Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 28 de marzo de 2026

El pueblo cubano está dispuesto a defender su soberanía con las armas: Silvio Rodríguez

 


28 de marzo de 2026 07:56

La Habana. Las paredes de la entrada del estudio de Silvio Rodríguez en el municipio Playa, en La Habana, están llenas de vestigios del largo camino recorrido, en la forma de reconocimientos enmarcados. En el primer piso se encuentra el estudio de grabación. De un lado, un piano de cola, convive con varios bancos. Del otro, en lo que podría ser un puesto de mando, se halla una enorme consola de audio, que asemeja un sofisticado laboratorio de alquimia musical. “Aquí trabajo”, nos dice el cantautor, antes de comenzar la sesión fotográfica.

Después de una breve conversación sobre cómo, gracias a él y a sus compañeros, una parte de la izquierda cultural mexicana que rechazaba el rock en nombre de la Nueva Canción, terminó por aceptar este género.

Autodefinido más como una persona de preguntas que de respuestas, el autor de Madre respondió generosamente a un cuestionario de La Jornada. Allí sostiene que la determinación de resistir en la isla proviene de su historia, de la forja de la nación cubana. Y añade: “buena parte de nuestro pueblo estaría dispuesto a defender nuestra soberanía con las armas, si fuera necesario”.

Sus respuestas, ayudan con mucho, a entender y calibrar el significado del asedio medieval que hoy vive la Antilla y la respuesta de su pueblo.

–Hace unos días, Silvio Rodríguez cambió las cuerdas de su guitarra por el acero de un fusil de combate para defender a su pueblo. Usted usó uniforme militar durante los más de tres años en que hizo su servicio militar y las dos veces que estuvo como internacionalista en Angola. Se volvió guitarrero en el ejército. ¿Es justo decir que al recibir el AKM regresa en parte a sus orígenes? ¿Hay en la defensa de la acosada Cuba actual, cantera para escribir nuevas canciones?

–Efectivamente: después de leer las amenazas del presidente de Estados Unidos diciendo que iba a tomar a Cuba, hice un breve comentario en mi blog. Para mi sorpresa, casi inmediatamente tuve una respuesta, que después se hizo pública, de las Fuerzas Armadas de mi país. Las FAR son una institución de la que en cierta medida provengo, incluso como autor, porque pasando mi servicio militar empecé a tocar la guitarra. Tanto fue así que el lunes 12 de junio de 1967 fui desmovilizado y al día siguiente, martes 13, debuté en la televisión cantando dos de mis canciones.

“Debo confesar que ni remotamente esperaba que aquellas palabritas que puse como comentario (porque ni siquiera era un post) fueran a tener tanta trascendencia. Aunque las agresiones imperiales pudieran parecer ser una de nuestras condiciones naturales, nuestra propia vida, intensa y a veces también contradictoria, nos ha convertido en una cantera de todo tipo de expresiones, incluso las cantadas.”

–En caso de que desde Estados Unidos intente invadir la isla ¿saldrá la población a defenderla como usted está dispuesto a hacer?

–Ciertos políticos estadunidenses han deseado hacerse de Cuba desde hace unos 200 años. Primero trataron de comprar la isla a España, si mal no recuerdo un par de veces; después, a fines del siglo XIX, cuando nuestro Ejército Libertador había puesto en retirada al ejército colonial, volaron su acorazado Maine en la bahía de La Habana como pretexto para declarar la guerra a España. De esa maniobra surgió una guerra que terminó en un tratado en París donde los cubanos no tuvimos voz ni voto. Ahí nos impusieron la Enmienda Platt, ley extraterritorial que les daba derecho a intervenir en Cuba cuando lo consideraran. Hay una larga historia de razones para que los cubanos desconfiemos de “el norte revuelto y brutal”, como lo calificó nuestro apóstol, José Martí. Por esa razón supongo que buena parte de nuestro pueblo estaría dispuesto a defender nuestra soberanía con las armas, si fuera necesario.

–En Oda a mi generación dice usted: “Yo no reniego de lo que me toca”. ¿Qué le toca a Silvio Rodríguez en estos tiempos infaustos en que vivimos?

–Lo primero que debo decir es que no me gustan los fanatismos, que siempre he abogado por la crítica y la autocrítica. No hay obra humana perfecta y creo haber dejado constancia de esto, tanto en mis canciones como en escritos, entrevistas y, desde hace unos 16 años, en mi blog, Segunda cita (https://segundacita.blogspot.com). Eso sí: sin pertenecer a partido alguno tomé partido por el mejoramiento humano.

“Cuando escribí aquella Oda me refería a las contradicciones que le tocaron a mi generación, sobre todo extremismos e impunidad de funcionarios, escaseces que nada tienen que ver con las dimensiones actuales pero que ya entonces resultaban notables. Ahora, con el incremento del bloqueo y el deterioro de los años, todo lo que falta se hace vital. Sobre todo en la salud pública y en la educación, servicios en los que Cuba llegó a ser ejemplo. Así que me toca seguir siendo un ciudadano, ahora un poquito mayor, que desea lo mejor para su país.”

–Sus acordes y sus versos han sido como rayos en las tormentas del continente, la banda sonora de varias generaciones que desean vivir un otro mundo, la crónica de sus sueños, fantasías y temores. ¿Qué le corresponde a la música, a la suya y a la de otros cantautores, en estos aciagos tiempos?

–Nunca me ha gustado dictar fórmulas. La vida es diversa y así la respeto. Creo que en Cuba predominan expresiones de calidad en todas las maneras de hacer música y versos. Claro que también hay puro y duro comercio, pero en general creo que predomina un compromiso con lo verdaderamente artístico. Y creo que eso es resultado de un país que puso la educación sin límites al alcance de todos sus hijos.

–Al inicio de su pasada gira de 13 conciertos en seis países de América Latina, en las escalinatas de la Universidad de La Habana, usted comenzó declamando un fragmento de Maestros ambulantes de José Martí y terminó interpretando su canción Venga la esperanza. ¿En estos tiempos de reveses hay lugar para la esperanza en la Cuba de hoy? ¿De dónde viene?

–De Maestros ambulantes se suelen citar algunos fragmentos, como por ejemplo: “Ser bueno es el único modo de ser dichoso”, y también “Ser culto es el único modo de ser libre”. Sin embargo, se ha ignorado otro que incluí y que completa la idea: “Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”.

“Martí se refiere a ‘lo común de la naturaleza humana’. Él no dice que pensar así sea lo mejor, como cuando habla de ser bueno y de ser culto. Comenta que, para la mayoría, verse progresar es lo que nos hace sentir bienestar y felicidad. Yo creo que por esa certeza el bloqueo contra Cuba se ha ido incrementando: quieren que nuestra gente sienta que en su país no hay futuro que valga.

“Estoy muy consciente del amplio espectro de problemas que arrastramos y de lo nuevo negativo que surge, como el bloqueo energético. Pero siempre he visto a Cuba resistir. Fidel dijo que Revolución era “cambiar lo que debe ser cambiado” y creo que se estaba refiriendo a una revolución en la Revolución. Hace años canté que había que quitarle la R a la palabra revolución, o sea, que había que evolucionar. Brillantes economistas, incluso algunos ex ministros, desde hace años aconsejan reformas que no se emprenden o que se reciben a regañadientes. Veo que últimamente se están dando pasos más decididos en esa dirección. Y no es por las presiones de Estados Unidos. Es que dentro de Cuba también, desde hace años, hay un combate por concepciones más realistas que van a beneficiar a nuestro pueblo. Apoyo eso, siempre que no esté en juego nuestra condición de nación soberana, cosa que considero fundamental.”



