Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 22 de noviembre de 2016

Economía cubana: tiempo corto, tiempo medio y realpolitik

Luismi Uharte



El discurso pronunciado por el presidente cubano Raúl Castro el pasado 8 de julio en la Asamblea Nacional, anunciando una serie de medidas para enfrentar las dificultades económicas producto de la crisis de sus socios comerciales y de la caída de los ingresos por exportación, provocó una cascada de especulaciones en torno al futuro de la isla. El presidente censuró el intento de “sembrar el desánimo” y los “augurios” sobre “un inminente colapso de nuestra economía” y sobre un posible “retorno a la fase aguda del periodo especial”, aclarando que aunque “pueden presentarse afectaciones, incluso mayores que las actuales” estamos mejor preparados para revertirlas.

A pesar de las palabras tranquilizadoras de Raúl, la preocupación ciudadana se ha hecho manifiesta en mayor o menor grado, como se ha podido comprobar a pie de calle en las conversaciones cotidianas. Inevitablemente el recuerdo del Periodo Especial (década del 90) ha vuelto a planear en el imaginario popular y todo el mundo se interroga en torno a la magnitud de los recortes que serán necesarios implementar.

En la capital del país a partir de julio se empezaron a sentir las primeras afectaciones en dos áreas muy relevantes. Por un lado, la reducción del consumo eléctrico en instituciones públicas, intentado evitar recortes de suministro (los intensos apagones de hace años) en el sector residencial. Por otro lado, la reducción de la asignación de combustible a los vehículos de uso estatal (exceptuando el transporte público de pasajeros). Esto produjo el paradójico efecto de un aumento del precio de los “boteros” (taxis privados que realizan trayectos de línea similares a los autobuses y con precios moderados), ya que estos se abastecen en el mercado informal, el cual sí se vio afectado. El impacto fue indudable, teniendo en cuenta las miles de personas que dependen de este tipo de transporte, vital para la movilidad en la capital y complementario a los autobuses urbanos.

Para poder entender con más precisión en qué situación se haya la economía cubana y cuáles son los retos más urgentes, resulta necesario plantear un análisis combinado de dos tiempos: por una parte, el ‘tiempo corto’, que nos muestre una fotografía de la salud actual de la economía de la isla; por otra, el ‘tiempo medio’, que analice la interacción de las variables económicas más relevantes en términos de realpolitik.

‘Tiempo corto’. Una radiografía certera del presente exige tener en cuenta los impactos que la crisis internacional está generando en una economía de la periferia global que además está bloqueada. Una economía cada vez más dependiente de factores externos, con un nivel de apertura del 46%, según el ex ministro José Luis Rodríguez. Esto significa que por cada peso cubano de valor creado, casi la mitad depende de variables exógenas.

Un primer elemento de gran relevancia es el impacto de la crisis mundial en cada uno de los principales socios comerciales de Cuba. Venezuela, principal socio, tiene crecimiento negativo desde el 2014 y las previsiones para el 2016 son de decrecimiento severo de por lo menos un 7%. Presentan también índices negativos Brasil (3,8% en 2015 y 3% este año) y Rusia (3,7% en 2015 y 1,2% en 2016). China ha ido ralentizado su crecimiento de los dos dígitos a un potencial 6,5%, mientras que Canadá apenas superará el 1% en este ejercicio. A su vez, la evolución económica del Estado Español es poco esperanzadora.

La situación venezolana merece un mayor grado de atención ya que la reducción del suministro energético a Cuba es una de las razones principales de los recortes aplicados a partir de julio, como el propio presidente señaló en el discurso ante la Asamblea. Las comparaciones con la época de la caída de la URSS, si finalmente el gobierno bolivariano fuera derrotado, han proliferado en los últimos tiempos. El anuncio de un colapso difundido por los medios ultras de Miami tiene poco que ver con la realidad, a pesar de que las consecuencias serían notables.

Hasta voces muy críticas como el economista cubano radicado en el exterior, Pavel Vidal, reconocen que “el choque no será de la misma magnitud”, porque el intercambio comercial con la URSS era casi el doble en comparación con el actual con Venezuela. Vidal indica que “no vendrá un nuevo Periodo Especial” pero sí una probable recesión, es decir, un decrecimiento del PIB en el 2017, cercano al 3%, lo que sería la primera contracción de los últimos 24 años.

Otro aspecto crucial es el impacto de la citada crisis internacional en las exportaciones cubanas. Según J.L. Rodríguez el precio del níquel cayó del 2014 al 2015 un 48% y las previsiones para el próximo quinquenio 2017-2021 es que será casi un 20% menor. En cuanto al azúcar, el panorama es similar, ya que el promedio para el citado quinquenio es de 15 dólares por libra, muy lejos de los precios superiores a 20 que se dieron en el periodo de 2009 a 2013. En estos dos productos hay que agregar también la caída de la producción, que en el caso de la zafra azucarera será este año un 20% inferior respecto a 2015.

La exportación de derivados del petróleo también se ha resentido ya que además de disponer de menor volumen para la venta, el precio se ha hundido en los 2 últimos años un 69%. La exportación de servicios profesionales (médicos, profesoras, etc.), uno de los “productos” estrella en los últimos tiempos, se ha visto golpeado por la disminución de los contratos con Brasil y por la citada contracción del intercambio (servicios-petróleo) con Venezuela. Se prevé un descenso de más de un 9% respecto a 2013, lo que supone una caída de ingresos de 1.100 millones.

Estos impactos de la crisis global se combinan con la persistencia de un bloqueo que imposibilita, entre otras cuestiones, utilizar el dólar en las transacciones internacionales, lo que encarece el costo de todo lo que Cuba comercia. No hay que olvidar que hasta el momento las pérdidas provocadas por el bloqueo superan la cifra de 120.000 millones de dólares (un monto astronómico para un pequeño país del Sur).

Las principales medidas que el gobierno ha tomado han sido la ya citada reducción del consumo de electricidad y combustible y la contracción de inversiones. Según el economista Pedro Monreal, las inversiones se reducirán un 17% este año y para el 2017 se recortarían un 20%. Un indicador muy preocupante ya que el actual nivel de inversión se encuentra un 50% por debajo del necesario para despegar económicamente, asegura Everleny Pérez. Otra medida informal que se está generalizando es el retraso en el pago a los proveedores del Estado, reconocido por el propio presidente y señalado por algunas pequeñas empresas extranjeras radicadas en la isla.

