Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 17 de noviembre de 2022

Fihav 2022: presentan portal de Inteligencia Comercial (+Fotos)

 

 

1117-inteligencia-artificial-FIHAV1.jpg

La Habana, 17 nov (ACN) La agencia promotora de comercio exterior ProCuba presentó hoy su portal web de Inteligencia Comercial, que fomentará estrategias exitosas para la internacionalización de los actores económicos del país.

En el ámbito de la XXXVIII Feria Internacional de La Habana (Fihav 2022), Alegna Lombillo Urgelles, jefa de Investigación del organismo, explicó que la herramienta ofrece información efectiva y en tiempo real sobre los mercados y estará disponible antes de que finalice el año.

Esta pone a disposición de los empresarios amplia bibliografía en torno a la actividad exportadora e importadora, acuerdos comerciales del país caribeño y actualizaciones sobre aranceles, clientes y proveedores.

Reducir el tiempo en que las entidades de Cuba penetran en otras regiones, -al disponer de forma inmediata de las características de estas, infraestructura logística y los socios más indicados-, es el principal objetivo de la plataforma cubana.

Expresó que posee áreas como el centro de documentación, el set de herramientas para acceso a los mercados, -servicios de apoyo al exportador con documentos como el marco regulatorio vigente y guía de exportación-, y un aula virtual con acceso a las conferencias web ofrecidas por Procuba.

Para la especialista, la herramienta tiene el reto de ser accesible y propiciar la sociabilización del conocimiento entre las entidades.

1117-inteligencia-artificial-FIHAV2.jpg

Manuel Alejandro Cumbrado, especialista del área de Investigación de Mercados, dijo que está en correspondencia con el sistema de gestión de gobierno promovido por Miguel Díaz-Canel, presidente de la República, y es una solución para el empresariado nacional, pues los datos internacionales que incluyen esos contenidos suelen ser de pago.

La Inteligencia Comercial reproduce estrategias alineadas a la tecnología para ordenar, procesar y permitir un panel de control e indicadores que le facilite a los expertos su trabajo en el área de las ventas y mercadeo de productos y servicios.

Con 25 años de experiencia en su gestión, ProCuba, entidad adscrita al Ministerio cubano de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, asesora a más de 800 empresas de forma gratuita y promueve la oferta de bienes y servicios exportables del país.

La edición 38 de la Feria Internacional de La Habana, una de las bolsas comerciales más representativas de América Latina y el Caribe, concluirá el sábado en Expocuba.

Nacen excelentes acuerdos entre naciones hermanas ( Cuba y Argelia)

 
«Hemos acordado impulsar los vínculos económicos, comerciales, financieros y de cooperación, y llevarlos al nivel de los políticos», declaró este jueves  a la prensa el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su segundo día de visita oficial a la República Argelina Democrática y Popular

Foto: @CubaMINREX

ARGEL.- «Cuba y Argelia son dos países que han mantenido un vínculo ejemplar en sesenta años. Nuestra amistad no ha sido cualquier amistad; nuestra relación ha sido una relación de verdadera hermandad y solidaridad, de apoyo mutuo en los momentos más difíciles».

De tal manera valoró el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la historia que tienen en común ambas naciones. Así lo hizo este jueves en declaraciones a la prensa, desde el Palacio Presidencial «El Muradia», donde horas antes fuera recibido por el Excelentísimo Señor Abdelmadjid Tebboune, Presidente de la República Argelina Democrática y Popular. 

El mandatario cubano resaltó ante los reporteros agrupados frente a él y a su homólogo argelino, que la presencia de la delegación de alto nivel procedente de la Isla y que ha llegado hasta el país magrebí para cumplir con una agenda de visita oficial, «es una muestra de la importancia que le concedemos al desarrollo de las relaciones bilaterales». En la jornada de declaraciones a la prensa, los dos jefes de Estado se presentaron en respectivos podios, desde los cuales compartieron buenas noticias nacidas de un encuentro privado, y también de conversaciones oficiales entre las delegaciones de ambos países.

Esta visita, afirmó el Presidente cubano, reafirma la voluntad de continuar con la hermandad cimentada por los líderes históricos de nuestras naciones.

«Hoy hemos constatado con el Presidente Tebboune ꟷvaloró el dignatario del país caribeñoꟷ el excelente estado de nuestras relaciones políticas, y también nuestra más amplia coincidencia, en los organismos internacionales, así como en los temas de la agenda internacional. Igualmente hemos acordado impulsar los vínculos económicos, comerciales, financieros y de cooperación, y llevarlos al nivel de los políticos».

Díaz-Canel Bermúdez enunció que se han identificado esferas y proyectos de colaboración que «son importantes» y en los que «vamos a trabajar de conjunto». Al respecto, dijo que esos temas «muestran un beneficio mutuo, pero ante todo significan para nuestro país un importante apoyo que demuestra la comprensión que hacia nuestra situación tiene el Gobierno argelino».

Han sido identificados para la cooperación, según detalló el Jefe de Estado, ámbitos como los de «la salud; la energía; las fuentes renovables; la industria médico-farmacéutica; y el intercambio cultural, educativo, científico-tecnológico». E hizo referencia a tales esferas como «las más promisorias para la colaboración».

Además, como detalló el mandatario a la prensa, se habló de hacer trabajos conjuntos en la producción azucarera; y a ese tema sumó el de haber evaluado, de conjunto, «una posibilidad, una manera de renegociar o de reestructurar la deuda que Cuba tiene con Argelia».

Declaró Díaz-Canel Bermúdez que «sobran las razones para sentirnos muy satisfechos». Y enfatizó: «Más que satisfechos estamos muy comprometidos con la causa argelina, estamos muy comprometidos con el Gobierno y con el pueblo argelinos, y Argelia siempre tenga la certeza, y se la ratificamos hoy aquí, de que podrá contar con el apoyo del Gobierno y el pueblo cubanos».

Ante la presencia de los reporteros, el mandatario cubano hizo referencia a «toda una historia de acontecimientos, de intercambios, de colaboraciones que han fortalecido nuestra relación». Sobre la visita, habló en términos de «anhelo cumplido»; y afirmó: «Creo que hemos tenido en las horas que llevamos aquí en Argelia, una emoción tremenda, un sentimiento; hemos recibido el calor, el apoyo, la amistad y la solidaridad del pueblo argelino, y también de sus principales dirigentes y en particular de usted, Presidente».

Por lo anterior, el dignatario expresó sentida gratitud «al Presidente (Abdelmadjid) por su cálido recibimiento, y por la oportunidad de poder intercambiar abiertamente sobre temas de interés bilateral, y de la agenda internacional, precisamente en un momento en que hoy el Presidente está cumpliendo años; y aunque ya se lo hemos dicho de manera privada, aunque ya lo hemos compartido también con la delegación argelina, queríamos, en nombre del pueblo y el Gobierno cubanos, y en el mío propio, hacerle extensiva esta felicitación por su cumpleaños, y desearle mucha salud, y larga vida».

UNA VISITA PARA REFORZAR LA COOPERACIÓN

De respaldo, apoyo y solidaridad había hablado poco antes el Presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, ante la prensa acreditada para dar cobertura a esta visita oficial. Nuestras históricas relaciones, dijo, se han nutrido de valores que ambas naciones comparten, como libertad, paz y justicia.

De igual modo manifestó su convencimiento de que «esta visita constituye una oportunidad para reforzar la cooperación y la consulta entre los dos países», al tiempo que reiteró la «permanente solidaridad de Argelia con el pueblo cubano en su trayectoria hacia el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a su país y al que se somete desde hace más de 60 años».

«Argelia se siente en el deber de comprometerse con la República de Cuba, amiga y casi hermana», subrayó.

«Compartimos unas relaciones del pasado y del presente, y vamos a construir el futuro y el porvenir juntos», significó el dignatario, para seguidamente informar que, en el transcurso de las conversaciones sostenidas poco antes entre ambas delegaciones, se acordó «aliviar un poco el contexto económico cubano, cancelando los servicios de la deuda y aplazando su reembolso para otro momento».