 Foto Marco Peláez

Sentimiento patriótico

–Usted tiene una estrechísima relación con su público y con la población de su país. Sus canciones documentan sus sentires y afanes. ¿De dónde cree que viene la fuerza y la determinación de la gente de a pie para resistir el bloqueo?

–De nuestra historia, de la forja de la nación cubana. Esto tiene que ver con un sentido de pertenencia del lugar donde se nace, con un sentimiento patriótico. Y en esto determina, por supuesto, lo que se siente recibir del lugar donde se vino al mundo y se creció.

–En el inicio de este viaje en la vida cuenta usted que la hornada de trovadores a la que perteneció, los jóvenes la identificaban, entre mitos y controversias, como una generación que puso fuego en jugarse la historia. ¿Ganó su generación la historia?

–A veces pudiera parecer que sí. Pero, si Cuba cae, la historia la van a reinventar sus enemigos. En cierta medida, la prensa corporativa (esa que algunos llaman la gran prensa) y sus numerosas ramificaciones en la red están contando ya su versión.

–Dice Rosa Miriam Elizalde: “Millones de latinoamericanos aprendimos más sobre la historia y, sobre todo, la sensibilidad de nuestros países escuchando las canciones de Silvio que en los textos de los grandes historiadores del complejo laberinto de la cultura”. ¿Qué nos dice hoy Silvio de lo que sucede en el Cono Sur?

–Da gusto tener amigos tan generosos como Rosa Miriam, pero la historia yo la aprendí de Ramiro Guerra, de Fernando Ortiz, de Emilio Roig, de José Luciano Franco, de Julio Le Riverend, de Torres Cuevas, de mi pariente Eusebio Leal, y de otros grandes historiadores que ha dado mi país.

“Lo que pasa es que las canciones, al ser lenguajes breves, sintetizan lo que acumula en su cabeza el que las hace. Así nos robamos algunos méritos ajenos.”

– Sus canciones han acompañado e iluminado las luchas de liberación en América Latina. Inspiraron a quienes lucharon contra las dictaduras de extrema derecha y a favor de las mejores causas. ¿Qué piensa hoy Silvio Rodríguez al ver la foto de 12 mandatarios del hemisferio rodeando a Trump, para celebrar la formación del “Escudo de las Américas”.

–El llamado Escudo de las Américas parece un intento de revitalizar el neocolonialismo, de borrar los principios que fundaron las Naciones Unidas y acaso un signo de desesperación imperial. “América para los norteamericanos”. A mi modo de ver, este regreso a la derecha recalcitrante comenzó con la caída de la URSS que, aún con sus defectos, contradecía al capitalismo y significaba cierta esperanza de un mundo mejor. China y Rusia han heredado el odio imperial por ser rivales económicos.

“Probablemente el capitalismo sea un sistema difícil de superar por basarse en una parte oscura pero cierta de los humanos: el egoísmo. Así el mundo actual está controlado por las corporaciones, las trasnacionales y la industria armamentística; un entramado de dominación que sostiene a un imperio al que sólo le interesa su supremacía, nunca la piedad ni la solidaridad.”

–A diferencia del florecimiento artístico que acompañó a la Revolución cubana, diera la impresión de que el progresismo en el continente no incubó un proyecto cultural alternativo. No hay nada como el festival en Casa de las Américas de 1967. ¿Por qué cree que ha sucedido esto?

–Casa de las Américas fue fundada en 1959, el mismo año del triunfo revolucionario; al frente estaba una mujer de una sensibilidad excepcional que conocí muy bien: Haydée Santamaría. El casi 30 por ciento de analfabetos que había en Cuba en 1959 dejó de serlo con la Campaña de Alfabetización de 1961. En 1962 se fundaron las Escuelas de Arte. En 1967 el campesinado y los obreros cubanos luchaban por alcanzar el sexto grado. Con el gobierno revolucionario, la educación, la cultura y el derecho a la salud dejaron de ser privilegio de pocos. Yo no creo en el igualitarismo absoluto, pero sí en la justicia social.

–Usted tocó por primera vez en México en un concierto en el Cine París en 1975. Su música se conocía por casetes. Luego, tocó en pequeñas salas y en la UNAM hasta que saltó, a comienzos de los años 80, al Auditorio Nacional. Desde entonces, su contacto con el país ha sido constante. ¿Qué significa México en su obra y en su trayectoria?

–Sí, estuve en México por primera vez en 1975 e hice un concierto en el Cine París junto con Pablo Milanés y Noel Nicola. Eran unas jornadas de la cultura cubana que incluía al Ballet Nacional, con Alicia Alonso al frente. También estaba Leo Brouwer, uno de los músicos más extraordinarios de nuestra historia, que por entonces dirigía el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, donde trabajábamos Noel, Pablo y yo. Aquella vez, en el concierto final que se hizo en el Auditorio, tuvimos una pequeña participación.

“México, parte de mi alma”

“Por aquellas fechas yo había leído sobre el México precolombino y sobre la revolución mexicana y tenía muchos deseos de conocer vuestro país. Quería ver las pirámides, las ciudades de las culturas autóctonas. Había leído a Sor Juana, a Juan de Dios Peza, a Rulfo, a Sabines, a Fuentes. Conocía a Thelma Nava, de Casa de las Américas, y en aquel primer viaje tuve la suerte de abrazar a Efraín Huerta, que ya estaba enfermo.

“Fui muy amigo de la gran escultora Marta Palau, que había ganado un concurso internacional de arte en Cuba. En casa del pintor Raúl Martínez conocí al fotógrafo Pedro Meyer y ya en México conocí a Graciela Iturbide, que vivía en una calle de nombre inolvidable: Barranca del Muerto.

“Para las jornadas del exilio uruguayo volví con Noel e hicimos una gira extensa con el grupo argentino-mexicano Sanampay. Un día llegamos a la UNAM y en un cuarteto juvenil cantaba una muchacha de voz preciosa, Eugenia León. Otra noche me llevaron a un sitio donde vi y escuché a Toña la Negra, tan admirada en Cuba. Quise mucho al Negro Ojeda. Me enorgullece decir que fui muy amigo de Amparo Ochoa y muy cuate de Marcial Alejandro. A Maru Henríquez la conocí siendo una adolescente. Ella para nosotros era Maru chica, porque su mamá era Maru grande, una maestra de primaria que crió a sus hijos trabajando muy duro, un ser inolvidable.

“Creo que alguna vez conté mi encuentro y larga amistad con Arsacio Vanegas Arroyo y su familia. Como se sabe, soy amigo de Andrés Manuel y de Beatriz. Creo que Claudia Sheinbaum es la mejor presidente de toda Latinoamérica. Por estas y por muchas otras razones, México ya es parte de mi alma.”

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/03/28/espectaculos/el-pueblo-cubano-esta-dispuesto-a-defender-su-soberania-con-las-armas-silvio-rodriguez

viernes, 27 de marzo de 2026

Bajo bloqueo de EU, 80% del pueblo cubano durante 67 años: Díaz-Canel

 

26 de marzo de 2026 19:45

La Habana. La esencia de la entrañable relación entre México y Cuba, según el presidente Miguel Díaz-Canel, se sintetiza en el título de una obra de teatro que presentó en estas tierras: Amor con amor se paga.

Hijo de una maestra y un disciplinado trabajador, el mandatario explica en entrevista exclusiva con La Jornada que la rabia estadunidense contra la isla proviene de su insaciable apetito colonial y del hecho de que, en 67 años de revolución, Washington no ha podido apoderarse de la nación caribeña.

Díaz-Canel detalla cómo han avanzado las pláticas entre Washington y La Habana en un marco de respeto a la soberanía y a los sistemas políticos de los dos países.

