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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 4 de julio de 2023

Productividad del trabajo en la economía, Comentario HHC

 Por Dr Yoandris Sierra Lara 

"El único concepto significativo de la competitividad a nivel nacional es la productividad. El objetivo principal de una nación es conseguir un alto y creciente nivel de vida para sus ciudadanos. La actitud para hacerlo depende de la productividad  con la que se empleen la mano de obra y el capital".

M. E. Porter.

 Entre las variables que determinan el comportamiento de la economía nacional, la productividad del trabajo es una de la más relevante para predecir la capacidad de éxito, prosperidad y satisfacción material y espiritual que esta pueda alcanzar y proporcionar a su población.

De la productividad del trabajo dependen variables como el salario de los trabajadores, las posibilidades de éxito de las empresas y la capacidad de financiamiento del gasto público social.

§ Aspectos conceptuales sobre la productividad del trabajo.

Conceptualmente, la productividad es función de lo que Marx definió como trabajo concreto, siendo este el componente del proceso de trabajo humano capaz de generar los bienes y servicios que necesita el hombre para poder reproducirse materialmente1[1]. El trabajo concreto es condición de vida humana sea cual sea el sistema económico y social imperante.

La economía política marxista distingue el trabajo humano como unidad de trabajo abstracto que es el encargado de generar los valores, de los cuales se derivan los precios, las ganancias, el interés, etc. El trabajo abstracto expresa las relaciones entre los hombres en el proceso productivo, es por tanto una categoría de contenido histórico social. Por su parte, el trabajo concreto sería la otra dimensión del trabajo humano, expresa las relaciones entre el hombre y los objetos económicos (materias primas, máquinas, recursos naturales, etc) siendo el encargado de generar los valores de uso, es decir, alimentos, vestidos, casas, computadoras, etc. La unidad del trabajo como trabajo abstracto y trabajo concreto genera que las mercancías producidas sean también unidad de valor (precios) y valor de uso. (utilidad).

La productividad del trabajo es el grado de efectividad con que se logra el objetivo vital de garantizar la reproducción material de la vida humana mediante el trabajo concreto.

1 La economía política marxista distingue el trabajo humano como unidad de trabajo abstracto que es el encargado de generar los valores, de los cuales se derivan los precios, las ganancias, el interés, etc. El trabajo abstracto expresa las relaciones entre los hombres en el proceso productivo, es por tanto una categoría de contenido histórico social. Por su parte, el trabajo concreto sería la otra dimensión del trabajo humano, expresa las relaciones entre el hombre y los objetos económicos (materias primas, máquinas, recursos naturales, etc) siendo el encargado de generar los valores de uso, es decir, alimentos, vestidos, casas, computadoras, etc. La unidad del trabajo como trabajo abstracto y trabajo concreto genera que las mercancías producidas sean también unidad de valor (precios) y valor de uso. (utilidad). (NA).

Hay una relación fuerte y positiva entre el grado de desarrollo de las fuerzas productivas de una sociedad y los niveles de productividad del trabajo alcanzados por esta.

La productividad del trabajo se define como la relación entre los resultados obtenidos en términos de bienes y servicios producidos y el tiempo/recursos empleados para obtenerlos. Así, cuanto menos tiempo/recursos se necesite emplear para producir una determinada cantidad de bienes y servicios, mayor será la productividad.

La productividad del trabajo tiene que ver con el ahorro de tiempo de trabajo, dándose una relación inversa entre gasto de trabajo y productividad.

Marx explicó en El Capital la esencia explotadora y polarizadora que caracteriza el incremento de la productividad del trabajo en una sociedad capitalista. Afirmó que “en la producción capitalista, la economía del trabajo mediante el desarrollo de su fuerza productiva no persigue como finalidad, ni mucho menos, acortar la jornada de trabajo. Tiende simplemente a acortar el tiempo de trabajo necesario para la producción de una determinada cantidad de mercancías. (…) En la producción capitalista, el desarrollo de la fuerza productiva del trabajo tiene como finalidad acortar la parte de la jornada durante la que el obrero trabaja para sí mismo, con el fin de alargar de este modo la otra parte de la jornada, durante la cual tiene que trabajar gratis para el capitalista”[2].

Pero, se considera que, en las condiciones de una economía socialista, o que transita al socialismo como es el caso de la economía cubana, ese progreso es, al menos en principio, asimilado por la colectividad expresada en el poder de la propiedad social y la capacidad redistributiva del Estado. Sin embargo, en la misma medida que la propiedad social y la estatal no son la misma cosa, está por verse en la práctica si los frutos del incremento de la productividad son beneficioso para el conjunto de la sociedad, y no para una exigua minoría que detenta el poder económico y político.

De manera que la tarea de incrementar la productividad del trabajo es clave, tanto para sustentar materialmente un proyecto socialmente muy avanzado y costoso, como para poder conectarse con éxito en una muy competitiva economía internacional y así poder elevar el nivel de vida de la población.

§ Implicaciones de la productividad del trabajo para la economía nacional.

ü Productividad y crecimiento económico.

El crecimiento económico de un país se mide por la variación del Producto Interno Bruto real (PIBr) en un período de tiempo. El PIB registra el valor final de todos los bienes y servicios producidos en el país durante el periodo de tiempo en cuestión. Mientras mayor es la productividad del trabajo, mayor es la capacidad de generar bienes y servicios que tiene un país, y así si aquella crece sostenidamente es muy probable que la economía nacional crezca e incremente la disponibilidad de riqueza material, así como el nivel de vida de su población.

¿Cómo se explica en base a esto que los trabajadores japoneses tengan mejores condiciones de vida que los trabajadores haitianos, bolivianos, cubanos o mexicanos?

Evidentemente, Japón dispone de un PIB absoluto y per cápita varias veces mayor que el que dispone Haití, Bolivia, Cuba o México.

A primera instancia, se podría decir que Japón es mucho más rico o desarrollado que los demás países, lo cual es cierto. Pero, en el fondo, la diferencia esencial está dada en que los trabajadores japoneses son mucho más productivos y eficientes.

Esto resalta la extrema importancia de la productividad. Los países que más crecen y se desarrollan, los pueblos que disfrutan de un mayor nivel de vida son los que logran una mayor productividad del trabajo.

Esto se refuerza en la actualidad. Si hace décadas era posible crecer por métodos extensivos, es decir mediante un gasto abultado de recursos humanos, financieros y naturales, en la actualidad la única manera sostenible de crecer es mediante un notable y sostenido incremento de la productividad y la eficiencia, que tome en cuenta simultáneamente la dimensión ambiental.

Cuba tiene que lograr acelerar sus ritmos de crecimiento económico si quiere dar el salto al desarrollo y a la vez hacer sostenible las conquistas sociales alcanzadas. En esa tarea el recurso fundamental es propiciar un incremento notable de la productividad del trabajo.

