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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 3 de abril de 2020

La caída de Covid-19 ha llegado

Pero ya estamos fallando la respuesta.

Por Paul Krugman, New York Times
Columnista de opinión

2 de abril de 2020


Crédito ... Justin Sullivan / Getty Images

Durante un período normal de dos semanas, esperaríamos que alrededor de medio millón de trabajadores estadounidenses presenten reclamos de seguro de desempleo. En las últimas dos semanas hemos visto casi 10 millones de presentaciones. Estamos ante una increíble catástrofe económica.

La pregunta es si estamos listos para enfrentar esta catástrofe. Lamentablemente, los primeros indicios indican que es posible que estemos manejando un desastre económico de rápido movimiento tan mal como manejamos la pandemia de rápido movimiento que lo está causando.

La clave para darse cuenta es que no estamos enfrentando una recesión convencional, al menos hasta ahora. Por ahora, la mayoría de las pérdidas de empleo son inevitables, de hecho necesarias: son el resultado del distanciamiento social para limitar la propagación del coronavirus. Es decir, estamos entrando en el equivalente económico de un coma inducido médicamente, en el que algunas funciones cerebrales se cierran temporalmente para dar al paciente la oportunidad de sanar.

Esto significa que el trabajo principal de la política económica en este momento no es proporcionar estímulo, es decir, mantener el empleo y G.D.P. Es, en cambio, proporcionar soporte vital, para limitar las dificultades de los estadounidenses que han perdido temporalmente sus ingresos.

Sin duda, existe un gran riesgo de que tengamos una recesión convencional además del coma inducido; más sobre eso en columnas posteriores. Pero por ahora, el enfoque debería estar en ayudar a los necesitados.

La buena noticia es que el Congreso de la Ley CARES de $ 2 billones (Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica de Coronavirus) aprobada la semana pasada, en papel, proporciona mucho apoyo económico para la vida. La mala noticia es que parece que podrían pasar semanas, tal vez incluso meses, antes de que grandes cantidades de dinero fluyan a aquellos que necesitan ayuda en este momento.

Los periodistas siguen refiriéndose a la Ley CARES como un "paquete de estímulo", pero principalmente es un alivio de desastres. La mejor parte de la legislación, que, por cierto, los demócratas obligaron a los republicanos dispuestos a incluir, es una mejora importante de los beneficios de desempleo. No solo los trabajadores despedidos obtendrán mucho más de lo que normalmente lo harían, sino que muchos trabajadores que anteriormente no estaban cubiertos por el seguro de desempleo, como los trabajadores independientes y los contratistas independientes, deberían recibir beneficios completos.

La legislación también otorga préstamos a pequeñas empresas, préstamos que serán perdonados, es decir, convertidos en subsidios directos, si las empresas usan el dinero para mantener sus nóminas.

Ambos programas son muy buenas ideas. El problema es que ambos están teniendo dificultades para comenzar, y el tiempo es una cosa que millones de estadounidenses angustiados, muchos de los cuales ya vivían al límite, no lo han hecho.

Sobre los beneficios por desempleo: las oficinas estatales de desempleo, ya abrumadas por el aumento de las solicitudes, no están listas para desembolsar estos beneficios adicionales, y pueden no estar listas por un buen tiempo, un retraso desastroso para las familias que ya están en una situación financiera grave.

Los préstamos para pequeñas empresas también se enfrentan a un retraso demorador en el procesamiento, y los prestatarios potenciales no pueden completar los formularios o se les dice que tendrán que esperar tres semanas. Además, por alguna razón, el gobierno federal, en lugar de prestar dinero directamente, está canalizando préstamos para pequeñas empresas a través de bancos privados, y los bancos se quejan de que aún no han recibido pautas cruciales y que la administración está estableciendo requisitos inviables.

En otras palabras, puede pasar mucho tiempo antes de que la economía comience a recibir el soporte vital que necesita de inmediato.

E incluso cuando los trabajadores y las empresas finalmente obtienen la ayuda prometida, la Ley CARES no proporciona dinero de forma remota a los gobiernos estatales y locales, que están viendo caer los ingresos y los gastos. Es probable que esto provoque grandes recortes en los servicios gubernamentales precisamente cuando más se necesitan.

Entonces, ¿qué necesitamos ahora? Primero, necesitamos un esfuerzo integral para resolver los cuellos de botella que detienen los beneficios de desempleo y los préstamos para pequeñas empresas.

El paralelo obvio aquí es el colapso de healthcare.gov cuando la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio entró en vigencia por primera vez; Las cosas parecían terribles al principio, pero un equipo de expertos de la administración de Obama, trabajando las 24 horas, resolvió los problemas más rápido de lo que nadie imaginaba posible, y las nuevas inscripciones terminaron superando las expectativas.

