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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 13 de julio de 2021

El dilema de la transición del capitalismo al socialismo. Entre la propuesta global de Marx y la visión teórico-práctica de Lenin

Daniel Rafuls Pineda1  * 

1Facultad de Filosofía e Historia, Universidad de la Habana, Cuba.

RESUMEN

El artículo presenta una revisión crítica de algunas de las tesis más difundidas sobre los inicios de la transición al socialismo, enarboladas a partir de postulados esenciales desarrollados por Marx, Engels y Lenin, para explicar cuestiones teóricas generales y mecanismos específicos que deberían conducir a la superación del capitalismo. La propuesta intenta rescatar el derrotero teórico-metodológico que, en sus dimensiones más globales, podrían seguir algunos países a partir de contextos nacionales de poco desarrollo, luego de una revolución política que no fuera consecuencia directa del freno que las relaciones de producción han impuesto al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas -que caben, potencialmente, dentro del modo de producción capitalista-, sino de los conflictos generados por la imposibilidad de los gobernantes de conducir los proyectos sociales y la capacidad de los gobernados de aprovechar las situaciones revolucionarias, tal como ocurrió en Rusia y hasta en Cuba.

INTRODUCCIÓN

En el argot académico general y hasta en el político el tema de la transición se expresa de distintas maneras. Mientras en el ámbito de las ciencias naturales, técnicas y exactas se habla de transición de un estado físico a otro o de unas especies biológicas a otras, de transición tecnológica y energética, así como de otros procesos de conversión de un objeto -tangible o no- en otro distinto, en la esfera social se polemiza, mayormente, acerca de la transición demográfica y generacional, de la transición económica y, en particular, -entre otras múltiples formas de cambios en los contextos nacionales e internacionales- de «transición política», lo que ha sido más recurrente, sobre todo, para explicar lo que también se ha dado en llamar «transición a la democracia».

Pero la transición a la democracia, desde estas perspectivas, solamente se aprecia como un proceso de transformación de regímenes considerados autoritarios como los existentes, en su momento, en Portugal, España y Grecia, América Latina o la propia Europa del Este y otros países llamados democráticos. Este proceso tiene el objetivo de crear o fortalecer, según sea el caso, las estructuras político-institucionales del sistema político capitalista y no su transformación en otras distintas.

Sin embargo, la transición política también puede ser asumida como el inicio de una profunda revolución social, un proceso de cambios que genera -de forma más o menos rápida y radical- la destrucción de formas de participación, socialización y culturas políticas, sustentadas en instrumentos capitalistas privados de apropiación productiva para dar lugar a otras de mayor complejidad y que tienen su fundamento en un modo de producción distinto. Fue lo que Marx denominó período de tránsito del capitalismo al comunismo y que Lenin enfocó -en la mayor parte de su obra escrita- como de tránsito al socialismo o de construcción socialista2 y que -en el contexto cubano actual- nos obliga a volver a indagar, cuál fue el derrotero global de ese tránsito y cómo ellos percibían, dentro de este, la relación Estado-mercado, lo que tuvo particular relevancia a partir de la obra de Marx, Crítica del Programa de Gotha, oficialmente conocida como Glosas marginales al programa del Partido Obrero Alemán, escrita en 1875 (Marx, 1986).

Pero, por la diversidad de criterios -a veces contrapuestos- con que los defensores del marxismo han afrontado los problemas de construcción del socialismo, el considerable éxito que han tenido muchos de los llamados «revisionistas» en su apreciación sobre el probable descalabro de las experiencias del socialismo histórico, así como la claridad y profundidad con que Lenin, posteriormente, analizó esta obra, la propuesta es realizar su análisis, no a partir de nuestra exclusiva interpretación del asunto, sino de lo que parece haber entendido Lenin sobre ese texto de Marx en su célebre trabajo El Estado y la revolución (Lenin, 1985a3y en otros.

1. PLANTEAMIENTO DE LA CUESTIÓN POR MARX

En este sentido, lo primero que Lenin decidió aclarar fue que no existe contradicción alguna entre la posición de Marx, que parece ser más partidario del Estado en el comunismo, y la de Engels que propone a Bebel lanzar por la borda toda charlatanería sobre la palabra Estado -plasmada en el programa de la socialdemocracia alemana- y sustituirla por la de comunidad. Para el líder revolucionario ruso ellos abordaban temas y objetivos distintos.

Así, mientras Engels (1986) desacreditaba la idea lassalleana del Estado popular libre a que aspiraba el Partido Obrero Alemán, revelándolo como una palabrería cuya única significación era «un Estado que es libre respecto a sus ciudadanos, es decir, un Estado con un gobierno despótico» (p. 32), por otra parte, Marx (1986) -luego de aclarar que «la libertad consiste en convertir al Estado de órgano que está por encima de la sociedad en un órgano completamente subordinado a ella» (p. 22)- se interesaba de forma más profunda por el desarrollo de la sociedad comunista.

La crítica marxista dirigida a la indistinta utilización de las categorías «Estado actual» y «sociedad actual» en el Programa de Gotha demuestra que tal desconocimiento del tema lleva a Lassalle a la idealización de un «Estado del futuro» que él llamaba socialista y que estaría basado, entre otras medidas democráticas, en el sufragio universal y la legislación directa, lo que, según Marx, ya era (en el propio 1875) representativo de un «Estado actual» en Suiza y los Estados Unidos.

Los socialdemócratas alemanes no supieron entender que ese llamado «Estado socialista del futuro» era la república democrática que, por iniciativa de Lassalle, debía ser implantada por medios legales en el Imperio alemán, que mostraba «un despotismo militar de armazón burocrático y blindaje policíaco» (Marx, 1986, p. 23). Esto, de hecho, era algo prácticamente imposible.

Lassalle, el genio inspirador del Programa de Gotha, y sus seguidores ignoraban que tanto el Estado alemán como el inglés sustentaban su existencia en las bases de la moderna sociedad burguesa y que una transición a una sociedad futura verdaderamente diferente a la actual, no podría resolverse ni mediante la conjugación de las palabras Estado y pueblo, ni mediante el perfeccionamiento del «Estado actual», sino a través de un análisis rigurosamente científico del problema. Y es justamente refiriéndose a este último señalamiento de Marx que Lenin (1985a) plantea: «lo primero que ha establecido, con absoluta precisión, toda la teoría del desarrollo y toda la ciencia en general […] es la circunstancia de que, históricamente, debe haber, sin duda, una fase especial o una etapa especial de transición del capitalismo al comunismo» (p. 88).

2. LA TRANSICIÓN DEL CAPITALISMO AL COMUNISMO

Aunque la idea de la elevación del proletariado a clase dominante y su conquista de la democracia fue elaborada por Marx y Engels hace más de ciento setenta años en El manifiesto comunista (Marx y Engels, 1974), su concepción de la dictadura del proletariado como instrumento para la transición al comunismo, se desarrolló en la Crítica del Programa de Gotha de Marx. Fue en este texto donde plasmó su conocida tesis con respecto a que «entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado» (Marx, 1986, p. 23). Respecto a esta afirmación, Lenin (1985a) también analizó las virtudes del mismo concepto bajo la dictadura proletaria en el segundo epígrafe del trabajo mencionado, al tiempo que valoró, desde el punto de vista de clases, los límites de la democracia en condiciones de dictadura de la burguesía.

Para Lenin -como demostró a lo largo de toda su obra-, aun cuando la democracia proletaria tampoco llega a representar a todo el pueblo, al menos es superior a la burguesa en el sentido de que, por primera vez, defiende los intereses de la entonces mayoría explotada sobre la mayoría explotadora. Esto, sin embargo, no significaba que tal Estado socialista fuera un «Estado popular libre», como indicara Lassalle, porque «mientras el proletariado necesite todavía el Estado, no lo necesitará en interés de la libertad, sino para someter a sus adversarios, y tan pronto como pueda hablarse de libertad, el Estado dejará de existir» (Engels, 1986, p. 32). Aquí Lenin muestra su total acuerdo con Engels cuando afirma: «solo en la sociedad comunista, cuando se haya roto ya definitivamente la resistencia de los capitalistas, cuando no haya clases (es decir, cuando no existan diferencias entre los miembros de la sociedad por su relación con los medios de producción), solo entonces desaparecerá el Estado y podrá hablarse de libertad» (Lenin, 1985a, p .91).