ü Productividad y tendencias demográficas.

Una de las tendencias demográficas más interesantes de fines del siglo XX e inicios de este siglo XXI es el envejecimiento de la población mundial, algo que se reproduce con fuerza en Cuba.

Sin lugar a duda, una de las causas que explica históricamente el crecimiento y mayor longevidad de la población radica en los niveles de incremento de la productividad del trabajo en áreas como la agricultura, la industria y los servicios básicos, creándose así condiciones materiales que han permitido en promedio una vida más larga y saludable a escala mundial.

Sin embargo, el envejecimiento de la población también plantea serios problemas económicos, dado que afectará el crecimiento económico, el ahorro, la inversión, el consumo, los mercados de trabajo, las pensiones, los impuestos y las transferencias intergeneracionales.

En este escenario, la productividad del trabajo debe ser cada vez mayor, sobre todo para que la sociedad pueda con el trabajo de su población económicamente activa sostener a la población que no está en capacidad de laborar (lo que incluye niños pero mayormente ancianos), lo que se denomina población dependiente.

Por motivo del envejecimiento poblacional el gasto público social crece y deberá crecer rápidamente. Para que esto no se convierta en un serio problema económico, la productividad del trabajo debe mantener ritmos muy elevados de comportamiento.

Esta situación toca muy de cerca a Cuba. Según algunos datos recientes, en el año 2009 había en el país 2 millones de personas de 60 años y más, lo que representa el 17.4% de la población total. Para el 2030 se proyecta la preocupante cifra de 3.4 millones de personas, esto es el 30% del total de la población cubana.

Si bien el envejecimiento de la población es un hecho que Cuba comparte con países altamente industrializados, las condiciones en las que llega a esta situación son muy diferentes, sobre todo con relación a sus bajos niveles de productividad del trabajo que le harán muy complejo, si no se revierte esta tendencia, poder hacer frente a dicha problemática.

ü Productividad y precios.

En principio, la vía más sostenible de disminuir los precios de los bienes y servicios en una economía es elevando la productividad del trabajo social. El contenido económico de los precios está dado en el valor de los productos. Los precios son los datos visibles en el mercado, mientras que el valor es una cualidad intrínseca de la mercancía, que no se ve a simple vista.

Sin embargo, la ciencia económica marxista ha establecido que los precios son en realidad la expresión monetaria del valor. El valor por su parte se constituye como expresión del tiempo de trabajo socialmente necesario incorporado al producto en su elaboración.

Bajo determinas condiciones, los precios de los productos en el mercado tienden a coincidir con su valor, a moverse en torno a este. Por lo tanto, la lógica económica plantea que disminuir el valor del producto es la base material para disminuir los precios en el mercado, sobre todo a largo plazo.

Acá lo más importante es comprender una regularidad de la economía, y es que entre la productividad del trabajo y el volumen de valor transferido a las mercancías individuales existe una relación inversa. Por ejemplo, si se necesitan 10 horas de trabajo para producir un litro de leche, este único litro de leche tendrá un valor de 10 horas que pueda expresarse monetariamente digamos como $10 usd.

Si se da un incremento de la productividad del trabajo y en 10 horas de trabajo se producen ahora 2 litros de leche, el valor total de la leche seguirá siendo de 10 horas y $10 usd, sin embargo, el valor unitario de cada litro de leche será de 5 horas y podrá aparecer en el mercado a un precio de $5 usd el litro. Lo contrario sucedería ante una disminución de la productividad del trabajo social.

Tal situación pudo apreciarse en la economía cubana en la década de los noventa cuando los precios se dispararon, debido en parte al exceso de dinero en circulación, pero también a la abrupta caída de la productividad del trabajo. Muchos son los factores que en la concurrencia pueden alterar los precios (errática política monetaria, monopolización, fallos del mercado, controles gubernamentales de precios, etc), sin embargo, el valor constituye siempre la base alrededor de la cual ellos van a fluctuar a largo plazo.

ü Productividad, salarios y empleo.

Se ha establecido que la productividad determina en gran medida la riqueza material de la que puede disponer un país, el monto total de los salarios, que es una categoría propia de la distribución[4], no debe superar dicho monto de riquezas.

Si por decisión voluntarista el gobierno decidiera incrementar masivamente los salarios, el exceso monetario en circulación terminaría generando la pérdida de poder adquisitivo de ese mismo salario. Nadie se beneficiaría de esa hipotética situación, o al menos no los trabajadores que viven de un salario o ingreso fijo.

Por otra parte, no toda la riqueza material que genera un país puede disponerse para el consumo de la población. Una parte muy importante de esta se destina a la acumulación, es decir, a la reinversión de esta riqueza en el proceso productivo buscando acrecentar la producción en el futuro. Un país tiene que tomar la decisión de dejar de consumir hoy para ampliar la producción, y por ende el consumo, el día de mañana.

Por lo tanto, no todo lo que genera un país en riquezas materiales sirve de contrapartida al fondo de salarios, sino una fracción que puede ser mayor o menor en dependencia de las necesidades existentes y la decisión de política económica que se adopte.

Este análisis es bien complejo porque no va en una sola dirección. Se plantea que la baja productividad mantiene bajos los salarios, pero parte de la población trabajadora también opina que, dado que los salarios son tan bajos, no hay incentivos para incrementar la productividad o para trabajar.

Se llega así a un verdadero círculo vicioso. Sin embargo, el nudo gordiano debe cortarse por donde en verdad puede modificarse la situación sistémica, es decir, por las condiciones tecnológicas de producción.

En cuanto al empleo, Cuba había practicado en las últimas décadas como política el pleno empleo. Esto significa un compromiso de gobierno de generar empleo para toda persona apta para laborar, aun cuando las condiciones reales de la economía no lo justificaran.

En realidad, en cualquier economía del mundo, la tasa de empleo está en función del crecimiento económico, de las inversiones, de la productividad de la eficiencia económica y de la rentabilidad del capital. También depende de otras variables más sociológicas como el nivel educativo de las personas, sus habilidades específicas, etc.

Para el caso de la economía cubana, la coincidencia de baja productividad + política de pleno empleo dio como resultado salarios reales bajos, baja eficiencia y motivación por el trabajo. De alguna manera, gran parte de los trabajadores cubanos empleados eran en realidad parte de lo que se conoce como desempleo disfrazado.

Una condición de este tipo es lesiva tanto para el país como para las mismas personas, porque genera un proceso de estancamiento económico y social, así como una enajenación, opuesta a la lógica de la sociedad socialista que se pretende edificar.

La solución no está en adaptarse a la situación deforme, sino en desatar todos los nudos que atan las fuerzas productivas, especialmente al hombre como principal fuerza revolucionaria, y arribar a nuevos horizontes sociales, económicos y humanos.