Emocionado, señala: “Para México, para el pueblo mexicano, para el gobierno mexicano, toda nuestra admiración, nuestro respeto, nuestro cariño y nuestro compromiso. Y en particular para Claudia, la presidenta mexicana que ha demostrado una firmeza de convicciones, una firmeza de principios, una valentía y una gallardía. ¡Gracias México! Mil veces gracias por estar siempre al lado de Cuba en los momentos más difíciles de nuestra nación”.

-Presidente, usted nació en 1960. Ya había triunfado la revolución. Ha vivido toda su vida bajo un bloqueo económico. ¿Qué hay de nuevo en el cerco de combustibles? ¿Cómo explicarle al mundo la rabia estadunidense en contra de la isla?

-Ha hecho una observación muy exacta. Nací en el año 60, en los primeros años de la revolución. Por coincidencias de fechas históricas, cumplí un año al otro día de la victoria de Playa Girón. Pero 80 por ciento de la población cubana nació después de la revolución. Por lo tanto, 80 por ciento ha vivido toda su vida bajo los designios del bloqueo. Mis hijos, nuestros hijos, han vivido bloqueados. Nuestros nietos ya nacieron bloqueados.

En esta rabia, en esta concepción hegemónica del bloqueo y del enfrentamiento de una potencia como Estados Unidos hacia Cuba, existen antecedentes históricos y momentos de contexto. Entre los antecedentes históricos, está claro que el anhelo de Estados Unidos siempre fue apoderarse de Cuba.

En cuanto a los elementos del contexto actual, primero debemos reconocer el debilitamiento del poder hegemónico que Estados Unidos ha ejercido sobre el mundo, debido a que aparecen potencias que defienden el multilateralismo y ofrecen otro tipo de relación para los países. Por otra parte, una crisis multidimensional del sistema capitalista siempre lo hace más agresivo y ultraconservador. Actúa de manera más irracional y fascista. Creo que estamos viviendo un resurgimiento del fascismo. Por lo tanto, esa actitud provoca que todo aquel que defienda su autodeterminación, que impulse un modelo distinto y no se deje aplastar por los designios imperiales, sea mal visto. Y a ese se le agrede de diferentes formas: con presión económica, política, diplomática y con intoxicación mediática.

Cuba ha vivido 67 años bloqueada. Sin embargo, en medio de ese cerco, ha logrado construir una sociedad justa. Una sociedad con unidad, convicciones y principios. Mucha gente cuestiona los temas económicos de Cuba, pero la economía cubana, sitiada, es la que ha podido sostener una enorme obra social. Esto ha generado un sentimiento de admiración y un reconocimiento a nuestra resistencia. Pero no es solo resistir, es una resistencia creativa. Resistiendo hemos sido capaces de construir, avanzar y desarrollar. Eso no les ha gustado a los imperiales.

 

ImagenMarco Peláez

En épocas muy recientes ese bloqueo se recrudeció. Esto comenzó con la primera etapa de la administración Trump, la cual aplicó más de 240 medidas contra Cuba en el segundo semestre de 2019, profundizando el cerco. Incluso nos incluyeron en una lista de países que supuestamente apoyan el terrorismo, lo cual nos cortó todas las vías de financiamiento al país y nos llevó a una posición complejísima. Lo que vivimos es un proceso acumulado de los 67 años de bloqueo y su recrudecimiento. La administración Biden mantuvo esa política.

Con el recrudecimiento, comenzaron a cortar nuestras fuentes de energía, nuestras fuentes de ingresos en divisas y limitaron el turismo. Hubo una enorme presión sobre el ejercicio de las brigadas médicas cubanas. En medio de eso, enfrentamos la covid-19 y tuvimos que superarla con creatividad cubana, con vacunas cubanas, con tecnologías desarrolladas por Cuba. También hemos vivido el efecto de fenómenos naturales. Es decir, hemos vivido una crisis que ha impactado crudamente la realidad de nuestro pueblo y su vida cotidiana, originada por el bloqueo, la covid-19 y los fenómenos naturales.

Ahora llegan los sucesos de Venezuela. Lo que sucedió el 3 de enero en Venezuela es un parteaguas en el mundo. Demuestra cómo una potencia, desaforada por ejercer su hegemonía, secuestra a un presidente y lo extrae del país para armarle un juicio en Estados Unidos con mentiras, fabricaciones y calumnias. En medio de esa situación, limitan la entrada de combustible a Cuba. El 29 de enero se declara una orden ejecutiva, considerando a Cuba como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos. Es otra calumnia, otra construcción totalmente mentirosa.

Hace casi cuatro meses que no recibimos una gota de combustible. En medio de esa situación, es muy difícil desarrollar la economía y la vida de un pueblo. Pero el país resiste, funciona, sigue soñando, programando, y aspira a conquistar más justicia social para superar con determinación esta situación.

El acto más fallido de los gobiernos de Estados Unidos en estos 67 años de revolución es no haber podido apoderarse de Cuba. Eso provoca ira. Quiero identificar ese sentimiento con algo que explicó el general de ejército hace muchos años: cuando la revolución triunfa y comienza a desarrollar un grupo de medidas en función de la independencia, la soberanía y la justicia social, cuando aprueba la Ley de Reforma Agraria, se cruzó el Rubicón. A partir de ahí, nunca nos perdonaron que la revolución avanzara. Vino el bloqueo, las presiones de todos estos años, el recrudecimiento y toda esta historia que hemos repasado. Indudablemente ese fracaso ha provocado la ira.

-Usted es hijo de una maestra y de un trabajador de una cervecería. Es ingeniero. Ahora está al frente del Estado cubano. ¿Esa trayectoria personal sintetiza los cambios en la sociedad cubana a partir de la revolución?

-Aquí hay elementos familiares, como puede ser una familia típica cubana, que evolucionó en el transcurso de la revolución. De mi madre, tengo el ejemplo de una maestra consagrada. Siempre quiso ser maestra rural, trabajar con los niños de esa zona. Sentí un enorme orgullo por ella por eso. Me educó en valores, también en la decencia, en un comportamiento adecuado. Mi padre era un obrero que se levantaba todos los días a las 4 de la mañana para llegar temprano a su trabajo, que estaba fuera de Santa Clara. Siempre mantuvo una conducta rigurosa con nuestra educación.

En mi familia hay figuras como los abuelos. Un abuelo materno de origen español, laborioso, optimista, muy pobre antes de la revolución. Una abuela cariñosa por parte de padre, que también fue maestra, muy martiana. Me enseñó a creer en Martí. Tenía una prédica muy martiana. Sus regalos siempre eran libros. Me llevó a la lectura sistemática. Una tía, hija del poeta Navarro Luna, tuvo influencia en mi formación, incluso como militante comunista. Además, existía una armonía familiar y vecinal en la cuadra donde yo vivía en Santa Clara. Todo eso contribuyó a mi formación.

Uno ha crecido con los sentimientos del pueblo. Pude apreciar en mi niñez y en mi juventud los avances y las transformaciones de la revolución. Por tanto, me considero también un resultado de ese proceso de crecimiento. Tengo un enorme compromiso con que ese proceso continúe, que siga creciendo, aportando, que podamos superar esta etapa en que nuestros sueños se han detenido. Con toda sinceridad te lo digo: estoy dispuesto a actuar hasta las últimas consecuencias. Tengo un compromiso enorme con el pueblo cubano, con la revolución, su liderazgo y nuestra historia.

-Cuando habla sobre la crisis energética provocada por el estrangulamiento estadunidense, lo hace como ingeniero. Nos ha explicado cómo existe una crisis de un modelo de generación de energía, cómo dependen de las grandes termoeléctricas, pero cómo están cambiando ese patrón con la energía fotovoltaica. Sin embargo, la columna vertebral de la generación sigue siendo las termoeléctricas, que necesitan petróleo y Cuba produce solo 40 por ciento del crudo que requiere. ¿Qué harán para resolver ese problema?

