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viernes, 18 de diciembre de 2020

Ordenamiento monetario: Novedades sobre el presupuesto, tributos y aranceles (+ Video)

18 diciembre 2020 , Cubadebate   

El presupuesto del Estado para 2021 responde al primer año de la implementación del ordenamiento monetario en el país, que contempla una corrección gradual de los precios –resultado de la devaluación del peso cubano en el sistema empresarial–, la aplicación de la reforma salarial y la eliminación de los subsidios excesivos y gratuidades indebidas.

Para conocer más detalles sobre el tema y las transformaciones en el área de los tributos y aranceles a partir del 1ro. de enero del 2021, comparecen este viernes en la Mesa Redonda la ministra de Finanzas y Precios y otros directivos de ese organismo.

En video, la Mesa Redonda

https://www.youtube.com/watch?v=uwz6mk5YOik&feature=emb_logo

En 2020 tuvimos que enfrentar una crisis económica mundial

En el inicio del espacio televisivo, Meisi Bolaños Weiss, ministra de Finanzas y Precios, destacó que a ocho días de haberse anunciado el inicio del ordenamiento monetario y financiero, el cúmulo de preguntas, consultas, sugerencias recibidas en los organismos involucrados es ya un avance en la implementación de ese proceso, porque demuestra la confianza de la población para aclarar sus dudas con las entidades y estructuras que implementan las políticas del Estado.

“Estamos prestos a seguir recibiendo todas las sugerencias de la población”, aseguró.

“¿Cómo estimamos terminar el 2020? Entrar al año con transformaciones profundas y complejas en el ámbito económico y financiero influye en cómo termina el presupuesto del Estado.

“Estamos terminando un año afectado gravemente por un recrudecimiento atroz del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, con medidas que no solo afectan a la población y las familias cubanas, sino que dañan la economía por la persecución financiera, las trabas y limitaciones para la compra de combustible, lo cual viene desde finales de 2019”, dijo la ministra.

El 2020 es, además, un año en el que el país ha debido afrontar una crisis económica mundial debido a la pandemia de COVID-19, y la contracción de importantes niveles de actividad, como la turística, que afecta la entrada de divisas al país y repercute negativamente en otros sectores y producciones que se encadenan con la actividad turística, recordó.

“Todo ello tiene un impacto importante de contracción en los ingresos al presupuesto y genera disminución de los niveles de actividad, incluso en las formas de gestión no estatal… Cooperativas, trabajadores por cuenta propia, artesanos, artistas tuvieron afectaciones importantes en sus niveles de generación y creación”.

Todo esto –explicó– llevó a un primer ajuste que se hizo en julio, tanto en el plan de la economía como en el presupuesto del Estado, que provocó un importante crecimiento del déficit al estimar una reducción significativa de los ingresos.

Al decidirse poner al hombre en el centro de atención y enfrentar esta pandemia, el presupuesto asumió un poco más de 1 300 millones de pesos, aún sin terminar el año. Estamos hablando de cifras reales, que se han ido financiando para sostener y dar vitalidad a las acciones de prevención y respuesta a la COVID-19”, apuntó Bolaños Weiss. “Esa garantía presupuestaria se mantendrá”, aseguró.

El presupuesto cubano es netamente social

Con la llegada del ordenamiento monetario y financiero, un mes antes se aplica la reforma general de salario, que implica un aumento del salario en el sector presupuestado y empresarial, un incremento en las pensiones y en las prestaciones de asistencia social. 

“Si bien el ordenamiento empieza a aplicarse el primero de enero de 2021, a las personas se les adelanta su salario al mes de diciembre. Eso implica que el presupuesto asuma mayor cantidad de gastos, para cubrir el sector presupuestado y las pensiones.

“Por tanto –continuó la ministra–, hay un incremento del déficit y cerramos el año con un estimado de incremento de más de 8 000 millones de pesos en el déficit”. Sumando, el estimado del déficit fiscal para 2020 es de alrededor de 20 733 millones de pesos.

El presupuesto del Estado para 2021, ya en función del ordenamiento monetario y cambiario, fue aprobado este jueves como ley por la Asamblea Nacional del Poder Popular.

En el primer año de la implementación de la Tarea Ordenamiento, el presupuesto del Estado ya tiene un efecto de la corrección gradual de los precios mayoristas y minoristas, ya abordados en ediciones anteriores de la Mesa Redonda.

“El presupuesto alcanza nuevas dimensiones en niveles de ingresos y gastos, crece en la medida en que se da el efecto del incremento de los costos de los principales bienes y servicios. El presupuesto cubano es netamente social, y todo lo adquirido en la economía para financiar los sectores y servicios básicos y sociales se reflejan en el sector empresarial”, señaló.

Por supuesto, hay una contención y medidas antiinflacionarias que favorecen que ese incremento responda al diseñado en el presupuesto, añadió. 

“Para no tomar 2020 como un año de referencia, debido a sus complejidades, estamos hablando de un déficit que en 2019 fue de alrededor de 7 000 millones de pesos. “Ahora estamos hablando de un presupuesto que tiene en su proyección 86 000 millones de déficit. Crecemos casi diez veces.

“Aun así, hay reservas en la racionalidad del gasto y, sobre todo, en las potencialidades que puede ir generando la economía, que estará en mejores condiciones para producir”.