Frente a este complejo escenario hay dos sectores que están teniendo un comportamiento positivo: el turismo y las remesas. El primero experimentó un crecimiento del 18% en el número de turistas del 2014 al 2015 y durante el primer semestre de 2016 ha crecido un 12%. A pesar de que el gobierno estadounidense todavía no permite viajar libremente a Cuba a su ciudadanía, el volumen de visitantes de este país se incrementó un 84%. Las remesas, por su parte, aumentan cada año, acercándose a los 2.000 millones de dólares el año pasado, según datos del gobierno cubano (otras fuentes lo sitúan por encima de 3.000 millones).

Tiempo medio. Más allá de la fotografía coyuntural que nos ofrece el tiempo corto se torna fundamental analizar otra serie de variables de más largo recorrido que son consideradas cruciales para situar a Cuba en otro estadio económico más sólido. Lo paradójico es que son variables que chocan frontalmente con la teoría, el programa y las consignas de la izquierda internacional.

Por un lado, en el debate económico cubano están adquiriendo una posición central categorías como la de crecimiento, repudiada con argumentos muy convincentes por la teoría contra-hegemónica internacional. Sin embargo, como agudamente apunta el sociólogo Valdés Paz, la propuesta de decrecimiento es “fundamentalmente un debate de países centrales”, ya que “en los países del Sur puede tener un carácter contra-revolucionario e incluso frívolo”. Afirma Valdés que “el problema aquí es que ya se distribuyó todo lo que se podía distribuir y ahora necesitamos crecer. Estamos en reproducción simple de la economía y necesitamos reproducción ampliada”.

Si el crecimiento lo consideran una condición necesaria el siguiente interrogante es cómo conseguirlo. La respuesta es evidente: incrementar la inversión productiva. Para esto, en Cuba están evaluando tres vías: ahorro interno, préstamos internacionales o Inversión Extranjera Directa (IED). La primera está descartada porque el ahorro interno es insuficiente. La segunda está sujeta a otro condicionante: reducir sustancialmente su deuda externa.

En este apartado Cuba ha realizado avances importantes ya que deudas muy antiguas se han reestructurado de manera muy favorable: la vieja deuda con la URSS (35 mil millones de dólares) ha sido condonada por Rusia en un 90%; la deuda con el Club de París (11 mil millones) se condonó en un 70%; mientras que la deuda con México ha sido reducida en la misma proporción. La relación deuda/PIB se ubica en estos momentos en una horquilla del 30-35%, es decir, en unos estándares muy favorables y en consecuencia elevan sustancialmente la capacidad del país de obtener nuevos créditos internacionales para inversión.

Sin embargo, los potenciales créditos que pueda recibir Cuba no son suficientes, según las y los expertos, para lograr la citada reproducción ampliada de la economía, con lo que la IED termina considerándose inevitable. A pesar de que este planteamiento pueda provocar antipatía en una parte de la izquierda foránea, en Cuba existe una percepción cada vez más mayoritaria en torno a la necesidad de utilizar la palanca de la IED, aunque obviamente, poniéndole los límites necesarios. La gran ventaja que dispone Cuba y que el resto de economías capitalistas no tienen es que sigue existiendo un Estado fuerte con capacidad de regular la economía y de negociar con más firmeza con las multinacionales.

Los análisis centrados en variables que apelan al tiempo corto y al tiempo medio sitúan el debate económico cubano en el campo de la realpolitik, un terreno que siempre ha incomodado a una gran parte de la izquierda, pero que a su vez, resulta insoslayable cuando toca gobernar. Esto no significa, de todas formas, que los debates de corte más estructural (los del ‘tiempo largo’) en relación al socialismo y a su futuro en la isla no se estén dando.

De hecho, el principal debate que se está dando en las bases y en el que cientos de miles de personas están participando en centros de trabajo y estudio, está abordando temas vitales como los modelos de propiedad y de gestión, la nueva política social, la revalorización del empleo estatal, el impulso al cooperativismo y la autogestión, la descentralización del poder económico, etc. Asuntos que serán tratados de manera más extensa en un próximo análisis dedicado expresamente al socialismo cubano y a sus perspectivas, horizontes y retos.

Luismi Uharte. Parte Hartuz Ikerketa Taldea.


Cuba debe rechazar el capitalismo y buscar desde dentro soluciones para el desarrollo.

Por Milford Bateman y Jonathan Glennie 

The Guardian, 11 de noviembre de 2016

Cuba está intentando una reforma económica seria, influida en parte por la promesa de que el calamitoso embargo estadounidense sea levantado. Los logros sociales de Cuba son la envidia de los países del sur, en particular, susistema de salud estatal, pero en el frente económico hay menos que resaltar.

La planificación central nunca ha funcionado, y ciertamente no lo hizo en Cuba. Pero el libre mercado tampoco ha funcionado muy bien.

El neoliberalismo, el modelo capitalista dominante desde principios de los años ochenta, está ahora en profunda crisis. Las payasadas en Wall Street son sólo el ejemplo más obvio de un modelo en caída libre, creando una crisis financiera y dejando a la economía global en un territorio muy peligroso.

¿Por qué los cubanos saltarían de la sartén de la planificación central hacia el fuego de un modelo de un capitalismo que impone niveles estratosféricos de desigualdad y privación, y que ha tenido que depender de una acumulación masiva de deuda ($ 152tn , £ 122tn) simplemente para seguir funcionando?

Los cubanos conocen la transición de la planificación central al capitalismo que tuvo lugar en Europa del Este en la década de los noventa bajo la supuesta orientación experta de la élite de formulación de políticas que operaba desde el Banco Mundial, el FMI y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo. Muchos europeos del este esperaban llegar a ser tan ricos como sus vecinos occidentales; Otros habrían estado contentos con una sólida mejora global en los niveles de vida. Sin embargo, para todos, menos el infame 1%, ninguno de los dos escenarios se hizo realidad. Con el desempleo en niveles de depresión (especialmente para los jóvenes), la pobreza endémica en muchas comunidades y una extendida dislocación social (debido al aumento de la migración), la transición ha resultado ser otro experimento desastroso en la economía de libre mercado.

Cuba necesita aprender rápidamente lo que estos otros países aprendieron a su costo - que las instituciones son importantes. En lugar de hundirse en el caldero de las fuerzas del libre mercado, el gobierno cubano necesita construir el sólido marco institucional que se ha denominado "el estado de desarrollo".

La historia muestra que muchos países que se han vuelto ricos -los estados europeos, los Estados Unidos, Japón y las otras economías "milagrosas" de Asia oriental que surgieron a partir de los años 50- tuvieron éxito porque el estado estaba muy involucrado en toda la política y planificación macro y microeconómica, y dedicado a la mejora de la vida de sus ciudadanos.