No veo ninguna razón, en principio, un esfuerzo similar no podría rescatar la Ley CARES. Pero aquí está la cosa: estamos hablando de la administración Trump, que desprecia la experiencia de todo tipo, y en la que cada esfuerzo termina siendo dirigido por Jared Kushner.

En segundo lugar, necesitamos otro proyecto de ley de ayuda para llenar los agujeros en la Ley CARES, especialmente la ayuda inadecuada para los gobiernos estatales y locales.

¿Pero estarán los republicanos dispuestos a proporcionar esa ayuda? Donald Trump está hablando, como lo ha hecho muchas veces antes, sobre un proyecto de ley de infraestructura gigante. Pero los republicanos del Senado son notablemente poco entusiastas. Y si bien es importante tener una gran infraestructura, en este momento es menos apremiante que brindar ayuda a los estados que enfrentan enormes brechas presupuestarias.

Y volviendo al proyecto de ley que el Congreso ya aprobó: estoy bastante seguro de que eventualmente lograremos resolver los problemas. Pero cuando pierde seis millones de empleos por semana, "eventualmente" no es lo suficientemente bueno.

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Paul Krugman ha sido columnista de opinión desde 2000 y también es profesor distinguido en el Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Ganó el Premio Nobel de Ciencias Económicas 2008 por su trabajo en comercio internacional y geografía económica. @PaulKrugman.

Cambiemos la apuesta

Por Oscar Fernández Estrada 
LA HABANA. Se aproxima una severa crisis para la economía cubana. La pandemia del Covid-19 se expande en territorio nacional, y se desconoce cuál será su alcance e impacto definitivos. Pero la estrategia implementada por las autoridades, al parecer oportuna, rigurosa, receptiva a la retroalimentación, y ajustada a las fortalezas y debilidades propias, junto a una respuesta mayoritariamente consciente de la población, deben permitir la mitigación y sometimiento de la crisis sanitaria sin que derive en catástrofe. Sin embargo, el reto mayor está por venir.
Una vez neutralizada la epidemia Isla adentro, la persistencia de focos epidémicos externos obligará al gobierno cubano a mantener restricciones en la frontera nacional hasta que desaparezca el peligro de reintroducción. Y esto último, en un planeta inhabilitado para coordinarse globalmente, solo puede ocurrir con la aparición de un tratamiento eficaz o una vacuna con acceso universal que podría tardar un año o más. Por lo tanto, el camino puede ser largo y espinoso.
Mientras, se cose una profunda crisis a nivel global, cuya magnitud, extensión y alcance resultan impredecibles. El confinamiento generalizado por tiempo indefinido —requerimiento para evitar el colapso de los sistemas sanitarios— puede conducir a un círculo vicioso denominado trampa de estancamiento. Al impactar en los niveles y patrones de consumo, conduce al cierre de empresas, hace caer la oferta, genera desempleo y con ello constriñe la demanda, lo cual a su vez restringe el consumo y potencia la espiral de quiebras y nuevo desempleo, entre otras dependencias más complejas.
Cuba no podrá salvarse de los impactos de esta crisis. El alto grado de dependencia externa de la economía cubana golpeará con fuerza su desempeño. Aun cuando el confinamiento doméstico no se extienda y las personas puedan —en teoría— regresar a sus empleos y actividades habituales, el mundo ya no será el mismo y la forma en que Cuba se inserta, tampoco.
Todavía es temprano para estimar con certeza los impactos en la mayoría de los sectores de la economía cubana, a excepción de uno: el turismo. Aquí el pronóstico es muy sencillo: el turismo no existirá durante la mayor parte de lo que queda de 2020. Desaparecen los visitantes, desaparecen los ingresos hoteleros y extra hoteleros del sector estatal, desaparece la demanda de insumos a las empresas nacionales, desaparece la necesidad de empleados en las instalaciones turísticas, agencias de viaje, servicios de guía, desaparecen los derrames al sector privado, se afectan los niveles de actividad de transportistas, restauradores, servicios domésticos, tenedores de libros, operarios de mantenimientos, y así una larga estela de concatenaciones derivadas.
El pasado 27 de marzo la Organización Mundial de Turismo declaró que la contracción del número de viajeros internacionales en el mundo puede reducirse entre un 20-30 por ciento, a la vez que alertó sobre la fragilidad de estos estimados, dada la naturaleza incierta del fenómeno que se enfrenta. Incluso después que la pandemia logre ser internacionalmente erradicada, podría permanecer afectada la confianza de las personas en la seguridad de viajar extra fronteras, y el impacto de la crisis económica reducirá sus capacidades de hacerlo. A la industria turística mundial le va a tomar varios años, si lo logra, regresar a sus niveles de actividad recientes, y puede sufrir cambios estructurales imprevisibles a día de hoy.
Por su parte el panorama en casa para este sector ya venía mostrando señales de alerta, especialmente durante el último año. Al cierre de 2019 se notificó una reducción en más de 436 000 visitantes acumulados en comparación al año anterior. Luego, durante los meses de enero y febrero de 2020, antes que la propagación internacional de la enfermedad detuviera los viajes, la cantidad de visitantes que arribó a la Isla ya se había reducido en un 16,5 por ciento (156 mil viajeros menos) respecto a igual período de 2019. Según estadísticas publicadas por la ONEI, durante los últimos tres años, incluso en los meses pico de la temporada alta, cerca de un 40 por ciento de las capacidades habitacionales activas no lograron venderse.
Si estos datos ya reforzaban los cuestionamientos a la estrategia proyectada de construcción de nuevas habitaciones, el análisis de un contexto post pandemia no deja dudas sobre su improcedencia. Las inversiones en marcha de ampliación de capacidades, con la aspiración de contar con más de 100 000 habitaciones para 2030, solo se justificaban como una arriesgada apuesta a un escenario de significativa expansión de la demanda —esperando tal vez una apertura definitiva del mercado de Estados Unidos— que inobjetablemente no tendrá lugar en el futuro próximo.
Esta meta debe ser revisada. Los más de 20 proyectos de inversión previstos a iniciar este 2020 deberían aportar nuevos estudios de factibilidad, y las inversiones en proceso también. Los costos de continuar invirtiendo en algo que no va a recuperarse podrían ser mayores que los de pausar la inversión o reconvertirla a otro propósito. La economía nacional está urgida de redirigir sus escasos recursos hacia prioridades de supervivencia y a objetivos con mejores posibilidades futuras. Se requiere un ajuste con pensamiento de país.
La ventaja del modelo centralizado
Para el equipo a cargo de administrar la economía cubana el reto actual es monumental. Quizás de una complejidad comparable con el momento del desplome del campo socialista. Las afectaciones de la crisis que se avecina tal vez sean menores pero las condiciones de partida para enfrentarlas son sin dudas más difíciles. Más allá de la persecución financiera y comercial desatada por el gobierno de Estados Unidos, vigente desde hace seis décadas y arreciada en los últimos años, las capacidades productivas internas están muy disminuidas, en especial la industria y la producción de alimentos.
La gran desventaja histórica de los modelos de economía centralizada es su incapacidad de generar sintonía fina. En la práctica todas las experiencias de este tipo de economía demuestran ineficacia para identificar las preferencias de los individuos, por tanto pierden de vista los movimientos de la demanda y con ello generan constantemente brechas de asignación, que alimentan la segunda economía.

