Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 29 de agosto de 2017

Cuba ingresa al Banco Centroamericano de Integración Económica (+ Video)




Durante la rúbrica del acuerdo. Foto: Roberto Garaicoa/Cubadebate.

Con el fin de fortalecer las amplias relaciones con la región centroamericana y propiciar el apoyo a proyectos de desarrollo económico-social y de integración, en la mañana de este lunes Cuba suscribió el instrumento de adhesión al convenio constitutivo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Con la firma de dicho acuerdo Cuba formaliza su entrada como socio extra regional a esta importante institución bancaria, lo que posibilitará el acceso a nuevas fuentes de financiamiento externa y jugará un papel clave en la concreción de múltiples proyectos recogidos en la Cartera de Oportunidades para la Inversión Extranjera en nuestro país.

Rubricaron el convenio el Sr. Nick Richbiet, presidente ejecutivo del BCIE e Irma Martínez Castrillón, presidenta del Banco Central de Cuba. estuvieron presentes además, Ricardo Cabrisas Ruíz, Vicepresidente del Consejo de Ministros, así como directivos del BCIE, del MINREX y del BCC.

El presidente ejecutivo del BCIE comentó que a causa del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, realizar operaciones con Cuba resulta complejo, pues “hay que estructurar las transacciones de una manera distinta, y observar las regulaciones existentes”.

Mencionó además que un obstáculo es la imposibilidad de usar el dólar americano en las transacciones.

Los socios fundadores del BCIE son Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica; entre tanto, Panamá, República Dominicana y Belice se incorporaron con posterioridad.

Junto a Cuba, figuran como miembros extra regionales México, Taiwán (RPCh), Argentina, Colombia y España.

A pesar de su tamaño relativamente modesto en comparación con otras instituciones afines, su contribución al desarrollo de los estados miembro es significativa. Según informes de la propia institución, desde su fundación ha canalizado alrededor de 24.000 millones de dólares hacia sus asociados.

En Centroamérica, el BCIE es la corporación multilateral con mayor presencia, contribuyendo con alrededor del 50% de los recursos que han ingresado a la región por esta vía, cantidades que superan las aportaciones del Banco Interamericano (BID) y del Banco Mundial.

El perfil de los recursos que aporta el BCIE se alinea con las prioridades establecidas por el gobierno cubano. En primer lugar, de acuerdo con la propia entidad, el 79% de la cartera de préstamos corresponde al sector público. Por otra parte, en relación a las áreas de destino de los fondos, más del 50% se asigna a infraestructura productiva y energía. A esto se añadiría un 29% adicional que termina en infraestructura social, un rubro priorizado tradicionalmente por el Gobierno cubano.

El Banco Centroamericano de Integración Económica se fundó un 13 de diciembre del año 1960, tras la firma el Tratado General de Integración Centroamericana. El BCIE surgió como brazo financiero de la integración y el desarrollo de Centroamérica, un organismo sui generis tanto por la amplitud de campos en que tiene competencia o puede desarrollar sus operaciones, como por su objeto y principios fundacionales.


Sr. Nick Richbiet, Presidente Ejecutivo del BCIE. Foto: Roberto Garaicoa/Cubadebate.

Irma Martínez Castrillón, Presidenta del Banco Central de Cuba. Foto: Roberto Garaicoa/Cubadebate.

En video la firma

lunes, 28 de agosto de 2017

Cuba busca rescatar la industria del henequén

DetallesEscrito por Prensa Latina Foto: PLCategoría: Economia
Publicado: 28 Agosto 2017
industria del henequn
Informes oficiales consideran este lunes que Cuba busca rescatar la industria del henequén con la finalidad de incrementar las producciones de sogas y cordeles, entre otros rubros económicos.

Un informe publicado este lunes por el periódico Granma añade que la Empresa Nacional de Fibras Naturales, de reciente creación, tiene esa responsabilidad.
El director de la entidad, Enrique Almeida, señaló, además, que esa tarea se basa en el deseo de afianzar el fomento del henequén, sobre todo, en la provincia occidental de Matanzas, donde se cultiva.
Dijo que lograr el renacer de ese cultivo en un plazo lo más breve posible constituye prioridad para el país, sin descartar la exploración en torno a otras plantas fibrosas y multiusos como el kenaf y el coco.
Del total de la producción de sogas y cordeles el año anterior (136 toneladas) en la vetusta industria matancera Julián Alemán, apenas un volumen superior a las 40 toneladas se logró con fibra de henequén, producto ecológico muy apreciado en el mercado.
Indicó que el programa para la supervivencia y desarrollo de este cultivo con alto potencial contempla la siembra de entre 300 y 400 hectáreas anualmente. Este año prevén plantar 219 hectáreas y unas 260 en 2018.
Afirmó que para reanimar los sembrados necesitan crecer en los campos de posturas, razón por la cual en estos momentos refuerzan el área de vivero en las Unidades Económicas de Base (UEB) localizadas en Matanzas, Mariel y Cienfuegos (centro), donde hoy se concentra el fomento de la planta textil.
Significó que en la actualidad existen 809 hectáreas en desarrollo y 542 en producción, un cultivo que requiere de un ciclo de cinco años de maduración a fin de estar aptos para el corte, y es una de las labores más difíciles del campo.
La fabricación de sogas y cordeles tiene como destino, básicamente, el sector de la agricultura, y de manera muy particular la campaña tabacalera. Del plan de 532 toneladas correspondiente a este año, ya entregaron un volumen cercano a las 290 toneladas.
Tanto el proceso de desfibrado de las pencas como la elaboración industrial descansan en viejas máquinas, que por razones lógicas limitan la eficiencia y los rendimientos en ambos casos.
Otro de los desafíos para devolverle esplendor a este cultivo en Cuba pasa por completar la plantilla de obreros en la actividad de cortadores, así como certificar la calidad de la siembra.

La empresa estatal cubana: reforma, aparta de mí este subsidio

Por Pedro Monreal, El estado como tal

La atención concedida en sí misma a las “nuevas medidas para el trabajo por cuenta propia en Cuba” es justificada, pero quizás ha sido exagerada. Poner fin al gigantesco subsidio que recibe la empresa estatal es un problema económico mucho mayor cuya solución debería ser priorizada. Parte del proceso de reducción de subsidios empresariales implicaría la expansión del sector no estatal de la economía, no solamente del trabajo por cuenta propia sino también de la empresa privada y de las cooperativas.

