Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 4 de abril de 2018

Resolviendo el “entuerto monetario” en Cuba. Precisiones sobre un artículo de Ariel Terrero


Pedro Monreal

4 de abril de 2018


Foto: Cartas desde Cuba

El periodista Ariel Terrero acaba de publicar un texto titulado “Antes de la hora final de las dos monedas en Cuba”, IPS, 2 de abril de 2018, http://www.ipscuba.net/espacios/por-su-propio-peso/camino-al-andar/antes-de-la-hora-final-de-las-dos-monedas-en-cuba/

El artículo aborda las dos dimensiones del principal problema que debe ser resuelto en materia monetaria en Cuba, la coexistencia de dos monedas nacionales –peso cubano (CUP) y peso convertible (CUC)- y la cohabitación de dos tasas de cambio: la tasa oficial de cambio y la tasa de CADECA.

De esas dos dimensiones, la segunda (la unificación cambiaria) es la de más compleja solución. Es también la que pudiera tener un impacto mayor en el sistema económico pues inevitablemente iría acompañada de una devaluación del CUP respecto al dólar estadounidense (USD) y otras divisas.

Se reconoce ampliamente que la tasa de cambio oficial de 1 USD = 1 USD es una ficción administrativa y la corrección de la misma implicaría la modificación de uno de los precios relativos más importantes de la economía cubana: la tasa de cambio. Su modificación “atravesaría” todo el sistema económico. Entre otras cosas, pudiera modificar muchos otros precios.

Para evitar posibles equívocos, no estoy diciendo que la circulación paralela del CUP y del CUC (la primera dimensión) sea un evento intrascendente. Por supuesto que tiene una implicación concreta para la vida de las personas, y obviamente estas se preocupan y actúan ante lo que pudieran percibir como una inminente unificación monetaria, como evidenció “la reciente explosión en la compra de pesos”. El artículo de Terrero aborda esa cuestión de una manera clara, con la que concuerdo.

Sin embargo, la valoración de Terrero acerca de la unificación de tasas de cambio incluye algunas imprecisiones que convendría aclarar.

Hay dos partes que sugiero leer con detenimiento, pues considero que expresan imprecisiones. En primer lugar, la cuestión relativa a lo que pudiera determinar que una tasa de cambio sea una deformación, o que no lo sea. En segundo lugar, la conexión que establece Terrero entre las posibles soluciones para la unificación cambiaria y el tipo de propiedad y de gestión bajo la que operan las entidades en Cuba. En ambos casos, se trata de imprecisiones que reflejan una interpretación no adecuada de lo que he expresado en varios textos al respecto.

El mercado cambiario es más objetivo que la imaginación de un burócrata   

Terrero hace una revisión comparada de los acuerdos y de las diferencias que han expresado varios economistas sobre el tema. Queda claro que es un esfuerzo que debe ser reconocido, especialmente debido a las limitaciones que se derivan de tener que hacer la exposición de un tema complejo mediante un artículo periodístico. Es el tipo de divulgación del trabajo académico que siempre los especialistas agradecemos, especialmente cuando el autor es un reconocido profesional y un excelente comunicador como es el caso de Ariel Terrero. Sin embargo, caben algunos comentarios críticos a la exposición del periodista.

Dice Terrero que “Monreal aplaude la tasa de Cadeca como “la mejor de todas”, al juzgar que tiene fundamentación económica, una idea riesgosa en un modelo económico lastrado por insuficiente transparencia de la rentabilidad. Al considerar distorsionada únicamente la tasa de cambio oficial, solo admite una cara de la moneda o del problema. Monreal reprocha por ese camino el punto de vista de otros que observan ventajas para el sector privado, derivadas del enredo monetario, en detrimento del empleo estatal”.

Vayamos por partes. De las dos tasas bajo discusión –la tasa oficial y la de CADECA- la primera es un ukase administrativo, mientras que la segunda es el resultado de una transacción de mercado. Por supuesto, un mercado en el que intervienen las autoridades monetarias, como ocurre en casi todas partes del mundo.

Una transacción de mercado como la que se produce en CADECA siempre va a tener una fundamentación económica más sólida que una ocurrencia burocrática. Es por eso que la tasa de CADECA es “la mejor de todas”. No es porque sea perfecta, sino porque, comparada con la tasa oficial, la tasa de CADECA tiene un fundamento económico que la tasa oficial no tiene, ni de lejos. No “aplaudo”, simplemente constato.

Ese fundamento económico que realmente existe –una relación de mercado- no es invalidado por la “insuficiente transparencia de la rentabilidad”, que es otro problema distinto. En condiciones de transparencia, quizás el valor de la tasa de cambio de CADECA pudiera ser diferente al actual, pero aquí no hablamos de la cuantía de esa tasa sino del proceso que la determina. El mercado es un proceso real con fundamento económico, no es una entelequia administrativa.

Hasta donde conozco, ningún economista cubano considera que la tasa oficial de 1 X 1 no sea una ficción. Tampoco conozco economista alguno que opine que la tasa de CADECA no refleje de manera razonable las condiciones del mercado específico en la que esa tasa funciona: el cambio minorista de divisas.

Al ser una ficción burocrática, la tasa oficial no se corresponde con la realidad económica y por tanto su utilización generalizada establece distorsiones en el funcionamiento de la economía. Entonces, resulta impreciso proyectar como una idea peculiar que me diferencia de otros economistas, la noción de considerar que la tasa oficial es la que expresa una distorsión. En realidad, esa es una “consideración” muy extendida entre los economistas.

Por otra parte, no es exacto afirmar que mi valoración es unilateral, al solo observar “una cara de la moneda”. Siempre me he referido a las “dos caras”. Lo que afirmo es que una tasa –la oficial- es una distorsión y que la otra –la de CADECA- no lo es en el contexto del mercado específico en el que esa tasa funciona. Las “dos caras” han sido abordadas.

Empresa estatal, sector privado y devaluación: ¿un “as de triunfo” para qué?

Tratando de establecer un supuesto contraste entre las posiciones de la Dra. Vilma Hidalgo y las mías, Terrero ha expresado que “Esta profesora parte del hecho de que el peso principal de la economía cubana descansa sobre hombros estatales, una peculiaridad que resta validez a la propuesta de otro economista, Pedro Monreal, de apostar al sector privado como as de triunfo contra el entuerto monetario”.