Ahora, ante una emergencia como la actual, ante la necesidad de afrontar cambios estructurales con un giro brusco de timón, el modelo centralizado presenta la ventaja potencial de poder operar grandes movimientos de recursos de manera inmediata, sin perder tiempo en procesos inerciales derivados de los mecanismos indirectos. Lo puede hacer ya.
Reducir la enorme fragilidad externa de la economía cubana constituye un añejo problema de seguridad nacional, que ahora nos pasa factura. Es impostergable intentar disminuir la dependencia de actividades como el turismo en favor de otros sectores más autárquicos, menos supeditados a los movimientos de la economía internacional, más basados en recursos endógenos, que cierren internamente el ciclo de producción-consumo, o que tengan peso suficiente para imponerse en el mercado mundial bajo cualquier circunstancia. En Cuba están subutilizados muchos espacios de esta naturaleza, lo que nos hace más dependientes de la apertura externa y, por tanto, más vulnerables al bloqueo.
La seguridad alimentaria sería la urgencia número uno. Sin una revolución total en la agricultura, que dinamite políticas, directivos, instituciones, incentivos, modelos de gestión, métodos de chequeo, y hasta formas de propiedad si fuera preciso, no habrá salvación posible.
Por otra parte, del éxito esperado en el manejo de la situación sanitaria interna, de la efectividad del interferón producido con tecnología cubana, así como de las colaboraciones médicas enviadas a zonas de crisis internacionales —imposibles de silenciar esta vez—, derivará un fortalecimiento de la imagen de Cuba como potencia médica y biotecnológica. Esto, más allá de réditos políticos, puede aprovecharse como un factor competitivo en una apuesta a un mayor desarrollo de esta industria.
Aprovechemos la gran ventaja del modelo centralizado para redirigir de inmediato los escasos recursos disponibles a garantizar la seguridad alimentaria y a desarrollar aún más la ciencia en la que tenemos fortalezas. Cambiemos la apuesta.
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Se propone Sancti Spíritus superar las 31 mil hectáreas en campaña de primavera

