Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 21 de enero de 2021

Consenso y disentimiento (I y II)

Es en la sociedad civil donde se hace efectivo y se realiza el consenso político, y donde se generan realmente las condiciones del cambio.

Por Rafael Hernández, OnCuba



I

Somos animales políticos, según dicen Aristóteles y una amiga mía. El griego basaba su argumento en que, a diferencia de otras bestias, los humanos hablamos. Mi amiga dice que las redes sociales son la expresión eminente de nuestra capacidad de acción política comunicativa. No niego que ambos tengan su razón, pero les falta un tanto.

Apreciar la naturaleza del consenso requiere ir más allá de los razonamientos sobre la esfera pública y la circulación de los discursos; así como del entramado de preceptos que articulan derechos como la libertad de expresión, manifestación, reunión, asociación. El consenso se define en el campo eminente de lo político. 

Cuando Hanna Arendt decía que el primero de los derechos humanos, por encima de la libertad y la justicia, era “el derecho a tener derechos”, se inspiraba en la experiencia atroz de la masa de refugiados de la II Guerra Mundial, en particular, los judíos alemanes como ella, que se habían quedado sin ciudadanía, porque no tenían un Estado que la reconociera. Esa visión suya, dirigida a rescatar la dignidad y los derechos de los refugiados, se representaba lo humano como condición inmanente a la vida, previa a la política. De ahí surgió la llamada aporía o paradoja de los derechos humanos, que la filosofía y la sociología política han debatido luego intensamente.

En efecto, imaginar un reclamo de humanidad, que pueda expresarse en un discurso de protesta ante la injusticia y el sufrimiento, como un ente separable de la condición política implica un ejercicio de abstracción. Lo humano en la lucha por los derechos no es una condición previa, despolitizada, sino que adquiere sentido respecto a un orden político determinado, pues se dirige a hacer valer la igualdad entre los que intervienen directamente en la política y los que participan en ella, o se quejan de no poder participar, desde su condición ciudadana. Tanto si se trata de una acción que pone a prueba ese orden (reafirmándolo en sus propios términos y reclamándole consecuencia) como que se rebela contra él (impugnándolo y negándose abiertamente a acatarlo, sea de modo violento o no), es el campo de lo político el que le otorga sentido social, o sea, humano. Construir los derechos humanos y su extensión repartida como preexistentes al proceso social y al campo de la política los convierten en una visión, que estoy casi tentado a llamar metafísica. Digo casi.

En otra parte, he argumentado la condición política de la sociedad civil, y la limitada manera de explicarse la política cubana constreñida al poder del Estado y los discursos de los dirigentes, como una esfera flotante sobre la sociedad real, o como puesta en práctica de un entramado de normas y leyes, por fundamentales que estas sean.



La política y lo político no se confunden, ni aquí ni en ninguna parte, con ese conjunto institucional o instrumental, ni se pueden entender integralmente como una burbuja de poderes y disposiciones, sino en su implantación en la sociedad civil, donde se hace efectivo y se realiza el consenso político, y donde se generan realmente las condiciones del cambio. 

La Revolución cubana produjo un consenso instantáneo. No solo, ni primordialmente, porque emitió leyes pendientes desde la Constitución del 40, sino porque instauró un campo de lo político radicalmente nuevo, que ensanchó el espacio participativo de los ciudadanos en una escala descomunal, lo que transformó radicalmente la esfera pública. En ese campo político, desde el principio, se ilegalizaron los partidos del antiguo régimen, y el nuevo Estado confiscó propiedades de batistianos y corruptos, como los Díaz-Balart, redistribuyó tierras privadas entre campesinos pobres, impuso límites a grandes propiedades, precios a la canasta básica y alquileres, y nacionalizó empresas privadas por causa de utilidad pública. En esa esfera pública, la prensa conservadora se fue clausurando entre 1959 e inicios de 1960.

A pesar de todo, esos tiempos fueron más democráticos (en términos de participación ciudadana y transformación de la cultura política establecida a favor de los más pobres) que nunca antes. Aquella cultura política renovada se expresó en una frase clave: “Hemos hecho una Revolución más grande que nosotros mismos”.

Esa Revolución, que no era propiedad de nadie ni se encarnaba en una institución u organización particular, había reconstituido el horizonte de la nación, y había hecho que en sus confines cupieran los jodidos de la tierra, que en la verdad de la vida anterior se habían quedado más bien fuera. Al hacerlo, y al poner la justicia social y la libertad, en contra de la prédica de Arendt, por encima de todo, había restringido los derechos de los privilegiados. Como todas las revoluciones anteriores y probablemente con muchísimo menos costo humano y material que ninguna. Aun así, los restringió.

Para que eso ocurriera, se requirió, claro que sí, un poder revolucionario, que un viejo amigo ha llamado hace poco “el ojo del canario”, capaz de implantarse a fondo en la sociedad civil, es decir, de fomentar un consenso insólito, inaugurado con el castigo a los criminales de la dictadura, en enero de 1959. Para comprobarlo, basta revisar la prensa de la época, la de ese periodo que ha seguido llamándose “agrario-antimperialista”, en una terminología que los franceses llaman lenguaje de palo.

El consenso de la Revolución se implantaba en una experiencia vivida, ligada a la acción participativa, y no meramente ideológica o discursiva, como la entienden los catedráticos de historia de las ideas. Claro que esta actividad política de la gente transformaba la imaginación y el lenguaje, pero lo hacía en tanto se desplegaba en relaciones sociales reales, y se jugaba no solo en los espacios públicos, sino en las relaciones laborales y el acceso masivo al empleo, a las escuelas, a las instituciones de los privilegiados, en los sindicatos y las demás organizaciones, así como en la vida familiar y del barrio, las relaciones entre distintas generaciones, blancos y negros, mujeres y hombres, gente del campo y de la ciudad. Es decir, en lo que es realmente la sociedad civil. 

Sí, porque en el tiempo, el concepto de sociedad civil se contaminó con el discurso ideologizado de la guerra fría. El derrumbe del Muro y los regímenes estalinistas en Europa Oriental nos legó una noción espuria, proyectada por los grupos disidentes, sindicatos e iglesias anticomunistas, entre otros protagonistas visibles de aquel derrumbe, que hoy suplanta el concepto, propio del pensamiento ilustrado y revolucionario, con una imagen más bien banal, donde se reduce a lo privado o subversivo. Al punto de que un pedagogo de la ideología llegó a declarar una vez: “Nos quieren meter aquí la sociedad civil”.

Naturalmente, aquella sociedad que acababa de descubrir la participación, donde la nación y la democracia se confundían con el proceso mismo, liderado por una vanguardia y una doctrina que demandaban de cada ciudadano un compromiso de acción política y de transformación liberadora, quedó atrás.

Tampoco sigue siendo la misma aquella vanguardia política, que encarnaba al “ojo del canario” y su enorme influencia intelectual sobre las visiones y los conceptos de una cultura sometida a los intensos debates de la época, replicada no solo en la producción artística y literaria, sino en las creencias y la conducta real de la gente, es decir, en la cultura política. “La especial confianza que otorga el pueblo al líder fundador de una revolución, no se transmite como si se tratara de una herencia a quienes ocupen en el futuro los principales cargos de dirección del país” dijo Raúl Castro siendo todavía vicepresidente.

Sin embargo, examinar los requisitos de aquella vanguardia, más allá de su genio y dotes carismáticas, o de la condición irrepetible de aquella circunstancia, resulta útil para identificar desde hoy la capacidad política para construir consenso. 

No sobra recordar que esa capacidad se ejerció entonces en medio de un antagonismo político y una polarización social que escalaban cada día, manifiestos no solo en el debate ideológico, sino en la guerra real en curso, que poco se compara con el zipizape de las redes y la confrontación simbólica que algunos llaman hoy una especie de guerra.

Si de construir consenso se trata, entre las características de aquel liderazgo se me ocurre un puñado, que apunto sin orden de prelación. 

Una de ellas es la convocatoria que rebasa la esfera de los convencidos, mediante una prédica que busca incluir a todo el que no esté irremisiblemente en contra. Nada de lo que la Revolución se proponía o de lo que construyó ha sido obra solo de los revolucionarios. Ninguna de las conquistas del socialismo pertenece en exclusiva a los socialistas. Reconocerlo así no es un gesto bonito o magnánimo, sino el sentido mismo de una política que dice representar a la Nación. Ahí está el detalle, diría Mario Moreno.  

Otra característica es la capacidad para convencer y conseguir reconocimiento y apoyo, es decir, seguidores, motivados por lo nuevo, por intereses diversos, propios y ajenos, pero sobre todo por la expectativa de lo nuevo, que no tiene sentido si no es porque va a ser mejor. Incomparablemente mejor. 