Como argumenta el economista Ha-Joon Chang, experto en temas del desarrollo, ningún estado ha tenido éxito en la reducción de la pobreza y la desigualdad sin ser activamente desarrollista, o sea, sin involucrarse.

El Estado no necesita planificar todo, pero sin duda debe intentar impulsar el desarrollo mediante el apoyo estratégico e inversiones cuidadosas en áreas clave como la tecnología, las finanzas, la innovación, la educación y la infraestructura empresarial.

La propiedad pública de muchas de las empresas más grandes seguirá siendo imprescindible para Cuba si se quiere asegurar que se realicen el tipo y el nivel adecuado de inversiones estratégicas y evitar el despojo de activos. Los mayores ingresos de las más innovadoras de estas empresas estatales podrían respaldar la rápida expansión de las instituciones clave que Cuba necesita para avanzar más a lo largo de la frontera tecnológica y crear los muy necesitados empleos profesionales.

El sector biotecnológico de nivel mundial de Cuba , creado después de muchos años de paciente inversión, es un candidato obvio para tomar la iniciativa en este sentido. Al igual que en Chile la minera estatal de cobre Codelco, este sector biotecnológico debe ser usado para apoyar el desarrollo más amplio de la economía cubana, en lugar de ser vendido a bajo precio a las compañías farmacéuticas estadounidenses y europeos.

Se requerirán bancos de desarrollo y una variedad de instituciones financieras locales. A pesar de la reciente agitación, los brasileños han conseguido un montón con su propio banco estatal de desarrollo, BNDES(Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social), y sus muchas operaciones subsidiarias. En China, las redes de cooperativas de crédito rural hicieron mucho para apoyar a las empresas municipales y locales, la raíz del milagro económico del país.

El gobierno cubano debería resistirse a las llamadas recalcitrantes para desplegar el modelo de microcrédito como parte importante de su estrategia de transición. Las microfinanzas no han tenido éxito en la generación de una trayectoria de desarrollo sostenible, "de abajo hacia arriba" en ninguna parte del mundo (y para obtener lecciones claras solo hay que mirar el desastre que ha tenido lugar en Bosnia y Herzegovina ).

La buena noticia es que en los últimos años Cuba ha encontrado una estructura organizacional mucho mejor para asegurar niveles de vida crecientes, manteniendo el énfasis en la justicia social y la solidaridad: el modelo cooperativo . Formas pioneras de cooperativas agrícolas han estado haciendo incursiones importantes en Cuba, contribuyendo a elevar la productividad y la producción.

El gobierno cubano está comenzando a convertir las pequeñas y medianas empresas estatales en verdaderas cooperativas de trabajadores. El acomodar los activos estatales en propiedad de cooperativas que involucra a los empleados actuales, en lugar de ponerlos en manos de una élite estrecha a través de una privatización más tradicional al estilo de Europa del Este, tiene mucho sentido. Se mantendrá la solidaridad, las habilidades y el conocimiento, mientras que la especulación y la eliminación de activos es mantenida a un mínimo.

Las decisiones de Cuba en los próximos años no sólo determinarán su propia historia y su éxito económico, sino que también repercutirán en el sur global, donde muchos países en desarrollo se encuentran en una situación económica similar y buscan una salida que equilibre la eficiencia económica con la dignidad, la igualdad y la justicia social.

Traducción de Juan Fernández Alfonso para La pupila insomne. Texto original en The Guardian: 

El milagro de los anamitas




Hanoi, capital de Viet Nam.
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Por:
Dr.C Juan Triana Cordoví


“Trabajan. Parecen plateros finos en todo lo que hacen, en la madera, en el nácar, en la armería, en los tejidos, en las pinturas, en los bordados, en los arados”. Así escribió José Martí de los vietnamitas.

Hay razones para creer que los vietnamitas llevan a Cuba en el corazón. Y a los cubanos nos cuesta no tenerlos dentro del nuestro. Para toda una generación, la mía, fueron el ejemplo vivo de la capacidad de resistir y de la voluntad de vencer en una guerra desigual, donde Estados Unidos estrenó armas de exterminio nunca antes vistas.

Con una población diezmada, familias enteras desaparecidas o muertas, un territorio arrasado por la metralla y las armas químicas, y la economía prácticamente destruida, llegaron los vietnamitas a la paz, a mediados de la década de 1970. Desde ese punto de partida enfrentaron la tarea de la reconstrucción del país.

La recuperación de Vietnam no es un milagro; o mejor dicho, el milagro de Vietnam es no haber sido el producto de un milagro, sino de la virtud del trabajo y de la aplicación consecuente de un programa de transformaciones que los impulsó hacia la prosperidad creciente, año tras año.

Hoy Vietnam exhibe número impresionantes:


Su tasa de crecimiento promedio es de 6,43% en los últimos quince años. Han logrado cambios radicales en su estructura económica, promoviendo un proceso de industrialización que ha hecho del sector industrial el más importante, con una participación de alrededor del 40 % en el PIB. Detrás de la industria está el sector de los servicios, con más del 30% y la agricultura un 20%. El país figura entre los primeros productores de nuez de la India del mundo y es el segundo exportador de arroz del planeta.

Esa tasa de crecimiento del PIB le ha permitido mejorar sustancialmente las condiciones de vida de su población. El PIB per cápita es un buen medidor, aunque no el único.


Ello significa que desde el año 2000 a la fecha el PIB per cápita de los vietnamitas ha crecido en 534%. Ese desempeño económico también ha tenido un impacto significativo en indicadores sociales, pues la pobreza ha bajado de un 70% en 1980, al 58% en 1993, al 37% en 1998, 29% en 2002, 16% en 2006, 13% en 2008, 10% en los últimos años.

La aplicación de un profundo programa de reformas fue la decisión tomada a finales de los años ochenta cuando el país enfrentó una severa crisis. Los resultados de hoy son el producto de aquel programa denominado Doi Moi.

En su primera etapa esa reforma tuvo como propósito estimular todos los sectores y agentes, preservando un fuerte liderazgo del sector estatal. Se trató en esencia de una profunda reforma en la agricultura, la reducción de los subsidios del Estado y un fuerte impulso al sector privado y a la inversión extranjera directa, se devaluó y unificó la moneda, reformó la banca y creo condiciones para el funcionamiento de una economía más abierta.

En 1999 el gobierno vietnamita introdujo una nueva Ley de Empresas que abrió a la operación privada sectores antes prohibidos y otorgó derechos legales a los agentes económicos. En el 2006 unificó la ley de empresas y la de inversión extranjera dándole iguales posibilidades a todos los tipos de empresas y agentes económicos, nacionales y extranjeros, e introdujo un nuevo marco legal que permitió una mayor gobernabilidad.