Foto: @CubaMINREX

Según dio a conocer Abdelmadjid Tebboune, Argelia ofrece también «a la hermana Cuba una central de energía solar para producción de electricidad», así como reanudar el envío de combustible a la nación caribeña para el abastecimiento de sus centrales eléctricas.

Detalló, además, la decisión de ambos gobiernos de cooperar en temas como la producción de medicinas y la creación de empresas mixtas para la fabricación de vacunas contra algunas enfermedades africanas y no africanas. Los intercambios se fomentarán igualmente, señaló, en otros ámbitos comerciales y de la Enseñanza Superior.

A principios del 2023, refirió, se celebrará una sesión de la Comisión Mixta entre ambos países, en la cual la delegación argelina irá a La Habana con un grupo de 150 inversores que examinarán las posibilidades de inversión en la Mayor de las Antillas.

HOMENAJE AL PUEBLO ARGELINO Y A SU HISTORIA

Con honores a la historia y a los mártires argelinos comenzó su primera jornada de actividades en este país, el Presidente de la República de Cuba junto a la delegación que lo acompaña. En el Monumento de los Mártires, lugar emblemático de la capital argelina que se erige en una de las colinas del paisaje, colocó el Jefe de Estado una ofrenda floral en cuya cinta podía leerse: «En nombre del pueblo de Cuba, a los mártires de la independencia Argelina».

De respeto y muchos simbolismos habla el lugar inaugurado en 1982 y que simula en su construcción tres hojas de palmera que preservan debajo de ellas una llama eterna; en el borde de cada una se sitúa la estatua de un soldado que representa las diferentes etapas de la lucha argelina por la liberación.

Desde un lateral del Santuario el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista, acompañado por el ministro de Salud argelino, Abdelhak Saihi, apreció la majestuosa vista de la bahía y de la ciudad de Argel, de colores claros y bañada por el mar Mediterráneo.

Poco después la delegación visitó el Museo Nacional de los Combatientes, ubicado bajo el Monumento. Al escribir en el Libro de visitantes de la institución, el mandatario cubano destacó el «inmenso honor» y la «gran satisfacción» que significa estar en «este importante museo argelino, que acoge las tradiciones de lucha, resistencia y combate del heroico pueblo argelino».

Es este ꟷestampó sobre la hoja del libroꟷ un «pueblo heroico, siempre dispuesto a batallar hasta la muerte en defensa de su independencia y soberanía».

Fue un día provechoso y de muchas emociones para Cuba en Argelia. En uno de sus twit de la jornada, en el cual Díaz-Canel felicitó a los estudiantes cubanos por celebrarse, este 17 de noviembre, el Día Internacional del Estudiante, el Jefe de Estado resumió en breves palabras la agenda de un jueves que traza buenas líneas hacia el futuro: «logramos excelentes acuerdos para nuestra economía con hermanos argelinos».




Economía cubana: radiografía de una recuperación incompleta

Este es un artículo de opinión de Pável Vidal, economista e investigador cubano que actualmente se desempeña como profesor de la Universidad Javeriana en Colombia. Anteriormente trabajó en el Banco Central y en el Centro de Estudios de la Economía Cubana.



La agricultura (-32 %) continúa entre los sectores de menor crecimiento en Cuba al finalizar 2022. Foto: Jorge Luis Baños / IPS

CALI, Colombia – La recuperación de la economía cubana después del impacto de la pandemia en 2020 ha sido lenta y errática. En los datos del segundo trimestre de 2022 incluso se evidencia un marcado retroceso.

Los decepcionantes resultados económicos postpandemia hacen más difícil detener la espiral inflacionaria, reducir los desbalances fiscales y poner en orden los pagos externos. Demuestran la insuficiente transcendencia de las medidas económicas instrumentadas por el gobierno cubano los últimos dos años.

La apertura a las pequeñas y medianas empresas (pymes) privadas ha sido un paso importante, pero incompleto. La inflación fuera de control anuló los potenciales beneficios de la reforma monetaria de 2021.

Las flexibilizaciones a la política de sanciones bajo la administración estadounidense de Joe Biden, desde 2021, también han sido muy limitadas y ello, si bien no es la única causa, afecta sobre todo el potencial del sector turístico y la inversión extranjera, y daña a las familias y al sector privado.

Mientras la mayoría de las economías latinoamericanas se impulsaron a partir de un efecto rebote, una vez que se eliminaron las restricciones a la movilidad y al distanciamiento físico y se acomodaron (aunque parcialmente) los flujos del comercio internacional, la economía cubana no aprovechó de igual forma ese momento.

«La salida de la crisis pasa necesariamente por diseñar un programa de estabilización macroeconómica de amplio alcance que permita detener la inflación y crear un escenario más propicio para el crecimiento económico».

Desde el tercer trimestre de 2020 hasta el tercer trimestre de 2021 la forma que mejor describe la trayectoria del producto interno bruto (PIB) cubano es la llamada recuperación en “L”, es decir, nulo crecimiento después de la caída.

Los vaticinios para la economía global y regional no son nada halagüeños para el próximo año. Las restricciones de la balanza de pago y de financiamiento internacional podrían incluso empeorar en los próximos trimestres para la economía cubana. En este escenario, la crisis migratoria y social que vive el país no tiene para cuando parar.

Comparación con América Latina

En el gráfico se compara la trayectoria por trimestres del PIB cubano con una muestra del PIB de América Latina. Este último se calcula como un promedio ponderado de los PIB de economía pequeñas como la cubana: Costa Rica, Guatemala, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Uruguay (la ponderación toma en cuenta el tamaño relativo del PIB en dólares de cada economía en 2019).

Los datos del PIB cubano (fuente: ONEI) y de las economías de América Latina (fuente: CEPAL) se desestacionalizan y se llevan a un índice usando como base el último trimestre de 2019, el cual representa un punto de comparación con los niveles productivos prepandemia.


Lo primero que se aprecia en el gráfico es la menor afectación relativa del PIB cubano durante los tres primeros trimestres de 2020.

Para enfrentar la pandemia el gobierno cubano no optó por una cuarentena generalizada y eso permitió mantener en funcionamiento una mayor parte del aparato productivo. En un inicio el gobierno le apostó a las cuarentenas selectivas y focalizadas regionalmente para detener la propagación del virus, con agilidad y prontitud para aplicar test, darle seguimiento y aislar contactos.

El desarrollo de vacunas nacionales fue otro elemento de la estrategia. Toda esta logística resultó factible mientras el país estuvo cerrado y con pocos casos de Covid-19, pero no pudo sostenerse debido a la necesidad que tenía el país de contar con los ingresos del sector turístico.

La inevitable apertura de los aeropuertos desbordó la capacidad de respuesta del sistema de salud, y paradójicamente, no produjo el efecto económico esperado. El flujo de visitantes y la tasa de ocupación hotelera se han reactivado a un ritmo muy bajo y todavía a la fecha se ubican por debajo de los niveles prepandemia. La exportación a gran escala de las vacunas nacionales fue otro de los vaticinios que no se materializó.

Desde el cuarto trimestre de 2020 ya el PIB agregado de las economías pequeñas latinoamericanas superaba en su recuperación al cubano. Mientras que en esa fecha al latinoamericano le restaba 5 % para llegar al nivel productivo prepandemia, al cubano le faltaba todavía 9 %.

Se distingue en el gráfico la notable diferencia en la trayectoria de recuperación. Las economías latinoamericanas exhibieron una recuperación en forma de “V” (o más cercano al “símbolo de Nike”) y desde el tercer trimestre de 2021 ya superaban los niveles productivos prepandemia.

La recuperación cubana, en cambio, quedó en forma de “L” hasta el tercer trimestre de 2021; luego presentó un crecimiento en el último trimestre de 2021 pero sin sobrepasar los niveles prepandemia y seguido de nuevas caídas en el PIB en 2022.