Luego, interactuar con la cultura heredada, lidiar con la tradición, pero innovándola de manera creativa, sin trasplantes traídos por los pelos. Un diálogo político con el pasado no puede tomarse por un libro de historia, pero, si es original, en vez de un sonsonete de lugares comunes y frases hechas, convierte a la historia en parte del presente. Porque la historia como efemérides, o como historia de las ideas, antes o después de 1959, no es más que una disertación aburrida. Y falsa. 

La Revolución solo puede pensarse hacia adelante. Ello implica reinterpretar el pasado para interpretar el presente, e imaginar el futuro, pero no mirándolo por el espejo retrovisor. Nada anterior es más importante. Reemplazar la falta de imaginación por la razón tecnocrática, por mucho que esta prometa y parezca rigurosa, es un esfuerzo inútil para fomentar el consenso y representarse ese futuro. La razón revolucionaria no construyó el futuro como un momento remoto, sino como algo que se iba a poder tocar con la mano. La lucha por una vida más justa y plena no estaba en un viaje a otra galaxia. O no por mucho tiempo.

Los valores nuevos no son un fin en sí mismo, que la política pueda fabricar, sino que se derivan de la práctica social. Sin participación no hay pertenencia, y sin pertenencia, los valores nuevos son una abstracción, limitada a calcar el pasado, o más bien, el espectro del pasado. Digamos, la imagen de una antorcha que otros encendieron, y que se lleva adelante, por una ruta ya trazada por los ancestros, como en el Antiguo Testamento. En el sentido de fomentar valores, el significado político de esa antorcha radica en fabricarla a la medida de los nuevos tiempos, encenderla y correr con ella de manera diferente, y por rutas que se descubrirán.

Last, but not least, el éxito o la frustración de una política dirigida a fomentar el consenso depende de un ingrediente clave: la imaginación, sin la cual no hay política revolucionaria. Tampoco política económica, por cierto. 

A todas estas, ¿qué rayos es el consenso? ¿Lo contrario del disentimiento? ¿De la disidencia? ¿De qué sirve toda esa evocación histórica sobre tiempos remotos para entender lo que le pasa ahora mismo al consenso? ¿Cómo se relacionan ese pasado y los estilos de liderazgo con las características y condiciones de reproducción de la cultura política en Cuba? ¿Con la política a secas? ¿Cuántas áreas de problemas pudiéramos distinguir en esa interacción? Se me ocurren siete, que trataré en el próximo texto.

II

Hace unos años, escribí una “Carta a un joven que se va” (12 de junio, 2012) y la mandé a La Joven Cuba. En ese momento, no conocía a ninguno de sus editores, todos menores de 30 años, y solo sabía que el blog rescataba la herencia intelectual de la izquierda cubana. Aunque era larga para un blog, dijeron que les gustaba y la iban a publicar. Esa experiencia, la primera que tuve con las redes, me enseñó algunas cosas sobre consenso y disenso.

En unas 12 horas, se acumularon más de cien comentarios de todos los colores. Casi a la medianoche, descubrí que, entre los más furiosos, había un puñado que lo había estado haciendo sin parar desde por la mañana, y saturaban el espacio del debate. Los propios editores de LJC les habían estado respondiendo, pero seguían ahí. Una amiga experta me explicó luego que eran los trolls. Ella me recomendó que no contestara a aquella sarta de invectivas. Luego aparecieron reacciones más interesantes, en otro tono.

Una estaba escrita, aparentemente, por un pariente desconocido de mis amigos Pedro y Ricardo Monreal, que se decía radicado en la playa de Pomorie. Aquel joven cubano bulgarizado se refería a acontecimientos remotos como si los hubiera vivido, y escribía con la habilidad de un periodista de vasta experiencia. Otro experto en redes me sugirió que quizás fuera el heterónimo de un escritor conocido, pero no le hice mucho caso, porque la teoría de la conspiración me ha dado siempre de cara, como decía mi madre. Finalmente, meses después, un joven de nombre verificable respondió con un texto más bien largo, que tuvo un efecto de rebote sobre mi carta.

Aunque me confrontaba, pude entender que la carta era para él más bien un pretexto, eso que llamamos “cogerla de material de estudio” para su propia andanada de juicios críticos, muchos de los cuales me parecieron muy razonables, y algunos hasta ilustrativos de mis propios argumentos. Al final, cerraba diciendo que no regresaría a Cuba hasta tanto no se restableciera una democracia como la que él disfrutaba en el país europeo donde vivía. Además de poner mi carta en el candelero, como tiro al blanco, y de las lecciones aprendidas sobre la construcción del consenso y el disenso en las redes, la popularidad de su post tuvo para mí dos efectos posteriores, que quiero comentar desde la ventaja de los años pasados.

El primero fue que, gracias a ese rebote, alcancé lectores nuevos, también en el gobierno. Esa dinámica me enseñó algo sobre el seguimiento al consenso y al disenso desde arriba; y tuvo incluso cierta utilidad para algunas de mis investigaciones posteriores. El segundo fue igualmente aleccionador, y podría decir, fascinante. El hecho es que, un tiempo después, el joven de marras decidió regresar e iniciar un negocio familiar, aprovechando el modesto espacio abierto por las reformas, y aunque seguía allá, también estaba aquí. Confieso que me sentí contento al comprobar que la vida seguía siendo más rica y llena de escenarios imprevistos, sobre todo cuando uno no maneja mirando siempre el espejo retrovisor.

En la primera parte de este artículo terminaba preguntando qué era el consenso, cómo se relacionaba con el disenso y la disidencia, y hasta qué punto el pasado perfecto de los años primeros de la Revolución se relacionaba con una cultura política que nos ha seguido acompañando, con sus condiciones de reproducción, y con la política a secas. Desde esa mirada retrospectiva, volvía al presente, para sugerir siete áreas de problemas que podrían captar la interacción entre estos procesos y nuestra cultura política.

Como aprenden temprano cualquier estudiante de ciencia política y los buenos dirigentes, consenso y disentimiento no se excluyen; se implican. El arte de construir consenso es, en buena medida, el de lidiar con el disentimiento. La noción de que la unanimidad resultaba engañosa empezó a aparecer en el discurso gubernamental desde los debates de la Rectificación (1986-1990). Mucho antes, sin embargo, esa fábrica incesante de la imaginación política que es el habla había creado el neologismo “sinflictivo”, antónimo popular del término “conflictivo”, con el que se designaba a los que disentían frecuentemente en las asambleas o confrontaban con los jefes. El sinflictivo era ese unánime engañoso, que el discurso eventualmente acabaría emplazando entre los problemas a rectificar, como “unanimismo”. Aunque algunos observadores han hecho notar que es más probable ser objetado por “conflictivo”, “problemático” y “criterioso” que por «sinflictivo» ortodoxo o dogmático, el peso de aquellos debates lejanos en la legitimación del disentimiento no fue despreciable. 

En cualquier caso, si del consenso se trata, podría argumentarse que el de los años que corren está atravesado por el disentimiento quizás como nunca antes, al punto de que el discurso político lo ha naturalizado. Raúl Castro, por ejemplo, ha señalado que los dirigentes deben razonar “con argumentos sólidos, sin creerse dueños absolutos de la verdad; que sepan escuchar aunque no agrade lo que algunos digan; que valoren con mente abierta los criterios de los demás”. Sostiene que deben ser capaces de “fomentar la discusión franca y no ver en la discrepancia un problema sino la fuente de las mejores soluciones”, pues “la unanimidad absoluta generalmente es ficticia y por tanto dañina”.

Volviendo a nuestras siete áreas de problemas, la primera de todas es la que recoge las nuevas visiones sobre el socialismo que predominan hoy, en contraste con las existentes en los años iniciales, los 70 y 80. Esas nuevas visiones se arraigan en una sociedad más diferenciada, que se gestó, según han demostrado las investigaciones sociológicas desde los años anteriores al periodo especial, por el propio desarrollo social que el sistema generó. Como es lógico, la cultura política que ha acompañado este desarrollo, formada por creencias y comportamientos sociales diversos, no consiste solo en bipolaridades ideológicas, como antaño, sino en un proceso social más complejo y contradictorio. Son esas relaciones sociales cambiantes las que construyen un mapa más heterogéneo y un consenso con una estructura más diferenciada. De esa sociedad surge la demanda de un socialismo próspero, sostenible, soberano y democrático, no de una imposición de arriba.  

La segunda área o característica del nuevo entorno es la desconcentración en la reproducción de las ideas. En una sociedad con más alto nivel de escolaridad, expuesta a una educación política desde los niveles inferiores, y a una matriz cultural como la apuntada, las ideas políticas ya no irradian de un solo centro, institución o liderazgo. Es decir, que los resonadores ideológicos —no solo los de capitalismo-socialismo, sino los de la ideología socialista propiamente dicha— vibran en focos y espacios sociales diversos. Por ejemplo, la producción artística e intelectual.