Los empleos deben ser productivos, útiles, generadores de riqueza, sea esta material o espiritual, y deben motivar la iniciativa humana, siendo esta de toda la fuerza productiva más revolucionaria.

§ Factores que determinan la productividad del trabajo.

ü Capital físico.

El capital físico incluye todos los medios de producción, los medios y los objetos de trabajo con los que cuenta una economía. Es decir, maquinarias, edificios, estructuras, vías de comunicación, equipos, materias primas, instrumentos de trabajo, etc.

En general, los trabajadores son más productivos y la economía logra generar más riquezas mientras más abundante, diverso y moderno es el capital físico existente.

Las grandes transformaciones económicas y sociales han tenido su base en los cambios sucedidos en las condiciones tecnológicas de producción y las adecuaciones que el organismo social, económico y político ha tenido que generar para adaptarse y evolucionar.

Así, la productividad del trabajo no depende solo, ni principalmente, de la motivación del obrero para producir, o de llamamientos políticos para que este produzca más, o de que los salarios sean mayores o menores, depende en primer lugar del grado de avance y disponibilidad de este capital físico, el que exige a su vez de importantes inversiones de capital, sea financiado por el gobierno o por las empresas privadas.

ü Capital humano.

Habitualmente, cuando los economistas hablan de capital humano se refieren a los conocimientos y a las cualificaciones que adquieren los trabajadores por medio de la educación, la formación y la experiencia. Comprende las cualificaciones acumuladas en la escuela infantil, en la enseñanza primaria, en la enseñanza secundaria, en la universidad y en la formación en el trabajo para los adultos que pertenecen a la población activa2[5].

Con el impresionante desarrollo tecnológico y la generación de nuevos conocimientos desplegado en las últimas décadas a escala mundial, una ventaja fundamental para cualquier país es tener un capital humano amplio y muy preparado. Un capital físico más avanzado y complejo demanda una fuerza de trabajo mejor formada y capacitada.

Incluso los principales economistas que se dedican al estudio empírico o estadístico del crecimiento económico han llegado a la conclusión de que cada vez más una parte más significativa de la riqueza nacional es generada como resultado de un capital humano más desarrollado.

En este aspecto Cuba resulta en extremo interesante. Por una parte, se trata del país con mayor tasa de matrícula bruta universitaria de todo el continente, seguida de lejos solo por Argentina y Venezuela3[6]. Por demás, el promedio de escolarización en Cuba alcanza prácticamente el duodécimo grado y existe cobertura educacional universal y gratuita para toda la población. Existen por demás profesionales de elevada formación y prestigio.

2 Principios de Economía. N. Gregory Mankiw. Mc Graw Hill. p. 334.

3 UNESCO. 2011.

Esto indica que en este aspecto medular de la productividad del trabajo, Cuba tiene fortalezas y potencialidades indiscutibles. Sin embargo, también existen en este aspecto algunos elementos contradictorios que urge transformar, como los siguientes:

• El 70 % de los graduados de Cuba se concentran en educación, ciencias médicas y ciencias sociales y humanidades. Las ciencias naturales, exactas y técnicas, que son las que propician realmente los saltos de productividad y crecimiento económico, sólo representan el 7 %. Este patrón se replica en enseñanza técnica y posgraduada.

• La migración interna, hacia ramas de menor complejidad tecnológica y productividad potencial, pero mejor remuneradas.

• La migración externa, que captura elevados niveles de escolaridad y concentración en edades más productivas.

• Una alta proporción de profesionales no trabajan en sus especialidades.

• Calificación vs. Complejidad Tecnológica. Es decir, personal formado para un mayor nivel de complejidad en su desempeño, y realmente puede terminar haciendo labores de mucha menos exigencia en cuanto a su formación.

• Asimetría entre potencial científico y capacidad innovadora. En general, se reconoce que en Cuba existe una baja capacidad innovadora, máxime la aplicada a la producción y surgida como iniciativa empresarial4[7].

Estos aspectos tan complejos urge resolverlos para poder hacer que el capital humano formado en todas estas décadas esté en mejores condiciones de aportar al crecimiento y desarrollo de nuestro país

ü Recursos naturales.

Generalmente, una economía que cuenta con abundantes y variados recursos naturales tiene mayores potencialidades para obtener niveles más elevados de productividad del trabajo y riquezas. Los recursos aportados por la naturaleza son asumidos como recursos o factores productivos en el proceso económico.

Entre los recursos naturales más relevantes cuentan las tierras, los ríos, los mares, el aire, los yacimientos minerales e incluso el propio clima. A partir de estos recursos naturales la economía puede obtener materias primas para la producción, pero también directamente alimentos para la población humana y animal, así como fuentes de energías.

El éxito o prosperidad económica de muchos países puede explicarse a partir de una dotación favorable de recursos naturales. Por ejemplo, los países exportadores de petróleo tienen enormes ingresos por este recurso, los países con tierras fértiles tienen agriculturas dinámicas, los países con yacimientos minerales pueden exportarlos o procesarlos, etc.

Sin embargo, de acá no se deriva una relación mecánica o automática. Probablemente el continente más rico del planeta en recursos naturales sea África, y sin embargo es social y económicamente el más subdesarrollado, al tiempo que un país como Japón que cuenta con muy escasos recursos naturales es uno de los más desarrollados del mundo.

Podría decirse que poseer abundantes y variados recursos naturales es una fortaleza, una ventaja para el crecimiento y el desarrollo de un país, pero que no basta con su sola presencia.

4 Conferencia digital Contabilidad Nacional y debate sobre crecimiento económico en Cuba. Universidad de La Habana.

Si se analiza el caso cubano, específicamente en la producción agraria, se verá que unido a los serios problemas de gestión económica y de financiamiento que existen históricamente en el sector de la agricultura, esto se acompaña de suelos que en su mayor parte son consideradas como pocos o muy pocos productivos. (65%).

Por demás, se conoce que el sector agropecuario aporta solo el 4% del Producto Interno Bruto, al tiempo que contrata a casi el 20% de la fuerza de trabajo, lo que lo ubica como probablemente el sector más improductivo e ineficiente de la economía cubana.

Otro elemento estratégico que supone una constante amenaza a nuestro crecimiento y desarrollo económico está en la dependencia energética al petróleo, el cual en su mayor parte debe ser importado dada la insuficiente dotación y producción doméstica de este recurso.

Normalmente los países que cuentan con escasos recursos naturales propios deben obtenerlos mediante el comercio exterior, es decir, exportando productos que pueden crear en condiciones más o menos ventajosas e importando los recursos naturales. Un elemento más de complejidad se agrega cuando el país posee poca capacidad exportadora, como es el caso de la economía cubana.