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La Habana, 3 abr (ACN) Juan José González Nazco, delegado de la Agricultura en Sancti Spíritus, afirmó que el propósito de la provincia es superar las 31 mil hectáreas en la campaña de primavera recién iniciada.
Estamos tratando de incrementar los niveles de tierra alistada para, desde que empiece la lluvia, hacer una campaña grande, explicó, según refiere el diario Juventud Rebelde.
González Nazco dijo que se están revisando las siembras de ciclo corto, como el boniato, y las hortalizas que se adaptan a esta etapa, sin descuidar las siembras de ciclo largo, que pueden dar en un futuro altos rendimientos, como la yuca, el plátano y los otros cultivos.
Isidro Hernández, director técnico y de desarrollo de la Empresa Agropecuaria Banao, donde no se pierde ni un instante para buscar variantes que permitan cumplir con el plan diseñado a nivel de provincia, reafirmó el compromiso de siembra y entrega de abril y mayo.
Estamos potenciando a los de mayores índices de rendimientos para aprovechar al máximo los recursos que tenemos, señaló.
Luis Pentón Ramírez, campesino de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Julio Calviño, también en Banao, expresó que no se puede dejar a la gente sin su plato de comida y que este es el esfuerzo que les toca.
Buscamos productos biológicos, preparamos la tierra con el poco de petróleo que compramos, y con una turbina eléctrica hicimos un riego para que el cultivo prenda, no paramos, aseveró.
Éver Bernal, de la CCS Frank País, no deja en casa la guataca, el sombrero y el nasobuco, expresó: Hay que guapear con lo que hay, y sembrar tomates, ají; producir, protegerse y ayudar al país.
Otra de las líneas de trabajo del sector agrícola en Sancti Spíritus es garantizar la oferta de alimentos de origen animal, y para ello se explotan todas las vías de comercialización, asegura Juventud Rebelde.
Al respecto el delegado de la Agricultura en el territorio advirtió que venden a través de algunas empresas agropecuarias que tienen unidades comercializadoras o mediante la Empresa de Acopio, y además las propias bases productivas cuentan con puntos en distintos lugares.
Definitivamente, estamos satisfechos con la disposición de cada uno de nuestros campesinos de aportar en estos complejos tiempos, manifestó.

¿Se derrumbará el capitalismo como un castillo de naipes?

El novelista Douglas Kennedy denuncia la gestión de Trump en este “crepúsculo de los dioses virológico” y vaticina una pesadilla para millones de estadounidenses

Douglas Kennedy Trump

La sede de la bolsa neoyorquina, en Wall Street, el 22 de marzo.  EUROPA PRESS

Hace una semana, juré que no volvería a ver las noticias en la televisión. Llegué a la conclusión de que, en tiempos de crisis, el flujo constante de información se convierte en una especie de rueda de hámster en tu cabeza. Gira y gira y gira, abrumándote con imágenes de un presente catastrófico, repitiéndote indefinidamente lo que ya sabes, causando pánico existencial en todas las direcciones. Y, como una rueda de hámster, no te lleva a ninguna parte. Es el mito de Sísifo en versión electrónica, exacerbado por nuestra edad sobreconectada.

Pero hace unos días, rompí mi promesa cuando un escritor amigo mío me envió un mensaje desde Nueva York: “Enciende la televisión. Trump está batiendo sus propios récords de locura”.

Treinta segundos después, estaba de pie frente al único televisor de mi casa en Maine (donde estoy confinado –para usar la nueva palabra de moda– con mi hija de 23 años, Amelia, y su novio Zach desde que la epidemia se extendió por nuestras vidas). Y allí, en la CNN, mantenía su discurso ese promotor inmobiliario charlatán, convertido en estrella de telerrealidad y, más tarde, jefe nominal del así llamado mundo libre. En este caso, parecía un presentador de un concurso con maquillaje muy malo y pelucas aún peores. Intentaba asegurar a la nación que a este episodio viral se lo llevaría el viento antes del Domingo de Pascua. Esperaba que las iglesias de todo el país estuvieran llenas para la celebración anual de la resurrección de Cristo, después de su horrible episodio en la cruz.