Una vez más se pone a prueba la efectividad del sistema cubano para evitar el colapso y administrar las crisis, pero nuevamente se evidencian las dificultades que tiene para promover y sostener progreso económico.

La situación este año

Una señal preocupante en los datos recientes del PIB trimestral cubano es que muestra que la recuperación se frenó este año 2022. En el primer trimestre el PIB se contrajo 0,3 % y en el segundo trimestre cayó 2,6 %, cuando se compara con la actividad productiva del trimestre inmediatamente anterior y eliminando el efecto estacional y calendario.

Otros datos que muestran lo incompleto de la recuperación y que ayudan a explicar por qué los cubanos siguen sin apreciar más productos en los mercados, tienen que ver con la composición sectorial. Los sectores productivos responsables de la producción de bienes están mucho más lejos de exhibir algún tipo de reactivación.

En el segundo trimestre de 2022 el PIB total se ubicaba 3 % por debajo de los niveles productivos del último trimestre de 2019 (referente prepandemia), mientras que los sectores responsables de producir bienes presentaban tasas negativas de dos dígitos: Agricultura (-32 %), Pesca (-24 %), Industria Azucarera (-69 %) e Industrias manufactureras (-38 %), después de eliminado el efecto estacional y calendario.

Si bien estos sectores no se expusieron a una cuarentena estricta han estado duramente afectados por la falta de insumos, financiamiento y energía. Lo extendido de la crisis ha obligado a posponer mantenimientos y prácticamente han tenido que olvidar las nuevas inversiones. La emigración en masa de trabajadores jóvenes y profesionales mina también su capacidad potencial de producción.

¿Cómo se sale de esto?

La salida de la crisis pasa necesariamente por diseñar un programa de estabilización macroeconómica de amplio alcance que permita detener la inflación y crear un escenario más propicio para el crecimiento económico. Este debe incluir medidas de austeridad fiscales y transformaciones en la política monetaria y cambiaria, pero también cambios estructurales e institucionales.

Recientemente enumeré diez puntos que me parecen esenciales en un programa de estabilización, en un artículo para el sitio Horizonte Cubano de la Universidad de Columbia

Entre las propuestas destacaba la importancia de retomar la confianza en la política fiscal y monetaria con el uso de reglas transparentes y verificables para el manejo de la cantidad de dinero, el déficit fiscal y la deuda pública.

Crear una unidad de cuenta indexada a la inflación y aumentar las tasas de interés son opciones que se deberían evaluar. En cuanto a la política cambiaria, se podría valorar un esquema de bandas ajustables para la tasa de cambio.

En un plano más estructural proponía dar pasos para transitar de un presupuesto fiscal apoyado en las rentas del sector estatal, en su mayoría ineficiente, a un presupuesto financiado por un sistema impositivo progresivo sobre una economía dinamizada por una participación más activa del sector privado y cooperativo.

Todo ello permitiría poder renegociar la deuda externa no pidiendo favores y justificando la situación echándole toda la culpa a las sanciones estadounidenses, sino presentándole a los acreedores un plan de acción sostenible y creíble que aborde asuntos medulares del modelo económico que definen su insolvencia y sus recurrentes ciclos de impagos de la deuda.

RV: PG – EG

Taller de periodismo económico Jacinto Torras de La Luz: preguntas urgidas de respuestas

 El encuentro ofreció una mirada al periodismo económico que se hace hoy en Cuba

16 NOVIEMBRE 2022 18:11:29 | JORGE RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, Tribuna de la Habana



Taller de Periodismo Económico en La Habana Foto: Jorge Rodríguez Hernández/ facebook

El hilo conductor del taller de periodismo económico "Jacinto Torras de La Luz", celebrado este martes 15 de noviembre en el teatro Abelardo Estorino, del Ministerio de Cultura, estuvo centrado en dos preguntas- pudieran haber otras-, ambas urgidas de respuestas: ¿Periodismo económico o propaganda? ¿Quién alerta sobre los icebergs económico-sociales?

Ponentes de lujo en el orden profesional, como el máster en Ciencias Pelayo Terry, editor de los sitios web Cubaperiodistas y de Tribuna de La Habana, y la Doctora en Ciencias Betsy Anaya, directora del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), ofrecieron en sus respectivas exposiciones una mirada al periodismo económico que se hace hoy en Cuba, especialmente en los espacios digitales.

El evento no ofreció una mirada complaciente al tema en cuestión -así lo confirman las intervenciones hechas por los asistentes-, con sus luces y sombras, pues, como allí se dijo, el ejercicio del periodismo económico constituye actualmente un verdadero "quebradero de cabeza", ya que el desempeño del mismo se parece al comportamiento de la economía nacional, cuyas soluciones a los múltiples asuntos que la afectan, también resultan cruciales para el avance del gremio periodístico.




Taller de Periodismo Económico en La Habana. Jorge Rodríguez Hernández, director de Comunicación de la ANEC en La Habana dio la bienvenida a los participantes Foto: Jorge Rodríguez Hernández/ facebook

Los participantes consideraron que, tal como se dijo durante la apertura del taller, los periodistas son los vigías del barco y su papel está en alertar si vienen icebergs, mientras que académicos de las Ciencias Económicas les toca determinar el tamaño de estos últimos, para ver si se puede aguantar el choque o no, y a los políticos les corresponde decidir sí se gira o no el barco, o si se sigue derecho.

La doctora Betsy Anaya abordó la importancia del periodismo económico para la labor de los académicos de las ciencias económicas y reflexionó sobre cómo establecer mejores vínculos profesionales beneficiosos tanto para los medios de comunicación como para los expertos y especialistas en la materia.

Abundó sobre las complejidades de la economía cubana, las circunstancias adveras por las que atraviesa el país y cómo se necesita un mayor reconocimiento a las Ciencias Económicas y a las propuestas que desde sus afiliados pueden hacerse para lograr una mejor calidad de vida en la población.

Puso ejemplos de periodistas que abordan de manera seria y profunda los temas económicos, y cómo en no pocas oportunidades esas investigaciones han tributado a los estudios que desarrollan las instituciones de investigación, como es el caso de la que ella dirige, el Centro de Estudios de la Economía Cubana.

Por su parte, Pelayo Terry Cuervo en su presentación mostró a los presentes dos experiencias de tratamiento de los temas económicos en dos periódicos, Granma y Tribuna de La Habana. Del primero mostró la realización durante un año (de noviembre del 2016 a igual mes del 2017) del suplemento Economía con tinta, una tabloide de 4 páginas que se insertaba en la edición del último viernes de cada mes y que tuvo una amplia repercusión entre lectores y expertos, al reflexionar en lenguaje aterrizado y potable sobre tópicos de interés para el público lector, y con el propósito de lograr una sedimentación en este de una cultura económica.

También pretendía fomentar el debate abierto entre expertos en Economía y profesionales de la prensa especializados en temas neurálgicos para el país y acercar la agenda mediática a la pública, de manera que el periódico visibilizara, desde los contenidos, las preocupaciones de sus públicos estratégicos, agregó.

En cuanto a la experiencia de El lector desde las redes, en el periódico de la capital, explicó que se trata de un espacio meramente digital, que no tiene su correlato en la edición impresa, por lo tanto, se concibió para quienes acceden a Internet, tomando como fuente única lo que se publica en las redes sociales. No obstante, permite pulsar la agenda púbica y, en consecuencia, advierte de la necesidad de enfocar la agenda editorial hacia estos intereses públicos.




Taller de Periodismo Económico en La Habana. El Master en Ciencias Pelayo Terry Cuervo interviene con su presentación Los lectores, la macroeconomía y la vida cotidiana Foto: Jorge Rodríguez Hernández/ facebook

En su intervención, Terry propuso la creación en la página web de Tribuna de un espacio habitual, donde, a partir de la coordinación de los ejecutivos provinciales de la ANEC y la UPEC con la dirección del periódico, se puedan abordar, desde la mirada de expertos, los principales temas económicos de la agenda pública y que estén en sintonía con la agenda mediática.

