Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 28 de noviembre de 2019

No vivimos más y mejor gracias al capitalismo, sino a las políticas progresistas

El diario/The Guardian

- La narrativa predominante considera que el capitalismo fue una fuerza progresista que puso fin a la servidumbre y desencadenó un notable aumento del nivel de vida
- Es un cuento de hadas: la democracia, los sindicatos, la salud pública y la educación son los factores que realmente importan
- El progreso en la esperanza de vida ha sido impulsado por movimientos políticos progresistas que han aprovechado los recursos para crear bienes públicos


Una niña hilandera en Mollahan Mills, Newberry, Carolina del Sur, en 1908. LEWIS HINE / NATIONAL CHILD LABOR COMMITTEE

En los últimos años, prominentes gurús como Steven Pinker, Jordan Peterson y Bill Gates han invocado los avances en la esperanza de vida en el mundo para defender al capitalismo contra una creciente ola de críticos.

Es cierto, hay mucho que celebrar en este ámbito. Al fin y al cabo, la esperanza de vida ha aumentado considerablemente. "Cuando leen un escrito que defiende el capitalismo los intelectuales tienden a escupir", escribe Pinker en su reciente libro, Enlightenment Now. Sin embargo, afirma, es "obvio" que "el PIB per cápita se correlaciona con la longevidad, la salud y la nutrición".

Este argumento me resulta familiar. Según esta narrativa predominante, el capitalismo fue una fuerza progresista que puso fin a la servidumbre y desencadenó un considerable aumento del nivel de vida. En realidad, esto no es más que un cuento de hadas que no se sostiene con datos objetivos.

El feudalismo y la servidumbre que generaba eran un sistema brutal que provocaba una miseria humana extraordinaria, sí. Sin embargo, no fue el capitalismo el que terminó con esta situación. Como demuestra la historiadora Silvia Federici , una serie de exitosas rebeliones campesinas en toda Europa en los siglos XIV y XV derrocaron a los señores feudales y dieron a los campesinos más control sobre sus propias tierras y recursos. Los frutos de esta revolución fueron asombrosos en términos de bienestar. Los salarios se duplicaron y la nutrición mejoró. Si atendemos a los parámetros de esa época, en ese período el progreso social fue espectacular.

Entonces, vino la reacción a esos cambios. Indignada por el creciente poder de los campesinos y trabajadores, y por el aumento de los salarios, una nueva clase capitalista organizó una contrarrevolución. Comenzaron a cercar los bienes comunes y a expulsar a los campesinos de la tierra, con la clara intención de reducir el coste de los salarios. Con las economías de subsistencia destruidas, la gente no tenía otra opción que trabajar por poco dinero para, simplemente, poder sobrevivir. Según los expertos en economía de Oxford Henry Phelps Brown y Sheila Hopkins, desde finales del siglo XV hasta el siglo XVII los salarios disminuyeron hasta un 70%. Las hambrunas pasaron a ser cada vez más normales y la nutrición se deterioró. En Inglaterra, la esperanza media de vida descendió de 43 años en el siglo XVI a los 30 años en el siglo XVIII.

En resumen, el ascenso del capitalismo generó un prolongado período de empobrecimiento. Fue uno de los momentos más sangrientos y tumultuosos de la historia de la humanidad. Sin embargo, Pinker hace como si nada de esto hubiera pasado. En su lugar, obvia este hecho y pasa directamente al período industrial moderno. Fue el capitalismo industrial, afirma, el que realmente impulsó que aumentara la esperanza de vida.

Lo cierto es que los historiadores ofrecen una versión más compleja de la historia. Simon Szreter, uno de los principales expertos mundiales en datos históricos de salud pública, muestra que el crecimiento industrial a lo largo del siglo XIX no provocó una mejora en la esperanza de vida, sino un deterioro notable. "En casi todos los casos históricos, el primer y más directo efecto del rápido crecimiento económico ha sido un impacto negativo en la salud de la población", escribe Szreter .