Incluso para los estándares de locura de Trump, esta declaración era totalmente irracional. Trump es neoyorquino como yo. El implacable avance del Covid-19 ha hecho de nuestra ciudad natal el epicentro estadounidense del virus, con nuevos casos que se duplican cada tres días. El gobernador del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo, cuya voz lleva un realismo furioso y un poderoso liderazgo local en estos tiempos vertiginosos, advirtió ese mismo día de una inminente catástrofe sanitaria para la ciudad. Explicó que Nueva York necesitaba 30.000 respiradores artificiales, pero solo tenían 400 y se estaban esperando 7.000, prometidos por el Gobierno federal. También dijo que los 3.800 millones de dólares asignados a Nueva York en el plan de emergencia del Senado eran insuficientes, dada la devastación que se estaba produciendo en la ciudad. Se necesitaban, según él, 15.000 millones.
"En Estados Unidos, donde no queda casi nada de la red de Seguridad Social, la pesadilla que aguarda a millones de personas será terrible"
Lo más fascinante de la fantasía pascual de Trump es la forma en que se dirigió hábilmente a los evangelistas que adoptaron a este hombre ferozmente venal y corrupto como uno de sus compañeros de cruzada.

Se ha acusado a Trump de violación. Las amantes de Trump eran estrellas porno; hasta una de ellas describió el sexo con él como “los peores noventa segundos de mi vida”. Trump trata a las mujeres como objetos desechables pero se presentó a las elecciones de 2016 como un conservador social y eligió a Mike Pence como vicepresidente: un fundamentalista cristiano, homófobo y declarado antifeminista, que tiene el encantador hábito de llamar a su esposa “Madre”. La elección de Pence fue un golpe de genialidad, uniendo la base evangélica a la causa de Trump. La aventura amorosa de Trump con este encantador inveterado, de dudoso matiz cristiano, alcanzó nuevos niveles cuando nombró para el Tribunal Supremo a dos jueces profundamente conservadores: Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, acusado de agresión sexual. Estos hombres no escondieron su oposición al aborto, lo que significa que la mayoría republicana que lo legalizó a nivel nacional en 1973 –el llamado caso Roe contra Wade– podría ser revocada en los próximos años. Pero la erradicación de Roe contra Wade es el Santo Grial de los evangélicos en la guerra cultural que ha dividido a los Estados Unidos desde 1968.

En realidad, la necesidad de Trump de vincular la Pascua a la promesa de un renacimiento comercial fue un guiño a los conservadores cristianos y blancos que ayudaron a que fuera elegido contra toda lógica hace casi cuatro años. Estos hombres seguirán siendo fieles, aun sabiendo que es un completo hipócrita, si las próximas elecciones se celebran en noviembre de este año (pero como todo está sujeto a una cancelación estos días, no me sorprendería si este último símbolo de la elección democrática también se suspendiera pronto).

Sin embargo, también fue un recordatorio de que, incluso en este momento de grave crisis mundial –que reveló la total falta de preparación del Gobierno federal de los Estados Unidos para ayudar a sus ciudadanos a sobrevivir a este crepúsculo de los dioses virológico–, Trump sigue cultivando en nuestro discurso nacional las profundas divisiones que él mismo ha amplificado y profundizado.

Una lección de historia: Richard Nixon ganó la Casa Blanca en 1968 gracias a su estrategia sureña, basada en el odio de los Estados del sur contra la legislación de derechos civiles (que garantizaban los derechos de los afroamericanos como ciudadanos en igualdad de condiciones) aprobada por el Congreso bajo el liderazgo del demócrata tejano Lyndon Johnson. Nixon también había jugado con el miedo de los hombres blancos a las minorías: las mujeres, los radicales y los hippies por el amor libre (era el año 68, después de todo), afirmando que existía una “mayoría silenciosa” en los Estados Unidos que rechazaba el progresismo educado de Nueva York, California y las principales ciudades del norte. También denunció públicamente todo lo que pudiera ser percibido como intelectual y culto (aunque en privado era un fanático del jazz y un aficionado a la Historia). Despreciar las cosas del intelecto es un viejo hábito americano… especialmente entre los populistas. Ronald Reagan, a su vez, cortejó a la derecha cristiana en 1980, que, de repente, adquirió un inmenso capital político durante su presidencia. Y los dos Bush –el propio Junior se convirtió en cristiano renacido para curar su alcoholismo– también dieron a los evangélicos lo que querían.

Así es como Trump hablaba a sus bases cuando jugó la carta de “volver al trabajo por Pascua”. De la misma manera que intentaba convencer a Wall Street y a las grandes empresas de que el “business as usual” [la normalidad en los negocios] no estaba lejos. Unas horas antes de escribir este artículo, hablé por teléfono con un amigo del Instituto Pasteur de París. Me dijo: “Nuestro actual estado de confinamiento, el cierre de las fronteras, el cese de la vida cotidiana (salvo por estrictas necesidades dietéticas o médicas) durará, en el mejor de los casos, otras seis semanas… y esa es la estimación optimista”. El daño económico será colosal y con la devastación fiscal vendrá la devastación personal. En Estados Unidos, donde no queda casi nada de la red de Seguridad Social después de décadas de recortes y donde el Obamacare es un sistema nacional de salud no del todo aceptable (aunque esencial), la pesadilla que aguarda a millones de personas será terrible.

