Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

domingo, 30 de agosto de 2015

El círculo virtuoso del financiamiento en ciencia



¿Quién debaría financiar la ciencia en Cuba: el Estado, las empresas o ambos? Juventud Técnica trae a sus lectores la transcripción de la intervención de la Dra. Vilma Hidalgo de los Santos en Café Científico* de la Sociedad Cubana de Química sobre la gestión y el financiamiento de la ciencia en Cuba.

Vilma Hidalgo de los Santos (ponente principal):

Gracias, Montero**, gracias a todos por invitarme a este espacio, que he seguido de lejos y coincido con Montero que podría ser más participativo hacia la comunidad científica y estudiantil, independientemente de la profesión, porque al final estamos hablando de la sociedad cubana toda.

No es una conferencia, es una reflexión sobre la gestión y financiamiento de la actividad científica, desde una visión básicamente de la economía. Aunque estas reflexiones no se reducen al ámbito universitario, de alguna manera incorporan mi experiencia de dos años en la Universidad de La Habana atendiendo esta área. Dejo claro sin embargo, que es una discusión técnica y no representa la opinión de la institución.

Me quiero referir a tres dimensiones relacionada con la gestión y financiamiento de la ciencia, a su vez muy relacionadas: 

- Primero, intentaré responder a la pregunta de cuán viable es financiar la ciencia en una economía, es decir, invertir recursos en ciencia, capital humano e innovación; desde una perspectiva macroeconómica.

- Segundo, cuáles son los elementos básicos a partir de la experiencia internacional para organizar la gestión de la ciencia, desde la perspectiva institucional. Presentar algunos referentes sobre los cuales podamos discutir.

- Y finalmente desde un enfoque más micro, quisiera discutir sobre la gestión de la ciencia en las universidades o centros de investigación, y su relación con los aspectos anteriores.

Obviamente no pretendo abarcar en esta breve presentación todos los elementos de una discusión tan amplia y compleja. Sólo expondré algunos para motivar el debate.

La economía tiene muy claramente documentado en la teoría del crecimiento y validado por la evidencia empírica, que existe una estrecha relación entre conocimiento e innovación, por una parte, y el crecimiento y el desarrollo económico y social, por la otra. Los datos dicen que los países que han crecido sostenidamente lo han hecho básicamente con innovación y con saltos tecnológicos.

Ciertamente, la innovación, vista desde la generación de ideas hasta su incorporación para la creación y/o mejora continua de productos y procesos, no es privativa de industrias específicas, sino que puede generalizarse a todas las actividades económicas. No debe entenderse la innovación como exclusiva de sectores de alta tecnología. Pero hoy nos estamos refiriendo a la ciencia.

Especialmente interesante es la experiencia reciente de algunos países en desarrollo, particularmente los asiáticos, que han crecido sobre la base del conocimiento y la tecnología. Estos países lograron elevar la participación de sus exportaciones en el comercio mundial dinamizando aquellas de alta complejidad tecnológica.

En general, las fuentes de crecimiento de largo plazo están relacionadas con inversión en educación, en infraestructura, en investigación-desarrollo y en innovación. Invertir hoy en ellos es importante para sostener el crecimiento, y sostener el crecimiento implica financiar esta inversión. Es decir, un círculo virtuoso que hay que entender, de lo contrario es difícil dedicar recursos a estos fines sobre todo en un país en desarrollo con tantas emergencias inmediatas.

Sin embargo también hay que entender que no hay una relación automática entre inversión y crecimiento. Hay que hacer otras cosas, buenas combinaciones. No se puede invertir en capital humano y no hacerlo en ciencia; no se puede invertir en ciencia y después no tener una infraestructura, un entorno tecnológico donde se pueda desplegar el conocimiento y la propia fuerza de trabajo calificada; o no contar con un marco regulatorio y una política económica explícita de apoyo a las actividades de alto valor agregado y complejidad tecnológica. Hay un elemento de complementariedad muy importante.

Adicionalmente es muy importante la visión estratégica. Apostar por estos sectores siempre involucra una inversión a riesgo. Hay experiencias exitosas en nuestro país. La más importante fue el desarrollo del sector biotecnológico en el peor periodo económico (década de los noventa), fue una apuesta exitosa. Al propio tiempo, hay que complementar la visión estratégica con un clima favorable de innovación. Hay que dejar un “cantero para que las plantas crezcan” y trasmitan información. No siempre es posible visualizar cuáles serán las industrias o empresas exitosas, y por lo tanto es importante crear un marco para captar información y en base a ello tomar decisiones para apoyar aquellas que efectivamente tienen más posibilidades.

Los marcos institucionales y regulatorios son esenciales para elevar el impacto de la inversión en conocimiento sobre el crecimiento a través de la innovación; y dentro de ellos es muy importante la estructura de incentivos. Los economistas entendemos por incentivos los mecanismos (o reglas del juego) para incentivar conductas a favor de los objetivos definidos. Se puede declarar un objetivo pero después pueden existir mecanismos que conspiran contra ellos. En ese caso los incentivos no están alineados y pueden ser de los principales obstáculos a la innovación. Además en estas circunstancias el control es muy costoso, porque las normas quieren lograr ciertas conductas y los actores tienen incentivos para desviarse de ellas.

En el caso de Cuba, hay factores de los comentados que están influyendo negativamente y reduciendo el potencial de la ciencia en el crecimiento económico. A diferencia de otras experiencias, Cuba cuenta con niveles de capital humano - fruto de una política educacional y social exitosa de más de 50 años – que le permite apostar por esta vía de crecimiento. De hecho, se ha demostrado empíricamente el aporte positivo y significativo del capital humano al crecimiento en todo el período revolucionario. Pero a partir del período especial se redujo la matrícula en las especialidades de ciencias básicas y también sufrió la calidad de la enseñanza en general. Rescatar esta fuente de crecimiento es además imprescindible en un contexto de escasez de recursos y compleja situación demográfica. La población cubana no crece, y es básicamente calificada y envejecida, lo cual descarta la generalización de actividades de baja complejidad intensivas en fuerza de trabajo. Por consiguiente, es de esperar que las ganancias de productividad provengan de la capacidad innovadora y el desarrollo de actividades intensivas en conocimiento y mayor valor agregado.

Hoy el nivel de calificación y el potencial científico contrastan con los pobres desempeños económicos y sobre todo con muy baja complejidad tecnológica tanto del PIB como de las exportaciones. Varios factores influyen en este sentido. En primer lugar el deterioro de la infraestructura tecnológica, la debilidad de los marcos legales y regulatorios, y del propio sistema de ciencia y tecnología, así como los escasos incentivos para el desarrollo de la ciencia. Hay un panorama contradictorio, un círculo vicioso que hay que romper y convertirlo en un círculo virtuoso. Obviamente entendiendo que hay restricciones presupuestarias y los recursos son escasos. Lo que hoy se destina a la inversión en ciencia, implica sacrificar o recomponer otras partidas, y la inversión solo se recupera en el futuro. Similar a la economía familiar. Se cuenta con un presupuesto que si se compromete en un destino implica sacrificar otros. Ese es el “tres y dos” al que se enfrentan los economistas, los recursos son escasos, pero hay que evitar caer en un círculo vicioso de pérdida de potencial y estancamiento económico.