Igualmente, recomendó crear un grupo de trabajo entre ambas organizaciones que identifique, busque, clasifique y organice el pensamiento económico de grandes figuras de la intelectualidad cubana de los últimos 60 años, el cual pudiera convertirse en un subsitio en la web del periódico de la capital.

En las conclusiones del evento, Nicolás Valladares Nayte, presidente de la ANEC en La Habana, resaltó la alta calidad de las ponencias presentadas, que ofrecieron un panorama amplio sobre cómo el periodismo económico puede contribuir a explicar la coyuntura por la cual atraviesa la nación y ofrecer herramientas a los lectores para comprender las causas y consecuencias que están aparejadas a ella.

Dijo que encuentros como este fortalecen la relación entre su organización y la Unión de Periodistas y propuso realizar encuentros mensuales entre los respectivos ejecutivos provinciales, y lograr un intercambio permanente entre los periodistas de la capital especializados en temas económicos y expertos de centros de investigación y organismos, en aras de cerrar filas hacia el objetivo de lograr un abordaje profundo de la compleja situación económica del país.

¿Qué deberes tienen los delegados? Comentario HHC


Granma les acerca los deberes que en concordancia con el Artículo 195 de la Constitución de la República tienen los delegados a la Asamblea Municipal del Poder Popular

Los delegados a la Asamblea Municipal del Poder Popular, según lo establecido en el Artículo 195 de la Constitución de la República, tienen los deberes siguientes:

  • Mantener una relación permanente con sus electores, promoviendo la participación de la comunidad en la solución de sus problemas;
  • Dar a conocer a la Asamblea Municipal y a la administración de la localidad las opiniones, necesidades y dificultades que les transmitan sus electores, y trabajar en función de gestionar su solución, en lo que les corresponda;
  • Informar a los electores sobre la política que sigue la Asamblea Municipal y las medidas adoptadas en atención a sus opiniones y para la solución de las necesidades planteadas por la población o las dificultades para resolverlas;
  • Rendir cuenta periódicamente a sus electores de su gestión, conforme a lo establecido en esta Ley, e informar a la Asamblea, a la comisión y al Consejo Popular al que pertenezcan sobre el cumplimiento de las tareas que les hayan sido encomendadas, cuando estos lo reclamen, y
  • Cualquier otro que le reconozcan la Constitución y las leyes.

Los delegados tienen, además de los antes expresados, los deberes siguientes:

  • Asistir a las sesiones de la Asamblea Municipal y a reuniones de las comisiones y consejos populares de que formen parte;
  • Cumplir los acuerdos y las ordenanzas de la Asamblea Municipal en cuanto les concierne;
  • Cumplir en tiempo y forma con las informaciones solicitadas por la Asamblea Municipal, la comisión a la que pertenecen o el Consejo Popular del cual forman parte;
  • Atender a los electores en despachos programados semanalmente;
  • Atender y tramitar los asuntos planteados por sus electores y reclamar, de quien corresponda, la adopción de las medidas para resolverlos u obtener una respuesta rápida y argumentada, y
  • Promover e impulsar el desarrollo del trabajo comunitario integrado.

Fuente: Ley 132, De la organización y funcionamiento de las asambleas Municipales del Poder Popular y de los consejos populares


Comentario HHC:  Un dirigente tan cerca de los problemas de la población, sin recursos, sin salario como profesional, y haciendolo en tiempos de descanso , ademas de su trabajo. ¿ Será efectivo en su labor?. La práctica ha desmostrado, con honrosas excepciones, que no. ¿ Por qué se persiste en que sea asi?. 

En ocasiones observo que el Partido Municipal asume funciones de administrador, y el Poder Popular , el gobierno Municipal que en todas partes del mundo,  es la maxima autoridad, asume funciones de mero tramitador. Si queremos estimular el desarrollo local , municipal, debemos darle la autoridad que necesita al Gobierno Municipal. Simplificar estructuras y definir funciones correctas que no se entremezclen unas con otras, en las diferentes instancias.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Qué escribieron los pensadores marxistas clásicos sobre las cooperativas

 Por Camila Piñeiro Harnecker


Foto: Pedro Pablo Chaviano / La Tizza

Este artículo es una actualización del Anexo I, «Los pensadores marxistas clásicos sobre las cooperativas de trabajadores: aportes para el debate actual en Cuba», de mi tesis de doctorado «Desempeño socioeconómico de las cooperativas no agropecuarias: contribución de sus principales determinantes. Estudio de casos» defendida en la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana en enero de 2018. Agradezco a Irán Morejón, cofundador de Co-Emprende, por animarme a publicarlo.

¿Las cooperativas son realmente socialistas? ¿Contribuyen las cooperativas al avance del socialismo en Cuba? Responder estas interrogantes fue la razón que me llevó a editar el libro Cooperativas y socialismo: Una mirada desde Cuba.[1] En ese libro, otros autores abordan con mucha mayor extensión la visión que tenían los marxistas clásicos (Marx, Engels y Lenin), y también no clásicos (Ché, Mészáros).

A poco más de un año de emitirse la normativa que finalmente permite la creación de cooperativas de trabajadores y productores más allá de la agricultura en nuestro país (Ley 47 de 2021), percibo que todavía quedan incomprensiones importantes sobre esta organización socioeconómica, sin dudas compleja; por su carácter dual asociativo y empresarial, que es difícil de entender para los análisis esquemáticos. Buscando contribuir a la mayor comprensión, sin idealizaciones y sin prejuicios, de las cooperativas, en este trabajo intento sintetizar lo que Marx, Engels y Lenin plantearon sobre las cooperativas y su rol en la construcción socialista en la búsqueda del horizonte comunista de justicia y libertad plenas.

Para analizar las observaciones de estos pensadores marxistas clásicos sobre las cooperativas hay que tener en cuenta que, si bien diversos autores identifican los orígenes de las cooperativas haciendo énfasis en distintas bases doctrinarias — cuaquerismo vs. socialismo utópico — y espacios geográficos — Europa durante la expansión del capitalismo industrial vs. pueblos originarios — , los rasgos fundamentales de las cooperativas de trabajadores — el trabajo en colectivo y sin patrones para la satisfacción de necesidades comunes — han existido desde los orígenes de los hombres y las mujeres. De hecho, Engels explica que la especie humana surge, en esencia, producto del trabajo.[2] Y ese trabajo en la mayoría de los casos consistía en actividades que se realizaban de forma colectiva para el beneficio de la comunidad o tribu, y en sociedades donde aún no existía la propiedad privada. Estos pensadores sabían que la cooperación no se limitaba a las prácticas de las cooperativas de su época, pero las analizaron a partir de las experiencias empíricas que pudieron conocer o estudiar.

Las diversas interpretaciones de lo planteado por Marx, Engels y Lenin sobre la utilidad de las cooperativas para el socialismo o comunismo se deben en gran medida a que cuando ellos escribieron en la segunda mitad del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX, respectivamente, aun no existía un consenso sobre su modelación teórica. El primer intento de caracterizar a estas organizaciones tiene lugar en 1895, con la fundación de la Alianza Cooperativa Internacional.[3] Pero no es hasta un siglo después que se llega al entendimiento actual.

Marx y Engels

Las cooperativas europeas en la época de Marx y Engels estaban influenciadas por el pensamiento del socialismo utópico pre-marxista, el cual criticaba al capitalismo desde una posición ético-moral, pero sin reconocer las contradicciones antagónicas entre la clase trabajadora y la capitalista. Estas no se organizaron políticamente para defender los intereses de los trabajadores ni lograr avanzar en la superación del capitalismo. Mientras que la burguesía, cuando vio en peligro sus privilegios, logró que a las cooperativas le fueran arrebatadas sus tierras y que se les prohibiera a los funcionarios púbicos comprarles, entre otras medidas.[4]

Tanto Marx y Engels como los socialistas utópicos rechazaban la propiedad privada sobre los medios de producción y veían necesaria la superación del capitalismo para solucionar los problemas que aquejaban a los trabajadores y población en general. Mientras los socialistas utópicos apostaban al desarrollo de la conciencia de los capitalistas de manera que ellos mismos decidieran compartir sus riquezas con los desposeídos y adoptar nuevas formas de organización social más justas; Marx y Engels defendían que para que su conciencia se transformara deberían cambiar primero las condiciones materiales de su existencia y que serían los trabajadores los que presionarían por el cambio, al cual los capitalistas se opondrían.