-Una pregunta muy interesante. Nosotros no renunciamos a nuestro derecho, como cualquier país en el mundo, a recibir suministros de combustible. No cubrimos con la producción nacional toda la necesidad de la generación eléctrica. Además, hace falta combustible para otras actividades de la economía y de la vida del país. El bloqueo energético es, ante todo, una violación flagrante de nuestros derechos humanos como pueblo, y una violación del derecho internacional. Incluso, va en contra de la lógica capitalista. Ellos, que tanto hablan del libre comercio, del libre mercado, nos imponen un bloqueo energético que es criminal.

Aquí hay tres direcciones. Una es seguir desarrollando nuestra estrategia de transición energética hacia fuentes renovables, que no solo incluye la fotovoltaica e hidroeléctrica, sino otras nativas que estamos estudiando. También el uso de la biomasa en centrales que trabajan con ella, y el uso del biogás. Hay toda una estrategia en ese sentido.

 

ImagenMarco Peláez

También buscamos seguir incentivando la producción de crudo nacional y gas acompañante. Para eso, seguimos una estrategia de incrementar la prospección de pozos de petróleo, la exploración, y también mejorar nuestros procesos de extracción. En los dos primeros meses del año, hemos podido detener el decrecimiento que veníamos experimentando en la producción de crudo nacional y gas acompañante.

Por otra parte, acudiendo a la ciencia, hemos encontrado soluciones para mejorar el tratamiento de nuestro crudo nacional, que es pesado y posee un alto contenido de azufre. De todas formas, todavía tendremos una dependencia de la importación de hidrocarburos, que será menor a medida que avancemos. Para eso, buscamos construir alianzas de cooperación energética con países hermanos. Además, exploramos proyectos comerciales que nos permitan diversificar y ampliar los proveedores de combustible, con países que respetan la soberanía de Cuba y están dispuestos a enfrentar los retos de este bloqueo energético.

Otro punto es la denuncia en los organismos internacionales de este bloqueo que es genocida y que viola los derechos humanos del pueblo cubano, condenándolo a limitaciones muy duras. Un cuarto elemento es promover una cooperación energética Sur-Sur, que nos permita transferencias de tecnología, intercambios y avanzar más rápido en todas estas propuestas.

Esas son nuestras visiones, nuestras aspiraciones. Hacerlo en estas condiciones de bloqueo energético estadunidense es muy duro. Pero contamos con solidaridad. La semana pasada recibimos un convoy de miembros de la solidaridad con Cuba. Contamos con muchas personas que están comprando paneles, sistemas fotovoltaicos y trayéndolos a Cuba. El propio sector privado en Cuba, con una enorme vocación de responsabilidad social, fomenta proyectos de fuentes renovables de energía. También, a este sector privado le hemos dado posibilidades de importar niveles de combustible que permitan activar un grupo de procesos. El sector privado puede importar combustible, y lo está haciendo.

-Países socialistas con partidos comunistas que dirigen el Estado, como China o Vietnam, han emprendido reformas económicas para introducir mecanismos de mercado. ¿Está eso en la agenda cubana?

-Con Vietnam y China, países en construcción socialista, mantenemos una amplia relación. Tenemos un vínculo de partidos, de gobiernos, de pueblos. Son naciones muy solidarias con Cuba. Sistemáticamente, nuestros tres países intercambian sobre sus procesos de reforma: la china, la vietnamita y, en nuestro caso, la actualización de nuestro modelo económico y social.

Los chinos y los vietnamitas han insistido mucho en que sus reformas y sus procesos tienen características peculiares de China y de Vietnam. Nosotros también tenemos peculiaridades. Somos un estado insular, una pequeña isla, estamos a 90 millas de Estados Unidos y fuertemente bloqueados. Hemos desarrollado un potencial humano y de recursos calificados importante. Tenemos consolidados sistemas universales de educación y de salud, y un desarrollo científico y técnico que nos distingue y nos da fortaleza.

Llevamos a cabo un proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, el cual se inició o se profundizó en el sexto congreso del partido. Hemos logrado un grupo de transformaciones que buscamos acelerar, con peculiaridades cubanas. No es copiar. Es un sistema cubano, pero que comparte elementos de los modelos chinos y vietnamitas. Por ejemplo, la dirección del Partido Comunista, como rectora de la sociedad que está en nuestra Constitución. Un Estado fuerte. Un gobierno eficaz. Una administración pública ágil, que se libere de la burocracia. Una adecuada relación entre planificación centralizada y mercado. Las regulaciones de mercado necesarias para evitar la especulación. Una armonía entre el sector estatal y el sector no estatal. Que todos los actores económicos contribuyan al desarrollo económico y social del país.

Toda esa combinación de elementos nos debe permitir un desarrollo sostenible, con justicia social, inclusivo y de equidad. Que podamos lograr la soberanía alimentaria, potenciar la ciencia y la innovación, desarrollar los procesos de transformación digital e inteligencia artificial en nuestra sociedad. Seguir potenciando los servicios públicos sociales universales. Seguir garantizando los derechos a la educación, salud, deporte y cultura, y potenciar nuestra economía en todos los órdenes, manteniendo la cooperación internacional. Hacia eso vamos. Lo estamos haciendo en condiciones muy severas, porque todo eso conlleva inversiones, requiere transformaciones, romper burocracias y hábitos. Y lo hacemos en medio de una situación de plaza sitiada, del recrudecimiento del bloqueo.

-Usted anunció la posibilidad de que los cubanos que viven fuera de la isla puedan invertir. ¿Hay modalidades precisas sobre cómo sería esta inversión? ¿No existe el riesgo de un proceso de estratificación social?

-Hemos evaluado todas esas cosas. Debemos reconocer que en los últimos años se ha incrementado el número de cubanos y de familias cubanas que residen en el exterior, de manera temporal o más prolongada. Nuestro gobierno tiene la voluntad de escucharlos, acogerlos, brindarles servicios y facilidades. De darles oportunidad de que participen en nuestro modelo económico y social y que contribuyan al desarrollo del país.

Esta ha sido una construcción de hace mucho tiempo. Fidel, en 1978, protagonizó el inicio de un diálogo con la comunidad cubana en el exterior. Después vinieron cuatro conferencias de la nación y la inmigración. Ha existido un intercambio permanente. Últimamente hemos estado haciendo encuentros desde el país donde hay comunidad cubana, a nivel de regiones. Cuando hacemos visitas de trabajo al exterior, compartimos con representantes de los cubanos residentes. Tenemos un dossier de propuestas, aspiraciones, motivaciones, proyectos e insatisfacciones que hemos analizado y presentado.

Ese análisis nos llevó a mejorar nuestra política, a perfeccionar y actualizarla hacia los cubanos residentes en el exterior, donde flexibilizamos un grupo de cosas. Muchas tienen que ver con la inversión de ellos en nuestro país.

 

ImagenMarco Peláez

La inversión de ellos en nuestro país se ejecuta bajo las normas de nuestra legalidad. Existe control, existe normativa, como la que debe cumplir la inversión extranjera de cualquier entidad o como las regulaciones que deben cumplir las empresas, tanto privadas como estatales, en nuestro país.

Son importantes todas las observancias que tengamos para evitar que, en esa participación de cubanos residentes en el exterior, aparezcan capitales subordinados a los intereses de círculos fuera de Cuba, vinculados a las políticas de buscar el cambio del sistema sociopolítico o de programas subversivos. Debemos tener observación y control.