A nivel internacional observamos que en los últimos años los países con crecimientos más dinámicos (por encima del 5 % de manera sostenida) lo han hecho con tasas de inversión de más del 20 %. Cuba después de la década de los 90, tiene tasas de inversión entre el 10 y el 12 % (antes fue hasta de 25 %) que definitivamente también impacta a la ciencia.

En general la recuperación de la inversión en la economía cubana es necesaria para crecer. Pero, como ya hemos dicho, podemos estar atrapados en un círculo vicioso de estancamiento. La mayor parte de nuestro PIB se destina al consumo de los hogares - que no puede deprimirse más - y al consumo público, que tiene un importante componente de consumo social. Dado los bajos niveles de crecimiento, la inversión ha sido la variable de ajuste. Tenemos un crecimiento insuficiente o, como decimos los economistas, una capacidad de ahorro interno insuficiente para financiar la inversión necesaria para el crecimiento. Por eso también se argumenta la necesidad de cerrar la brecha con financiamiento externo, porque lo que debe quedar claro es que los países que no invierten comprometen el crecimiento.

En términos comparativos Cuba aparece con niveles de escolaridad similares a los países desarrollados, pero en general, estos reflejan un mejor balance entre gastos en educación y en investigación-desarrollo. Lamentablemente muchos países ex socialistas que alcanzaron niveles altos de escolaridad, ahora reflejan muy bajos gastos en ambas partidas (educación y ciencia). Ese no ha sido ni debe ser nuestro caso. Debemos posicionarnos en una trayectoria donde exista un mejor balance considerando que ahora mismo no crecemos mucho, siendo más eficientes y destinando un poco más a investigación-desarrollo. De lo contrario, el potencial humano, científico e innovador se deteriora, como también su impacto en la economía y sociedad. Y lo peor es que se estimula un drenaje de calificación hacia actividades de menor complejidad pero mejor remuneradas, o hacia la migración externa. La migración de fuerza de trabajo calificada se convierte en un subsidio para los países receptores. Es decir, Cuba hace un esfuerzo extraordinario para dedicar parte de sus escasos recursos a la educación y los beneficios de esa inversión los reciben otros países. Tampoco es eficiente, ni mucho menos socialmente aceptable, que personas de alta calificación, a veces en especialidades realmente complejas, tengan que dedicar tiempo y esfuerzo en actividades de muy baja calificación para completar sus ingresos. Es un problema que estamos enfrentando y hay que buscar soluciones rápidas. Hay acciones que están en nuestras manos para ir paulatinamente corrigiendo estos problemas, y a veces por razones burocráticas, por dogmas, o falta de imaginación y de creatividad, no se avanza en soluciones.

Por eso también quiero dedicar un espacio al tema de la organización de la ciencia y su financiamiento. Hay algunos principios básicos en este sentido. Primero hay que definir prioridades porque la ciencia es cara. Las líneas deben estar bien definidas acorde con las prioridades de la sociedad. Nosotros los economistas siempre hablamos de “restricción presupuestaria”. Además es necesario contar con una institucionalidad (en sentido amplio) funcional a los objetivos derivados de las prioridades y con instrumentos para financiarlos. Es decir, los objetivos no pueden ser solo líneas de deseo, sino deben estar en correspondencia con los recursos y las capacidades para poder llevarlos adelante.

Las prioridades, tanto de investigación básica como aplicada, tienen que reflejarse en adecuados diseños de programas nacionales, ramales, territoriales. Para lograrlo es esencial perfeccionar el proceso de formulación, aprobación y funcionamiento de los programas de investigación. No puede primar una visión burocrática ni de corto plazo, sino científica y estratégica.

Los marcos institucionales son muy importantes, en sentido amplio, es decir incluyendo no sólo las organizaciones de la sociedad sino también el sistema de normas y procedimientos que rigen en el ámbito de la gestión de la ciencia. Hay muchos modelos a nivel internacional de los cuales se extraen algunas ideas que vale mencionar. Como por ejemplo, la presencia de agencias gubernamentales especializadas y que son neutrales con respecto a los potenciales beneficios, es decir, que no compiten ellas mismas por recursos del programa. No deben existir partes relacionadas para evitar incentivos inadecuados. Deben prevalecer principios de participación, competencia y transparencia, rendiciones de cuenta, escrutinio público en cuanto a recursos, etc; desde el proceso de convocatoria hasta la evaluación de impactos. Hay otros elementos básicos, como los incentivos para fomentar alianzas entre instituciones, generación de cadenas de conocimientos, multidisciplinariedad, entre otros.

Finalmente, hay muchos instrumentos que a nivel internacional se utilizan para financiar los programas. Sus fuentes generalmente son mixtas (fondos del gobierno, de cooperación internacional y de instituciones o empresas). Las agencias se ocupan de captar estas diversas fuentes y canalizarlas hacia los programas. La segmentación y ausencia de fondos específicos o nominalizados para financiar los programas nacionales genera incentivos inadecuados. Como por ejemplo, que los flujos de cooperación internacional no respondan a las prioridades de los países receptores. La cooperación internacional tiene que ser un instrumento a favor del desarrollo, y debe responder a intereses comunes de las partes. Es importante que estos fondos fluyan hacia las prioridades de investigación.

Cuando hablamos de financiamiento en la ciencia se trata de la capacidad para movilizar recursos –sean obtenidos por colaboración externa, del presupuesto o empresariales– y tributar a las prioridades de investigación. Hay otros instrumentos a nivel internacional como son: créditos bancarios para financiar innovación, y también por ciertos programas desde el sistema bancario destinados al apoyo de (I+D+i); contratos de investigación y desarrollo entre empresas y centros de investigación o universidades; incentivos tributarios a empresas que invierten en I+D+i; entre otros.

Es común en la práctica internacional que el Estado les reduzca los impuestos a las empresas que invierten en I+D+i y/o en capacitación a sus trabajadores. Este instrumento se conoce como crédito tributario. No son transferencias de fondos hacia la empresa, sino mayor liquidez para estimular estas actividades. Aún bajo esquemas de ciclo cerrado (por ejemplo en empresas de alta tecnología), las empresas tienen que externalizar parte de su investigación. De lo contrario estarían internalizando riesgos de largo plazo en sus costos. También en las universidades o centros deben estimularse fondos nominalizados para financiar la investigación proveniente de generalización de productos o servicios académicos o científicos. Este último mecanismo puede convertirse en un fuerte incentivo para impulsar la ciencia.

Entonces, la visión sobre la gestión de la ciencia y su financiamiento en un plano más concreto, como puede ser una universidad o un centro de investigación, responde a los mismos aspectos mencionados. Definir prioridades organizadas en proyectos, que respondan a la interacción entre capacidades y demanda social o económica del conocimiento. No es posible financiar una agenda resultante de la suma automática de las iniciativas de los investigadores, lamentablemente cuando hay recursos escasos tienen que existir prioridades. Formular las prioridades con sentido práctico y visión de futuro desde la perspectiva de los propios investigadores y en diálogo con la sociedad.