No tengo idea acerca de cuál pudiera ser el texto escrito por mí en el que Terrero pudiera haber encontrado algún asidero para proyectar la imagen de que desdeño o minimizo la centralidad del sector estatal en Cuba.

En realidad, sistemáticamente digo lo contrario. La atención que le he prestado al sector privado ha sido esencialmente para tratar de reforzar la necesidad de una visión integral de la reforma económica, algo que lamentablemente no sucede, a pesar de la abundante evidencia que existe respecto a la importancia de la actividad privada nacional.

Pensemos en algo tan importante como la producción de alimentos. Esa es una actividad estratégica –la comida de origen nacional de los ciudadanos cubanos-  que, parafraseando a Terrero, fundamentalmente “descansa sobre hombros privados”. Los productores privados aportan el 83,9% de las frutas, el 75,6% de las viandas, el 75,5% de las hortalizas, el 72,9% de los frijoles y el 64,8% del arroz. No hay que mirar hacia otra parte.

Igualmente he utilizado con frecuencia la expresión de que la reforma de la empresa estatal y la ampliación de la actividad privada son dos caras de una misma moneda. Tomando solamente el caso del empleo es fácil entenderlo. En los últimos años, el sector estatal ha destruido empleo neto a razón de unos 90 mil puestos de trabajo anualmente. Es parte inevitable del “redimensionamiento” del aparato estatal. ¿Dónde se ha creado empleo neto en Cuba en el mismo período? La respuesta es simple: fundamentalmente en el sector privado. Tampoco hay que mirar hacia otra parte.

He dicho también que se ha demorado excesivamente la implementación de lo expresado en el último Congreso del Partido Comunista de Cuba (hace ya dos años) acerca de la creación de condiciones para que funcione en el país la empresa privada nacional. He expresado la importancia de poder ofrecerle al sector privado nacional la posibilidad de operar en las trayectorias de aprendizaje tecnológico y organizativo –y de mayor productividad- que les ofrecerían las modalidades de organización empresarial, que son muy superiores a las que hoy puede proporcionar el formato del Trabajo por Cuenta Propia (TCP). Esto es, para dejar de convertir ingenieros en taxistas.

No tiene sentido –desde la perspectiva del desarrollo económico- segmentar el tejido empresarial del país. Por el contrario, deben establecerse las condiciones que permitan que las empresas privadas nacionales (no legalizadas hoy) pudiesen desempeñar con efectividad y eficiencia (las dos cosas) su función complementaria respecto al predominante sector estatal.

Volviendo al párrafo del artículo de Terrero, no es precisa la idea que proyecta acerca de que apuesto “al sector privado como as de triunfo contra el entuerto monetario”. Lo que he dicho es otra cosa: la unificación de las tasas de cambio no debe entenderse simplemente como un fenómeno monetario pues tiene causalidades –no solo efectos- que se originan en la producción. Por esa razón, sostengo que deben crearse condiciones en la economía real que permitan transformar la señal económica de una devaluación en una respuesta económica efectiva.

He puesto el siguiente ejemplo: ¿De qué serviría que una devaluación incrementase súbitamente la competitividad de los mangos cubanos si no habría envases para exportarlos?

Me llama la atención el hecho de que hace unos años, cada vez que se hablaba acerca de solucionar el “entuerto monetario” se hacía referencia a la necesidad de dotar de poder adquisitivo al peso cubano, o sea, se consideraba –correctamente- que era imprescindible aumentar la producción e incrementar la eficiencia de la producción nacional para poder avanzar hacia una unificación monetaria y cambiaria. A diferencia de entonces, muy poco se menciona ahora esta dimensión del asunto. Esa ausencia, favorece la proliferación de visiones de la unificación cambiaria como un asunto de “manejo” monetario, descuidándose las condiciones de la economía real de las que depende la “salud” de una moneda.

¿Puede resolverse el “entuerto monetario” en Cuba con una base económica que desaprovecha más de la mitad de la tierra agrícola y con un sistema empresarial estatal “enganchado” a un descomunal subsidio presupuestario?   
 
En ese sentido, he considerado que es crucial el papel del sector privado, en cuanto a la posibilidad de crear las condiciones iniciales que permitiesen gestionar con mayor efectividad una unificación cambiaria y una devaluación. Como se sabe, una parte desproporcionada del gasto del consumidor cubano se concentra en la alimentación. Cualquier reducción de precios de los alimentos producidos nacionalmente –a partir de una mayor producción y de una mejor comercialización- significaría dotar de mayor poder adquisitivo al peso cubano (CUP), como un proceso desde la economía real, no como resultado de un “manejo” monetario.

No es lo mismo “entrarle” a un proceso de unificación cambiaria con la libra de arroz a 4 CUP, que con un precio de 3 CUP o de 2 CUP. Con precios más bajos de los alimentos, la gestión de una devaluación es mucho menos complicada que con precios de partida más elevados de los alimentos. Elemental. No digo nada que no se sepa ya.

Como se conoce también, el suministro nacional de alimentos en Cuba depende de la producción privada. Entonces no se trata de que lo que ocurra en el sector privado fuese un “as de triunfo” para resolver todo el “entuerto monetario”, pero por lo menos sería un buen “as de triunfo” para crear condiciones iniciales más adecuadas para la unificación cambiaria, por la sencilla razón de que serviría para modificar factores causales de la tasa de cambio, en el sentido positivo de darle más valor a la moneda nacional, desde la economía real.

Resumiendo, concuerdo con Terrero en la mayoría de los aspectos de su exposición, pero me ha parecido conveniente aclarar algunas imprecisiones puntuales.

No me preocupa tanto la falta de claridad respecto a una “ruta crítica”. Cualquier “ruta” va a tener que adaptarse a cambios que no son predecibles. Lo preocupante es la lentitud de las acciones que considero que son necesarias para establecer las condiciones de partida favorables, en la economía real, que favorezcan el tipo de gestión monetaria compleja que entrañaría una unificación cambiaria acompañada de una devaluación de la moneda nacional.

Eso requiere, en mi modesta opinión, la adopción de una perspectiva integral de permita conectar adecuadamente en la realidad –no solamente en el discurso y en los documentos- la reforma del sector estatal y la expansión del sector privado. La agricultura sería un buen punto de entrada para ese proceso.


Antes de la hora final de las dos monedas en Cuba

Los ojos del país miran hacia una dualidad monetaria y cambiaria que se ha convertido en traba crítica del proceso de transformaciones del modelo económico y del crecimiento de su economía.