Creo que con la unidad que hay en nuestro pueblo, con la claridad ideológica y con la defensa de la legalidad del país, y también, con la comprensión de los que vienen con un compromiso a participar en el desarrollo de su nación, todo este proceso puede ser factible y de beneficio.

-Alrededor de las pláticas con Estados Unidos, usted ha establecido como una ruta crítica: el inicio de conversaciones, empatar las agendas, avanzar sobre posibles soluciones y luego ejecutarlas. Siempre, dice usted, en el marco del respeto a la soberanía y de un trato respetuoso. ¿En qué momento están de esa ruta y quiénes son los actores que están participando?

-En estos momentos, ha existido una conversación entre funcionarios cubanos y funcionarios del Departamento de Estado, la cual fue facilitada por factores internacionales.

-Que no nos va a decir cuáles son…

-No. Estos procesos son muy sensibles. Tienen que ver con las relaciones y los vínculos bilaterales entre los países, con toda la historia de incomprensiones.

-Aunque el Vaticano haya jugado un papel en el pasado.

-No me provoque… No voy a decirlo. Creo que debemos respetar la discreción que se tiene en estos procesos, en estas conversaciones. Responde, como explicamos, a una práctica histórica de la revolución cubana. Siempre hemos planteado disposición para el diálogo con Estados Unidos sobre cualquier tema, pero siempre sobre las bases de respeto a ambos sistemas políticos. Respeto a la soberanía, la unidad con un principio de reciprocidad, con apego al derecho internacional.

Ahora, lo importante es que ambas partes mostremos voluntad, disposición para continuar avanzando el diálogo. Que sobre esa base distingamos cuáles son esas diferencias bilaterales a las que podemos encontrarles solución. Que tengamos la voluntad de ambas partes de aplicar medidas que ayuden y beneficien a ambos pueblos. Que encontremos áreas de cooperación que nos permitan enfrentar las amenazas y, sobre todo, garantizar la paz y la seguridad de ambas naciones y también de la región. Que podamos encontrar vías para construir espacios de entendimiento que nos permitan avanzar y nos alejen de la confrontación. Para eso hace falta una agenda, la disposición para desarrollar sus puntos y llegar a acuerdos. Estamos en ese momento.

-¿El presidente Díaz-Canel es un obstáculo para este proceso de diálogo o es un factor a favor?

-En Cuba no se pueden personalizar procesos como estos. En Cuba existe una dirección colegiada, colectiva, que además se debe a su pueblo. Debemos rendir cuentas ante el pueblo, ante el órgano supremo de la nación que es la Asamblea Nacional del Poder Popular. Lo que defiendo, lo que defendemos de manera colegiada, no es el propósito ni la idea de uno solo. Es la práctica consecuente de la revolución.

Indudablemente, uno se da cuenta de que hay manipulación mediática alrededor de esto. A veces a uno le ponen epítetos. De si uno es más o menos burócrata, o si es un obstáculo, o si uno no es flexible. Creo que eso forma parte de esta estrategia de intoxicación mediática con que se refuerza la guerra no convencional contra nuestro país, y que tiene un elemento fundamental: el asesinato de la reputación.

 

ImagenMarco Peláez

La decisión de dialogar con Estados Unidos es colectiva. En esa decisión no está en juego nuestro sistema político ni ninguna decisión que sea propia de nuestro pueblo y de nuestros órganos de parlamento. Por lo tanto, mi continuidad o la de cualquier otra persona que en determinado momento tenga una responsabilidad de este nivel en nuestro país, depende del pueblo. Y depende también de los representantes de ese pueblo en la Asamblea Nacional del Poder Popular, no de Estados Unidos.

-Usted ha reconocido que, en el marco del estrechamiento del cerco, existe inconformidad y que esa inconformidad es legítima. ¿Hay forma de darle una conducción para que se exprese creativamente? ¿Se necesitarían transformaciones en los mecanismos de representación popular?

-La vida está muy dura. El pueblo cubano es generoso, solidario, resistente y creativo. Hay lugares en los que hemos tenido momentos de 30 y más de 40 horas de apagón. Hoy la gente se ve limitada en cómo moverse y cómo transportarse por la falta de combustible. Las madrugadas se vuelven laboriosas porque, si hay un poquito de corriente, es el momento para cocinar, preservar los alimentos y hacer un grupo de tareas cotidianas en la casa.

Hemos tenido que adaptar la manera de funcionar de nuestro curso escolar. Eso implica un esfuerzo de todo el personal docente y afecta a nuestros jóvenes y niños. Hoy hay una afectación tremenda en nuestro sistema de salud. Fíjate cuán criminal es este bloqueo energético. Estamos hablando de un país que sabe hacer esas cosas, que tiene un sistema sólido de salud, que sabe operar, que tiene capacidad sin bloqueo para evitar listas de espera en operaciones, porque posee todo el sistema de instituciones médicas para realizar esto.

En las gestiones que hacemos para producir alimentos, a veces tenemos el alimento y nos cuesta trabajo distribuirlo, porque falta el combustible para el transporte. La gente ha tenido que adaptar las maneras de cocción. Cualquier cocina de un cubano se ha convertido en una cocina con leña o con carbón. En los edificios es muy difícil tener eso. Han surgido cocinas colectivas. Todo el mundo se respeta, todo el mundo colabora. Pero fíjate qué rigor en la vida. Yo diría ¿cuántos podrían soportar una situación así como pueblo? Solo un pueblo como el nuestro, que merece un monumento.

Fue precisamente el anterior presidente de tu país, López Obrador, un enorme amigo de Cuba, quien expresó que el pueblo cubano merecía un monumento. Creo que ese monumento no tiene que ser ni de mármol, ni de piedra. Sencillamente, puede ser un gesto que está en manos del gobierno de Estados Unidos y en manos del presidente, que es quitar el bloqueo que viola los derechos humanos de diez millones de cubanos y cubanas.

Entonces, en medio de esa situación, de esa complejidad, existe insatisfacción. Nadie puede estar feliz viviendo todo eso. En la medida en que expliquemos y nos relacionemos con la población, logramos que la gente comprenda que el culpable no es la revolución ni es el gobierno cubano. El gobierno cubano no trabaja para molestar al pueblo. Al contrario, trabaja para buscar soluciones en medio de esta situación tan compleja. Tenemos una vocación humanista, nos duele mucho. Somos parte de ese pueblo.

Hay que comprender que ese recrudecimiento es una acción de guerra contra el pueblo cubano. También existe la intoxicación mediática que acompaña a este bloqueo y trata de capitalizar lo que pueden ser manifestaciones de protesta contra el gobierno. La mayoría de las personas insatisfechas lo están porque tienen una problemática, porque han sufrido un apagón largo, porque hace días que no les hemos podido abastecer la luz. Van a las instituciones del partido, del gobierno, del país. Van a las instituciones que los representan. Tienen confianza en esas instituciones. Van y los dirigentes de esos lugares les dan la cara. Les explican y donde se puede, se trata de atenuar la situación, incluso con participación.

Lamentablemente, hay otros que, por esas mismas manipulaciones, porque corre dinero, se expresan de manera vandálica. Y eso tiene que ver con otras cosas. Tiene que ver con subversión, con un comportamiento que altera el orden interior y conlleva otro tipo de tratamiento.

Nosotros tenemos una voluntad. Y lo estamos haciendo porque siempre han existido espacios de más participación popular y de mecanismos que debemos mejorar. Siempre digo: todo lo que hagamos, lo que nos propongamos, debe tener una salida en la participación popular. Necesita tener como mínimo tres elementos fundamentales. Que haya espacios para que las personas digan sus problemas, planteen sus dudas, sus inquietudes y propongan. Un espacio para que, con esas propuestas, los mecanismos de gobierno y las instituciones canalicen esas propuestas y tomen decisiones. Esas decisiones regresan para compartirse con los vecinos en la comunidad, y los vecinos, con las instituciones, participan implementando esas decisiones. Y dentro de ese aporte de participación, que haya también control popular. Entonces, existe un control institucional, mezclado con un control popular. Eso es un sistema de poder popular armónico.

