La producción de mantequilla podría reducir las deudas, pero todavía la leche no llega a ese punto. Foto: Katia
Llegará un “pico” en el que más leche será igual a más ganancias, pero en ese punto todavía no están los ganaderos que más aportan en Ciego de Ávila. Y no es un punto muerto, pero tampoco feliz
La empinada cuesta que viene subiéndose en el Lácteo avileño está respaldada en un contrasentido que, como pelo de alambre, le enreda las finanzas a los ganaderos: a más leche y sobrecumplimientos, mayor deuda. Y esa deuda, hasta la semana pasada, era de unos 60 000.00 en moneda libremente convertible (MLC), la moneda con que serían bonificados.
Hay quienes esperan desde febrero el monto que ha ido acumulándose al Lácteo sin que allí puedan hacer algo, mientras el acopio de leche no llegue al punto en el que, entonces, la lógica sea inversamente proporcional: a más leche y sobrecumplimiento, menor deuda. O ninguna.
¿Cuál sería ese punto?, pregunta Invasor a Rubén Pina Ángel Bello, el director de producción en la Empresa Láctea, que explica el contrasentido ganadero con todo el sentido, a favor de la industria.
“Muchos están sobrecumpliendo, como promedio, unos 800 cada mes y nuestros contratos son con 2309 ganaderos (lo cual debe seguir aumentando), pero aun cuando la empresa alcanza un 110 por ciento de sobrecumplimiento del plan de leche, el destino de nuestras producciones no genera toda la moneda convertible que necesitamos”, comenta.
“Ese no es asunto mío, yo cumplí mi parte… y sobrecumplí,” podría decir, con toda la razón también de su parte, cualquier guajiro necesitado de una moneda en la que le venden casi todo.
“¿Y cómo saldo mi deuda si el grueso de mis productos ni siquiera cubren el costo de producción en la otra moneda donde, tampoco, compro casi nada?”, podrían ripostarle desde el Lácteo.
El “retruécano”, sin embargo, se explica con otro enredo, en apariencia absurdo. Hoy los ganaderos avileños promedian, diariamente, 21 900 litros de leche más que el año pasado. De ahí el sobrecumplimiento que llevan. No obstante, ese exceso todavía es inferior a los volúmenes que registraba el Lácteo el año pasado. ¿Por qué?
Pues porque antes la industria recibía unas 70 toneladas de leche en polvo anualmente, y parte de sus producciones y rutas las cubrían con ese volumen que, traducido a leche fluida, serían unos 700 000 litros. Las cifras las ofrece Pina, quien sabe que los ganaderos tendrían que cubrir la importación que representa unos 19 000 litros de leche diarios y, encima, aportar mayor cantidad para fabricar helados, yogures, mantequilla, queso…, productos que se traduzcan, luego, en MLC.
Sin embargo, con planes que hoy les son “imputados” a las vacas flacas y a las gordas, a las que dan mucho más de lo que dicen en papeles y a las que ni paren ni dan leche, el volumen total del Lácteo debe sobrepasar los 16 millones de litros para el 2022. Un cúmulo que supera en alrededor de un millón la meta del año pasado, aunque ellos terminaran quedándose en algo más de 12 millones.
• Lea aquí un texto que demuestra cómo “se evaporaba” la leche el año pasado
En este contexto actual, los sobrecumplidores acarrean con los estragos de quien no se acerca ni a su meta o, en facultad de la política de comercialización aprobada, vende su “excedente” al destino que considere. Y al no generarse la MLC terminan como yunta de bueyes que no hala parejo. Desenyugados.
Y ante la deuda lógica del Lácteo con los sobrecumplidores (y quizás precisamente por ello) otros han aplicado la suya: producen sus derivados y los venden, o se van al mercado informal donde el litro puede llegar a 50.00 pesos y un MLC alcanzar los 110.00. Aplican ellos la convertibilidad que no aplica el Estado y deducen que vendiendo “por fuera” ganan más que con el sobrecumplimiento por el que reciben 20.00 pesos, más 0.10 centavos de MLC. Esos centavos, en la tasa informal, representan unos 11.00 pesos (110/10). O sea, el litro sobrecumplido los deja con 31.00 pesos; por debajo del litro en la calle.
Por eso, cumplir el plan tiene, ahora mismo, el hándicap de la convertibilidad y el llamado a honrarlo por la importancia de su destino. De los casi 44 000 litros diarios que la industria necesita, solo la canasta básica consume, entre dietas y cuotas, unos 38 000. Por suerte para muchos y por desgracia para las finanzas del Lácteo, dicha entrega no se revierte en moneda dura.
Para captarla deben seguir subiendo una cuesta que no le sea resbaladiza a quienes ya la trepan, ni demasiado empinada a quienes aún no la suben. Y aunque van camino a alcanzarlo, todavía no llegan a ese punto. Para algunos el recorrido está en puntos suspensivos; una incertidumbre que pudiera cortar la leche.
En opinión de expertos consultados por la agencia EFE, el repunte de la moneda nacional de la Isla en las últimas semanas ha sido tan solo un cambio efímero que poco tiene que ver con el comportamiento de la economía en su conjunto.