El reto está básicamente en construir una agenda de investigación pertinente, derivada del debate científico. La posibilidad de esta interacción dependerá también del entorno institucional. Hay que estimular las redes para propiciar los espacios de intercambio entre los propios investigadores, así como las alianzas entre estos y las empresas u organizaciones (eventos, seminarios conjuntos, talleres, convenios de colaboración), contratos para producciones conjuntas; oficinas de transferencia tecnológica, parques científicos y tecnológicos, y otros dispositivos cuasi empresariales, etc. Al propio tiempo, movilizar el potencial científico hacia esas prioridades requiere de motivación y energía social, y también de un sistema adecuado de incentivos económicos (institucionales e individuales).

Hablando en términos de ciencia e innovación, se trata de conectar a los actores (universidades y centros de investigación, sector productivo, agentes locales, entre otros); cuyas relaciones de colaboración crean sinergias que dinamicen las cadenas de conocimiento desde la investigación básica hasta la aplicada en la actividad productiva, y así convertirse en importantes palancas del desarrollo.

Paralelamente hay que fortalecer dispositivos descentralizados con capacidad de gestión en las universidades y centros, para captar financiamiento de diversas fuentes. Hoy existen muchas trabas. A pesar del esfuerzo por integrar los proyectos a los programas nacionales, los recursos del presupuesto son muy insuficientes, y en general no tiene poder adquisitivo para satisfacer las necesidades. De otro lado, muy pocas empresas demandan conocimiento y cuando ello ocurre no existe el marco legal para que puedan financiar I+D+i en centros o universidades. Asimismo, los beneficios de la comercialización de productos, patentes, y servicios, no llegan a los investigadores y tampoco las instituciones pueden disponer completamente de dichos fondos para fortalecer la infraestructura requerida para la investigación científica.

En definitiva son muchos los problemas para articular esas requeridas cadenas de conocimiento e innovación en función del desarrollo económico y social de nuestro país. Pero también muchas ideas y debate al respecto. Se trata de despojarnos de mecanismos burocráticos e implementar rápidamente soluciones utilizando la inteligencia colectiva y el potencial humano, la mayor riqueza de la economía y sociedad cubana.

Notas:

*22 de junio de 2015. Sala Bachiller y Morales del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana.

**Se refiere a Luis Alberto Montero, Presidente de la Sociedad Cubana de Química.

Espirulina cubana busca su lugar entre los productos naturales

Por Patricia Grogg

Área de secado de la planta producción del suplemento alimenticio de espirulina en la localidad de Jaruco, en el municipio de San José de las Lajas, en Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

SAN JOSÉ DE LAS LAJAS, Cuba, 29 ago 2015 (IPS) - Cuba avanza en la producción y comercialización de la espirulina, un producto natural con numerosas sustancias beneficiosas para el ser humano, entre ellas todos los aminoácidos conocidos y variedad de minerales y vitaminas, que la hacen muy recomendable como suplemento dietético.
Una empresa cubana estatal fabricaba hacia finales de los años 80 nutrientes alimenticios y lociones y cremas faciales con base en la espirulina (Cianophyceae fotosintética pluricelular), en asociación con una firma de capital extranjero.
Pero la crisis económica de los años 90 paralizó sus labores hasta su traspaso al estatal Grupo Empresarial Labiofam, que desarrolla y elabora medicamentos y otros productos de origen natural y que para su rescate recibió asistencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO).
“Cuando cumplí 60 años, mi médico me recetó seis tabletas diarias de espirulina. Estuve tomando solo una al día y me sentía muy bien, tanto que ni gripe me daba”, contó a IPS una vecina de La Habana, Neida González, de 68 años.
Actualmente se vende en las farmacias cubanas, sin necesidad de receta, a 60 pesos el frasco de 80 tabletas, un precio alto para el salario medio en Cuba de unos 471 pesos (unos 20 dólares).
“Pero igual tiene mucha demanda”, confió a IPS la vendedora de una farmacia de un barrio tradicional de la capital.
La sustancia natural se la consideró por siglos y hasta hallazgos científicos recientes como una microalga verdiazulada, pero ahora se ha pasado a incluirla entre las bacterias y enmarcarla en el género de la arthrospira más que el de la espirulina, aunque conserva este nombre tradicional.
Según diversos estudios, la epirulina estimula el sistema inmunitario, alivia los síntomas de la rinitis alérgica, regula la presión arterial, reduce el colesterol y puede ayudar a disminuir el riesgo de embolia cerebral, entre otras propiedades.
En Cuba, entre los primeros beneficiados con la producción de este milenario microorganismo figuran los atletas de alto rendimiento, pues está demostrado que su consumo aumenta la energía y fortaleza física gracias a su efecto antioxidante.
Los aztecas ya la recogían del lago salobre de Texcoco, en el centro de México, y elaboraban unas tortas que alimentaban a los mensajeros reales en sus recorridos sin descanso durante largas jornadas.
Espirulina cubana busca su lugar entre los productos naturales
Área de secado de la planta producción del suplemento alimenticio de espirulina en la localidad de Jaruco, en el municipio de San José de las Lajas, en Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Científicos que visitaron el lago de Chad, en la región central de África, observaron que los kanembu, residentes en esa zona y también conocidos como kanuri, estaban particularmente desarrollados y no se enfermaban, pese al medio adverso en que vivían.
El secreto también residía aparentemente en esas tortas verdes que comían luego de secar al sol y les aportaban vitaminas, minerales, aminoácidos y proteínas en gran cantidad.
Evidio Armas, director técnico de Genix-Labiofam, la empresa de producción y comercialización de productos naturales que elabora la espirulina, explicó a IPS que actualmente hay dos especies de espirulina autorizadas para el consumo como complemento alimenticio por la Organización Mundial de la Salud.
Una es la arthrospira  Máxima, oriunda de México y otros puntos de América Latina y la arthrospira Platensis, del lago de Chad.  “Esta última es la que tenemos en Cuba”, precisó.
La empresa tiene dos plantas, una para el cultivo, en Jaruco, y la otra en Zaragoza, localidades del municipio de San José de las Lajas, a unos 25 kilómetros de La Habana.
El proceso incluye la propagación y crecimiento de cepas, su producción en estanques de 5.000 metros cuadrados, filtración atmosférica y al vacío, pasteurización y secado.
La planta de Zaragoza recibe la materia prima en polvo para elaborar, envasar y distribuir el producto en tabletas.
Además, logró un acuerdo con Italia, mediante el cual este año exporta al país europeo 1,5 toneladas de espirulina en polvo. Allí se fabrican las tabletas, se envasan y etiquetan para su venta.
“Este acuerdo se realiza en base al comercio justo del cual somos parte”, explicó Armas, en referencia a esa forma alternativa de comercio promovida por organizaciones no gubernamentales, la Organización de las Naciones Unidas y movimientos sociales y políticos para estimular una relación comercial voluntaria y equitativa entre productores y consumidores.
Armas y el director de la planta Zaragoza, Nelson López, coinciden en ver con optimismo el futuro de Genix-Labiofam, con autonomía para decidir sobre su producción y comercio e importar las materias primas directamente.
Espirulina cubana busca su lugar entre los productos naturales
Tres mujeres trabajan en el envasado y etiquetado de píldoras de espirulina, en la planta de producción de espirulina, de la empresa estatal Genix-Labiofam, en la localidad de Zaragoza, en Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Los ingresos de todo el personal, con más de cien empleados entre las dos plantas, entre los cuales 43 son mujeres, se han más que duplicado debido al aumento de la producción y mejoría en la calidad. Los salarios mensuales rondan actualmente los 1.000 pesos (más de 40 dólares).
“Desde enero el pago es por resultados. Es decir, están vinculados al plan de producción y las ventas. Nos va muy bien”, afirmó a IPS la especialista de recursos humanos de la planta de Jaruco, Mery Fundora. Esta política salarial es similar en ambas plantas.
En este crecimiento de la empresa resultó decisivo el proyecto de colaboración de la FAO, denominado “Optimización de la cadena agro-industrial de la espirulina para consumo humano”, aprobado en octubre de 2007 y concluido en marzo de 2011.
Como resultado, explicó Armas,  la producción de 2014 fue de unas 12 toneladas de materia prima.
“El respaldo de la FAO reanimó las plantas. Permitió adquirir los equipos de alta tecnología necesarios para obtener una producción de alta calidad y la capacitación de personal”, entre otros beneficios, comentó el directivo, quien conversó con IPS durante un recorrido que permitió conocer todo el proceso de cultivo, producción y elaboración de las tabletas de espirulina ya listas para su comercialización.
A su vez, López dijo que la empresa se inserta en los planes de desarrollo local, especialmente mediante la generación de empleo.
“Nos nutrimos de personal con residentes de Zaragoza, localidad que da nombre a esta unidad. Ahora estamos buscando incorporar más jóvenes y ya tenemos una bolsa de empleo de unas cien personas que pueden ocupar las plazas que se generen”, amplió.
“Vamos por el camino correcto”, acotó Armas.
“El futuro es prometedor y estamos buscando nuevos mercados. La espirulina es un suplemento nutricional de mucho valor, superior a la soja, el maíz e inclusive la carne de vacuno”, subrayó Armas.
Añadió que “con el equipamiento adquirido con un crédito chino pronto extenderemos nuestra ofertas al área de la cosmética, también muy demandada”, aunque sin dar más detalles al respecto.
Editado por Estrella Gutiérrez