Referencias:


· Carlos Marx. 1975. El Capital. Tomo I. Versión digital.

· Principios de Economía. N. Gregory Mankiw. Mc Graw Hill.

· Conferencia digital Contabilidad Nacional y debate sobre crecimiento económico en Cuba. Universidad de La Habana.

Comentario HHC: Lo expresado en este artículo , lo hemos repetido hasta el cansancio en este Blog. Se oyen algunas voces en nuestro país, que ya hablan de productividad, pero ha sido un largo camino de ignorar el concepto, y no está en el centro de atención aún. Si no se hubiera ignorado, nuestra situación fuera otra.

Marx y Lenin  hace más de cien años descubrieron esta ruta, y este último decia: “El factor más importante, el decisivo para el triunfo del nuevo régimen social es, en última instancia, la productividad

Y mas recientemente por ejemplo el Nobel de Economía mas influyente del mundo Paul Krugman, lo formuló en similares términos: “... el crecimiento de la productividad, es el motor que impulsa la mejora del nivel de vida “. 

LLamo la atención que en Cuba el año 1971, se nombró " Año de la Productividad", después el abandono fue total con nuestra inclusión en el CAME en 1972, y a pesar de que el Instituto de Investigacion Cientifica del Trabajo priorizaba este concepto, libros mediante, el premio fue " desaparecerlo" y con ello nos condenaron a pensar que el socialismo con ser justos y otorgar grandes prestaciones sociales, eran suficientes para avanzar, con un proceso de industrialización donde " gigantismo" prevalecía.  De hecho, en ocasiones pienso que en la década de los 80, vivimos una especie de "socialismo utópico" en algunos años. 

Cuando se hizo evidente que ese no era el camino, empezaron los "procesos de rectificación de errores y tendencias negativas" y otros más, y más recientemente en los Lineamientos Económicos y Sociales se destaca la importancia, pero sin suficiente fuerza el tema de la productividad, y así el último ministro de Economía que lo oí hablar dándole cierta importancia al término vinculándolo en la famosa dupla " productividad - salario medio", fue al Dr. José Luis Rodríguez. 

Fidel lo mencionó varias veces aquí muestro seis citas:

 “El único camino mediante el cual se puede ir elevando el estándar de vida es por el camino de ir elevando la producción. Y el camino para ir elevando la producción es elevar la productividad del trabajo. Y la productividad se eleva con técnica y organización”.

- " El socialismo y el comunismo aspiran a que cada hombre, cada ser humano, tenga lo que necesita. Y con el trabajo del hombre, con la productividad de nuestro trabajo, con la técnica, la sociedad humana puede producir lo suficiente para satisfacer todas las necesidades del ser humano.”

  " ¿Cómo podemos permitirnos el lujo de no tomar en cuenta la productividad del trabajo?  ¿Qué salida tendríamos a nuestros problemas?  ¿Qué soluciones? "

Hay que seguir luchando siempre por la productividad.  Y la productividad estará indisolublemente unida al progreso del país, porque el número de brazos es limitado, y tiene que ser limitado por el número de nuestros habitantes, además porque tenemos los viejos retirados, los jóvenes estudiando, porque tenemos que atender servicios que no son productivos directamente, aunque sí imprescindibles como la salud, la educación ".

- " De manera que es la productividad el único camino del incremento de la riqueza". 

-  " La productividad es, en primer lugar, ahorro de recursos humanos y ahorro de tiempo" .

Por ello no se entiende cómo es posible, que se llegue afirmar en nuestro país en pleno siglo XXI, de parte de algunos de nuestros dirigentes que: "las yuntas de bueyes son importantes para la agricultura porque ahorran combustible". Con esa mentalidad jamás saldremos del subdesarrollo. 

La introducción constante de los resultados de la ciencia y la tecnología en todos los ámbitos de la vida económica – social y planificar- gestionar la misma constantemente es la vía para alcanzar altas cotas de productividad y con esto el desarrollo sostenido. No es suficiente hablar de Ciencia para resolver problemas, es que esa es la esencia  misma del incremento sostenido de la productividad SOCIAL del trabajo.

lunes, 3 de julio de 2023

La anhelada participación de los trabajadores en nombre de la Constitución

 Por: Rr. Teodoro Yan Guzman Hernández, Cubadebate

 


La implicación de los trabajadores en la gestión económica de la empresa es una de las cuestiones que debe tratar de materializarse cuanto antes, pues con ello está en juego la sostenibilidad del socialismo en Cuba. Para que se entienda bien, la participación de los trabajadores es una de las esencias del modelo socialista cubano, cualquier acción que la niegue, la minimice o la desvirtúe, sin importar quien la acometa, está en contra del principio socialista que rige al Estado y a la sociedad en Cuba, principio que, además, es constitucional desde 1976 y goza de perfecta vigencia en la actualidad.

La real participación de los trabajadores en la gestión de la empresa no ha dejado de ser un anhelo en nuestro país:

  • Posee fundamentos marxistas clásicos y propios (se alude a las tesis del Che Guevara al respecto);
  • ha sido reconocida en la Constitución cubana de 1976, reafirmada con la reforma de esta en 1992 y mantenida con la Constitución del 2019;
  • sobre su importancia y trascendencia político-social se ha discursado en los congresos y plenos del Partido Comunista de Cuba (PCC) y de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC);
  • se ha significado su improrrogable necesidad en importantes documentos políticos como lo son los Lineamientos de la Política Social del Partido y la Revolución y el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, por solo mencionar dos bien actuales.

¿Qué “dicen” sus fundamentos constitucionales? ¿Hasta dónde alcanza ese concepto actualmente en Cuba? ¿Cuál es su desarrollo legal actualmente? ¿Cuáles sus obstáculos actuales para lograr su concreción real, o sea, con impacto transformador? Estas y otras interrogantes serán respondidas en el presente trabajo que tiene como propósito fundamental resaltar la relevancia de la participación de los trabajadores en la gestión económica, sobre la base de varios de sus fundamentos.

Cuando revisamos las constituciones cubanas desde 1940 a la fecha, podemos comprobar la máxima centralidad que ha tenido el trabajo, así como el trabajador y la trabajadora. En la Constitución de 1940 la palabra trabajo estaba presente en 46 ocasiones. La Ley fundamental de 1959 se hizo eco de la mayoría de los artículos del texto de 1940 que protegían al trabajo y los derechos laborales.