El peso cubano encadena este miércoles más de dos semanas de subidas en el mercado informal tras el anuncio de Washington de que eliminaría los límites a las remesas, algo inédito en 18 meses pero que no anticipa necesariamente un rebote en la economía del país, advirtieron tres economistas a la agencia EFE.
Casi como un espejo, el tipo de cambio del peso cubano (cup) con el dólar que se compra en la calle —la tasa oficial fija es de 24 a 1— descendió de forma importante 48 horas después del anuncio de la Administración de Joe Biden, el pasado 16 de mayo.
Este cambio en la gráfica también coincidió con el anuncio del pasado 14 de mayo del ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, de que el Estado cubano vendería dólares, o en realidad moneda libremente convertible (MLC) por encima del cambio oficial a “proveedores nacionales estatales y no estatales” con ciertas condiciones.
La compra pasó de los 115 cup por dólar del 17 de mayo a los 95 a que cayó el 23 de mayo, una equivalencia que no se veía desde enero, según datos calculados por el medio independiente El Toque, que elabora una tasa diaria tomada como referente por los expertos.
Este miércoles el dólar se cambiaba a 98 cup en el mercado informal, con un comportamiento más estable, según este indicador realizado con el promedio de cientos de anuncios de compraventa de divisa en plataformas digitales cubanas.
La tendencia es significativa. El dólar se había apreciado de forma progresiva desde que su cambio oficial se unificó en los 24 a 1 en enero de 2021, como parte de una amplia y controvertida reforma económica denominada Tarea Ordenamiento.
El economista cubano Pedro Monreal calculó recientemente que la tasa de equilibro del tipo de cambio —una estimación con base en variables macroeconómicas— estaría este año en los 82 cup por dólar, según explicó en su blog El Estado como tal. De fondo está la persistente crisis que afecta a Cuba, fruto de la combinación de la pandemia, las sanciones estadounidenses y los fallos en la política económica nacional.
Apreciación efímera
Esta apreciación de la moneda cubana ha sido tan solo un cambio efímero que poco tiene que ver con el comportamiento de la economía en su conjunto, matizaron los expertos.
“A corto plazo, sí, (el peso) puede subir o bajar en función de cualquier declaración que haga Biden”, apuntó a EFE el economista cubano Elías Amor.
El cubano Pavel Alejandro Vidal, profesor asociado en la Universidad Javeriana de Cali (Colombia), coincidió con Amor: “Las cosas están tan mal que cualquier noticia sobre cualquier dólar que pueda ingresar es un respiro para la economía”.
Los analistas resaltan que la apreciación del cup responde a las “expectativas” que se generaron en un mercado ávido de divisas.
Cuba suspendió temporalmente los depósitos bancarios de dólares en efectivo en junio de 2021 por “obstáculos” del embargo de EE.UU., pero los bancos —estatales— han seguido aceptando otras divisas como euros, libras esterlinas, dólares canadienses o yenes japoneses.
Problemas de fondo
Los economistas precisan que el problema de fondo con el peso cubano es que no tiene un valor real —por la gran diferencia entre el cambio oficial y el de la calle— y que poco ha podido ayudar la Tarea Ordenamiento, de resultados mixtos.
Esas medidas devaluaron el peso y condujeron al país a una suerte de dolarización parcial en su intento por unificar los tipos de cambio.
Para Pavel Vidal se trató de “una reforma monetaria en el peor momento posible”, bajo el influjo de la crisis de la COVID-19 y del recrudecimiento de las sanciones de EE.UU. contra Cuba que aprobó el Gobierno de Donald Trump (2017-2021).
A estos factores, la economista Tamarys Lien Bahamonde agregó que, más de un año después de la Tarea Ordenamiento, hay mucho peso cubano en circulación pero no así dólares.
“El tipo de cambio (informal) lo único que está reflejando es que hay una escasez de divisas en Cuba”, estimó.
Amor fue más allá y explicó que la sobreoferta de cup se debe a que el Gobierno ha intentado equilibrar su déficit —que él estima en torno al 18 % del producto interno bruto (PIB)— con moneda nacional.
“Los economistas valoramos la tendencia de las cosas a largo plazo”, remachó el economista cubano.
A diferencia de Amor, Vidal apuntó que los cambios en la política de EE.UU. hacia la isla y la reapertura gradual del turismo —un sector clave para Cuba en términos de aporte al PIB e ingreso divisas— sí se pueden reflejar en un efecto rebote para la economía nacional, pero “sin ser el bum”.
Bahamonde, por su parte, indicó que, pese a que aún es temprano para pronosticar un cambio en la economía, parece que “el mercado (cubano) comienza a recuperar su nivel”.
El Gobierno cubano percibe una “recuperación gradual” de su economía y considera que el producto interno bruto (PIB) podría avanzar este año un 4 %, tras la contracción del 13 % de los dos ejercicios previos.
La Habana, 8 jun (ACN) El 50 por ciento de las tres mil 604 mipymes aprobadas en Cuba hasta el momento tienen como actividades fundamentales las industrias manufactureras y la construcción, dijo hoy una autoridad en el tema.
Daniel Torralbas Socorro, especialista de la Dirección de Regulación de Actores Económicos del Ministerio de Economía y Planificación, al mostrar las principales funciones de las micro, pequeñas y medianas empresas, indicó que si bien las cifras pueden variar a medida que abran otras convocatorias, se estima que las dos anteriores continúen siendo las más representativas.