sábado, 29 de agosto de 2015

Cuba: Avalancha de turistas no se detiene

turismo-cuba

La avalancha de turistas no para. Al cierre del pasado mes, el crecimiento en la llegada de visitantes internacionales registraba un 17 por ciento por encima de enero-julio de 2014. Dicho de otra manera, en los pasados siete meses estuvieron por aquí 318 423 personas más que en iguales días del año anterior.
Lejos están de ser los meses más propicios, entran en lo que siempre se ha conocido como “temporada baja”; pero a mayo, junio y julio les debemos buena parte del incremento. No es de extrañar, tuvieron, como promedio, un crecimiento de 22,6 por ciento.
Entre los visitantes internacionales, los residentes permanentes que veranean en instalaciones turísticas, y nuestros familiares que viven «afuera» y que no entran en estos números pero igual se dan su vuelta por hoteles e infraestructuras extrahoteleras, ya es hora de replantearse si los meses de mayor estío son en realidad «bajos» para el sistema del turismo.
En el auge de visitas siguen determinado los principales países emisores: Canadá, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y México. O mercados no tan vastos, pero igual de leales como Venezuela, Argentina y España. Mas, es interesante la ubicación entre las naciones con mayor ritmo de crecimiento, de Japón, Turquía y Filipinas, entre otras.
La publicación Turismo. Llegada de visitantes internacionales. Enero-julio de 2015, de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), disponible en versión digital en www.onei.cu, indica que en el período estuvieron en Cuba 2 190 134 visitantes internacionales.
De ellos 26 830 calificaron como excursionistas, que son, según definición metodológica de la ONEI, todos los visitantes que viajan a un país distinto de aquel donde tienen su residencia habitual, por un período inferior a 24 horas, sin incluir pernoctaciones en el país visitado y cuyo motivo principal de la visita no es el de ejercer una actividad que se remunere en el país visitado.
Los excursionistas incluyen a pasajeros en crucero, visitantes del día y tripulaciones. Dentro de esta categoría, los cruceristas fueron 8 411.
(Con información de Juventud Rebelde)
tabla

Automatización, productividad y crecimiento

Por Michael Spence Nobel de Economía

BERLÍN – Parece evidente que, si una empresa invierte en la automatización, su fuerza laboral –aunque posiblemente reducida– será más productiva. Entonces, ¿por qué las estadísticas indican otra cosa?

En las economías avanzadas, en las que muchos sectores tienen tanto el dinero como la voluntad de invertir en la automatización, el aumento de la productividad (representada por el valor añadido por empleado o las horas trabajadas) ha sido baja desde hace al menos quince años. Y en el período transcurrido desde la crisis financiera de 2008, el crecimiento económico global de esos países ha sido también escaso: tan sólo el cuatro por ciento por término medio o menos.

Una explicación es la de que las economías avanzadas han acumulado demasiada deuda y han tenido que desapalancarse, lo que ha contribuido a una tónica de subinversión del sector público y ha deprimido el consumo y también la inversión privada, pero el del desapalacamiento es un proceso temporal, por lo que no limita el crecimiento indefinidamente. A largo plazo, el crecimiento económico global depende del aumento de la fuerza laboral y de su productividad.

A eso se debe la pregunta que se hacen tanto los políticos como los economistas: ¿es la desaceleración de la productividad una situación permanente y una limitación del crecimiento o se trata de un fenómeno de transición?

No es fácil responderla, entre otras cosas por la gran diversidad de factores que contribuyen a esa tendencia. Aparte de la subinversión del sector público, no hay que olvidar la política monetaria que, sean cuales fueren los beneficios y los costos, ha trasladado la utilización de la liquidez a la compra de acciones propias, mientras que la inversión real ha seguido apagada.

Entretanto, la tecnología de la información y las redes digitales han automatizado una diversidad de trabajos manuales y de oficina. Habría sido de esperar que esa transición, cuyo año fundamental en los Estados Unidos fue el de 2000, causara desempleo (al menos hasta que se ajustase la economía), acompañado de un aumento de la productividad, pero en los años inmediatamente anteriores a la crisis de 2008 los datos de los EE.UU. revelan que la productividad tenía tendencia a bajar y, hasta la crisis, el desempleo no aumentó en gran medida.

Una explicación es la de que en los años anteriores a la crisis la demanda estimulada por el crédito estaba apoyando el empleo. Sólo cuando estalló la burbuja crediticia, que desencadenó un ajuste abrupto, en lugar de la adaptación gradual de las aptitudes y el capital humano que habría habido en tiempos más normales, se encontraron de repente millones de trabajadores desempleados. Eso quiere decir que la lógica económica que equipara la automatización con el aumento de la productividad no ha quedado invalidada; simplemente, la prueba se ha retrasado.