Las tensiones crecen desde un sistema dual de monedas y de múltiples tasas de cambio. Foto: Tomada de Cubaposible

Las autoridades de Cuba dejaron con un palmo de narices a quienes aguardaban por el anuncio, antes de concluir marzo, de las intenciones gubernamentales frente al gran dilema de la economía cubana: la dualidad monetaria y cambiaria. El informe del Pleno del Comité Central del Partido Comunista, publicado el 26 de ese mes, dijo mucho menos que lo esperado acerca del enredo de dos monedas y múltiples tasas de cambio. Casi nada.

Cuatro días después, el Banco Central de Cuba (BCC) confirmó que no tenía planes de sacar de circulación al peso cubano convertible (CUC) en el corto plazo, al calificar de falsos los rumores que habían disparado la compra de pesos cubanos (CUP) en bancos y en las casas de cambio Cadeca.

La culpa de las altas expectativas la tuvo, en parte, una sesión del Parlamento en diciembre pasado que, contrariamente, informó sobre la dualidad monetaria mucho más de lo que aguardaban entonces los observadores. El jefe de la comisión gubernamental encargada de conducir la reforma económica en Cuba, Marino Murillo, se ocupó de fertilizar la vigilia social por el dinero.


En días recientes se disparó la sustitución de CUC por pesos cubanos en las oficinas de Casas de Cambio Cadeca. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Tras ubicar el ordenamiento monetario como primera entre cuatro prioridades del proceso de transformaciones, Murillo anunció a los diputados que en el primer trimestre presentaría al Pleno del Comité Central un informe de los pasos, políticas y resultados de la actualización del modelo económico. Prometió también “una proyección estratégica de cómo se va a enfrentar la implementación de los Lineamientos hasta el 2021”.

¿Lo hizo? A juzgar por el reporte más reciente, la reunión partidista analizó el asunto, aunque de la unificación monetaria solo publicó, en un rictus de discreción extrema, que se mantenía como prioridad. Nada más.

Más enfáticos fueron los comentarios públicos del Presidente Raúl Castro en diciembre. Ante los diputados se hizo eco del malestar social creado por la dualidad monetaria y la secuela de “la injusta pirámide invertida, donde a mayor responsabilidad se recibe una menor retribución”. Como consecuencia, “no todos los ciudadanos aptos se sienten motivados a trabajar legalmente, al tiempo que se desestimula la promoción a cargos superiores de los mejores y más capacitados trabajadores y cuadros, algunos de los cuales emigran al sector no estatal”, dijo.

“Nadie puede calcular –apostilló-, ni el más sabio de los sabios que tengamos nosotros, el elevado costo que ha significado para el sector estatal la persistencia de la dualidad monetaria y cambiaria”.

Tensiones y expectativas políticas

La reciente explosión en la compra de pesos expresa también la tensión subyacente en la sociedad ante perspectivas desconocidas con su dinero, por más que el Gobierno reitere una y otra vez que protegerá el patrimonio de sus ciudadanos.


Desde hace cuatro años, las tiendas admiten el pago en pesos cubanos o pesos cubanos convertibles según la tasa de Cadeca, uno de los pocos cambios perceptibles en la estrategia de unificación monetaria. Foto: Tomada de Cibercuba

Ante el Parlamento, Raúl Castro abonó las expectativas de un movimiento cercano con las monedas al rematar su análisis con una frase: “Debo reconocer que este asunto nos ha tomado demasiado tiempo y no puede dilatarse más su solución”.

La proximidad del retiro de Raúl Castro de su cargo al frente del Estado y el Gobierno acentuó también conjeturas de que intentaría algo antes. Sin embargo, la búsqueda de puntuación o glorias públicas no ha sido su estilo. Desde que comenzó el proceso de renovación del modelo económico ha insistido en un principio de gradualidad – “sin prisas pero sin pausas”- y no parece razonable que lo abandone ahora. Tampoco ha renunciado el Gobierno a otro principio clave: evitar que los cambios de la economía desaten perjuicios para algún sector de la sociedad.

El recurso de dos monedas implementado en los años 90 como oportuno muro de contención de una crisis inflacionaria se ha convertido con el paso de los años en una de las deformaciones de la economía de más difícil solución. A fin de atenuar la abusiva distancia entre la tasa oficial (1 CUP x 1 CUC x 1 USD) y la tasa de Cadeca (25 CUP x 1 CUC), el Gobierno ha instituido tasas intermedias de compensación en actividades empresariales muy específicas. La multiplicidad y asincronía de estos tipos de cambio constituye el nudo principal del problema, a juzgar por el consenso de economistas.

En los últimos años las tensiones monetarias se acentuaron al desaparecer el equilibrio entre la cantidad de CUC en circulación y las reservas de divisas del país. A fin de sellar las grietas, el Gobierno inventó la alternativa de los certificados de liquidez (CL). Para agravar el galimatías, la gente suele nombrar como moneda nacional solo al peso cubano y le niega esa identificación a su alter ego convertible. Los turistas, en tanto, sudan frío: los cubanos y cubanas les hablan de pesos indistintamente en cualquiera caso.

Falta de transparencia en la economía

Los economistas que han estudiado el asunto en profundidad, no muchos, coinciden al reconocer la enorme complejidad técnica y política que entraña cualquier decisión para unificar monedas y tasas. Pero alertan asimismo por los riesgos y costos de demoras de un ordenamiento que se hace cada vez más imperioso.

“El problema más agudo que enfrenta la nueva agenda económica es la dualidad monetaria”, razona una de las economistas con más horas de estudio del tema, Vilma Hidalgo, en la revista Economía y Desarrollo de Enero-Junio, 2016. Esta dualidad, comenta, “condiciona un entorno económico e institucional bajo el cual conviven diversos circuitos económicos con diferentes reglas del juego en cuanto a regulación, protagonismo del mercado, formación de precios, acceso a la divisa y tasas de cambio de referencia”.


Las empresas estatales aparecen como las más desgarradas por la dualidad monetaria, por su sujeción a una tasa de cambio oficial sin fundamentación económica. Foto: Tomada de Cubadebate

Para las personas jurídicas se torna casi imposible determinar la rentabilidad real de una producción o negocio, o de una administración territorial, bajo la sombrilla de un tipo de cambio oficial sin fundamento económico. En ese punto concuerdan autoridades y académicos desde hace décadas.