En un sentido similar, pero todavía con mayor precisión, se expresó el propio Lenin más adelante, como parte de su aceptación de la idea acerca de la extinción del Estado: «solo el comunismo suprime, en absoluto, la necesidad del Estado, pues no hay nadie a quién reprimir, “nadie” en el sentido de clase, en el sentido de una lucha sistemática contra cierta parte de la población» (Lenin, 1985a, p. 93).

Independientemente de que en el capítulo V de El Estado y la revolución (Lenin, 1985a) no se dice una sola palabra acerca de quién es ese «alguien» a quien reprimir, no sería difícil deducir que si en este texto básico de Lenin -como en la propia Crítica del Programa de Gotha (Marx, 1986)- no se reconoce ningún período de transición entre el capitalismo y la primera fase de la sociedad comunista, ni se asume la necesidad de suprimir la propiedad de los burgueses y terratenientes -en el contexto teórico que se analiza, esto debe haberse realizado algún tiempo después de la revolución proletaria-, entonces, ese «alguien» a quién reprimir en esa primera fase, además de los potenciales intentos de restauración de la propiedad de la burguesía, solo podría estar relacionado con la regulación y la limitación de otras formas menores de la propiedad y gestión que aún no estuvieran socializadas.

Por eso, luego de haber analizado todo el segundo epígrafe del capítulo «Las bases económicas de la extinción del Estado» -que Lenin dedica al estudio de la referida obra de Marx- se puede concluir que, desde el análisis de las palabras de Marx (1986), «entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista […] corresponde […] un período político de transición» (p. 23), hasta la afirmación de Lenin (1985a): «sin dejarse llevar de utopías, Marx determinó en detalle lo que es posible determinar ahora acerca de este porvenir, a saber: la diferencia entre las fases (grados o etapas) inferior y superior de la sociedad comunista» (p. 93), ambos coinciden en que la primera fase (socialismo) de la formación económico-social comunista constituye el período de transición y que, a partir de la revolución política del proletariado, comienza la extinción del Estado y culmina en la antesala de la segunda fase (o comunista) de desarrollo. Nada indica alguna interpretación distinta.

3. LA PRIMERA Y SEGUNDA FASE DE LA SOCIEDAD COMUNISTA

La idea lassalliana referida a que en el socialismo el obrero recibiría el fruto íntegro del trabajo también fue desacreditada por Marx cuando explicó que, en esta etapa, parte de lo producido por el obrero debería ir a la reposición de los medios de producción consumidos, a la ampliación de la producción misma, al fondo de seguros contra accidentes u otras calamidades y, finalmente, a los medios sociales de consumo. Allí él demostró que lo único variable en el socialismo -aunque podría ser una ventaja, a diferencia del capitalismo donde los hombres tenían derecho formal a adueñarse de la tierra, los ferrocarriles y de otros medios de producción, con la consiguiente posibilidad de engendrar explotación- era que nada podría pasar a ser propiedad del individuo fuera de los medios individuales de consumo. En este sentido, sobre el programa del Partido Obrero Alemán, Marx (1986) aclaró:

No es de una sociedad comunista que se ha desarrollado sobre su propia base, sino de una que acaba de salir, precisamente, de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta, todavía, en todos sus aspectos, en lo económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede. Congruentemente con esto, en ella el productor individual obtiene de la sociedad, después de hechas las obligadas deducciones, exactamente lo que le ha dado. (p. 14)

Pero este beneficio potencial, según confirmaba Lenin, aun en condiciones de propiedad común sobre los medios de producción -es decir, bajo el «socialismo» en el sentido corriente de la palabra, cuando ya se hubiera eliminado la propiedad privada como principal estandarte del derecho burgués- no dejaría de ser limitado. No superaría el «estrecho horizonte del derecho burgués», según las propias palabras de Marx (1986, p. 15).

Marx veía en el insuficiente desarrollo de las fuerzas productivas la causa de que los hombres, teniendo cualidades físicas e intelectuales diferentes y, por tanto, distintas formas y posibilidades de aportar al bien público, recibieran en esa futura sociedad solo lo que cada uno pudiera aportar -equitativamente- a ella y no lo que realmente necesitaban. Este análisis lo lleva a aclarar que «estos defectos son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista, tal como brota de la sociedad capitalista después de un largo y doloroso alumbramiento. El derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado» (Marx, 1986, p. 15). De este último fragmento, sin embargo -a contrapelo de las coincidencias de Marx y Lenin descritas sobre las dos fases de la sociedad comunista, como únicas etapas que marcan el derrotero de la revolución proletaria- se pudiera derivar la existencia de un período especial de tránsito del capitalismo a la primera fase (socialismo) que todavía no ha sido mencionado.

En efecto, para Marx la primera fase (socialista) de la sociedad comunista brota de la sociedad capitalista después de un largo y doloroso alumbramiento. Es una idea que, a simple vista, también parece ser reforzada por Lenin en sus Materiales preparatorios del Estado y la revolución(Lenin, 1985b), -oficialmente reconocido como El marxismo y el Estado- donde, al lado del referido fragmento de Marx y en forma de esquema calificó como «largo y doloroso alumbramiento, la primera fase de la sociedad comunista y la fase superior de la sociedad comunista» (Lenin, 1985b, p. 129). Pero son palabras que, a lo largo de toda la obra de Marx y de Lenin, no parecen ser ilustrativas de su interés personal en resaltar tres etapas a desarrollar después de la revolución política del proletariado, sino de reconocer que el inicio de la fase socialista, que antecede a la segunda fase o fase superior, sería consecuencia directa de un «largo y doloroso alumbramiento» gestado dentro del capitalismo a partir de sus propias contradicciones internas. Nada indica la posibilidad de conjeturas distintas.

4. DILEMAS DE LA TRANSICIÓN EN LA PRÁCTICA CONCRETA

El tema de la transición, sin embargo, no solo fue tratado por Marx y Lenin en estas dos obras teóricas básicas estudiadas; además, resultó particularmente profundizado por el propio líder bolchevique en las nuevas condiciones en que se desarrolló la Gran Revolución socialista de octubre de 1917. Este fue el contexto a partir del cual Lenin (1986a) comenzó a enunciar frases lapidarias como: «entre el socialismo y el capitalismo se extiende un largo período, más o menos difícil, de transición, de dictadura del proletariado» (p. 273); o, por ejemplo: «estamos lejos incluso de haber terminado el período de transición del capitalismo al socialismo» (Lenin, 1986a, p. 281), donde, por primera vez, se hablaba en forma explícita de un período de transición del capitalismo al socialismo o, ulteriormente, de la construcción del socialismo y, por tanto, de un posible nuevo enfoque4 acerca de las etapas potenciales para alcanzar la sociedad comunista.

En este sentido, un lugar importante en el esclarecimiento de estos criterios -muy vinculados también a las condiciones que harían imposible el retorno al capitalismo- también puede encontrarse en los trabajos de Lenin Un saludo a los obreros húngaros (Lenin, 1986d), Una gran iniciativa (Lenin, 1986e) y Economía y política en la época de la dictadura del proletariado (Lenin, 1986f) publicados en mayo, julio y noviembre de 1919, respectivamente, que abordaban las características de la lucha de clases durante la construcción del socialismo y el papel del Estado proletario en este.

Era la forma encontrada por Lenin para reconocer -junto a Marx y Engels- que sin dictadura del proletariado no se podría iniciar el proceso de supresión de las clases sociales y que, sin ese tipo de dictadura, las clases tampoco podrían desaparecer; lo que, si bien defendía la idea de pequeñas transiciones tácticas dentro del proceso de construcción de la nueva sociedad, al mismo tiempo no daba lugar a ninguna idea que respaldara la necesidad de tres grandes etapas dentro de la formación económico-social comunista. Todo eso formaba parte de una gran concepción, resumida en 1859 por Marx (1974), quien destacó, dentro del resultado general a que arribó en sus estudios de economía política, que «ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua» (pp. 340-341). Así lo explicaría Lenin (1985c) años después:

La “clave” de la cuestión no consistirá siquiera en confiscar los bienes de los capitalistas, sino precisamente en establecer un control omnímodo, a escala de todo el país, sobre los capitalistas y sus posibles adeptos. La confiscación por sí sola no basta, pues no contiene ningún elemento de organización y de cálculo de una distribución acertada. Sustituiremos fácilmente la confiscación con la imposición de un gravamen justo [...], pero a condición de excluir la posibilidad de eludir el control, de ocultar la verdad, de esquivar la ley. Y esto se conseguirá solo mediante el control obrero del Estado obrero. (p. 319)

Sobre este mismo tema, en abril de 1918, Lenin (1986b) aclaraba: «pero en tanto el control obrero no sea un hecho, en tanto los obreros avanzados no hayan organizado y llevado a efecto su cruzada victoriosa e implacable contra los infractores de ese control o contra los negligentes en este dominio, no podremos, después de haber dado este primer paso (el control obrero), dar el segundo hacia el socialismo, es decir, pasar a la regulación de la producción por los obreros (p. 190).