En tercer lugar, la cultura socialista experimenta una nueva pluralidad. Según se sabe, el socialismo y el proyecto de la Revolución fueron impugnados desde el principio por una oposición anticomunista. En su defensa, las fuerzas políticas revolucionarias no tuvieron otra opción de sobrevivencia, por encima de sus diferencias, que la unificación orgánica, para poder enfrentar la santa alianza de esa oposición y los EEUU, en un bloque de hostilidad formidable. Sería difícil exagerar el efecto centrípeto de ese conflicto sobre la pluralidad del bloque revolucionario.

En cambio, 30 años después, el auge de debate crítico suscitado por el proceso de rectificación, la huella psicológica de la debacle del socialismo en Europa oriental, y la emergencia de nuevas relaciones entre la sociedad civil y el Estado, en medio de la crisis de los años 90, propiciaron una nueva pluralidad dentro de esa cultura política de izquierda. Como ejemplo al canto bastan las expresiones de disentimiento manifiestas en los debates y las consultas ciudadanas de los últimos años.

En cuarto lugar, el pensamiento y la cultura política del socialismo han dejado de expresarse hoy en un breviario único de tesis compartidas, como solía ocurrir hace más de 30 años. Muchos de los que se identifican como revolucionarios, socialistas o comunistas resuenan con ideas diferentes. De hecho, se puede constatar que la interacción entre unas maneras de pensar y otras no siempre se desenvuelve en un clima de diálogo apacible, sino que a veces se vuelve incandescente. Los déficits en la cultura del debate que estas broncas revelan corresponden, de cierta manera, con políticas que procuran avanzar en un terreno ignoto, el de la búsqueda de otro socialismo. Cada corriente se arroga saber cuál es y cómo se hace.  

La quinta área se refiere a la naturaleza de esas contradicciones, dentro de un proceso de transición como el que se vive. ¿Se trata de conflictos evitables o tienen una índole estructural? ¿Expresan las naturales diferencias entre concepciones distintas que siempre han convivido bajo una unicidad institucional monolítica solo en apariencia? ¿Es deseable y viable que una política inteligente y moderadora las amortigüe? ¿Reflejan el tipo de consenso exigido para maniobrar con eficacia y capacidad de respuesta rápida en una circunstancia de mayor vulnerabilidad relativa? ¿O más bien exponen a ese consenso al peligro de desgarrarse? ¿Cuál es el equilibrio óptimo entre consenso y disentimiento?

Hace unos días, un amigo me ponía como ejemplo la película Los dos papas. ¿Es más débil la Iglesia por dar cabida en su seno a corrientes tan diferentes como las que representan Ratzinger y Bergoglio? ¿O expresa la ecuación de una transición encaminada a un nuevo orden, aún indeterminado, y cuya incertidumbre nos rodea?

La sexta área implica una pregunta que no tiene nada de académica, aunque a algunos les parezca que sí: ¿en qué medida el sentido de la historia y del momento en que vivimos pasa por mirar el pasado de otra manera? Desde la reconstrucción de nuestros conflictos internos hasta la comprensión del que nos ata íntimamente a los EEUU; desde el uso de los medios de la cultura para defender la soberanía nacional hasta la aplicación de la teoría de la conspiración a todo lo que procede del Norte —incluidas las aves migratorias— la inteligencia sobre el pasado, y su significación para el presente, están sobredeterminadas rigurosamente por nuestro conocimiento. En la era de la google-ización del saber, la línea entre investigar y editorializar la historia se puede hacer más tenue e imperceptible de lo que solía ser en la era Gutenberg y la erudición analógica. De esa historia depende que se construya el presente con sentido del momento histórico, o con el de una defensa siciliana. Y que así mismo se imagine el futuro.  

Por último, a propósito de Internet, la séptima área nos trae una nueva geopolítica que, como ocurre con la cultura cívica, ha dejado atrás ciertas divisiones heredadas por las generaciones aún vivas. Por ejemplo, la de las representaciones topológicas que separaban la realidad circundante en “dentro” y “fuera”. Todo lo que ocurre en el mundo real, y circula a su manera en las redes, está adentro y afuera al mismo tiempo. Esto no significa, como afirman algunos entusiastas de la realidad virtual y los universos simbólicos, que vivimos en un mundo donde todo está en cualquier parte, los Estados naciones se esfuman, el sentido de lo territorial se borra, andamos por ahí con identidades trasnacionales, etc. Pero sí que la política nacional y la internacional están cada vez más interconectadas y son mutuamente dependientes. 

Si el disentimiento es estructural al consenso y la cultura cívica; si, aunque algunos no parezcan haberse enterado, ha sido naturalizado por el discurso político; si, además del arte y la literatura que se producen dentro de la Isla, la sociedad civil cubana lo ejerce a toda hora y en todas partes, ¿cuál es el lugar de la oposición en el campo real de esa sociedad y en el de su política cotidiana? ¿Qué es la disidencia, cuál es su naturaleza, su estilo político, sus maneras, aquí y ahora? ¿Son los que promueven el diálogo, la reconciliación nacional y el consenso democrático? ¿Los que encarnan la pluralidad saludable de la que hablan los obispos católicos?  ¿Los antípodas de los “autorizados” los “oficialistas”, los acomodados y silenciosos? ¿Son los “desautorizados” de siempre, los que expresan el fondo de una cultura criolla irreverente y genuina, como Rialta, aquel personaje de Paradiso, la novela de Lezama? ¿Podrían identificarse como una oposición leal? Esperemos a que pase la inauguración del nuevo gobierno en EEUU, para acercarnos al tema de modo ecuánime y razonable.


INAUGURACIÓN PRESIDENCIAL EN ESTADOS UNIDOS

Por Jorge Gómez Barata

La inauguración presidencial en Estados Unidos fue siempre un evento político festivo que esta vez, al celebrar el triunfo de Joe Biden, estuvo afectada, no porque faltara Donald Trump a quien nadie necesita, sino porque faltó la alegría y el optimismo que suelen acompañar los comienzos. En cambio, estuvieron presente la tristeza por los más de 20 millones de enfermos y los casi 400.000 fallecidos por la COVID-19, a los cuales se suman los cinco muertos durante el asalto al Capitolio de Washington, víctimas del aventurerismo del ex presidente Trump.

Desde hace 231 años los estadounidenses disfrutan de la toma de posesión de sus presidentes y desde 1871 cuando James Monroe decidió realizarlas al aire libre, frente al Capitolio, la ciudadanía participa de ellas. En la segunda inauguración de Lincoln, por primera vez los nativos americanos y los afroamericanos participaron en el desfile inaugural; las mujeres lo hicieron en 1917. La más concurrida ha sido la de Barack Obama en 2009 con más de un millón de participantes.

El 30 de abril de 1789, desde el balcón del Federal Hall en Nueva York, George Washington asumió el cargo de presidente de los Estados Unidos. Así mediante un juramento de 32 palabras, que nunca se ha modificado, se consumó la primera asunción presidencial, evento que 1857, cuando lo realizó James Buchanan, fue fotografiado por primera vez.

En estos actos, George Washington pronunció el discurso más lacónico
con 130 palabras, otro muy breve fue el de Franklin D. Roosevelt en 1945, en el cual empleó 550 palabras. William Henry Harrison en 1841 realizó el más largo empleando 8.445 palabras.

James Madison celebró el primer baile oficial para festejar su ascenso al poder, George Bush impuso un récord al organizar diez bailes oficiales. Para democratizarlos, James Polk introdujo el cobro de entrada, cosa que también hizo Franklin D. Roosevelt.

Donald Trump, no ha sido el primer presidente en desairar a su sucesor. Antes lo hicieron John Adams y John Quincy Adams (padre e hijo) los cuales dejaron plantados a sus sucesores, Thomas Jefferson y Andrew Jackson quien tampoco presenció la asunción del sucesor. En 1869, Andrew Johnson estuvo ausente cuando su relevo, Ulysses S. Grant fue investido. Por enfermedad, Woodrow Wilson no asistió a la inauguración de Warren G. Harding en 1921 y obviamente, Richard Nixon no estuvo en la juramentación de Gerald Ford.


En Estados Unidos, el juramento del cargo de presidente posee un valor intrínseco y constituye la verdadera toma de posesión; puede realizarse en cualquier lugar y ante cualquier persona con autoridad reconocida. En 1923, al ser informado de la muerte de Warren Harding, el vicepresidente Calvin Coolidge que se encontraba en Vermont, fue juramentado por su padre que era notario público y Lyndon Johnson accedió a la presidencia a bordo del Air Force One.

No existe ninguna disposición que obligue a jurar sobre algún texto. Por tradición la mayoría lo ha hecho sobre la Biblia. Fueron excepciones John Quincy Adams, Theodore Roosevelt y Franklin Pierce que emplearon la Constitución. Lyndon Johnson utilizó un misal católico. Barack Obama juró sobre dos biblias, una que perteneció a Abraham Lincoln y la otra a Martin Luther King.