Es por eso que no es un milagro lo que ha producido esta nueva economía vietnamita. Sus resultados son incuestionables en términos económicos y sociales. Vietnam no ha renunciado a su independencia y ha dicho una y otra vez que sigue empeñada en construir un país socialista.

Cuba y Vietnam han compartido su lucha por la independencia, contra el imperialismo y por el desarrollo económico. Ambos países han emprendido reformas profundas, ambos persisten en el esfuerzo por construir un país socialista.

Cuando Vietnam enfrentaba la peor de todas las guerras, nosotros enfrentábamos también la guerra sucia de la CIA y las administraciones norteamericanas, sin embargo, teníamos la posibilidad de echar a andar planes que mejoraron sustancialmente la vida de la mayoría de los cubanos. Los vietnamitas de entonces, los del sur y los del norte, hacían historia resistiendo y sobreviviendo, pero también enviando a sus jóvenes a estudiar en otros países, pues así de grande era su fe en la victoria.

Hoy Cuba tiene un Índice de Desarrollo Humano de 0.76 y ocupa el lugar 67 en el mundo, mientras Vietnam tiene un índice índice de 0,66 y ocupa el lugar 116.

Los resultados en la economía, sin embargo, son diferentes.


Ningún país es igual a otro. Ni las culturas son iguales, ni su historia, ni las condiciones en las cuales arranca un proceso transformador, ni aquellas en las que tiene que desarrollarlo. Cuba sigue estando bloqueada, nuestras transacciones siguen perseguidas, pero tampoco hemos alcanzado las metas que declaramos hace cinco años, y ello debe llamarnos a repensar lo que hacemos, ahora que casi llega el 2017. 

“A los pueblos pequeños les cuesta mucho trabajo vivir”, insistía Martí. No hay recetas iguales para diferentes realidades, pero sí hay evidencias de lo que se debe hacer, aunque sea imprescindible adaptarlo a nuestra realidad. 

¿Por qué nuestras empresas estatales socialistas no pueden ser verdaderas empresas? 

¿Cómo es posible que no logremos nosotros con la profundidad suficiente esa combinación virtuosa entre la empresa estatal, el sector privado y cooperativo, y la inversión extranjera? 

¿Por qué solo entendemos la inversión como una misión o de las empresas estatales, o de la inversión extranjera? 

Vietnam es hoy el segundo socio comercial de Cuba en Asia. El intercambio comercial entre los dos países en el 2015 alcanzó, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información más de 252 millones de dólares. En este año Cuba exportó 4,7 millones de dólares hacia Vietnam e importó 247,4 desde ese país. Ese impresionante saldo comercial negativo es quizás la mejor demostración de las diferencias entre ambos procesos de transformación

Los cubanos seguimos llevando a Vietnam en el corazón. Para mi generación, los vietnamitas han añadido además de su capacidad de resistir y su voluntad de vencer, la habilidad de construirse su propio futuro gracias a su voluntad de cambiar.

En el paseo literario por la tierra de los anamitas, nuestro Apóstol vuelve a decir: “Y así son los hombres, que cada uno cree que sólo lo que él piensa y ve es la verdad, y dice en verso y en prosa que no se debe creer sino lo que él cree, lo mismo que los cuatro ciegos del elefante, cuando lo que se ha de hacer es estudiar con cariño lo que los hombres han pensado y hecho”.

Hagámosle caso al Apóstol, estudiemos y entendamos cuál es el verdadero milagro de Vietnam.


Vietnamitas asesora en el cultivo del arroz en Sancti Spiritus. Foto: Vicente Brito (Granma)

Embalses finalizan periodo húmedo al 57 % de llenado

Pese a la mejoría mostrada de forma general por el régimen de precipitaciones en el transcurso del 2016, no pudieron compensarse los notables déficits arrastrados en diversas zonas del archipiélago cubano durante los dos años precedentes




Al finalizar octubre los embalses administrados por el INRH almacenaban 5 177 millones de metros cúbicos de agua, el 57 % de la capacidad total. Foto: Juvenal Balán

El comportamiento de las lluvias en el recién finalizado periodo húmedo (mayo-octubre) estuvo en el rango de lo normal para esa etapa del año, al registrarse un acumulado promedio nacional de 969,5 milímetros, equivalente al 97 % de la media histórica.

Como reflejan los datos ofrecidos por el Grupo de Servicio Hidrológico y Disponibilidad de la Dirección de Uso Racional del Agua del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), la región occidental reportó 1 124,9 milímetros, el 100 % de la cifra esperada en dicho semestre, mientras en el centro y el oriente precipitaron por ese orden 921,6 y 890,2 mm, que representan el 90 y el 102 % de los valores habituales de la época.

Los acumulados pluviales en 78 municipios sobrepasaron los promedios históricos (37 en occidente, siete del centro y 34 de oriente), siendo Alquízar donde ocurrió el máximo absoluto con 1 514 mm.

Al finalizar octubre los embalses administrados por el INRH almacenaban 5 177 millones de metros cúbicos de agua, el 57 % de la capacidad total con una porción utilizable de 4 495 millones de m3 (53 %).

Dicho volumen es inferior al promedio histórico para la fecha en 1 147 millones, pero supera en alrededor de 622 millones lo retenido al cierre del décimo mes del calendario el año pasado. También significa un aumento de 254 millones respecto a la cantidad que acopiaban en septiembre.

Igualmente, de las 15 cuencas subterrá­neas de categoría uno vinculadas al abasto de agua a las principales ciudades y polos turísticos, nueve aparecen en estado normal, cinco en situación desfavorable, y una en estado crítico. La capitalina cuenca de Vento se mantiene en la zona normal y ascendiendo.

Pese a la mejoría mostrada de forma general por el régimen de precipitaciones en el transcurso del 2016, no pudieron compensarse los notables déficits arrastrados en diversas zonas del archipiélago cubano durante los dos años precedentes.

Así un número apreciable de fuentes suministradoras del vital recurso natural a la población siguen con niveles deprimidos, bien distantes de lo que pueden contener, lo cual exige hacer el máximo esfuerzo por ahorrar agua en el sector residencial y estatal, sobre todo ahora que ya estamos inmersos en el periodo seco.

Abandonar el TPP y aumentar la producción energética: las primeras medidas de Trump como presidente

Publicado: 22 nov 2016 03:48 GMT | Última actualización: 22 nov 2016 11:58 GMT

El jefe electo de la Casa Blanca ha anunciado sus planes de gobierno durante los primeros 100 días de gestión.