Por eso, en mayo del propio año, Lenin (1986c), ante la crítica menchevique y de los «comunistas de izquierda» a la decisión del gobierno bolchevique de entregar la dirección de las fábricas y empresas a los capitalistas, aclaró:

Primero, el poder soviético entrega la “dirección” a los capitalistas, existiendo los comisarios obreros o los comités obreros, que vigilan cada paso del dirigente, aprenden de su experiencia de dirección y tienen la posibilidad no solo de apelar contra las disposiciones del dirigente, sino de destituirlo por conducto de los organismos del poder soviético. Segundo, se entrega la “dirección” a los capitalistas para que desempeñen funciones ejecutivas durante el tiempo de trabajo, cuyas condiciones fija precisamente el poder soviético y son abolidas y revisadas por él. Tercero, el poder soviético entrega la “dirección” a los capitalistas no como capitalistas, sino como técnicos especialistas u organizadores, a los que se asigna una alta remuneración por su trabajo. (p. 319).

Este era el antecedente directo inmediato de otras formas ulteriores de capitalismo de estado concebidas e implantadas bajo el liderazgo de Lenin, que fueron profundamente violentadas a partir del propio abril de 1918, fecha en que comenzó la sublevación del cuerpo de ejército checoslovaco -mercenarios del imperialismo de Europa occidental- que constituyó la señal al levantamiento contrarrevolucionario de los kulaks en el Volga, los Urales y Siberia y que, formalmente, dio inicio a la guerra civil. En esta difícil situación, cuando la ruina y la guerra amenazaban con llevar el hambre al pueblo soviético, a los bolcheviques no les quedó otro camino que realizar una centralización estricta de la economía -conocida como comunismo de guerra- y aprobar nuevos decretos de confiscaciones y nacionalizaciones.

Pero la victoria soviética sobre la contrarrevolución interna (lograda en noviembre de 1920) y la invasión externa (definitivamente expulsada en 1922) no evitó grandes errores conceptuales y prácticos que debilitaron la industria y alejaron a los campesinos del proyecto revolucionario. Por eso, Lenin (1987b) señaló: «cometimos el error […] de decidirnos a pasar, directamente, a la producción y a la distribución comunistas», a lo que, más adelante, añadió: «la experiencia […] nos ha hecho ver que nos equivocamos al creer lo contrario de lo que antes habíamos escrito sobre la transición al socialismo» (p. 164).

En tales circunstancias, la conocida nueva política económica (NEP), discutida y aprobada en el X Congreso del Partido Comunista (bolchevique), desempeñó el papel de rescate de la Revolución en Rusia. Desde allí, Lenin (1987a) reclamó: «un cambio resuelto, flexibilidad y un viraje inteligente» (p. 72). Además, señaló como esencia de esta política «la alianza entre el proletariado y los campesinos, la alianza de la vanguardia del proletariado con las grandes masas campesinas» (Lenin, 1987c, p. 332). Por eso, propuso la implantación del «impuesto en especie» a los campesinos -a título de tributo mínimo de trigo para el ejército y los obreros-, el intercambio entre la agricultura y la industria, y el desarrollo de la pequeña industria. Él retornó a su estrategia inicial de construcción del socialismo y estimuló la implementación de las siguientes formas básicas de capitalismo de Estado:

  1. La entrega de fábricas y empresas, en forma de concesión, a capitalistas, consorcio, cártel o trust por separado.

  2. La creación y desarrollo de cooperativas de pequeños propietarios que, estimulados por el interés personal, pasarían de la pequeña producción individual a la grande colectiva.

  3. La utilización de comerciantes en calidad de intermediarios en la esfera de la circulación para el acopio de los productos del pequeño productor y la venta de la producción del Estado.

  4. El arrendamiento, en usufructo temporal -sin la menor desnacionalización- de fábricas, empresas, minas, bosques, yacimientos petroleros y terrenos, por parte del Estado proletario a los capitalistas privados y a concesionarios extranjeros.

  5. La creación de sociedades mixtas de mutua explotación y beneficios entre el poder soviético y capitalistas privados, rusos y extranjeros.

CONSIDERACIONES FINALES

Todas estas transformaciones planificadas e implementadas por Lenin, aún mucho antes que Stalin suprimiera la NEP, formaban parte de su comprensión de la gradualidad de la que hablaban Marx y Engels (1974), cuando orientaron al proletariado de los países más avanzados -particularmente de Inglaterra, Francia, Alemania y los Estados Unidos- no expropiar, en general, a los dueños de la industria -para lo que entonces no se estaba preparado- sino, solo, «la propiedad territorial» y la «de todos los emigrados y sediciosos» (p. 39). Pero también formaban parte de su convicción de que, si bien se puede hablar de un período de transición entre la sociedad capitalista y la comunista, al mismo tiempo se puede disertar acerca de un período de tránsito al socialismo, si este se entiende, no como una simple etapa de la formación comunista sino como un proceso, gradual y contradictorio hacia el establecimiento de la propiedad común sobre los medios de producción, dentro de la propia primera fase.

No es posible entender de otra manera al político que en 1920 llegó a afirmar: «en Rusia […] estamos dando, todavía, los primeros pasos en la transición del capitalismo al socialismo, o fase inferior del comunismo» (Lenin, 1986h, p.27 ) o cuando al referirse al trabajo comunista, llegó a expresar: «ahora bien, será más exacto hablar no del trabajo comunista, sino del trabajo socialista, ya que no se trata de la fase superior, sino de la inferior, de la primera fase de desarrollo del nuevo régimen social que ha brotado del capitalismo» (Lenin, 1986g, p. 329). Era su manera, consecuentemente marxista, de comprender la construcción del socialismo desde las condiciones de lo que hoy llamaríamos el subdesarrollo.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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NOTAS ACLARATORIAS

22Estas interrogantes sobre el período de tránsito del capitalismo al socialismo como una etapa específica fuera de la formación económico-social comunista, o de un período dentro de ella que antecede a la primera fase (socialismo), o acerca de las condiciones para lograr la irreversibilidad del socialismo hacia el capitalismo son temas aún no resueltos por la academia marxista.

33Esta obra escrita, básicamente, a fines de 1917 dedica el capítulo V, «Las bases económicas de la extinción del Estado» (escrito antes de la Revolución de Octubre) a rescatar, lo que Lenin llama la «parte positiva» de la importante obra de Marx, a saber: «el análisis de la conexión existente entre el desarrollo del comunismo y la extinción del Estado» (Lenin, 1985a, p. 1). Solo el tercer epígrafe del segundo capítulo fue escrito después de la Revolución de Octubre. El resto de la obra fue elaborada antes.

44Eran tesis que justificaron, en alguna medida, que la URSS, bajo el liderazgo de Stalin, declarara la culminación del período de tránsito del capitalismo al socialismo en 1936 o que años después igualmente lo hicieran las entonces existentes República Democrático Alemana o la República Socialista de Checoslovaquia.

11Fueron parte de las nuevas maneras y coyunturas con que la academia no marxista decidió difundir, con múltiples recursos, así como las más diversas vías y subterfugios, su apreciación positiva con respecto a los conceptos de democracia, libertades civiles y políticas; y su convicción acerca de la pluralidad de los partidos políticos como condición, sine qua non, de la representación popular y, en general, de cualquier tipo de participación política verdadera.