"La evidencia de este trauma", continúa, "permanece claramente visible en la forma de una discontinuidad negativa de una generación en las tendencias históricas de la esperanza de vida, la mortalidad infantil o los logros en la estatura". Basándose en una amplia gama de estudios, Szreter muestra que las poblaciones directamente afectadas por el crecimiento industrial en Gran Bretaña experimentaron una disminución constante de la esperanza de vida, desde la década de 1780 hasta la de 1870, hasta niveles no vistos desde la Peste Negra en el siglo XIV.

De hecho, fue precisamente en los lugares donde el capitalismo estaba más desarrollado donde este retroceso es más pronunciado. En Manchester y Liverpool, los dos gigantes de la industrialización, la esperanza de vida se derrumbó en comparación con las zonas no industrializadas del país. En Manchester cayó a solo 25,3 años. En cambio, en la zona rural de Surrey, la esperanza de vida de la población era de 20 años más.

El patrón no solo se repite en Gran Bretaña. Según Szreter, lo mismo ocurrió en "cada uno de los países en los que se ha investigado", incluyendo Alemania, Australia y Japón. En colonias como Irlanda, India y Congo se experimentó un deterioro similar en este mismo período, ya que fueron amarradas por la fuerza al sistema industrial europeo.

Es difícil exagerar el sufrimiento que conllevan estas cifras. Cuentan la historia de poblaciones enteras que fueron desposeídas por la clase capitalista y reducidas a la servidumbre en las fábricas y plantaciones de la revolución industrial. Y sin embargo, nada de esto aparece en la narrativa de color de rosa de Pinker.

La esperanza de vida urbana no comenzó a aumentar, al menos en Europa, hasta la década de 1880. Pero, ¿qué impulsó este repentino progreso? Szreter descubre que se debió a una simple intervención: el saneamiento. Los expertos que abogaban por políticas de salud pública descubrieron que si se separaban las aguas residuales del agua potable, la salud de la población mejoraba. Sin embargo, la clase capitalista se opuso a esta mejora, no la permitía: los terratenientes liberales y los dueños de fábricas se negaban a permitir que los funcionarios construyeran sistemas de saneamiento en sus propiedades, y se negaban a pagar los impuestos necesarios para llevar a cabo el trabajo.

Solo fue posible plantar cara a su negativa cuando los plebeyos obtuvieron el derecho al voto y los trabajadores se organizaron en sindicatos. Durante las décadas siguientes, estos movimientos hicieron que el Estado interviniera en contra de los terratenientes y propietarios de fábricas, para ofrecer no solo sistemas de saneamiento sino también atención médica universal, educación y vivienda pública. Según Szreter, el acceso a estos bienes públicos estimuló el aumento de la esperanza de vida a lo largo del siglo XX.

Pinker no menciona este movimiento. Su argumento se basa más bien en un gráfico de dispersión conocido como la curva de Preston, que muestra que los países con un PIB per cápita más alto tienden a tener una esperanza de vida más alta. No duda en afirmar que se da una causalidad en situaciones en las que se carece de pruebas que lo confirmen. De hecho, una nueva investigación encuentra que el factor causal detrás de la curva de Preston no es el PIB sino la educación.

Sin lugar a dudas, una red de prestaciones sociales necesita recursos. Y es importante reconocer que el crecimiento puede ayudar a ese fin. Pero las intervenciones que importan cuando se trata de la esperanza de vida no requieren altos niveles de PIB per cápita. La Unión Europea tiene una esperanza de vida más alta que Estados Unidos, con un 40% menos de ingresos . Costa Rica y Cuba superan a Estados Unidos con apenas una fracción de los ingresos, y ambos lograron sus mayores avances en esperanza de vida durante períodos en los que el PIB no estaba creciendo en absoluto. ¿Cómo? Mediante el despliegue de la atención sanitaria y la educación universales.

"Los datos históricos muestran que el crecimiento económico en sí mismo no tiene implicaciones positivas directas y necesarias para la salud de la población", escribe Szreter. "Lo máximo que se puede decir es que crea el potencial a largo plazo para mejorar la salud de la población".

