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martes, 27 de abril de 2021

Cinco aspectos para entender la devaluación del peso cubano

By Pavel Vidal, Horizonte Cubano
Profesor de la Universidad Javeriana Cali y ex analista del Banco Central de Cuba

Por ahora los errores que se aprecian en el ordenamiento parecen ubicarse dentro del margen esperado, dado el tamaño de la devaluación y las características propias que la corrección de precios relativos tiene en Cuba.

April 26, 2021



La devaluación de la tasa de cambio oficial del peso cubano a partir del primero de enero de 2021 es la medida crucial de la reforma monetaria. Ello permite avanzar en la unificación cambiaria, facilita la salida del peso convertible (CUC) de circulación y genera un cambio de precios relativos que promueve la transparencia financiera y reorienta los incentivos económicos a favor de decisiones más eficientes en las familias, las empresas y el gobierno. Estos efectos se potencian con el aumento de los salarios, la rebaja de subsidios y las nuevas reformas estructurales que comienzan a ponerse en práctica.

Va a ser difícil obtener un aumento del salario real promedio en pesos en todo el sector empresarial, dado el traspaso de la devaluación hacia la inflación. Sin embargo, sí se podrían anticipar incrementos del salario real en las empresas estatales exportadoras beneficiadas por la devaluación, a partir de la distribución de utilidades. También podrían percibir un aumento de los ingresos reales los trabajadores en proyectos con inversión extranjera, así como los emprendimientos privados que triunfen dentro de los nuevos espacios que tendrán el trabajo por cuenta propia, la agricultura y la pequeña y mediana empresa.

El aumento de los salarios ya viene produciendo un incentivo al trabajo formal, lo cual implica un incremento de la tasa de participación laboral que en el largo plazo podría contribuir al crecimiento potencial de la economía. Una mayor formalización del mercado laboral serviría también para aumentar los recaudos impositivos y las contribuciones a la seguridad social, favoreciendo a las cuentas fiscales. La restructuración o cierre paulatino de las empresas estatales con balances negativos después de la devaluación, y la relocalización del capital humano y financiero en proyectos de mayor competitividad, impulsarían la productividad agregada de la economía. La inversión extranjera, por su parte, se ve incentivada al poder operar con menores costos laborales en dólares, y en mejores condiciones para medir los retornos y riesgos de sus proyectos e integrarse con el mercado doméstico.

Estos son algunos de los principales beneficios que se esperarían a partir de la devaluación del peso cubano en 2021. Algunos se manifestarían de forma más inmediata; otros tomarían más tiempo y requieren de un entorno macroeconómico más favorable para su materialización. También existen desequilibrios colaterales y riesgos que deberán atenderse para no perder la gobernanza del ajuste monetario, tales como la aceleración de la inflación, y la excesiva expansión del déficit fiscal y del crédito bancario.

Ahora bien, hay características particulares del sistema cambiario en Cuba y aspectos más específicos a tener en cuenta para entender mejor las implicaciones de la devaluación. Es imperativo poder comparar con los años 90, en los que también ocurrieron significativas fluctuaciones de la tasa de cambio.

Tabla 1. Devaluaciones del peso cubano: años 90 vs. 2021


*Promedio ponderado con un peso de 94% para la tasa de cambio oficial y 6% para la tasa de cambio paralela. Basado en Vidal, P. (2020): “Where the Cuban Economy Stands in Latin America: A New Measurement of Gross Domestic Product”, Cuban Studies, 49(1), 97-118.

En la Tabla 1 se resume la evolución que han presentado las dos principales tasas de cambio del peso cubano en la economía cubana. Por simplificación no se incluyen otras tasas de cambio que se han empleado, con valores intermedios, en determinadas operaciones de sectores económicos específicos.

Se aprecia que la tasa de cambio oficial es la que presenta la mayor corrección este año al romper la paridad con el dólar estadounidense y devaluarse 24 veces. Nótese que esta tasa de cambio oficial 1CUP:1USD no se ajustó a la realidad que sobrevino a la caída de la URSS. El gobierno cubano utilizó otros arreglos monetarios para enfrentar la crisis de los años 90: dolarización parcial, creación del CUC, tipos de cambios múltiples, control de cambio, asignación centralizada de divisas y dualidad en los circuitos monetarios.

Hasta el año 2020, la tasa de cambio oficial 1CUP:1USD se estuvo usando o estaba implícita en la mayoría de las operaciones del sector estatal y con inversión extranjera,[i] lo cual abarca alrededor del 94% del PIB, según lo que se puede estimar con los datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). La tasa de cambio de paridad se empleaba o estaba implícita en:
  • Balances financieros, y cálculo de los costos y precios mayoristas de las empresas estatales.
  • Balances financieros de las organizaciones estatales y de gobierno.
  • Gastos e ingresos del presupuesto del estado.
  • Contabilidad de las cuentas nacionales como el PIB, la inversión agregada, el consumo agregado, entre otros.
  • Balance de las empresas con capital extranjero o con contratos de administración extranjera.