Un total de 963 mipymes pertenecen a industrias manufactureras y 879 a la construcción, de acuerdo con cifras oficiales divulgadas hoy durante el panel de los Órganos de la Administración Central del Estado, coordinado en la II Jornada Económica Productiva 2022.
Las restantes son de Producción industrial de alimentos y bebidas, con 499, Gastronomía con 405, Reparación de vehículos automotores y motocicletas con 168, Actividades de informática con 128 y Transporte, con 111, detalló.
Según Torralbas Socorro uno de los retos es disminuir la brecha de género existente entre los socios de las mipymes, pues el 77 por ciento son hombres y solo el 23 por ciento mujeres, si bien esa es la tendencia mundial.
Por ejemplo, Suecia, una de las naciones con mayor número de emprendedores presenta niveles similares, mientras en el resto de América Latina las diferencias son más marcadas, explicó.
En cuanto a distribución por regiones, La Habana contempla el mayor número de actores económicos, en tanto Granma es la segunda, lo que ha sido una sorpresa pues es la cuarta en población y era la novena provincia con mayor cantidad de trabajadores por cuenta propia antes de comenzar el proceso.
El especialista expresó que más del 25 por ciento de las mipymes tienen como socios a jóvenes no mayores de 35 años, ello refuerza la voluntad de país de que las nuevas generaciones construyan su proyecto de vida en la mayor de las Antillas.
Medir el impacto real de los nuevos actores en la economía, su contribución al Producto Interno Bruto, lograr el encadenamiento efectivo con el sector estatal y eliminar trabas y burocratismos, son algunos de los desafíos a los que hizo referencia Torralbas Socorro en relación con el proceso iniciado en el último semestre de 2021.
Actualmente son tres mil 657 actores económicos en el país, de ellos tres mil 553 mipymes privadas, 51 estatales y 53 cooperativas no agropecuarias.
Organizada por la Cámara de Comercio de Cuba y la Asociación Nacional de Economistas y Contadores, la segunda edición de la Jornada concibe eventos territoriales presenciales, paneles, talleres, e intercambios entre empresas importadoras y formas de gestión no estatal.
Palabras del Primer Secretario del Partido y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ante la sociedad civil excluida de la IX Cumbre de las Américas
Foto:@CubaMINREX
Compañeras, compañeros:
Permítanme comenzar con palabras que tienen más de un siglo.
“Cuando un pueblo fuerte quiere dar batalla a otro, compele a la alianza y al servicio a los que necesitan de él. Lo primero que hace un pueblo para llegar a dominar a otro, es separarlo de los demás pueblos.”
Lo dejó escrito José Martí, hace 130 años después de asistir a la Conferencia Monetaria, un convite interesado del pujante Estados Unidos a las jóvenes repúblicas de Nuestra América en aquel entonces.
Acreditado por el gobierno de Uruguay, país del que era cónsul general en Nueva York desde 1887, Martí, al parecer, casi fue excluido por inexplicables demoras y excusas mentirosas del Departamento de Estado.
Aquella Conferencia fracasó y se afirma que a ello contribuyó decisivamente el cubano, quien escribiría posteriormente un profundo y demoledor análisis, dictado por su conciencia sobre los peligros a los que se exponía Nuestra América de aceptar la unión monetaria.
De frente, sin eufemismos de ninguna índole, Martí definió en esas líneas, la incapacidad de los Estados Unidos para entender a sus vecinos del Sur. Cito:
“Creen en la superioridad incontrastable de «la raza anglosajona contra la raza latina». Creen en la bajeza de la raza negra, que esclavizaron ayer y vejan hoy, y de la india, que exterminan. Creen que los pueblos de Hispanoamérica están formados, principalmente, de indios y de negros.
“Mientras no sepan más de Hispanoamérica los Estados Unidos y la respeten más, -como con la explicación incesante, urgente, múltiple, sagaz, de nuestros elementos y recursos, podrían llegar a respetarla-, ¿pueden los Estados Unidos convidar a Hispanoamérica a una unión sincera y útil para Hispanoamérica? ¿Conviene a Hispanoamérica la unión política y económica con los Estados Unidos?”. Fin de la cita.
Las preguntas de Martí contienen en sí mismas las respuestas.
Pocos textos hay más visionarios sobre la política de Estados Unidos hacia nuestras tierras de América, una política que la ambición desmedida del imperio ha congelado en el tiempo, al negarse a escuchar las voces que no se le someten.
Quien lo dude, que ponga esas palabras frente a la concepción excluyente de la IX Cumbre de las Américas y comprobará su absoluta vigencia.
El dogma filosófico que siempre acompañó a esa insaciable ambición es el llamado Destino Manifiesto, arraigada convicción de naturaleza racista y supremacista, cuyo enunciado conceptual que le sirvió de contexto es la Doctrina Monroe.
Sin renunciar a ninguna de esas dos concepciones, el gobierno estadounidense convocó la IX Cumbre hemisférica en la ciudad de Los Ángeles, con participación discriminatoria e insuficiente representación regional.
