un lugar 59 en el 2007, a un 97 en el 2023/24, lo cual
es prueba al canto de que los males de Cuba, además de estructurales, no son
de ahora ni de ayer. Es un hecho, y "los hechos son tercos; si no pueden
entrar por la puerta, saltan por la ventana", ironizó
Lenin. Por supuesto, aparte las "éticamente inaceptables"
sanciones unilaterales de Estados Unidos, precisó muy acertadamente Juan
Pablo II.
Por entonces, como ahora, uno de mis
mayores desvelos es si lo que algunos académicos nombran proyecto socialista cubano es tal; si honra realmente a
las enseñanzas de Martí, Marx, Lenin y en particular Rosa Luxemburgo, o si es lo que se define
como un socialismo de Estado, estable y parcialmente reformado en lo económico, signado por el cimbreo de este "hervorio caribeño de ninfas de telúricas cinturas", pero
preservando las estructuras políticas y burocráticas propias del poder original. Hijo, ya se sabe, de una insurrección triunfante hace 67 años. Un diz que socialismo dominado por la censura en sus múltiples formas, "poder sin principios" la llamó Carlos Marx, y a la que Rosa Luxemburgo consideró la mayor traba para la hegemonía de los
trabajadores.
¿Es Cuba un país realmente socialista, o una
variante autoritaria de capitalismo de Estado, en la cual una burocracia
"de clase en sí y para sí" impera, a contrapelo de las grandes mayorías? ¿Por qué lo que se llama proyecto socialista cubano no ha ratificado y por tanto
incorporado a sus legislaciones los pactos internacionales de Derechos Civiles
y Políticos, y Derechos Económicos, Sociales y Culturales, pese a haberlos firmado? ¿Tan reñidos están esos tratados con la idea socialista, en tanto que utopía? Para esas preguntas Rosa Luxemburgo ¿tendría respuestas? Quizás, en este viejo artículo mío, las haya apuntado en nombre de
Rosa, águila de la utopía.
La Habana,10/01/14.- Casi medianoche
en La Habana, y este periodista aporrea el teclado mientras se pregunta si en
este 15 de enero del 2010 la prensa criolla accesible al cubano de a pie
publicará un enfoque integral acerca del
pensamiento de Rosa Luxemburgo, 91 aniversario de asesinada se conmemora ese día.
Nada gratuita, la interrogante. Una
simple búsqueda por las páginas digitales de Cuba que abordan la personalidad y el pensamiento de
la comunista polaco-germana, incluído un
importante discurso de Ricardo Alarcón, parecen
mostrar como tendencia la que señaló Aurelio Alonso en una exposición titulada “Rosa Luxemburgo: una mujer demasiado revolucionaria” (1)
Según Alonso, la gran luchadora por los oprimidos sufrió a lo largo de décadas algo parecido a un “tapado político”, un deliberado intento de ocultar la explosiva integralidad de su
pensamiento. Para el investigador cubano, Luxemburgo "resulta demasiado coherente como
revolucionaria para ser vindicada por la marxología y demasiado hereje para ser vindicada por el marxismo que se oficializó (o sea, el stalinismo y sus derivados, acota este periodista).Aunque
también demasiado relevante como
revolucionaria para haber quedado fuera de la historia escrita”. (2) Más claro, ni el agua: “No fue desaparecida como fueron desaparecidas muchas de las figuras
notables de los primeros años de la revolución bolchevique, de la construcción del
socialismo en la URSS. No fue borrada, pero sí ‘tapada’, tapada con dos frases: la primera, para reconocer que es una gran
revolucionaria alemana de principios de siglo (XX), junto a Carlos Liebknecht,
y la segunda, para recordar que polemizó con Lenin desde posiciones erróneas” (3).
No es momento de iniciar una discusión bizantina a propósito de si en esas polémicas tuvo razón Lenin, desde la praxis de hacer
una revolución como la de Octubre, o Rosa, ojo de
águila que vio los peligros
emboscados a lo largo del camino bolchevique. A fín de cuentas, la implacable Historia dio la razón a ambos: a Lenin, por crear revolucionariamente el primer Estado de
obreros y campesinos del planeta; a Rosa, por señalar en unas cuantas palabras lo que al fín y al cabo dio al traste con el llamado socialismo real, con una forma
de organización política en la cual socialismo y democracia no fueron alas del mismo pájaro. Demostrado está que el capitalismo puede
reproducirse sin democracia; pero, de seguir a Rosa Luxemburgo, no menos
demostrado está que socialismo sin democracia es
imposible.