Con los ajustes laborales que hemos tenido que hacer, las personas están más en las comunidades que en sus tradicionales centros de trabajo, sociales o de estudio. Entonces, debe haber un perfeccionamiento en la labor de las asambleas municipales del poder popular, del nivel institucional comunitario, de las estructuras de gobierno a nivel comunitario que son los consejos populares y los delegados de circunscripción junto a todas las instituciones de la comunidad. Debe haber un comportamiento o un rediseño de la actividad de las organizaciones de masa, de los CDR, de las mujeres, las organizaciones sociales, las estudiantiles, incluso las obreras, porque ahora los obreros están más tiempo en la comunidad.

Hay una enorme potencialidad. Eso lo hemos estado compartiendo con un grupo de mujeres. Lo vamos a compartir mañana con un grupo de jóvenes destacados. Hay que tener espacios sistemáticos de debate con sectores de la sociedad. Estas organizaciones pueden volcarse a ver todos los problemas que se manifiestan con toda la dureza en la comunidad. Si aprovechamos todo ese potencial de nuestro pueblo en cada comunidad, atendiendo los problemas de la vulnerabilidad, de desventaja, de apoyo a la organización que ha tenido el curso escolar, de autoabastecimiento municipal, de tipos de mercados populares a nivel comunitario, hay todo un campo de participación, de relación y de dinámica social impresionante. Es lo que estamos promoviendo y perfeccionando.

-¿Hay un Estado fallido en Cuba?

-Es una construcción muy hipócrita y muy injusta. El país que te provoca un bloqueo para privarte de todo y que te lleva a situaciones difíciles, te dice que eres Estado fallido cuando él es el culpable de esos problemas. ¡Qué Estado fallido más extraño somos! Mantenemos coherencia, dirección, armonía, resistimos. Como pueblo, seguimos juntando y compartiendo solidaridad con el mundo entero. No estamos aislados. El mundo no nos reconoce como Estado fallido. Al contrario, lo que reconoce es cómo somos capaces de seguir funcionando sobre esa base de resistencia creativa en medio de tanta coerción, tanta presión y tanta agresividad. Y tiene que ver con la fortaleza que tenemos de unidad del pueblo.

Es muy común que los dirigentes de la revolución, en cualquiera de los escenarios —local, municipal, provincial, nacional—, visiten esos lugares y compartan con el pueblo. Yo mismo tengo un sistema de trabajo junto con compañeros del partido. Sistemáticamente vamos a las provincias, visitamos los municipios. Vamos por un segundo o tercer recorrido por todos los municipios del país en estos años. Cuando vamos ahí, además de ver y analizar programas de desarrollo económico y social, tenemos encuentros con la población. Siempre se reúnen en las plazas dos mil, tres mil personas, con las que podemos interactuar ampliamente. Un Estado fallido no puede hacerlo. Hay Estados que no se consideran fallidos, y un presidente o un dirigente no tiene esa posibilidad de estar dentro del pueblo. Es otra de las construcciones hipócritas con las que tratan de fragmentar la unidad y de distorsionar nuestra realidad.

-Presidente, Cuba ha sido extraordinariamente solidaria con el mundo. Participó activamente en la lucha en contra del colonialismo en África, en las luchas de liberación nacional en América Latina. Hay sangre cubana regada en muchos continentes. La última, la de los 32 héroes que defendieron al presidente Maduro antes de que lo secuestraran. ¿Cree que ha habido reciprocidad con toda esa solidaridad que han dado?

-Hemos brindado solidaridad por convicción. Hay un precepto martiano de que “patria es humanidad”. Fidel lo desarrolló con su concepto de internacionalismo, de solidaridad internacional. Lo llevó a la más alta expresión. Está el ejemplo también del Che. Nunca hemos ido a un país a invadir. Cuando hemos participado en acciones de defensa de un país, ha sido por solicitud de ese país. De Angola y de África, solo nos llevamos a nuestros muertos, no nos llevamos ninguna riqueza. No recibimos nada a cambio que no sea reconocimiento. Por nuestra sangre corre sangre africana. Está en nuestros orígenes. Está en la conformación de la identidad cubana.

Y así ha estado presente el tema de las brigadas médicas que ahora el gobierno de Estados Unidos tanto ataca. Las quieren presentar como si fuera una forma de trata de personas. Siempre hemos estado al lado de las causas justas. Hemos defendido al pueblo palestino, al pueblo saharaui. Defendimos a Vietnam cuando la guerra con Estados Unidos. Hemos defendido la integración americana que tiene el Caribe. Desarrollamos misiones a nivel de continentes que han permitido que varios países con un método cubano eliminen el analfabetismo. La Operación Milagro devolvió la vista a millones de personas en nuestra región. Hemos formado recursos humanos de manera gratuita, fundamentalmente, a miles de jóvenes de todos los continentes. Mantenemos en medio de esta situación compleja un proyecto como es la Escuela Latinoamericana de Estudiantes de Medicina.

Y eso lo hemos hecho por convicción. Y hemos tenido reciprocidad. Cuba no está aislada, que es otra de las matrices que tratan de imponer en estos momentos. Recientemente hemos recibido a cientos de personas, representantes de movimientos de solidaridad, de partidos de diferentes posiciones, representantes del pueblo, de movimientos sociales. Vinieron y trajeron ayuda material en embarcaciones, en travesías, con sus propios recursos y con una vocación tremenda. Trajeron medicamentos, alimentos, paneles fotovoltaicos para aliviar la situación energética. Pero, sobre todo, vinieron a compartir un corazón y un apoyo que nos da energía y que nos demuestra que Cuba no está aislada, que no está sola. Hemos recibido recíprocamente ese apoyo, esa ayuda y ese interés.

¿Y qué más decir de tu pueblo mexicano? Ahí está el llamado que hizo La Jornada, el de la UNAM, el que hizo el presidente AMLO, la manera en que gobernadores y figuras políticas mexicanas han donado parte de su salario mensual. La manera en que el pueblo mexicano se ha movilizado para recoger y enviar ayuda a Cuba es impresionante.

-Diera la impresión de que alrededor del genocidio en Gaza surgió una nueva sensibilidad entre los jóvenes y una capacidad de movilización y de protesta. ¿Cree usted que eso puede hacerse extensivo hacia Cuba o ya se hizo?

-No se extiende a Cuba porque ya está aquí. Nuestros jóvenes, las generaciones que hoy compartimos la revolución, nacimos y crecimos viendo el ejemplo del pueblo palestino, sufriendo el genocidio contra el pueblo palestino. Fidel fue una de las personas que, a escala internacional, en tribunas internacionales, denunció con más fuerza el genocidio contra el pueblo palestino. Cuando era estudiante universitario, en mi facultad estudiaban jóvenes palestinos con los que hicimos amistad. Hoy, en nuestro país, estudian cientos de jóvenes palestinos con los que nos hemos reunido sistemáticamente.

Eso que despierta en el mundo como sentimiento, ya era una convicción en las generaciones cubanas y en particular en los jóvenes. Lo que ha sucedido recientemente en la juventud cubana ha afianzado más esas convicciones antimperialistas. Además del caso palestino, toda esta maduración de ideas y convicciones que comienza a extenderse en el mundo, y que aboga por el multilateralismo, contra el militarismo, contra las agresiones, por un orden económico internacional más inclusivo y justo, toma a Cuba como referente. Son los valores que Cuba siempre ha defendido. Sin chauvinismo cubano, hemos jugado un papel de vanguardia a nivel internacional, por la maduración que han tenido esas convicciones en nuestro propio proceso nacional.