El hecho de que ese potencial se materialice depende de las fuerzas políticas que determinan cómo se distribuyen los ingresos. Por lo tanto, al César lo que es del César: el progreso en la esperanza de vida ha sido impulsado por movimientos políticos progresistas que han aprovechado los recursos económicos para crear bienes públicos sólidos. La historia demuestra que en ausencia de estas fuerzas progresistas, el crecimiento a menudo ha ido en contra del progreso social, no a su favor.

Jason Hickel es antropólogo económico y autor de The Divide: Una breve guía sobre la desigualdad mundial y sus soluciones .

Traducido por Emma Reverter
Fuente: https://www.eldiario.es/theguardian/longevos-gracias-capitalismo-politicas-progresistas_0_967303344.html

Holguín suma establecimiento a red comercial en moneda libremente convertible

Foto: Omara García/ACN
HOLGUÍN.–A través de la unidad El Níquel, perteneciente a la Cadena de Tiendas Caribe División Oriente-Norte, esta provincia se sumó a la red de establecimientos  del país que se dedican a la venta de productos electrodomésticos en moneda libremente convertible.
Para abrir esta unidad comercial ubicada en el centro de la capital provincial, el segundo piso del inmueble, de unos 200 metros cuadrados, además de recibir los  artículos, fue  equipado con tres cajas de venta aptas para el pago mediante tarjetas magnéticas.
Foto: Omara García/ACN
De acuerdo con Oyaima Córdoba, gerente de esa área,  el espacio se abre con la disponibilidad de más de 41 productos, entre ellos,  neveras, refrigeradores, televisores, hornos y procesadores de alimentos, oferta que en los próximos días, dijo, se incrementará.
Puntualizó que para atender a los clientes fue seleccionada una decena de trabajadores, quienes asistieron a un curso de capacitación a cargo de  especialistas de la entidad Financiera Cimex (Fincimex).
Elizabeth Reyes, directora de la Cadena de Tiendas Caribe División Oriente-Norte, precisó que en dependencia de la demanda de este servicio,  se decidirá la apertura en un futuro de otra tienda de igual tipo en la ciudad de Holguín, para luego pensar en ofertas similares   en municipios como Moa, Gibara y Banes.
Foto: Omara García/ACN
Foto: Omara García/ACN

Reforma empresarial para un nuevo orden monetario

Por Oscar Fernández Estrada Actualizado Nov 27, 2019

LA HABANA. O el Estado se encuentra en una crisis de liquidez en divisas tan severa que lo ha obligado a incumplir importantes garantías como la disposición de los depósitos bancarios y el compromiso de convertibilidad de la moneda, o la instrucción a las instituciones bancarias de no vender divisas y restringir las extracciones desde cuentas en moneda libremente convertible responde a un plan táctico superior, preámbulo probable de transformaciones macroeconómicas de mayor envergadura.

En cualquier caso, esta escena no es saludable. La confianza del público en los bancos nacionales no debería entrar como variable en el juego táctico. Menos en tiempos de crisis de liquidez. Si las personas temen a los bancos el Estado pierde gran parte de su capacidad de gestionar la política monetaria, y los mercados financieros ilegales se consolidan. En las más difíciles circunstancias de los años noventa los bancos honraron sus compromisos; ahora, en la “no confianza” está el peligro.

Al parecer, la reunificación podría estar cerca. La eliminación del uso de CUC en los aeropuertos es la más reciente de las señales. La noticia se presentó en los medios estatales como algo normal, pero los agentes económicos se inquietan y elaboran sus planes de prevención. La incertidumbre monetaria podría incrementar la preferencia por la liquidez en divisas internacionales de algunos actores y propiciar con ello el avance de la dolarización parcial que se viene articulando.

Resulta muy coherente que el sistema bancario estatal busque participar en la zona dolarizada de la economía para capturar las divisas que hoy circulan al margen. Pero el aporte fundamental de esta parcela radica en la posibilidad de empleársele como una plataforma de movilización productiva doméstica.