Para despejar cualquier duda acerca de si este es un problema serio, basta con revisar dos datos de la realidad:

Primer dato: el presupuesto nacional de 2017 prevé transferir 14 465 millones de pesos a la “actividad empresarial” estatal como subsidios a la exportación y sustitución de importaciones, algo que equivale a casi la cuarta parte del gasto presupuestario. Esas transferencias han ido creciendo y se estima que alcancen 2 752 millones de pesos más en comparación con 2016. En ausencia de ese masivo subsidio presupuestario, una buena parte del sistema empresarial cubano pudiera colapsar en poco tiempo. Obviamente, tal cosa no sería socialmente aceptable ni políticamente conveniente.

Segundo dato: la adopción de una “Ley de empresas” en 2017, anunciada a mediados de 2015, es un tema que parece haberse evaporado de la agenda pública. Es decir, la anunciada solución normativa –o por lo menos el posible inicio de una salida- no parece estar a la vista. Probablemente, lo que ha quedado en la memoria de algunas personas es la adición de dos nuevas siglas a la sopa de letras de la planificación nacional: Organismo Superior de Dirección Empresarial (OSDE) y Unidades Empresariales de Base (UEB). ¿Qué importancia práctica tienen ambas? No parece quedar claro ni para los propios especialistas.

Empresas que no lo son

El hecho concreto es que muchas entidades que se catalogan como empresas estatales en realidad no funcionan como empresas porque no cubren sus gastos con sus ingresos, obteniendo una ganancia. Es decir, no serían empresas si se aplica la propia definición que utiliza la Oficina Nacional de Estadística e Información de la República de Cuba (ONEI).

La planificación nacional nunca llegará a ser el mecanismo de regulación de un modelo económico socialista vigoroso en Cuba mientras que se considere como algo normal que la empresa estatal no sea una entidad autofinanciada porque puede ser pródigamente subsidiada por el presupuesto.

Se trata de una generosidad presupuestaria descomunal pues representa un monto mucho mayor que el presupuesto de salud pública y asistencia social (10 206,2 millones) y que el de educación (8 278,4 millones).

Aquí la discusión no es acerca de si se trata de un gasto “sostenible” para el presupuesto pues, efectivamente, son gastos que tienen un respaldo productivo que incorpora valor al Producto Interno Bruto (PIB) y que genera ingresos al presupuesto. El problema radica en que cuando el subsidio en gran escala se convierte en algo permanente para una parte significativa de la empresa estatal, se disipa cualquier posibilidad de poder avanzar hacia un sector estatal que sea capaz de asegurar la utilización eficiente de los recursos del país.

Origen de los subsidios

Conviene aclarar que la razón principal de esa inmensa transferencia presupuestaria parece haber sido la respuesta de los planificadores cubanos a la “gran distorsión” macroeconómica sobre la que se erige el funcionamiento de la economía cubana: la multiplicidad de tasas de cambio.

En ese sentido, el planteamiento oficial es que “los subsidios a la exportación y sustitución de importaciones, que ascendieron a más de 11 mil millones de pesos, en producciones como el arroz, frijoles, maíz, carne de cerdo, leche, azúcar, miel de abeja y carbón entre otras, con el fin de establecer precios justos y competitivos a los productores que generaron ahorros en divisas al país”. (Informe sobre la Liquidación del Presupuesto del Estado del año 2016, Cubadebate, 14 de julio de 2017 http://www.cubadebate.cu/noticias/2017/07/14/lina-pedraza-ante-compleja-coyuntura-economica-en-2016-el-estado-protegio-los-servicios-sociales/#.WWn6qulLfIU).

A ese primer nivel de subsidios –derivado de un mecanismo para tratar de compensar una distorsión macroeconómica- habría que agregar una especie de subsidios de “segunda generación” que se conceden para mantener en funcionamiento aquellas empresas –probablemente algunas que también hubieran recibido el primer tipo de subsidio- como consecuencia de dificultades relativas a una amplia gama de problemas que van desde una deficiente gestión hasta la imposibilidad de contar con la tecnología necesaria, pasando por interrupciones en el flujo de energía y de materias primas.

Según los datos disponibles, el monto de ese tipo de subsidios es considerablemente menor: “67 empresas terminaron con pérdidas en 2016 por un monto de 297 millones de pesos, de las cuales 60 tenían planificadas utilidades”. (Informe sobre la Liquidación del Presupuesto del Estado del año 2016, Cubadebate, 14 de julio de 2017).

Conviene puntualizar que la utilización de subsidios para apoyar exportaciones y sustituir importaciones pudiera ser un mecanismo legítimo de la planificación en Cuba. El asunto es que tendría que ser un instrumento bien acotado en cuanto a su magnitud y duración. No puede ser, de ninguna manera, el enfoque de “mesa sueca” (smörgåsbord) que existe hoy.

Relativa concentración de los subsidios

Aunque no existe información precisa que cubra la totalidad de la utilización de los 14 465 millones de pesos previstos en el presupuesto para subsidios a la exportación y sustitución de importaciones, se conoce el destino de dos tercios de ese monto (9 657,4 millones de pesos).

La composición de esos subsidios es la siguiente:

Azúcar crudo: 3 575,5 millones de pesos

Carne de cerdo: 2 765,9 millones de pesos

Arroz: 1 497,2 millones de pesos

Frijol: 947,6 millones de pesos

Leche fresca: 871,2 millones de pesos

Fuente: “El costo de un Presupuesto humanista”, Granma, 2 febrero 2017, http://www.granma.cu/cuba/2017-02-02/el-costo-de-un-presupuesto-humanista-02-02-2017-20-02-34

Esto significa que existe una elevada concentración de los subsidios en dos sectores: agropecuario y azúcar. El tema merece una reflexión especial que no se intenta hacer aquí, pero quizás bastaría hacer tres observaciones puntuales:
Se trata de producciones con bajo nivel de complejidad tecnológica que han sido realizadas en Cuba de manera tradicional. Estamos hablando de azúcar, arroz y frijoles. No se trata de producir satélites para exportar, ni de fabricar máquinas de soldadura por láser para remplazar importaciones.
La agropecuaria es el área de la economía donde coexiste -desde hace tiempo- mayor diversidad de formas de propiedad y de gestión y es, por tanto, donde existe un potencial elevado para poder transferir parte de la actual producción estatal subsidiada hacia otros productores no estatales que no tendrían que recibir subsidios.