Pero en el enigma de la productividad hay algún factor más, además de la crisis de 2008. En los dos decenios que precedieron a la crisis, el sector de la economía de los EE.UU. que produce bienes y servicios internacionalmente comercializables –un tercio de la producción total– no produjo aumento alguno de los empleos, pese a que estaba creciendo más rápidamente que el sector no comercializable en cuanto al valor añadido.

La mayoría de las pérdidas de empleo en el sector comercializable correspondieron a las industrias manufactureras, en particular después del año 2000. Aunque algunas de las pérdidas pueden haber sido consecuencia de los aumentos de productividad resultantes de la tecnología de la información y la digitalización, muchos se produjeron cuando las empresas trasladaron segmentos de sus cadenas de suministro a otras partes de la economía mundial, en particular a China.

En cambio, en los años anteriores a 2008 el sector no comercializable de los EE.UU. –dos tercios de la economía– registró grandes aumentos del empleo. Sin embargo, esos empleos –con frecuencia de servicios para los hogares– engendraron por lo general menos valor añadido que los del sector manufacturero que habían desaparecido. Se debió en parte a que el sector comercializable estaba empezando a contratar empleados con mayores niveles de aptitudes y formación. En ese sentido, la productividad aumentó en el sector comercializable, aunque los cambios estructurales en la economía mundial fueron, desde luego, más importantes, al pasar los empleados a ser más eficientes en la producción de las mismas cosas.

Lamentablemente para las economías avanzadas, los aumentos del valor añadido por habitante añadidos al sector comercializable no fueron suficientes para superar el efecto del traslado de trabajadores de los empleos del sector amnufacturero a los de los servicios no comercializables (muchos de los cuales existían sólo gracias a la demanda interna estimulada por el crédito en los días felices anteriores a 2009). A eso se debieron unos aumentos flojos de la producción global.

Entretanto, al pasar a ser más ricas las economías en desarrollo, también invertirán en tecnología para afrontar los costos laborales en aumento (tendencia ya evidente en China). A consecuencia de ello, ya se puede haber alcanzado el nivel mayor de la productividad mundial y del crecimiento del PB.

El principio organizativo de las cadenas de suministro mundiales durante la mayor parte del período de la posguerra ha sido el de trasladar la producción a fuentes de mano de obra de bajo costo, porque la mano de obra era y es el menos móvil de los factores económicos (la mano de obra, el capital y los conocimientos). Así seguirá siendo en el caso de los servicios con valor añadido, que no se prestan a la automatización, pero en el caso de las tecnologías digitales con gran densidad de capital el principio organizativo cambiará: la producción se trasladará a los mercados finales, que cada vez se encontrarán más no sólo en los países avanzados, sino también en las economías en ascenso, a medida que aumenten sus clases medias.

Martin Baily y James Manyika han señalado recientemente que ya habíamos visto esta situación. En el decenio de 1980, Robert Solow y Stephen Roach sostuvieron por separado que la inversión en TI no mostraba repercusiones en la productividad. Después la red Internet pasó a estar disponible de forma general, las empresas se reorganizaron y también sus cadenas de suministro mundiales y se aceleró la productividad.

La burbuja de las punto.com de finales del decenio de 1990 se debió a un cálculo equivocado de la oportunidad –no de la magnitud– de la revolución digital. Asimismo, Manyika y Baily sostienen que probablemente la muy comentada “Internet de las cosas” tardará unos años en aparecer en los datos de la productividad agregada.

Las organizaciones, las empresas y las personas tienen que adaptarse, todas ellas, a los cambios de la estructura de nuestras economías debidos a la tecnología. Esas transiciones serán largas, recompensarán a algunos y obligarán a hacer ajustes difíciles a otros y sus efectos en la productividad no aparecerán en los datos agregados durante algún tiempo, pero los primeros que tomen la iniciativa serán los que probablemente se beneficien más.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.


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Un sistema de alerta temprana para el mundo de las finanzas

Por Nouriel Roubini,

NUEVA YORK – La reciente volatilidad de los mercados – en las economías en desarrollo y emergentes por igual – está mostrando, una vez más, cuánto pueden errar las agencias de calificación y los inversores en su evaluación de las vulnerabilidades económicas y financieras de los países. Las agencias de calificación esperan demasiado para detectar riesgos y rebajar las calificaciones de los países, mientras que los inversores se comportan como rebaños, ignorando con frecuencia la acumulación de riesgos durante un período demasiado largo antes de realizar cambios de manera brusca y provocar vaivenes exagerados en el mercado.

Dada la naturaleza de la agitación del mercado, un sistema de alerta temprana para tsunamis financieros puede ser difícil de crear; pero, el mundo lo necesita hoy más que nunca. Pocas personas previeron la crisis subprime del año 2008, el riesgo de incumplimiento crediticio en la eurozona, o la turbulencia actual en los mercados financieros de todo el mundo. Los dedos acusadores señalan a políticos, bancos e instituciones supranacionales. Pero, se exonera de culpa con demasiada facilidad a los analistas y las agencias de calificación que calcularon mal la capacidad de pago de los deudores – incluyéndose entre estos a los gobiernos.

Por principio, las calificaciones crediticias se fundamentan en modelos estadísticos basados en incumplimientos crediticios en el pasado; en la práctica, sin embargo, debido a que en los hechos se han tenido pocos incumplimientos crediticios nacionales, las calificaciones soberanas a menudo son un asunto subjetivo. Los analistas de las agencias de calificación siguen los acontecimientos en el país del cual son responsables y, en caso necesario, viajan a dicho país para examinar la situación.

Este proceso significa que con frecuencia las calificaciones miran hacia atrás, las rebajas ocurren demasiado tarde, y típicamente se recalifica a los países sobre la base del momento en el que se llevan a cabo las visitas de los analistas, y no sobre la base del momento cuando cambiaron los aspectos fundamentales. Además, las agencias de calificación carecen de las herramientas para realizar regularmente un seguimiento de factores vitales, como por ejemplo de los cambios relativos a la inclusión social, la capacidad del país para innovar, y el riesgo que representa la hoja de balance del sector privado.

Y, aún así, se otorga una importancia enorme a las calificaciones soberanas. Para muchos inversores, las calificaciones crediticias dictan dónde y cuánto ellos pueden invertir. Las calificaciones afectan la cantidad de dinero que los bancos están dispuestos a prestar a los países en desarrollo, y las tasas que dichos países – y sus ciudadanos – deben pagar para acceder a préstamos. Las calificaciones brindan información que influye en las decisiones de las corporaciones respecto a con quién ellas harán negocios, y bajo qué condiciones.

Dados los problemas con las agencias de calificación, los inversores y reguladores reconocen la necesidad de tener un abordaje diferente. Los inversionistas han tratado de identificar buenas alternativas – y en gran medida han fracasado. Las evaluaciones de riesgos – tales como las evaluaciones de los diferenciales soberanos de tasas de interés y las permutas de incumplimientos crediticios – reaccionan (y, a menudo sobre reaccionan) rápidamente; pero, debido a que reflejan sólo la comprensión que tiene el mercado sobre el riesgo, no son un mecanismo sistemático para descubrir riesgos ocultos y evitar crisis. De hecho, el reciente aumento repentino de volatilidad en los mercados sugiere que ellos son tan deficientes como las agencias de calificación en cuanto a la detección de señales de alerta temprana que indiquen problemas.