“Por la distorsión cambiaria no se puede saber quién opera con eficiencia y quién no”, advierte otro investigador de la economía cubana, Juan Triana, mientras Joaquín Infante, Premio Nacional de Economía, insiste en la deformación que la tasa de cambio oficial introduce en la información de las empresas. En su opinión inhabilita los informes de los estados financieros como instrumento de dirección empresarial y para la evaluación de inversiones.

En contraste con la tasa oficial, “exageradamente apreciada”, Infante y la británica Emily Morris consideran “depreciado” o “infravalorado” el tipo de cambio de Cadeca. Otros estudiosos se mueven con más cautela a la hora de juzgar esa tasa, pero el consenso entre corrientes académicas diversas reconoce una deformación alarmante en el sistema monetario.

La multiplicidad de tasas de cambio enrarece la convivencia entre empresas estatales y entre estas y las formas de gestión no estatal a las que el modelo económico cubano ha abierto las puertas (trabajadores por cuenta propia, cooperativas y las pequeñas y microempresas privadas en formación). Aunque en ámbitos como el mercado mayorista y la banca las empresas del Estado gozan de ventajas sobre la economía no estatal, la coexistencia de dos tasas de cambio tan distantes entre sí genera condiciones más favorables para los negocios privados.

“La dualidad monetaria creó graves distorsiones –comenta el economista de origen cubano Carmelo Mesa-Lago-: los trabajadores reciben su salario en CUP, pero parte de sus gastos es en CUC; no se puede determinar la eficiencia de las empresas, la rentabilidad y competitividad de las exportaciones, la factibilidad de las inversiones y de la sustitución de importaciones”.

Triana razonó en una entrevista que “en todos los casos en las relaciones entre empresas el peso está sobrevalorado. Sin embargo cuando las empresas pagan en pesos cubanos a sus trabajadores y los trabajadores salen a la calle entonces se encuentran con un peso subvalorado, con poca capacidad adquisitiva”.

Por el contrario, la economía no estatal lo negocia casi todo en condiciones de oferta y demanda más próximas a la tasa de Cadeca y pagan mucho mejores salarios al personal que contratan.

Puntal principal de la economía

Hidalgo observa “un drenaje de empleo calificado hacia actividades de baja complejidad tecnológica, debido a la profundización de la brecha salarial entre el sector público y el sector no estatal”. Y advierte: “Transferir empleo a un sector no estatal en estas condiciones podría resultar contrario a los objetivos de crecimiento (económico) de largo plazo”. Esta profesora parte del hecho de que el peso principal de la economía cubana descansa sobre hombros estatales, una peculiaridad que resta validez a la propuesta de otro economista, Pedro Monreal, de apostar al sector privado como as de triunfo contra el entuerto monetario.

Opuesto a entender la multiplicidad de tasas de cambio como una deformación, Monreal aplaude la tasa de Cadeca como “la mejor de todas”, al juzgar que tiene fundamentación económica, una idea riesgosa en un modelo económico lastrado por insuficiente transparencia de la rentabilidad. Al considerar distorsionada únicamente la tasa de cambio oficial, solo admite una cara de la moneda o del problema. Monreal reprocha por ese camino el punto de vista de otros que observan ventajas para el sector privado, derivadas del enredo monetario, en detrimento del empleo estatal.

Asesorado por economistas de más equilibrio y puntería, el Gobierno programa iniciar la descontaminación monetaria por el sector empresarial o de las personas jurídicas, según indican una serie de resoluciones (19, 20 y 21) que el Ministerio de Finanzas y Precios emitió en 2014, para preparar el terreno contable, el sistema de formación de precios y otras normas hacia el Día Cero, cuando dejaría en circulación una sola moneda, el peso cubano.

La unificación monetaria se propone llegar luego al ámbito minorista donde opera la población. Es de esperar, por tanto, una devaluación gradual de la tasa oficial y que luego, inversamente, se aprecie el peso en la tasa de Cadeca hasta encontrar un punto de equilibrio entre ambas, según analiza el ex ministro de economía José Luis Rodríguez en varios artículos.

Pero en los cuatro años transcurridos desde entonces no ha ocurrido ningún cambio significativo o perceptible hacia la unificación monetaria, como no sea la aceptación a partir de marzo de 2014 de pagos en pesos o en CUC en las tiendas según la tasa de 1 x 25.


El sistema monetario cubano arrastra deformaciones que otorgan ventajas al sector privado y cooperativo frente a las empresas estatales. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La hora de la verdad

¿Cuándo dará el Gobierno el próximo paso? Una incógnita objeto de rachas temporales de especulación en la población y del silencio oficial.

No pocos expertos postulan que la economía debe adquirir antes fuerzas y reservas en divisas. De otra manera, el Estado no podría subsidiar temporalmente a las empresas que no resistan un alza de costos al depreciarse el peso, ni podría crear fondos para prevenir inflaciones y proteger a trabajadores y consumidores.

Pero con el tiempo se abre paso otra idea: la nación no podrá ganar fuerzas mientras persista un sistema monetario distorsionado y distorsionante de las relaciones económicas. El magro crecimiento de la economía desde hace diez años parece confirmarlo, por más que la frenen también otras causas inmediatas.

Difícilmente avanzará la economía con celeridad, reflexiona Vilma Hidalgo, si no se priorizan intervenciones entre las cuales cita la unificación monetaria, la corrección de precios relativos, una administración pública más eficiente y mayor rol del sistema financiero en la asignación de recursos.

“Está la tesis de que hay que esperar a ser productivo para tomar esa medida (unificación), y no sé hasta dónde es posible lograr un boom de producción y eficiencia con una distorsión cambiaria tan alta como la que tenemos”, comentó en Progreso Semanal hace un año Triana, quien advierte, sin embargo, que la coyuntura de limitaciones financieras externas que afronta Cuba hoy no es buena para hacerlo.

La mayoría de los expertos, dentro y fuera del país, coincide con el Gobierno cubano en que la dualidad monetaria es un obstáculo para el avance de la renovación económica. ¿Por qué demora entonces la solución? La enorme complejidad del problema se encuentra entre las causas. Pero no es la única.

Desde el inicio de la actualización del modelo, el Gobierno ha defendido la tesis de que los cambios no impliquen traumas para la sociedad. La promesa de proteger a todos los sectores sociales, y las cuentas bancarias de la ciudadanía, ante cualquier giro del sistema monetario se ha convertido en una carta espinosa que prácticamente ha congelado el juego. Las autoridades lo saben. El informe del Pleno del Partido aceptó hace unos días que “el firme propósito de no dejar a ningún cubano desamparado (…) ha incidido en el ritmo de las transformaciones”.