Empresa de Equipos Médicos Retomed apoya con camas centros de aislamiento por COVID-19

 


Empresa de Equipos Médicos Retomed apoya con camas centros de aislamiento por COVID-19

Santiago de Cuba, 13 jul (ACN) La Empresa de Equipos Médicos Retomedde esta ciudad, asume la producción de camas destinadas a centros de aislamiento habilitados por la COVID-19, dando respuesta al pedido de las máximas autoridades de la provincia de Santiago de Cuba por la compleja situación epidemiológica.

Hechas de aluminio con bastidores de madera, en pocos días la entidad debe completar las 800 con ese fin en lo que va de año.

El aluminio utilizado corresponde a perfiles que estaban en inventarios de lento movimiento en la fábrica y gracias a las inventivas de técnicos y trabajadores se logró producir ese demandado artículo, en momentos que se ponen en función nuevas instalaciones para frenar la propagación en el territorio.

Directivos de Retomed destacaron a la Agencia Cubana de Noticias que el producto cama tiene buena aceptación, por su ligereza que posibilita el traslado, fortaleza y características superficiales para la fácil desinfección.

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Personal de las Unidades Empresariales de Base (UEB) Carpintería, Servicios Productivos y Mobiliario Gastronómico también ha participado en la reparación de diferentes tipos de muebles clínicos como camas, camillas, sillas, carros y vitrinas para medicamentos.

Esa importante contribución se materializó en los hospitales Saturnino Lora, Oncológico Conrado Benítez, Materno Norte Tamara Bunque, Infantil Norte (Ondi), Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas y Ambrosio Grillo.

Desde que comenzó la actual pandemia Retomed apoyó con la entrega de camas y literas para centros de aislamiento y el hospital de campaña en la zona de Veguitas, en El Caney, en medio de la difícil situación económica que atraviesa el país, sobre todo con las importaciones.

Funcionan sus talleres cumpliendo las medidas sanitarias requeridas en esta situación, por parte de los trabajadores directos a la producción.

Retomed (Revolución en todos los Órdenes de la Medicina) fue inaugurado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el 23 de julio de 1988 y en el ámbito del cumpleaños 33 recibirá la condición de Vanguardia Nacional y el reconocimiento por cumplir las metas trazadas.

Su razón de ser, como indica su nombre, son los equipos médicos, pero también participa en los programas agroalimentarios, sociales y otros con un impacto social.

LAS VERDADES Y LOS DOGMAS

Por Jorge Gómez Barata

La actividad científica no produce dogmas, sino verdades, más exactamente, aproximaciones a las verdades que, por otra parte, raras veces son absolutas, inequívocamente exactas o inmutables. Ello explica por qué, el pensamiento científico es abierto, plural y esencialmente crítico. Asumir como válidos dogmas surgidos de interpretaciones o doctrinas es una actitud esencialmente anticientífica.

Los dogmas, excepto aquellos aplicados a la fe y la moral, son el mayor obstáculo para el librepensamiento, la investigación, la innovación y el desarrollo. Los dogmas laicos, también son actos de fe, solo que equivocados y no solo paralizan en pensamiento sino también la práctica al hacer creer que las cosas no pueden ser de otra manera que como indica el canon.

Excepto tal vez las manifestaciones más abstractas, teóricas y elevadas, las ciencias no son un todo dado y estructurado de una vez y para siempre ni todo lo que escribe o dice un científico posee rango de verdad, lo cual es válido para Karl Marx en cuya obra se incluye propuestas científicas, afirmaciones circunstanciales, compromisos ideológicos, metáforas, incluso anécdotas.

La crítica científica no se refiere exclusivamente a señalamientos de hechos o comportamientos negativos, sino al conjunto del desempeño. Ser crítico significa ser asequible a la innovación y a la rectificación, lo cual es especialmente válido para las disciplinas sociales como la economía política, la sociología, la historia y naturalmente el llamado marxismo-leninismo que no es una disciplina ni una doctrina, sino una construcción ideológica plagada de dogmas.

En su obra: ¿Quiénes son los amigos del pueblo y cómo luchan contra los socialdemócratas?, Lenin arroja alguna luz al responder a una ingeniosa interrogante de Nicolás Mijailovski: ¿En qué obra― preguntó el polemista― expuso Marx su concepción materialista de la historia?”

“En todas sus obras” respondió Lenin.

La respuesta es consecuente con la idea de que Marx, realizó descubrimientos científicos trascendentales de valor universal que aplicó a sus análisis sobre fenómenos concretos, entre ellos el capitalismo y la dialéctica del devenir histórico. Algunos teóricos lo remiten al “método de Marx”.

En sentido estricto, toda la ciencia expuesta por Marx cabe en un párrafo en el cual se alude sólo a esencias. “El resultado general a que llegué…puede resumirse así: en la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase del desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de la conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia…”

Además de un científico motivado políticamente, Karl Marx fue un literato que al exponer sus consideraciones trató de hacerlo con belleza y poder de convicción, para lo cual con frecuencia acudía a audaces giros y a metáforas. He visto citar, como si se tratara de piezas de convicción la idea de que: “La historia se repite dos veces, una como farsa y otra como comedia” o afirmar que “La lucha de clases es el motor de la historia”, lo cual tomado al pie de la letra omite el dominio del fuego, la invención de la rueda, la escritura, la agricultura, la metalurgia, la domesticación de los animales y otros procesos, anteriores y ajenos a las luchas de clases.

Peor aún que otorgar a metáforas, imágenes retóricas y giros lingüísticos categorías científicas son los contenidos que, en calidad de parches, a veces llamados aportes, se incorporaron al marxismo. 

Hubo épocas en que se creyó que la colectivización de la agricultura era un principio del socialismo, la emulación socialista una ley del socialismo y la planificación centralizada un principio. He leído elogios acerca del centralismo democrático aplicado a la economía.

Las posibilidades de profundizar las ideas socialistas, difundirlas entre masas cada vez más ilustradas e intelectualmente críticas, especialmente entre la juventud universitaria y asociar ese pensamiento a la idea de construir el socialismo, se relacionan con el progreso material para todas las capas de la sociedad, con la calidad de las ideas cuya cientificidad no pueden ser avaladas por la política ni por la ideología, sino al revés. Como alguna vez afirmó Marx: “Ninguna época histórica se juzga por la opinión que tiene de sí misma”. El socialismo no es una excepción. Allá nos vemos.

11/07/2021
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Bruno Rodríguez: Cuba acusa y emplaza a EE. UU. a que confirme o desmienta que financió la operación de desestabilización (+Video)

Bruno Rodríguez, miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores reiteró que este domingo en Cuba no hubo un estallido social; hubo disturbios, desorden. Incluso la prensa internacional reconoce que hubo acciones de violencia en los disturbios, pero no el estallido social por el cual el Gobierno estadounidense ha estado trabajando, de manera oculta o más públicamente en los últimos tiempos

Foto: Estudios Revolución

En Cuba no hubo este domingo un estallido social; hubo disturbios, desorden, causado por una operación comunicacional que se prepara desde hace tiempo, a la que se destinan recursos multimillonarios, laboratorios, plataformas tecnológicas con fondos del Gobierno de los Estados Unidos, denunció el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla.

Resaltó la gran solidaridad a nivel internacional que despierta Cuba. Por ello, desde hace meses y, sobre todo, en las últimas semanas, se han estado recibiendo numerosos ofrecimientos de solidaridad, de apoyo práctico, de donaciones, muchas veces modestas, pero de un enorme valor simbólico y moral, que alientan el esfuerzo de nuestro pueblo.

Mencionó el apoyo de gobiernos, organizaciones internacionales, grupos de personas, asociaciones de solidaridad, organizaciones de cubanos residentes en el exterior y otros.

Comentó que se emitió un comunicado por el presidente estadounidense, Joe Biden, en relación con los acontecimientos sucedidos este domingo en Cuba, y, de forma, general, el mundo ha reaccionado con respeto, a partir de la conducta intachable de nuestro país, siempre apegada a la verdad, siempre transparente, siempre con el pueblo y para el pueblo.

Pero con cinismo, hipocresía y manipulación, añadió Rodríguez Parrilla, políticos en Estados Unidos se refieren a estos sucesos. En su comunicado, Biden pide al «régimen de La Habana» que escuche al pueblo cubano, «que alivie sus necesidades».

En ese sentido, concordó, estaría bien que el mandatario estadounidense escuchara al pueblo cubano que desde hace años se ha manifestado contra el bloqueo, y si algo quiere hacer, es oír también a los ciudadanos estadounidenses y levantar esta política contra Cuba y las 243 medidas que heredó del presidente Trump.