Estados Unidos ha tenido 46 presidentes, sin embargo, el juramento se ha pronunciado en 70 ocasiones, en cinco fechas y seis lugares diferentes. Existen más juramentos que presidentes porque en nueve ocasiones lo han realizado vicepresidentes sustitutos de mandatarios que no pudieron concluir sus períodos. Además, porque en diez oportunidades el 4 de marzo y el 20 de enero en años electorales, fue domingo. Por tal motivo, para cumplir el mandato constitucional, los presidentes juraban en privado un día antes y luego lo repetían en público.

Debido a querellas políticas, en 1877 Rutherford B. Hayes, prestó juramento en secreto el 3 de marzo y luego lo hizo el cuatro y en 1985 el presidente Reagan, juró en privado para la televisión y luego lo repitió en el acto formal. Por su condición de agnósticos, Franklin Pierce y John Quincy Adams prometieron en lugar de jurar sus cargos.

Sólo Franklin D. Roosevelt tomó posesión en cuatro ocasiones sucesivas (1933, 1937,1941 y 1945). En la primera heredó la Gran Depresión y el auge fascista que condujo a la II Guerra Mundial. La segunda se realizó en 1937, la tercera en 1941 y la cuarta y última en 1945, por realizarse en medio de la II Guerra Mundial, al estar racionados los combustibles, el gas y la madera y por enfermedad del presidente, no hubo festejos.

Entre los más fastuosos y refinados actos de toma de posesión estuvieron los organizados para el ascenso de John F. Kennedy, cuyo baile inaugural fue auspiciado por Frank Sinatra. Entre otras estrellas estuvieron Fredric March, Sidney Poitier, Nat King Cole, Ella Fitzgerald, Gene Kelly, Tony Curtis, Janet Leigh, Bill Dana, Milton Berle, Harry Belafonte y el propio Sinatra.

En aquel evento, además del mandatario saliente, Dwight D. Eisenhower, estaban el expresidente Harry S. Truman y los futuros mandatarios Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon y Gerald Ford. Otras personalidades fueron Carl Sandburg, John Steinbeck, Ernest Hemingway, Brendan Behan, Mark Rothko.

También honraron la actividad cinco ex primeras damas, Edith Wilson, Eleanor Roosevelt, Bess Truman, todas viudas, además Mamie Eisenhower y algunas que lo serían después como Lady Bird Johnson, Pat Nixon y Betty Ford. Por su parte Bill Clinton tuvo en su elenco a Diana Ross, Ray Charles, Chayanne y Barack Obama contó con las actuaciones de Beyonce, Michael Jackson, Aretha Franklin, Bruce Springsteen, Shakira, Sheryl Crow y Stevie Wonder.

Las primeras damas han estado presentes en las tomas de posesión de sus esposos. Ellas han aportado calidez, glamour y amor. Las excepciones fueron: Thomas Jefferson, Andrew Jackson y Martin Van Buren, que al asumir el cargo eran viudos, así como Grover Cleveland y James Buchanan que eran solteros. Anna Harrison, esposa de William Harrison no acudió por estar enferma. John Tyler y Woodrow Wilson, enviudaron siendo presidentes y volvieron a casarse. Wilson con una dama con sangre indígena. En sus dos matrimonios Tyler engendró 15 hijos.

En las últimas décadas, la toma de posesión más deslucida fue la de Donald Trump que no contó con el apoyo de ningún artista de renombre. Para su baile en la ceremonia de inauguración de la presidencia Donald y Melania escogieron la clásica canción 'My Way', de Frank Sinatra. Su camino lo condujo a la derrota electoral y a la bancarrota moral.

Tal vez en su inmensa misericordia, Dios lo absuelva; la historia no lo hará. Debido a la situación sanitaria del país, por respeto a las víctimas de la pandemia y del Capitolio y por los quebrantos debidos a la insólita actuación de Donald Trump, la inauguración presidencial de Joe Biden y Kamala Harris fue modesta y triste. Buena suerte. Allá nos vemos.

21/01/2021
El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto! Al reproducirlo indicar la fuente

miércoles, 20 de enero de 2021

Discurso de toma de posesión del presidente Joseph R. Biden, Jr. Capitolio de los Estados Unidos de América

TRADUCCIONES EN ESPAÑOL

La Casa Blanca
Washington, D.C.
20 de enero de 2021

11:52 horas (hora de Washington D. C.)

Juez presidente del Tribunal Supremo Roberts, vice presidenta Harris, presidenta de la Cámara de Representantes Pelosi, líder Schumer, líder McConnell, vicepresidente Pence, mis distinguidos invitados, mis compatriotas estadounidenses, hoy es el día de Estados Unidos. Este es el día de la democracia, un día de historia y esperanza, de renovación y determinación. A través del crisol de los años, Estados Unidos cada vez ha sido sometido a pruebas, y Estados Unidos ha enfrentado los desafíos. Hoy celebramos el triunfo, no de un candidato, sino de una causa, la causa de la democracia. El pueblo, la voluntad del pueblo, ha sido escuchada, y la voluntad del pueblo ha sido atendida.

Otra vez hemos aprendido que la democracia es preciada. La democracia es frágil. Y en este momento, amigos míos, la democracia ha prevalecido. (Aplauso).

Por eso ahora, en este suelo sagrado, donde apenas hace algunos días la violencia trató de sacudir los cimientos mismos del Capitolio, nos unimos como una nación con Dios, indivisible, para llevar a cabo la transferencia pacífica del poder, como lo hemos hecho por más de dos siglos. Al mirar hacia adelante en nuestro sendero tan únicamente estadounidense, inquieto, audaz, optimista, ponemos nuestra mirada en la nación que sabemos qué puede ser y qué debemos ser.

Agradezco a mis predecesores de ambos partidos su presencia hoy aquí. Les agradezco desde el fondo de mi corazón. (Aplauso). Y yo conozco, (aplauso), yo conozco la resiliencia de nuestra Constitución y la fuerza, la fuerza de nuestra nación, como lo hace el presidente Carter con quien hablé anoche, y que no puede estar con nosotros hoy aquí, pero a quién saludamos por su vida entera dedicada al servicio.

Acabo de prestar el sagrado juramento que cada uno de esos patriotas ha prestado. El juramento prestado por primera vez por George Washington. Sin embargo, el relato de Estados Unidos no depende de ninguno de nosotros solos, no de algunos de nosotros, sino de todos nosotros, de nosotros el pueblo, que busca tener una unión más perfecta. Esta es una gran nación. Nosotros somos gente buena. Y a lo largo de los siglos, en la tormenta y en el enfrentamiento, en la paz y en la guerra, hemos llegado muy lejos, pero todavía tenemos que llegar más.

Hemos de apresurarnos hacia adelante con velocidad y urgencia porque tenemos mucho que hacer en este invierno de peligro y de posibilidades importantes. Hay mucho que reparar, mucho que restaurar, mucho que construir y mucho que ganar. Poca gente en la historia de nuestra nación ha enfrentado tantos retos o encontrado un momento más desafiante o difícil que el momento en hoy nos hallamos.

Un virus que aparece una vez cada siglo, que silenciosamente acosa al país. Se ha cobrado muchas vidas, tantas como las que Estados Unidos perdió en la Segunda Guerra Mundial. Se han perdido millones de puestos de trabajo, cientos de miles de negocios cerrados, un grito en favor de la justicia racial que ya lleva 400 años nos empuja a movernos. El sueño de la justicia para todos ya no ha de ser dilatado. (Aplauso).

Un grito por la supervivencia surge del propio planeta. Un grito que no puede ser más desesperado o estar más claro, y ahora el surgimiento del extremismo político, la supremacía blanca, el terrorismo doméstico que debemos enfrentar y que derrotaremos. (Aplauso).

Para superar estos desafíos, para restaurar el alma y asegurar el futuro de Estados Unidos se requiere algo más que palabras. Requiere la más esquiva de las cosas en una democracia, la unidad. Unidad. En otro enero, en el día de año nuevo de 1863, Abraham Lincoln firmó la Proclama de Emancipación. Cuando marcó el papel con la pluma el presidente dijo, y cito “si mi nombre alguna vez entra en la historia, ha de ser por este acto, en el que he puesto mi alma entera”.

“En el que he puesto mi alma entera”. Hoy, en este enero, mi alma entera está puesta en esto: poder unir a Estados Unidos, unir a nuestro pueblo, unir a nuestra nación. Y le pido a cada estadounidense que me acompañe en esta causa. (Aplauso).

Unirse para combatir a los enemigos que enfrentamos, la ira, el resentimiento y odio, el extremismo, la anarquía, la violencia, la enfermedad, la falta de empleo y la desesperanza. Con unidad podemos hacer grandes cosas, cosas importantes.