Al menos en tres de esas producciones (arroz, frijol y leche fresca) el peso de la producción estatal es minoritario y coexiste con otras formas de propiedad –especialmente la privada- que ya produce la mayor parte del total de esas producciones sin tener que recibir subsidios, es decir, lo produce un sector no estatal -particularmente el privado- que es más eficiente que la empresa estatal. Las cooperativas de créditos y servicios y el sector privado aportaron en el primer trimestre de 2017 el 77,6 por ciento y el 71,2 por ciento de la producción nacional de arroz y de frijoles, respectivamente. (ONEI, Sector Agropecuario. Indicadores Seleccionados. Enero – marzo 2017. http://www.one.cu/publicaciones/05agropecuario/ppalesindsectoragrop/mensualprincipalesindicadoresagropecuario/Agricultura%20no%20ca%C3%B1era.pdf

¿Qué hacer?

Es posible identificar, al menos, tres direcciones principales en las que deberían emprenderse acciones concretas que, sintéticamente, pudieran expresarse de la manera siguiente:
  • Unificación cambiaria y establecimiento de una tasa de cambio económicamente fundamentada.
  • Reforma de las formas de gestión –no necesariamente modificación de la propiedad- en el sector agropecuario.
  • Ley de empresas
Naturalmente, cada una de esas acciones involucra a su vez muchas otras. Habría que considerar múltiples factores, incluyendo los políticos, pero de una manera que permita que estos se tomen en cuenta mucho más allá de lo que parece ser la preocupación –legitima- que existe hoy con la concentración de la propiedad y de la riqueza. Debe incluirse también la cuestión del ejercicio del poder obrero en las empresas estatales y en el sistema de planificación. Por supuesto, son temas cuya complejidad rebasan ampliamente la capacidad analítica del autor de esta nota.

No obstante, en relación con lo político, se desea llamar la atención acerca de que el orden de las tres acciones antes mencionadas pudiera variar en función de las decisiones políticas que se adoptasen. Las distintas variantes posibles de ordenamiento de la secuencia tendrían ventajas y desventajas que habría que evaluar.

En un esquema óptimo, la unificación cambiaria debería ser la primera medida en la secuencia de acciones posibles. Sin embargo, pudiera tener alguna utilidad hacer una discusión sobre otra posible secuencia debido a lo que parecería ser, en estos momentos, una postergación de la unificación cambiaria.

Si la decisión política consistiese en no avanzar por el momento en la unificación cambiaria, entonces habría que mantener los subsidios para asegurar la viabilidad de muchas empresas estatales por la vía de garantizarles temporalmente a esas empresas los “precios justos y competitivos” que las distorsiones cambiarias impiden hoy.

En ese caso, pudiera considerarse la manera de reducir –tanto como sea posible- el monto de los subsidios. De una parte, habría que tratar de mantener en operación aquellas empresas estatales que no tuviesen otras alternativas, a la espera de una futura eliminación de las distorsiones cambiarias. Por otra parte, pudiera pensarse en reducir o eliminar las producciones estatales subsidiadas para las que existiesen alternativas de producción por parte de otras entidades.

Por ejemplo, aquellas producciones estatales que ya hoy son marginales, pero que son producidas por empresas estatales que no funcionan como verdaderas empresas porque están “enganchadas” del subsidio, pero que pudieran ser sustituidas por otras formas de gestión. El caso del arroz y los frijoles pudiera ilustrar esta situación.

Es decir, que aún sin resolver la distorsión macroeconómica mayor –multiplicidad de tasas de cambio- y a la espera de que ello ocurra, sería posible adoptar una estructura productiva que mientras tanto permitiese hacer un uso más eficiente de los recursos nacionales, mediante el reemplazo de productores marginales estatales subsidiados, por productores no estatales que no requieren subsidios.

Considero útil esa perspectiva para razonar sobre la reforma del modelo económico, partiendo de un criterio político: lo estatal y lo no estatal como partes distintas, pero complementarias que para funcionar no necesitan estar en pie de igualdad en el plano del poder político. El Estado predomina, solo que debe tratarse de un predominio que sea económicamente eficiente. A fin de cuentas, toda ineficiencia estatal más temprano que tarde les pasa factura a los ciudadanos, y eso es algo muy político, por supuesto.

Ya sé que es fácil decirlo y que es mucho más difícil materializarlo. Sin embargo, por algún lugar hay que empezar a intentarlo. Las empresas estatales del sector agropecuario parecen ser un buen lugar para comenzar a reducir subsidios estatales en Cuba.

¿Qué sentido tiene que el presupuesto del Estado cubano dedique 1 500 millones de pesos a subsidiar la producción de apenas el 7 por ciento de la producción nacional de arroz?, algo que pudieran hacer los agricultores privados sin costo alguno para el presupuesto estatal.

Para empezar, se ahorraría -en subsidios- una suma considerable de fondos presupuestarios que pudieran destinarse a otros fines relacionados con el bienestar ciudadano y el desarrollo social, y eso es, obviamente, una cuestión directamente política.

Crece el temor de un desplome financiero y una revuelta social en Estados Unidos

Nick Beams, WSWS

Están aumentando las inquietudes en los círculos financieros de EEUU y alrededor del mundo de que la acelerada subida de la bolsa de valores estadounidense tras la elección de Donald Trump de paso a un gran desplome. Estas preocupaciones develan algunas de las fuerzas que están detrás de la virtual guerra civil que vive la élite política estadounidense.

Los corredores y ejecutivos de Wall Street son cada vez más de la opinión de que el “comercio Trump”, que envió al Dow Jones y otros índices bursátiles a récords históricos, ha llegado a su fin, debido a que el presidente se ha vuelto un inconveniente. El punto álgido del ímpetu empresarial pasó de largo con el conflicto que siguió los disturbios nazis en Charlottesville. Los comentarios de Trump en defensa de los neonazis fueron percibidos como una carga debilitante para los intereses internacionales del imperialismo estadounidense y un posible detonante de inestabilidad social y política dentro del país.

Sin embargo, las preocupaciones sobre la inestabilidad que pueda causar el mandatario reflejan temores más profundos. La clase gobernante estadounidense confronta problemas que van más allá del actual ocupante de la Casa Blanca.

En un comentario publicado el lunes, Ray Dalio, el presidente del mayor fondo de inversión del mundo, Bridgewater, declaró que la política “probablemente va a desempeñar un mayor rol del que hemos experimentado antes en una manera muy similar a 1937”. La capacidad de EEUU para sobrellevar conflictos políticos tendrá un mayor efecto en la economía que las “políticas monetarias y fiscales clásicas”.

La referencia a 1937 es significativa. La primera mitad de ese año vio un colapso importante en la economía estadounidense—un declive más empinado que el de 1932 en lo peor de la Gran Depresión—. Ese año también vivió una erupción de las luchas de clases en las industrias automotriz y siderúrgica.

