Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 12 de mayo de 2017

El espinoso tema del nexo investigación y política

Por Pedro Monreal, El Estado como tal


La duda expresada ayer acerca de si los economistas están en capacidad de proponer soluciones a problemas concretos ha sido criticada por varios comentaristas. Me alegra saber que otros colegas no tienen esa incertidumbre, pero yo no logro aclararla, de manera que regreso al tema con la esperanza de que un intercambio adicional me ayude a resolverla.
He recibido comentarios valiosos en dos sentidos: primero, que tal capacidad sí existe porque se dispone de mecanismos institucionales en Cuba para transformar en acciones de política pública las ideas de los economistas.
En segundo lugar, se ha reaccionado al planteamiento sobre la complejidad mediante un rechazo tajante a la posible utilidad de esta. De hecho, he recibido el comentario de que abogar por la utilización de la complejidad –de la manera en que lo he hecho- equivale a desconocer la epistemología de las Ciencias.
Probablemente mi respuesta a estos comentarios será aburrida para algunos lectores. Seguramente serán controversiales.  Por lo primero me disculpo de antemano. Lo segundo supongo que sea normal y quizás provechoso.
En esta nota me limitaré al primer asunto –la capacidad para convertir la investigación en políticas económicas- y dejaré el segundo tema –la complejidad y las ciencias sociales- para una próxima nota.
Sobre los problemas de capacidad para transformar las ideas de los economistas en acciones de política no quisiera extenderme mucho. He expresado anteriormente mis opiniones en un breve texto que escribí hace unos días (ver aquí). Ahora me limito a apuntar tres cuestiones:
  • El tema del nexo entre investigación y políticas públicas es amplio, dinámico y sobre todo muy controversial (Ver aquí). Durante un tiempo se utilizó la expresión de que las políticas públicas debían estar “basadas” en la evidencia, pero después de un gran debate en los últimos años se ha reformulado aquella expresión por la de políticas “informadas” por la evidencia (Ver aquí). No se trata de un detalle semántico. Expresa una perspectiva teórica –apoyada en la observación de la realidad- de que la política pública no tiene que estar basada en la evidencia científica, pues es esta es un factor que compite con otros factores que también son decisivos para el diseño, aplicación y evaluación de políticas, como son la ideología, los intereses, la religión, los valores, y hasta la intuición (Ver aquí). Ya sé que a muchos nos gustaría que las decisiones de política pública fuesen un proceso objetivo pero lo que realidad muestra, una y otra vez, es que no hay nada que determine que ello sea inevitable, lo cual no contradice la aspiración legítima que podamos tener de “mejorar” las decisiones sobre políticas a partir de una mayor incorporación de la evidencia generada por la ciencia. Es posible, pero no es “natural”.
  • En este ámbito, el reto no consiste en el hecho de que un tipo de política específica pudiera haber estado “informada” (guiada) por la ciencia (Ver aquí). Ello puede ocurrir de manera puntual, ocasional, e incluso con determinada amplitud, sin que signifique que en un país dado exista una “cultura” de políticas públicas basadas en la evidencia, es decir, una práctica social sustentada en la revisión sistemática de la evidencia científica disponible, como parte del proceso rutinario de diseñar y de aplicar políticas. En otras palabras, debe existir la capacidad institucional y los incentivos institucionales que permitan convertir en algo “normal” que los decisores consideren un rango amplio de resultados de la investigación antes de adoptar decisiones políticas (Ver aquí).
  • Con independencia de que la gran mayoría de los gobiernos y de los políticos han afirmado, desde hace tiempo, que el diseño e implementación de políticas públicas deben utilizar la evidencia generada por la ciencia, el hecho comprobable es que la existencia de esa “cultura” no es algo común. Existen estudios empíricos recientes que fundamentan la carencia generalizada de tal cultura –particularmente en el llamado Sur-, a pesar de lo que prometan los gobiernos. Probablemente algunos de los estudios más conocidos son “¿Cuál es la evidencia la política basada en la evidencia?, un estudio producido por 50 expertos de 18 países (aquí), “La política de la evidencia basada en la investigación en los debates sobre política en África” (aquí), “La política de la evidencia y de los resultados en el desarrollo internacional” (aquí), y “¿Cuál es el impacto de la investigación en el desarrollo internacional” (aquí)
Queda claro que en Cuba es política de Estado –desde muchos años- la incorporación de los resultados de la ciencia (de todas las ciencias) al proceso de desarrollo. Esto incluye el establecimiento de múltiples y diferentes mecanismos institucionales para fortalecer el nexo investigación- políticas, que abarcan desde la vinculación del trabajo de investigación de los estudiantes universitarios hasta los proyectos que se realizan en el marco de los “programas y proyectos de ciencia, tecnología e innovación”. (Ver aquí un texto de Emilio Garcia Capote sobre el tema).
No encuentro ahora una evaluación oficial actualizada sobre el asunto, pero hasta donde conozco, hay programas que funcionan muy bien. Supongo que quizás con otros no ocurra lo mismo, pero eso no puedo aseverarlo.
Sin embargo, no estoy seguro de que pueda afirmarse categóricamente –al menos en el terreno de las ciencias económicas- de que en Cuba existe una “cultura” de políticas públicas informada por la investigación científica.
¿Revisan de manera sistemática los decisores de políticas económicas del país un amplio rango de la evidencia generada por la investigación antes de adoptar decisiones?
En caso de que se respondiese positivamente, habría entonces que hacer al menos una pregunta adicional:
¿Cómo se mediría esa “cultura”, es decir, cómo se determina el punto en que la adición de “influencias” de la ciencia se convierte en una “cultura” de hacer políticas económicas?
En cualquier caso, es posible señalar algunos hechos que parecen apuntar en otra dirección. Tres ejemplos concretos pudieran ayudar a entender la preocupación:
  • La narrativa de “la actualización”, y el propio término en sí, expresan un lenguaje que no se corresponde con el utilizado por las ciencias económicas. Desde una perspectiva científica, ese término no es parte de teoría económica alguna ¿Qué consideración científica justifica el empleo del término “actualización” en los documentos de políticas públicas, en vez del concepto de “reforma económica”?
  • No se conoce modelación alguna -de las publicadas por economistas cubanos- que permita sostener la narrativa oficial de que Cuba se aproximará al desarrollo hacia 2030. ¿Es posible hacer tal afirmación con la información y los análisis sobre tasas de inversión y crecimiento proporcionados por los economistas?
  • Se habla oficialmente de vincular salarios a resultados, y parece asumirse que en Cuba se pagan salarios, cuando estrictamente –como promedio- ello no ocurre desde una perspectiva de Economía Política (lo que se distribuye directamente al trabajador es inferior al valor del producto necesario).
Espero haber expresado con claridad los argumentos que justifican mi duda sobre la existencia de una “cultura” institucional que le permitiría a los economistas materializar el resultado de su investigación en las políticas públicas.
Abordaré los comentarios recibidos sobre la complejidad y las ciencias sociales en una próxima entrada de este blog.