Los reguladores, por su parte, están empezando a exigir que los bancos desarrollen sus propios procesos internos de calificación. El problema es que pocas instituciones cuentan con las herramientas y la experiencia para hacer esto por sí solos.

Una evaluación integral de los riesgos macro para la inversión que presenta un determinado país requiere que se mire sistemáticamente a las acciones de renta variable y a los flujos de la cuenta nacional para capturar todos los peligros, incluyéndose el riesgo en el sistema financiero y la economía real, así como temas más amplios relativos al riesgo. Como hemos visto en las crisis recientes, la asunción privada de riesgos y deuda se socializa cuando se produce una crisis. Por lo tanto, incluso cuando el déficit público y la deuda están en niveles bajos antes de una crisis, pueden elevarse bruscamente después de una erupción. Los gobiernos que parecían ser fiscalmente sólidos repentinamente se tornan en insolventes.

Mediante el uso de 200 variables y factores cuantitativos para calificar trimestralmente a 174 países, hemos identificado una serie de países donde los inversores no visibilizan los riesgos – y tampoco las oportunidades.

China es un ejemplo perfecto. Los desarrolladores de vivienda, los gobiernos locales y las empresas de propiedad estatal de este país se encuentran severamente sobre-endeudados. China con la fortaleza su hoja de balance puede rescatarlos, pero en ese caso las autoridades se enfrentarían a una disyuntiva: acogerse a la reforma o confiar, una vez más, en el apalancamiento para estimular la economía. Incluso si China continuaría en el camino de la segunda opción, no sería capaz de alcanzar sus objetivos de crecimiento y se tornaría más frágil con el transcurso del tiempo.

El año pasado se debería haber rebajado la calificación de Brasil, llevándola por debajo del nivel de calificación para inversión, ya que esta economía tuvo problemas con un déficit fiscal creciente, una carga de deuda en aumento a lo largo de toda la economía, y un entorno empresarial débil y en deterioro. El escándalo de corrupción dentro del gigante energético Petrobras finalmente está causando que las agencias de calificación reevalúen a Brasil, pero la decisión se produce demasiado tarde, y las rebajas de calificación, probablemente, no serán suficientes para reflejar el verdadero riesgo. Otros mercados emergentes también se ven frágiles y están en riesgo de sufrir una rebaja de calificación en el futuro.

En la eurozona, las calificaciones en la sombra ya daban cuenta, a finales de la década del año 2000, de la existencia de señales de alerta en Grecia y otros países de la periferia. Más recientemente, es posible que Irlanda y España merezcan que su calificación sea elevada, tras la consolidación fiscal y las reformas. Grecia, sin embargo, continúa siendo un caso perdido. Incluso con una reforma sustancial para mejorar su potencial de crecimiento, Grecia nunca podrá pagar su deuda soberana y necesita que se le brinde un alivio sustancial.

Una evaluación del riesgo soberano que sea sistemática e impulsada por los datos podría ayudar a detectar los riesgos implícitos en los vientos cambiantes a nivel mundial. En esa medida, proporciona exactamente lo que el mundo necesita ahora: un enfoque que elimina la necesidad de confiar en el abordaje ad hoc y lento de las agencias de calificación y en las señales ruidosas y volátiles procedentes de los mercados.

Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.


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Cuba: a 25 años del inicio del Período especial (I)

Imagen de jose
Por José Luis Rodríguez
27 Ago 2015 - 11:33am
La Habana
El 29 de agosto de 1990 se informaba mediante una nota oficial publicada en la prensa cubana la necesidad de comenzar a aplicar un conjunto de medidas restrictivas en la esfera del consumo de combustible y la electricidad, así como la paralización de importantes inversiones, incluidas la refinería de Cienfuegos y la fábrica de níquel Che Guevara, lo cual reducía proporcionalmente la producción de cemento y materiales de construcción. 
El documento concluía señalando que “…como las afectaciones en los suministros que procedían de la URSS y otros países del Este de Europa no se limitan exclusivamente al combustible, frente a cada situación concreta se adoptarán e informarán a la población las decisiones que resulten pertinentes".
Indicaba, además, que “estos hechos que se vienen sucediendo comienzan a transformar la vida de nuestro país de una situación normal a un período especial en época de paz. Hay que estar preparados para ello". Comenzaba así una crisis que llevaría a que los niveles del PIB alcanzados en 1989 no se pudieran recuperar hasta 2004, lo que literalmente costaría al país 15 años de su proceso de desarrollo en medio de grandes penalidades y sacrificios, cuyas consecuencias marcan a la sociedad cubana en diversos aspectos aun 25 años después.
La causa fundamental de esta crisis sería el derrumbe del socialismo en Europa, proceso que se inició en agosto de 1989 cuando sucumbió el socialismo en Polonia y que culminaría con la desaparición de la propia Unión Soviética como estado el 25 de diciembre de 1991. Las consecuencias para Cuba de este proceso -producto de un complejo proceso histórico que llevó al alejamiento de los principios esenciales de la construcción de la nueva sociedad en Europa oriental y la URSS- serían enormes.
Sin embargo, estos graves acontecimientos no tomaron por sorpresa a la dirección cubana, que, aun cuando reconoció el enorme apoyo material recibido de la comunidad socialista, siempre basó el desarrollo del país y consolidó su identidad propia a partir de una base político-social asentada en la defensa de la soberanía e independencia nacional.
Esa reserva moral fue la que le permitió continuar adelante desde mucho antes, cuando se hizo evidente un cambio sustancial en la posición política de la URSS en relación con nuestro país y fue reiterada por el presidente Fidel Castro en su discurso del 26 de julio de 1989, cuando planteó que Cuba continuaría la construcción del socialismo aunque desapareciera la Unión Soviética.
Tomando en cuenta la situación que se veía venir en esos momentos, cobró particular importancia el análisis de una etapa prevista en la estrategia de la Guerra de Todo el Pueblo que se había comenzado a implementar desde inicios de los años 80, como parte de los preparativos del país ante la creciente amenaza de una agresión directa de Estados Unidos.
El Período especial en la guerra se concebía como una etapa en que los vínculos económicos de Cuba con el exterior fueran cortados como consecuencia de un bloqueo naval y aéreo y el país quedara a merced de sus propios recursos solamente.
La posibilidad de que desaparecieran los vínculos económicos con los países socialistas europeos y la URSS llevó a una nueva definición del Período especial, la cual sería formulada en noviembre de 1989 por el líder cubano al expresar: “A lo mejor un día tenemos que aplicar los conceptos de la guerra de todo el pueblo para la supervivencia de la Revolución y el país. Sí, esos conceptos, eso que llamamos Período especial, porque nadie sabe qué tipo de problemas en el orden práctico pueden sobrevenir".
Este tema sería retomado posteriormente en el discurso del 28 de enero de 1990, al plantearse la creciente inseguridad prevaleciente en torno a los vínculos con los países de Europa Oriental, que ya se adentraban en la aplicación de una política de corte neoliberal para transitar al capitalismo.
En ese propio discurso hay una explicación del concepto del Período especial bajo las nuevas circunstancias. “¿Qué significa Período especial en tiempo de paz? Que los problemas fueran tan serios en el orden económico por las relaciones con los países de Europa oriental o pudieran, por determinados factores o procesos en la Unión Soviética, ser tan graves, que nuestro país tuviera que afrontar una situación de abastecimiento sumamente difícil (…) Debemos prever cuál es la peor situación a que puede verse sometido el país en un Período especial en tiempo de paz, y qué debemos hacer en ese caso. Bajo esas premisas se está trabajando intensamente".
Desde enero de 1990 se habían registrado demoras en los embarques soviéticos de cereales, productos alimenticios y materias primas que obligaron a compras emergentes en moneda convertible por parte de Cuba para atenuar las afectaciones que se producían. Adicionalmente, durante el segundo semestre de 1990 se presentó una situación aun más compleja por los déficits en los embarques soviéticos de combustible, con una reducción en el año del 23% en relación con 1989.
La situación alcanzaría un punto de máxima tensión en el verano de 1990, cuando el gobierno soviético adoptó unilateralmente decisiones que colocarían a Cuba en una posición crítica en 1991 al decidirse que a partir de enero del siguiente año todas las transacciones comerciales con los países miembros del CAME se realizarían sobre la base de los precios del mercado mundial y en moneda convertible.
Por la gravedad de esta decisión, Fidel envió el 22 de agosto de 1990 una extensa carta a Gorbachov, en la que se exponían los criterios de Cuba sobre esta medida y las graves consecuencias que tendría para la economía cubana.
No obstante las gestiones realizadas, las respuestas soviéticas no ofrecieron la seguridad indispensable para continuar normalmente la vida del país.
Había comenzado el Período especial. 