Dalio escribió que las divisiones sociales y económicas en EEUU son similares a las de los alzamientos revolucionarios en este periodo. “Durante tiempos como estos, aumentan los conflictos (tanto internos como externos), emergen los populismos, las democracias son amenazas y pueden ocurrir guerras”. Luego, añadió que él no puede predecir cuán mala será la situación, pero dijo no sentirse alentado. “Los conflictos se han intensificado al punto que un combate hasta la muerte es más probable que una reconciliación”.

Hace casi 170 años, en su obra Las luchas de clases en Francia, Marx notó que la erupción de la lucha de clases tiene un impacto significativo en el sistema financiero porque pone en duda la confianza en la viabilidad misma del sistema económico que preside la clase gobernante.

En su comentario, Dalio escribió que, cuando uno mira los promedios, “uno podría concluir que la economía de EEUU está bien, pero cuando uno mira los números detrás de esos promedios, se vuelve claro que a algunos les va extraordinariamente bien mientras que a otros terriblemente mal, con las mayores brechas de riqueza e ingresos desde los años treinta”.

Dalio y otros se han referido a la cada vez más amplia brecha social y política en términos de “populismo”, pero su verdadero temor es que emerja un conflicto abierto entre clases. “La mayoría de los estadounidenses”, anotó, “parecen estar fuerte e intransigentemente en desacuerdo en cuanto a nuestros líderes y la dirección del país”. Además, “están más dispuestos a luchar por lo que creen que en tratar de ir más allá de sus diferencias para trabajar productivamente con base en principios compartidos”.

En otras palabras, las ilusiones sobre el “sueño americano” y sobre EEUU como “la tierra de la oportunidad”, que sirvieron históricamente como un tipo de pegamento político, se han desvanecido. Lo que aterra a la clase gobernante es que la clase obrera entre en acción bajo condiciones en que todo apunta a un estallido de la burbuja financiera que ha venido siendo inflada por los bancos centrales globales desde la crisis financiera del 2008.

Hace nueve años, la desintegración completa de los mercados bursátiles fue prevenida solamente gracias a la inyección de billones de dólares al sistema financiero global—tan sólo la Reserva Federal de EEUU vertió más de cuatro billones de dólares—. Sin embargo, el efecto principal de estas medidas no fue estimular una recuperación significativa en la economía “real” —algo evidente viendo que las tasas de interés en EEUU y las principales economías permanecen en niveles históricamente bajos—, sino facilitar un auge en el mercado financiero.

La última expresión de esta manía especulativa ha sido la subida del valor de la criptomoneda Bitcoin. Después de los más de 3000 días que le tomó alcanzar el nivel de $2000, la divisa, utilizada para el comercio por Internet, brincó de $2000 a $4000 dólares en menos de 85 días. La valoración total del mercado de Bitcoins se ha expandido a $140 000 millones, con el ingreso de algunos de los principales inversores como Goldman Sachs.

Sin embargo, esta es sólo una de las burbujas que se han desarrollado en casi todos los activos financieros.

Con la descarga de dinero ultrabarato por la Reserva Federal y los otros bancos centrales, las compañías también han podido mantener el valor de sus acciones alto a través de préstamos para recomprar sus propias acciones. Sin embargo, este proceso está llegando a un límite, ya que las compañías se han endeuda excesivamente y no pueden adquirir nuevos préstamos para continuar inflando los valores de sus acciones.

Como lo comentó el diario Financial Times el lunes, tomando en cuenta sus valoraciones históricas y de largo plazo, las acciones en EE. UU. “parecen más caras que en cualquier otro momento excepto en los meses antes del gran colapso de 1929 y del estallido de la burbuja de las puntocoms en el 2000”.

Bajo lo que eran circunstancias “normales”, el dinero era invertido en los mercados de bonos para aprovechar sus mayores tasas de rentabilidad; sin embargo, los mercados de bonos ahora también se encuentran en una burbuja con un comercio a niveles históricos, con tasas de interés (que varían inversamente al precio) en niveles bajos récord.

En el 2008, la clase gobernante estadounidense respondió a la crisis financiera por medio de mecanismos políticos y económicos. Por un lado, instalaron a Obama como presidente, bajo proclamas de una “audaz esperanza” y “cambio en el que puedes creer” y contando con el apoyo de la burocracia sindical y las distintas organizaciones de las capas privilegiadas de la clase media, que aclamaron su elección como un momento “transformativo”.

Por el otro lado, destaparon el tesoro para inyectar la mayor cantidad de dinero al sistema financiero en la historia económica para financiar una orgía de especulación y organizar la mayor transferencia de riqueza de la clase obrera a los ricos. Lejos de resolver las contradicciones, las recrudecieron a un nivel más alto.

A pesar de que hay secciones de la burguesía que tiemblan ante la intensificación de los conflictos de clases, no pueden proponer ninguna medida que aborde las condiciones que están llevando inexorablemente a explosiones sociales. Mientras que Trump ha perseguido la política de desarrollar un movimiento extraparlamentario de extrema derecha, sus críticos dentro de la clase gobernante están buscando reorganizar su administración para ponerla bajo un control más firme de la cúpula militar y financiera del país.

Estamos entrando en un nuevo periodo de convulsiones económicas y sociales, para el cual tiene que prepararse la clase obrera mediante la construcción de una dirección revolucionaria basada en un programa internacionalista y socialista para resolver, en sus propios intereses, la crisis histórica del sistema de lucro capitalista.

( Jaque al Neoliberlaismo)

¿Podría el huracán Harvey 'matar' la economía de EE.UU.? ( video)


RT Publicado: 28 ago 2017 10:55 GMT

El daño causado en el estado de Texas por el huracán podría ascender a decenas de miles de millones de dólares, pero algunos expertos advierten que lo peor aún está por llegar.


Adrees Latif / Reuters

El huracán Harvey afectó fuertemente el estado de Texas, pero algunos expertos advierten que lo peor aún está por llegar. Un estudio del año pasado reveló los posibles daños de un potencial desastre natural de este tipo en la región. 

El informe, publicado en el portal ProPublica, detallaba todas las deficiencias de la protección de Texas ante un posible huracán. Los expertos advirtieron de la posibilidad de que se produjeran miles de muertes, un fuerte golpe para la industria y el transporte marítimo, así como la inundación de cientos de miles de hogares y negocios. El congresista republicano Pete Olson incluso indicó que esta potencial tormenta "mataría a la economía estadounidense".

