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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 8 de noviembre de 2021

CRÓNICAS DE MIS MEMORIAS. UN CIENTÍFICO BOLIVIANO SOLIDARIO.

Por Froilán González García.

El 5 de septiembre de 1986, el reconocido científico boliviano Noel Kempff Mercado murió asesinado. Su avioneta por error aterrizó en la selva  en una pista de narcotraficantes. Se  encontraba en una expedición biológica boliviana-española en el parque Nacional de Huanchaca, en San Ignacio de Velasco, en el Departamento de Santa Cruz.

El científico español Vicente Castelló que lo acompañaba escapó esquivando las balas y se internó en el monte y al ser rescatado  informó que, tras descender de la avioneta, se acercaron hombres armados, interrogaron al científico y al piloto Juan Cochamanidis y los masacraron a tiros y junto a la avioneta le prendieron candela hasta incinerarlos.

Dijo que junto al guía Franklín Parada salió corriendo y se internaron al bosque por rutas diferentes, hasta que escuchó gritos y disparos que acabó con su vida, añadió  era evidente la existencia de una gran fábrica de cocaína y los asesinos eran narcotraficantes.

La familia y la comunidad científica exigieron esclarecer los hechos y se creó una comisión presidida por el diputado Edmundo Salazar Tercero e integrada por varios parlamentarios, que iniciaron la recolección de informaciones y a través de las pesquisas, descubrieron que la DEA y la Embajada de Estados Unidos eran los propietarios de la fábrica y con el  dinero obtenido, financiaban a los contra nicaragüense.

El diputado Salazar conoció que Estados Unidos y sus ejecutores de la DEA y la CIA, utilizaban la lucha contra el narcotráfico, con fines políticos, económicos, de espionaje e injerencias en los asuntos internos de Bolivia y mantenían permanentes vínculos con los narcotraficantes. El 10 de noviembre, fue asesinado con una ráfaga de ametralladora, en la puerta de su casa, antes de descender de su automóvil.

La muerte del científico constituyó un escándalo de grandes proporciones, era muy querido y respetado tanto nacional como internacionalmente, miembro de la Academia de Ciencias, director del Zoológico y del Jardín Botánico de la ciudad de Santa Cruz, dedicado a la apicultura,  un importante empresario en mieles, Presidente de la Sociedad Apícola de Bolivia  y profesor universitario, estudió  las plantas y flores para sus  abejas. Era autor de varias publicaciones,  entre ellas  “Abejas indígenas” y “Murciélagos libadores de flores”, algunos traducidos a varios idiomas.

Lo conocí a finales de 1982, a través de Mario Chávez, el Lagunillero o el Explorador en el Diario del Che en Bolivia, de quien era muy amigo, el encuentro fue en el zoológico de Santa Cruz de la Sierra donde nos recibió muy amablemente, conocía aspectos importantes del desarrollo científico de Cuba, mostró simpatías y admiración por nuestro país y su lucha contra el imperialismo norteamericano.

Contó de sus viajes de estudio por Europa, Estados Unidos y América Latina donde visitó viejos y nuevos zoológicos, parques botánicos, jardines famosos, vergeles, oasis, huertas privadas y bosques.  Le solicitamos recorrer el Zoológico y el Jardín Botánico para observar y tomar fotos de los animales y plantas mencionados por el Comandante Ernesto Che Guevara en su Diario de Campaña.

Noel Kempff Mercado había obtenido el doctorado en Sao Pablo, Brasil y desde 1970 comenzó a trabajar en el Zoológico, dedicado exclusivamente a la fauna Sudamericana y logró  albergar 190 especies, 30 de reptiles, 121 de aves y 40 de mamíferos, estaba considerado el más importante de América del Sur, ​por la extensa biodiversidad de especies autóctonas.

Juntos caminamos por la cuidada instalación, expresó tener grabado el canto de las aves y pensaba organizar una especie de concierto y plasmarlo en un disco, así como un libro con las fotos de las aves y sus características, como resultado de largas jornadas de permanencia en la selva. Ofreció una pareja de esas aves y animales, para el Zoológico de La Habana.

Al día siguiente visitamos el Jardín Botánico, durante el recorrido explicó de manera detallada y científica las especies y variedades de árboles, la edad, lugar de procedencia, tiempo de floración, recogida de los frutos   y la utilidad de los mismos. Le agradecimos sus atenciones y lo felicitamos por su dedicación y consagración al trabajo.

El 18 de marzo de 1983  se produjo la crecida del río Pirai y el famoso Turbión,  que  inundó barrios completos, sepultó al Jardín Botánico, los árboles más frondosos y antiguos  fueron cubiertos de lodo hasta las últimas ramas, destruyó la ornamentación y las oficinas. 

El Gran Turbión derribó varios cerros, que formaron represas y las torrenciales lluvias aumentaron el caudal y la presión del agua produjo la avalancha con arrastre de   grandes piedras, viviendas, aldeas completas, pequeños pueblos, caseríos, puentes, cosechas, árboles y  animales flotando en las turbias aguas.

En la zona oeste de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra causó centenares de muertos, ​ y dejó sin hogar a más de 3.000 familias. Cuando lo llamamos para solidarizarnos, lo escuchamos llorar, estaba muy deprimido, impactado por la catástrofe, no solo humana, sino también de la naturaleza.

A fines de 1984 lo visitamos y le manifestamos el interés de observar cómo había quedado el Jardín Botánico, dijo había desaparecido, estaba convertido en una playa de fin de semana, con improvisados bares, cantinas, comercios, borrachos y muchas drogas que se extendía por todo el país, con la enorme fuerza del Turbión y al parecer a nadie le importaba. Afirmó que no había vuelto ni quería hacerlo. En esa ocasión nos regaló su importante libro de lujo con las fotos a colores de las aves que había fotografiado durante varios años y que podíamos utilizarlas para nuestras investigaciones.

Con el Lagunillero continuamos el recorriendo por los caminos del Che, cuando regresábamos, una pequeña urina, especie de venado, siguiendo a su madre se atravesó en el camino y a pesar del esfuerzo por esquivarla, la atropelló. Nos daba pena abandonarla y decidimos llevarla para el zoológico de Santa Cruz. Noel Kempff   nos recibió como viejos amigos e ingresó al animalito.

Acordamos cenar juntos, asistió acompañado de su hijo mayor nombrado Noel Francisco, un joven inteligente, que años después lo encontré como catedrático o vicerrector de la Universidad René Moreno de Santa Cruz y ofreció colaboración a nuestros hijos Leandro y Liván para la filmación de la serie televisiva “Semillas del Ñacahuasú”.

Noel Kempff Mercado nació en 1924 y desde niño se interesó por la flora y la fauna, se convirtió en un experto en la geografía regional y explorador de lugares de interés biológico, creador de zonas de conservación e interés ecológico, impulsando el establecimiento de los Parques Nacionales. 

Tenía cinco hijos, entre ellos tres mujeres, recuerdo como se llaman dos, Selva y Tania, porque explicó que seguramente comprendería el significado de sus nombres.

Noel y el Lagunillero nos llevaron a conocer al artista  Abel Castillo, creador de obras  utilizando plumas de aves. El eminente artista prometió confeccionar un Che con esos materiales, recolectado en la zona donde operó la guerrilla.  La impresionante imagen ocupa un lugar destacado en nuestra colección. 

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