El futuro será peor que el pasado a no ser que las políticas gubernamentales cambien

Por Vicenç Navarro, Público

Acaba de publicarse un artículo (Poorer than their parents? Flat and falling incomes in advanced economies) del McKinsey Global Institute que es de una enorme importancia y que me temo que no va a tener gran visibilidad mediática. En este estudio se ha analizado la evolución de las rentas familiares desde 1993 a 2014 en los veinticinco países capitalistas con mayor desarrollo económico (incluyendo España). Es una información valiosísima que muestra una situación más que preocupante. Mientras que el porcentaje de hogares que no vieron aumentar sus ingresos durante el periodo 1993-2005 fue solo de un 2%, este porcentaje subió nada menos que a un 65-70% de todos los hogares durante el siguiente periodo 2005-2014. Dicho de otra manera, el número de personas en el mundo capitalista desarrollado que no habían visto ascender sus rentas (bien permaneciendo como estaban o bien viéndolas descender) pasó de ser 10 millones en el periodo 1993-2005, a ser 580 millones en el periodo 2005-2014, un incremento espectacular. Entre los países en los que el porcentaje de hogares que no vieron un aumento de sus ingresos fue mayor durante el periodo 2005-2015, España e Italia estaban entre los más elevados (98% y 97%), seguidos de EEUU (81%) y Reino Unido (70%). Este porcentaje fue incluso mayor entre las familias más jóvenes. El informe señala que las personas jóvenes están hoy en riesgo de que sus ingresos sean menores que los que tuvieron sus padres, teniendo una probabilidad alta de estar en riesgo de pobreza, mayor que el que tuvieron sus padres.