El director de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, por sus suglas en inglés), William Long, ha calificado a Harvey como la peor catástrofe en la historia de Texas. De momento, nadie se ha pronunciado sobre las cifras concretas del daño causado, aunque está claro que se puede hablar de decenas de miles de millones de dólares.

Primero, el huracán redujo la producción de petróleo en el golfo de México en aproximadamente un cuarto, y la capacidad de la refinería disminuyó un 5%. A consecuencia de esto, expertos predicen un fuerte aumento de los precios de combustible y del índice de desempleo. Por último, el cálculo de los daños a las empresas agrícolas y los hogares personales se prolongará durante varias semanas más.

Harvey podría tener un impacto duradero en la economía de Texas y el sector energético de EE.UU. Las costas de Texas albergan instalaciones clave que conforman casi un tercio de la infraestructura del sector de refinación de petróleo del país.

Si las refinerías de la región permanecen cerradas durante varios meses, las consecuencias "serían devastadores no solo para nuestra economía, sino también para la economía EE.UU.", según Jim Blackburn, codirector del Centro de Investigación de Tormentas de Universidad Rice (Texas).

Además, se prevé que los gastos necesarios para la restauración de miles de casas afectadas por el desastre se eleven hasta 40.000 millones de dólares, una cifra que podría ser inasumible para el presupuesto del estado.

Harvey, el primer huracán de estas dimensiones que azota el país desde el 2005, tocó tierra en Texas la noche del 25 al 26 de agosto en forma de tormenta de categoría 4. Esto se tradujo en vientos de hasta 200 km/h, oleajes de hasta 3,7 metros e inundaciones. Asimismo, provocó numerosos daños materiales y víctimas mortales.

domingo, 27 de agosto de 2017

El legado tóxico de Trump

La política medioambiental de los republicanos no necesita apoyo del Congreso para ser un desastre


Pozo de agua residual derivada del 'fracking' en Tulare, California. GETTY

Los esfuerzos por matar la reforma sanitaria de Barack Obama han fracasado, al menos por el momento. Las perspectivas de la "reforma" tributaria —que en realidad significa grandes rebajas de impuestos para los ricos— son dudosas. De hecho, es posible que se hayan vuelto todavía más dudosas gracias a Louise Linton, esposa del secretario del Tesoro Steven Mnuchin: su ahora tristemente famosa diatriba podría abrir por fin los ojos de unos cuantos votantes y hacerles ver el desprecio que el círculo más cercano del "populista" Donald Trump siente por la gente corriente.

Muchos observadores se preguntan si Trump podrá reanudar su programa paralizado. Pero esa es una mala pregunta, por dos razones.

En primer lugar, Trump no tiene ningún programa aparte del de "ganar". Tiene instintos y prejuicios, pero no le interesan los detalles de la política, y ni siquiera las líneas generales. Por ejemplo, es evidente que nunca ha tenido la menor idea de cuál era el plan sanitario de su propio partido. Y definitivamente no ha mostrado interés alguno por convertir su retórica populista en algo concreto.

En consecuencia, con independencia de las enemistades personales que Trump pueda tener con los dirigentes del Partido Republicano, esos dirigentes –los mismos grupos de interés e ideólogos que guían desde hace décadas las posiciones del partido– están estableciendo el programa político de su Gobierno.

Lo cual me lleva a mi segundo razonamiento: si bien el programa legislativo parece efectivamente paralizado, buena parte de lo que esos grupos de interés quieren no requiere cambiar la legislación, y no está ni mucho menos paralizado. Esto es especialmente cierto en lo que respecta a la política medioambiental, en la que las decisiones sobre cómo interpretar y aplicar leyes ya aprobadas pueden tener un impacto enorme.

De modo que el legado de Trump tal vez no se defina por las leyes que consiga o, más probablemente, no consiga aprobar, sino por su decisión de poner a Scott Pruitt al frente de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA por sus siglas en inglés).

Cuando Pruitt ocupó el cargo de fiscal general de Oklahoma, estuvo al servicio, no de la ciudadanía, sino de las industrias contaminantes. No es una acusación; es algo que confirma su propio rastro de mensajes electrónicos.

Ahora, en un momento en el que buena parte del Gobierno de Trump parece paralizado por falta de liderazgo y personal clave, Pruitt ha metido el turbo, pero no para que la EPA sea más eficaz. Por el contrario, se dedica a sabotear desde arriba, y está moviéndose con rapidez para debilitar la misión de su propio organismo, refiriéndome no solo a los esfuerzos de este contra el cambio climático, sino también a su labor de protección del medio ambiente en general. Trump no conseguirá que Estados Unidos vuelva a ser grande, pero Pruitt, que claramente tiene todo su respaldo, sí puede hacer mucho por volver a contaminarlo.

Este es un programa impopular, o lo sería si la ciudadanía lo conociese. La mejora de la calidad del aire y del agua desde la fundación de la EPA en 1970 es uno de los grandes éxitos políticos de Estados Unidos, y también en gran medida no reconocido. Cuando Donald Trump era joven, el aire en Nueva York era asqueroso, y las nieblas asesinas mataban en ocasiones a centenares de personas; por otro lado, el propio gobernador de Nueva York describía el Hudson como "una gran fosa séptica". Pero es probable que Trump, al igual que muchos votantes, no lo recuerde, o comprenda que fue la normativa la que estableció la diferencia.

Es cierto que eso podría cambiar rápidamente si los ciudadanos fuesen conscientes de que se están poniendo en peligro el aire y el agua relativamente limpios que dan por hecho. Piensen en cómo aumentó el respaldo a la Ley de Atención Sanitaria Asequible cuando los ciudadanos comprendieron que millones de personas podían realmente perder la cobertura. Habría un aumento similar pero aún mayor del apoyo a la protección medioambiental si, pongamos por caso, los republicanos intentasen revocar la Ley de Agua Limpia.

Sin embargo, como he dicho, Pruitt puede hacer mucho daño sin cambiar la ley. Es capaz, por ejemplo, de dar marcha atrás a la prohibición de un plaguicida que, según afirman los propios científicos de la EPA, puede dañar el sistema nervioso de los niños. O a lo mejor decide abolir una norma que limitaría la contaminación con metales pesados procedentes de las aguas residuales de las centrales eléctricas.

Y puede paralizar la aplicación de las normas que no revoque simplemente colaborando con Trump para privar a su propia agencia de personal y fondos. El presupuesto que Trump hizo público en mayo no se convertirá realmente en ley, pero sí es una muestra de las prioridades, y proponía recortar la financiación del EPA un 31% (más que la de cualquier otro organismo público).