El presidente electo de EE.UU., Donald Trump, ha anunciado que cuando asuma la Presidencia, en enero próximo, aplicará una serie de medidas vitales para el país, como la posible salida de la nación norteamericana del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP).

Trump, que durante su campaña electoral ya se había mostrado contrario al TPP, considera que este acuerdo es un "desastre potencial" para su nación, por lo que negociará tratados comerciales bilaterales "justos" que generen empleos e industria en EE.UU.

El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica es un pacto comercial que incluye la abolición de barreras arancelarias entre los países firmantes. Este tratado fue activamente promovido por el actual presidente, Barack Obama, y en febrero pasado fue acordado por los 12 países miembros, entre ellos EE.UU., Canadá, Australia, Japón, México, Perú y Chile. Además, el TPP no ha sido ratificado por el Congreso estadounidense debido a la oposición del bloque republicano.

Producción de hidrocarburos

Otra de las medidas anunciadas este lunes por Trump es el levantamiento de las restricciones "que destruyen puestos de trabajo en el sector energético" estadounidense, en particular las que afectan a la producción de hidrocarburos en la plataforma marítima y a la extracción de carbón. Estas disposiciones crearán "millones de empleos bien remunerados" en el país, dijo el nuevo mandatario norteamericano.
Inmigración

"En cuanto a la inmigración, voy a dar indicaciones al Departamento de Trabajo para que investigue todas las infracciones de programas de visas que socavan las oportunidades de los trabajadores estadounidenses", adelantó el jefe electo de la Casa Blanca.

Trump ya había anunciado su intención de deportar del país a los inmigrantes con antecedentes penales, y durante su campaña se comprometió a aplicar mano dura contra la inmigración ilegal.

Protección contra ataques cibernéticos

El presidente electo además anunció que cuando asuma la Presidencia pedirá al Pentágono y los jefes militares desarrollar un plan para "proteger la infraestructura EE.UU. de ataques cibernéticos y toda forma de ataques".

Lucha contra el 'lobby'

El paquete de medidas para aplicar desde el primer día de gobierno también incluye un plan para limitar la influencia de grupos de presión en el país. Esta iniciativa contempla la prohibición de cinco años a exfuncionarios oficiales para que hagan 'lobby' después de dejar sus cargos. Además anunció una "prohibición de por vida para todos los funcionarios de la rama ejecutiva a realizar cabildeo en intereses de gobiernos extranjeros".

