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El miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, intervino hoy en el Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Foto: Estudios Revolución.
Los miembros e invitados al Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, celebrado en la tarde de este miércoles en La Habana, recibieron una detallada explicación sobre el complejo escenario que enfrenta el país, marcado por la crisis multidimensional más severa desde el Periodo Especial —según se expuso —, consecuencia del recrudecimiento del bloqueo estadounidense a partir de 2019, agravado posteriormente por las Órdenes Ejecutivas adoptadas por la actual administración de Estados Unidos.
Se trata de la escalada sancionatoria más agresiva de la historia reciente. Han impedido que arriben a Cuba buques petroleros, han amenazado a empresas con negocios en Cuba, forzando su retirada, y han provocado la desconexión del país de los sistemas internacionales de crédito y financiación.
Como resultado de ello, la Isla ha experimentado una contracción aguda de su economía en el primer semestre de 2026; con un promedio diario de 20 horas de afectación eléctrica y 1 955 MW de déficit.
Al respecto, el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, explicó que, frente a la cruda realidad del momento histórico actual, se impone realizar profundas transformaciones con nuestros esfuerzos y recursos. Se trata no solo de resistir, sino también de avanzar y desarrollarnos, dijo.
Acerca de las propuestas —que serán presentadas mañana jueves a los diputados a la Asamblea Nacional, y conocidas por toda la población — ilustró que se han nutrido de las indicaciones del General de Ejército Raúl Castro Ruz y del Primer Secretario Díaz-Canel, del análisis de documentos programáticos y la consulta a expertos. Se trata de 176 propuestas, divididas en 23 ejes fundamentales de la vida económica y social del país.
Estos últimos se corresponden con transformaciones referentes al modelo de gestión de los actores económicos; las relaciones de propiedad; el sistema de planificación de la economía; el sector presupuestado y su redimensionamiento; la autonomía municipal; la recuperación agrícola; del subsidio a productos a los subsidios a personas; las laborales y salariales; y energéticas y sociales.
También están relacionadas con la modernización del sistema bancario y financiero; el sistema tributario; la política de precios; la inversión extranjera; el comercio exterior; el alcance de la dolarización parcial de la economía; el sector del turismo; el transporte; el comercio, la gastronomía y los servicios; la política de seguros; la transformación digital, la inteligencia artificial y la economía del conocimiento; el sistema estadístico nacional; y los mecanismos de control e inspección.
Según trascendió, resultará imprescindible el aseguramiento jurídico de estas propuestas; pues se explicó que no entran en contradicción con la Constitución de la República, pero exigen derogar y modificar normas, y crear otras.
Estas medidas, señaló Marrero, conciben profundos cambios en correspondencia con el Programa Económico y Social del Gobierno 2026: ambos documentos son complementarios.
Asimismo, implican la transformación del tejido empresarial, mayor apertura al capital privado y el reconocimiento de los mecanismos de mercado como instrumentos de asignación eficiente de los recursos.
También se afirmó que no implican renunciar a la responsabilidad social del Estado. Según patentiza el documento discutido: “No constituyen una desviación del proyecto socialista; por el contrario, responden a la lógica propia de su desarrollo. Cuba se encuentra en el periodo histórico de construcción del socialismo”. De igual forma, se insistió en las ideas de Fidel y Raúl como fuente para este proceso

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