Las causas políticas de este hecho tan preocupante

La causa más importante de este descenso de los ingresos familiares es el descenso de los salarios y de la población ocupada. El porcentaje de la población que tiene puestos de trabajo ha bajado, y la calidad de esos puestos y el nivel de sus salarios también. Y lo que es más importante señalar es que tanto el descenso salarial como la bajada de la ocupación se deben primordialmente a la imposición de políticas públicas que los Estados han estado imponiendo. No ha sido tanto la revolución tecnológica o la globalización económica, sino el contexto político, y sobre todo las coordenadas de poder en cada país, dentro de las cuales la relación entre el mundo del capital y el mundo del trabajo juegan un papel determinante. En realidad, estas mismas coordenadas de poder son las que determinan el tipo de revolución tecnológica que se aplica o la forma de la globalización que toma lugar. El informe muestra que en los países donde el mundo del trabajo (a través de partidos enraizados en la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares) continúa teniendo mayor poder y continúa manteniendo las políticas públicas progresistas, este descenso de los salarios y de la ocupación ha sido menor que en los países bajo la gobernanza de partidos conservadores y liberales (próximos al mundo de la gran patronal), como lo han sido España e Italia. En los países nórdicos como Suecia (donde el mundo del trabajo ha sido históricamente fuerte, con una elevada sindicalización) las políticas públicas han sido más sensibles de cara a proteger tanto los salarios como la ocupación y el tiempo del trabajo, generando como consecuencia una mejor distribución de las rentas generadas en el mercado de trabajo, asegurándose que estas rentas no experimentan ningún descenso, precisamente lo opuesto a lo ocurrido en el sur de Europa, como en España y en Italia. En estos dos países el desempleo es muy elevado, y el nivel de temporalidad es también elevadísimo, llegando a un nivel escandaloso entre la población laboral de 15 a 24 años, alcanzando el 70%. El promedio de la UE es del 43%.

Desigualdades basadas en explotación

Lo que también es interesante es que en la presentación de las causas del crecimiento de las desigualdades de rentas familiares, el informe insinúa que sí que existe “explotación”, pues acentúa que el enorme crecimiento de las rentas derivadas del capital que ha ocurrido durante el periodo 2005-2014 (más en el sur que en el norte de Europa) ha sido a costa de que las rentas del trabajo hayan bajado. En realidad, a la vez que las rentas del trabajo han descendido en la mayoría de países capitalistas de mayor nivel de desarrollo económico, el porcentaje de las rentas del capital sobre la renta total del país ha aumentado, alcanzando unos niveles nunca vistos desde 1929.

En realidad, el enorme crecimiento de las desigualdades se debe a la mala e inequitativa redistribución de la riqueza creada, consecuencia de las políticas neoliberales impuestas (bien directamente o indirectamente por el Estado) a la ciudadanía, entre las cuales las reformas laborales han sido una causa importante de tal deterioro del mercado laboral (ver mi artículo “Las ocultadas causas políticas del crecimiento de las desigualdades”, Público, 04.05.17). Como el informe señala, el crecimiento de la productividad y los ingresos derivados de ello se han distribuido a favor de los beneficios empresariales y a costa de los salarios. Más claro no se puede decir. Ha contribuido también a este aumento de las desigualdades un descenso de la progresividad de los sistemas fiscales de estos países, beneficiando más a las rentas del capital que a las rentas del trabajo. España ha sido un claro ejemplo de ello.

Cambios en las percepciones populares sobre el crecimiento de las desigualdades y sus consecuencias políticas

Estos cambios en la distribución de las rentas, con el enorme crecimiento de las desigualdades, han tenido un enorme impacto en las actitudes de la población sobre tales fenómenos según su clase social, aun cuando hay elementos comunes. Así, el grado de desaprobación del crecimiento de las desigualdades ha ascendido notablemente, confirmando lo que ya se ha documentado extensamente. Los porcentajes de la población que consideran que las desigualdades son demasiado altas han aumentado en todos estos países, alcanzando grandes mayorías (del 75 y del 85%) de la población.

Otras percepciones que han ido aumentando son la creencia de que la globalización tiene un impacto negativo, creciendo el porcentaje de personas que sostienen que “las importaciones de productos y servicios crean una destrucción del empleo doméstico”, y un tanto semejante ocurre con la inmigración. Estas creencias están más acentuadas entre las personas con bajos ingresos que entre las personas con ingresos medianos y altos, siendo las primeras las que tienen un mayor sentimiento negativo hacia la globalización y hacia la inmigración. El informe también documenta que son estos últimos los que tienen una visión más pesimista del futuro y son los que apoyaron más a partidos de ultraderecha, y en el Reino Unido al Brexit.