En consecuencia, Marx y Engels critican a los socialistas utópicos por rechazar el imperativo de la acción política, de contar con el poder del Estado y de expropiar a los capitalistas de los medios de producción para ponerlos bajo control social. Es por ello que advierten que el lento crecimiento de las formas empresariales cooperativas no lograría el objetivo de transformar el capitalismo: «Por eso, rechazan todo lo que sea acción política, y muy principalmente la revolucionaria; quieren realizar sus aspiraciones por la vía pacífica e intentan abrir paso al nuevo evangelio social predicando con el ejemplo, por medio de pequeños experimentos que, naturalmente, les fallan siempre.»[5]

Sin embargo, Marx y Engels alabaron al menos dos grandes méritos de las cooperativas de trabajadores de su época:Las cooperativas demostraban que no eran necesarios los patronos capitalistas para organizar la producción y que se podía producir en relaciones de trabajo asociado, incluso en grandes escalas productivas.

Las cooperativas de trabajadores constituían una prefiguración de la organización del trabajo a nivel empresarial en las sociedades post-capitalistas, pues la relación de trabajo asociado que caracteriza a las cooperativas de trabajadores es precisamente la relación social de producción que deberá predominar en el modo de producción comunista.

Ambas ideas afloran claramente en estas palabras que Marx escribió en 1864 para su discurso inaugural de la Asociación Internacional de Trabajadores:

«Pero quedaba en reserva una victoria aún mayor de la economía política del trabajo sobre la economía política de la propiedad. Nos referimos al movimiento cooperativista, especialmente en las factorías en régimen de cooperativas, establecidas sin ayuda alguna, por los esfuerzos de unos cuantos valientes. Nunca se exagerará bastante el valor de estos grandes experimentos sociales. Con hechos, no con palabras ellos han demostrado que la producción a gran escala y de acuerdo con los requerimientos de la ciencia moderna es posible sin la existencia de una clase de patronos que contrate a una clase de trabajadores; que para dar fruto no es necesario que los medios de producción estén monopolizados como medios de dominación y extorsión del hombre trabajador; y que, al igual que el trabajo de los esclavos y de los siervos, el trabajo asalariado no es sino una forma transitoria e inferior, destinada a desaparecer frente al trabajo asociado realizado con mano decidida, mente despierta y corazón alegre […] Al mismo tiempo, la experiencia del período […] ha demostrado sin lugar a dudas que el trabajo cooperativo, por excelente que sea en teoría y por muy útil que sea en la práctica, si no va más allá del estrecho círculo de los esfuerzos ocasionales de unos trabajadores a título individual, jamás será capaz de detener el crecimiento en progresión geométrica del monopolio, de liberar a las masas ni de aliviar siquiera mínimamente la carga de sus miserias. Para salvar a las masas obreras, el trabajo cooperativo tendría que desarrollarse a escala nacional y, consiguientemente, debería ser fomentado con medios de la misma naturaleza. Sin embargo, los señores de la tierra y los señores del capital usarán siempre sus privilegios políticos para la defensa y perpetuación de sus monopolios económicos. Por eso, lejos de promoverla, seguirán poniendo todos los obstáculos posibles en el camino de la emancipación del trabajo […]».[6]

Consecuente con su sinceridad intelectual y su compromiso con mejorar las condiciones de vida de todos los trabajadores, Marx reconocía también las limitaciones de las cooperativas. Para que las cooperativas logren superar el capitalismo — e incluso para sobrevivir los ataques del capitalismo — el poder del Estado debe ser conquistado por la clase trabajadora.

En esta y otras reflexiones Marx sugiere que ello sería necesario también para que las cooperativas de trabajadores, organizadas en formas de asociación superior hasta el nivel nacional, se liberen de los designios del mercado de manera que les sea posible así evitar la autoexplotación y además orientarse hacia los intereses colectivos y sociales. Esta idea aparece con mayor claridad en su análisis de lo ocurrido en Francia en 1871, donde la Comuna de París organizó la producción no solo bajo la forma cooperativa, sino que también dispuso la creación de una Gran Unión de Cooperativas. A la luz de esto, Marx plantea que ese pretendido «sistema armónico y vasto de trabajo cooperativo»[7] apuntaba hacia cómo debía organizarse la producción en el comunismo. Estas fueron sus palabras:

«Ahora bien si la producción cooperativa ha de ser algo más que una impostura y un engaño; si ha de sustituir al sistema capitalista; si las sociedades cooperativas unidas han de regular la producción nacional con arreglo a un plan común, tomándola bajo su control y poniendo fin a la constante anarquía y a las convulsiones periódicas, consecuencias inevitables de la producción capitalista, ¿qué será eso entonces, caballeros, más que comunismo, comunismo ‘realizable’?»[8]

No obstante, existen distintas opiniones sobre la temporalidad de las cooperativas para la construcción socialista.[9] Mientras para algunos como István Mészáros[10] queda claro que Marx y Engels equiparaban el comunismo con un sistema de asociaciones básicamente de cooperativas de trabajadores guiadas por un plan — aunque no entendido como un sistema de planificación burocrática — , otros como Mark Rosental y Pavel Iudin[11] parecen inclinarse a plantear que el papel de las cooperativas se reduce al comienzo del período de transición. Esta incertidumbre tiene sus raíces en un planteamiento que hiciera Engels en una carta a Bebel en 1886:

«Marx y yo nunca tuvimos duda que, en el paso a una economía completamente comunista, tendremos que emplear ampliamente la gestión cooperativa en calidad de eslabón intermedio. Esto significará organizar las cosas de manera que la sociedad, es decir, inicialmente el Estado, conserve la propiedad sobre los medios de producción de manera que se prevenga que los intereses particulares de las cooperativas se impongan sobre los de la sociedad en su conjunto.»[12]

La incertidumbre que ha reinado entre los estudiosos de Marx y Engels sobre la centralidad o no de las cooperativas para el comunismo se debe, según Bruno Jossa[13] y Benjamín Ward,[14] a dos motivos. Primero, que la muerte sorprendió a Marx sin terminar los capítulos de El Capital en los que se había propuesto describir con mayor precisión cómo imaginaba el nuevo modo de producción comunista. Segundo, que las teorías sobre el funcionamiento de las cooperativas de trabajadores no comenzaron a ser desarrolladas hasta finales de la década de 1950 y sus primeros acercamientos no describían de forma realmente acertada su funcionamiento.

Esas primeras modelaciones teóricas de las cooperativas de trabajadores las presentaban como una organización con la misma lógica de los empresarios privados donde los trabajadores eran sus propios capitalistas. Y es que la mayor parte de los estudios teóricos sobre las cooperativas basaban sus análisis en la experiencia de las cooperativas en Inglaterra y EE.UU., donde los miembros de las cooperativas eran por lo general propietarios individuales de acciones del capital. Pero este no era ni es el caso en otras latitudes.

Las cooperativas de trabajadores promovidas por el francés Philippe Buchez[15] tenían explícitamente normado que el patrimonio de la cooperativa debía ser de propiedad colectiva de todos los asociados y además indisoluble. Los principios propuestos por Buchez fueron adoptados por la Alianza Cooperativa Internacional, por lo que gran parte de las cooperativas de trabajadores que surgen a partir del siglo XX adoptan el principio del carácter indivisible e indisoluble de al menos una parte de su capital.