Incluso, sugirió el Canciller, podría eliminar lo impuesto durante la pandemia, porque el Gobierno de Estados Unidos ha usado el virus como un aliado para recrudecer el bloqueo, de una manera brutal y cruel.

Podía también, continuó, dejar de usar los medios de represión con que reprime la policía en Estados Unidos a afrodescendientes, minorías, periodistas... y podía dejar de exportar esos medios de represión tremendos a otros países del mundo.

El 15 de junio, recordó, se lanzó una primera convocatoria de la campaña que usa la etiqueta SOS Cuba, dirigida a dañar la votación de la Asamblea General de Naciones Unidas contra el bloqueo a Cuba, que expresa la posición de la comunidad internacional. Pero esa campaña, subrayó, fracasó frente al resultado de las votaciones, donde Estados Unidos quedó totalmente aislado, y han introducido cambios en ese accionar.

Este domingo en Cuba, reiteró el titular de Relaciones Exteriores, no hubo un estallido social; hubo disturbios, desorden. Incluso la prensa internacional reconoce que hubo acciones de violencia en los disturbios, pero no el estallido social por el cual el Gobierno estadounidense ha estado trabajando, de manera oculta o más públicamente en los últimos tiempos.

Bruno Rodríguez significó que, en los últimos años, el pueblo ha sufrido un bloqueo intensificado, dirigido a dañar con precisión quirúrgica los ingresos del país, los cual se traduce en carencias y privaciones que afectan a las familias cubanas.

Según el Canciller, desde el 23 de junio, se alertaba a la comunidad internacional que, en el Gobierno norteamericano, en la mafia anticubana, en sectores de extrema derecha, en la Florida, calculan, aunque se equivocan, que si provocan penurias y promueven líderes artificiales e intentan crear una situación en las redes que no existe en la realidad, pueden lograr sus objetivos. Elementos propios de la guerra no convencional se han empleado en estos días.

No obstante, afirmó Bruno Rodríguez, la respuesta contundente del pueblo hizo fracasar la operación comunicacional y la campaña, aunque hoy se retoma con otros ejes, y el intento de generar una situación de ingobernabilidad y de desorden social.

Aquí, apuntó, ha habido un ataque brutal contra quienes defienden la verdad y medidas dirigidas a impedir la revisión de la política que los demócratas han planteado, en temas que tienen que ver con la población, como los viajes, las remesas, los servicios consulares...

Además, detalló, se vuelve a abrir, otra vez, el tema relacionado con aquellos que deliran con generar un flujo migratorio irregular hacia los Estados Unidos, que es una apuesta peligrosa que cuesta vidas.

En medio de todo este escenario, como ya se dijo, el 15 de junio se lanza la etiqueta SOS Cuba, por lo que, aquí, aseveró el Canciller: «acuso y emplazo al Gobierno estadounidense a que reconozca o desmienta que la compañía, radicada en Miami, que generó esta etiqueta y esta campaña, recibió un certificado del gobierno republicano de la Florida para actuar con fondos estaduales.

«Emplazo a que confirmen o desmientan que los principales operadores políticos de esta compañía, conectados con una publicación financiada por el Gobierno de los Estados Unidos, y que es parte del conjunto de medios, sobre todo radicados en Miami, que actúan sistemáticamente contra Cuba y que generaron esta campaña, han recibido financiamiento del Departamento de Estado y de la Usaid, como parte de la guerra de información contra nuestro país.

«Los emplazo también a que desmientan que los operadores políticos que lanzaron esta etiqueta han estado organizando manifestaciones con signos de violencia contra la embajada cubana en Washington, que no hace mucho fue atacada a tiros, sin que el Gobierno norteamericano haya dicho una palabra».

Bruno Rodríguez también denunció que, desde un laboratorio mediático, radicado en la Florida, se lanzó en Twitter, el 5 de julio, la campaña Intervención humanitaria en Cuba.

Una intervención humanitaria, aclaró, fue lo que sucedió en Yugoslavia en 1999. Los bombardeos de la otan fueron una intervención humanitaria no autorizada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Por ello, los que instigan a eso, están llamando a una intervención militar estadounidense en Cuba, violando nuestras leyes y el Derecho internacional.

Emplazo a Twitter y al gobierno norteamericano, expresó el Canciller, «a que reconozcan o desmientan que operadores políticos utilizaron, de manera activa, etiquetas, grupos de robots, trolls, que son usuarios coordinados con medios automatizados para inundar las redes, en esta campaña contra Cuba».

A pesar de las denuncias, Twitter no aplicó sus propias reglas para tratar de impedir que estas actuaciones se consumaran, incluso con llamados al magnicidio y a la violencia, resaltó.

Además, el Ministro cubano de Relaciones Exteriores emplazó a Twitter «a que diga si es cierto o no que se alteraron los sistemas de geolocalización de las cuentas, para engañar a las personas y hacer ver que más de la mitad estaban en Cuba, cuando eso es totalmente falso».

En las próximas horas, aseguró, «presentaremos información copiosa sobre estas imputaciones al Gobierno norteamericano y a la compañía Twitter, sobre lo cual disponemos de toda la evidencia».

https://www.youtube.com/watch?v=OSE1LdTRBTE

Cuba, el bloqueo y la crisis

Por Atilio A. Boron | 13/07/2021
 Fuentes: Página/12


Washington cree que ha llegado el momento de intensificar sus ataques a cuanto gobierno díscolo ante sus órdenes existe en la región.

En los últimos días hemos visto el sospechoso asesinato del presidente de Haití, con un modus operandi que lleva la impronta de la CIA. También el brutal ataque de paramilitares y narcos colombianos, equipados con armas de guerra, en la Cota 905 en los alrededores de Caracas y disparando a mansalva a pobladores sorprendidos por la insólita e inesperada agresión. La ofensiva en contra de Nicaragua fue adquiriendo fuerza a medida que las encuestas de opinión anticipaban una rotunda victoria del sandinismo en las próximas elecciones presidenciales.

Y ahora Cuba, sometida desde hace sesenta años a una campaña de agresiones de todo tipo que, obvio, no podía dejar de tener profundos impactos sobre la vida económica cubana. Imaginemos lo que hubiera ocurrido en cualquier otro país que hubiese estado sometido a tan brutal acoso durante tanto tiempo. Se dice fácil pero, ¡no hay antecedentes en la historia universal de una nación que haya sido agredida sin pausa por otra a lo largo de sesenta años! Tengo para mí la convicción de que ni siquiera Estados Unidos habría resistido ese ataque durante tanto tiempo. Seguramente habría implosionado peor que la Unión Soviética, en una orgía de sangre impulsada por el gigantesco arsenal de armas de fuego en manos de la población civil. Para ni hablar de lo que hubiera ocurrido en Argentina, Brasil, México o Colombia de haber sufrido el acoso que viene padeciendo Cuba.

Lo que Washington ha estado haciendo se llama genocidio porque el bloqueo, condenado casi con absoluta unanimidad por la comunidad internacional, provoca enormes sufrimientos en la población. Esas políticas matan, enferman, provocan hambre y privaciones indecibles. Son, en pocas palabras, un crimen de lesa humanidad. Estados Unidos fue preparando el terreno para el asalto actual en los últimos años, con un bombardeo sistemático, multimillonario, comprando endebles o ambiciosas voluntades, apelando a las redes sociales y sus fatídicos alroritmos, las “fake news” y el coro formado por su peonada de politiqueros de pacotilla y pérfidos agentes de propaganda disfrazados de “periodistas serios e independientes.” Con una maldad inconmensurable Washington intensificó las medidas del bloqueo cuando estalló la pandemia, gesto que es suficiente para desnudar el infamia moral del imperio, su verdadera naturaleza.