Las conclusiones políticas de estos hallazgos, confirmados por muchos otros, son que las reformas neoliberales (promovidas por el mundo del Gran Capital) han sido responsables del descenso del nivel de calidad de vida y bienestar de las clases populares, y muy en especial de las rentas inferiores, las cuales están constituyendo las bases de los partidos contestatarios antiestablishment (que gozan de gran simpatía en amplios sectores de las clases populares), y que han cambiado sus alianzas electorales como consecuencia de su desencanto con los partidos de izquierdas o centroizquierda tradicionales, que consideran coaptados por el sistema. A no ser que estos u otros partidos cambien tales políticas neoliberales, el futuro será muy difícil, abocándonos a una situación que debería ser considerada inaceptable por la gran mayoría de la población de estos países. Así de claro.

Ciego de Ávila hasta el 2100 con bajos índices de precipitaciones

Por Lisandra López Pérez




Ciego de Ávila, may (ACN) A lograr mayor nivel de eficiencia, trazar estrategias claves en colaboración con los organismos y darle prioridad a cada una de las tareas para enfrentar la sequía, convocó en esta ciudad Inés María Chapman Waugh, presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.

Es vital impulsar la instalación de la planta desalizinadora en la cayería norte avileña y acelerar la ejecución del proyecto, pues la actividad turística es una de las de mayor impacto para el país, reflexionó.

En la reunión de trabajo encabezada por la dirigente, quien se encuentra de recorrido por la provincia, el tema de la intrusión salina fue otro de los puntos importantes, en torno al cual se insistió en preparar las condiciones para frenar su propagación.


Precisó que es necesario crear un cronograma para la reparación de las partes dañadas en los más de 50 kilómetros del dique que existe aquí para evitar que ese fenómeno afecte el agua potable.

En cuanto a la agricultura, rama notablemente perjudicada por la situación de sequía, Chapman Waugh refirió que urge cambiar la matriz de riego y sustituirla por la técnica de goteo, la cual se ha comprobado que genera menos gasto y tiene resultados positivos.

Hay que crear las condiciones para habilitar puntos de fácil acceso a la población, es decir, lugares en los que puedan encontrar el preciado líquido, lo que se aplica en otras partes del país donde también hay un severo azote de la escasez de agua, añadió.

Escalonar las acciones, mantener la labor sostenida de los grupos temporales de enfrentamiento a la sequía, darle continuidad a las operaciones en el sistema de acueducto y brindarle la mayor cantidad de información al pueblo sobre las condiciones actuales, son medidas a las que se les debe dar seguimiento, comentó.

Según estudios realizados, hasta el 2100 existirán condiciones climatológicas con bajos índices de precipitaciones, por lo que Ciego de Ávila tiene que prepararse de la mejor manera posible, dijo.

Existen dos recursos en los que se puede apoyar todo ese proceso, uno de ellos, la recuperación de pérdidas, por ejemplo, a partir de eliminar salideros en los acueductos, las viviendas e instituciones estatales, pues cálculos nacionales estiman que se malgastan más de mil 600 millones de metros cúbicos, agregó.

También, otra de las vías es recuperar el agua de lluvia, estar listos con almacenamientos para cuando llueva recolectarla e igualmente aprovechar el agua de mar a través de las ya mencionadas plantas desalinizadoras, aseveró.

Según datos ofrecidos por la Delegación Provincial de Recursos Hidráulicos, el estado actual de los embalses en la provincia muestra números desfavorables, pues solo están al 10 por ciento de llenado.

No obstante, se sostiene un plan de acción para enfrentar la situación que incluye, entre otros, la rehabilitación de las redes, trabajos de mantenimiento y en los nudos y lazos de conexiones en la ciudad capital.

Etecsa en el 2017: Internet en casa



Tania Velázquez Rodríguez, Directora Central de la Dirección Central de Comercial y Mercadotecnia de ETECSA. Foto: Tomada de cubadebate.cu


La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) anunció este lunes que durante el presente año se comercializarán hasta 38 mil capacidades de acceso a internet desde los hogares, a partir de la experiencia puesta en práctica entre diciembre del 2016 y febrero del actual año.