La perra, la maestra vida, parece
haber dado la razón a Rosa, cuando afirmó: “Una cosa es segura, incontestable,
sin una prensa libre y sin trabas, sin la libertad de reunión y asociación, la dominación de las amplias capas populares es imposible…la libertad sólo para los partidarios del
gobierno, sólo para los miembros de un partido – no importa cuán numerosos sean – no es la libertad. La libertad es siempre la libertad para el que
piensa de manera distinta…La práctica del socialismo exige un cambio completo en el espíritu de las masas aplastadas por siglos de dominación de la clase burguesa… Sin elecciones generales, sin
libertad de prensa y de reunión ilimitadas, sin una lucha de
opiniones libre, la vida se mengua en todas las instituciones públicas, vegeta, y la burocracia queda como el único elemento activo…la tarea histórica del proletariado cuando toma el poder es la de sustituir la
democracia burguesa por la democracia socialista, y no la de suprimir toda
democracia”. (4)
Y esa democracia socialista, a la
cual Rosa no vaciló en llamar dictadura del
proletariado… “tiene que ser la obra de la clase y no de una pequeña minoría que dirige en nombre de la clase;
es decir, ella debe ser la expresión leal y
progresiva de la participación activa de las masas, ella debe
sufrir constantemente su influencia directa, estar bajo control de la opinión pública en su conjunto, manifestar la
educación política consciente de las masas populares.” (5)
Nunca en mi vida he podido leer
tales párrafos en un periódico cubano, cuando de contar de Rosa Luxemburgo se trata. Entretanto,
un andaluz defensor de Cuba me pregunta por correo electrónico si es verdad lo que el contrarrevolucionario y doble agente por
conveniencias Elizardo Sánchez Santacruz declaró a Reuters el 14: 24 pacientes muertos de hipotermia en el Hospital
Psiquiátrico de La Habana, a causa de las
bajas temperaturas habidas en la zona donde radica esa institución (6). Acudo a mis contactos, y un médico que labora en ese hospital menciona la cifra de 28, fallecidos a lo
largo del mes por hipotermia y causas respiratorias, no obstante mejoras
diversas en la atención a los pacientes. Siento a mis
espaldas el hálito de Rosa, cual orden de ser
consecuente con las palabras que acabo de citar, y me pregunto si la prensa
criolla reportará lo que realmente acontece en el
llamado Mazorra (2026: el "caso Mazorra" fue un escándalo de corrupción, en cuya
denuncia este periodista participó. Terminó con una investigación gubernamental, y varios médicos despojados de sus títulos y
condenados a penas de prisión).
Rosa, la hereje Rosa que murió asesinada por la derecha alemana, pero ya se sabe que con la
complicidad de la socialdemocracia del país donde lidereó una revolución, invita a muchas preguntas cuando del futuro del socialismo en Cuba se
trata. Desde luego, no caben dudas de que en la tierra de José Martí existen quienes continúan el juego de “tapar” a Rosa, de ocultar la integralidad de su pensamiento, donde queda claro
que, para ella, la democracia lograda en el capitalismo es incompleta, y toca
al socialismo completarla como valor en sí mismo. Completarla, no eliminarla o coartarla. Y, en ese aspecto, desde
los albores del siglo XX, la Rosa asesinada y el agonizante Lenin se dan la
mano. Baste consultar los últimos escritos de éste, cuando con indudable horror vio la naturaleza del Estado burocrático y del Partido no menos burocrático que ya le aporreaban la puerta.
Pienso en ésos que también en Cuba intentan “tapar” a Rosa y, como Lenin en su momento,
afirmo: “Rosa es un águila, y sus críticos son como las gallinas” (7).
Notas:
1)Aurelio Alonso Tejada. Rosa
Luxemburgo: una mujer demasiado revolucionaria. Exposición realizada en el Encuentro Internacional Rosa Luxemburgo y los
problemas contemporáneos, que tuvo lugar en La Habana
los días 11 y 12 de febrero de 1999.
Consultable en Rosa Luxemburgo: una rosa roja para el siglo XXI. Centro de
Investigación y Desarrollo de la Cultura Juan
Marinello. La Habana, 2001.
2)Ibídem. Pág. 164.
3)Ibídem. Pág. 163
4)Ibídem. Pág. 166-167.
5)Ibídem. Pág.167..
6)http://lta.reuters.com/article/domesticNews/idLTASIE60D1F520100114
7)Fernando Martínez Heredia. Socialismo y Democracia: una larga historia. Exposición realizada en el Encuentro Internacional Rosa Luxemburgo y los
problemas contemporáneos, que tuvo lugar en La Habana
los días 11 y 12 de febrero de 1999.
Consultable en Rosa Luxemburgo: una rosa roja para el siglo XXI. Centro de
Investigación y Desarrollo de la Cultura Juan
Marinello. La Habana, 2001. Pág. 150.
Imagen de portada: Rosa Luxemburgo,
Kaos en la Red.
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