lunes, 21 de noviembre de 2016

Las “trumpeconomics” a prueba

Michael Roberts

Antes de Donald Trump fuese elegido, los mercados bursátiles descendieron cada vez que mejoraba en las encuestas de opinión pública. El capital financiero no quería que ganese. Pero desde su elección sorpresa, los mercados de valores no se han hundido. Por el contrario, han aumentado sustancialmente con un dólar fortalecido. Parece que ‘el Donald' podría ser bueno para el capital después de todo.
Gran parte de este optimismo se frustrará. Pero las ilusiones pueden impulsar los mercados un tiempo. La idea se basa en las políticas que Trump propone: en particular, los recortes de impuestos para el sector empresarial y los recortes de impuestos sobre la renta personal, que beneficiarán a la parte superior del 1% de los perceptores de ingresos más ricos. Además, afirma que va a gastar hasta 1 billón de dólares en nuevos proyectos de infraestructura y de inversión en todo el país,  desregular los bancos y reducir los derechos laborales (o lo que queda de ellos).
Las medidas de estímulo son música para los oídos de los economistas keynesianos, a pesar de la aversión general que los gurús keynesianos han mostrado ante las actitudes y diatribas de 'Donald'. En efecto, si estas políticas se implementan durante el próximo año, las Trumpeconomics serán el próximo intento de una solución keynesiana para que la economía mundial salga de esta larga depresión.  Las Abenecomics en Japón , con políticas similares de gasto público, recortes de impuestos y flexibilización cuantitativa, han fracasado estrepitosamente. El PIB de Japón casi no se ha movido, mientras que los ingresos salariales y los precios se mantienen paralizados.
Pero ahora algunos keynesianos están aplaudiendo el enfoque de Trump como "una tregua del neoliberalismo". El gran historiador y biógrafo de Keynes, Robert Skidelsky nos dice que "Trump también ha prometido un programa de inversión en infraestructura de 800.000 millones a 1 billón de dólares, que será financiado con bonos, así como una reducción del impuesto de sociedades masivo, ambas dirigidas a la creación de nuevos 25m empleo y el crecimiento impulsar. Esto, junto con el compromiso de mantener las ayudas de asistencia social, equivale a una forma moderna de política fiscal keynesiana".  Skidelsky continúa: "A medida que Trump se mueva desde el populismo a la política, los liberales no deben apartarse con disgusto y desesperación, sino más bien comprometerse con el potencial positivo del Trumpismo. Sus propuestas deben ser discutidas y afinadas, no descartadas como delirios ignorantes".  Es posible que los liberales pro-keynesianos quieran 'enganchar' con Trump y adoptar sus Trumpeconomics, pero aquellos que quieren mejorar la suerte de los trabajadores, la mayoría no del 1%, tendrán una visión diferente.
Echemos una ojeada a las Trumpeconomics. Al parecer, Skidelksy piensa que la reducción del impuesto de sociedades creará nuevos puestos de trabajo y aumentará el crecimiento. Bueno, no hay evidencia de que los recortes anteriores en el impuesto de sociedades lo han hecho en ninguna de las principales economías. Las tasas del impuesto de sociedades se redujeron durante el período neoliberal y, sin embargo, no ha habido crecimiento económico. Lo que ha ocurrido es un aumento en la proporción destinada a los beneficios del capital a costa del trabajo y un aumento de la especulación financiera improductiva. Oficialmente, los EE.UU. tiene una tasa marginal del impuesto de sociedades del 35%, pero después de varias excepciones, no alcanza en realidad el 23%, entre los más bajos del mundo.
El plan de infraestructuras de Trump es muy necesario. A menudo he señalado el terrible estado de los servicios públicos y las comunicaciones en los EE.UU.. La edad promedio de los activos fijos en los Estados Unidos es de 22,8 años - la más vieja desde 1925. El gasto en infraestructura se encuentra en mínimos después de 30 años y los puentes, las carreteras y los ferrocarriles se están desmoronando ante nuestros ojos. Según el informe de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles de 2013, los EE.UU. tiene serias necesidades de infraestructura por valor de más de $ 3.4 billones hasta 2020, incluyendo $ 1.7 billones de dólares para carreteras, puentes y cruces; $ 736 mil millones para electricidad y redes eléctricas; $ 391 millones para las escuelas; $ 134 millones de dólares para los aeropuertos; y $ 131 millones de dólares para canales de agua y proyectos relacionados. Sin embargo, la inversión federal en infraestructura se ha reducido a la mitad durante las últimas tres décadas, del 1% al 0,5% del PIB.
Sin lugar a dudas, la inversión pública en infraestructura ayudaría a la economía de Estados Unidos y aumentaría el crecimiento un poco - Goldman Sachs estima que en 0,2% del PIB al año. Pero la propuesta de Trump de invertir $ 1 billón en cuatro años es mentira. La mayor parte de ese dinero no vendría de la inversión pública. Los fondos tendrían su origen en fuentes privadas, que recibirían incentivos para proporcionar el dinero: las grandes empresas constructoras y promotoras (como Trump Inc) tendrían rebajas de impuestos y también el derecho a poseer los puentes, carreteras, etc. construidas para el cobro de peajes a la los usuarios. El gasto y la construcción públicas serían limitados.
Por otra parte, como he sostenido en muchas notas,  hay pocas evidencias de que los programas de estímulo keynesiano funcionan  a la hora de favorecer el empleo y el crecimiento. Skidelsky habla de la era Roosevelt de la década de 1930. En realidad, se crearon muy pocos puestos de trabajo permanentes con Roosevelt. La tasa de desempleo se mantuvo hasta el comienzo de la guerra. Como Paul Krugman, el gurú keynesiano estadounidense, señala en su libro, Acabar con la depresión ahora , fue necesaria la guerra para alcanzar el pleno empleo y la recuperación económica.
Durante el período de "austeridad", a partir de 2009, cuando los gobiernos trataron de alcanzar excedentes presupuestarios y recortar la deuda pública después de la Gran Recesión - período en el que todavía estamos - nos dijeron los keynesianos que el "multiplicador" de la austeridad era enorme (es decir, el crecimiento se estaba reduciendo drásticamente en más de uno-a-uno mediante la reducción de los déficits presupuestarios o el gasto del gobierno). Bueno, de nuevo en notas anteriores, he demostrado que este "fuerte multiplicador" está seriamente en tela de juicio.   De hecho, hay poca correlación entre la reducción o el aumento de los déficits públicos o el gasto y el crecimiento desde 2009. La mejor correlación con el crecimiento es con las ganancias, no con el gasto público.
Recientemente, Nora Traum, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, presentó un documento titulado  “Clearing Up the Fiscal Multiplier Morass” (Aclarando el lío del multiplicador fiscal) . Traum encontró que "los diferentes supuestos crean diferentes multiplicadores".  Pidió a nueve modeladores, utilizando tres tipos diferentes de modelos, que predijeran el efecto sobre el crecimiento de tres propuestas de reforma tributaria diferentes. Para una reforma, las predicciones sobre el crecimiento variaron de -4.2 por ciento a 16,4 por ciento en el corto plazo, y de un 1,7 por ciento a 7,5 por ciento en el largo plazo.
Investigaciones recientes han demostrado que la mejor noticia para el capital es recortar el gasto del gobierno en lugar de aumentar los impuestos para aplicar la austeridad. La reducción de los gastos del gobierno le da más margen al capital privado que aumentar los impuestos, como el impuesto de sociedades, lo que es mucho más perjudicial para el capital y, por lo tanto, para el crecimiento. Si vamos a tener expansión fiscal y no austeridad con Trump (ya veremos), entonces al capital le gustará la reducción de impuestos, pero no querrá que el gasto del gobierno aumente (excepto aquellos promotores que obtienen los contratos), especialmente si interfiere o sustituye la inversión privada directa . Esa fue la objeción en contra de estímulo keynesiano hecha por el propio postkeynesiano Michal Kalecki.
La economía marxista explica por qué. Lo que realmente impulsa la inversión en las economías capitalistas modernas, donde predomina la inversión de capital privado, es la rentabilidad de los proyectos. La inversión privada no ha estado a la altura porque la rentabilidad es muy baja, pero aún así el sector público no debe interferir.
Esa es la diferencia entre el plan de Trump y la del gobierno chino con su inversión masiva en infraestructura y urbanización desde 2009. China ha gastado unos $ 11 billones de dólares en infraestructura en la última década - más de 10 veces lo que se propone Trump. Esta inversión pública, financiado por los bancos estatales y llevada a cabo por las empresas estatales, ha debilitado el crecimiento del sector privado en China. Pero a medida que el Estado chino controla la economía, no la inversión nacional o extranjera de las grandes empresas (para disgusto del Banco Mundial), las inversiones puedan seguir adelante y conseguir un crecimiento real anual del 6.7% durante esta Larga Depresión.
Por lo que la probabilidad de que las Trumpeconomics vayan a funcionar y llevar el crecimiento económico hasta un 4% anual, según afirma Trump, es muy baja. Es irónico que cuando los asesores de Bernie Sanders sugirieron un programa similar al de Trump que lograría un 4% o más de crecimiento del PIB real, los economistas keynesianos (Romer-y-Romer-evaluación-de-friedman1), saltaron diciendo que era una quimera - correctamente, en mi opinión. Pero ahora que Trump lo defiende, los mercados financieros y los keynesianos les resulta no solo atractivo sino posible.