En 1976, el pueblo cubano, que encarnó al poder constituyente, declaró que la República de Cuba es un Estado socialista de obreros y campesinos y demás trabajadores intelectuales; que el poder pertenece al pueblo trabajador; que el Partido Comunista de Cuba es la vanguardia organizada marxista-leninista de la clase obrera, que el Estado socialista realiza la voluntad del pueblo trabajador y protege el trabajo creador del pueblo, y garantiza que no haya hombre o mujer en condiciones de trabajar que no tenga oportunidad de obtener un empleo. En esa primera Constitución socialista se formuló el trabajo como un derecho, un deber y un motivo de honor y se reconocieron importantes derechos de las trabajadoras y los trabajadores. Además, en sus marcos  se desarrolló una legislación laboral de avanzada, más allá de las deudas que se contrajeron con ella misma en la realización de todos sus preceptos.

Con la reforma constitucional en 1992, el trabajo y los derechos laborales no perdieron la centralidad que tenían. El artículo 1 se modificó con el propósito de lograr un estado más inclusivo, en el contexto de una sociedad diversa y más dinámica, bajo la égida del axioma martiano “con todos y para el bien de todos”, que nos obliga al más constante reencuentro. Es cierto que no se explicitaron los grupos sociales (obreros, campesinos y demás trabajadores manuales e intelectuales), pero se continuó la línea y se reconoció a Cuba como un Estado de trabajadores, además, se conservó el sentido de las normas constitucionales vinculadas al trabajo como entidad jurídico-social y al derecho al trabajo como entorno normativo de protección a quienes laboran o pretenden un empleo. El artículo 1 de la Constitución del 2019 no se aparta de sus precedentes, reconoce que Cuba es un Estado socialista de Derecho y Justicia social, fundada en el trabajo, esto último a semejanza de la Constitución italiana de 1948, exponente del constitucionalismo social.

No se puede valorar la connotación política y social de la centralidad del trabajo y de los derechos vinculados, desentendidos de las variables constitucionales participación, democracia socialista y socialismo como modelo económico y social, visto cada uno desde su evolución en el marco del ordenamiento jurídico cubano. El derecho de los trabajadores a participar en la gestión económica de la empresa es un principio constitucional que concentra en sí los fundamentos de esas tres variables y se ha formulado con mayor concreción y extensión en cada reforma de la carta magna. Lamentablemente sus resultados y concreciones no han estado en correspondencia con las pretensiones que se deducen a primera vista de las normas constitucionales.

Para que se tenga una idea de la evolución de la regulación constitucional de este principio. En la Constitución de 1976 se reconoció en el artículo 16, que reguló los principios de economía estatal y planificación de la economía, que los trabajadores de todas sus ramas y demás esferas de la vida social participan activa y conscientemente en la elaboración y ejecución del plan de la economía. Con la reforma de 1992, el principio se mantuvo dentro del mismo artículo, pero el legislador revisor de la Constitución aportó a la concreción del principio, al prever la participación de los trabajadores, igualmente en la elaboración y ejecución, pero de los programas de producción y desarrollo de la economía. En ambas regulaciones los trabajadores quedaron fuera del control de la gestión económica.

La Constitución del 2019 es cualitativamente superior en la regulación del principio de participación de los trabajadores en la gestión económica de la empresa, no solo lo prevé de manera independiente en el artículo 20, sino que además lanza un gran reto, no obstante las deudas que se contrajeron con las regulaciones anteriores que eran más moderadas.

El artículo 20 lleva a sus extremos la participación de los trabajadores y desagrega en cuatro esferas o actividades de la gestión económica en las que debe regularse y ponerse en práctica esta, que son la planificaciónla regulaciónla gestión y el control de la actividad económica. Además, da un encargo directo al legislador para que regule la participación de los colectivos laborales en la administración y gestión de las entidades empresariales estatales y unidades presupuestadas.

Con la Constitución del 2019 se pretenden superar los problemas de realización que en más de 40 años de constitucionalización ha tenido un principio vertebral del socialismo, tanto desde el punto de vista formal (su viabilización a través de las “leyes” de desarrollo), como desde lo material (su manifestación en la vida económica y laboral de la empresa cubana). A más de cuatro años de su vigencia, la realidad no ha cambiado mucho. Diversos factores se confabulan para que este principio se mantenga prácticamente “envitrinado” en la Constitución.

Los trabajadores y la administración no podrán internalizar la trascendencia de este principio constitucional si no logran contender las consecuencias reales del principio de economía socialista y dentro de este, del “hecho socialista” de que los medios fundamentales de producción son propiedad de todo el pueblo y, consecuentemente, es la forma de propiedad principal. La propiedad socialista sobre los medios fundamentales de producción es una cláusula axiológica abierta, que se contextualizó en 1992, pero que no deja de colocar al trabajador otra vez en el epicentro del modelo económico y social cubano, pues su participación real y efectiva en la gestión económica es la manera de apropiarse legítimamente de esos medios. Esto no excluye que las trabajadoras y los trabajadores no hagan valer el principio de propiedad socialista sobre los medios que no son fundamentales, porque a través de la actividad económica en la empresa estatal socialista han de satisfacer los intereses colectivos e individuales, en beneficio de la sociedad.

Sin pretensión de agotarlos, pasemos a enumerar algunos factores que han venido atentando contra la participación real de los trabajadores en la gestión económica. En primer orden, la estructura del sistema empresarial. Si bien en la actualidad se dan pasos hacia la autonomía empresarial, durante más de medio siglo el sistema ha estado signado por diversas formas de centralización (algunas todavía muy persistentes): se planifican centralmente los recursos, se reproducen a diversas escalas comportamientos de centralización de las decisiones y la gestión, y se termina enajenando al trabajador.

Otros factores son la formalidad y poca importancia del convenio colectivo de trabajo y la poca pujanza de las organizaciones sindicales dentro de las entidades laborales. En el entendido de que, por un lado, es en el convenio colectivo de trabajo donde los trabajadores y la administración deben pactar para cumplir las diversas formas de participación de los primeros, según lo que establece la ley y la dinámica de la empresa, y, por otro lado, el sindicato debe actuar como fuerza y guía de los trabajadores para que estos asuman el empoderamiento que la Constitución le asigna. El Partido debe coadyuvar a lo anterior.

Sindicato y administración se han venido entendiendo como formas organizacionales que no pueden tener intereses contrapuestos, porque todavía se carga con la falsa idea de que en Cuba todo o casi todo es “razón de Estado”. El hecho de que el sindicato se oponga a la administración en defensa de los intereses de los trabajadores no solo es legítimo y posible, sino que también es saludable, porque siguiendo una tesis marxista, en la contradicción está el desarrollo, y el marxismo es fundamento de la Constitución. Incluso, podría darse la situación de que los trabajadores se opongan al sindicato cuando este último no defienda sus intereses.