(Continuará)
* El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.
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Maniquíes para pruebas de choque

El partido republicano no admite que lleva seis años equivocado en sus predicciones económicas

Paul Krugman29 AGO 2015 - 12:10 CEST

¿Desencadenará otra crisis mundial la caída de la bolsa de China? Probablemente no. Así y todo, las grandes oscilaciones de los mercados durante esta semana nos han recordado que es muy posible que el próximo presidente tenga que enfrentarse a algunos de los problemas que afrontaron George W. Bush y Barack Obama. La inestabilidad financiera sigue ahí. Así que esto es una prueba: ¿cómo responderían los hombres y mujeres que aspiran a la presidencia si estallase una crisis durante su mandato?

Y la respuesta, al menos en lo que respecta al bando republicano, parece ser: con bravuconería y ataques a China. Por ninguna parte se ve indicio alguno de que cualquiera de los candidatos del Partido Republicano comprenda el problema, ni las medidas que podrían necesitarse si la economía mundial se topase con otro bache.

Piensen, por ejemplo, en Scott Walker, el gobernador de Wisconsin. Se suponía que Walker era un aspirante formidable, parte del “banquillo” de su partido, compuesto por gobernadores o exgobernadores que saben cómo conseguir cosas. ¿Y qué le ha propuesto al presidente Obama? Pues que cancele la visita a Estados Unidos que tiene prevista Xi Jinping, el dirigente chino. Eso arreglaría las cosas.

Luego está Donald Trump, a quien le gusta tomarse un respiro ocasional de sus diatribas contra los inmigrantes para quejarse de que China está aprovechándose del débil liderazgo de Estados Unidos. Se podría pensar que una economía china en declive no encajaría demasiado bien en esa visión del mundo. Pero no, él se ha limitado a declarar que los mercados estadounidenses parecen preocupados porque Obama ha permitido que China "dicte el orden del día". ¿Qué significa eso? No tengo la menor idea, pero él tampoco.

Por cierto, hace cinco años había motivos de verdad para quejarse por la subvalorada moneda china. Pero la inflación de China y la aparición de nuevos competidores han resuelto en gran medida ese problema.

Volvamos al banquillo: Chris Christie, otro gobernador al que no hace mucho presentaban como si fuese la próxima gran sensación, resulta más comprensible. Según Christie, la razón por la que los mercados estadounidenses están agitados por los acontecimientos en China son los déficits presupuestarios de EE UU, que, según él, hacen que estemos en deuda con los chinos y, por tanto, nos vuelven vulnerables a sus problemas. Eso casi llega al nivel de una historia económica coherente.

¿Se ha hundido el mercado estadounidense porque los inversores chinos han cerrado el grifo del crédito? Pues no. Si nuestra deuda con China fuese el problema, los tipos de interés estadounidenses se habrían disparado con la caída china. En vez de eso, los tipos han bajado.

Pero hay una pequeña excusa para que Christie se crea esta fantasía en concreto: hace años que las historias de terror sobre la deuda estadounidense en manos chinas son un argumento recurrente de los republicanos. En concreto, fueron uno de los elementos preferidos de la campaña de Mitt Romney en 2012. Y es fácil entender el motivo. “Obama está poniendo a Estados Unidos en peligro al tomar dinero prestado de China” es una frase política perfecta que echa mano del fetichismo del déficit, la xenofobia y la eterna afirmación de que los demócratas no defienden a Estados Unidos. ¡Estados Unidos! ¡Estados Unidos! También es un disparate total, pero eso parece dar igual.

Decir disparates: un requisito indispensable
 
De hecho, decir disparates sobre las crisis económicas es, básicamente, un requisito indispensable para cualquiera que aspire a convertirse en candidato republicano a la presidencia.

Para entender el porqué, hay que remontarse a las políticas de 2009, cuando el nuevo Gobierno de Obama trataba de hacer frente a la crisis más terrible que hemos vivido desde la década de 1930. El Gobierno saliente de Bush ya había organizado un rescate bancario, pero el equipo de Obama reforzó esa iniciativa con un programa temporal de gasto deficitario, mientras la Reserva Federal intentaba estimular la economía comprando grandes cantidades de activos.

Los republicanos de toda condición predijeron que este programa sería un desastre. El gasto deficitario, insistían, dispararía los tipos de interés y nos conduciría a la quiebra; los planes de la Reserva “degradarían el dólar” y harían que la inflación se descontrolase.

No pasó nada de eso. Los tipos de interés siguieron muy bajos, al igual que la inflación. Pero el Partido Republicano nunca ha admitido, después de seis años enteros equivocándose en todo, que las cosas malas que predijo no llegaron a cumplirse, ni ha dado ninguna muestra de estar dispuesto a replantearse las doctrinas que lo llevaron a hacer esas predicciones erróneas. En vez de eso, las figuras más destacadas del partido han seguido hablando, año tras año, como si los desastres que predijeron se hubiesen hecho realidad.

Ahora se nos ha recordado que algo parecido a la última crisis podría suceder otra vez, lo que significa que podríamos necesitar de nuevo esas mismas políticas que contribuyeron a limitar los daños la última vez. Pero ningún republicano se atreve a insinuar algo así.

En lugar de eso, hasta los candidatos supuestamente sensatos reclaman políticas destructivas. A John Kasich le describen como si fuera una clase de republicano diferente porque, siendo gobernador, aprobó una ampliación de Medicaid en Ohio, pero su iniciativa estrella es una petición de enmienda que exija un equilibrio presupuestario, lo que impediría tomar medidas políticas en caso de crisis.