Algunas protestas actuales son comprensibles; otras, probablemente la mayoría, son producto de los dineros y la enorme campaña de desestabilización urdida por la Casa Blanca. Si bien tienen una magnitud muchísimo menor de lo que dice la corrupta prensa hegemónica, la dirigencia de la Revolución se hizo cargo de las mismas y explicó la génesis de esos padecimientos que movilizaron a las calles a pocos cientos de cubanas y cubanos. Que han habido errores de gestión macroeconómica; o que las recientes medidas de la unificación cambiaria fueron inoportunas, tal vez tardías; o que los precios relativos se descuadraron considerablemente es indudable. Pero sería absolutamente incorrecto tratar de explicar esos problemas y la reacción de algunos sectores sociales ante ellos sin tomar en cuenta los desquiciantes efectos de un bloqueo que se extiende por seis décadas. He visto y oído estos días a sesudos analistas hablar de los problemas de la economía cubana sin pronunciar ni una sola vez la palabra “bloqueo”. Su ansiedad por recibir la afectuosa palmadita del Tío Sam es tan grande que los lleva a soslayar por completo el papel fundamental que aquél desempeña en el (mal)funcionamiento de la economía cubana.

Restricciones para importar y exportar, para adquirir alimentos, medicamentos, insumos médicos, repuestos para el transporte o la energía eléctrica; o debiendo pagar fletes extravagantes por los bienes que entran o salen de la isla, con bancos y agentes comerciales renuentes a hacer negocios con Cuba por las sanciones que el brutal Goliat del Norte promete a quienes violen el bloqueo. Si bajo esas condiciones la Revolución Cubana fue el único país de la región con capacidad de producir sus propias vacunas para combatir a la covid-19 (para vergüenza de Argentina, Brasil, Chile o México) y si durante todas estas décadas pudo garantizar acceso universal y gratuito a elevados estándares de atención médica, educación, seguridad social, deporte, la música y la cultura es porque la Revolución ha sido tremendamente exitosa. De lo contrario nada de esto se habría conseguido.

Por lo tanto, quienes se erigen en jueces de Cuba y no tienen en cuenta en sus explicaciones el papel decisivo, insoslayable, que en sus actuales infortunios ha jugado la obsesión estadounidense por apoderarse de esa isla no merecen más consideración que la que podría tener un comentarista que al hablar de la Segunda Guerra Mundial y sus estragos obviara mencionar la palabra “Hitler”. ¿Cómo calificaríamos a ese personaje? Como un inmoral, un charlatán a sueldo , en este caso del imperio que reproduce, con aires de “objetividad científica,” el discurso legitimador de un genocidio.

A lo largo de la historia Cuba -la patria de Martí y Fidel, de Camilo y el Che- ha dado sobradas muestras de patriotismo. Podrá su gente reclamar con fuerza por los problemas actuales, pero de ahí a ponerse de rodillas para ser sometido al yugo de los herederos de los marines que orinaron la estatua del Apóstol en el Parque Central; o de la oligarquía que sólo ambiciona retornar Cuba a su condición colonial; o de los blogueros e “influencers” dispuestos a arrojar su dignidad nacional a los perros por un puñado de dólares hay un enorme paso. Y el pueblo cubano jamás lo dará, aunque tenga que morir en el intento.


lunes, 12 de julio de 2021

Simpatizantes y opositores chocan en la embajada de Cuba en Ciudad de México, Comentario HHC

julio 12, 2021


Mexicanos y cubanos radicados en México participan en manifestaciones afuera de la Embajada de Cuba en CDMX. FOTO: EFE.


EFE.- Simpatizantes y opositores del gobierno cubano que lidera Miguel Díaz-Canel chocaron este lunes en protestas en la Embajada de Cuba en México, donde también causó división la postura del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Decenas de manifestantes pidieron el fin del embargo de Estados Unidos y apoyaron al presidente Díaz-Canel en una demostración convocada por el Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba y la Asociación de Cubanos Residentes en México José Martí.

“Quiero soberanía para mi país, no quiero injerencias, no quiero corredores humanitarios, no quiero ayuda humanitaria, la mejor ayuda humanitaria de Cuba es que le levanten el bloqueo, que le quiten las 243 sanciones que impuso (Donald) Trump“, dijo la cubana Ivon Guerra.

Miles de cubanos protestaron el domingo en varias ciudades de la isla contra el gobierno al grito de “¡Libertad!”, en una jornada inédita que terminó con cientos de detenidos y enfrentamientos después de que el presidente Díaz-Canel pidió enfrentar a los manifestantes.

Este lunes, simpatizantes del mandatario cubano replicaron su retórica de “guerra”, “intervencionismo” y “manipulación mediática” durante su manifestación en la Embajada de Cuba en México, ubicada en Polanco, al poniente de la Ciudad de México.

“Cuba hoy por hoy está lanzada a las calles, hay una parte en contra, pero la mayoría está a favor de lo que ha hecho mi país, la revolución y el presidente”, sostuvo una cubana que se identificó como Marisol.

Pero al lugar también llegaron opositores del gobierno de Díaz-Canel y de los Castro, al recordar que estas son las protestas más fuertes de la isla desde el llamado “Maleconazo“ de 1994.

“(Vine) a manifestarme en contra del gobierno de Cuba, porque están matando a mi pueblo, los están acribillando, masacrando, cuando mi pueblo salió a la calle a manifestarse de una forma pacífica”, comentó Rita de la Osa, exiliada cubana en México.

Las manifestaciones se producen mientras Cuba está en una grave crisis económica y sanitaria, con la pandemia fuera de control y una fuerte escasez de alimentos, medicinas y productos básicos, además de cortes de electricidad.

Mientras algunos mexicanos se unieron a los disidentes con gritos de “¡Abajo el socialismo!” y “¡Cuba libre!”, otros respondieron con “¡Socialismo o Muerte!” y llamaron a los opositores “ignorantes de su propio país”.

“Si tanto apoyan al régimen, ¿por qué no están en Cuba? ¿Por qué no están allí, sufriendo lo que está sufriendo el pueblo de Cuba? No hay tal vacunas, no hay medicamentos, no hay nada. Estos mexicanos me dan tristeza”, lamentó De la Osa.

Las demostraciones ocurrieron después de que el presidente López Obrador lamentó la violencia en Cuba, pero rechazó el “intervencionismo” de países extranjeros y la prensa.

“La verdad es que, si se quisiera ayudar a Cuba, lo primero que se debería hacer es suspender el bloqueo a Cuba“, indicó López Obrador en su rueda de prensa matutina.

En la protesta, el embajador de Cuba en México, Pedro Núñez, se dijo “muy agradecido” con el mandatario mexicano, algo en lo que coincidieron sus simpatizantes.

“Muy buena (su postura). Andrés Manuel dice que se acabe el bloqueo. Andrés Manuel planteó muy bien su postura en la mañana con todo el apoyo de los mexicanos”, opinó la mexicana Patricia Cortés, quien acudió a apoyar al “pueblo revolucionario de Cuba“.

Comentario HHC:  He publicado el artículo tal como hizo EFE y reproducido por varios medios. 

El acto reafirmación de un lado y protesta del otro, en la calle Masarik en las afueras de la embajada de Cuba en México,  empezó a las 3 pm y termino sobre las 6.30 pm.  Mi compañera de vida Ivón Guerra y colaboradora de este sitio, fue entrevistada por EFE ,y reflejaron parte de lo que dijo. Los cubanos honestos estuvimos bien representados, y yo orgulloso. 

La que se hace llamar Rita de la Osa miente impunemente, pero así es la prensa  y los que dicen llamarse opositores al gobierno cubano. 

Llegue como  las 5 pm porque estaba trabajando, y en la hora y media que estuve, tuve sentimientos encontrados, por los cubanos que quieren mas bloqueo de EEUU para Cuba, invasión etc, y me preguntaba ¿ Dónde fallamos para independientemente de las posiciones políticas, algunos deseen tanto mal a su patria, al punto de la histeria? Aquí les dejo unas fotos.


Ivon


Acto de la Asociación Jose Martí y cubanos residentes.




Esta cubana opositora Maylin Barrios insistía una y otra vez en grabarnos.


" Nuestros opositores "


Aquí estamos

Vivir, pensar y luchar en una coyuntura compleja.

Por Julio Carranza

La historia es todo el tiempo, pero hay momentos de definiciones, donde la historia condensa sus contradicciones y los acontecimientos se precipitan, a veces en el sentido del progreso, a veces en el sentido del retroceso, son múltiples los factores que dan lugar a esos instantes, lo mejor es vivirlos con la mayor conciencia de lo que está pasando y poner los esfuerzos propios a contribuir para que la vorágine se mueva en la dirección que se cree correcta, ese es el desafío de los seres humanos comprometidos con un determinado sentido de la historia. Cada quien carga con la responsabilidad y consecuencia de sus acciones.