En el caso de Cuba, la exclusión no fue solo contra el gobierno, sino también contra los representantes de la sociedad civil y los actores sociales, incluidos nuestros jóvenes. Los Estados Unidos no se conforman ya con determinar quién y cómo debe ser el gobierno cubano. Ahora se proponen definir quiénes son los representantes de la sociedad civil, y qué actores sociales son legítimos y cuáles no.
Permítanme volver a la historia, que siempre esconde tantas lecciones:
Entre enero y febrero de 1928, Cuba fue la sede de la Sexta Conferencia Panamericana, una de las malas semillas de la OEA y de las actuales cumbres de las Américas. El presidente de turno en la Isla era Gerardo Machado, sátrapa de triste memoria que sería derrotado por sublevación popular en 1933.
No hay historiador serio que ignore que “la elección de Cuba como sede de aquella conferencia respondía a la situación subordinada que tenía la isla respecto de los Estados Unidos. Éramos un protectorado yanqui, así que las invitaciones ni siquiera salieron de La Habana. Las tramitó el Encargado de Negocios de Cuba en Washington.
A pesar de esa subordinación que Machado y su equipo adornaron con encendidos actos de genuflexión, el entonces presidente de Estados Unidos, Calvin Coolidge llegó en un barco de guerra y en las fotos de la época puede vérsele en compañía de su esposa, no junto a su par de Cuba sino varios metros delante.
La orden de los amos del “patio trasero” a los responsables de la política cubana fue evitar cualquier discusión incómoda. Las recientes intervenciones en Haití y Nicaragua, habían calentado el ambiente y había que evitar que las discusiones molestaran los oídos imperiales.
Dicen que, en un viaje anterior a Estados Unidos, con tal de obtener la sede, Machado se había comprometido con Coolidge a evitar cualquier planteamiento o denuncia y a ofrecer el más servil apoyo a los norteamericanos.
Tocó al embajador cubano en Washington, el repudiable honor de complacer al poderoso visitante con un elogio de la intervención que todavía insulta:
“No nos podemos unir al coro general de no intervención -dijo- porque la palabra "intervención", en mi país, ha sido palabra de gloria, ha sido palabra de honor, ha sido palabra de triunfo; ha sido palabra de libertad; ha sido la independencia.”
Foto: @CubaMINREX
A un gobierno como aquel que recibió a Coolidge, lo invitarían gustosos los organizadores de la Cumbre de las Américas 2022, como lo hicieron hace 94 años con el indiscutido dictador Gerardo Machado, derrotado cinco años después por la Revolución del 33.
Pero esa es la Cuba que desapareció para siempre del mapa de la subordinación política con la Revolución de 1959.
Los remito al histórico discurso del General de Ejército y líder de la Revolución cubana en la Cumbre de las Américas de Panamá, en el año 2015. Con todo el tiempo que nos quitaron en el uso de la palabra en las Cumbres anteriores, Raúl dejó sentados los principios que garantizarían una relación más fértil entre las dos Américas.
Cito: “Las relaciones hemisféricas, en mi opinión, han de cambiar profundamente, en particular en los ámbitos político, económico y cultural; para que, basadas en el Derecho Internacional y en el ejercicio de la autodeterminación y la igualdad soberana, se centren en el desarrollo de vínculos mutuamente provechosos y en la cooperación para servir a los intereses de todas nuestras naciones y a los objetivos que se proclaman”. Fin de la cita.
Cambió Cuba, cambia Nuestra América, pero el imperio no cambia.
Sobre el carácter excluyente y discriminatorio del evento que tendrá lugar entre el 8 y el 10 de junio en Los Ángeles, ya el gobierno revolucionario se pronunció con firmeza.
Se conoce el repudio que esa selectividad oportunista ha provocado en la mayoría de los gobiernos de la región, así como la clara y firme posición asumida por varios de ellos, junto a las notables ausencias a la cita como rechazo a la exclusión.
También tienen antecedentes en la historia estas confrontaciones entre políticas injerencistas y políticas soberanas.
En 1994, cuando el gobierno de los Estados Unidos convocó la primera de estas cumbres y excluyó a Cuba, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz resumió la esencia de la prepotencia imperial en una frase: “¡Cuánta cobardía, mediocridad y miseria política refleja realmente tal exclusión!”. Dijo Fidel.
El gobierno estadounidense de entonces, en la euforia del supuesto fin de la Guerra Fría, trató de valerse de nuestros más preciados símbolos para atraer de nuevo a los pueblos de Nuestra América a un ya olvidado proyecto de recolonización: el ALCA.
Y osó hablar de la Cumbre de las Américas como “el sueño realizado de Simón Bolívar”. “Nada más faltó decir que era también la realización de los sueños de Martí”, le respondió Fidel desde un acto histórico en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en el que coincidía por primera vez con el joven y ya impresionante político bolivariano, Hugo Chávez.
Apenas 11 años después, en otro acto histórico que exaltó la Cumbre de los Pueblos por encima de la de los jefes de Estado, con su célebre grito: “ALCA, ALCA, al Carajo…” en Mar del Plata, Hugo Chávez le pondría epitafio al proyecto de recolonización de Nuestra América. Los sueños de Bolívar y Martí se estaban cumpliendo.
Contra esta América Latina que llama las cosas por su nombre y no pide permiso para ejercer sus soberanos derechos, se elaboró la lista de los excluidos.