La legislación laboral y económica en Cuba tampoco ha ayudado a desarrollar la participación de los trabajadores en la gestión económica. Las diferentes disposiciones jurídicas, generalmente, han reproducido el principio constitucional o han optado por indicar que la participación ha de ser directa o indirecta, han identificado las actividades o los procesos de la empresa en los que la participación de los trabajadores puede darse, pero no han regulado las vías concretas, los mecanismos tradicionales o innovadores y la metodología para hacerla efectiva. Una muestra de lo antes dicho son las leyes No. 49 y No. 116, correspondiente al Código de trabajo anterior y al vigente, por ese orden, también el Decreto-Ley No. 252 y en el Decreto No. 281, ambos de 2007, estos últimos relacionados con la continuidad y el fortalecimiento del sistema de dirección y gestión empresarial cubano.

Los moldes y esquematismos también atentan contra la participación real de los trabajadores. Es impensable que, dada la diversidad organizacional de la empresa y la heterogeneidad de los colectivos laborales existentes –no es lo mismo una fábrica de galletas que un centro docente– se pueden replicar el mismo proceder en las formas de participación de los trabajadores. Al repetirse esquemas y hacerse formalmente, poniendo en evidencia un compromiso con los medios (lo previsto y lo planificado) y no con los resultados (el impacto real de esa participación en la gestión económica y en el empoderamiento de los trabajadores) se termina desmotivando a las fuerzas laborales y asestando un golpe a la Constitución y su supremacía.

Pudieran seguirse mencionando factores o causas, pero lo más importante es que la real participación de los trabajadores en la gestión económica sigue siento un asunto pendiente en Cuba. Las modificaciones en el ordenamiento jurídico, a raíz de la Constitución del 2019, han hecho un guiño al tema, pero todavía muy insuficiente. Tres normas pueden aportar más luces a este importante principio, el nuevo Código de trabajo, la Ley de empresa y una Ley de participación, que no debe limitarse a la participación política, sino también a la social y a la económica. La Democracia (Socialista) empieza por casa y la Familia, debe pasar por el Trabajo para instaurarse como principio de verdadero Poder Popular. Trabajadores y trabajadoras, sindicato y administración deben volver a pensar bien el tema.

Espejo de agua

 

 
SOCIEDAD
 


Este es Yosvany, sin apellidos, porque de eso no hablamos y porque Yosvany podría ser cualquiera. Fotos: Katia

Presiento que en los ojos de Yosvany podrían verse otros hombres, aunque nunca hayan ido a La Turbina a matar el tiempo y los peces

Los ojos de Yosvany no son “alegres e invictos”, como los del viejo flaco y desgarbado que hacía 84 días no cogía un pez. No estaba en un bote en medio del mar ni era tampoco un pescador empecinado que hubiese perdido todo, menos la esperanza.

Sus ojos son turbios como las aguas que mira y estas son, a su vez, un espejo de agua que las excavaciones de otro siglo fueron bordeando hasta dar con un manantial. De ahí salía el balastro para las líneas férreas y los temporales de aquella época terminaron rematando el hueco. Finalmente, las turbinas que instalaron para aliviar la inundación no pudieran hacer otra cosa que legarnos el nombre.

Esas aguas de La Turbina que nunca van a ningún lado, a menos que los temporales de esta época la desborden y corran por la cañada mientras las malanguetas no hagan de carnada y las retengan en su propio estanque, tienen los ojos de Yosvany. Entre pardos y carmelitas. En su viejo carné de identidad podrían haber aclarado: ojos turbina, y aquí en Ciego de Ávila hubiésemos entendido de qué color eran.

Su mirada, sin embargo, sí se ve definida, nítida. Tiene el tono de quien se sienta a pescar algo. A esperar apacible lo mucho y lo poco. O la nada.

Encajan en el rostro de un cincuentón desgastado que habla poquísimo y no parece pertenecer al nombre que tiene. No tiene cara de Yosvany, pero sí la de un hombre que se sienta al borde de un puente sobre las aguas de La Turbina a “despejar porque la cosa está mala”. Y mientras despeja saca su cordel y engaña con lombrices a las clarias que dice que están zangandongas, aunque de esas él no ha cogido ninguna.



Aquí Yosvany con una de las tres tilapias que pescó mientras Invasor le arrebataba su calma

Lo cuenta sin abatirse por su aparente mala suerte. De hecho; la expresión en su rostro curtido de otros soles es de felicidad cuando asegura que bajo sus pies hay bichos más grandes que él. Se le estiran las arrugas al abrir los ojos y sonreír desde su flanco derecho al que le faltan algunas piezas. Por ahí también se le cuela el tiempo que no aparenta y del que creo que presume. ¿Tendrá ya el vicio de los viejos cuenteros?

― ¡Que no, que yo no las he pescado, pero he visto como las sacan de aquí mismo!

Sentada a su lado puedo tener cierta idea. Me guío por sus hombros, por los pies colgantes que casi van parejos, ras al agua, y concluyo que Yosvany debe medir 1.60. Y la claria, entonces, ¿dos metros?, pregunto.

“¡Coñoooooó!”, dice un chiquillo acentuando y alargando la o, a medio metro de Yosvany. “Eso debe ser más grande que un negrón”. Así ha salido de su mente y ha pasado por su vocabulario.

“Ay, estos muchachos de hoy en día”, podría haber dicho Yosvany con cierto dejo de reproche, si hablara por voluntad y no solo cuando uno le pregunta.

―¿Es su hijo?

―No, yo no tengo hijos. Nunca tuve―, corrige, y vuelve a sentirse más viejo, a creer que el tiempo de los hijos ya no es el de él.

―Este de aquí vino y se me sentó, sin cordel, sin carná, sin ná, y le tuve que dar de tó―, refunfuña cariñoso. Lo mismo sucedió con el otro, más alejado, y ya las rémoras fueron dos. Literalmente rémoras hasta que pescaron una tilapia con su propia suerte y Yosvany empezó a hablar por sí solo.

Que no importaba si él se iba sin nada o con poco, que él estaba allí para despejar la mente, ¡que la cosa estaba muy mala!, repetía ahora y le agregaba el muy, como si del quinto párrafo a este decimocuarto la cosa hubiera empeorado. O quizás no y “muy mala” estuviera ya desde el principio de la conversación y él no repare tanto en esos detalles. En el cambio.

Yo sí.

Dejo silencios intermedios, le hago algunas fotos y observo que ciertamente no ha venido a pescar. Lleva camiseta y unas botas de goma embarradas de cemento que ni se quita para aligerarse (creo que está acostumbrado). Trabaja en la construcción por el día y hace guardias en otro lugar por las noches. Si está sentado un jueves a la 1:00 de la tarde sobre el puente de plástico negro que une los extremos de La Turbina, es porque ese día de lluvia hubo poco trabajo. El chinchineo de ese 7 de junio disipaba algunas labores.