Aunque sigue el Gobierno sin dar señas claras de la ruta crítica y del momento esperado, parece cada vez más próxima la hora final de una dualidad monetaria y cambiaria cuyas deformaciones se han extendido y agravado en el tiempo. Si hace anuncios inoportunos de sus intenciones, zozobraría un ordenamiento de alta sensibilidad social; si lo acelera sin condiciones, también. Pero si lo demora en exceso, entonces corre el riesgo de naufragar la búsqueda misma del nuevo modelo económico para el socialismo cubano. (2018)

Ciencia cubana: ¿`ciencia oculta´ para los medios? (VIDEO)

Miércoles, 04 de Abril de 2018

La presentación, por ejemplo, del Heberferon, un nuevo medicamento cubano contra el cáncer de piel, que podrá beneficiar en el futuro a población española afectada, no pasó de una nota de la agencia EFE apenas publicada por algún medio digital. Y es que la ciencia cubana parece “ciencia oculta” para los grandes medios.


Edición: Esther Jávega

Por José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.- 

Cuba es un país bloqueado y pobre en recursos que, sin embargo, ha alcanzado un notable desarrollo científico (1). Una potente industria biotecnológica de carácter público no solo ha creado vacunas, bioproductos y fármacos para el sistema nacional de salud (2). También reporta importantes ingresos para el Estado gracias a sus exportaciones a más de 50 países.

El Grupo Empresarial estatal BioCubaFarma, donde trabajan 22 mil personas, posee 1.800 patentes en el exterior y genera ingresos de 2.000 millones de dólares al año (3). Entre sus logros: la vacuna Cimavax-EGF contra el cáncer de pulmón avanzado (4), el Heberprot-P, que evita amputaciones por úlcera de pie diabético (5), o el NeuroEpo, medicamento para retrasar el desarrollo del Alzheimer (6).

Algunos de estos hitos han sido reflejados en publicaciones científicas internacionales (7). Y el diario The New York Times, que apoyó la política hacia la Isla del expresidente Barack Obama, ha informado sobre la cooperación de Cuba con el Centro Roswell Park, de Nueva York, o sobre los viajes –burlando el bloqueo- de pacientes estadounidenses con cáncer de pulmón que reciben tratamiento en La Habana (8).

El New York Times llegó a afirmar que el sistema de salud cubano proporciona “atención médica de muy alta calidad” y que allí los medicamentos “se desarrollan para resolver problemas de salud apremiantes, a diferencia de lo que sucede en otros países, donde prevalecen los intereses económicos” (9).

Algo que contrasta con el silencio, por ejemplo, de la prensa española. En las secciones de Ciencia o Salud de sus principales diarios, rara vez leeremos algo sobre los avances científicos no ya de Cuba, sino de algún país que no pertenezca al llamado “mundo desarrollado” (10).

Recientemente, de manera excepcional, decenas de medios españoles informaban sobre el excelente trabajo del Instituto Nacional del Cáncer de Colombia frente al virus del papiloma humano y el cáncer de útero (11) (12) (13). ¿La explicación a tanto interés? El premio otorgado por la Fundación del banco español BBVA a su investigadora Nubia Muñoz.

Pero las páginas de Ciencia o Salud de diarios como “El Mundo” no solo nos acercan a aquellos proyectos científicos premiados o financiados por la banca española. También nos presentan como un logro que “la investigación de la vacuna contra el cáncer infantil” de la Universitat de València logre “financiación para un año”, gracias a fondos privados (14). En una noticia en la que no se dice una sola palabra sobre los recortes del Gobierno español en investigación.

Mientras, sobre la labor científica de Cuba en materia de salud, hay un silencio casi absoluto. La presentación, por ejemplo, del Heberferon (15), un nuevo medicamento cubano contra el cáncer de piel, que podrá beneficiar en el futuro a población española afectada, no pasó de una nota de la agencia EFE apenas publicada por algún medio digital (16).

Y es que la ciencia cubana parece “ciencia oculta” para los grandes medios.
















martes, 3 de abril de 2018

¿Cuáles son las principales reformas de Raúl Castro?

El vicepresidente cubano Marino Murillo, Jefe de la Comisión para la aplicación de los cambios, reveló que algunos resultados se alejaron de sus principales objetivos y están en proceso de revisión.



Raúl Castro en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), donde se validó su programa de reformas bajo el nombre de Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución.