Nos honra encabezar esa lista junto a los líderes de Venezuela y Nicaragua y junto a ustedes, genuinos representantes de nuestro pueblo. Como nos honra la gallarda solidaridad de Andrés Manuel López Obrador, de Lucho Arce, de Xiomara Castro, de los líderes caribeños que han rechazado enfáticamente las exclusiones y de otros que seguramente lo harán en el transcurso de la propia Cumbre.
En pocas horas podremos confirmar qué se logrará o qué propuestas se harán en Los Ángeles, más allá de la pompa inaugural y de la foto del Presidente anfitrión con quienes asistan. El espectáculo publicitario dirigido a la politiquería interna de los Estados Unidos no podrá ocultar la falta de interés real de ese gobierno por atender los problemas más graves e inmediatos de los pueblos de América Latina y el Caribe.
Pueden revisarse los documentos oficiales y los discursos de políticos y funcionarios del gobierno estadounidense de los últimos años. Las escasas referencias a nuestra parte del mundo reflejan la profunda incomprensión sobre las realidades actuales de una región con identidad propia, cuyos pueblos tienen ansias acumuladas de justicia, sufren el subdesarrollo y la creciente desigualdad, y no soportan más el continuo robo de sus riquezas naturales y la explotación incrementada de sus trabajadores.
Tampoco soportan la presión e intromisión de los Estados Unidos para forzar a gobiernos soberanos a asumir políticas que benefician a las grandes empresas transnacionales, para tratar de lograr obediencia y castigar cuando esta no se logra. Rechazan el papel de las instituciones creadas por los Estados Unidos, como la OEA y el resto de los instrumentos de dominación hemisférica.
Nada de lo anterior aparece en la agenda de la cita de Los Ángeles.
El tema de los movimientos migratorios de la región está íntimamente relacionado con el desarrollo y, sobre todo, el subdesarrollo. Tiene un vínculo estrecho con el modelo global capitalista y el avance del neoliberalismo, cuyas políticas económicas generan mayor marginalización, inestabilidad social, desempleo, carencia de servicios de salud, sistemas de educación incosteables e insuficientes, y rupturas del tejido social de las comunidades.
Segmentos crecientes de la población continuarán buscando la satisfacción de sus necesidades y sus sueños de prosperidad en las economías avanzadas del norte. La realidad actual confirma la vieja idea de que, si el desarrollo no comienza de una vez a drenar hacia el Sur, el subdesarrollo avanzará a mayor velocidad hacia el Norte.
Las fórmulas represivas, como las que se pretenden en el documento impuesto por los Estados Unidos para la reunión, no son la respuesta. Permiten mitigar temporalmente los flujos migratorios descontrolados, pero no resuelven la multiplicidad de causas y condiciones que provocan la emigración irregular.
En el caso de Cuba, el gobierno estadounidense ha aplicado durante cuatro años una política orientada al estímulo de la emigración irregular. Como norma, le da entrada a los que por vías irregulares llegan a sus fronteras, los privilegia con la posibilidad de obtener residencia permanente en virtud de fórmulas legales establecidas solo para los cubanos, cerró las vías legales para emigrar y mantiene una política de guerra económica dirigida a deprimir el nivel de vida de la población. Es lo que puede llamarse una receta perfecta para promover la migración irregular.
No se prevé, sin embargo, una discusión a fondo sobre estos temas en la cumbre de estos días y, naturalmente, no debe esperarse resultado efectivo alguno para un problema que seguirá pesando sobre nuestras sociedades y sobre las relaciones hemisféricas.
Tampoco se espera una discusión productiva sobre la transferencia de tecnología, sin la cual es muy difícil esperar un impulso al desarrollo de la región.
El incremento de la conectividad y de acceso a internet en todas las comunidades es positivo. Pero si este esfuerzo se limita a la promoción de mercados cautivos para la publicidad comercial, y la orientación y estímulo del consumo incesante, su beneficio para América Latina y el Caribe es nulo. Ganarán, por supuesto, las grandes empresas comerciales.
Si se dirige a establecer plataformas tecnológicas que ayuden a sembrar en las comunidades, particularmente en los jóvenes, las ideas generadas en laboratorios ideológicos de los Estados Unidos para promover conductas y visiones del mundo que estimulen la apatía política y la enajenación social; incentiven el egoísmo, promuevan el racismo, el narcisismo y la agresividad, el resultado será extremadamente peligroso. Lo será también si se destina a promover la mentira, la banalidad, la politiquería deshonesta, la calumnia y el sicariato informativo.
Si lo que se busca es mayor influencia y más control sobre nuestras sociedades por vía del monopolio en muy pocas manos de las plataformas tecnológicas de la información, el fin evidente es la consolidación del dominio hegemónico e imperialista con nuevos métodos.
Uno de los tópicos más reiterados de los voceros de los Estados Unidos al promover la cumbre de estos días es la supuesta defensa de la democracia, la que engañosamente equiparan con la promoción del capitalismo, como si fuera lo mismo, cuando en realidad son conceptos contrapuestos.
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Nada en la historia pasada y reciente de los Estados Unidos, ni en su conducta actual en el hemisferio hace suponer que la democracia o el respeto a los derechos humanos sean prioridades verdaderas de su política exterior regional. Cuando así declaran, actúan con deshonestidad y lo saben.