Havana Times


Por tanto, una parte destacada de las magnitudes financieras de este 94% de la economía cambia en sus valores absolutos en 2021. Pero más importante aún: cambia también en sus valores relativos, lo cual transfigura la foto del panorama económico cubano.

La otra tasa de cambio más relevante es la que se puede llamar “paralela” pues comenzó en el mercado informal a inicio de los años 90. Luego, con la creación de las casas de cambio del Estado (CADECA), se institucionalizó y comenzó a emplearse en las operaciones formales del sector privado y en el cambio de monedas que hacen los turistas y las familias --por ejemplo, para la conversión de las remesas personales de dólares a pesos.

Nótese que la tasa de cambio paralela sí presentó una significativa devaluación durante el llamado Período Especial, y que luego se revaluó hasta estabilizarse en un tipo de cambio fijo de 24 CUP:1 USD. Todo ello implicó en aquellos años importantes ajustes en las familias, en los mercados no estatales y en los emprendimientos privados que empezaban a desarrollarse con las reformas de aquel momento.



El primer aspecto a resaltar es el ajuste cambiario asimétrico que se ha producido en las dos fechas. En los años 90 se concentró en las familias y en los mercados y actividades del sector no estatal. En 2021 se concentra en el sector empresarial estatal o con inversión extranjera y en las organizaciones estatales y de gobierno. Claramente, hay múltiples vínculos entre todos los actores económicos, pero es importante reconocer dónde se localiza el epicentro de la corrección cambiaria en cada caso. Refleja que, dentro del sector productivo, son las empresas estatales y con inversión extranjera las que actualmente deben hacer más para adaptarse y maximizar los beneficios de la devaluación.

Otro dato que sobresale en la Tabla es la nueva depreciación que ocurre en 2021 en la tasa de cambio paralela hasta alrededor de 50CUP:1USD, tendencia que incluso comenzó antes del día cero. Como en los años 90, está siendo impulsada por operaciones en el mercado negro. Esta otra devaluación no institucionalizada de la tasa de cambio paralela no solo se puede asociar a la reforma monetaria de 2021, sino también a la recesión y a la crisis de balanza de pagos que enfrenta el país desde antes, en lo que influyen las mayores sanciones de la administración Trump y lo efectos de la pandemia. Debido fundamentalmente a la caída del turismo, hay mucho menos dólares para equilibrar (clear) el mercado cambiario informal.

De esta forma, se puede señalar un segundo aspecto esencial en relación con el ajuste cambiario de 2021. Con la reforma monetaria no se ha logrado producir una convergencia de todas las tasas de cambio de la economía. Si bien el gobierno unificó las tasas de cambio institucionales en 24CUP:1USD, en el mercado negro el dólar tiene un spread de 100% en relación con la tasa de cambio oficial unificada en 2021. Se trata de un spread significativo, pero nótese que es mucho menor que el de 9900% presentado en 1993 (entre 1CUP:1USD y 100CUP:1USD).



Una lección interesante de los años 90 es que este spread se acortó después de que se aplicaran las reformas de aquellos años, tanto estructurales como para reducir el déficit fiscal. Después de la apertura al turismo, a las remesas, a la inversión extranjera y al trabajo por cuenta propia --entre otras reformas--, y de la aplicación de las llamadas “medidas de saneamiento financiero” la tasa de cambio paralela se apreció un 70% en el período 1993-1995.

La tasa de cambio de 50CUP:1USD en el mercado negro refleja la escasez de bienes y de dólares, el exceso de moneda nacional en circulación y las expectativas sobre la evolución de la economía y las reformas. De cómo evolucionen estos factores dependerá el futuro de la tasa de cambio paralela.

No parece probable que el Banco Central decida en el corto plazo reducir esta brecha cambiaria con el mercado negro aplicando una segunda devaluación de la tasa de cambio oficial. Tal movida aceleraría aún más la inflación y añadiría confusión y desconfianza.

El Banco Central seguramente preferirá dar un tiempo para que el sistema empresarial estatal y no estatal, los diferentes mercados y la población procesen y se adapten al nuevo ordenamiento monetario. La espera también serviría para ganar un poco más en claridad sobre el futuro de la pandemia y la velocidad de recuperación de la economía, y ver cómo se manifiestan en el mercado paralelo de cambio.