Al igual que las Abenoecomics, las Trumpeconomics son en realidad una combinación de keynesianismo y neoliberalismo.  Los nuevos recortes de gastos e impuestos deben ser pagados, al parecer, con una mayor desregulación de los mercados y las condiciones de trabajo para aumentar las ganancias. Esto se supone que aumentaría la tasa de crecimiento en un "modelo dinámico", o lo que antes se llamaba 'economía de goteo', donde se recortan impuestos a los ricos y estos lo gastan en bienes y servicios, de manera que el resto de nosotros conseguimos algo más de ingresos y puestos de trabajo. El principal incentivo, según el propio experto económico de Trump, no son las reducciones en la tasa de impuestos personal o corporativos, sino permitir a las empresas amortizar sus inversiones de inmediato, en lugar de a través del tiempo.
Lo que Skidelsky ignora en su alegre alabanza de las políticas de Trump es el sello de marca de las Trumpeconomics: el proteccionismo comercial y las restricciones a la inmigración.   Es mucho más probable que se apliquen estas políticas que su estímulo tipo keynesiano. Trump planea dejar el TTP (el acuerdo comercial regional con Japón y Asia) y el TTIP (con Europa) y "renegociar" el TLCAN, el acuerdo comercial regional con México y Canadá. El objetivo es "proteger" los empleos en Estados Unidos y acabar con la mano de obra barata mexicana.
Como dijo el pasado mes de marzo Donald: "Voy a conseguir que Apple fabrique sus ordenadores y sus iPhones en nuestra tierra, no en China."  Y quiere imponer un arancel del 45% a las importaciones chinas. Se ha estimado que esto podría recortar el PIB de China en un 4,8% y las exportaciones chinas a los EE.UU. en un 87% en tres años, de acuerdo con Daiwa Capital Markets. Incluso si Apple encuentra suficientes trabajadores en los EE.UU., el coste de fabricación de un iPhone 7 de Apple podría aumentar  30-40 dólares, estima Jason Dedrick, profesor de la Escuela de Estudios de la Información en la Universidad de Syracuse. Dado que el trabajo representa sólo una pequeña parte de los costes totales de un dispositivo electrónico, la mayoría de este aumento de los costes provendrían de la importación de componentes a los EE.UU.. Si los componentes del iPhone también se hicieran en los EE.UU., los costes del dispositivo podrían subir hasta 90 dólares. Eso significa que si Apple opta por pasar a los consumidores todos estos costes, el precio de venta del dispositivo podría subir alrededor del 14%. Así que las políticas comerciales de Trump significarían un fuerte aumento de los precios de los bienes en los EE.UU. para empezar, incluso suponiendo que no haya represalias por parte de China.
Como John Smith ha demostrado en su importante libro, El imperialismo en el siglo XXI: La globalización, la sobreexplotación, y la crisis final del Capitalismo : "Alrededor del 80 por ciento del comercio mundial (en términos de exportaciones brutas) está vinculado a la producción internacional de las redes de las empresas transnacionales".   La UNCTAD estima que  "alrededor del 60 por ciento del comercio mundial. . . consiste en el comercio de bienes y servicios intermedios que se incorporan en las diversas etapas del proceso de producción de bienes y servicios de consumo finalUna característica notable de la globalización contemporánea es que una gran y creciente proporción de la fuerza de trabajo en muchas cadenas de valor mundiales ahora se encuentra en las economías en desarrollo. En una frase, el centro de gravedad de la mayor parte de la producción industrial del mundo se ha desplazado desde el Norte hacia el Sur de la economía mundial", como dice Smith citando a Gary Gereffi.
Revertir esta característica clave de lo que se ha llamado "globalización" sólo puede ser perjudicial para las empresas estadounidenses, mientras que al mismo tiempo desplaza la carga de cualquier coste y aumento de precios a los hogares estadounidenses.
La globalización - la expansión transfronteriza de los flujos comerciales y de capital mundiales y el desarrollo de cadenas de valor agregado a nivel internacional - ha sido un importante contra-factor a la caída de la tasa de ganancias experimentada desde mediados de la década de 1960 hasta principios de 1980 en las principales economías desarrolladas. La desregulación de los derechos laborales, aplastando el poder de los sindicatos, la privatización de los activos del sector público nacional, ha ido en paralelo con la expansión global de las multinacionales. Trump habla ahora de revertir este factor compensatorio para beneficiar a su supuesta base electoral en el "cinturón de óxido" del medio oeste de EE.UU. que más ha sufrido con la deslocalización de las multinacionales para explotar mano de obra barata en México, Asia y América Latina.
La ironía (y la preocupación del capital) es que la Gran Recesión y la consiguiente Larga Depresión acaben con la globalización. La globalización ya tenía problemas antes de Trump y el Brexit. La crisis financiera mundial, la Gran Recesión y la consiguiente Larga Depresión (similar a la de la década de 1930) desde 2009 habían frenado en seco la expansión del comercio mundial.
En una medición estándar de la participación en las cadenas globales de valor del FMI, el aumento de la rentabilidad de las principales multinacionales está estancada.
Es verdad que los flujos de información (tráfico de Internet y las llamadas telefónicas, principalmente) se han multiplicado portentosamente, pero los flujos comerciales y de capital están todavía por debajo de sus máximos previos a la recesión. La inversión extranjera directa como porcentaje del PIB está cayendo.
Y los flujos de capital a las llamadas economías emergentes han caído en picado.
Los líderes del G-20 se reunieron poco antes de la victoria Trump y ya eran pesimista sobre la globalización. Dicen que se oponen al proteccionismo comercial  "en todas sus formas".  Como los economistas de Deutsche Bank dicen:  "Se siente como si nos acercásemos al final de una era económica ... y el tiempo para evitar el cambio de régimen económico y político se acaba, dadas las tensiones existentes en el sistema".
Los estrategas del capital están preocupados por que las Trumpeconomics sólo empeoren las cosas para la rentabilidad a nivel mundial.  Bin Smaghi, ex miembro del BCE y un importante estratega del capital financiero, comentó: "Tratar de revertir la globalización puede ser perjudicial, especialmente para el país que de el primer paso. Son las economías avanzadas las que se enfrentan a los mayores desafíos en su fase más reciente, que es la razón por la que los movimientos anti-globalización están ganando apoyo y los gobiernos se ven tentados a volcarse hacía el interior. Sin embargo, debido a que sus economías son tan grandes, y tan integradas en la red de la globalización, no pueden revertir su curso, a menos que los mercados emergentes también se retiren".
Y el riesgo es que las economías emergentes podrían ser empujadas a una depresión en la medida que el comercio se reduzca aún más y las entradas de capital se sequen. Las economías emergentes han ido acumulando grandes cantidades de deuda (crédito) obtenida de los bancos estadounidenses y europeos para invertir, no siempre en los sectores productivos. Esto no ha causado ningún problema hasta ahora porque las tasas de interés a nivel mundial han sido muy bajas y el dólar de EE.UU. ha sido débil, por lo que el endeudamiento en dólares no ha sido un problema.
Pero esto está empezando a cambiar, debido en parte a las Trumpeconomics. Moody 's Investors ha publicado 35 reevaluaciones crediticias a la baja este año en países como Alemania, Austria, Turquía y Arabia Saudita, y solo cinco al alza. Y 35 de los 134 países evaluados por la firma de calificaciones actualmente tienen una perspectiva negativa sobre ellos. Eso hace que, al menos, 7 billones de dólares de deuda pública estén en situación de riesgo de una rebaja, según datos del Banco de Pagos Internacionales a finales del año pasado. Esta proporción de países con una perspectiva negativa de Moody es la más grande desde 2012, y no podía llegar en peor momento. Las tasas de interés de los bonos, especialmente de los que tienen plazos más largos, están aumentando drásticamente. Si este es el final de un ciclo de 35 años a la baja en el mercado de bonos, los gobiernos, después de años de bajas tasas de interés, podrían tener que prepararse para mayores costes del crédito muy importantes.
Al mismo tiempo, el dólar estadounidense se ha disparado hacia arriba en comparación con otras monedas importantes.
La deuda global en relación con la inversión productiva está en franco aumento.
Y la deuda del sector empresarial de las economías emergentes en relación con su capital también ha aumentado considerablemente.
El crecimiento económico a nivel mundial es bajo y se desacelera, junto con un aumento del coste de los préstamos y un comercio estancado, que ahora se ve amenazado por las Trumpeconomics: todo ello, lejos de evitarlo, aumentará el riesgo de una crisis mundial.
es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente:
https://thenextrecession.wordpress.com/2016/11/18/testing-trumponomics/
Traducción:
G. Buster