La potencialidad de conectar el sector productivo —estatal y privado— con esta demanda doméstica en moneda convertible funcionaría en primera instancia como una exportación en frontera, y podría impulsar a algunos hacia la conquista de espacios en mercados internacionales. Para ello, el mecanismo importador debería priorizar dos tipos de ofertas: a) medios de producción que permitan expandir capacidades y productividad; b) insumos que tributen a la producción de cualquier renglón, especialmente al incremento de exportaciones.

Sin embargo, esta parcela de comercio dolarizado perdería razón de ser ante un eventual escenario de tasas de cambio unificadas, en tanto este último tendría que restablecer a la moneda nacional todas sus funciones dinerarias. En ese contexto, se supone que las operaciones realizadas en pesos cubanos responderían a un régimen cambiario con garantías de convertibilidad para todos los actores económicos, lo cual haría teóricamente redundante un mecanismo paralelo de tiendas en dólares.

Es conocido que la dualidad monetario-cambiaria produce distorsiones brutales. Los estímulos perversos a las importaciones y el desincentivo a los exportadores, el encubrimiento de los resultados de la gestión de las empresas a partir de las distorsiones contables, y la imposibilidad de llevar a cabo una medición certera de los hechos económicos a nivel sectorial o global, se encuentran entre las más evidentes.

Ahora, como resultado de la unificación resultará inevitable implementar una devaluación de la tasa oficial empresarial, encareciendo las fichas de costo de cada producción con componente importado. Si se transmite ese efecto por toda la cadena, lo natural sería un incremento notable en los precios de los bienes y servicios que enfrenta el consumidor final.

El Estado debe hacer lo indecible por evitar ese impacto social negativo, para lo cual tendría que fijar centralmente los precios finales y subsidiar la irrentabilidad de las empresas afectadas. Sin embargo, para eliminar las distorsiones de ineficiencia propiciadas actualmente por la dualidad se requiere un ajuste real que transparente todos los resultados económicos y permita tomar decisiones rigurosas con las actividades ineficientes.

Llegado el momento cero, lo adecuado sería dinamitar toda la economía con una rotunda reforma de los sistemas de precios. Entiéndase precios de los bienes y servicios finales, mercados de insumos, salarios, pensiones y jubilaciones, impuestos y contribuciones tributarias, multas y contravenciones, tasas de cambio, tasas de interés, precio del suelo, precios del sector inmobiliario, alquileres, etcétera. Esto implica resetear el sistema. Pero la restructuración monetaria no es suficiente per sé.

Reformar la empresa estatal e institucionalizar el sector privado

Si a la instauración de un nuevo orden monetario no se adiciona una transformación sustantiva en otros aspectos del modelo de funcionamiento económico, no se conseguirán los resultados productivos merecidos.

En primer lugar, urge implementar una reforma integral al sistema empresarial estatal, más allá de las medidas que se vienen aplicando de modo cuasi clandestino. Hay que lanzar una transformación conceptual enérgica, que comience por definir con claridad cuál es la función de cada entidad económica y las dote de una autonomía irreversible para acometerla. Una reforma que independice su gestión de las estructuras de gobierno para demarcar en serio las funciones empresariales de las estatales, que le elimine toda estructura superior de dirección que parasite su funcionamiento, que le transforme los rígidos mecanismos actuales de asignación de recursos hacia métodos de planificación financiera facilitadores de su desarrollo, que le permita operar con un medio de pago con capacidad plena para completar ciclos de producción-comercialización-reaprovisionamiento, y que también le genere un sistema de incentivos óptimo que estimule incrementos productivos, exportaciones y expansión de capacidades a corto y largo plazos. En resumen, una reforma que les permita ser empresas.

En segundo lugar, justo como ordena la Constitución, es imperativo institucionalizar al sector privado —y ojalá recuperemos el sueño del cooperativo— lo que significa propiciar la formalización como pequeñas empresas de, al menos, los emprendimientos que hoy existen bajo las licencias concedidas para el ejercicio del trabajo por cuenta propia.