Hace tiempo muchos venimos insistiendo en la urgente necesidad de avanzar en los cambios que necesita Cuba y que finalmente dejaron de ser propuestas encerradas en polémicos textos académicos para, no en su totalidad pero si en su esencia, convertirse en acuerdos de la sociedad y del partido de gobierno, ahí están la nueva Constitución y el documento de la Conceptualización, para sólo citar dos textos cumbres, darle total vida a estos acuerdos magnos es una necesidad aún en medio de la tremenda complejidad del momento actual y del tiempo que se ha perdido.

Por mi parte he expresado en varios textos, entre otras, las dos siguiente ideas: 1-los cambios necesarios (mil veces expuestos y debatidos) son incluso un asunto de seguridad nacional 2-el tiempo es una variable crítica.

Como demuestran los acontecimientos recientes, la situación es muy compleja y el impacto de la pandemia deja márgenes de acción más estrechos, pero a pesar de esto y del bloqueo genocida hay que actuar con imaginación, con audacia, con flexibilidad y con firmeza. Si alguien afirma que no hay recursos para tales cambios la respuesta es que precisamente (entre otras cosas) para obtener recursos es necesario avanzar en los cambios.

Una de las claves principales de la situación actual está en la economía, el sistema económico actual es obsoleto, limita las capacidades productivas de la sociedad y debe ser reformado, ya esta es una verdad tan admitida (al menos formalmente) como antes fue rechazada, pero el avance y la integralidad de la reforma aún es insuficiente, no hay dudas de qué hay fuerzas internas e intereses conservadores que se le oponen, el propio Presidente de la República lo ha expresado con énfasis de una forma u otra en más de una ocasión.

Sin embargo, el problema cuya raíz está en la economía no se reduce a esta y cada vez menos.

Es necesario comprender los malestares de la gente, fatigadas por las tremendas dificultades de la vida cotidiana más allá de las causas que las provocan, acentuadas principal y sistemáticamente por una agresión que se hace cada vez más evidente y notoria. Incrementar esos malestares es el eje de esa agresión a la que se somete al país.

El bloqueo no es todo, pero el bloqueo afecta todo, tiene un carácter genocida, criminal y oportunista y viniendo de un poder tan inmenso y en medio de situación tan compleja como la actual con la pandemia resultados da, acaso no es eso lo que busca?, no es para eso que existe?, no es buscando eso que se mantiene?, o sea agudizar al máximo posible todas las dificultades, generalizar los malestares y convertir la crisis económica en una crisis política que termine con el “régimen” para colocar otro sistema dócil a los intereses externos. Eso es así, pero no es que nadie lo invente o imagine, así está descrito y declarado en la política desde su comienzo hace ya seis décadas. El desafío fue y se logró, neutralizarlo en su propósito mayor, ese desafío hoy sigue siendo el mismo, ahora en circunstancias que por muchas razones son más complejas.

Los acontecimientos del día 11 de julio son sin dudas parte de una articulación de acciones contra el gobierno, las costuras se ven por todas partes pero se asientan en malestares reales, objetivos, en la situación de dificultades cotidianas y escaseces de todo tipo, aunque estas sean en gran medida provocadas y en otra resultado de insuficiencias propias, sería un error hacer una lectura simplista o unilateral de tales acontecimientos.

Como expresé antes el momento exige imaginación, audacia, flexibilidad y firmeza, sentido político. Escuchar y dialogar con todo el que tenga sentido dialogar a la vez que no dar ni un milímetro de espacio a la reacción proimperialista.

También es preciso ser autocríticos, insisto en que el bloqueo lo afecta todo, pero no es todo. Hay retrasos y parálisis que se pagan ahora, creo que es necesario comprender esto con honestidad y sentido crítico.

Con éxito ha logrado Cuba una proeza extraordinaria frente a la tremenda pandemia que golpea en todas partes, sus científicos han creado vacunas efectivas, trabajando en las peores condiciones que se puedan imaginar, han sido prácticamente laboratorios en una trinchera, sin disponer de los mínimos recursos que posee cualquier científico en el mundo, un país que ha logrado eso no se puede subestimar, cómo antes logró otras tantas cosas.

Sin embargo, como demuestran los acontecimientos, no basta, la pandemia se ha expandido por delante del efecto de las vacunas, en algunos lugares del país de manera exponencial, se le ha enfrentado con lo que se tiene, pero se han visto salas de hospital repletas, con pacientes incómodos creo que en la medida de lo posible hay que continuar colocando todos los recursos disponibles, con los balances necesarios, en función de esto. La provincia de Matanzas, por  ejemplo, una de las más afectadas es también una de las que tiene la planta hotelera más amplia del país, podrían emplearse una parte de esos hoteles como hospitales temporales para los enfermos sin costo alguno, sin suspender totalmente el turismo con los cuidados del caso, por declaración reciente de la dirección del gobierno sabemos que esto ha comenzado a implementarse.

De otra parte, sin darle el más mínimo espacio a la demagógica y cínica “ayuda” promovida por los mismos que apoyan el bloqueo, se podría convocar a una aún mayor solidaridad internacional a un mundo que le debe moralmente tanto a Cuba.

También, creo, se podrían buscar novedosos negocios para elevar sustancialmente el nivel de abastecimiento de las (ojalá que temporales) tiendas en MLC a cambio de mantener un razonable nivel de abastecimiento en las tiendas en Moneda Nacional, sobre todo de comida y productos de primera necesidad. No existirán, por ejemplo, empresas chinas enormes interesadas en acceder a un mercado interno en Cuba que como se ha visto posee divisas, entregándoles temporalmente las tiendas en MLC y a cambio de esas ganancias abastezcan el mercado en MN, dejando además un margen de ingresos adicionales a la economía nacional. Si hay ganancias  y pagos asegurados, que nadie dude de que estarán allí las empresas y garantizan al abastecimiento, además del lógico interés geopolítico.

También, creo que la situación exige un cambio táctico en la actual política de inversiones, de hoteles a producción e importación de alimentos y medicinas. Si hubiera razones que impiden un movimiento así cuáles son??

Y lo más importante continuar sin pausa y con prisa la reforma económica, ya discutida hasta la saciedad. Hay que hacerlo todo, atender la pandemia, avanzar firmemente en la reforma y defender la seguridad del país. La solución no puede ser parcial, es integral, a lo estratégico de la transformación hay que integrar las urgencias de la coyuntura; difícil y complejo es, imposible no.

Ahora y a propósito una disgregación, como hemos visto en estos días debido a su aniversario se ha hablado bastante del discurso de Fidel conocido como palabras a los intelectuales pronunciado en el año 1961, por supuesto que todo hecho histórico debe ser analizado en sus circunstancias específicas,  aunque también en sus trascendencias, esas que van más allá de su tiempo, en este sentido quiero expresar mi opinión de que aquellas palabras no iban dirigidas exclusivamente a la intelectualidad y a la definición de la política cultural, creo que se trata de un discurso político referido al proceso revolucionario en general, con una lección importante para la política y para la política ideológica toda: “sólo renunciar a lo incorregiblemente contrarrevolucionario” yo añadiría a lo incorregiblemente proimperialista, “dentro de la revolución todo, contra la revolución nada” y otras definiciones que expresan un sentido político amplio, sin estrecheces ni extremismos ideológicos, que buscan darle al proceso revolucionario la base de consenso popular más amplia posible. Por supuesto que también expresó el derecho de la revolución a defenderse y con ella a defender la soberanía del país.

Sin embargo, hemos visto más de una vez, a lo largo del tiempo y sobretodo recientemente, la promoción, aún en medios oficiales, de una retórica excluyente, de a rajatabla, de definiciones estrechas que agreden lo que debería ser la base amplia del proceso de cambios, el cierre y el estigma  a cualquier posición mínimamente crítica (portadoras de razón o sin ella y muchas veces con razón) pero que de cualquier manera son parte legítima de lo que opina la sociedad, incluida esa parte amplia de ella que no es incorregiblemente contrarrevolucionaria ni proimperialista, ni siquiera pro capitalista. Considero que este no es un detalle menor, el consenso es imprescindible para la viabilidad de cualquier revolución pero mucho mas para la cubana, ubicada en una isla pequeña, sin suficientes recursos, sin importantes alianzas internacionales y vecina de un poder hostil y monstruoso (por su tamaño y por su conducta), ese consenso le es tan necesario como el oxígeno a la vida y el consenso no se forja a martillazos, mucho más con las complejidades del mundo contemporáneo, con nuevas generaciones en edad política, después de la onda expansiva del desastre del socialismo en Europa, del impacto manipulador de las redes, etc.