Foto: Tomada de la ACN

Durante diez años de gobierno, el presidente Raúl Castro impulsó “sin prisas pero sin pausas” un paquete de transformaciones que definió como “estructurales y de conceptos”. El objetivo declarado del llamado proceso de actualización del modelo económico y social cubano de desarrollo apunta a construir un socialismo “próspero y sostenible”.
El programa de reformas con las que  el mandatario abrió las puertas del cambio en Cuba inició en 2008, se agilizó a partir de 2010 y se oficializó en  el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), el 18 de abril de 2011,  bajo el nombre de Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución.
La crisis económica de Venezuela, su principal aliado y proveedor de petróleo; la falta de liquidez financiera; los efectos del embargo estadounidense, recrudecido por el presidente Donald Trump; los daños por huracanes y la insuficiente inversión extranjera se perfilaban, al iniciar 2018,  entre los obstáculos más visibles para la ejecución de las transformaciones.
Del V Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba
En esta cita,efectuada la última semana de marzo, se evaluaron las políticas implementadas como parte de la actualización del modelo económico y social, se analizó el proyecto de la Política de la Vivienda en Cuba y sobre los estudios para la reforma de la Constitución.
—Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, expuso que los primeros tres años de aplicación de las reformas se caracterizaron por un alto ritmo de implementación de políticas, el cual se redujo luego por la complejidad de las medidas y también por causa de errores en la planificación de los procesos y en su control.
—Entre las causas y condiciones generales que influyeron en los resultados desfavorables, se señaló que no siempre la Comisión de Implementación logró involucrar a los órganos, organismos, organizaciones y entidades para que desde la base fueran capaces de orientar, capacitar, apoyar, controlar y rendir cuentas de su gestión.
—Al mismo tiempo, se ha manifestado una insuficiente integralidad, visión limitada sobre los niveles de riesgos e incompleta apreciación de los costos y beneficios, y en algunos casos ha sido deficiente el seguimiento y control de las políticas, varias de las cuales se fueron desviando de sus objetivos, sin una oportuna corrección.
—En la actualidad se revisan todos los procesos y entre las prioridades están el ordenamiento monetario, en particular los estudios sobre la unificación monetaria y cambiaria; la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030; así como el examen integral y el perfeccionamiento de las medidas que lo requieran, con las correspondientes propuestas.
Raúl Castro, primer secretario del Comité Central del PCC, consideró que se ha trabajado duro a partir de los lineamientos del VI y VII congresos. Pese a los errores e insuficiencias reconocidas en este Pleno, la situación es más favorable que hace algunos años, dijo.
Definió como tarea fundamental enfrentar los problemas sin titubear desde el primer momento, planificar mejor para poner los recursos donde verdaderamente se necesitan y no esperar a que las soluciones lleguen de arriba, sino aportar ideas creadoras y racionales.
Fuente: Diario oficial Granma en su edición del 27 de marzo de 2018.
Los avances han sido más lentos de lo deseado, lastrados también por la falta de productividad laboral, los bajos salarios, la circulación de dos monedas y distintas tasas cambiarias, la obsolescencia tecnológica y la impericia de muchos dirigentes empresariales.
Según analistas, las trabas de un sector de la burocracia gubernamental, donde existe preocupación sobre cómo la afectaría el resultado de las reformas, están ralentizando una adecuada y aconsejable fluidez en el proceso, en momentos en que el país sigue inmerso en una crisis económica de más de dos décadas.
En respuesta a quienes piden transformaciones rápidas y de mayor calado, el gobernante cubano advirtió, en julio de 2017, ante el Parlamento que su profundidad y ritmo “deben estar condicionados por la capacidad de hacer las cosas bien y rectificar oportunamente ante cualquier desviación”.
Poco más de un año antes, en abril de 2016, dijo ante el VII Congreso del PCC: “proseguiremos a paso firme, sin prisas, pero sin pausas, teniendo muy presente que el ritmo dependerá del consenso que seamos capaces de forjar al interior de nuestra sociedad y de la capacidad organizativa que alcancemos”.
El gobernante añadió que desde la aprobación de los Lineamientos en 2011 quedaba claro que su implementación “no constituiría un camino fácil, libre de obstáculos y contradicciones, así como que las transformaciones fundamentales requeridas para la actualización del modelo nos tomarían más de un quinquenio. La práctica ha confirmado la justeza de aquella apreciación”.
Castro advirtió que el principal obstáculo radica en “el lastre de una mentalidad obsoleta, que conforma una actitud de inercia o de ausencia de confianza en el futuro”.
“No han faltado, como era lógico esperar, sentimientos de nostalgia hacia otros momentos menos complejos del proceso revolucionario, cuando existían la Unión Soviética y el campo socialista. En el otro extremo han estado presentes aspiraciones enmascaradas de restauración del capitalismo como solución a nuestros problemas”, aseguró en su discurso de apertura del VII Congreso del PCC.
No obstante las dificultades, afirmó, “se ha trabajado con sistematicidad e intensidad en la implementación de los Lineamientos, habiéndose implantado totalmente el 21 por ciento de los 313 aprobados. Se encuentran en la fase de implementación el 77 por ciento de ellos, mientras que no se ha iniciado en el dos por ciento.
“Estas cifras no logran mostrar con toda claridad cuánto se ha trabajado y avanzado en el proceso, que no es poco ni mucho menos, y encuentran su reflejo en la aprobación de 130 políticas y la emisión de 344 nuevas normas legales de diferentes rangos, la modificación de 55 y la derogación de 684. Sin embargo, la lenta puesta en práctica de las regulaciones jurídicas y su asimilación, sobre todo, ha dilatado la implantación de las políticas aprobadas”, indicó.
La VII cita del Partido Comunista de Cuba aprobó una versión actualizada de los Lineamientos para el período 2016-2021, con un total de 268 lineamientos, de ellos 31 conservan la redacción original, 193 se modifican y se agregan 44 nuevos.  Se aclaró oficialmente que se trata de un programa ajeno a cualquier vocación de economía de mercado o un abandono de preceptos socialistas.
En ese sentido se propone “actualizar” el modelo socialista, abandonando viejos esquemas copiados de su relación de más de tres décadas con la desaparecida Unión Soviética, su soporte financiero y el ex bloque socialista europeo oriental.
Defiende la supremacía de la planificación centralizada sobre el mercado y de la empresa estatal socialista, aunque admite el accionar, con ciertas limitaciones, de “formas no estatales” de gestión, es decir privadas.
Pero, según el vicepresidente del Consejo de ministros Marino Murillo, jefe de la Comisión para la aplicación de las reformas, “no se permitirá la concentración de la propiedad y la riqueza (…) aun cuando se promueva la existencia de formas privadas de gestión”.
La hoja de ruta hacia ese objetivo intenta lograr una agricultura fuerte y eficiente, sustituir importaciones, aumentar las exportaciones, atraer inversiones extranjeras, detener las ilegalidades, frenar la corrupción, desinflar las plantillas laborales e impulsar el trabajo por cuenta propia.
Para analistas como Arturo López-Levy, académico cubano residente en Estados Unidos, las “reformas de Raúl Castro han provocado cambios relevantes en la sociedad cubana y en su relación con el Estado. Las expansiones de las libertades religiosas y de viaje, el derecho a tener propiedad privada y el acceso incremental a Internet han desatado dinámicas de empoderamiento y pluralización en la sociedad que no son reversibles”, señala.
 Las principales transformaciones
En lo fundamental, los ejes principales de las transformaciones incluyen los cambios en la agricultura, la inversión extranjera y la apertura del sector privado.  Estos se traducen en:
–  Entrega de tierras en usufructo a campesinos privados y cooperativas;
– Aprobación de “formas no estatales de producción” o “trabajo por cuenta propia” (negocios privados), lo que suprime el monopolio estatal sobre el empleo;
– Autorización de la compra-venta de inmuebles, automóviles y otros bienes, así como del hospedaje de nacionales en los hoteles e instalaciones turísticas en divisas;
– Autorización a la libre contratación de la telefonía celular y de las conexiones a Internet; venta, en las tiendas recaudadoras de divisas, de computadoras, impresoras y otros implementos;
– La reforma de la Ley Migratoria, una de las transformaciones más radicales al eliminar la “autorización” a los cubanos para la entrada y salida del país y extender la permanencia en el extranjero hasta 24 meses;
– Nueva Ley de la Inversión Extranjera, que flexibiliza algunas limitaciones de la anterior legislación, establecida en la década de los noventa, aunque conserva otras que motivan quejas de empresarios foráneos.
– Creación de un mercado mayorista destinado inicialmente a las cooperativas no agropecuarias en La Habana, con intención de expandirlo a otras regiones del país en la medida de las posibilidades.