El tema no es que se extienda a Cuba: en Cuba ya está. El tema es cómo Cuba, partiendo de su práctica revolucionaria, su experiencia histórica y su lucha, logra radicalizar esa posición y contribuir a esa expansión y a esa comprensión entre muchas personas en el mundo. Eso podemos aportar.

-Presidente, para concluir: ¿algo que quiera decirle al pueblo de México?

-Es la pregunta más difícil. Hablar de México, expresar en palabras los sentimientos que tenemos hacia México, me resulta imposible. Voy a tratar de hilvanar expresiones que puedan reflejar la dimensión de esos sentimientos, que son muy grandes, de cómo Cuba y los cubanos vemos a México.

México es la tierra hermana que siempre ha estado al lado de Cuba, en las buenas y en las malas. La que siempre nos ha acompañado, la que nunca ha claudicado. Recordemos en los años 60, cuando todo el mundo nos dio la espalda por las presiones de Estados Unidos, México se mantuvo. Para los cubanos y las cubanas, México ocupa un lugar muy importante en el corazón. Con toda esa historia y esa cultura, en múltiples ocasiones ha abierto los brazos de su nación para acoger a hijos de Cuba, que son de los más representativos. Desde Heredia a Martí, desde Mella a Fidel y la generación del Centenario. Me pasan por la mente miles de personalidades, miles de hechos, miles de anécdotas, que tienen que ver con esa historia común que nos une.

¿Cuántas personas estuvieron al lado de Benito Juárez en la Revolución mexicana? ¿Cuántos mexicanos estuvieron presentes en nuestras guerras de Independencia? ¿Nuestros artistas? ¿Cuántas familias cubano-mexicanas hay? Es una relación entrañable.

Hay un hecho muy importante. Cuando Martí vivió en México, con solo 22 años, presentó al público mexicano una obra que se llama Amor con amor se paga. Yo creo que ahí, en esa frase, en el título de esa obra, está la esencia de nuestra entrañable relación. Para México, para el pueblo mexicano, para el gobierno mexicano, toda nuestra admiración, nuestro respeto, nuestro cariño y nuestro compromiso. Y en particular para Claudia, la presidenta mexicana que ha demostrado una firmeza de convicciones, una firmeza de principios, una valentía y una gallardía. México y la presidenta de México, no tienen idea de cuántas cubanas y cuántos cubanos quisieran agradecerle personalmente a su presidenta todo lo que ha hecho por Cuba en estos tiempos. Sentimos un respeto tremendo y una admiración tremenda por ella y por su pueblo.

¡Gracias México! Mil veces gracias por estar siempre al lado de Cuba en los momentos más difíciles de nuestra nación.

Muchas gracias a La Jornada, a Carmen Lira y a todo su equipo. Es una enorme oportunidad para nosotros poder dirigirnos también a sus lectores.

jueves, 26 de marzo de 2026

Silvio Rodríguez: “El mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista y ladrón. Y no es Cuba”

  El cantautor cubano recibe a EL PAÍS en su estudio de La Habana, días después de que recibiese una réplica del fusil kaláshnikov que pidió para repeler un eventual ataque de Estados Unidos

Por Noor Mahtani

La imagen de un fusil en manos de un cantautor es extraña, pero no cuando el que la empuña es Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, 79 años). El cantautor cubano lleva toda la vida cantándole directa o indirectamente a la Revolución, a sus cabecillas y sus ideales; a los mártires y la guerrilla. “En mis canciones hay politización, pero no propaganda”, dice el músico, que recibe a EL PAÍS este miércoles en los estudios de Ojalá, en La Habana. Habla de la “ortodoxa y cerrada” visión del Gobierno en el ámbito económico y de su apuesta por un socialismo menos “cuadriculado”. “El socialismo de libreta es muy idealista”, zanja. De la opinión que le merece el Gobierno de Estados Unidos no se mueve un milímetro: “El mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista y ladrón. Y no es Cuba”.

Foto Gladys Serrano

Adorado por las izquierdas del mundo y repudiado por la oposición —quien lo conoce como “el trovador del régimen”—, conversa frente a guitarras y una pintura hecha por presos cubanos a los que cantó hace dos décadas, justo una semana después de solicitar a las Fuerzas Armadas un fusil AKM si Donald Trump invadiera militarmente la isla. “Pero es de mentira; una imitación muy bien hecha”, señala. 


La intención de tener que usar una de verdad sigue intacta. “No te voy a decir lo que pienso de quienes quieren que a su propio país lo bombardeen y lo invadan”, dice, una alusión a los cubanoamericanos que aúpan la política exterior de Trump. “A los de la oposición no les deseo mal, pero no les deseo que ganen. No por mí, sino por lo que significaría para este país”.


En el mítico estudio de Rodríguez, por el que han pasado Chucho Valdés, Omara Portuondo y Pablo Milanés, entre otros, suena una de las canciones que está a punto de ver la luz. Es una entre las decenas repartidas en más de 20 álbumes que han dado la vuelta al mundo, hasta posicionarlo como una de las voces latinoamericanas más prestigiosas. “Cubano falsificado y cubano original; cubano insubordinado y cubano editorial”, se escucha. Él sonríe imaginando una Cuba en la que quepan también las voces disidentes. “Lo positivo es que la gente tenga oportunidad de expresar lo que piensa y que de la discusión y del diálogo surjan las verdades”, dice. 

A pesar de la crítica situación de su país, el autor de himnos como Ojalá, La maza Unicornio, asegura no haberle alcanzado la desesperanza. “Me niego a pensar que el futuro va a ser uno de falta de sentimientos humanos. Si eso fuera así, la vida es un fracaso. Y no creo que lo sea”.


Pregunta. ¿Por qué pidió que le entregaran un fusil AKM?


Respuesta. Es un arma de mentira; una imitación muy bien hecha, pero me entregaron un papel para que, en caso de una agresión armada a nuestro país, pueda ir a una unidad militar y pedir un arma de verdad. En cierta medida, provengo de las Fuerzas Armadas, empecé a tocar la guitarra en el servicio militar. Cuando alguien de allá [Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos] dice que no es suficiente lo que se estaba hablando entre el Gobierno cubano y el de Estados Unidos e, inmediatamente después, su presidente dice que va a “tomar el país”, me pareció que era algo inminente. Ya habían hecho lo de Venezuela y siguen empantanados con Irán. Y dije ‘vienen para acá’, así que escribí una notita en mi blog y no pensé que fuera a tener esa trascendencia, la verdad. Pero la tuvo. Y me brindaron el arma de mentira.


P. ¿Ve cercano un escenario en el que Trump tome Cuba? 


R. Lo veo posible. Ojalá no sea cercano e incluso imposible, pero es posible. Y más con la grandísima historia de intervenciones de Estados Unidos, sabotajes, invasiones… 


P. ¿Hay más cubanos dispuestos a armarse como usted si Trump invade la isla?


R. No puedo garantizarlo. Es muy larga la historia de intervenciones y de deseos de apoderarse de Cuba. Los cubanos que conocen esa historia, que han vivido una parte de lo que yo he vivido, estoy seguro de que esos sí estarían dispuestos a defender nuestro país con las armas. No todos. 


P. Hay otros cubanos que están cruzando los dedos para que la intervención se dé. 


R. Sí, hoy leí que en Miami hubo una manifestación de cubanospidiendo que derribaran el Gobierno a la fuerza, o sea, prácticamente pidiendo una invasión. No te voy a decir lo que pienso de quienes quieren que a su propio país lo bombardeen y lo invadan.