Es justo reconocer que desde hace menos de un año se han rectificado de forma discreta varias de las absurdas condiciones que logró imponer sobre el desenvolvimiento del sector privado aquella ola “perfeccionadora” aprobada en julio de 2018. Se concede nuevamente la derogación de elementos fallidos presentes en una norma jurídica con menos de un año de aplicación, esta vez referidos a la actividad de los transportistas. Además, se incorpora un cambio aparentemente pequeño, pero de gran significación conceptual, como la autorización a las empresas estatales para vender sus excedentes productivos al sector privado —ya estaba autorizado para las cooperativas no agropecuarias—, sentencia suficiente para la concreción de mercados mayoristas para los privados. Esto, si la organización superior empresarial o el ministerio al que se subordina la empresa no emite una resolución interna prohibiendo o restringiendo tal tipo de relaciones.

Pero otros pendientes parecen encontrar resistencia dentro de los decisores. Dotar a este sector de la capacidad de absorber el ajuste de fuerza de trabajo y actividades que debe producirse en el sector estatal en un escenario de unificación cambiaria y con reforma de la empresa estatal, constituye un movimiento estratégico. Fomentar su desarrollo en actividades productivas en lugar de rentistas, garantizarle un marco regulatorio estable que incentive proyectos de largo plazo, diseñar un sistema tributario más realista que desestimule la subdeclaración, e implementar mercados mayoristas de insumos y medios de producción (perfectamente realizable ya mismo), son algunas de las quimeras urgentes. Ya no es posible dilatar más la creación de espacios para que los profesionales cubanos que no encuentren realización en el sector estatal viertan su empuje y experticia, mejor en un sector privado nacional —social y políticamente articulado— que regalando sus valiosas vidas a las trasnacionales de la emigración.

Esta Cuba necesita empresas estatales, privadas, cooperativas, extranjeras y mixtas, cooperando y compitiendo en la producción del desarrollo socialista. Y el Estado debe y puede implementarlo.

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La energía que renueva a Cuba. Comentario HHC






Cuba cuenta con parques solares fotovoltaicos en cada provincia del país, ya sea en operación o en construcción. Foto: Jorge Luis Merencio
Cuba desea reducir las importaciones de combustibles fósiles, frente en el cual centra grandes esfuerzos. Ello no es novedad, ni ha sido provocado por la cacería de brujas que llevan los nuevos piratas del Caribe, a 90 millas al norte de la Isla, quienes persiguen a toda costa los buques petroleros que intentan tocar tierra cubana, para abastecer al pueblo del preciado combustible.
Desde hace décadas, las autoridades del país se han propuesto dar un salto en la matriz energética de la Isla a favor de la producción mediante fuentes renovables de energía, con el fin de reducir toneladas de diésel y otros carburantes imprescindibles para mantener la vitalidad del sistema eléctrico de la Mayor de las Antillas. Este cambio de matriz también favorecerá la reducción de las dañinas emisiones de dióxido de carbono (co2) a la atmosfera, que impactan negativamente en la capa de ozono que protege la vida en el planeta.
 Este jueves, con la entrada en vigor del Decreto-Ley 345, que hace referencia al desarrollo de las fuentes renovables y el uso eficiente de la energía, solo se concretan años de esfuerzo, y se marcan las pautas de lo que queda por hacer en la próxima década, coincidieron en señalar funcionarios del Ministerio de Energía y Minas (Minem) durante una conferencia de prensa.
El Decreto-Ley nos pone como meta lograr que, en el año 2030, el 24 % de la generación eléctrica del país esté cubierta por las fuentes renovables de energía de la Isla (bioeléctrica, tecnología solar fotovoltaica, parques eólicos y centrales hidroeléctricas), informó Marlenis Águila, especialista de la Dirección de Energías Renovables del Minem.
Para lograrlo, se implementan programas de inversiones a lo largo de la Isla para cada tipo de fuente renovable y se impulsará desde la industria nacional la producción de equipos, medios y piezas destinados al desarrollo del sector, añadió Elaine Moreno, directora general de la Oficina Nacional para el Control y Uso Racional de la Energía.
¿Cómo beneficiará al país la implementación y cumplimiento del Decreto-Ley 345?
Que Cuba logre cubrir el 24 % de la generación eléctrica nacional a través de sus fuentes renovables de energía en el año 2030, no significa que consumiremos menos combustible con respecto al día de hoy. La demanda de energía aumenta con los años, asociada con el crecimiento poblacional y el desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones, entre otros factores.
Sin embargo, si se cumple lo que establece esta nueva política, que entra hoy en vigor luego de su publicación en la Gaceta Oficial de la República, «consumiríamos mucho menos combustible fósil; por tanto, expulsaríamos menos gases a la atmósfera, reduciríamos importaciones y ahorraríamos millones de dólares, teniendo en cuenta que cada tonelada de combustible que compra Cuba equivale aproximadamente a 700 usd», explicó Tatiana Amarán, directora general de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas.
Por su parte, Lázaro Guerra, director de Desarrollo de la Unión Eléctrica de Cuba, estableció una comparación entre el panorama actual de la Isla en materia de ahorro energético y el que tendrá dentro de diez años, luego de cumplir el Decreto-Ley 345.
«Gracias a las fuentes renovables de energía se han generado en lo que va de año 687 000 megawatt-hora, lo que representa un ahorro de 178 000 toneladas de combustible», explicó.
Cuando se termine el programa, «y se instalen todas las tecnologías pertinentes concebidas para el año 2030, se prevé obtener una generación energética en el país de 7 000 gigawatt-hora, lo que permitiría ahorrar un millón 800 000 toneladas de combustible, aproximadamente», aseguró.
¿Qué otras novedades trae esta normativa?
Entre las principales novedades del Decreto-Ley 345 está la producción de energía por productores independientes.

