Por Joaquin Benavides Rodriguez*
Estoy convencido que llevar a cabo este debate es imprescindible y
estratégico.
Si realmente aspiramos al Socialismo hay que debatir a fondo lo que
habría que hacer para romper las amarras del inmovilismo burocrático y comenzar
a introducir el mercado que nos conduzca, guiado por la planificación, a una
economía realmente socialista.
No hay que inventar. Comencemos por donde lo hizo Deng Xiaoping, en
China, hace poco más de 40 años: por la agricultura, en que además de salvar
del hambre a ese inmenso país, creo las bases para que, en ese breve periodo
histórico, su economía haya superado a la primera potencia mundial capitalista.
Y detrás Vietnam también decidió introducir el mercado en la economía de un
país, que había concluido y ganado una guerra que lo había dejado devastado.
Con una agricultura casi totalmente manual, decidieron introducir el mercado, y
en poco más de 30 años se han convertido en una economía exportadora, que
construye el Socialismo basado en los principios de la teoría científica de
Marx y Lenin.
Tendríamos que respondernos la pregunta: ¿qué es lo que ha impedido que
la economía cubana no haya dado aún el paso decisivo para avanzar en el camino,
que en su momento dieron China y Vietnam? En mi opinión responde a un déficit
teórico importante en la dirección política que no ha sabido interpretar y
asumir la experiencia internacional en la construcción del Socialismo.
Y la necesidad que tendremos de asumirla, es lo que pretendo debatir,
con los que se incorporen, en el momento quizás más peligroso y complicado de
nuestra historia revolucionaria.
No tenemos derecho los revolucionarios cubanos de evadir un debate a
fondo sobre la imperiosa necesidad de introducir ordenadamente, pero sin temor
y pausa, los principios del mercado en nuestra economía, comenzando por la
agricultura.
Si se deseara debatir teóricamente, ahí están la Crítica del Programa
de Gotha de Carlos Marx y los escritos de Lenin fundamentando la necesidad de
la NEP en la economía rusa, que Stalin logró hacer desaparecer al morir este.
Esa fue, en mi opinión, la causa profunda de que el Socialismo en la
URSS haya desaparecido. Y es a su vez la causa profunda del estancamiento
productivo en la economía cubana y de su fracaso para producir alimentos para
alimentar a nuestro pueblo sin necesidad de importarlos. Si fuéramos capaces de
disponernos a producir 4 millones anuales de toneladas de azúcar, introduciendo
desde la siembra de la caña los principios y mecanismos del mercado, la exportación
del azúcar a los precios actuales en el mercado mundial facilitaría la obtención
del financiamiento para modernizar la agricultura y la introducción de
maquinaria para lograrlo.
La burocracia no podrá jamás
producir alimentos en la agricultura con órdenes desde arriba. Sólo los
mecanismos del mercado aplicados con inteligencia podrá lograrlo.
El Gobierno debe ser capaz de organizar en cada municipio la
concurrencia de productores estatales, cooperativas y privados con el comercio
estatal y las MiPymes, con la participación del banco, en que acuerden los
precios de cada producto entre los productores y los comerciantes, y la garantía
bancaria de que el productor cobrara el dinero correspondiente a la entrega del
producto.
Se acabarían los precios únicos de compra a los agricultores, y el
comercio tendría que aprender a negociar con los productores para lograr buenos
precios. El banco tendría que aprender a negociar crédito con los agricultores
para que puedan introducir mejores técnicas que les permitan incrementar sus
producciones. El Gobierno, a cualquier nivel, no tendría que involucrarse en
ese proceso. Su papel sería organizarlo y cuidar que se cumplan las reglas
legales establecidas. El socialismo no es el Estado. El Estado es el
organizador del mercado y garante del socialismo. La Planificación es el
regulador macroeconómico. No impone: regula, utilizando mecanismos e
instrumentos económicos indirectos, entre ellos los impuestos que tienen un
papel importante.
Introducir el mercado en la agricultura y la comercialización de los
alimentos producidos por esta, tendría como efecto inmediato la elevación del
precio de los alimentos producidos en el país. Paralelamente el Gobierno tendría
que establecer un Programa de subsidios en dinero para las personas vulnerables
económicamente, poniendo énfasis en los ancianos y en los jubilados y
pensionados por la seguridad social. La fuente financiera principal seria la supresión
de la importación de alimentos para entregarlos subsidiados para toda la población,
a través de la Libreta de Abastecimientos.
Lo que propongo es rediseñar todo el esquema vigente desde la década de
los años 60, por la introducción del mercado en la producción nacional de
alimentos y en su comercialización, protegiendo con subsidios en dinero a toda
la población que no puede trabajar, para que adquiera, comprándolos, los
alimentos que producen los productores agropecuarios nacionales. Apostar, a
fondo, porque la economía cubana sea capaz de producir y comercializar sus
alimentos a través del instrumento de la utilización del mercado; en que la financiación
de la producción y comercialización sea realizada por vía bancaria y que de la protección
de la población vulnerable económicamente se encargue el Presupuesto del
Estado.
5/20/2026
*Joaquín Benavides Rodríguez. Ocupó el cargo de Jefe del Departamento económico del Comité Central (1977- 1980). El de Ministro- Presidente del Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social de Cuba (1980-1986). Fue Ministro de Gobierno y Presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Dirección de la Economía (1986-1991). Entre 1991 y 2003 ocupó el cargo de Viceministro de Economía del Ministerio de Transporte.
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