Por Dr. Fidel Vascos González
Teniendo en cuenta la visión marxista y
leninista de la construcción de la sociedad comunista por etapas, considero que
los clásicos veían muy cerca el comunismo y el período de transición sería muy
corto, lo que se puede ilustrar con las siguientes citas.
En el Manifiesto Comunista redactado por Carlos
Marx y Federico Engels en 1848 se lee: “Los
comunistas fijan su principal atención en Alemania, por que Alemania se halla
en vísperas de una revolución burguesa… y, por lo tanto, la revolución burguesa
alemana no podrá ser sino el preludio inmediato de una revolución proletaria.”
(1)
El 6 de marzo de 1919, el mismo día en que se
clausuró el I Congreso de la Internacional Comunista, V. I. Lenin escribió en
el periódico PRAVDA: “La fundación de la
III Internacional, de la Internacional Comunista, significa que hemos llegado a
los umbrales de la República Internacional de los Soviets, a los umbrales de la
victoria del comunismo en el mundo entero.” (2)
Por su parte, la Constitución soviética de 1936
aprobada en tiempos de Stalin confirmó que el país ya había entrado en el
socialismo como primera etapa de la sociedad comunista, por lo que el período
de transición en la URSS se había extendido por 19 años. Más tarde, en el XXII
Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) realizado en
octubre de 1961, se aprobó el Tercer Programa del Partido en el cual se aseguró
que en 1980 en la URSS se habría construido, en lo fundamental, la sociedad
comunista.
Todas estas predicciones resultaron falsas.
En particular, en 1980 no se había construido
el comunismo en la URSS sino que, al contrario, solo once años después, en
1991, ese gran Estado multinacional se había desintegrado y las 15 Repúblicas que
lo formaban habían regresado al capitalismo. En este aspecto, la historia de la
URSS poco o nada positivo puede enseñarnos de cómo se construye el socialismo y
cuáles son las características de ese régimen social.
La realidad es que en la sociedad contemporánea el período de transición se prolonga en el tiempo y previsiblemente se extenderá por decenas o cientos de años. Los cubanos lo venimos experimentando durante 65 años, desde el 16 de abril de 1961 cuando se proclamó oficialmente el carácter socialista de la Revolución Cubana.
En la construcción del socialismo hay que tener
muy en cuenta que el marxismo y el
leninismo componen una doctrina esencialmente eurocentrista, que no puede
aplicarse literalmente en los países de la periferia como Cuba para lo cual necesita
de importantes modificaciones. La primera es basarse en las características
nacionales del país en cuestión, la idiosincrasia de su pueblo y la historia de
su cultura económica, política y social. Al respecto quiero referirme al
aforismo de don José de la Luz y Caballero cuando enunció: “Todas las escuelas y ninguna escuela, he ahí la escuela” (3), que refleja
la esencia del método electivo de la tradición filosófica cubana de elegir lo
mejor de todos los pensadores sin adherirse de manera absoluta a ninguno.
En el proceso de construcción socialista también
incide la situación internacional del momento, muy especialmente en el caso de
Cuba, que resiste más de 60 años un bloqueo económico, comercial y financiero
implantado por el gobierno de los Estados Unidos, recrudecido ahora con un
cerco energético.
Para salir decididamente de la situación actual
del país y avanzar en nuestro período de transición al socialismo, propongo que
el Partido acometa una Reforma general integral en el terreno económico, político y social mediante la cual se logre:
abandonar el sistema de planificación centralizada de asignación de recursos
heredado de la URSS y el CAME; establecer el mercado como principal regulador
de la gestión empresarial de manera que el Estado sea el regulador de la
economía en su conjunto mediante un plan central utilizando principalmente en
su aplicación las leyes y categorías objetivas de las relaciones
monetario-mercantiles y sin pretender administrar a las empresas, tanto
estatales como no estatales; practicar la plena libertad de expresión y
manifestación de las personas naturales y jurídicas incluyendo los medios
masivos de comunicación; extender las modalidades de la democracia directa
donde los ciudadanos decidan con carácter vinculante los asuntos principales de
su interés, incluyendo la democracia directa electoral en todos los cargos
electivos del Estado y las organizaciones sociales como ya se aplica con éxito
en la postulación y elección de los delegados municipales del Poder Popular; y establecer
un proceso que facilite la revocación de cargos electivos en las instituciones.
Comprendo que esta Reforma general e integral necesita tiempo para diseñarla y
realizarla pero creo que ha llegado el momento de anunciarla y dar los primeros
pasos para lograrla.
En fin, el socialismo del que estoy hablando es
un modelo cubano sui generis de "Socialismo Democrático de Mercado"
que tenga en cuenta el marxismo y el leninismo originales, así como,
principalmente, las características nacionales de Cuba, su historia económica,
política, social y cultural, subrayando el
pensamiento y la acción del nacionalismo revolucionario cuyos excelsos
representantes son José Martí y Fidel Castro; con los objetivos principales de
elevar el nivel de vida material y espiritual del pueblo; la independencia
nacional; la justicia social; la plena libertad individual y colectiva
económica, política y social; una amplia aplicación de las modalidades de la
democracia directa incluyendo elecciones libres sin
multipartidismo, con un solo partido político único y sin comisiones de candidatura
que postulen centralmente los candidatos en boleta cerrada; mantener estrechos vínculos
fraternales con la comunidad cubana
residente en el exterior; la lucha por la paz; la solidaridad internacional
antiimperialista; y la protección del medio ambiente.
Este socialismo que concibo en el futuro para
mi país se aleja tanto del socialismo de Estado altamente centralizado aplicado
en la URSS como del capitalismo neoliberal.
Notas
(1) C. Marx y F. Engels; Obras Escogidas en
tres tomos; Tomo I; Editorial Progreso; Moscú, 1973, página 140.
(2) V.I. Lenin; Obras en 12 tomos; tomo 9;
página 98; Editorial Progreso; Moscú; 1973, en castellano, página 100.
(3) http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2010-06-04/todas-las-escuelas-y-ninguna-escuela-he-ahi-la-escuela/armandohart/
La Habana, 31 de mayo de 2026
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