Según la norma, se ofrecerán «incentivos y beneficios arancelarios y fiscales para que las personas naturales y jurídicas puedan adquirir equipos, que utilizan las fuentes renovables de energía y que permitan el uso eficiente de la energía a precios no recaudatorios y con la oportunidad de acogerse a crédito bancario».

En otras palabras, cualquier ciudadano puede comprar, por ejemplo, paneles solares y colocarlos en el techo de sus viviendas. La Unión Eléctrica de Cuba comprará el excedente de la energía generada a partir de esa fuente renovable, esa que le sobre al propietario de la tecnología.
 Por tanto, otra novedad es que el Decreto-Ley avala la venta al Sistema Eléctrico Nacional por parte de los consumidores, aclaró Tatiana Amarán.
«Sin embargo, por lo costoso de la tecnología, y las condiciones que exige para su despliegue, esta será una alternativa más rentable para titulares de negocios privados, que tengan un alto consumo eléctrico», ejemplificó.
¿Cuáles son los principales avances hasta el momento?
El programa solar fotovoltaico es el de mayores avances hasta el presente. «Estas instalaciones han permitido reducir el uso de grupos electrógenos diésel, principalmente en el horario del mediodía, momento en que ocurre la máxima radiación solar y un pico de demanda, sobre todo por la cocción de alimentos en el sector residencial», añadió Marlenis Águila, especialista de la Dirección de Energías Renovables del Minem.
De ese 24 % de generación eléctrica que el país se propone obtener a través de sus fuentes renovables en el año 2030, se espera que la energía solar fotovoltaica represente un 3 %. «Pero estamos dedicándole los mayores esfuerzos a este programa –valoró la especialista–, para que aumente su participación en ese porcentaje».
Por otro lado, la instalación de nuevas plantas eléctricas –conocidas como fuentes renovables bioeléctrica–, que hemos asociado a los centrales azucareros, «es también un programa al que se le presta toda la atención», puntualizó Águila.
 De ese 24 %, la energía bioeléctrica representará el 14 %; es decir, más del 50 %, informó.
Se espera, además, que la energía eólica alcance, de ese 24 %, un 6 % de participación, gracias a 13 proyectos que actualmente están en vías de ejecución, reconoció. Mientras, la hidroenergía va a aportar un 1 %.
«Con estos avances el país estaría dejando de emitir a la atmósfera más de 6 millones de toneladas de co2, cifra que está contenida dentro del compromiso de Cuba para la mitigación del cambio climático», añadió la especialista.
Cada avance requiere un esfuerzo extraordinario, tiempo para construir, fabricar, poner en marcha... «Hay voluntad política. El Estado y el Gobierno cubano le están dando la máxima prioridad al desarrollo de las fuentes renovables, principalmente, porque va a contribuir con nuestra independencia energética», concluyó.
EN CONTEXTO:
Cuba cuenta con parques solares fotovoltaicos en cada provincia del país, ya sea en operación o en construcción.
La Isla tiene cuatro parques eólicos, construidos de forma experimental.
Existe una central hidroeléctrica en servicio, ubicada en la presa Mayarí, de la provincia de Holguín. Hay otras dos en construcción, que deben estar listas durante el primer trimestre del próximo año. Y, en preparación, se tienen 13 nuevas centrales. Asimismo, se continúan evaluando zonas con potencial hidroeléctrico.
Sobre la electrificación de las zonas aisladas, se han instalado 5 533 sistemas fotovoltaicos en las viviendas rurales, que no tienen acceso a este servicio en ninguna de sus variantes. Ello contribuye a elevar la calidad de vida de esas familias.
Fuente: Ministerio de Energía y Minas
Comentario HHC:  Muy buenas medidas, es un paso de avance , pero creo que podemos hacer mucho mas, no se habla tampoco de precios. 