En conferencia de prensa, Tania Velázquez Rodríguez, directora general de la Dirección de Comercial y Mercadotecnia, comentó, además, que próximamente habrá una rebaja tarifaria por concepto de conexión en esta modalidad (velocidad Kbps 128/64 en 15 CUC/ 30 horas mes; 256/128 en 30 CUC; 512/128 en 50 CUC y 1024/256 en 70 CUC).

Ello ya lo disfrutan los 358 servicios que ya han sido comercializados, de los 858 servicios contemplados en la prueba piloto realizada en dos consejos populares (Catedral y Plaza Vieja) del municipio de Habana Vieja.

Al ofrecer detalles, Amarelys Rodríguez Sánchez, explicó que durante estos meses de puesta en práctica del servicio de internet en casa (de forma gratuita) la empresa evaluó aspectos técnicos e informáticos.

Aseguró que los resultados han sido positivos y que para ello se empleó una infraestructura de última generación, con el servicio de ADSL en el último tramo telefónico básico.

En las próximas contrataciones se prevé que los usuarios adquieran el módem a un precio de 19 CUC, en tanto el costo de instalación será de 10 CUC, pues aun cuando esta acción se realiza de forma personal, el proceso implica un grupo de acciones en la red.

En este sentido, Tania Velázquez subrayó que se trata de un servicio personalizado que lleva una inversión diferente y precios superiores. “Nuestra propuesta es continuar con la expansión de los servicios e ir acercándolos a precios razonables”, enfatizó.

En la conferencia de prensa que tuvo como sede el teatro ubicado en el Centro de Negocios Miramar la directiva comentó los resultados del trabajo el pasado año, por lo cual se conoció que la densidad telefónica (fija+ móvil) comprende 47,37 líneas por cada cien habitantes, en tanto en la pública hay 5,32 teléfonos por cada mil habitantes.

Habló de la evolución de las líneas móviles y señaló que en el 2016 se ejecutaron más de 27 mil traslados, quedando pendientes unos 14 mil.

Entre las proyecciones para el presente año ocupa un lugar fundamental la mejora de la calidad del servicio, considerando las fuentes de información relacionadas con la percepción de los clientes.

Otras están relacionadas con el incremento de 19 mil nuevos servicios de telefonía fija y 150 nuevos servicios de telefonía pública, de ellos 40 para personas con necesidades especiales.

Comercializar al menos 500 mil nuevas líneas móviles; poner en servicio cien nuevas salas de navegación (entre áreas propias de ETECSA y de terceros) y 128 nuevas áreas públicas con cobertura WiFi; continuar implementando nuevas ofertas a la población, con carácter promocional o permanente, y perfeccionar el sistema de atención a los planteamientos y quejas de la población constituyen otros propósitos.

Algunos cuestionamientos de los periodistas estuvieron relacionados con el tiempo de duración del bono de recarga y la demora de los traslados de los servicios de telefonía fija.

Sobre esto último, Tania Velázquez insistió que tal hecho ocurre cuando personas inescrupulosas se aprovechan del hecho de que la demanda resulta muy superior a la oferta.

No obstante, llamó a denunciar los casos que se presenten. Resaltó que ETECSA repele este tipo de conducta y luego de realizar una investigación toma las más rigurosas medidas, que pueden llevar a los implicados hasta la separación del cargo.

En relación con el tema aseveró que todos los años la empresa atiende alrededor de 30 mil incidencias, pues las personas escriben por múltiples situaciones.

Por su parte, Luis Adolfo Iglesias Reyes, director central de la División de Servicios Fijos, dijo estar consciente de tal situación y expresó que una meta de ETECSA es llevar a cero a mediados de año la cifra de aquellos traslados que llevan más de tres años sin solución. Para lo cual se está realizando un chequeo sistemático, caso por caso, enfatizó.

En el encuentro también se dio a conocer un nuevo servicio denominado Plan Amigos, el cual brinda la posibilidad de inscribir hasta tres números móviles o fijos, con los cuales el cliente podrá emitir llamadas nacionales a una tarifa preferencial de 0.20 CUC en horario normal (la actual es de 0.35).

La directiva refirió la importancia del Proyecto Contenidos Nacionales, creado en el 2016, de conjunto con otras entidades cubanas, para garantizar el acceso a información diversa y el uso de servicios sobre internet.

Dentro de este espacio, Repasador en línea, será un nuevo servicio que contará con profesores altamente calificados, quienes responderán y ayudarán a estudiar y resolver tareas a los alumnos que lo necesiten de las asignaturas fundamentales de varias enseñanzas.