Jaroslav Vanek[16] es el primero — en 1970 — en destacar esta diferencia esencial entre las mismas cooperativas de trabajadores: en un caso los trabajadores son dueños individuales del capital o patrimonio, mientras que en el otro caso los trabajadores son dueños colectivos de este. Es este último caso el que modela a las verdaderas cooperativas, en las que los miembros se retribuyen según el trabajo y no según el capital, como sucede en la variante anterior. En estas la toma de decisiones está guiada por el principio un hombre = un voto y no por una acción = un voto, como ocurre en el caso en las sociedades anónimas.

En el Capítulo XXVII de El Capital sobre El papel del crédito en la producción capitalista, Marx apuntó a las sociedades por acciones como otra forma de descomposición de las relaciones capitalistas, pero donde la negación era en dirección contraria a la necesaria socialización socialista; mientras que las cooperativas de trabajadores sí apuntaban hacia el modo de producción comunista: «Las fábricas cooperativas de los obreros mismos son, dentro de la forma tradicional, la primera brecha abierta en ella, a pesar de que, donde quiera que existen, su organización efectiva presenta, naturalmente, y no puede por menos de presentar, todos los defectos del sistema existente. Pero dentro de estas fábricas aparece abolido el antagonismo entre el capital y el trabajo, aunque, por el momento, solamente bajo una forma en que los obreros asociados son sus propios capitalistas, es decir, emplean los medios de producción para valorizar su propio trabajo. Estas fábricas demuestran cómo al llegar a una determinada fase de desarrollo de las fuerzas materiales productivas y de formas sociales de producción adecuadas a ellas, del seno de un régimen de producción surge y se desarrolla naturalmente otro nuevo. Sin el sistema fabril derivado del régimen capitalista de producción no se hubieran podido desarrollar las fábricas cooperativas, y mucho menos sin el sistema de crédito, fruto del mismo régimen de producción. El sistema de crédito, base fundamental para la gradual transformación de las empresas privadas capitalistas en sociedades anónimas capitalistas, constituye también el medio para la extensión paulatina de las empresas cooperativas en una escala más o menos nacional. Las empresas capitalistas por acciones deben ser consideradas, al igual que las fábricas cooperativas, como formas de transición entre el régimen capitalista de producción y el de producción asociada; la única diferencia es que en un caso el antagonismo aparece abolido negativamente, mientras que en el otro caso aparece abolido en sentido positivo.»[17]

Debe notarse también que Marx daba preferencia a las cooperativas de trabajadores sobre las de consumidores, pues en estas últimas solo se mitigaba la injusticia distributiva del capitalismo parcialmente: no podían brindarse todos los bienes y servicios de consumo. Más importante, ellas no actuaban contra la explotación del trabajo, ni el de los trabajadores que contrataban, ni el de sus propios miembros. Mientras que en las cooperativas de trabajadores desaparecían los patronos, los obreros eran dueños de los medios de producción y del plusproducto. El recelo de Marx sobre las cooperativas de consumidores fue además una reacción a las ideas que entonces se fomentaban sobre la preponderancia del consumo sobre la producción. De hecho, poco después pensadores de las escuelas de Hamburgo y de Nimes, como Franz Staudinger, Hans Müller, Heinrich Kaufmann y Charles Gide, articularon ideas ya expandidas entre las cooperativas de consumidores de Inglaterra y de ahorro y crédito de Alemania y otros países sobre la soberanía del consumidor ante los egoísmos colectivos de los colectivos de productores, quienes debían convertirse en servidores de los consumidores.[18] Es en este contexto que la Primera Internacional Socialista de 1863, con la participación de Marx, previno a los obreros alemanes contra las cooperativas de consumo y criticaba su renuncia a la transformación social.

No obstante, es importante reconocer que la visión más concreta sobre lo que Marx entiende por comunismo la expresa haciendo referencia a la unión de cooperativas que surge en la Comuna de París. Fue ahí donde pudo confirmar en la práctica el resultado que había deducido teóricamente: que el modo de producción comunista estaría caracterizado por las relaciones de trabajo libre asociado como manifestación de la propiedad individual socialista — también referida como propiedad social — , siendo estas las negaciones dialécticas de las relaciones de trabajo asalariado y propiedad privada capitalista que identifican al capitalismo.

Lenin

Lenin defendió la utilidad de las cooperativas para la construcción socialista en un contexto histórico donde los obreros y campesinos rusos ya habían conquistado el poder del Estado y comenzaban a construir el Estado de los Soviets.

Para Lenin, las organizaciones cooperativas eran la mejor opción disponible para lograr dos fines interrelacionados: primero, para concentrar y desarrollar la producción, especialmente en el agro, pero también en la industria; y segundo, para contribuir al desarrollo de la conciencia necesaria para avanzar hacia el socialismo.

Después de la Revolución Rusa de 1917, Lenin declaró en 1918 que las cooperativas eran el único organismo del régimen capitalista que era necesario conservar, defendiéndolas de la confiscación; si bien también era necesario acercarles a intereses sociales. Había entonces 47.000 cooperativas, más de la mitad de consumo, y una organización central de las cooperativas llamada Centrosoiuz. Poco después de alcanzar el poder, los Soviets lograron que 7 de los 13 miembros del Consejo de Administración de Centrosoiuz fueran sus representantes, asegurando su influencia en el sector cooperativo; el cual se consideraba que respondía a una ideología pequeñoburguesa. Desde mucho antes, ya Lenin se había convencido de que las cooperativas de trabajadores debían jugar un papel importante en la construcción socialista, en concordancia con lo planteado por Marx y Engels. Ya para 1899 Lenin disponía de una visión muy teorizada sobre la importancia de la autogestión democrática dentro de las fábricas además de fuera de ellas. Esto se debía a la importancia que le daba al factor subjetivo en dicho proceso, pues Lenin veía en las cooperativas una herramienta para transformar la conciencia de las personas y unir a distintos sectores sociales: desde el campesinado hasta los obreros de las grandes fábricas, pasando por los trabajadores de las pequeñas empresas arruinadas.[19]

En esta línea, en el III Congreso de las Cooperativas Obreras de 1918, Lenin señalaba:

«Todos convenimos en que las cooperativas son una conquista del socialismo. Por eso cuesta tanto lograr las conquistas socialistas. Por eso es tan difícil triunfar. El capitalismo dividió intencionadamente a los sectores de la población. Esta división tiene que desaparecer definitiva e irrevocablemente, y toda la sociedad ha de convertirse en una sola cooperativa de trabajadores.»[20]

Antes del triunfo de la Revolución de Octubre, Lenin observó cómo parte del movimiento cooperativo ruso se radicalizaba y participaba de las acciones que llevaron a la Revolución Rusa de 1905. Teniendo en cuenta esa experiencia, durante el Congreso Socialista Internacional de Copenhague de 1910, Lenin defendió el valor que tienen las cooperativas en la lucha del proletariado por su emancipación, pero señalando que se requieren de ciertas condiciones para que su comportamiento no se reduzca al de simples empresas comerciales.[21]

En los primeros años después del triunfo revolucionario, Lenin llamaba a fortalecer las cooperativas ya existentes, y acercarlas a los objetivos socialistas aumentando la participación en ellas de comunistas. La mayoría de las cooperativas en Rusia en ese momento eran cooperativas de consumo (de pequeñoburgueses) y de productores (terratenientes), algunas incluso simpatizantes del zarismo. Había en ellas un bajo nivel de participación, y era común que ocurrieran fraudes y ocultaciones en su funcionamiento. En diversos trabajos de esos años Lenin convoca a trabajadores y comunistas a hacerse miembros y a librar una lucha ideológica contra la burguesía desde su interior; no nacionalizarlas, sino ganárselas con el apoyo estatal y la intervención de comisarios.