Desde las reaganomics de los ochenta [la política económica de inspiración neoliberal del entonces presidente], la otrora próspera y estable clase media americana ha sido destruida. Manhattan, mi isla natal, estuvo habitada en su día por familias de clase obrera. En mi familia éramos cuatro y vivíamos en un apartamento de 60 metros cuadrados. Ahora mismo, Manhattan solo es accesible para los ricos. Hoy, para vivir como un joven artista en cualquier ciudad importante de América, tienes que vivir de rentas o tener dos o tres trabajos a la vez. Y, en lo más profundo de Estados Unidos, la lucha por la supervivencia económica es dura en el contexto del monocultivo hipermercantil. ¿Se derrumbará el capitalismo estadounidense como un castillo de naipes cuando sea atenuado el Covid-19? Mis amigos de la izquierda estadounidense ven una esperanza en la inminente carnicería; la esperanza que puede provocar un cambio radical, un New Deal para sacar al país de una inmensa depresión. Por supuesto, a mí también me encantaría ver semejante cambio de rumbo a nivel nacional, igual que vi con consternación cómo la mayoría republicana en el Senado trató de torcer el plan de rescate de las grandes multinacionales a expensas de los trabajadores que ahora están en plena caída libre económica.
"No voy a hacer de politólogo y afirmar que el único efecto colateral positivo será el fin de Trump. Él es el Rasputín de la política moderna"
No voy a hacer de politólogo y afirmar que el único efecto colateral positivo del Covid-19 será el fin del presidente Trump. Sobre todo porque es el Rasputín de la política moderna. ¿Recuerdas cómo ese místico charlatán ruso, disparado por enemigos que querían poner fin a su infamia, se las arregló para levantarse y abalanzarse sobre ellos? Trump posee la misma resistencia tóxica. Dado que ahora existen dos Américas, que se odian con sinceridad, no sería sorprendente que la base de Trump continuase apoyándolo… aunque eso signifique votar en contra de sus propios intereses.

Escribo estas palabras a pocos metros de un hermoso litoral en un Estado gobernado por una maravillosa mujer progresista, Janet Mills, donde el matrimonio gay y el cannabis están legalizados, donde puedes conseguir toda la cerveza casera que quieras, ir a festivales impresionantes de música clásica y de cine de autor, prestigiosas universidades y restaurantes de alimentos locales y frescos. Maine, a lo largo de su majestuosa costa atlántica, encarna todo lo que aprecian los americanos educados en la izquierda. Del mismo modo, hay una parte del Estado rural, conservadora y económicamente escabrosa, que vota a Trump y ve a los residentes de la costa como la encarnación del elitismo esnobista. La guerra cultural nunca está lejos de tu puerta en la América contemporánea. Desde ahora, tampoco lo está la perspectiva de terribles dificultades. Justo antes de dejar Nueva York, fui a escuchar a un amigo pianista en un pequeño club de jazz. Divorciado y padre de dos hijos, vive de concierto en concierto, completando sus ingresos con lecciones de música. “Estamos a pocos días de un encierro general”, me dijo mientras tomaba un trago entre los sets. “Cuando esto suceda, los clubes de jazz estarán cerrados, mis estudiantes no podrán venir a mi casa… y el dinero se secará. Siendo pianista en Nueva York, no tengo ahorros. ¿Cómo voy a sobrevivir?”.

No supe cómo responder a su pregunta desesperada. Sin embargo, en las últimas dos semanas he escuchado repetidamente esa misma pregunta en conversaciones con muchos de mis amigos artistas de Nueva York y de otros lugares. Aunque reciben una ayuda financiera simbólica del Gobierno federal, saben que, cuando Estados Unidos vuelva al trabajo, ellos estarán hasta el cuello de deudas. Y una vez que la moratoria de desalojos termine, corren el riesgo de irse a la calle. Gracias a los defensores de la economía de suministro y a los adoradores de Milton Friedman que han dictado la política fiscal americana durante los últimos cuarenta años, ahora vivimos en una versión high-tech del capitalismo del siglo XIX, alimentada por un poderoso subtexto de darwinismo social. Dentro de algún tiempo, cuando todos seamos polvo, no me sorprendería que los historiadores del futuro escribieran: “Cuando una amenaza viral invisible se extendió por el país a principios de 2020, mostró con despiadada claridad lo moribundo que se había vuelto el tan elogiado sueño americano”.

Traducción de Miriam Espinar.
Douglas Kennedy es escritor estadounidense, autor de novelas como En busca de la felicidad y La sinfonía del azar (Arpa). En junio publicará Una relación especial en la misma editorial.