Tomando como referencia solo los últimos 50 años, ha sido notorio el absoluto involucramiento y contubernio de los Estados Unidos con los regímenes más sangrientos y represivos que ha conocido este continente, con los que con mayor desvergüenza han practicado el asesinato, las desapariciones, las masacres, la tortura y las ejecuciones extra judiciales.
Es un error y un acto de desprecio inaceptable suponer que nuestros pueblos no tienen memoria.
Pero más importante aún es que el gobierno de los Estados Unidos carece de autoridad moral para hablar de democracia, cuando no es capaz de defenderla o promoverla en su propio territorio y para sus propios ciudadanos.
No es honesto hablar de la defensa de principios democráticos cuando en virtud de leyes federales recientes el sistema político estadounidense permite financiar sin límites las campañas electorales y la gestión de los políticos, comprarlos, o los que es lo mismo: comprar gobernantes.
No es sincero predicar la democracia en la región cuando aumentan las legislaciones en numerosos Estados de ese país que restringen el derecho al voto y la posibilidad de ejercerlo, especialmente si el elector es de bajos ingresos, pertenece a alguna de las llamadas minorías étnicas o vive en barrios considerados marginales.
Es difícil ser promotor de los derechos humanos a nombre de un gobierno que no es capaz de asegurar el derecho a servicios esenciales de salud en el país más rico y poderoso del planeta; que no cuenta, ni se ha propuesto contar con las herramientas políticas y jurídicas que impidan las ventas indiscriminadas de armamento de guerra a la población, con el costo consecuente y creciente en vidas inocentes, entre ellos niños, para los que se convierte en un peligro ir a la escuela.
La promoción de la democracia y los derechos humanos son solo quimeras en un sistema político en el que el interés de los productores y comercializadores de armas de guerra tiene prioridad sobre la vida de los niños, del derecho a la salud y a la educación.
No es honesto pregonar los derechos humanos cuando ese gobierno permite el crecimiento del racismo, junto a las corrientes de intolerancia y supremacía blanca; cuando los índices de abuso policial y judicial contra los afro-descendientes siguen siendo la norma.
Tampoco lo es cuando el encarcelamiento o la detención de niños y adolescentes alcanzan cifras inaceptablemente altas. Según datos de la Asociación Americana de Libertades Civiles, cualquier día del año al menos 60 mil niños y jóvenes menores de 18 años de edad se encuentran encerrados o detenidos en cárceles o centros juveniles de detención.
Según la Iniciativa de Políticas de Prisión, muchos de ellos ni siquiera han cometido delitos y miles permanecen tras las rejas por infracciones no penales. Los Estados Unidos son el único país del hemisferio donde se condena a menores de 18 años a penas de cadena perpetua sin libertad condicional.
Con esta deplorable trayectoria, el gobierno estadounidense se atreve a alegar que el criterio para invitar y excluir a países del hemisferio de la reunión cumbre fueron los estándares de democracia y derechos humanos. El pretexto constituye un insulto a la inteligencia y al sentido común de los demás.
Con el diseño previsto y los documentos preparados, ya se sabe que en el encuentro no se va a discutir o aprobar nada sobre la desigualdad económica y social de la región; sobre la marginalización, incluso dentro de los propios Estados Unidos. Se conoce que no se tratará el creciente problema de la judicialización de la política para sabotear la voluntad popular y a los gobiernos electos con el respaldo de los sectores más humildes, ni se tratará el esfuerzo corporativo de las grandes transnacionales para corromper a los gobiernos de la región.
No se profundizará en las razones por las cuales tanto los Estados Unidos como América Latina están entre las zonas más perjudicadas por la COVID 19.
Ninguno de los documentos presentados por el Departamento de Estado se propuso avanzar con acciones prácticas en la lucha contra el racismo, a favor de los derechos de la mujer y los niños, y para paliar la situación incierta de los migrantes.
El problema del progresivo cambio climático y los desastres naturales que tanto amenazan a los países de la región quedarán sin medidas prácticas. El terrorismo, incluyendo el terrorismo de Estado, y la manipulación del tema con fines políticos no son puntos de la agenda. No se confirmará el derecho argentino sobre la Malvinas, ni el derecho de Puerto Rico a la independencia.
En los documentos a aprobar no habrá pronunciamiento alguno contra las medidas económicas coercitivas unilaterales y su uso contra países de la región como arma de presión política.
Tampoco se ratificará en ellos el reclamo unánime de la región, con el respaldo casi absoluto de la comunidad internacional, a que se ponga fin al bloqueo económico criminal que sufre el pueblo cubano desde hace 63 años.
Sin embargo, no se podrá silenciar la voz de Cuba, ni la solidaridad con Cuba. Sabemos que el repudio al bloqueo económico se escuchará allí y que el gobierno de los Estados Unidos tiene clara conciencia de que ese sentimiento se comparte de un extremo a otro de este hemisferio.
Desde hace meses se hizo evidente que se perderá la oportunidad de aprovechar la presencia en Los Ángeles de los mandatarios regionales para discutir de verdad sobre muchos problemas que pesan sobre nuestras sociedades. Pudo haber sido de otra manera.