Podemos corregir los errores. Podemos poner a la gente a trabajar en buenos puestos. Podemos enseñar a nuestros niños en escuelas seguras. Podemos superar a este virus mortífero. Podemos premiar, premiar el trabajo y reconstruir la clase media y que haya cobertura de salud para todos. Podemos conseguir la justicia racial y podemos hacer otra vez a Estados Unidos la fuerza conductora del bien en el mundo.

Sé que hablar de unidad puede parecerle a algunos en estos días como una tonta fantasía. Sé que las fuerzas que nos dividen son profundas y sé que son reales. Pero también sé que no son nuevas. Nuestra historia ha sido una lucha constante entre el ideal estadounidense de que todos somos creados iguales con la fea y dura realidad del racismo, el nativismo, el miedo, la demonización que nos han separado desde hace mucho.

La batalla es perenne y la victoria nunca es segura. A lo largo de la Guerra Civil, la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial, el 11 de septiembre, por medio de luchas, sacrificios y pérdidas, nuestros mejores ángeles siempre han prevalecido. En cada uno de esos momentos, suficientes de nosotros, suficientes de nosotros, se han presentado para impulsarnos hacia adelante a todos, y eso es lo que podemos hacer ahora.

La historia, la fe y la razón muestran el camino, el camino hacia la unidad. Nos podemos ver entre nosotros no como adversarios sino como vecinos. Podemos tratar al otro con respeto y dignidad. Podemos unir fuerzas, dejar de gritar y templar los ánimos. Porque sin unidad no hay paz, sino amargura y furia. No hay progreso, solo un ultraje agotador. No hay nación, solo un estado de caos.

Este es nuestro momento histórico de crisis y desafío y la unidad es el camino a seguir adelante. Y debemos aprovechar este momento como los Estados Unidos de América. Si logramos hacerlo, les garantizo que no fracasaremos. Nosotros nunca, jamás, jamás, jamás hemos fracasado en Estados Unidos cuando hemos actuado juntos.

Y por ello hoy, en este momento, en este lugar, comencemos todo de nuevo, todos nosotros. Comencemos por escucharnos el uno al otro otra vez. Escuchen al otro. Miren al otro. Muestren respeto por el otro. La política no tiene porque ser un incendio furioso, destruyendo todo a su paso. Cada desacuerdo no tiene porque ser la causa de una guerra total. Y debemos rechazar la cultura en que los hechos propios son manipulados, e incluso creados artificialmente. (Aplauso).

Mis compatriotas estadounidenses, tenemos que ser diferentes a todo esto. Estados Unidos tiene que ser mejor que esto y yo creo que Estados Unidos es mucho mejor que esto. Basta mirar alrededor. Aquí estamos a la sombra de la cúpula del Capitolio, y ya se mencionó antes, completado durante la Guerra Civil, cuando la propia Unión estaba literalmente pendiendo de un hilo. Sin embargo resistimos. Prevalecimos.

Aquí estamos, mirando a este enorme paseo donde el doctor King habló de su sueño. Aquí estamos donde hace 108 años, en otra toma de posesión, miles de manifestantes trataban de bloquear el paso de valientes mujeres que marchaban en favor del voto. Y hoy celebramos la toma de posesión de la primera mujer en la historia de Estados Unidos elegida para un cargo como este, la vicepresidenta Kamala Harris.

¡No me digan que las cosas no pueden cambiar! (Aplauso).

Aquí estamos, al otro lado del Potomac, del cementerio de Arlington, donde los héroes que dieron toda la talla y última medida de su devoción, descansan en paz eterna. Y aquí estamos, pocos días después de que una turba desenfrenada supusiera que podía recurrir a la violencia para silenciar la voluntad del pueblo, para frenar el obrar de la democracia, para sacarnos de este territorio sagrado. Y eso no ocurrió. Y nunca ha de ocurrir. Ni hoy día, ni mañana. Ni jamás. Nunca jamás. (Aplauso).

A todos aquellos que apoyaron nuestra campaña, la fe que ustedes colocaron en nosotros me hace sentir humilde. A todos aquellos que no nos apoyaron permítanme decirles, escúchenme mientras avanzamos hacia adelante. Atiendan a lo que hago y a la medida de mi corazón.

Si todavía no están de acuerdo, que así sea. Eso es la democracia. Eso es Estados Unidos. El derecho a disentir pacíficamente, con las protecciones de nuestra república, es quizá la mayor fuerza de esta nación. Pero escúchenme claramente, el desacuerdo no debe llevar a la desunión. Y les prometo esto, seré un presidente para todos los estadounidenses, todos los estadounidenses. Y les prometo que lucharé tan arduamente por los que no me apoyaron como por los que sí lo hicieron. (Aplausos).

Hace muchos siglos, San Agustín, un santo de mi iglesia, escribió que un pueblo era una multitud definida por los objetos comunes de su amor. Definido por los objetos comunes de su amor. ¿Cuáles son los objetos comunes que amamos como estadounidenses, lo que nos define como tales?

Creo que lo sabemos. Oportunidad, seguridad, libertad, dignidad, respeto, honor y, sí, la verdad. (Aplausos). Las últimas semanas y meses nos han enseñado una dolorosa lección. Hay verdad y hay mentiras, mentiras dichas para obtener poder y beneficio.

Y cada uno de nosotros tiene un deber y una responsabilidad como ciudadanos, como estadounidenses, y especialmente como líderes, líderes que han prometido honrar nuestra Constitución y proteger nuestra nación, defender la verdad y derrotar las mentiras. (Aplausos).

Miren… (Aplausos)… Entiendo que muchos de mis compatriotas vean el futuro con miedo y trepidación. Entiendo que se preocupen por sus empleos. Entiendo que, como mi padre, se acuesten en la cama por la noche mirando al techo, preguntándose, ¿podré mantener mi cobertura médica, podré pagar mi hipoteca? Pensando en sus familias, en lo que vendrá después. Les prometo que lo entiendo.

Pero la respuesta no es volverse hacia el interior, retirarse en facciones rivales, desconfiar de aquellos que no se parecen… no se parecen a uno o recen de la forma en que uno lo haga o se informan de las noticias en la misma fuente que uno. Debemos terminar esta guerra incivil que enfrenta a los rojos contra los azules, al mundo rural contra el urbano, a los conservadores contra los liberales. Podemos hacerlo si abrimos nuestras almas en vez de endurecer nuestros corazones.

Sin embargo, si mostramos un poco de tolerancia y humildad, y si estamos dispuestos a ponernos en el lugar de la otra persona, como diría mi madre, sólo por un momento, ponernos en su lugar. Porque hay algo en la vida: no se sabe lo que el destino nos deparará.

Hay días en que necesitas una mano. Hay otros días en los que se nos llama a echar una mano. Así es como tiene que ser. Eso es lo que hacemos el uno por el otro.

Y si somos así, nuestro país será más fuerte, más próspero, más preparado para el futuro. Y todavía podemos estar en desacuerdo. Mis compatriotas estadounidenses, en el trabajo que tenemos por delante, nos vamos a necesitar unos a otros. Necesitamos toda nuestra fuerza para preservar… para perseverar a través de este oscuro invierno. Estamos entrando en lo que puede ser el período más duro y mortal del virus.

Debemos dejar de lado la política y finalmente enfrentar esta pandemia como una nación, una nación. Y les prometo esto. Como dice la Biblia, “Por la tarde las lágrimas pernoctan, por la mañana, júbilo”. Superaremos esto juntos. Juntos. Miren, amigos, todos mis colegas con los que presté servicio en la cámara y aquí en el senado, todos lo entendemos, el mundo está observando, mirándonos a todos nosotros hoy. Así que este es mi mensaje para los que están más allá de nuestras fronteras.

Estados Unidos ha sido puesto a prueba, y hemos salido más fuertes por ello. Repararemos nuestras alianzas y participaremos en el mundo una vez más. No para enfrentar los desafíos de ayer, sino los de hoy y de mañana. (Aplausos).

Y no sólo lideraremos con el ejemplo de nuestro poder, sino por el poder de nuestro ejemplo. (Aplauso). Seremos un socio fuerte y confiable para la paz, el progreso y la seguridad.

Miren, todos ustedes saben, hemos pasado por mucho en esta nación. En mi primer acto como presidente, me gustaría pedirles que se unan a mí en un momento de oración en silencio para recordar a todos aquellos que perdimos en este último año por la pandemia, esos 400.000 compatriotas estadounidenses: madres, padres, esposos, esposas, hijos, hijas, amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Les rendiremos homenaje convirtiéndonos en el pueblo y la nación que sabemos que podemos y debemos ser.

Así que les pido que recemos en silencio por los que han perdido sus vidas y los que han quedado atrás y por nuestro país.