Director del IPK: Cuba puede controlar posible gran epidemia producto de COVID-19


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La Habana, 2 abr (ACN) Cuba puede controlar una posible gran epidemia a causa de la COVID-19 gracias a su sistema de salud y organización planificada, aseguró hoy el doctor Manuel Romero Placeres, director del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK).
En conversación con la Agencia Cubana de Noticias, explicó que en general la evolución de los ingresados por el nuevo coronavirus en el centro ha sido favorable y si bien hay pacientes en estado grave debido a complicaciones propias de la enfermedad, prevalecen las altas médicas como la de la ciudadana cubana de 94 años.
Tres semanas después de la confirmación de los primeros casos de la COVID-19 en Cuba, Romero Placeres reveló que no puede calificarse de brusco el incremento de estos, en cambio, se aprecia una respuesta a partir de las medidas tomadas en el país.
Expresó que de conjunto con otras entidades, el IPK desarrolla diferentes protocolos de diagnóstico, ya sea por kit rápido o PCR en tiempo real, y atención, al utilizar diferentes medicamentos que se emplean en el mundo para combatir la pandemia.
Siempre los protocolos son diferentes porque los pacientes son diferentes y a cada uno se le brinda atención específica, enfatizó el epidemiólogo.
En relación con los test rápidos que hoy se implementan, afirmó que estos posibilitan la realización de un diagnóstico inicial de casos positivos que se muestran asintomáticos, los que son ingresados inmediatamente para su confirmación través del exudado nasofaríngeo.
Romero Placeres manifestó que todos debemos estar alertas, pues el nuevo coronavirus se puede confundir inicialmente con una arbovirosis, al presentar síntomas febriles y en ausencia de cuadro respiratorio, añadió es similar también en esta fase a una influenza o catarro común.
El director expresó que el IPK se prepara para la actual situación desde diciembre pasado, en tanto admitió que nunca pesaron que la enfermedad alcanzara los niveles actuales, los que requieren de acción de todos los países o las cifras de infectados y fallecidos superará a las de pandemias anteriores, acotó.

Díaz-Canel intercambia con científicos cubanos sobre enfrentamiento a la COVID-19

Por: Yaima Puig Meneses


Reunión encabezada por el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, para evaluar la situación con el nuevo coronavirus en Cuba .Foto: Estudios Revolución.
Cuba continúa trabajando sin descanso para enfrentar la COVID-19. Así quedó constatado nuevamente en la tarde de este jueves durante la reunión que encabezan el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, para evaluar de manera minuciosa la situación con el nuevo coronavirus en la Mayor de las Antillas.
En ese contexto, el ministro de Salud Pública, José Angel Portal Miranda, actualizó sobre el estado que presenta la Isla con relación a la enfermedad, de la cual en Cuba ya se han confirmado 233 casos, con presencia en 71 municipios.
Al hacer un resumen sobre las acciones realizadas tras la distribución hacia todas las provincias cubanas de los 100 000 test de diagnóstico rápido para la COVID-19, el titular de Salud Pública informó que hasta el miércoles 1ro de abril se habían realizado 18 848 pruebas de este tipo, de las cuales 14 resultaron positivas y esas personas permanecen pendientes de confirmación por el PCR e ingresadas en las instituciones destinadas para la atención a casos sospechosos.
Como ya se ha explicado –destacó- si bien estas pruebas no aportan un diagnóstico concluyente sobre el estado de los pacientes, sí nos permiten tener una orientación de dónde puede existir una mayor circulación del virus.
Este jueves –apuntó- se concretarán también cifras importantes de aplicación de los test de diagnóstico rápido, que permitirán al sistema de Salud Pública ir adoptando medidas en correspondencia con sus resultados.
Reunión encabezada por el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, para evaluar la situación con el nuevo coronavirus en Cuba .Foto: Estudios Revolución. Foto: Estudio Revolución.
Como parte de las decisiones que el país ha adoptado para enfrentar la COVID-19, la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó Cabrera, comentó sobre el estado de la implementación de las medidas laborales, salariales y de seguridad social que se han ido aplicando en medio del nuevo escenario que ha impuesto la COVID-19.
Entre otros temas señaló que las madres que se encuentran al cuidado de sus hijos están recibiendo el tratamiento salarial aprobado, que consiste el 100% del salario en el primer mes por la suspensión de las clases en la educación primaria y especial, y que en el caso de los trabajadores interruptos se han ido reubicando en otras labores.
De manera particular, acentuó el hecho de que todavía se observa una tendencia a que la mayoría de los trabajadores permanezcan en las entidades laborales, sin aplicar en los casos que es posible el trabajo a distancia o el teletrabajo.
Destacó, además, que disponen de 5 136 trabajadores sociales, cuyas labores han permitido identificar 587 863 núcleos vulnerables, concepto que se ha ampliado en las condiciones actuales, e incluye, entre otros, a los núcleos que tienen personas ingresadas a domicilio, aquellos donde existan madres con niños pequeños o donde vivan ancianos solos.
El Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, reiteró que se debe buscar una mayor intencionalidad en el trabajo a distancia, hay actividades concretas que pueden implementarlo inmediatamente y no lo han hecho.
Al referirse a la reubicación de trabajadores insistió en que la práctica no puede ser la de ponerlos en un lugar porque sí, sino que una vez reubicados tengan un contenido concreto de trabajo, no dando vueltas por ahí sin producir nada. La prioridad debe estar encaminada a aquellos lugares que definen en la producción de alimentos, acotó.
Asimismo, mostró satisfacción respecto al avance del servicio a domicilio a los adultos mayores, no obstante consideró que urge hacer más todavía tras el propósito de que salgan de casa lo menos posible.
Durante la reunión se chequeó también el trabajo que ha venido desarrollando el Consejo de Defensa Provincial de Santiago de Cuba, provincia en la que se han confirmado 25 pacientes positivos a la COVID-19.  De manera general, la gobernadora Beatriz Johnson Urrutia, destacó el apoyo de la Federación de Mujeres Cubanas en las comunidades y las acciones que se han desarrollado con la agricultura, sector en el que se han reubicado numerosos trabajadores para respaldar la producción de alimentos.