El gobierno estadounidense, con su enorme poderío económico y tecnológico, con su gran influencia, pudo haber hecho un aporte trascendental en esa dirección. Se requería, por supuesto, una dosis de humildad, de autocrítica, de reconocimiento a las cicatrices que marcan nuestra historia; un mínimo de solidaridad y menos egoísmo, y un reconocimiento sincero de que los tiempos han cambiado.
La comunicación y la interacción interamericana son necesarias. Tiene que haber espacios de diálogo y cooperación entre los que habitamos al sur del río Bravo y las naciones del norte. Pero ha de ser con respeto. El Benemérito de las Américas, Benito Juárez, lo expresó con genial síntesis en 1867 y cito: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Fin de la cita.
Los latinoamericanos y caribeños no nos consideramos patio trasero, ni patio delantero de nadie. Es una noción que nos ofende y la rechazamos. Al constituir la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la CELAC, los países de nuestra región reafirmamos el apego irrestricto a la defensa de la soberanía, la independencia y la autodeterminación.
Al promover la necesaria unidad e integración regional, enraizamos el compromiso de respetar la diversidad entre nosotros. En esta región compartimos países grandes y pequeños; los que son ricos en recursos naturales y los que carecen de ellos; los que exportan hidrocarburos o energía eléctrica y los que la importan; los grandes productores de alimentos y los que necesitan del comercio exterior para satisfacer sus necesidades. Además, están los pequeños países insulares que merecen un trato preferencial y diferenciado en la conducción de sus relaciones económicas internacionales.
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Tenemos en algunos casos profundas diferencias ideológicas, lo que no ha impedido el desarrollo de relaciones, e incluso, de la cooperación, tanto para resolver graves conflictos políticos, como para contribuir a resolver profundos problemas sociales y prestar servicios a las poblaciones más necesitadas. En 2014 asumimos en La Habana, por unanimidad, el compromiso con la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
Con esta vasta, rica y compleja región podrían los Estados Unidos cooperar y unir esfuerzos para enfrentar los grandes desafíos del mundo actual. Pero tiene que ser con absoluto respeto a la igualdad soberana.
Los tiempos han cambiado y Nuestra América no acepta la imposición de los intereses del imperialismo, como no acepta que se nos utilice para los conflictos de los Estados Unidos con quienes identifica como rivales estratégicos en otras partes del mundo.
Nuestro pueblo tiene razones para preguntarse: ¿Por qué le prestamos atención a un evento que apunta a tener resultados de escasa trascendencia, con grandes ausencias entre los asistentes y del cual los Estados Unidos decidieron excluir de antemano a varios países de la región?.
El problema es que no podemos desconocer un esfuerzo adicional, aunque fallido, de reeditar la Doctrina Monroe, ni podemos dejar de denunciar la farsa de convocar una vez más a los países de la región para un espectáculo de tinte neocolonial. Los Estados Unidos tienen la capacidad de impedir la presencia de Cuba en Los Ángeles, pero no tienen el poder de callar nuestra voz, ni de silenciar la verdad.
Nuestro pueblo ha estado al tanto de estos temas. Está informado como pocos y comprende la situación actual del hemisferio. Es partícipe de la política exterior y es el garante de la soberanía nacional y la independencia frente a la ambición hegemónica estadounidense. Tiene, además, una vocación solidaria internacional y un derecho ganado a estar al corriente de los acontecimientos de la región.
Sesionará también en Los Ángeles, los días 8, 9 y 10, una Cumbre de los Pueblos. Las informaciones que llegan indican que se tratará de un verdadero escenario de debate y confrontación de ideas, con una agenda amplia y apegada a las inquietudes más urgentes de la región en su conjunto, con la participación de organizaciones sociales, sindicatos, grupos juveniles, asociaciones comunitarias y personas con profunda conciencia social en general.
Todo anuncia que allí ocurrirá el verdadero evento político trascendental y es en ese en el que lamentamos la imposibilidad de tener una participación presencial significativa. Sabemos que la contribución de los cubanos hubiera sido un aporte importante y también sería una experiencia para ustedes al escuchar los problemas y los enfoques de los miles de participantes tan diversos que acudirán al foro.
En un momento como el que viven hoy los pueblos de América Latina y el Caribe, es juicioso volver a José Martí. Su ensayo imperecedero titulado “Nuestra América” tiene una vigencia que asombra. En él plasmó el apóstol enseñanzas para todos los tiempos. Dijo Martí:
“…el deber urgente de nuestra América es enseñarse como es, una en alma e intento, vencedora veloz de un pasado sofocante, manchada sólo con sangre de abono que arranca a las manos la pelea con las ruinas, y la de las venas que nos dejaron picadas nuestros dueños. El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe”.
GESI surgió como una estrategia a la transformación tecnológica, en sintonía además con un contexto en el que las empresas han cambiado su paradigma respecto a cómo interactúan e integran las tecnologías de la información a sus prácticas productivas.
BioCubaFarma informatizó en los últimos años procesos claves, que van desde la gestión de los inventarios y las labores de mantenimiento, hasta el manejo inteligente de datos para la toma de decisiones.Foto:Ricardo López Hevia
Detrás de algo que quizá nos parezca tan pequeño como una tableta de pastillas, un bulbo o una vacuna, está el trabajo de años de un grupo de investigadores, numerosos ensayos clínicos, todavía más pruebas de laboratorio para certificar las propiedades del fármaco, así como una consulta constante de informaciones que pueden aportar tanto al desarrollo como a la posterior comercialización del producto.