El vicepresidente del Consejo de ministros Marino Murillo, jefe de la Comisión para la aplicación de las reformas.

Foto: Tomada de Cubadebate

Habla el zar de las reformas
Murillo ha ofrecido detalles sobre la marcha de las reformas, en varias ocasiones, entre 2017 e inicios de 2018.
El 24 de febrero, en un intercambio con directivos  y especialistas del sector médico farmacéutico que asistieron a un Seminario sobre normas jurídicas del Sistema Empresarial del país, insistió en que del centenar de políticas aprobadas por el Gobierno hasta el presente hay algunos resultados que se alejaron de sus principales objetivos y están en proceso de revisión.
Señaló que la causa radica en la “insuficiente capacitación” de las personas que las implementan. La capacitación se ha hecho, pero la calidad no ha sido buena, indicó.
Murillo había ofrecido, el 21 de diciembre de 2017, una actualización del complejo proceso, en una intervención ante la segunda y última sesión anual de la Asamblea Nacional (parlamento unicameral).  En esa ocasión,  reconoció que los problemas enfrentados en la actualización del modelo “son más complejos y más profundos que lo que habíamos pensado”.
Comentó cuatro de las ocho “prioridades estratégicas” de su Comisión: el ordenamiento monetario del país (eliminar la circulación de dos monedas); el desarrollo de la Empresa Estatal Socialista; la revisión y  perfeccionamiento de las formas no estatales de producción y cómo lograr mayor inversión extranjera en Cuba.
 UNIFICACIÓN MONETARIA: Expertos advierten que la dualidad monetaria ha tenido y seguirá teniendo una presencia constante en el debate político y económico en todos los espacios de la vida nacional. Economistas sostienen que es una de las reformas más importantes e ineludibles.
Al respecto, en su discurso ante el parlamento en diciembre de 2017, Castro puso énfasis en que la reforma monetaria “nos ha tomado demasiado tiempo y no puede dilatarse más su solución”.
La unificación está anunciada desde 2013, pero no se han divulgado fechas para acometer el cronograma.
En Cuba operan dos monedas: el peso cubano (CUP) y el peso convertible en divisa (CUC, divisa local equiparada al dólar y que vale 24 CUP).
El CUP paga los salarios estatales que la población usa para comprar bienes y servicios subsidiados, como la canasta básica. El sueldo promedio es de unos 672 pesos cubanos (equivalentes a unos 28 dólares).
El CUC, una divisa local equiparada al dólar que vale 24 veces más que el CUP, permite  adquirir bienes como carne de res, ropas, zapatos, electrodomésticos y otros bienes importados, a los que se aplica un elevado impuesto.
Este sistema dual erosiona la capacidad competitiva de las empresas estatales, mantiene los salarios en el sector estatal a niveles insuficientes para la subsistencia y distorsiona los precios en toda la economía.
Según Murillo, se crearon 13 subgrupos de trabajo con más de 200 personas, quienes “están laborando con toda intencionalidad en este tema”.
 EMPRESA ESTATAL: Respecto a la empresa estatal socialista, a la que el gobierno intenta otorgar más independencia y autonomía, Murillo explicó que se han tomado una serie de medidas, citó que se cambiaron las relaciones de las empresas con el Presupuesto y se definió que pueden retener 50 por ciento de las utilidades después de pagados los impuestos.
El funcionario anunció también la creación de Juntas de Gobierno, las cuales son los representantes del Estado ante el sistema empresarial para “maximizar los resultados”.
Estas Juntas, tuteladas por el Consejo de Ministros, definirán la proyección estratégica y la distribución de utilidades de las empresas, valorarán la pertinencia del plan y analizaran trimestralmente el cumplimiento de los indicadores directivos.
 TRABAJO PRIVADO: Los Lineamientos incluyen un reconocimiento explícito de la importancia de la actividad privada en la esfera productiva del país, pero hasta ahora se mantienen regulaciones y elevados  tributos, así como restricciones para la apertura de pequeñas y medianas empresas.
En torno a las fórmulas no estatales, particularmente las cooperativas no agropecuarias (CNA) y los trabajadores por cuenta propia (TCP), Murillo dijo que hubo desviaciones de la idea inicial para lo que fueron diseñadas.
Argumentó que, por tal motivo, el Consejo de Ministros aprobó una nueva política para este sector, “lo cual no quiere decir que se retrocede en el reconocimiento de estos actores de la economía”. Y anunció que las nuevas normas tendrán como objetivo rectificar las indisciplinas y la corrupción.
Desde el primero de agosto del año pasado fue paralizada “momentáneamente” la entrega de licencias a restaurantes privados y a casas de renta turística, entre otras actividades, con el fin de regular y ordenar el trabajo por cuenta propia (TCP), en un intento por ampliar el control del Estado sobre el sector privado.
Según informó Marta Elena Feitó, viceministra primera de Trabajo y Seguridad Social de la isla, la medida forma parte de “un proceso sistemático de revisión y perfeccionamiento, encaminado a corregir deficiencias”.
A juicio de la viceministra, esas medidas “no constituyen un retroceso en el desarrollo de la actividad”, pues “con ellas se pretende consolidar la organización y el control del trabajo por cuenta propia, de manera tal que este continúe avanzando de manera ordenada y eficiente”.
Al respecto, en el V Pleno del Comité Central del PCC, celebrado la última semana de marzo, se informó que ya han sido firmadas las normas jurídicas de mayor rango (sin especificar cuáles son) y debe desplegarse a continuación un proceso de capacitación que incluirá a los 580.000 trabajadores por cuenta propia y a más de 30.000 funcionarios públicos.
Aunque preocupados por la naturaleza de las nuevas normativas, emprendedores consultados por la Redacción IPS Cuba recordaron que Raúl Castro ha dicho en más de una ocasión que “las formas de gestión no estatales no retrocederán, ni se paralizarán”.
Según Murillo, los trabajadores por cuenta propia podrán tener solo una autorización, pues hay licencias que se integran; se redefinen los alcances de las actividades y las cargas tributarias. En la gastronomía se reconocen los bares y se va a autorizar a los arrendadores a prestar servicios a las personas jurídicas.


