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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 13 de junio de 2020

"Estamos ante un claro divorcio entre la economía real y ese extraño casino inyectado con dinero de la Reserva Federal"

13 jun 2020 17:04 GMT

En este episodio de 'Keiser Report', Max y Stacy hablan de la explosión de oferta monetaria que ha llevado a auges históricos en los mercados, tanto en volumen como en duración. En la segunda parte, Max habla con Obi Nwosu, de CoinFloor.co.uk, sobre cómo ha quedado el mercado del bitcóin tras el 'halving' y qué puede esperarse del futuro de la criptodivisa.



La economía real y el mercado bursátil no están conectados y si bien un retraso entre ambos no es algo raro, ahora está a la vista "un claro divorcio, una verdadera separación entre la economía real y ese extraño casino financiarizado e inyectado con dinero de la Reserva Federal, que se está adueñando del mundo entero", arranca Max Keiser.

"Esto está provocando dos cosas: la clase de los señores feudales se está enriqueciendo de forma desmedida y los campesinos se están rebelando. Ahora mismo, en EE.UU. se está produciendo una gran revolución campesina a la antigua usanza", razona.

Al acordarse de los saqueos en las calles durante las recientes manifestaciones de 'Black Lives Matter', Max recuerda que el saqueo también tiene lugar más allá de las tiendas y se desarrolla en plena Wall Street y aplicaciones gatuitas como Robinhood, que está pensada para la generación del milenio y la Z o los operadores de bolsa más jóvenes. Este tipo de aplicaciones "venden los datos de sus usuarios a operadores de alta frecuencia y estos, que operan con sus propios algoritmos, se dedican a adelantarse a los usuarios de Robinhood, que son el "dinero tonto", señala Stacy Herbert.
Otra forma de saqueo

Las empresas como Herz y Chesapeake Energy, que comenzó su actividad con el gas natural y la fracturación hidráulica, se declararon en bancarrota acogiéndose al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de EE.UU., y sus acciones se dispararon cientos de puntos de porcentaje, lo cual ya "es una forma de saqueo", afirma Max, quien critica a la Reserva Federal por estar dispuesta a inyectar más capital para rescatar a las empresas que van a sus puertas declarándose en bancarrota y de esta manera incrementa el fraude y reinicia el ciclo de siempre.

"Quizá los reguladores del mercado deberían haber hecho algo con estas acciones de empresas en bancarrota y cuyo valor aumenta un 300 o 400 %. No es normal", sostuvo el presentador. Además, en cuanto los tribunales firmen su bancarrota, esas acciones no valdrían nada.

A la hora de la quiebra, los que se quedan con el dinero de los activos y lo liquidan todo son los acreedores, que se ponen a la cola para recuperar lo suyo —sea cual sea el tipo de deuda: deudas preferentes, titulares de bonos o préstamos bancarios— y se encargan de que no quede nada de dinero. Solo después en teoría reciben su parte los accionistas, aunque "eso nunca pasa", recuerda Stacy.

Cómo se tira el dinero de las empresas en bancarrota

"Cuando una empresa como Hertz cae hasta los 200 millones de dólares en el mercado de valores, es fácil incrementar su valor en un 10 o 20 %, y eso hace que el algoritmo de aplicaciones como Robinhood se active", explica la presentadora. Estos algoritmos revisan los valores con mejor tendencia del día de entre todos los valores del S&P500, y al ver que esta empresa ha subido un 20 o un 30 % la gente se lanza de cabeza a por ello viendo que se mueve, sin importarles lo que es y sin saber que esa empresa está a punto de entrar en bancarrota, añade Stacy.

"Lo más irónico de esta situación es que estos algoritmos están comprando unas acciones para operadores de alta frecuencia que ningún humano compraría. Ningún banquero de Citadel o cualquier otra de estas grandes operadoras se atrevería a comprar acciones de una empresa en bancarrota por miedo de quedarse sin nada, sin embargo, se está tirando dinero en ella", señala.

"Ahora, la Reserva Federal solo necesita añadir un servidor más a su esquema Ponzi para imprimir otros 200 billones de dólares sin que les cueste nada, y con eso pueden hinchar otras empresas de 'software'", concluye Max.

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