Los links en las respuestas llevarán a los usuarios a los contenidos ubicados en el portal cubaeduca para una mejor comprensión y profundización de lo que se pregunta.

Como parte de este proyecto, se han ejecutado otras acciones con vistas a facilitar la búsqueda de sitios webs de interés cultural, informativo e investigativo de contenidos nacionales; por lo cual a fines del pasado año ETECSA realizó una rebaja tarifaria de las cuentas permanentes para la navegación nacional y para finales de este mes se prevé una nueva disminución a 10 centavos CUC la hora.

jueves, 11 de mayo de 2017

La complejidad de las soluciones económicas y la ciencia que se necesita

Por Pedro Monreal, El Estado como tal



Pedir a los economistas que propongan soluciones practicables para los dos o tres problemas más graves de la economía cubana pudiera ser un equívoco. No solamente porque se sabe que los decisores de políticas pudieran ignorar el consejo de los economistas, algo que pasa en muchos países; ni tampoco por el hecho de que los economistas –específicamente los académicos- no tienen poder alguno para materializar sus ideas en acciones de políticas públicas.
El equívoco pudiera ser más primario: ¿por qué asumir que las ciencias económicas serian –por sí mismas- capaces de explicar los problemas de la economía cubana y tendrían la posibilidad, a partir de ese conocimiento, de proponer soluciones?
Un primer paso para avanzar en la discusión del tema sería reconocer que la economía cubana es un sistema social complejo, con todo lo que eso implicaría en términos de tener que repensar una serie de nociones teóricas y enfoques metodológicos asentados en el supuesto poder explicativo que debería ofrecer una ciencia “especializada” en el “campo” de la economía.
No es necesario entrar en consideraciones conceptuales detalladas para entender que la economía cubana presenta las características típicas de la complejidad: un sistema de elementos interconectados que no es simplemente la suma de sus partes, donde el cambio es el resultado de la interacción de factores muy diversos que, en apariencia, pudieran no estar relacionados. Ver aquí y aquí.
¿Qué importancia pudiera tener para una posible reducción del monto de los ingresos por exportaciones de servicios médicos de Cuba lo que ocurre en un lugar de Texas llamado la Cuenca Permian, un sitio del cual pocos cubanos han oído hablar?
Pudiera tener una importancia decisiva, pues ese lugar es “la joya de la corona” de la industria global del “fracking” del petróleo y del gas. Lo que allí ocurre ejerce una presión “bajista” en los precios de la energía que tiene un efecto negativo en los ingresos del principal “importador” de servicios médicos de Cuba.
La complejidad, que funciona como una especie de “lente” de la ciencia, es –por definición- un área de la práctica académica transdisciplinaria, en la que –por separado- las disciplinas individuales de la ciencia no pueden ofrecer respuestas adecuadas.
La importancia de la complejidad no se limita al aspecto del conocimiento científico. También tiene una importancia práctica para el diseño y utilización de los instrumentos de administración pública.
Con independencia de la manera en que se defina la complejidad, existen al menos tres aspectos que son directamente relevantes desde la perspectiva de las políticas públicas:
  • Capacidades distribuidas: el conocimiento y las capacidades que se necesitan para resolver los problemas se encuentran diseminadas entre muchos actores, usualmente en ausencia de vínculos fuertes y formalizados entre ellos (por ejemplo, las capacidades complementarias entre la empresa estatal y los actores del sector privado en Cuba).
  • Objetivos divergentes: existencia de intereses diferentes, narrativas distintas y metas discordantes (por ejemplo, en relación con la unificación cambiaria en Cuba, donde habría ganadores y perdedores).
  • Trayectorias inciertas del cambio: normalmente es difícil establecer de antemano el cumplimiento de una meta especifica en un contexto determinado pues el proceso de cambio incluye la acción de fuerzas significativas de naturaleza impredecible (por ejemplo, la manera en que parece asumirse hoy en Cuba el efecto de la administración Trump).
Cuando se contrasta lo anterior con el tipo de instrumentos de políticas públicas a los que estamos habituados, comienza a parpadear el ‘bombillo rojo” en la pantalla de control. Muchos de esos instrumentos de políticas se basan en la validez de los supuestos de capacidades concentradas (“escalones superiores de mando”, “organismos centrales del estado”, etc.), en la sobrestimación del papel de las metas acordadas (el plan económico del año, el plan estratégico de desarrollo hasta 2030, etc.), y en la idea de que puede prefigurarse de antemano –con bastante certeza- una trayectoria de cambio estable (las fases para avanzar en un plan).
Cuando tratan de aplicarse esos instrumentos convencionales a la solución de problemas complejos el resultado pudiera ser una de estas dos variantes:
  • Los sistemas formales de gestión de políticas públicas tienden a convertirse en ejercicios sin mucha relevancia práctica (“papeleo por gusto”), o
  • Los sistemas formales pudieran actuar como impedimentos para alcanzar los objetivos propuestos, pues los falsos supuestos tienden a funcionar como incentivos perversos (directivas “cuadradas”)
Asumir la complejidad del sistema económico que desea transformarse equivale a adoptar una postura de humildad intelectual y conlleva a estar dispuestos a funcionar con una mentalidad abierta.
Implica trabajar de manera colectiva con muchos actores –incluso con los que no “nos gustan”- y exige priorizar la función de las instituciones más como catalizadoras que favorezcan el surgimiento de ideas colectivas, que como “líderes” que traten de imponer paradigmas prestablecidos.
Adoptar la complejidad como enfoque de trabajo de los economistas significa abrazar la experimentación, el aprendizaje constante y el desarrollo de la capacidad de adaptación.
Obviamente, nada de lo anterior niega la función crucial de las disciplinas científicas en la producción de conocimiento riguroso y útil. El funcionamiento de las ciencias contemporáneas se estructura alrededor del trabajo “en profundidad” de sus disciplinas pues la especialización es un requisito para avanzar en el saber, y es de esperar que siga siendo así durante mucho tiempo. De lo que se trata es de que la integración de las ciencias también desempeña una función crucial en la producción del conocimiento y en ese terreno existe retraso.
Simplemente he llamado la atención respecto al caso de Cuba, en particular en el área de la investigación orientada hacia la política pública en materia de temas económicos. Por supuesto que con esto no digo nada nuevo pues ya desde hace tiempo esta ha sido una preocupación y una ocupación de algunas instituciones cubanas (por ejemplo, el Instituto de Filosofía que estableció en 2001 la Cátedra de Complejidad de la Habana) y de especialistas como el Dr. Pedro Luis Sotolongo que llevan décadas estudiando y escribiendo sobre el tema. Ver aquí y aquí
¿Qué pudiera hacerse al respecto?
Seguramente muchas cosas. Para comenzar, reforzar el estudio de la complejidad en los procesos de capacitación de los investigadores y funcionarios del país.
Adicionalmente, pudiera intentarse avanzar desde tres puntos que, siendo complicados, no son imposibles de modificar en plazos razonables:
  1. Reducir las barreras institucionales que dificultan que los científicos incorporen en su trabajo el enfoque de la complejidad y el pensamiento sistémico. Considero que no basta con acciones “entre” instituciones (algo que se promueve desde hace tiempo) sino en adoptar cambios “dentro” de las instituciones. Probablemente el más efectivo pudiera ser adoptar un perfil “mezclado” en las plantillas de investigadores de las instituciones. Es decir, centros de investigación económica donde quizás la mayoría de los especialistas no fuesen economistas. No me refiero solamente a una “cohabitación” con otros científicos sociales sino también con científicos de las ciencias exactas y naturales. Hay centros en Cuba que parecerían estar en mejores condiciones que otros para intentar hacer algo así.
  2. Favorecer la adopción de la complejidad “por fuera”, y quizás “a pesar de”, los marcos institucionales. En determinadas instancias pudiera ser extremadamente difícil tratar de romper la inercia institucional que hubiera anclado excesivamente a las entidades en paradigmas “disciplinarios”. La opción pudiera ser tratar de identificar los investigadores que “por su cuenta” han comenzado a trabajar con un enfoque de complejidad, en distintos lugares, y formar grupos de trabajo con ellos (en “comisión de servicio”) que no estuviesen limitados por el marco de las instituciones.
  3. Adoptar plataformas de publicación científica especialmente dedicadas a apoyar y diseminar el enfoque de la complejidad, como una alternativa que permita compensar los incentivos actuales que favorecen la publicación en revistas concebidas por “disciplinas”.
El tema de la complejidad es central para cualquier discusión acerca de cómo concebir y aplicar la planificación socialista de la que mucho hoy se habla en general, pero de la cual muy poco se conocen sus detalles precisos.
La complejidad ayudaría a mejorar nuestra capacidad para entender la naturaleza “enredada” del proceso de transformación económica y social en Cuba, y para poder desterrar las visiones nítidas y lineales –casi míticas- de que el desarrollo nacional pudiera ser el resultado la adhesión a los párrafos del documento de la “actualización” y del plan de desarrollo hasta el año 2030.
Desde mi perspectiva, es preferible explorar –con un enfoque científico crítico- lo que aproximadamente pudiera ser cierto, a estar “exactamente” equivocado sobre el futuro, que es el resultado más probable de la adopción de un enfoque lineal sobre el cambio.