Un tercer aspecto es que, en términos de la tasa de cambio promedio nominal de la economía, la devaluación de 2021 representa casi el doble de devaluación de inicios de los años 90. Como hay más de una tasa de cambio, es preferible tomar un promedio entre ellas (considerando su importancia relativa) para aproximar mejor el tamaño de la devaluación.

En la última columna de la Tabla 1 se estima la tasa de cambio promedio usando la participación que cada tasa de cambio tiene dentro del PIB. Se aprecia que en los años 90 la economía estuvo sujeta a una devaluación nominal de 5,6 veces de la tasa de cambio promedio, mientras que en 2021 la devaluación nominal es de 10,1 veces.

En términos de tasa de cambio real (descontando la inflación doméstica), en los años 90 la tasa de inflación superó la devaluación nominal y se produjo, por consiguiente, una apreciación de la tasa de cambio real en vez de una depreciación. Mientras la tasa de cambio nominal promedio se depreció 5,6 veces del año 1989 hasta 1993, los precios crecieron 9,8 veces. En 2021, en cambio, sí se esperaría una depreciación real de la tasa de cambio, es decir, que la inflación no anule el efecto de la tasa de cambio debido a que la tasa de cambio nominal promedio se depreció 10,1 veces y es probable que los precios aumenten alrededor de 6 veces (500%).[ii]



Lo anterior resultaría en una devaluación real de la moneda en el año 2021 que estaría alrededor del 70%. Por lo tanto, se deben anticipar muchos más efectos reales favorables en la economía como resultado del ajuste de la tasa de cambio en 2021 que los que se derivaron del ajuste de la tasa de cambio en los 90. El hecho de que se produzca un traspaso incompleto de la tasa de cambio a la inflación es lo que permite que se beneficien los exportadores, que aumente la competitividad de una parte del sector transable, y que se produzcan señales a favor de la eficiencia.

Un cuarto aspecto a considerar es que la devaluación de la tasa de cambio ha sido insuficiente, en este momento, para restablecer la convertibilidad del peso cubano. En el deteriorado entorno macroeconómico de 2021, y con muy pocos dólares entrando a la balanza de pagos, por ahora ni las empresas ni las personas naturales van a poder cambiar libremente en los bancos y en las casas de cambio los pesos cubanos en dólares u otras monedas internacionales. Solo las cuentas bancarias empresariales respaldadas con Certificados de Liquidez (CL, que ahora le están llamando simplemente “liquidez”) son convertibles y pueden emplearse para pagar importaciones y deudas internacionales.

Tal y como inicia la reforma monetaria, se han logrado unificar las monedas nacionales y las tasas de cambio oficiales, pero se mantiene el esquema económico dual, donde las empresas y ciudadanos con acceso a divisas mantienen una desproporcionada ventaja sobre los que no se conectan a estos flujos. Solo con un restablecimiento de la convertibilidad del peso cubano se podrá detener la expansión de la dolarización. Esto dependerá, en gran medida, de la velocidad de recuperación de la economía y de las exportaciones y de la superación de la crisis de balanza de pagos.


El quinto aspecto tiene que ver con entender que el ajuste cambiario actual viene a materializar pérdidas financieras que se habían estado acumulando durante varios años, pero que no quedaban visibles bajo el esquema de dos monedas nacionales y tasas de cambio fijas. La paridad con el dólar estadounidense, tanto del peso cubano como del peso convertible, se había ido distanciando cada vez más del valor de equilibrio de estas monedas. La pérdida de convertibilidad fue el síntoma más claro del desequilibrio.

Durante las últimas tres décadas la economía cubana estuvo sujeta a múltiples choques externos. Sin embargo, el Banco Central mantuvo inamovible el valor de las dos monedas nacionales. El control de cambio y el control sobre los movimientos de capitales, más otras regulaciones asociadas a una economía centralizada, permitieron alargar en el tiempo el ajuste en el valor de las monedas.

En el caso del peso cubano, su sobrevaloración se amplió desde el Período Especial. En el del peso convertible, fue algo que se fue gestando desde 2004 con la desdolarización y el abandono de la caja de conversión que lo respaldaba, y que luego se agudizó con la crisis financiera doméstica de 2008-2009, y más adelante con la crisis venezolana y el endurecimiento de las sanciones bajo la administración Trump.

Con la reforma monetaria de 2021 se están cambiando los incentivos económicos y creando nuevas oportunidades para el futuro, pero al mismo tiempo se está visibilizando una parte del costo financiero de los choques pasados (y también de malas decisiones) que habían estado ocultos bajo el sistema de dos monedas y tipos de cambio fijos y múltiples. Representa un choque de transparencia.