Cinco años después, sus orientaciones se enfocaban en promover la creación de cooperativas entre los campesinos y la apertura de las cooperativas de consumo a los obreros. En medio del desafío que constituía la Nueva Política Económica (NEP), Lenin estimulaba por todos los medios posibles el rol de las cooperativas. Llamaba a los funcionarios estatales a no ponerles trabas, a ayudarles: «Las autoridades soviéticas deben controlar la actividad de las cooperativas, para que no haya fraudes, ocultación al Estado ni abusos. En ningún caso deberán poner trabas a las cooperativas, sino ayudarlas por todos los medios y colaborar con ellas.»[22]

Quizás el más conocido de sus escritos en relación a este tema es uno de sus últimos, terminado en enero de 1923, y titulado Sobre la cooperación o Sobre el cooperativismo, donde plantea: «Ahora bien, cuando los medios de producción pertenecen a la sociedad, cuando es un hecho el triunfo de clase del proletariado sobre la burguesía, el régimen de los cooperativistas cultos es el socialismo.»

Las propuestas que hace Lenin en ese escrito son bien relevantes para la situación actual en que se encuentra Cuba, imbuida en la actualización del modelo socioeconómico.

En la transición al socialismo no debe descuidarse el peso relativo de las relaciones de trabajo asalariado que tiene lugar en las empresas privadas en relación con las de trabajo asociado que tiene lugar en las cooperativas.

Esto se deduce del siguiente planteamiento:

«Al implantar la NEP fuimos demasiado lejos, pero no porque atribuimos demasiada importancia al principio de la empresa y comercio libres; fuimos demasiado lejos porque perdimos de vista las cooperativas, porque ahora las menospreciamos, porque ya empezamos a olvidar la enorme importancia de las cooperativas desde los dos puntos de vista arriba indicados.»

Siendo la importancia desde estos dos puntos de vista: «… en primer lugar desde el punto de vista de los principios (la propiedad del Estado sobre los medios de producción), y en segundo lugar desde el punto de vista del paso al nuevo sistema por el camino más sencillo, más fácil y más aceptable para el campesino.»

Para promover las cooperativas, según Lenin, el Estado debía jugar un rol activo, otorgándoles «una serie de privilegios económicos, financieros y bancarios».[23]

Lenin advierte que la creación de cooperativas debe ser un proceso voluntario donde el interés venga desde las propias personas que las vean como una alternativa mejor de organización económica; que no pueden crearse por medio de decretos o presionando desde afuera. Esto debe hacerse «solo si logramos demostrar en la práctica a los campesinos las ventajas del cultivo en común, colectivo, cooperativo de la tierra […] sólo en forma gradual y prudente.»[24] Otra idea clave que Lenin nos lega es que no se debe subestimar la importancia de facilitar el cambio cultural necesario para que la promoción de cooperativas sea posible y efectiva:

«A decir verdad, nos resta ‘solo’ una cosa: lograr que nuestro pueblo sea tan ‘civilizado’ como para comprender todas las ventajas que representa la participación de todos en la labor de las cooperativas, y para que se organice esa participación. ‘Solo’ eso. Ninguna otra sabiduría se necesita ahora para avanzar hacia el socialismo. Mas que realizar ese ‘solo’ es preciso una verdadera revolución, un período de desarrollo cultural de todo el pueblo.»[25]

Ese nivel de civilización implicaba para Lenin no solo eliminar el analfabetismo y dotar de conocimientos básicos sobre contabilidad. También señalaba que había que aprender a comerciar al estilo europeo y no al estilo asiático, lo que significa — obviando la lectura eurocéntrica y racista que se podría hacer de estas frases, y teniendo en cuenta el contexto histórico-cultural de la URSS en esos momentos — comerciar con reglas claras y precios que reflejen equivalentes en lugar de fijar los precios más altos posibles.

Así, desde su experiencia práctica, Lenin constata las ideas de Marx y Engels sobre la centralidad de las cooperativas de trabajadores para la construcción socialista.

Quizás su legado más importante en relación a las cooperativas es que ellas permiten avanzar de forma simultánea en dos tareas fundamentales que no deberían ser incompatibles: el desarrollo de la base material necesaria para hacer sostenible el socialismo mediante la socialización de la producción; y la transformación cultural sin la que es imposible avanzar en la construcción socialista: que cada persona se sienta y actúe como parte de una gran familia o cooperativa.

Implicaciones prácticas para el desarrollo de cooperativas socialistas

Marx y Engels nos advierten que las cooperativas tienen naturaleza socialista solo en la medida que ellas cumplan con sus principios identitarios, en particular la gestión democrática (2do principio universal) y el interés o compromiso con las comunidades (7mo principio universal), para lo cual necesitarán evadir la lógica atomista y egoísta de las relaciones de mercado. Para lograr esto, el poder del Estado debe estar al servicio de las clases trabajadoras, de manera que la producción, circulación y consumo respondan a sus intereses. Si bien las cooperativas, como empresas autónomas, necesitan un amplio espacio para establecer relaciones de intercambio horizontal, ellas deben evitar que la racionalidad mercantilista las conduzca a abandonar la gestión democrática, a ignorar o ir en contra de intereses sociales, e incluso a caer en la explotación. Para que las cooperativas sean socialistas, deben estar orientadas a la satisfacción de intereses sociales, más allá de los intereses de los grupos de personas que las integran.

Lo anterior tiene implicaciones prácticas de crucial importancia para el diseño de políticas hacia el sector cooperativo. De lo planteado por Marx y Engels se deduce que es fundamental promover las cooperativas de grado superior,[26] y la incorporación de todas en federaciones sectoriales y territoriales hasta el nivel nacional en la forma de una confederación; que dialoguen con los respectivos representantes de intereses sociales. Esta infraestructura organizativa es imprescindible para que puedan establecer relaciones horizontales de intercambio basadas en la cooperación en lugar de la competencia, priorizando intereses sociales sobre el lucro.

Por su parte, Lenin nos legó cuatro aportes muy importantes en relación a las cooperativas en la transición socialista:

− Para que pueda lograrse esa gestión democrática y responsabilidad social — o compromiso con las comunidades — en las cooperativas no basta con conquistar el poder del Estado, sino que es imprescindible una revolución cultural que facilite la incorporación de nuevas actitudes y habilidades: no basta con las organizaciones y marco legal, deben promoverse valores, normas sociales/informales y comportamientos para que ellas puedan lograr sus objetivos.

− La práctica en las cooperativas es la vía principal mediante la cual se logra el cambio cultural necesario.

− Las cooperativas de todo tipo — incluyendo a las de productores y las de consumidores — pueden ser la vía más factible para socializar las distintas actividades de actores económicos aislados.

− La cooperativización debe ser voluntaria y no impuesta, para que sea efectiva y sostenible.
Apuntes finales

Como se ha visto, Marx, Engels y Lenin comparten el criterio de que las cooperativas de trabajadores son una prefiguración de lo que deberá ser la organización del trabajo a nivel empresarial en el comunismo; las cuales deberían estar insertas en un marco institucional que promueva su articulación o integración y adopción de intereses sociales más amplios.

Cooperativas aisladas, es decir, sin integración entre ellas y con las comunidades, no son socialistas.

A diferencia de los socialistas utópicos, no consideran que las cooperativas por sí mismas pueden trascender el sistema capitalista, pero sí proponen que ellas — en un contexto institucional adecuado — son una de las vías principales para lograr el cambio cultural necesario para ello. Las cooperativas son escuelas de los valores y habilidades sociales — de democracia, trabajo en equipo, tolerancia, empatía — que deben caracterizar a los hombres y mujeres «nuevos» de una sociedad post-capitalista.

Una sociedad verdaderamente comprometida con la superación del capitalismo debe promover la expansión de todo tipo de verdaderas cooperativas, pero no de cualquier forma. Estas organizaciones desde sus orígenes, además de recibir una efectiva educación cooperativa, deben estar articuladas entre ellas y en interlocución con intereses sociales.

Esto último puede materializarse de distintas maneras, según la actividad que realicen, las aspiraciones de sus asociados, y el nivel de organización de los gobiernos y otras organizaciones sociales locales. En un marco institucional propicio, las cooperativas de diversos tipos — no solo las de trabajadores o de productores; sino también las cooperativas de consumidores, las cooperativas de participantes múltiples,[27] y las cooperativas de grado superior — servirían para lograr que los trabajadores y productores estén más cerca de ser realmente dueños de los procesos productivos, así como para que los ciudadanos en general puedan realmente controlar sus economías — producción, distribución y consumo — y, por tanto, sus vidas.