Cienfuegos: cultura, patrimonio e historia abiertos al turismo

Por Julio Martínez Molina -21 noviembre, 2016


Un grupo de visitantes foráneos se apresta para una visita guiada al teatro Tomás Terry, Premio Nacional de Conservación de Monumentos./ Foto: Juan Carlos Dorado

Calificada el pasado año por el rotativo The Boston Globe entre las mejores ciudades cubanas para visitar, Cienfuegos resulta blanco de un aumento de los arribos de norteamericanos, alemanes, holandeses, franceses, italianos, noruegos, rusos, polacos y visitantes de otras nacionalidades. Desde el muelle Olimpia Medina, por donde desembarcan los cruceristas, hasta el parque Martí, antigua Plaza de Armas en cuyo centro fuera fundada la colonia de Fernandina de Jagua en 1819, los foráneos se desplazan cada día; amén de por otros sitios.

Sin embargo, su inserción no tiene un efecto disruptivo —a lo Venecia— sobre la vida de la urbe, pues hasta hoy se imbrica en armónica urdimbre capaz de integrar a los de allende y aquende en la sinfonía diaria de la cotidianidad.

5 de Septiembre entrevistó al Conservador de Cienfuegos, el máster Irán Millán Cuétara, en torno a cómo transcurre tal confluencia, a propósito de que el turismo cultural, en tanto dinamizador del desarrollo en las urbes de alta valía arquitectónica e histórica, constituirá eje temático del Taller de Ciudades Patrimoniales Cubanas, del 28 de noviembre al 3 de diciembre aquí.

“El patrimonio es la sedimentación del resultado de la historia de cualquier localidad. Cienfuegos cumplirá sus 200 años de fundada en 2019; es una ciudad muy joven pero con unos valores excepcionales, lo cual fuera reconocido por la Unesco en 2005 mediante la entrega de la condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad a su Centro Histórico”, inicia el diálogo.

Prosigue el también diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular: “Sabemos que el mundo, la modernidad y las acciones novedosas en el escenario urbano, constituyen retos para la preservación del patrimonio, pero realmente aquí hay una conceptualización de cuánto queremos con el turismo, estamos muy claros y siempre lo hemos definido desde los inicios de toda nuestra labor de rescate: que el turismo se inserte en nuestra ciudad como parte indisoluble del movimiento normal de la villa.

“Cienfuegos tiene antecedentes de la integración entre propios y extraños desde el mismo hecho fundacional, puesto que en el comienzo de todo, aquel 22 de abril hace 197 años, quienes estaban acá eran colonos franceses. Más tarde, en el decurso de la ciudad, su pueblo trabó contacto con múltiples culturas. Hubo en la Perla del Sur ocho consulados extranjeros y amplio aseguramiento hotelero que permitía recibir a esos visitantes”.

Añade el conservador que “también contábamos con doce teatros, lo cual nos habla de la existencia de una dinámica cultural dadora de respuestas a las necesidades de esos visitantes. Por lo tanto, hay una tradición de cobijar amigos, de interactuar con personas de otras latitudes; y sobre todo de un comportamiento ético que le permite a quien llega a nuestros predios sentirse seguro, tranquilo, sin asedio, y eso es una de las fortalezas nuestras”.

El directivo asevera que en la urbe se trabaja de forma científica, a través de las pautas de un Plan Maestro, el cual tiene cuerpo a manera general para toda la ciudad, y de forma específica para el Centro Histórico, Patrimonio Mundial.

“Al hacer las cosas bajo esta guía, se va a beneficiar el visitante lo mismo que la población, pues no es que estemos trabajando para el turismo, sino desarrollando todo un rescate patrimonial donde cultura e historia son producto y resultado que disfrutan lo mismo el visitante que el nacional. No hay diferencia alguna y no hay vetos, prohibiciones ni escenografías, sino que actuamos dentro de dicho Plan para un saldo favorable integral”.

El Conservador de Cienfuegos, Irán Millán Cuétara. / Foto: Juan Carlos Dorado

Apasionado de su entorno, Millán recuerda que “tenemos una visita de los cruceros de forma habitual y es muy lindo ver cómo la ciudad se inunda de visitantes y su forma de compartir con la población a la manera de un hecho normal. Ya los lugareños los ven como parte de su cultura”.

A criterio del arquitecto, quien ha fungido de anfitrión de centenares de delegaciones de extranjeros acá, “ese contacto directo genera que la ciudad de Cienfuegos sea el principal atractivo para los foráneos; hay otras ofertas, pero la ciudad sigue siendo protagonista, su gente, ese escenario donde se mueve el recién llegado. La urbe tiene amplias calles, paseos, parques y todo un litoral que estamos rescatando progresivamente”.

Esto brinda una potencialidad para seguir asimilando al visitante sin afectación del patrimonio, porque todas las acciones programadas en la infraestructura están aprobadas por Plan Maestro, el cual deviene la guía, la columna vertebral de por dónde está y hacia dónde va Cienfuegos, fundamentalmente de su área patrimonial, el Centro Histórico, en lo relativo a su planificación y crecimiento, a este se suman todos los programas, la vivienda, los espacios públicos, el transporte; en fin, todo cuanto incide en el ambiente urbano y que forma parte del entorno donde se mueve la población.

Aprecia Millán Cuétara que “el objetivo no pasa por modificar la ciudad, cuanto queremos es incorporar nuevas funciones compatibles con los valores patrimoniales que tiene, pero que además se preserve el respeto y el equilibrio entre historia, tradición y modernidad. En tal sentido, nada indica en la presencia del turismo una obstrucción en semejante camino”.

Inmersa ahora en un amplio proceso en saludo al aniversario 200 de Cienfuegos, la Oficina del Conservador no cesa en su función de velar por el presente y el futuro de nuestra ciudad.


Turistas caminan por el bulevar de la calle San Luis./Foto: Internet


Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Periodista del diario 5 de Septiembre y crítico audiovisual. Miembro de la UPEC, la UNEAC, la FIPRESCI y la Asociación Cubana de la Crítica Cinematográfica