La cuestión es que un lado del espectro político está absolutamente decidido a no aprender nada de la experiencia económica de los últimos años. Si al final uno de estos candidatos ocupa el sillón presidencial la próxima vez que suframos una crisis, tendríamos razones para estar muy, muy asustados.


Paul Krugman es premio Nobel de Economía 2008
Traducción de News Clip

Celac se propone sacar de la pobreza extrema a 70 millones de habitantes

Celac se propone sacar de la pobreza extrema a 70 millones de habitantes

Los coordinadores gubernamentales de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que se reunieron desde el pasado miércoles en Quito, se propusieron avanzar en acciones para sacar de la extrema pobreza a 70 millones de habitantes que viven en esa condición en la región.
Esa es una meta que el grupo propone en la "Agenda 2020", una estrategia de desarrollo para los próximos cinco años y que incluye también planes para robustecer las inversiones, infraestructuras, la cooperación e integración regional.
Al concluir hoy la reunión de tres días, los coordinadores avanzaron en definir varios aspectos de la "Agenda 2020", que deberá ser aprobada en la próxima cumbre presidencial del grupo, según precisó el vicecanciller ecuatoriano, Leonardo Arízaga.
En una rueda de prensa al finalizar la cita en Quito, Arízaga destacó el trabajo de los coordinadores nacionales de los 33 países que forman parte del grupo para llegar a decisiones concretas sobre los objetivos de desarrollo.
También destacó los avances registrados en la política de relaciones de la Celac con otros bloques y países del mundo y remarcó que en esta cita se puso énfasis en los lazos con China.
Recordó que el gigante asiático ha ofrecido a Latinoamérica financiación por 65.000 millones de dólares para infraestructuras y proyectos industriales y dijo que en la cita se discutió la forma de cómo hacer el mejor uso de esos recursos.
En ese análisis, dijo, se observó la necesidad de que la Comunidad debe dar una "atención preferente" a los países del Caribe y a las naciones de "menor desarrollo relativo".
El vicecanciller ecuatoriano, cuyo país ejerce actualmente la presidencia pro témpore de la Celac, subrayó que la meta es buscar el beneficio de los pueblos.
Avanzar en ese eje es una prioridad "para que no tengamos 70 millones (de habitantes) en extrema pobreza", subrayó Arízaga al destacar que otro de los objetivos regionales es avanzar en sus relaciones con otros bloques y países del mundo.
Además de China, países como Rusia, India, Turquía y Corea se encuentran en la mira de la Celac para fortalecer sus lazos.
En cuanto a la relación con la Unión Europea (UE), con la que América Latina ya tiene una vinculación institucional de varias décadas, Arízaga anunció que se preparan reuniones bilaterales en Bruselas, en septiembre próximo, y en Quito, en noviembre venidero, para analizar dichos lazos.

En ese sentido, informó que la Celac propondrá la candidatura del expresidente dominicano Leonel Fernández para que dirija la Fundación Eulac.
Arízaga indicó que la cita de los coordinadores, que se celebró en la sede de la Secretaría General de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), en el norte de Quito, permitió abordar también algunos temas puntuales.
Entre ellos mencionó la posición de la Celac sobre la base militar que Estados Unidos mantiene en la zona de Guantánamo, en Cuba, y dijo que la devolución de dicho emplazamiento "constituye un elemento que contribuye a la estabilidad de América Latina".
Además, dijo que la devolución de Guantánamo debería ser "un elemento relevante" en el proceso de normalización de relaciones en los que se encuentran empeñados Washington y La Habana.
En la cita de coordinadores, también hubo un pronunciamiento sobre la situación en Guatemala que, en lo medular, llama a los actores políticos, sociales y económicos de ese país a hacer frente a la crisis "con un diálogo respetuoso, con apego al orden constitucional y al estado de derecho", señaló Arízaga.
Tras evocar el "firme compromiso" de la Celac "con la democracia de Guatemala", el vicecanciller ecuatoriano resaltó la "importancia" de la celebración de las elecciones convocadas en ese país para el 6 de septiembre.
En la cita también se analizó la situación en Dominica, donde las inundaciones provocadas por los efectos de la tormenta tropical Erika han dejado unas 27 personas fallecidas.
Arízaga expresó las condolencias de la Celac al pueblo y gobierno de esa nación caribeña.
EFE

viernes, 28 de agosto de 2015

Langosteros por empeños superiores


Las altas temperaturas que se registran y el déficit de precipitaciones en las zonas de pesca atentan contra la manifestación de la langosta en la provincia cubana de Pinar del Río

Las altas temperaturas que se registran y el déficit de precipitaciones en las zonas de pesca atentan contra la manifestación de la langosta en la provincia cubana de Pinar del Río, donde se pronosticó capturar 2 123 toneladas, de las cuales acumulan unas 842.

Las más de 60 embarcaciones previstas para estas faenas durante la veda recibieron los mantenimientos necesarios para enfrentar intensas jornadas productivas, junto con los siete centros de acopio, cinco de los cuales se localizan en el sur de la provincia y cuentan con los medios óptimos para la estadía de los pescadores, incluidos los servicios de salud.

Santos González Fonte, especialista de la Empresa Pesquera Industrial La Coloma destacó la exigencia con que observan las tallas y las etapas reproductivas de dicho crustáceo y la continuidad de los estudios de los biólogos, quienes realizan muestreos frecuentes para conocer el estado de maduración de los ejemplares, la población juvenil y otras cuestiones que facilitan determinar las mejores zonas de captura y la preservación de la especie. 

El especialista de Operaciones Pesqueras apuntó, además, que desde ahora se crean las condiciones para afrontar la corrida prevista para los meses de octubre y noviembre, y los preparativos abarcan el mejoramiento y construcción de las diferentes artes de pesca, y el recurso humano, con probada especialización en esas tareas.

Ernesto Castaño, meteorólogo de la delegación territorial de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente argumentó que este verano es, quizás, más cálido, pero la ausencia de ciclones tropicales en esta época influye significativamente en el clima, la flora y la fauna, por lo que se impone esperar un registro de altas presiones para el movimiento del crustáceo.

La empresa vueltabajera posee la planta más moderna y económica de Latinoamérica y su capacidad de procesamiento asciende a 30 toneladas diariamente de langosta en diversas formas, entre esas la cola precocinada y cruda, por solo mencionar algunas.

La Unión Europea y Japón son los principales destinos del producto procesado en el combinado, sitio donde laboran con exigentes normas de calidad, higiene y eficiencia en pos de mercados cada vez más competitivos y exigentes.

Con fines comerciales, se captura además el bonito y otras variedades de escamas con una alta demanda en el área del Caribe, Europa y Canadá y en los meses transcurridos exhiben, 1 278 toneladas, cantidad en ascenso con posibilidades reales de sobrepasar la cifra total del año, de aproximadamente 2 000 toneladas.

Como es usual, los pescadores ratificaron su compromiso de velar por el uso eficaz de los medios en pos de resultados superiores y elevar la calidad.