No es probable que ninguna de estas acciones por sí sola se convierta en noticia de portada, sobre todo si tenemos en cuenta todo lo demás que está ocurriendo. Juntas, sin embargo, matarán o perjudicarán a gran número de estadounidenses, porque eso es lo que la contaminación hace, aunque el daño sea gradual y a veces invisible.

Por cierto, si se preguntan si un programa antiecologista será al menos bueno para la creación de puestos de trabajo, la respuesta es no. Los puestos de trabajo en el carbón, en concreto, no van a volver por mucha libertad que demos a las grandes empresas para reventar cimas de montañas y verter toxinas en las arterias fluviales. Sin embargo, este programa sí que reportará miles de millones de dólares a algunos donantes que aportaron fondos a la campaña electoral.

Así que no digan que el programa del Gobierno está paralizado. Algunas partes, sí, pero otras avanzan a buen paso. En lo que se refiere a la política medioambiental, Trump sin duda cambiará Estados Unidos, y su legado será literalmente tóxico.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía.
© The New York Times Company, 2017.
Traducción de News Clips.

La Economía sin Efectivo Ventajas y Desventajas


Selección Lic. Ismael Zuaznabar guarairarepano1@yahoo.es
 
No es utopía, llegan las sociedades sin dinero efectivo: los casos de Escandinavia

