Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

domingo, 16 de agosto de 2026

Lo que es parejo no es ventaja

Por Jorge Gómez Barata



Para asegurar la paz mundial, los estrategas que en los años cuarenta crearon la ONU, comenzaron por buscar una solución que colocara en un mismo plano a todos los países y naciones. Así apareció la regla de Igualdad soberana de los estados, de la cual se derivaron derechos iguales, entre otros: soberanía nacional y autodeterminación.

Conversando sobre esto, Max Lesnick cuya amistad me honró, me dijo: “Es como en el ajedrez, ambos contendientes tienen las mismas fichas y, lo que es parejo no es ventaja”.

De joven, entre otras muchas cosas, jugué ajedrez con fines recreativos y aunque, de modo autodidacto estudié algo, siempre fui un aficionado de categoría inferior, lo cual no impidió que me internara en situaciones complicadas. Una de ellas fue tratar de dilucidar por qué, todavía con fichas en el tablero, podía llegarse a situaciones en las cuales jugaban las blancas y mataban en dos.

Una vez comenté el asunto con un maestro el cual me indicó: “Busca la regla del “rey ahogado”. Lo hice y encontré que, un rey está “ahogado” cuando, le corresponde mover y, sin estar en jaque, no puede avanzar ni retroceder a ninguna casilla porque se pondría en tal situación, es decir en jaque, y tampoco puede mover ninguna otra pieza, ya sea porque no la tiene o porque están bloqueadas.

El “rey ahogado”, no está muerto, pero está inmóvil. En este caso la partida es tabla por regla. También se decreta “tabla por regla” cuando uno de los reyes es sometido a “jaque perpetuo”, sin que el jugador que cuenta con superioridad pueda dar jaque mate.

En una partida, el jugador que está en condiciones de superioridad, debe tener cuidado para no ahogar al rey adversario; cosa que convendría al que está en la condición más débil. Algo análogo ocurre cuando el jugador en desventaja logra crear una situación de “jaque perpetuo”.

En ajedrez, como en otras situaciones, las tablas no son una derrota, sino una media victoria. Técnicamente quien la obtiene, puede conformarse, o esperar una mejor oportunidad para volver a la lucha.

En ocasiones, he visto evaluar elementos de la realidad política, utilizando como símil las partidas de ajedrez y aplicar alguna de sus fórmulas a situaciones concretas como la ocurrida durante la Guerra de Corea cuando, debido a que ninguno de los contendientes estaba en condiciones de derrotar al otro, a instancias de un mediador que, en aquel momento fue la Unión Soviética, se pactó un armisticio que, en los hechos fue equivalente a tablas.

En aquel caso, sin embargo, se dio la peculiar situación de que Estados Unidos, cuyas tropas combatían bajo la bandera de las Naciones Unidas, estaban en condiciones de neta superioridad técnica porque, lideraban una coalición, tenían superioridad económica, poseían la bomba atómica y podían dar carácter nuclear a la confrontación y exterminar a Corea del Norte, cosa para la cual el general Douglas McArthur, comandante de las tropas estadounidenses, pidió autorización al presidente Harry Truman quien no la concedió.

A propósito, hace unos días escuché a circunstantes que, refiriéndose al actual momento del diferendo entre Cuba y los Estados Unidos, el segundo más longevo de los que actualmente se ventilan, utilizaron analogías ajedrecísticas. “Cuba, dijo uno, no tiene salida. Juegan las blancas y matan en dos…” “Tal vez no todo está perdido, comentó otro, puede ocurrir que ya sea porque lo proponga alguno de los contendientes o surja de una mediación, se pacten tablas”.

Otro comentarista argumentó que no veía manera de que eso fuera posible porque no percibía que existiera voluntad politica que pudiera conducir a pactar unas tablas que, en cambio pudieran surgir si hubiera una situación de “rey ahogado” o de jaque perpetuo” en cuyo caso se aplicaría la regla.

Dejé aquel escenario que me parecía surrealista, pero quedé rumiando las analogías mencionadas. La conclusión fue que las situaciones de una partida de ajedrez no son aplicables a la vida real. Si así fuera, en efecto, en Cuba donde no hay rey ahogado, podía aludirse a un jaque perpetuo. No obstante, me atuve a la evidencia de que, en la vida real no operan tales reglas.

Estados Unidos, en uso de la fuerza y la influencia política mundial de que dispone, ejerce sobre Cuba un acoso que pudiera considerarse algo análogo a un “jaque perpetuo” insostenible para la Isla porque en ello le va la vida, aunque también inconveniente para Estados Unidos.

Estudiando sobre la Crisis de los Misiles de 1962 en Cuba, leí un pasaje en el cual el representante de la fuerza aérea en el gabinete de crisis del presidente Kennedy, preguntado sobre si podía asegurar que los misiles soviéticos emplazados en la Isla fueran destruidos, propuso someter a Cuba a un aniquilador bombardeo masivo.

Cuentan que, al respecto, Robert Kennedy, hermano del presidente y fiscal general, comentó. “¿Podrá Estados Unidos cargar con la vergüenza de, sin agotar otras posibilidades, haber exterminado a un pequeño país que además era su vecino”?

El silencio se apoderó de la sala. No hubo respuesta ni bombardeo. El presidente Kennedy prefirió dar una oportunidad al diálogo y a la negociación, cosa aceptada por la parte soviética. Cierta o no la anécdota entraña una lección.

En estos días, en medio de las enormes tensiones existentes entre Cuba y los Estados Unidos, he conocido declaraciones de ambas partes que han aludido a la posibilidad de que, en Cuba, en caso de una agresión militar de los Estados Unidos, ocurra un baño de sangre lo cual, según creo, las partes, deberían evitar a cualquier costo, principalmente mediante el diálogo y la negociación.

Regresando a la vida real, como en Corea, podría proponerse un armisticio, lo cual requiere un nivel de tolerancia para aceptar una convivencia que, por cierto, no es imposible. Los presidentes Barack Obama y Raúl Castro lo probaron. Allá nos vemos.

Agosto de 2026. Publicado por el diario ¡Por esto! Al reproducirlo indicar la fuente

No hay comentarios:

Publicar un comentario