Un presupuesto con mayor apego a lo racional

La ministra de Finanzas y Precios explicó que ante la reforma general de salario, el presupuesto asume la financiación del sector presupuestado y la seguridad social (33 000 millones de pesos solo de esta última). También hay impuestos que se aplican en la remuneración salarial, que generan ingresos al presupuesto.

“Tenemos que ir buscando resultados que nos permitan trabajar un presupuesto con mayor apego a lo racional, a la medida, a buscar ese consumo más real y despojar al presupuesto de todo tipo de irregularidad y falta de control. Tenemos, además, el efecto de la eliminación de los subsidios y las gratuidades indebidas.

“Vamos hacia un 2021 donde el primer objetivo es ir recuperando la economía a partir de la implementación de la estrategia económica y social. Es verdad que vamos a tener contracciones de ingresos, tensiones de carácter financiero, pero se han creado condiciones e implementando políticas para fomentar las exportaciones, las producciones de sectores estratégicos y claves en el desarrollo de la economía, que tienen que ir dando sus resultados en el transcurso de 2021 y ponernos en mejores condiciones para 2022.

“Es por ello que no renunciamos a los objetivos e indicadores planteados en cuanto al PIB y el desarrollo de la economía en sus diferentes etapas del Plan de Desarrollo Económico hasta 2030”, afirmó.

¿Cómo quedan los gastos en el presupuesto?

Al abordar esta cuestión, la ministra de Finanzas y Precios apuntó que de los casi 375 000 millones que se planifican en términos de gasto, más de 243 000 millones corresponden a la actividad presupuestada (poco más del 65% del total de gasto). “Eso implica que, aún en las complejas circunstancias y las condiciones extraordinarias en que se encuentra el país, se sostienen en un escenario de ordenamiento los servicios básicos a la población”.

Esto significa –precisó– que existe un acompañamiento del presupuesto del Estado para todos los servicios de la salud pública que tiene, desde la atención primaria hasta las consultas especializadas, una participación de 28% en ese gasto.

“Esto, en un escenario mundial de crisis en que se aplican terapias de choque, cierre de servicios, reducción de salarios… En Cuba estamos haciendo una reforma general de salarios, que es verdad que tiene que acompañar el efecto de una unificación monetaria y cambiaria porque hay una devaluación de la moneda, pero donde también se ubica al trabajador para que como mínimo tenga garantizada una canasta básica de referencia, gastos esenciales y otros niveles de gasto.

“Se recompone el consumo, es un momento de reflexión personal y familiar sobre qué priorizar en cuanto a los ingresos y el nivel de vida, y por eso hablamos de ciertas centralizaciones y protecciones en los precios minoristas que puedan coadyuvar a eso”, dijo Bolaños Weiss.

Como parte del 65% del presupuesto del Estado, destinado a la actividad presupuestada, también está la educación, que en 2021 inicia prácticamente dos cursos académicos. La educación superior se inicia, además, con 180 000 estudiantes.

Es una prueba de que “en términos de sostenimiento y prioridad, aun en escenarios complejos priorizamos los programas sociales”, destacó.

Se mantienen los subsidios a los materiales de la construcción para personas que tienen bajos ingresos y necesitan hacer acciones constructivas en sus viviendas. La fuente de ese subsidio está en los impuestos sobre las ventas a los materiales de la construcción que se venden en los rastros.

“Con el efecto de la devaluación y el incremento de los costos, ese impuesto prácticamente se pierde en su masa de recaudación, y lo que se capta es un impuesto mínimo del 10%.

“En otro país, hubieran incrementando la mayor parte de esos precios; en Cuba se mantuvieron los precios de la mayor parte de las producciones. Hay algunos en los que, por no soportar los costos, tienen que incrementarse un poco, pero los principales materiales mantienen los precios actuales. Además, se mantienen los subsidios para personas de bajos ingresos”, precisó la ministra.
La contribución a la seguridad social la pagan los empleadores, tanto las formas estatales como no estatales aportan, “pero no alcanza, debido al envejecimiento poblacional. La masa de personas con ese derecho a descansar, en su financiación, dura más tiempo que la formación de la masa de esa contribución. Siempre es deficitario el presupuesto de la seguridad social, y entonces viene el presupuesto central del Estado y financia ese déficit”.

Aclaró que “no solo se benefician los pensionados, más de un 1 600 000 personas que tienen ganado su derecho al descanso, sino que también están las prestaciones a corto plazo, las licencias prenatales y posnatales.

“Igualmente, la asistencia social recibida por aquellas personas no aptas para trabajar, muchas de ellas sobre la base del salario que recibían antes de presentada esa situación, incluidas mujeres que cuidan familiares en el hogar y que reciben la asistencia del Estado.

“Todo ello implica gastos en otras dimensiones en el presupuesto del Estado, que financia el déficit de más de 11 000 millones en la seguridad social”, dijo.

“Hoy se respaldan niveles de actividad similares a años anteriores. Aunque el presupuesto tome otra dimensión numérica, debido al incremento de los costos como resultado de la devaluación, tenemos que ser racionales. Vamos a una recuperación, pero gradual; cuidar lo que tenemos, y definir prioridades entre las prioridades, es muy importante”.

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