[MOMENTO DE SILENCIO]

Amén, amigos, este es un momento de prueba. Nos enfrentamos a un ataque a nuestra democracia y a la verdad. Un virus furioso, una creciente desigualdad, el aguijón del racismo sistémico, la crisis del clima. El papel de Estados Unidos en el mundo. Cualquiera de estos sería suficiente para desafiarnos profundamente, pero el hecho es que los enfrentamos todos a la vez y presentan a esta nación una de las responsabilidades más graves que hemos tenido. Ahora vamos a ser puestos a prueba.

¿Vamos a dar un paso adelante, todos nosotros? Es hora de ser audaces, porque hay mucho que hacer. Y esto es seguro. Les prometo que seremos juzgados, ustedes y yo, por cómo resolvemos estas crisis acumuladas en nuestra era. La cuestión es si estaremos a la altura de las circunstancias. ¿Dominaremos este raro y difícil momento?

¿Cumpliremos con nuestras obligaciones y transmitiremos un mundo nuevo y mejor a nuestros hijos? Creo que debemos. Estoy seguro de que usted también lo cree. Creo que lo haremos. Y cuando lo hagamos, escribiremos el próximo gran capítulo de la historia de los Estados Unidos de América, la historia estadounidense, una historia que puede sonar como una canción que significa mucho para mí. Se llama “Himno estadounidense”. Y hay unos versos que destacan, al menos para mí.

Y dice: “El trabajo y las oraciones de siglos nos han traído hasta este día. ¿Cuál será nuestro legado? ¿Qué dirán nuestros hijos? Háganme saber en mi corazón cuando mis días hayan terminado. [Estados Unidos de] América, [Estados Unidos de] América, te di lo mejor de mí.” Agreguemos, agreguemos nuestro propio trabajo y oraciones a la historia de nuestra gran nación.

Si hacemos esto, cuando nuestros días terminen, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos dirán de nosotros, que dimos lo mejor de nosotros, que cumplimos con nuestro deber, que sanamos una tierra quebrantada. Mis queridos compatriotas estadounidenses, cierro el día en el que empecé, con un juramento sagrado ante Dios y ante todos ustedes. Les doy mi palabra, siempre seré sincero con ustedes. Defenderé la Constitución. Defenderé nuestra democracia. Defenderé a [los Estados Unidos de] América.

Y les daré a todos, a todos ustedes, mantendré todo lo que… hago a su servicio, no pensando en el poder sino en las posibilidades, no en los daños personales sino en el bien público. Y juntos escribiremos una historia estadounidense de esperanza, no de miedo. De unidad, no de división. De luz, no de oscuridad. Una historia de decencia y dignidad, amor y sanación, grandeza y bondad.

Que esta sea la historia que nos guíe, la historia que nos inspire, y la historia que cuenten las eras venideras de que respondimos al llamado de la historia, de que respondimos al momento. La democracia y la esperanza, la verdad y la justicia, no murieron en nuestra guardia, sino que prosperaron, que Estados Unidos aseguró la libertad en el país y se izó una vez más como una señal para el mundo. Eso es lo que debemos a nuestros antepasados, unos a otros, y a las generaciones futuras.

Así que, con propósito y determinación, nos dedicamos a las tareas de nuestro tiempo, sostenidos por la fe, impulsados por la convicción y dedicados unos a otros y al país que amamos con todo nuestro corazón. Que Dios bendiga a los Estados Unidos de América y que Dios proteja a nuestras tropas. Gracias, Estados Unidos.

FIN

12:13 horas (hora de Washington D.C.)


Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.

Aclaran dudas sobre funciones de Cadeca en el cambio de CUC por CUP y el recanje a pasajeros que van a salir del país (+Videos)

 Según el Presidente de Cadeca, estas instalaciones también participan en el recibo de depósitos de entidades para acreditar sus cuentas 

Foto: Internet

La prestación de servicios en las unidades de Cadeca también ha tenido un incremento como parte del proceso de ordenamiento monetario, y su participación activa puede aliviar la demanda de las sucursales bancarias.

El presidente de esta entidad, Joaquín Alonso Vázquez, dijo en entrevista con Radio Rebelde que todas las instalaciones están comprometidas en recibir los pesos convertibles que tiene la población en su poder.

Las personas que vayan al banco y vean que hay cola pueden ir a Cadeca, aseguró, al tiempo que explicó que la transacción es muy rápida, y cuentan con un sistema de reaprovisionamiento de efectivo a través de Sepsa, que permite ir tomando decisiones y mantener el servicio sin afectaciones.

Respecto a la compraventa de Moneda Libremente Convertible (MLC), Alonso Vázquez comentó que se mantiene el servicio, pero con la disminución drástica de la entrada de los turistas al país, también han disminuido las capacidades de venta de MLC. Por ello, explicó, hemos tenido que concentrar solamente la venta a aquellos pasajeros que van a salir al exterior y que necesitan recanjear; es decir, vendernos los pesos convertibles o pesos que adquirieron cuando entraron.

Solamente estamos dando el servicio de recanje, que es la operación de venta por Cadeca de MLC a pasajeros que van a salir del país y limitados hasta un máximo de 7 200 pesos, que antes era de 300 CUC, afirmó.

Después, agregó, mientras duren estos seis meses de la Tarea Ordenamiento, el cliente puede llegar con 300 CUC, que se les comprarán, y con los pesos se les dará la divisa de que se disponga. En ocasiones hay clientes que quieren dólares, pero si en ese momento no tenemos dólares tendremos que darles euros, puntualizó.

Según el Presidente de Cadeca, estas instalaciones también participan en el recibo de depósitos de entidades para acreditar sus cuentas y el pago a jubilados como el cobro de impuestos.

Ante un escenario de ordenamiento monetario, trascendió que esta entidad trabaja para seguir ampliando la gama de servicios que brinda a la población, las entidades y a las nuevas formas de gestión no estatal.

Cuba alista 100 millones de dosis de vacuna antiCovid-19

 

Muestra atrasos siembra de tomate en campos de Ciego de Ávila

 

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Ciego de Ávila, 20 ene (ACN) La siembra del tomate de la campaña de frío 2020-2021 está atrasada en Ciego de Ávila, lo cual repercute de manera negativa en la economía cubana al ser un renglón con gran peso en la sustitución de importaciones.

Pedro Manuel Díaz González, especialista en el cultivo de este vegetal en la Delegación Provincial de la Agricultura, precisó a la Agencia Cubana de Noticias que las lluvias de octubre y noviembre impidieron la continua preparación de las tierras para plantar semilla del apetecido alimento en las tres mil 792 hectáreas (ha) previstas, unas 866 más que en 2019.

De esta imprescindible hortaliza, potente antioxidante natural y rico en vitamina C, A, K, hierro y potasio, la tormenta tropical Eta perjudicó 252 ha plantadas entre el noveno y el décimo mes del año, de ellas se malograron 201, fundamentalmente de posturas, en las cuales podían haberse recolectado mil 366 toneladas y no solo las ocho que sirvieron.

Con destino a la industria hay cubiertas, hasta la fecha, mil 357 hectáreas (ha), de dos mil 600 que están en plan, y para el consumo de la población están otras 96 ha, de mil 192 previstas, dijo Díaz González.

Esperamos cerrar enero, fin de la campaña de siembra, con mil 953 ha plantadas, que aseguren un aproximado de unas 15 mil 656 toneladas para el procesamiento industrial y la elaboración de diferentes surtidos demandados en el mercado en frontera, consumo social y en los establecimientos del Comercio; y la venta directa en placitas y puntos de Acopio, añadió el especialista.

Las variedades de tomate que emplean en esta etapa son Radiante, Sol, TY-53, Caribeño, M-2 y Celeste, que tradicionalmente se desarrollan muy bien, y las solicitadas por los productores, agregó.

Todavía, acotó, no hay garantía de fertilizantes químicos, pero sí contamos con abonos orgánicos, entre ellos, la Agromena, aun insuficiente, y fertilizantes biológicos como el fitomás y el cebefer.

Entre las áreas tomateras que destacan en la provincia y también en el país están las ubicadas en Mamonal, perteneciente al municipio Majagua, caracterizado por sus excelentes tierras y cultura campesina en la siembra de ese fruto.

En la zona sobresalen los campesinos de las Cooperativas de Créditos y Servicios Reinaldo Maning, Orlando Expósito y Orlando González, tres de las mejores en Cuba que utilizan semillas nacionales.

Biden lleva a EEUU de vuelta al Acuerdo de París y detiene la construcción del muro con México

21/01/2021 - 1:00

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha firmado este miércoles sus tres primeros decretos, incluido el uso obligatorio de mascarilla en edificios federales, que muestran algunas de sus prioridades y su intención de revertir varias acciones de Donald Trump.

"He considerado que con el estado en el que la nación está no hay tiempo que perder. Vamos a trabajar de inmediato", ha dicho Biden al aparecer por primera vez en el Despacho Oval, destacando ante los periodistas que "este será el primero de los muchos compromisos que vamos a tener aquí".