Junto a la disposición de combatir intelectual y físicamente frente a la agresión perversa y asimétrica que se le hace al país, es necesario también la apertura al diálogo más amplio, más inclusivo, más constructivo, más autocritico cuando sea necesario. No confundir la soberbia con la firmeza, ni la prepotencia con la fuerza legítima que se posee.

Desde el punto de vista de las ideas está más que demostrado que no hay certezas totales, si para algo ha servido el derrumbe del socialismo europeo ha sido para eso. Hemos aprendido la lección?, es una pregunta que debemos hacernos todos los días?. Tenemos solo algunas certezas fundamentales: que la soberanía de la nación es irrenunciable, que la justicia social es un valor absolutamente propio de una revolución “si es verdadera”, que un sistema económico que favorezca el desarrollo, el progreso y el bienestar material es imprescindible, de lo contrario la revolución no pasaría de ser una quimera sin futuro, que, en el caso de Cuba, el socialismo es la única alternativa que puede garantizar todo lo anterior, que debemos basar la acción en nuestra propia historia, hasta por ahí las certezas, todo lo demás, quiere decir el aterrizaje, las vías, las formas, las rutas, las políticas para el alcance de todo esto forma parte de las incertidumbres que se deben enfrentar, que se deben debatir, que se deben resolver, sin dogmas, desde la inclusión, desde la comprensión, desde el sentido crítico. Insisto en que la soberbia y la prepotencia, hijas además de la ignorancia y el aldeanismo, poco ayudan en ese camino, es más ayudan pero en el sentido contrario.

Estoy de acuerdo en qué hay momentos de definiciones donde se debe ser claro en que lugar se está y con quien se está o para decirlo de otra manera en que lugar o con quienes  jamás se estará. Es el dilema que se ha planteado Cuba por siglos desde épocas del anexionismo “ancestral”, hasta el anexionismo “moderno” y “posmoderno” siempre minoritario pero que todavía sobrevive y hasta cobra fuerzas del otro lado del estrecho con sus lamentables expresiones locales, recursos financieros no faltan para fomentarlo. Creo que en eso no debe haber ni confusión ni ambigüedades, es preciso conocer la historia.

Creo que lo sucedido recientemente es un llamado de atención, hay que defender la soberanía, pero hay sobretodo que reflexionar para continuar por donde se debe y se puede avanzar, incluir todo lo incluible, todo dentro del proyecto de nación (soberanía, justicia social, desarrollo económico y democrático) nada contra el proyecto de nación.

La geografía y la historia han colocado a nuestro pequeño archipiélago en un lugar muy difícil para consolidar su proyecto nacional, lo viene haciendo desde el Siglo XIX contra el viento y la marea, lo que se ha avanzado es un trecho enorme, sorprendente, pero el camino aún no ha terminado, ni es irreversible, ahí están los desafíos, esta generación, la mayoría de esta generación, lo mejor de esta generación debe estar a esa altura, es mucho lo que está en juego.

12 de julio 2021

López Obrador: "Si se quisiera ayudar a Cuba lo primero que se debería hacer es suspender el bloqueo"

Publicado:12 jul 2021 12:52 GMT

El mandatario mexicano señaló que "ha habido un despliegue informativo inusual, desde luego promovido por quienes no están de acuerdo con las políticas del Gobierno de Cuba".


El presidente Andrés Manuel López Obrador en Tabasco, México, 12 de julio de 2021Foto: Gobierno de México


El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pidió este lunes suspender el bloqueo económico contra Cuba y criticó el "inusual despliegue informativo" en torno a las protestas en la isla.

"Si se quisiera ayudar a Cuba lo primero que se debería hacer es suspender el bloqueo a Cuba, como lo están solicitando la mayoría de los países del mundo. Eso sería un gesto verdaderamente humanitario. Ningún país del mundo debe ser cercado, bloqueado. Eso es lo más contrario que puede haber a los derechos humanos", señaló el mandatario mexicano en su conferencia de prensa.




De gira por el estado de Tabasco, López Obrador indicó que "no debe haber intervencionismo" y tampoco debe de utilizarse la situación de salud del pueblo de Cuba con fines políticos.

"Nada de politización, de campañas mediáticas, que ya se están dando a nivel mundial. Hay muchos países con problemas en América Latina, en el Caribe, no es solo el caso de Cuba, sin embargo, llama la atención que ha habido un despliegue informativo inusual, desde luego promovido por quienes no están de acuerdo con las políticas del Gobierno de Cuba", dijo el presidente mexicano.
México ofrece ayuda ante el bloqueo

López Obrador también ofreció ayuda humanitaria a Cuba ante la falta de medicamentos y alimentos que ha agudizado las tensiones políticas en la isla.

"El Gobierno de México podría ayudar con medicamentos, con vacunas, con comida, lo que se requiera. Porque la salud y la alimentación son derechos humanos fundamentales, sin el manejo político intervencionista que se le está queriendo dar a este asunto", añadió.

López Obrador también criticó la manera en que la organización Artículo 19, financiada por el Gobierno estadounidense a través de la Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID), difundió una fotografía de multitudinarias protestas en Egipto como si se tratara de las manifestaciones ocurridas en Cuba.

"Esto es solo una muestra de lo que hicieron a nivel mundial", dijo el mandatario mexicano en alusión a lo que consideró como parte de una campaña contra Cuba.

En opinión de Nikolái Kaláshnikov, consejero del director del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia, la política de EE.UU. hacia Cuba en los últimos años ha fomentado la protesta social, ya que ha convertido la vida del país en una "lucha por la sobrevivencia" económica.

Cuba planifica la exportación responsable de vacunas, asegura Malmierca

En su intervención desde el Palacio de la Revolución, aseguró que el Gobierno de Cuba se compromete a cumplir con los contratos que se suscriban y mantener la producción sostenida de vacunas, para asegurar la cobertura al pueblo cubano y las que se necesitan para comerciar en el exterior




Foto: bohemia.cu

Por DANIELLA PÉREZ MUÑOA

Rodrigo Malmierca, ministro cubano de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, declaró hoy que Cuba lleva a cabo negociaciones para exportar de manera segura la vacuna Abdala y los otros candidatos vacunales anti-COVID-19 creados por los científicos cubanos.

En su intervención desde el Palacio de la Revolución, aseguró que el Gobierno de Cuba se compromete a cumplir con los contratos que se suscriban y mantener la producción sostenida de vacunas, para asegurar la cobertura al pueblo cubano y las que se necesitan para comerciar en el exterior.

Se conoció de la firma de dos contratos de suministro con Venezuela e Irán y las negociaciones con Argentina, Vietnam, Namibia y Nicaragua.

Malmierca refirió que la exportación de los inmunógenos se ha concebido de conjunto con el Grupo Empresarial BioCubaFarma, bajo la premisa de la vocación solidaria que la mayor de las Antillas ha mantenido por décadas.

Sobre el pedido de intervención humanitaria en Cuba, como parte de la guerra no convencional que se ejecuta contra el país, explicó que existen todos los mecanismos para cooperar con la isla, y que permiten a gobiernos, empresas, organismos internacionales del sistema de Naciones Unidas y a personas naturales brindar asistencia a la nación.

El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos constituye el principal obstáculo para que la ayuda humanitaria llegue al país, dijo Malmierca, a la vez que reconoció el esfuerzo de la comunidad cubana en el exterior para enviar donativos de manera organizada, a través de consulados y embajadas.

Con el inicio de la pandemia, desarrollamos un procedimiento especial, por el cual se han recibido más de 500 ofrecimientos de ayuda, la mayoría de medicamentos y material gastable para el enfrentamiento a la COVID-19, aseguró.

Por último, ejemplificó que la empresa mixta MCV Comercial, que ha donado ambulancias al sistema de salud anteriormente, envía otras 26 de la marca Mercedes Benz, muestra de la voluntad de las entidades extranjeras de ayudar al país. (ACN).