Trabajadoras por cuenta propia en un local en Centro Habana.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Cifras oficiales estiman que los trabajadores independientes del Estado pasaron de 157.731 en 2010 a más de 567.982 en el primer semestre de 2017.
Los TCP, que representan 12 por ciento de los empleados del país, se quejan de la falta de acceso a mercados mayoristas, prohibición de importar o exportar, los elevados impuestos, la escasez de materias primas y el exceso de regulaciones.
 TIERRAS OCIOSAS: El gobierno anunció en 2008 la entrega de tierras ociosas -de propiedad estatal- en usufructo a personas naturales y jurídicas, bajo el compromiso de hacerlas producir. Había llegado a la conclusión de que la mitad de las áreas cultivables del país se encontraban inactivas o mal atendidas.
Murillo anunció que el usufructo de los terrenos ociosos, que al inicio era de solo 10 años, será ahora por 20 años prorrogables, según el Decreto Ley 300 de agosto de 2017, que derogó el 259, de julio de 2008.
La entrega de predios improductivos a campesinos privados y cooperativas hasta ahora no ha repercutido en un impulso a la deficitaria producción agrícola, en un país que importa cerca del 80 por ciento de los alimentos que consume.
En enero pasado, el ministerio de Finanzas y Precios informó que, a partir del segundo semestre de este año, comenzará la aplicación, en las provincias de Pinar del Río y Cienfuegos, del impuesto sobre la ociosidad de tierras agrícolas y forestales, con el propósito de estimular la explotación eficiente de los suelos del país.
La superficie total de Cuba asciende a 10.988.401 hectáreas, de las cuales la porción agrícola representa 6.300.176 hectáreas, y la no agrícola 4.688.225 hectáreas, de acuerdo a datos oficiales.
El total de tierras ociosas se calculó en 917.299 hectáreas. De ellas, 544.427 hectáreas, que representan el nueve por ciento del área agrícola, están protegidas y no se ponen a disposición del fondo de tierra ociosa.
 INVERSIÓN EXTRANJERA: La Asamblea Nacional aprobó el 29 de marzo de 2014 la Ley de Inversión Extranjera, que estableció beneficios y exenciones fiscales y tributarias para el capital foráneo y abrió las posibilidades de participación foránea en casi todos los sectores económicos de interés para el Gobierno.
En pronunciamientos posteriores a la aprobación de la ley, voceros del gobierno abandonaron la descripción de la inversión extranjera como “un complemento” para los esfuerzos del país y comenzaron a considerarla como uno de los pilares para el desarrollo económico.
De acuerdo con el ministro de Comercio Exterior e Inversiones Extranjeras, Rodrigo Malmierca, La Habana logró atraer en 2017 un capital foráneo superior a los 2.000 millones de dólares.
Por su parte, Deborah Rivas, directora general de esa cartera, informó que “son negocios ya aprobados y que comienzan su preparación para el proceso inversionista”. Pero aclaró que se trata de capitales comprometidos que llegan “de manera escalonada, conforme al cronograma de la inversión”.
Según una versión de medios oficiales locales, Rivas indicó que un total de 80 proyectos inversionistas con participación extranjera están en negociaciones y existen posibilidades reales para su concreción durante 2018.
Confirmó, además, que la cartera de negocios 2017-2018 propone al capital foráneo 456 proyectos por un valor estimado de inversión de 10.700 millones de dólares.
Las autoridades han señalado que se necesitan al menos 2.500 millones de dólares anuales en inversión extranjera directa para estabilizar una tasa de acumulación de entre 20 y 25 por ciento y alcanzar una tasa de crecimiento estable superior a cinco por ciento.
Han insistido en priorizar 11 sectores: agricultura, forestal, las industrias alimentarias, azucarera, sideromecánica, industria ligera, farmacéutica y biotecnológica, energía y minas, comercio mayorista, turismo, construcción y transporte.
Inversionistas extranjeros interesados en la  seguridad jurídica en sus inversiones, rápidas ganancias y en recuperar, en el menor tiempo posible, el capital invertido, se han quejado de demoras en la aprobación de proyectos, trabas burocráticas y la imposibilidad, hasta ahora, de contratar directamente a su personal.
En este sentido, Castro ha aconsejado a sus colaboradores despojarse de “falsos temores hacia el capital externo; no vamos ni iremos al capitalismo, eso está totalmente descartado, así lo recoge nuestra Constitución y lo mantendrá”.
Y a renglón seguido precisó: “pero no debemos cogerle miedo y ponerle trabas a lo que podemos hacer en el marco de las leyes vigentes”.
En resumen, Cuba mantiene su estrategia encaminada a consolidar un modelo económico con énfasis en la empresa estatal socialista y desarrollo del sector de servicios. Aunque reconoce a un sector no estatal (privado), todavía pequeño, y la necesidad del mercado, su modelo nada tiene que ver con las sociedades del resto de América Latina y el Caribe.
Pero investigadores alertan que los Lineamientos se han concentrado en lo económico y dejado atrás los no menos necesarios cambios sociales.
Entre los especialistas que más han abordado el tema, figura la socióloga Mayra  Espina, quien ha abogado por políticas públicas que mitiguen la pobreza dentro del proceso de “actualización” económica de la isla caribeña y que garanticen o complementen el ascenso social de grupos minoritarios.
En su opinión, los cambios impulsados ahondan las brechas de desigualdad, que ya eran muy visibles por la crisis económica local provocada por el colapso del campo socialista de Europa del Este (1989) y la desaparición de la Unión Soviética (1991).
Al hablar ante el VI Encuentro de Crítica e Investigación Joven, la especialista lamentó que las reformas han sido diseñadas de manera universal, central y verticalista, “desde arriba”, sin estimular el empoderamiento de los individuos, lo cual resulta una postura limitada.
Los pobres están en desventaja para aprovechar las oportunidades de cambios, pues por lo general se encuentran menos capacitados, carecen de recursos para ejercer un trabajo por cuenta propia y no reciben remesas de sus familiares desde el exterior.
Espina y otros expertos y expertas alertan que el programa de transformaciones aprobado en abril de 2011 subvalora lo social, omite el tema de la pobreza y la desigualdad y contiene muy débiles instrumentos de equidad.(2018)