Desde el nacimiento de las monedas de libre circulación, no han sido pocos los cambios que hemos visto en nuestros sistemas económicos. Una nueva ola de cambio ya está rompiendo aguas en el Mar Báltico, es mucho más disruptora que las anteriores, viene de la mano de la tecnología, y, a juzgar por la fuerza de la corriente, se dispone a barrer Europa de Norte a Sur.
La ola de la que les vamos a hablar hoy es ni más ni menos que la de la sociedad sin efectivo, donde el "cash" pierde su nombre literal, y pasa a transformarse en un mero apunte en los registros contables de una entidad financiera.
 Ya no habrá más papeles con numeritos típicos del dinero fiduciario, ahora ya pasamos a tener tan sólo los numeritos en soporte digital. No les estamos hablando de un futurible, como podrán leer en las próximas líneas, ya hay países que han apostado decididamente por ello, ondeando importantes beneficios como son el poner cerco a la economía sumergida, dificultar la evasión de impuestos y capitales, así como acotar el margen de actuación de corruptos, mafias, y traficantes.
Una Escandinavia que ya reniega del efectivo 
Como pueden leer en el artículo de Bloomberg con título "Scandinavia's Disappearing Cash Act", (  ), la última Casa de la Moneda escandinava ha cerrado. Efectivamente, Dinamarca ha seguido los pasos que en su día ya dieron sus vecinos escandinavos, Suecia y Noruega, y ha externalizado la producción de monedas a su también vecino nórdico (que no escandinavo) Finlandia. Pero por si esta noticia no les parece lo suficientemente significativa, además tenemos que añadir que este país, Dinamarca, también ha decidido dejar de imprimir billetes; es más, además lo ha hecho sin tener por el momento una alternativa tangible (nunca mejor dicho) para producir el papel moneda: en el país de la península de Jutlandia los billetes están tan pasados de moda que no tienen absolutamente ninguna prisa por subcontratar su impresión.
De hecho, según podrán observar por ejemplo en Suecia sólo un 2% del PIB se traduce en billetes o monedas en circulación, mientras que en USA, en Suiza o en la Zona Euro, las cifras están en torno al 10%, y en Japón se duplica ampliamente este porcentaje.
Dinamarca alcanza unos mínimos similares a los de su vecino sueco, y de hecho ha pasado desde el 80% de transacciones monetarias en billetes y monedas en 1991, al 20% actual. En Dinamarca sólo una de cada cinco transacciones se realizan en efectivo, como resultado de la innegable y constante tendencia seguida desde principios de los 90, por la que el "cash" va viniendo siendo dejado de lado por sus ciudadanos y empresas.
Pero como indica el autor de Bloomberg, la transición de Escandinavia hacia una sociedad sin efectivo no ha hecho más que empezar, y de hecho, profundizando en la tendencia, el gobierno danés ya permite a algunos comercios incluso rechazar el pago con billetes y monedas. A la par, el Banco Central danés está explorando el campo de las monedas virtuales basadas en tecnologías tipo Blockchain. Podemos decir por lo tanto que el giro de este país no está basado simplemente en una preferencia o comodidad de los ciudadanos al hacer los pagos de sus transacciones, sino que además estos cambios se enmarcan también dentro de una política orquestada y auspiciada por estamentos gubernamentales.
Las ventajas que ha traído el cambio hacia el dinero electrónico
Obviamente hay desventajas en la adopción temprana de opciones como las cripto-monedas o el mismo dinero electrónico, pero vamos a empezar analizado las ventajas, puesto que son la parte más tangible ( ) en forma de las cifras que ya a día de hoy el cambio está arrojando en los países escandinavos.
La primera y más contundente ventaja viene de la mano de eliminar el efectivo es poder poner cerco a la economía sumergida. El dinero electrónico implica mayor trazabilidad y menor anonimato, dos premisas en las que se escudan muchas transacciones ilegales o realizadas con dinero defraudado a las arcas públicas.
(  ) con el dinero electrónico no sólo es más difícil tener los medios habituales para gastarse de manera legal el dinero ilicitico o defraudado, sino que además es que la puerta que se abre a la minería de datos y el Big Data con los datos de las transacciones electrónicas se lo van a poner muy difícil a los consumidores con dinero negro para gastar.
En el caso danés hay una correlación entre el auge del dinero electrónico y un acusado descenso de la economía sumergida
De hecho, habrán leído antes que, en lo referente a poner coto a la economía sumergida, el Ministerio de Hacienda danés ya ha hecho públicas unas cifras que revelan que la economía sumergida del país ha caído un 30% entre 2012 y 2014.
El Ministerio no concluye que esto tenga que ser debido necesariamente al giro hacia el dinero electrónico en el país, pero resulta como mínimo muy llamativa la coincidencia en el tiempo de ambas tendencias. Habrá que ver en un futuro cifras comparables de los casos de otros países como Suecia o Noruega, para poder concluir si la coincidencia se traduce finalmente en certeza.
Pero, aparte de los factores anteriores, hay también otros motivos importantes. Por un lado, un informe (  )del Banco Central de Dinamarca concluía que el coste de manejar efectivo es más del doble que el de trabajar con pagos de tarjetas de débito del mercado local.
 Por otro lado, el mismo informe afirmaba que apenas ningún comerciante danés prefiere las operaciones en efectivo a día de hoy, aduciendo como razón principal de su preferencia el temor a los atracos. Los mismos motivos seguramente vendrán de la mano de los compradores, que ya no tienen que ir al cajero a retirar dinero, y para los que la complejidad que añade el dinero electrónico disminuye la posibilidad de sufrir un simple atraco callejero que sea efectivo.
Con el dinero de plástico no basta con amenazar, coger el efectivo y salir corriendo, sino que hay que ir al cajero con la víctima, obligarle a sacar efectivo, y todo ello aumentando el tiempo y el riesgo de poder ser sorprendido por las fuerzas de seguridad en plena acción criminal, o incrementando la posibilidad de ir dejando muchas más pistas para futuras acusaciones cuando el atracador sea finalmente arrestado.
El futuro tras la eliminación del dinero en efectivo
Una vez eliminado el efectivo, realmente, de cara a estas ventajas, hay que analizar los escenarios basados en si el dinero electrónico se usa con tarjetas de crédito/débito, o bien en si se hace con monedas virtuales. - Las tarjetas mejoran la trazabilidad y reducen el anonimato, pero no ocurre así con Bitcoin, que preserva un anonimato total, motivo por el cual, como sabrán, es la principal moneda de cambio en la Dark Web, o por ejemplo para pagos a las mafias que extorsionan secuestrando ordenadores con algún ransom-ware. Pero claro, es de suponer que precisamente este motivo está tras la iniciativa del Banco Central danés de explorar las cripto-monedas y Blockchain.
Como tal vez sepan, Blockchain únicamente es un protocolo que permite distribuir entre la comunidad las transacciones de Bitcoins realizadas, con lo que para poder hackear este particular registro de transacciones distribuido, y poder atribuirse ilegítimamente la propiedad de bitcoins ajenos, es necesario literalmente hackear de forma simultánea todos los nodos que participan en la red validando transacciones por todo el planeta. Algo a día de hoy virtualmente imposible, y que hace de Blockchain una aproximación extremadamente inteligente a la virtualización del dinero teniendo la seguridad bajo el foco (y que por cierto, su gran potencial está en su generalización a otras áreas más allá del FinTech). Pero que en el caso de Bitcoin se preserve el anonimato de las partes que se transfieren las monedas virtuales, no significa que no se pueda modificar Blockchain para hacer un nuevo protocolo con un nuevo Bitcoin, que por ejemplo se convierta en la nueva moneda emitida por el estado danés, y que elimine el anonimato de las transacciones.
Por otro lado, resulta obvio que el lado oscuro de la economía sacará nuevas e innovadores soluciones para sortear la seguridad de las nuevas tecnologías, y que éstas no le impidan seguir defraudando.
Un claro ejemplo de este tipo de productos "innovadores" serían las tarjetas de débito 100% anónimas, una argucia ofrecida por las cuentas opacas de paraísos fiscales, y que daría al traste con las aspiraciones escandinavas de usar dinero de plástico como medida para acabar con el fraude.
Estas tarjetas son tarjetas en las que no consta ningún dato personal ni titular, sino simplemente una referencia numérica anónima, pero que permiten al portador tener fondos en un paraíso fiscal allende los mares, y poder disfrutar gastando euros a diestro y siniestro con las comodidades que ofrecen las sociedades desarrolladas. Es sin duda uno de los productos estrella de los paraísos fiscales, y permiten hacer uso de dinero de dudoso origen sin necesidad de lavarlo previamente.
Por la cuenta que le trae, el lado oscuro siempre lleva la delantera en esta deleznable forma de innovar, pero ahí está el deber de las instituciones y empresas de ir mejorando vulnerabilidades conforme se van detectando y van siendo explotadas por los delincuentes. Eso sí, no les puedo negar que el hecho de poner todo el sistema financiero y tributario de un país en manos de una tecnología concreta, que puede ser hackeada de la noche a la mañana, implica que en un futuro corramos el riesgo de ver literalmente cerrados estos sistemas hasta que se encuentre y despliegue un parche para solventar el nuevo agujero de seguridad descubierto. Un riesgo nada desdeñable según ya demostramos en el artículo
 Pero las desventajas no sólo se pueden medir en términos de seguridad. También hay que tener muy en cuenta la privacidad. Aquí ya entramos en el eterno debate de si un Estado debe controlar totalmente a la ciudadanía, pero sobre el que se cierne la gran pregunta de los adalides de la privacidad: ¿Quién controla al controlador?. Y lo que es peor, en un mundo donde es imposible estar totalmente blindado ante vulnerabilidades informáticas, ¿Quién no nos dice que nuestros datos legalmente recogidos no están expuestos y pueden ser explotados por redes criminales para perpetrar sus acciones? Cuanta más información nuestra haya expuesta (y por desgracia expuesta significa simplemente recogida digitalmente), más expuestos estaremos nosotros mismos.
Todo avance en la Historia de la Humanidad ha tenido sus ventajas y sus desventajas. El dinero electrónico no va a ser una excepción. La decisión final de qué hacer es una mera balanza de pros y contras. Los daneses, suecos y noruegos parecen tenerlo claro. Tal vez la conclusión de este post pudiera ser que la tecnificación de todos los aspectos de nuestras vidas, también el económico, es algo imparable, y que el tema se resume simplemente una evaluación de riesgos: el potencial riesgo de un posible futuro hackeos del sistema financiero y tributario de un país, que a los ojos de ciertas entidades e instituciones queda empequeñecido frente al riesgo cierto del presente de una muerte segura por quedarse atrás en la transformación digital. Cuando el bordillo se pone resbaladizo, algunos no ven más alternativa que tirarse a la piscina.
Pero si me permiten darles mi opinión personal al respecto, me despediré hoy diciéndoles que el riesgo tecnológico de ser un early-adopter es muy alto como para encomendar el sistema financiero y fiscal de un país a una tecnología poco probada. En tecnología, un servidor suele ser partidario de adoptar tecnologías mínimamente rodadas. Uno se tira siempre decidido a la piscina si la situación lo requiere, pero en mis años de experiencia ya he aprendido que normalmente es mucho mejor hacerlo cuando vemos que otros ya están haciendo pie y tocan fondo. Así que vayamos poniéndonos el bañador, pero sin perder de vista cómo les va dentro de la piscina a nuestros lanzados vecinos europeos del norte.
Ventajas, desventajas y consecuencias de una sociedad sin efectivo