El puente sin piso es un tubo flotante que hay que cruzar zigzagueando hasta el único lugar que la malangueta no ha “cerrado”

Yosvany, paradójico, se sometía a la intemperie, y tal vez ni un aguacero, de esos que pican en el lomo, lo hubiera hecho desistir. Allí estaba él, contra todo pronóstico: con un nailito de culeros desechables donde no cabría ni la cola de los pejes gordos que, asegura, se encuentran por esa zona.

Su jamo era la clara estampa del no pescador que yo insistía en no ver; convencida de que tatuarse un pulpo en el brazo izquierdo debía significar algo. “No, no significada nada, me gustó la imagen y me lo hice yo mismo. Y yo mismo me tatué los nombres de mis sobrinas aquí y esta de aquí es Rosa Tomasa, que es el de mi madre, y esta corona con estas iniciales son de una mujer que tuve y me falta el nombre de mi padre que me lo voy a escribir en el pecho”.



En el antebrazo izquierdo, las marcas que Yosvany lleva consigo. En el brazo derecho, la carnada, el cordel, la suerte echada

Lo dicho; solo quiere despejar y no importuno demasiado. Suficiente tiene con los dos niños que se pegaron como escamas y piden a Invasor que no los muestre, que sus madres los “traquean” ―es el término que usan― si se enteran de que no están en la escuela. Niños de primaria que se tiran al agua para demostrar que saben nadar.

Y con el alboroto él ni se inmuta. Le da igual si espantan las tilapias que iban a picarle esa tarde su carnada, porque Yosvany solo quería pescar el tiempo, soltarlo, dejarlo pasar. Por eso no lo tiene en el anzuelo: lo lleva en su mirada.

Todo eso fue, pregunta tras pregunta, aprovechando que el cordel lo sostenía con la izquierda y el cúbito de su antebrazo quedaba expuesto a la intrusa que hablaba de otra cosa, pues hasta para ella la pesca había sido un pretexto. Aunque seguía creyendo que se podía despejar la mente y pescar de verdad, con deseos. Con premeditación.

O cazar patos, por ejemplo. En el copo de los árboles los patos se balancean en filas y daba la sensación de que tampoco pescaban, que se lanzaban al agua sin una táctica definida, solo a remansar.

Error. Dice Yosvany que ellos pescan de las dos formas, al estilo más común de los pelícanos o nadando por abajo del agua. Ahí es cuando uno tira una red, les hace trampa y los pesca por abajo. De ese modo los ha cogido, lo que “hay que meterse en el agua y ¡qué va! …”

Hoy tampoco es día para pescar patos.

Estos patos, podrían pescarse bajo el agua, pero ahora están muy altos, muy lejos

Muebles Lídex decoran hoteles en Jardines del Rey. Comentario HHC

Lunes, 3 de Julio del 2023

 
ECONOMÍA
 



Muebles Lídex dec
Foto: Alejandro García

Muebles elaborados por el colectivo de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Camilo Cienfuegos, de Ciego de Ávila, decoran el hotel Roca Norte 1, en cayo Paredón Grande, del polo turístico Jardines del Rey, que en los venideros meses se inaugurará.

• En imágenes Muebles Lídex

Emilio González Sorí, jefe de operaciones de Muebles Lídex, nombre comercial de la entidad y reconocida entre las de su tipo en el territorio nacional, precisó a la Agencia Cubana de Noticias que el convenio con la industria del ocio en 2023 es amueblar las habitaciones y áreas comunes de esa instalación.

El contrato también incluye realizar mantenimientos y reparaciones capitales a todo el mobiliario de las habitaciones de los hoteles Sol Coco, Meliá Coco, Vigía y Pullman, ubicados en ese balneario del norte avileño, que acogerá la Feria del Turismo del 2024, puntualizó González Sorí.

A finales de este año comenzaremos a elaborar los pedidos para el Roca Norte 2, que debe entrar en funcionamiento el año que viene, dijo el directivo.

Entre las principales producciones aparecen respaldos de cama, minibares, maleteros, interiores de clósets, mesas de noche, sillas y mesas.

Jardines del Rey, uno de los principales destinos turísticos en Cuba, se abrió al mercado internacional en noviembre de 1993 y desde entonces recibe a millones de excursionistas de diversas partes del mundo, fundamentalmente canadienses y europeos.

Los hoteles Gran Muthu y el cinco estrellas Resort Kempinski, en cayo Guillermo, Jardines del Rey; San Agustín y Laguna del Este 5, en cayo Santa María, en el norte de Villa Clara; el Internacional de Varadero; y el Rueda, de la ciudad capital avileña, son algunos de los que están habilitados con el sello Lídex, que distingue por su belleza, decorado y perfección.

Esta UEB tributa, además, al Programa Materno infantil (PAMI) del país, con el cual el compromiso es confeccionar tres mil cunas, que se comercializan mediante el Ministerio de Comercio Interior, apuntó González Sorí.

Una parte de sus creaciones se vende en las tiendas por moneda libremente convertible (MLC) y, desde hace un par de meses atrás las comercializa, también, a través de las plataformas virtuales al inaugurar en su sede un local para expender de forma directa a la población en moneda nacional, informó el directivo.

Mueblería Dujo, que así es como se llama el recinto, cuenta con 70 u 80 productos, entre ellos juegos de sala tapizados, de comedor (madera y tubos), repisas, cuchilleros, almohadas, palos de escobas, trapeadores, toalleros, cojines, cómodas, mesitas de noche y cubrecamas, detalló.

Explicó que una cantidad importante de esos surtidos la entrega el taller de Producciones Alternativas, que cada mes aporta, como promedio, unos 350 mil pesos a la entidad mediante la elaboración de artículos con materiales (recortería) que se derivan de los procesos industriales.

El dinero recaudado de las ventas en MLC y a través de Mueblería Dujo le permitirá a la UEB contar con financiamiento propio para comprar la materia prima que necesitan en los cinco talleres de producción (macizo, tapicería, metales, paneles y el de producciones alternativas).

Para el actual año el plan de ventas netas totales asciende a 87 millones de pesos, siete millones más que el anterior, y la cifra hasta el cierre de junio es de 49 millones.

Comentario HHC: Nada nuevo, lo importante es que no se ha abandonado del todo y se retoma. Desde que en la década del 90 que se creó FONATUR, permitía el abastecimiento al turismo y este a su vez poveía a las empresas abastecedoras,  de las divisas necesarias para continuar el ciclo productivo.  Esta entidad financiera se perdió o se disolvió, lo que era una buena práactica. 

El turismo puede proveer de divisas a sectores de la economía nacional que lo abastezcan. 


Avicultura familiar, ¿alternativa o necesidad?