De que nos movemos en cámara lenta en muchas cosas de eso no hay dudas, y parte de las dificultades  que tenemos en el pais es por ello, nos demoramos tanto en hacer las cosas que supuestamente estamos analizando, que termina siendo una tarea mas sin fecha de cumplimiento.
En realidad no se cuando empezó eso, porque en la FAR había lo que denominamos " sentido de la urgencia"  en la solución de los problemas; Fidel  creo que abrumado por la burocracia hizo tres cosas para enseñar como debe hacerse, creo el Grupo Central  para dirigir la economía que duró creo unos dos 2 años y se hacían reportajes  de su trabajo que eran publicados por Granma ; estaba el Grupo de Apoyo  que llegaban  y en una noche se hacia y movilizaba todo ( tuve una experiencia personal con ellos) , este si duro años hasta que Fidel renuncio por enfermedad , era el gobierno en camara rápida , y los contingentes  como el Blas Roca que por alguna rara razón desaparecieron con el tiempo. a pesar de sus resultados económicos e incremento de la productividad. 
Cuando uno ve que dicen que en el 2030 vamos a tener sólo el 24 % de energía renovable en el pais, y quizás solo con permitir que los ciudadanos importen, si no hay suficiente oferta para que compren en una Zona franca o en las nuevas tiendas de dolares, para sus casas calentadores, generadores de electricidad fotovoltaicos modernos,  y equipos eléctricos mas eficientes en los hogares, a precios razonables, uno se pregunta si esto  fuera posible ¿ cuánto mas rápido avanzáramos ?.  Reitero los que he dichos otras veces,  Costa Rica su generación de electricidad con energía renovables hoy es mas del 95 % de lo que consumen.  
Estamos batallando  con el genocidio de EEUU que nos persigue y sanciona en todo lo que tiene que ver con  el petroleo que importamos, cuando lo que tenemos que hacer es acelerar el cambio de la matriz energética para disminuir la importación de petroleo e incluso el que producimos, exportarlo.  
Nuestra Aduana no permite importar paneles solares por ejemplo, solo cosas pequeñas, entonces al menos nuestro estado facilite  y estimule el empleo masivo de las energías renovables por todas las vías posibles, es un ganar - ganar. 

En el transporte , idem, las ventas de motos eléctricas muy positivo y la puesta en marcha  de algunos  ómnibus eléctricos idem, pero no dejamos importar coches eléctricos o al menos híbridos,etc en realidad no se cual es el criterio económico de tantas prohibiciones.  
Pensar como pais es aprovechar todo lo que tenemos disponible y a nuestro alcance. El socialismo en su concepción debe dar la posibilidad del libre actuar de los ciudadanos en concordancia con el proyecto de nación y a pesar de que el general de ejercito Raul Castro  elimino las prohibiciones absurdas mas importantes, todavía quedan muchas.  Hay pensar sin prisa y sin pausa, pero hay que actuar con prisa y sin pausa.