Además del uso obligatorio de mascarilla en instalaciones de propiedad estatal, Biden ha firmado un decreto destinado a garantizar la igualdad racial y otro para que Estados Unidos regrese al Acuerdo de París.

"Algunas de las acciones ejecutivas que voy a firmar ayudarán a cambiar el curso de la crisis de la COVID-19 y a combatir el cambio climático de formas que no hemos hecho hasta ahora", ha agregado, calificando sus primeros pasos como presidente estadounidense como "puntos de partida" para cumplir las promesas hechas en campaña electoral.

Asimismo, ha reiterado su intención de firmar más órdenes ejecutivas. "Como indicamos anteriormente, vamos a firmar una serie de decretos durante los próximos días", ha dicho, según ha recogido la cadena de televisión CNN. El resto de medidas previstas en la batería de órdenes ejecutivas que el mandatario tiene previsto firmar incluyen reincorporar a Estados Unidos a la Organización Mundial de la Salud (OMS) o suspender la construcción del muro en la frontera con México.

Cronología de algunas de las medidas del gobierno de Trump contra el pueblo de Cuba

Granma les ofrece una cronología de algunas de las medidas tomadas contra Cuba por el presidente saliente de EE. UU., Donald Trump.

Foto: Granma

2017

  • 8 de junio La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) sancionó a la compañía American Honda Finance Corporation, por un valor de 87 255 USD, por aprobar 13 acuerdos de arrendamiento de autos entre la embajada de Cuba en Canadá y un concesionario de Honda en Ottawa.
  • 16 de junio Trump firma memorando presidencial en el que deroga acuerdos de Obama con Cuba.
  • 26 de junio La OFAC sancionó a la compañía estadounidense American Internacional Group por un valor de 148 698 dólares por proveer de cobertura de seguro a varios envíos de mercancías hacia o desde Cuba.
  • 3 de octubre Expulsión de 15 funcionarios de la Embajada de Cuba en Washington.
  • 8 de septiembre Donald Trump firmó un memorando en el que extendió por un año la aplicación de las sanciones económicas bajo el marco legal establecido en la Ley de Comercio con el Enemigo.
  • 26 de septiembre La OFAC prohibió una donación a una ong en Cuba debido a que el barco que transportaba la carga pertenecía a la compañía estadounidense Norwegian Cruise Line Holdings Ltd.
  • 29 de septiembre Suspensión de la emisión de visas en el consulado en La Habana.
  • 8 de noviembre El Departamento de Estado anunció la creación de la Lista de Entidades Cubanas Restringidas, en la que incluyó a 179 empresas cubanas con las cuales ciudadanos estadounidenses no pueden realizar transacciones financieras directas.
  • La OFAC anunció cambios regulatorios al programa de sanciones contra Cuba. Se eliminaron los viajes educativos individuales «pueblo a pueblo».
  • El Buró de Industria y Seguridad (BIS) estableció una política general de denegación de solicitudes de licencias para artículos de exportación que puedan ser usadas por entidades y subentidades en la Lista de Entidades Cubanas Restringidas.
  • 17 de noviembre La OFAC sancionó por 291 825 USD a la compañía belga bcc Corporate s.a., por vender tarjetas de crédito que fueron utilizadas para realizar compras en Cuba.

2018

  • 22 de febrero Donald Trump emitió una Proclama Presidencial para extender el estado de Emergencia Nacional que extendía hasta 2019 la capacidad del gobierno de regular el movimiento y el fondeo de las embarcaciones que, dentro de sus aguas territoriales, vayan a viajar o sean susceptibles de viajar a Cuba.
  • 10 de septiembre Trump firmó un memorando en el que extendió por un año la aplicación de las sanciones económicas a Cuba bajo el marco legal establecido en la Ley de Comercio con el Enemigo.
  • 5 de octubre La OFAC impuso una sanción de 5 263 171 USD a la entidad bancaria j.p. Morgan Chase por realizar transacciones y prestar servicios no autorizados a clientes incluidos en la Lista de Personas Especialmente Designadas y Bloqueadas entre 2008 y 2012.
  • 15 de noviembre El Departamento de Estado actualizó la Lista de Entidades Cubanas Restringidas, a partir de la incorporación de 27 nuevas empresas, para un total de 206.
  • 19 de noviembre La entidad bancario-financiera Société Générale s.a., con sede en Francia, acordó un pago total de 1 340 231 916,05 USD a la OFAC por procesar 796 transacciones que involucraban a Cuba.

2019

  • 16 de enero El Departamento de Estado anunció su decisión de suspender por 45 días la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, a partir del 1ro. de febrero, para, en ese plazo, estudiar en detalle la posibilidad de implementar o no el Capítulo III en lo adelante.
  • 14 de febrero La OFAC impuso una sanción de 5 512 564 dólares a la empresa AppliChem GmbH, con sede en Alemania, por 304 aparentes violaciones de las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos.
  • 11 de marzo El Departamento de Estado anunció una actualización de la Lista de Entidades Cubanas Restringidas, con la incorporación de cinco nuevas subentidades (Gaviota Hoteles Cuba, Hoteles Habaguanex, Hoteles Playa Gaviota, Marinas Gaviota Cuba y Fiesta Club Adults Only). Con ello sumaron 211 entidades.
  • 5 de abril La OFAC incluyó en su lista de sancionados a 34 embarcaciones propiedades de la petrolera venezolana pdvsa, así como a otras dos compañías extranjeras (Ballito Shipping Incorporated y ProPer In Management Incorporated), alegando que prestaban servicios a Caracas para el envío de crudo a Cuba.
  • 8 de abril La administración de Trump canceló el acuerdo firmado en enero entre las Grandes Ligas del Béisbol (mlb) y la Federación Cubana de este deporte, que permitiría a peloteros de la Isla jugar en ese nivel deportivo.
  • 9 de abril La OFAC impuso una sanción a Standard Chartered Bank, entidad del sector bancario-financiero con sede en Inglaterra, ante aparentes violaciones de las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos.
  • 11 de abril La OFAC impuso sanciones a las compañías inglesas Acteon Group Ltd. y 2h Offshore, por el monto de 227 500 y 213 866 USD, respectivamente.
  • 12 de abril La OFAC sancionó a cuatro empresas que operaban en el sector petrolero de Venezuela y a nueve buques que se destinaban a la transportación del crudo venezolano, algunos de los cuales habrían transportado petróleo a Cuba.
  • 15 de abril La OFAC impuso sanciones a las compañías UniCredit Bank Austria y a la italiana UniCredit Bank SpA.
  • 17 de abril El secretario de Estado, Mike Pompeo, ofreció declaraciones a la prensa anunciando la activación total del Título III de la Ley Helms-Burton, a partir del 2 de mayo de 2019.
  • 24 de abril El Departamento de Estado actualizó la Lista de Entidades Cubanas Restringidas, mediante la inclusión de cinco nuevas entidades, para un total de 216.
  • 4 de junio La OFAC anunció una política de denegación de licencias para los viajes de transporte de pasajeros (cruceros), las embarcaciones recreativas y las aeronaves privadas.
  • La OFAC dispuso que los viajeros estadounidenses que lleguen a Cuba bajo cualquiera de las 12 categorías no puedan realizar transacciones financieras directas con empresas incluidas en la Lista de Entidades Cubanas Restringidas.
  • 13 de junio La OFAC sancionó a las compañías estadounidenses Expedia Group Inc, Hotelbeds usa Inc y Cubasphere Inc. por supuestas violaciones a las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos
  • 3 de julio El Departamento del Tesoro incluyó a la empresa Cubametales en la Lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN).
  • 20 de junio El Departamento de Estado incluyó a Cuba en la peor categoría (nivel tres) en un informe sobre la Trata de personas.
  • 25 de julio El Departamento de Estado incluyó a dos nuevas instituciones en la Lista de Entidades Cubanas Restringidas, para un total de 218.
  • 6 de septiembre La OFAC actualizó las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos al imponer un límite de hasta mil USD por trimestre a las remesas familiares y suspendió las remesas de donación (no familiares), así como las transferencias relacionadas con Cuba que tengan su origen y destino fuera de EE. UU. (U-Turn).
  • 13 de septiembre Donald Trump prorrogó por un año más la vigencia de la Ley de Comercio con el Enemigo para Cuba.
  • 17 de septiembre La OFAC incluyó en la Lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN)  a tres individuos (dos de nacionalidad colombiana y uno italiana) y 17 compañías (12 basadas en Colombia, cuatro en Panamá y una en Italia), al alegar que estuvieron involucradas en el transporte de petróleo a Cuba.
  • 19 de septiembre Expulsión de dos funcionarios de la misión cubana en la ONU.
  • 26 de septiembre Inclusión del General de Ejército y su familia en inmoral lista de sancionados
  • 30 de septiembre Restricciones de visa a funcionarios cubanos asociados a programas de cooperación médica internacional, bajo la Sección 212 (a)(3)(c) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad.
  • 1ro. de octubre La OFAC impuso una sanción de 2 718 581 dólares a la compañía General Electric, por 289 aparentes violaciones de las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos.
  • 18 de octubre El Buró de Industrias y Seguridad (BIS) anunció nuevas enmiendas a las Regulaciones para la Administración de Exportaciones y una política general de denegación de licencias para el arrendamiento de aeronaves a aerolíneas estatales cubanas.
  • El BIS dispuso el impedimento de reexportación a Cuba de artículos extranjeros que contengan más de un 10 % de componentes estadounidenses.
  • El BIS anunció la revisión de la Excepción de Licencia «Apoyo al Pueblo Cubano» para que no se puedan realizar determinadas donaciones al gobierno de Cuba y al Partido Comunista.
  • El BIS limitó la exportación de bienes destinados a mejorar la infraestructura de telecomunicaciones a aquellos que faciliten el «libre flujo de información» entre el pueblo cubano.
  • 25 de octubre El Departamento de Transporte anunció la suspensión de todos los vuelos de aerolíneas estadounidenses desde EE. UU. a Cuba, con excepción de los dirigidos al aeropuerto internacional José Martí, de la Habana.
  • 15 de noviembre El Departamento de Estado actualizó la Lista de Entidades Cubanas Restringidas, mediante la adición de cinco nuevas entidades, para un total de 223.
  • 26 de noviembre La OFAC anunció la inclusión de la empresa Corporación Panamericana s. a. en la Lista de Nacionales Especialmente Designados.
  • 3 de diciembre La OFAC anunció la inclusión de seis buques (uno de bandera panameña y el resto venezolana) en la SDN por transportar crudo a Cuba.
  • 9 de diciembre La OFAC anunció el arreglo, para evitar un pleito civil, con la compañía Allianz Global Risks us Insurance Company, con sede en Chicago, por el monto de  170 535 USD.
  • La OFAC anunció el arreglo, para evitar un pleito civil, con la compañía Chubb Limited, con sede en Suiza, por el monto de  66  212 USD, por realizar transacciones y otras operaciones relacionadas con los seguros de viajes a Cuba.
  • 20 de diciembre Inclusión de Cuba en una Lista Especial de Vigilancia, en virtud de la Ley de Libertad Religiosa Internacional, de 1998.
  • 31 de diciembre La Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBPC) informó a la Federación Cubana de Béisbol que no podrá garantizar la presencia de Cuba en la Serie del Caribe, tras ceder a presiones de EE. UU.