P. ¿Qué opina?


R. Imagínatelo…


P. Cuba ha recibido apoyo del Gobierno de México, no así de los países de la región. Costa Rica y Ecuador retiraron las embajadas en Cuba, Jamaica y Honduras han cerrado la puerta a la brigada médica… ¿Está Latinoamérica mirando hacia otro lado?


R. La que está dominada por Gobiernos de derechas es obvio que sí. Pero eso ha pasado siempre. Ahora, por la situación de agresividad manifiesta en el mundo, muchos países piensan que es mejor no provocarlo. Es amargo que se haya luchado tanto por una unidad latinoamericana y que de pronto haya países que se vendan. 


P. En una entrevista con la revista Rolling Stone usted dijo que no se había desilusionado nunca del Gobierno ni de la Revolución. ¿Renovaría votos?


R. ¿Desilusionado? No, pero tengo criterios. El problema es que los Gobiernos están formados por personas y cada cual en su predio hace lo que entiende o lo que cree que le beneficia personalmente. El oportunismo y el extremismo existen en todas las ideologías. Yo sí creo que hay asuntos económicos que desde hace 30 años debimos habernos planteado de otra forma. 


P. ¿En qué sentido?


R. El modelo económico que dictaba el socialismo de libreta es muy idealista. La práctica ha demostrado que la gente produce mejor y más cuando se puede beneficiar directamente de lo que hace. Y tantas trabas burocráticas no son convenientes. 


P. ¿Le parecen entonces beneficiosas las medidas económicas del Gobierno?


R. Sí. Un poco tardías, porque realmente hay economistas que desde hace muchos años tienen un contrapunto con el Gobierno por esa razón. 


P. Parte de estas medidas están dirigidas a la diáspora, sobre todo a la de Florida, donde viven los principales opositores al Gobierno.


R. A mí eso me molesta un poco, porque puede parecer que esas medidas son resultado de las conversaciones con Estados Unidos, pero se vienen discutiendo en Cuba desde hace mucho tiempo.


P. Pero el anuncio se dio días después de reconocer que había negociaciones...


R. Pero, te repito, son cosas planteadas en Cuba desde hace muchos años. En mi mismo blog he publicado innumerables artículos de esta gente que critica la manera ortodoxa y cerrada de ver el tema económico. 


P. Usted fue especialmente crítico con el Gobierno por la represión durante las protestas del 11 de julio, cuando se encarceló a entre 1.000 y 1.500 manifestantes.


R. Siempre lo dije. Las fuerzas del orden debían garantizar la seguridad de los que se manifestaban. 


P. ¿Piensa lo mismo con las protestas y cacerolazos actuales en contra del Gobierno?


R. Sí. Es normal, la gente la está pasando muy mal. Hay una inflación tremenda, los viejos como yo, con ahorros de toda una vida, a veces no pueden ni comprar un cartón de huevos. Eso es muy serio. El tema de los hospitales es durísimo. Las escuelas cerrando, las universidades mandando a sus becarios a las provincias… Todo ello por el recrudecimiento del bloqueo.


P. Además del bloqueo, ¿cuál es la parte de responsabilidad del Gobierno?


R. Tuviéramos más comida si estas medidas económicas [de apertura] se hubieran tomado hace décadas. La gente del campo estuviera más firme y hubiera más elementos para resistir. 


P. El convoy Nuestra América fue tildado por la oposición de “turismo ideológico”. ¿Qué piensa?


R. Me parece lógico que quienes quieren hundir a Cuba le pongan nombres tristes a las actitudes de solidaridad. Es parte de una estrategia de descrédito a la que estamos sometidos hace muchos años. Hablan del régimen y esas palabritas que les gustan, pero regímenes tenemos todos. Ahora mismo el mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista, ladrón, asesino. Y no es Cuba.


P. Usted habla de una estrategia mediática, pero hay decenas de periodistas en el exilio que no pueden volver a la isla.


R. Es triste que lo más profundo de la verdad sea apagado por tanta cantidad de infundios. Cuba ante eso [la “estrategia mediática”] es pobre también. Muchos responden a intereses poco humanos. Cuba solo ha intentado ser un país donde todo el mundo tenga derechos, pueda ir a la universidad y a cualquier tipo de operación. Estuvimos por muchos años en un florecimiento, pero como éramos comunistas ahí nos quedó ese cuño. Te dicen comunista y “aahhh”. ¿Que Cuba ha cometido errores? Habría que ver cómo hubiéramos sido sin el bloqueo. Eso es otra utopía. No nos permitieron verlo.


P. Cuando triunfó la Revolución, usted tenía 12 años. Es testigo de un sistema funcional y de cómo se desmoronó…

 

R. Fue triste y alarmante. Sin duda, esta renuencia y suspicacia por abrirse existió desde siempre y ha continuado con este Gobierno, que se autodefinió como “continuidad”. 


P. ¿No lo siente así?


R. Yo no tengo la forma de juzgar lo que sucede allá arriba porque lo desconozco, pero conozco que en la superestructura hay diferentes formas de ver las cosas. Siempre ha habido un enfrentamiento muy callado, que no trasciende, entre unos más ortodoxos, más cerrados, y otros más abiertos, con un sentido más realista. 


P. ¿Quién va a ganar el pulso?


R. En eso estamos desde hace muchos años, pero a mí me gusta que circule el pensamiento. Lo positivo es que la gente tenga oportunidad de expresar lo que piensa y que de la discusión y del diálogo surjan las verdades.

 

P. ¿Le da miedo una apertura total?


R. Lo único que falta es que lo pongan como una estrellita más de la bandera. Yo no quisiera que eso fuera así con Cuba, para nada. Estados Unidos es un país complejo, pero al que hay que tener en cuenta por su poderío y por su “capacidad de persuasión”. 


P. Usted es de amores y odios. Para unos es un símbolo de la izquierda y para otros el “trovador del régimen”...


R. Me odian [risas]. Hay una canción que dice: “Dicen que me arrastrarán por sobre rocas cuando la Revolución se venga abajo, que machacarán mis manos…”. Eso fue porque una vez me rompieron la guitarra y escuché qué es lo que nos harían el día en que la Revolución cayera. Yo nunca he odiado tanto a nadie como para desearle algo tan terrible. A los de la oposición no les deseo mal, pero no les deseo que ganen. No por mí, sino por lo que significaría para este país.


P. ¿Qué opina de los artistas que buscan separar su obra de la política?


R. Eso siempre ha existido. Cuba es un tema controversial incluso dentro de la izquierda, porque hay gente que se comporta como de izquierdas pero con respecto a Cuba se reservan sus posiciones.


P. ¿Usted es una persona radical?


R. En algunas cosas. Me doy cuenta de lo que sucede. Tengo muchas canciones políticas y no me he dedicado a hacer campaña con ellas. No, no. Nunca me interesó ser político, me gusta más la belleza.

 

P. Hay cosas que juntan la belleza y lo político. Hace días reconoció que le gustó la canción Lo que le pasó a Hawái, de Bad Bunny…


R. Sí, porque es muy valiente lo que hizo en el Super Bowl. Me parece un tipo valiente por aprovechar su proyección para plantar esa idea. 


P. ¿Cree que la juventud cubana dejó de ser de izquierdas?


R. Una juventud que ha nacido en un país empobrecido, como es el nuestro, a lo mejor no encuentra razones para creer en el país. Eso hay que entenderlo, las circunstancias los han llevado a pensar así, pero me niego a pensar que el futuro va a ser uno de falta de sentimientos humanos. Si eso fuera así, la vida es un fracaso. Y no creo que lo sea.


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