Sin embargo, con el avance de las tecnologías, los procesos productivos resultan cada vez más eficientes, sobre todo, cuando existe un soporte de herramientas informáticas que favorece la innovación y el desarrollo.
En tal sentido, el grupo empresarial BioCubaFarma ha informatizado en los últimos años procesos claves que van desde la gestión de los inventarios y las labores de mantenimiento, hasta el manejo inteligente de datos para la toma de decisiones. Ello ha sido posible gracias a soluciones cubanas como los programas informáticos GESI y Vigentel, ambos desarrollados por la Empresa de Tecnologías de la Información (ETI), perteneciente a este mismo grupo empresarial.
GESI es una plataforma de apoyo a la toma de decisiones tanto operativas como estratégicas dentro de una empresa, explicó en exclusiva a Granma Yurisleidys González, una de las especialistas a cargo de este proyecto.
Su objetivo, agregó, es hacer más ágil y eficiente la gestión de los procesos de planificación y control de la producción, el balance de materias primas y materiales de envases, así como controlar los inventarios en los almacenes, y garantizar el rápido acceso a esa información.
Además, el programa es capaz de procesar grandes volúmenes de datos de las distintas áreas de negocio de la entidad, y los reconvierte en informes, indicadores, gráficos comparativos y estadísticas, en función de lograr una comprensión más clara del proceso que se analiza, comentó.
Al indagar sobre los inicios de esta solución –que se encuentra implementada en 32 empresas de BioCubaFarma, y cuenta ya con más de mil usuarios–, refiere que GESI surgió como una estrategia para la transformación tecnológica, en sintonía, además, con un contexto en el que las empresas han cambiado su paradigma respecto a cómo interactúan e integran las tecnologías de la información a sus prácticas productivas.
Apuntó que le otorga un valor agregado a los procesos, pues constituye una valiosa herramienta de inteligencia de negocios y favorece el análisis de los datos en diferentes perspectivas de tiempo.
«Tiene, en tal sentido, un impacto significativo en la planificación, balance y análisis de los materiales, en el mantenimiento de los equipos y hasta en los comportamientos para importar o exportar determinados productos, al realizar las nivelaciones en cuanto a las necesidades de producción y compra».
Destacó que, al contar con varios módulos de gestión, el sistema ofrece diferentes soluciones. «Por ejemplo, uno de ellos se encarga del control de la producción, y de hacerle un seguimiento al medicamento desde que está en la fase de elaboración, luego en envase y, al final, lo que se aprueba para comercializar y distribuir».
También está la opción para conocer el estado en que se encuentran los equipos técnicos y programar su mantenimiento, además de controlar los inventarios y las órdenes de servicio, añadió.
Otro de los beneficios –dijo– es que lleva la logística del nivel de abastecimiento de los medicamentos en todas las droguerías del país. Mediante estos reportes, de conjunto con los planes de demanda, es que se hace la distribución automática de los fármacos a las farmacias principales.
Según Yurisleidys González, a través de uno de estos módulos, GESI también le permite al usuario introducir la fórmula maestra del producto, es decir, «todo lo que necesitas para elaborarlo, incluidos los índices de consumo, y alerta, además, la cantidad que pudiera producirse, teniendo en cuenta las materias primas en existencia en el almacén».
Destacó que las funcionalidades de este programa pueden extenderse y adaptarse a cualquier otra organización productiva. GESI se nutre de las informaciones propias que maneja en lo interno una empresa, desde los reportes de producción, los recursos humanos, la logística y los planes de distribución, y lo integra todo en un solo sistema accesible las 24 horas del día.
VIGILANCIA E INTELIGENCIA EMPRESARIAL
En un entorno altamente cambiante y con influencias externas como el empresarial, las organizaciones que pretendan crecer o consolidarse en sus negocios deben manejar grandes volúmenes de información útil para asentar, sobre bases sólidas, el proceso de toma de decisiones.
Desde hace algunos años, la respuesta a esta problemática ha venido de la mano de herramientas innovadoras como la vigilancia e inteligencia empresarial (VIE).
Al decir de Enrique Cuesta, uno de los ingenieros a cargo de esta estrategia en la ETI, la aplicación Vigintel hace posible que en Cuba el sector de la industria biotecnológica y farmacéutica disponga de un sólido sistema de vigilancia e inteligencia empresarialque contribuye a identificar, de forma temprana, tanto amenazas como oportunidades de negocios, al tiempo que facilita la ejecución de estudios de mercado.
Su funcionamiento, explicó, parte del monitoreo de fuentes de información científicas y tecnológicas, así como de bases de datos líderes a nivel mundial.
«A través de esta herramienta, que está basada en una plataforma de software libre y de código abierto, los especialistas, científicos y directivos pueden conocer sobre los cambios que ocurren en el mercado, las tendencias tecnológicas, así como disponer de informes especializados».
También permite gestionar ideas que pueden convertirse en proyectos de investigación alineados con la estrategia, contribuyendo significativamente al proceso de innovación, concluyó.
Comentario HHC: Pues esto que solo se habla de BioCUBAFarma es lo que hay que hacer en todos los sectores de la economía, en todas las instancias del gobierno.