2020

  • 2 de enero Inclusión absurda del ministro de las far, general de cuerpo de Ejército, Leopoldo Cintra Frías, en lista de sancionados.
  • 10 de enero El Departamento del Transporte suspendió todos los vuelos chárteres entre EE. UU. y Cuba, excepto los dirigidos al aeropuerto internacional José Martí, de La Habana.
  • 26 de febrero Entró en vigor la nueva normativa de la compañía estadounidense Western Union, que elimina la posibilidad de enviar remesas a Cuba desde terceros países.
  • 6 de mayo La OFAC anunció un arreglo de 257 862 USD, para evitar un pleito civil, con la entidad Biomin America, debido a aparentes violaciones de las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos.
  • 13 de mayo Notificación del Departamento de Estado al Congreso estadounidense sobre certificación de Cuba bajo la Sección 40A de la Ley de Control de Exportación de Armas, como país que «no coopera plenamente» con los esfuerzos antiterroristas de EE. UU.
  • 3 de junio El Departamento de Estado anunció la inclusión de siete entidades en la Lista de Entidades Cubanas Restringidas, entre ellas la compañía Fincimex.
  • 5 de junio El Departamento del Tesoro denegó la renovación de la licencia que permitía a Marriott International operar un hotel en Cuba, al tiempo que prohibió a la compañía desarrollar futuros negocios en el país.
  • 8 de julio La OFAC anunció que había llegado a un arreglo, de 134 523 dólares, para evitar un pleito civil, con la compañía estadounidense Amazon Inc., por aceptar y procesar pedidos en sus sitios web, para personas ubicadas o empleadas por misiones extranjeras de Cuba.
  • Inclusión de Cuba en listado de «adversarios extranjeros», supuestamente involucrados en conductas adversas para la seguridad nacional de EE. UU.
  • 6 de agosto Inclusión de Cuba en el Nivel 4 del Sistema de Alerta de Viajes del Departamento de Estado.
  • 13 de agosto El Departamento del Transporte anunció la suspensión de todos los vuelos chárter privados entre ese país y Cuba, excepto los autorizados a La Habana y otros con fines médicos de emergencia, búsqueda y rescate, y los considerados de interés para EE. UU.
  • 9 de septiembre Donald Trump extendió por un año más las restricciones del bloqueo contra Cuba bajo la Ley de Comercio con el Enemigo.
  • 24 de septiembre Se anunció la Creación de la Lista de Alojamientos Prohibidos en Cuba, en las que se incorporarán entidades bajo la propiedad o el control del gobierno, de un funcionario del gobierno, de un miembro del Partido Comunista, o de los familiares cercanos de estos.
  • Se restringió la importación hacia EE. UU. de productos de alcohol y tabaco de origen cubano.
  • Se eliminó la autorización a personas sujetas a la jurisdicción estadounidense a asistir u organizar reuniones o conferencias profesionales en Cuba.
  • Se eliminó la autorización mediante licencia general para las transacciones relacionadas con actuaciones públicas, clínicas, talleres, competiciones deportivas y de otro tipo y exposiciones.
  • 28 de septiembre Fue anunciada una nueva actualización de la Lista de Entidades Cubanas Restringidas del Departamento de Estado, mediante la adición de American International Services (AIS) con la que sumó un total de 230 entidades.
  • 30 de septiembre La OFAC incluyó a Luis Alberto Rodríguez López-Calleja en la Lista de Nacionales Especialmente Designados. Con la inclusión suman 112 las entradas relacionadas con Cuba en el referido listado.
  • 1ro. de octubre La OFAC hizo público un acuerdo para evitar un pleito civil con la empresa de servicios de viaje registrada en Nueva York, Generali Global Assistance, Inc (GGA). El monto a pagar por la entidad fue de 5 864 860 USD.
  • Directiva presidencial que extendió por un año las restricciones de otorgar fondos federales para intercambios culturales y educacionales a Cuba.
  • 23 de octubre La OFAC impide a personas sujetas a la jurisdicción de EE. UU., procesar remesas desde y hacia Cuba que involucren a empresas incluidas en la Lista de Entidades Cubanas Restringidas del Departamento de Estado. En virtud de estos cambios, quedarían imposibilitados los envíos a través de Fincimex y AIS.
  • 18 de noviembre El Departamento de Transporte denegó una solicitud de las charteadoras Skyway Enterprises, Inc. y IBC para operar vuelos a Cuba con carga humanitaria.
  • 7 de diciembre Mantenimiento en la Lista Especial de Vigilancia en virtud de la Ley de Libertad Religiosa Internacional, según la cual el Secretario de Estado designa anualmente a los gobiernos que han «participado o tolerado violaciones sistemáticas, continuas y atroces de la libertad religiosa».
  • 21 de diciembre La OFAC incluyó en la Lista de Nacionales Especialmente Designados a las entidades Fincimex, Gaesa y Kave Coffee.
  • 31 de diciembre La OFAC impuso una sanción a la compañía estadounidense BitGo.
  • Entre 2019 y 2020 Cuba sufrió los mayores impactos por el bloqueo, con pérdidas calculadas en más de 5 000 millones de dólares. La administración de Trump también puso más de 50 millones de dólares en financiar la subversión en Cuba, y creó una Fuerza de Tarea en internet con igual objetivo.

2021

  • 1ro. de enero El Departamento de Estado incluyó al Banco Financiero Internacional en la Lista de Entidades Cubanas Restringidas.
  • 11 de enero Inclusión de Cuba en la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo.
  • 14 de enero Inclusión de Cuba en la lista de Adversarios Extranjeros del Departamento de Comercio, en virtud de una orden ejecutiva firmada por Trump.
  • El Departamento del Comercio de EE. UU. anunció nuevos controles a la exportación de tecnologías y actividades específicas que puedan servir a la inteligencia militar en China, Cuba, Rusia, Venezuela y otros países que supuestamente apoyan el terrorismo y están sujetos a medidas unilaterales de EE. UU.
  • Se modificaron las Regulaciones para el Control de las Exportaciones con el objetivo de prohibir ciertas transacciones que planteen un riesgo indebido o inaceptable para la seguridad nacional de EE. UU. en materia de tecnología de la información y comunicaciones.
  • 15 de enero La OFAC anunció la inclusión del Ministerio del Interior de Cuba y del ministro, general de brigada Lázaro Alberto Álvarez Casas, en la Lista de Nacionales Especialmente Designados.