Notas

[1] Piñeiro, Camila (comp.): Cooperativas y socialismo: una mirada desde Cuba, La Habana: Editorial Caminos, 2012. Disponible en https://www.researchgate.net/publication/301688439_Cooperativas_y_Socialismo_Una_Mirada_desde_Cuba

[2] Engels, Federico: «El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre» en Obras Escogidas de Marx y Engels, Moscú: Editorial Progreso, 1980 (1876), pp. 66–79.

[3] La Alianza Cooperativa Internacional (ACI) es la organización que aglutina a las cooperativas en el mundo. https://www.ica.coop/es/cooperativas/identidad-alianza-cooperativa-internacional (2/10/2022)

[4] Tugan Varanovski, M.: La Cooperación (en ruso), Minsk: Ed. Pensamiento, 1988.

[5] Marx y Engels: «Manifiesto del Partido Comunista» en Marx y Engels. Obras Escogidas Tomo I, Moscú: Ed. Progreso, 1980 (1848), p. 68.

[6] Marx, Carlos: «Manifiesto Inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores», en Marx y Engels. Obras Escogidas, Tomo II, Moscú: Ed. Progreso, 1980 (1864), p. 395.

[7] Engels, Federico: «Prólogo a ‘La guerra civil en Francia’», en Obras Escogidas de Marx y Engels, Moscú: Editorial Progreso, 1980 (1891), p. 501.

[8] Marx, Carlos: «La guerra civil en Francia», en Marx y Engels. Obras Escogidas, Tomo II, Moscú: Ed. Progreso, 1980 (1871), pp. 546–547.

[9] Debe notarse que se utilizan los términos y calificativos comunismo/comunista y socialismo/socialista indistintamente. Como se puede apreciar en el Manifiesto Comunista, Marx y Engels utilizaron el término comunismo para referirse a la sociedad post-capitalista diferenciándose de las distintas propuestas de socialismo que así se autoproclamaban en su época. En las últimas décadas el término socialismo está siendo más utilizado que el comunismo para referirnos a la sociedad post-capitalista, para hacer énfasis en que la transición es un proceso gradual, que requiere tiempo, y que tendrá avances y retrocesos para establecer plenamente las condiciones de su autorreproducción.

[10] Mészáros, István: Socialismo o barbarie. La alternativa al orden social del capital, Ciudad México: Ed. Paradigmas y Utopías, 2005.

[11] Rosental, Mark M. y Pavel F. Iudin: Diccionario Filosófico. Guantánamo: Edición Revolucionaria, 1985, p. 379.

[12] Engels, Federico: «Carta a Bebel de 1886», en Marx y Engels. Obras Escogidas, Vol. 47, Moscú: Editorial Progreso, 1980 (1886), pp. 389.

[13] Jossa, Bruno: «Marx, Marxism and the cooperative movement», Cambridge Journal of Economics, 29, 2005, pp. 3–18.

[14] Ward, Benjamín. N.: «The firm in Illyria; market syndicalism», American Economic Review, 48 (4), 1958, pp. 566–589.

[15] Buchez, Philippe: «Moyen d’améliorer la condition des salariés des villes», Journal des sciences morales et politiques, Tomo I, №3, 1831, pp. 36–39.

[16] Vanek, Jaroslav: The General Theory of Labor-managed Market Economies, Ithaca: Cornell University Press, 1970.

[17] Marx, Carlos. El Capital, Tomo III. Distrito Federal México: Fondo de Cultura Económica, 1966 (1894), pp. 418–419.

[18] Lezamiz, Mikel. Relato Breve del Cooperativismo, Guipuzcoa: Otalora, 1994, pp. 22–24.

[19] Gil, Iñaki: «Cooperativismo y autogestión», en Piñeiro Harnecker, Camila (compiladora), Cooperativas y Socialismo: Una Mirada desde Cuba, La Habana: Ed. Caminos, 2011, pp. 103, 107–109.

[20] Lenin, Vladimir I.: «Discurso en el III Congreso Cooperativo Obrero», en Obras Completas. Tomo 30, Buenos Aires: Ed. Cartago, 1971, (1918), p. 190.

[21] Miranda, Humberto: «Cooperativismo y autogestión en las visiones de Marx, Engels y Lenin», en Piñeiro Harnecker, Camila, Cooperativas y Socialismo: Una Mirada desde Cuba, La Habana: Ed. Caminos, 2011, pp. 95–96.

[22] Gil, Iñaki: ob. cit., p. 97.

[23] Lenin, Vladimir I.: «Sobre el cooperativismo», en Obras Completas. Tomo 36, Buenos Aires: Ed. Cartago, 1971 (1923), pp. 496–503.

[24] Lenin, Vladimir I.: «Discurso en el I Congreso de Comunas Agrícolas y Cooperativas Agrícolas. 4 de diciembre de 1919», en Obras Completas. Tomo 32, Buenos Aires: Ed. Cartago, 1971 (1919), pp. 183.

[25] Lenin, Vladimir I.: ob. cit., p. 498.

[26] Son cooperativas de cooperativas. Las cooperativas de segundo grado son cooperativas cuyos miembros o asociados son cooperativas de «primer grado». Las cooperativas de primer grado pueden ser: 1) cooperativas de trabajadores (personas naturales que se unen para tener una fuente de trabajo decente, poseen en colectivo los medios de producción y aportan fundamentalmente su trabajo); 2) cooperativas de productores (productores independientes como agricultores, artesanos o MIPYMES, que se unen para brindarse servicios de apoyo a la producción y/o alcanzar mayores escalas productivas, y aportan fundamentalmente los resultados de su trabajo); 3) cooperativas de consumidores (personas naturales que se unen para poder acceder bienes o servicios de calidad a precios asequibles, y aportan fundamentalmente su capacidad de consumo efectivo); o 4) cooperativas de participantes múltiples (ver la última nota).

[27] Las cooperativas de participantes múltiples, también conocidas como híbridas o mixtas (no de actividades mixtas) son aquellas que tienen más de uno de los tipos de miembros: trabajadores, productores o consumidores. En Cuba, las cooperativas de crédito y servicios (CCS) fortalecidas son cooperativas de participantes múltiples que unen a productores y los trabajadores, sobre todo administrativos, pero también operarios de mini-industrias en algunos casos. En el mundo, las cooperativas de consumidores y trabajadores son las más comunes, las cuales surgen generalmente por dos dinámicas. En algunos casos para superar la contradicción de que las cooperativas de consumidores se convirtieron en explotadoras de fuerza de trabajo, como ocurrió eventualmente — a pesar de los lamentos de sus fundadores — con las fábricas que creó la cooperativa de Rochdale y como ocurría desde sus inicios y de forma planificada en las cooperativas de ahorro y crédito y de productores agrícolas alemanas. Ejemplo de ello son los esfuerzos de Eroski, cooperativa de consumidores que forma parte de la Corporación Mondragón. Por otro lado, también están los casos en que cooperativas de trabajadores que brindan un servicio de interés social — relacionados con la salud, educación, entre otros — deciden darles participación a sus usuarios o «consumidores» de sus servicios. En la práctica, estas cooperativas les han dado espacio no solo a sus usuarios sino también a representantes de organizaciones sociales que atienden esos temas, y los gobiernos locales se han involucrado además como proveedores de capital en la forma de locales y/o financiamiento mediante subsidios o préstamos blandos. Ejemplo de ello son las cooperativas solidarias canadienses, las cuales, teniendo como centro al colectivo de trabajadores que brinda un servicio, incluyen también a los usuarios y representantes de organizaciones comunitarias y de gobierno local. En algunos casos, participan los tres tipos. Un ejemplo es la cooperativa El Arca en Mendoza, Argentina, que une a productores, consumidores y trabajadores de sus locales de venta.