 Varios productores y dirigentes creen en lo imperativo de producir huevos y carne de forma alternativa, sin tener que depender de la llegada del barco de pienso

Este tipo de avicultura alternativa se aplica como opción de crianza familiar en condiciones de sostenibilidad, por ser una línea de gallinas muy resistentes y de fácil adaptación. Foto: Freddy Pérez Cabrera

El productor Leonel Carmenate Alonso, dueño de la finca Tres Marías, es uno de los criadores que en el municipio villaclareño de Corralillo apuesta por la avicultura alternativa y otras opciones de la agricultura familiar para garantizar su sustento y el de la comunidad donde reside.

Hoy este guajiro emprendedor cuenta con 600 ponedoras semirrústicas y 150 pollos de engorde, además de 74 cabezas de ganado mayor, con los que prevé abastecer de carne, huevos y leche a las comunidades de San Pedro y La Sierra, además de aportar a la cabecera municipal. Tiene en mente fomentar un patio con 500 codornices que provean de huevos a centros asistenciales de la localidad.

Junto a su esposa, Irenia Álvarez Díaz, sicóloga de profesión, Carmenate decidió probar suerte en un área despoblada e inhóspita, donde solo se escuchaban el canto de los pájaros y algún que otro animal que merodeara la zona.

«Aquí no había luz eléctrica ni condiciones de ningún tipo, solo una casa abandonada que arreglé, poco a poco, tratando de probar fortuna», dice Leonel, con el acento campesino que lo caracteriza. Con su trabajo se ganó la instalación de varios paneles solares que hoy le garantizan la electricidad en su terruño.

Un día escuchó que había un programa mediante el cual les facilitaban a las personas las gallinas rústicas o semirrústicas para su cría, y fue tal el embullo que resultó ser uno de los primeros que en Villa Clara asumiera el reto de fomentar la avicultura familiar.

Como parte de un proyecto de desarrollo local del municipio, construyó las facilidades requeridas, además de producir todo el alimento que necesitan los animales.

«No crea que es fácil, pero a mí me gustan los retos. Empecé sembrando la base alimentaria, a partir del cultivo de plantas proteicas, maíz, sorgo, yuca y boniato, en lo fundamental; además de crear las naves donde se alojarían las gallinas, y las corraletas para el pastoreo», explica el labriego, quien pensó también en las mejores maneras de agenciarse las fuentes de proteína que necesitan las aves.

En ese caso plantó gandul y soya, entre otros cultivos, los que mezcla con harina de pescado elaborada de manera artesanal, cáscara de huevos y hasta cangrejos triturados, todo lo cual garantiza el balance alimenticio necesario, expone Irenia, la esposa del campesino, quien se ha convertido en la veterinaria del proyecto.

«El reto es alcanzar, en un futuro inmediato, las 1 200 gallinas semirrústicas, lo que permitirá superar el acopio de unos 500 huevos diarios, y según lo pactado con la dirección del municipio, no serán vendidos a los precios abusivos que hoy tiene el vital alimento en el mercado informal. Aquí no hay nada importado, solo alimentos naturales producidos en estas tierras o sitios cercanos», reconoce Leonel Carmenate.

De la finca de este productor salen a diario 75 litros de leche, a razón de poco más de cinco por vaca en ordeño; y el hurto y sacrificio ilegal de ganado mayor resulta nulo, al igual que la mortalidad de terneros. Con similares propósitos para aumentar la producción pecuaria, se afanan en el mejoramiento racial del rebaño, recalcó el criador.

Otros productores como Yordan Rodríguez Suárez, residente en las inmediaciones de la finca Irma, también en Corralillo, ya asume, junto a sus hermanos, la cría de 250 aves semirrústicas, y asegura que llegará a las 500 antes de septiembre próximo.

«Este tipo de avicultura alternativa se aplica como opción de crianza familiar en condiciones de sostenibilidad, por ser una línea de gallinas muy resistentes y de fácil adaptación a las características de país tropical», comenta el joven campesino, quien señala en tono jocoso que él no concibe que el Estado tenga que venderles a las personas que viven en el campo los huevos que hoy consumen.

«Esto lleva trabajo y mucha consagración, pero también garantiza economía», reconoce Yordan, a quien no se le ha muerto un solo animal desde que los trajo, lo que demuestra las destrezas adquiridas por él y su familia en el manejo de las aves.

También en el barrio de Santa Teresa, en Quemado de Güines, laboran con igual propósito Elpidio Hernández Santana y su hijo Nelson, convertidos en avicultores alternativos en un territorio que, en su primera etapa, dispondrá de unas 9 700 gallinas.

En la finca Los Elpidios, esos productores, asociados a la cooperativa de créditos y servicios Ñico López, ya atienden su rebaño, para lo cual cuentan con siembras de viandas, granos y vegetales con el propósito de alimentar las ponedoras, y en la dieta prevén incluir, además, pescado y lombrices, entre otros alimentos.

AUTOABASTECIMIENTO MUNICIPAL EN LA MIRA

El programa de desarrollo de la avicultura alternativa forma parte de las iniciativas que fomenta el país para lograr el autoabastecimiento territorial, la soberanía alimentaria y la educación nutricional; que, en el caso de Villa Clara, tiene en los municipios de Corralillo, Manicaragua y Quemado de Güines a sus pilares fundamentales.

Según el gobernador de la provincia, Alberto López Díaz, aquí existen condiciones materiales para asumir este importante programa que pretende beneficiar al pueblo con ofertas de huevo y carne.

«En estos momentos la provincia tiene en desarrollo unas 5 000  gallinas, con más de 80 días de nacidas, ya repartidas a criadores, y la meta será completar las 74 000 aves, a partir de 22 000 reproductoras de huevo existentes en instalaciones estatales del sector».

Explicó, además, que se labora en la montaña en la ubicación de patios familiares que puedan acoger este tipo de aves, lo cual dará sostenibilidad al área del Plan Turquino, a la vez que se trabaja en otros municipios en la recuperación de naves para el desarrollo de esa ponedora, de manera que puedan buscarse mayores niveles de producción.

Como ejemplo de lo que puede alcanzarse en esta tarea, puso al municipio de Corralillo, que tiene la proyección de completar las 12 000 gallinas al cierre de 2023, y llegar el próximo año a los 24 000 ejemplares, cifra necesaria para satisfacer la demanda del norteño territorio.

Para ello, lo más importante es que el animal llegue a la base productiva con el peso y la talla necesarios, de modo que empiece a consumir los alimentos disponibles en el lugar, a la vez que existan siembras en el terreno que permitan pastorear el rebaño y aspirar en el mes a un nivel de puesta de entre 12 y 14 huevos por ave.

López Díaz destacó la trascendencia de esta idea de producir huevos y carne de forma alternativa, sin tener que depender de la llegada del barco de pienso, lo cual se corresponde con las complejidades que vive la economía cubana. De ahí la importancia de lograr el apoyo de las estructuras políticas y de Gobierno en cada territorio para que la iniciativa no se malogre.