Cuando internacionalmente la mayoría de las economías funcionaba bajo diferentes tipos de regímenes de tipos de cambio fijo (bandas fijas o deslizantes, cajas de conversión, etc.), esos ajustes sucedían con mucha frecuencia. Por ejemplo, en América Latina se puede recordar a México (1994), Colombia (1999) o Argentina (2002). La actualización de un tipo de cambio fijo, tras un extenso período de acumulación de desequilibrios, trae consigo turbulencias financieras y cristaliza pérdidas para múltiples actores económicos. Cuba no es la excepción.

Durante el finalizado Octavo Congreso del Partido Comunista se hizo una crítica al diseño e implementación de la reforma monetaria. Es probable que, en retrospectiva, y contando con la información de estos primeros meses de su puesta en práctica, se identifiquen elementos para rectificar. Por ahora, los errores que se aprecian parecen ubicarse dentro del margen esperado a partir del tamaño de la devaluación y las características propias que tiene en Cuba la corrección de precios relativos.

Honestamente, en estos momentos cuesta trabajo poder discriminar, dentro todas las cosas malas que se aprecian en la economía, lo que corresponde a:
  • Errores de diseño de la reforma monetaria.
  • Las ineficiencias y problemas que la devaluación saca a la luz pública (choque de transparencia) y que los perjudicados tratarán de vincular a los supuestos errores de la reforma monetaria.
  • Lo que se debe a la crisis económica y sanitaria en el actual escenario.
  • Lo difícil que resulta fijar precios eficientes y que tributen al equilibrio sin la presencia de mercados competitivos. Esta es una cuestión que no podía cambiar la reforma monetaria, toda vez que se trata de una característica del modelo económico.
Es importante reiterar que, en una economía con un número mayor de actores económicos y mercados competitivos, la mayor parte del ajuste de los precios relativos después de una devaluación puede confiarse a las interacciones y contrapesos del sistema productivo. Pero dada la estructura monopólica y cerrada de donde parte el ajuste monetario cubano, es necesario que el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) imponga límites a los incrementos de precios en el sector estatal, aun cuando se trate de una situación subóptima.

Ninguna empresa va a renunciar a su poder monopólico para subir precios con tal de mantenerse a flote. Sin competencia, las empresas pueden llevar a un traspaso completo o mayor que 1 desde la devaluación a los precios finales, maximizar así su utilidad sin ninguna transformación productiva eficiente y aprovechar las nuevas regulaciones para poder pagar los salarios más altos posibles.

El MFP debe fijar decenas de precios, pero sin contar con información completa para modelar la diversidad de interacciones y efectos de segundo y tercer orden entre la tasa de cambio, los costos y los márgenes de utilidad. Y no es que el MFP esté empleando inteligencia artificial o complejos algoritmos para fijar los precios de equilibrio. Sus métodos son los de siempre: fijar precios a partir de los costos más un margen comercial, con alguna diferenciación por sectores y correcciones discrecionales a partir de la información y las presiones que se reciben desde la base empresarial. Tampoco tienen toda la capacidad y la información los entes territoriales hacia donde se intentan descentralizar algunos de los precios.

Si algún error se le puede asociar a la tarea ordenamiento monetario es haber subestimado lo difícil que resulta definir costos, precios y márgenes comerciales desde las oficinas en los ministerios, no importa cuántos viajes se hagan a las provincias y reuniones previas y posteriores se organicen con los implicados. Pero este es un error en el que ha estado inmersa la economía cubana durante décadas a partir de la resistencia de las élites políticas a introducir reformas de mercado y promover la competencia.

La configuración de vectores de precios que, efectivamente, reflejen la escasez relativa de recursos y otras informaciones relevantes para las industrias y los consumidores, quedó como una asignatura pendiente en los modelos de economías socialistas (command economies), cuestión que se exacerba en la Cuba de 2021 debido a la magnitud de la devaluación del peso cubano.

Citas

[i] Un grupo de empresas del estado o con participación extranjera operaban en peso convertibles; en estos casos, la tasa oficial 1CUP:1USD quedaba implícita dada la otra paridad oficial 1CUC:1USD. Dadas estas dos paridades oficiales, se obtiene un tipo de cambio oficial cruzado de 1CUP:1CUC, el cual ha sido empleado por el Banco Central en 2021 para la sustitución del peso convertible en algunas de las operaciones del sector empresarial estatal y en empresas con participación extranjera.

[ii] Ver panel junto con Ricardo Torres y Carmelo Mesa-Lago en la Asociación de Estudios Cubanos (ASCE) el 16 de febrero de 2021: https://www.youtube.com/watch?v=z8KP5u_uhdc&t=161s

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