De vez en cuando oímos como algunos piden la prohibición del efectivo. Muchas veces lo hemos visto como gente lo pide para acabar con el fraude fiscal o con la economía sumergida. El último ha sido un artículo publicado en el Financial Times, que habla de acabar con otra “reliquia bárbara”. Esto es una referencia a cómo John Maynard Keynes definió el oro en su momento.
Eliminar el efectivo tiene ventajas e inconvenientes, pero también una serie de consecuencias que habría que asumir. Algunas nos afectarían a todos y otras a los más débiles de nuestra sociedad. Aparte de que no veríamos el fin de las transacciones de dinero negro e ilegal, porque este ya puede ser electrónico.
Este debate viene porque en Dinamarca se va a permitir a ciertos negocios rechazar los pagos en metálico, no prohibirlos como se ha dicho por ahí. Creo que en su negocio cada uno tiene el derecho de aceptar el medio de pago que quiera (electrónico o físico), pero que en Dinamarca se vaya a dar más libertad a los tenderos ha hecho que muchos empiecen a imaginar una sociedad sin billetes ni monedas.
Ventajas de eliminar el efectivo
El artículo del FT, básicamente afirma que la existencia del efectivo limita la capacidad de los bancos centrales de aplicar la política monetaria. El argumento viene sobre que las tasas negativas sobre los tipos de interés son más complicadas de aplicar si existe efectivo. Hasta ahora las familias han usado el efectivo como un depósito de valor seguro en los tiempos difíciles, pero no se le pueden aplicar tasas de interés negativo a alguien que lo guarda en casa.
Es decir, si nuestros ahorros en efectivo en el banco en vez de darnos intereses nos costaran intereses, disminuyeran, estos supondrían que se nos forzaría a gastarlos o invertirlos en otro tipo de activos. Esto no es posible si los podemos transformar en billetes y guardarlos bajo el colchón (o en una caja fuerte), pero si no tuviéramos esa alternativa…
Por supuesto otra supuesta ventaja de acabar con el efectivo sería que muchas transacciones deberían de salir a la luz, de modo que se aumentara la capacidad recaudatoria del estado. También supondría una forma de limitar la capacidad de la economía sumergida y la actividad ilegal, que actualmente se mueve con efectivo.
Además se fomentaría la innovación tecnológica de los métodos de pago. Estoy seguro que pagar se volvería más fácil y menos engorroso, apareciendo nuevos sistemas alternativos a los actuales.
Desventajas de acabar con el efectivo
Empecemos con que** si nuestro banco quiebra**, perderíamos nuestros ahorros, esto no supone un riesgo si la cantidad es inferior a la cubierta por el FGD, pero este no lo puede pagar todo, como ya se ha comentado alguna vez.
Por otro lado, los bancos se encontrarían con muchas transacciones muy pequeñas, que tendrían que procesar, creando un problema informático sobre las mismas. También habría que ver hasta qué punto ciertos clientes muy pequeños o de bajo volumen como niños y estudiantes serían clientes interesantes. Hasta ahora los bancos han aceptado a cualquier cliente, pero eso no significa que vayan a seguir haciéndolo o que no opten por cobrarles comisiones.
También seríamos completamente dependientes de la tecnología. Si hubiera un fallo en el suministro eléctrico, en las telecomunicaciones, un fallo en los sistemas informáticos o un cyberataque, las personas se podrían quedar sin capacidad alguna para pagarse una botella de agua y algo de comida por ejemplo.
Además si el uso del efectivo se prohíbe, eso implicará que tendrá que haber penalizaciones por el mismo, las fuerzas del orden tendrían que dedicar parte de su tiempo a este delito, así como los sistemas judiciales y carcelarios, que ya están bastante colapsados.
También sería un problema para personas mayores o discapacitados que son incapaces de usar efectivamente el dinero de plástico. Un invidente no tendría forma de saber si le están cobrando diez o cien euros, porque los terminales no están adaptados. Tampoco facilitaría las cosas a la población no alfabetizada o con conocimientos muy básicos. Como saben trabajadores de sucursales bancarias, muchos van a primeros de mes a cobrar su nómina o pensión y se administran poco a poco con el dinero en efectivo.
Consecuencias de acabar con el efectivo
Como nos ha comentado un lector que ha tenido la amabilidad de contactar con nosotros, para sugerirnos el tema, las personas sin hogar y por tanto sin capacidad de tener una cuenta bancaria, dejarían de poder ser ayudadas con monedas o billetes. Los más pobres dependerían más de lo que el estado o las ONGs quisieran darles, y menos de la ayuda espontánea que reciben de la que muchos dependen para sobrevivir.
Es cierto que existen algunos casos de personas sin hogar que aceptan pagos electrónicos, por ejemplo en Estocolmo los que venden una revistas ya pueden hacerlo, pero esto es sólo válido para aquellos que se dedican a dicha revista y tras haber hecho un esfuerzo consciente. No estoy seguro que sea factible para aquellos que tienen problemas de comunicación o enfermedades mentales.
No me extrañaría que existieran problemas con el hackeos y manipulación de máquinas expendedoras en lugares públicos. Si meto monedas para sacar una lata de refresco, sé exactamente cuánto dinero estoy pagando, pero una máquina manipulada podría hacerme el cargo del euro de la lata y otro de nueve euros para el chorizo, porque ya tendría mis datos.
Existiría un problema grave en aquellas naciones con muchos inmigrantes ilegales, a los que no se les podría pagar el sueldo en efectivo. Eso podría suponer un problema social bastante grave que de repente millones de personas con muy pocos recursos se encontraran que se les niega su modo de ganarse la vida. Lo más parecido que se me ocurre es la serie “refugiados”.
También habría que ver qué sucede con la banca comercial que cambiaría su negocio. La vida sería más complicada para los pueblos pequeños sin sucursal bancaria. También se perderían muchos empleos asociados a la gestión del efectivo. Tanto de cajeros como de transporte y custodia del efectivo y de herramientas (cajas de seguridad, máquinas de contar dinero, etc.).
Por último, imaginemos que todas nuestras transacciones estuvieran registradas. Esto daría pie a que se pudiera auditar toda nuestra vida y nuestros gustos. Un ataque informático (cómo ha desvelado el de Ashley Madison) podría mostrar muchos aspectos de nuestra vida, por ejemplo nuestras preferencias sexuales, enfermedades, aficiones, etc.
Tampoco es necesario que se trate de un ataque informático, ya que esta información puede ser accesible a personas que no nos interese que la tengan o que se filtre por los encargados de custodiarla. Buena parte de nuestra intimidad podría ser revelada al mundo en cualquier momento. ¿De verdad queremos esto?