La ciencia: aliada imprescindible

El presidente de la República, Miguel Díaz-Canel y el Primer Ministro, Manuel Marrrero Cruz, intercambiaron con representantes de un grupo de expertos, pertenecientes a instituciones científicas y académicas. Foto: Estudios Revolución.
Porque la ciencia constituye también un soporte vital para el enfrentamiento a la COVID-19 en el país, previo a la reunión que encabezan el Presidente de la República y el Primer Ministro en el Palacio de la Revolución, ambos intercambiaron este jueves con representantes de un grupo de expertos, pertenecientes a instituciones científicas y académicas que ha elaborado diversas herramientas para el análisis estadístico y el modelaje del comportamiento y la posible evolución de la enfermedad en Cuba.
Este es un grupo –explicó el viceprimer ministro Roberto Morales Ojeda- que se ha ido ampliando en la misma medida en que hemos tenido elementos que han propiciado la necesidad de incorporar nuevas instituciones e investigadores, a partir del avance de la enfermedad.
El doctor Pedro Más Bermejo, investigador y académico, explicó que para el enfrentamiento a cualquier epidemia resulta esencial el uso que se haga de las tecnologías basadas en el conocimiento para incrementar la eficiencia en la contención de la transmisión.
En tal sentido, comentó que como parte del trabajo realizado por el equipo se definieron siete áreas de investigación, estrechamente interrelacionadas entre sí y cuyos resultados finales han sido de vital importancia para la toma de decisiones ante el enfrenamiento al nuevo coronavirus.
Este es un trabajo que necesariamente tiene que ser en equipo –valoró- de ahí que las diversas áreas que se han incluido en él se complementan unas con otras y tienen una estrecha interacción.
Por otra parte, la doctora Ileana Morales Suárez, directora de Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Salud Pública, comentó acerca del diseño y evaluación de intervenciones profilácticas y de rehabilitación, incluidos estudios y ensayos clínicos que se realizan en el país, los cuales se utilizan en la prevención y el tratamiento de los casos sopechosos y confirmados.
Entre los fármacos usados para estas prácticas destacó el empleo de 15 productos de fabricación nacional y otros cuatro innovadores.
De manera general, los científicos consideraron que los modelos han corroborado la pertinencia de las acciones que se han ido adoptando desde el Gobierno.
Respecto al profundo trabajo realizado por este equipo, el Presidente de la República destacó el soporte científico en que se han convertido para atender desde el Gobierno los diferentes escenarios que han ido surgiendo en el país.
El Jefe de Estado ratificó, además, el agradecimiento al sistema cubano de ciencia, tecnología e innovación porque una vez más, en un momento crucial para el país, en un momento difícil, de alto impacto en la población, hemos contado para la toma de decisiones con el apoyo de la ciencia, de la investigación científica y de la innovación. Todo ello nos ha permitido –subrayó- desarrollar a la vez varios proyectos, ya sea de prevención de modelos u otros que tienen que ver con el propio tratamiento a la enfermedad.
Encuentros como este –aseguró el mandatario cubano- se sistematizarán cada semana para continuar buscando respuestas desde la ciencia a la situación actual. “Para ustedes será también el aplauso de las nueve”, les confió.
Foto: Estudios Revolución.