Cuba revelada a la vista de un observador foráneo

Autor(es): 

Resumen: 

Se reseña el libro del periodista norteamericano Marc Frank, Cuban Revelations. Behind the Scenes in Havana, publicado por University Press of Florida, Gainesville, 2013. En este texto el autor nos ofrece «su propia crónica interpretativa de la realidad cubana contemporánea, en el que privilegia el enfoque sobre nuestra economía, aunque ya antes había abordado en Cuba Looks to the Year 2000 en 1993». Según el reseñador «no ha habido ningún autor que haya incursionado en el campo de la economía cubana en los últimos veinticinco años». 

(Reseña de Marc Frank, Cuban Revelations. Behind the Scenes in Havana, University Press of Florida, Gainesville, 2013).

A lo largo de cincuenta y seis años de Revolución cubana, pocos han sido los libros de testimonio escritos por extranjeros que han residido o visitado Cuba en diferentes períodos. Entre los más conocidos de la etapa republicana se encuentran Cuba, de Irene Wright (1910); Our Cuban Colony, de Leland Jenks (1928); The Crime of Cuba, de Carleton Beals (1933) y Rural Cuba, de Nelson Lowry (1950). Sin embargo, no ha habido ninguno que haya incursionado en el campo de la economía cubana en los últimos veinticinco años.

En 2013, el periodista norteamericano Marc Frank publicó su propia crónica interpretativa de la realidad cubana contemporánea en su libro Cuban Revelations. Behind the Scenes in Havana, en el que privilegia el enfoque sobre nuestra economía, aunque ya antes había abordado parcialmente el tema en Cuba Looks to the Year 2000, en 1993.

La historia personal de Marc Frank tiene características que lo singularizan como estudioso de la sociedad cubana. Es nieto de Waldo Frank, conocido sociólogo norteamericano, profundo estudioso de América Latina y autor de The Prophetic Island: A Portrait of Cuba, publicado en Nueva York en 1961, en el que ofrecía una visión favorable a las medidas adoptadas por la Revolución cubana en sus dos primeros años de existencia. En la introducción de Cuba Revelations... su autor se reconoce como influenciado por la obra de su antecesor.

Marc Frank llegó a Cuba por primera vez en 1984 como corresponsal de periódicos de izquierda de los Estados Unidos. Posteriormente, pasó a serlo de la agencia Reuters y el diario Financial Times, y permaneció en el país hasta 1991. Tras una breve etapa fuera, regresó en diciembre de 1993, creó su propia familia al casarse con una cubana, y desde entonces reside en la Isla.

Su libro más reciente es de fácil lectura y está estructurado en veintitrés capítulos que se integran en cuatro partes. Las tres últimas privilegian el período de transformaciones 2008-2013, que corresponde al gobierno del general de ejército Raúl Castro.

De este modo, la primera parte se titula «The Revolution on the Ropes (1994-2008)» y aborda la difícil etapa de la recuperación luego de los años más críticos del Período especial. Le sigue «Raúl Castro in Power (2008-2009)», donde el autor se introduce en el complejo tema de la sucesión en la dirección del país. La tercera parte lleva por título «The Road to Reform (2009-2010)» y cubre la etapa de discusiones que dio lugar a la propuesta de un cambio en el modelo económico cubano. El libro concluye con «The Brave New World (2010-2013)», donde el autor examina los primeros pasos del proceso de cambios en la economía cubana actual.

Dada la inserción de Frank en la vida cotidiana de Cuba, en su obra puede apreciarse la existencia de una visión mixta. Por un lado están los criterios de un extranjero, pero por otro se encuentra también el enfoque de alguien inmerso en muchos aspectos propios de la vida en la Isla, que ha experimentado todos los avatares del Período especial y de las actuales transformaciones económicas.

En este sentido, en el libro se plantea una suerte de dicotomía entre la realidad, tal como la percibe un periodista calificado, y la visión más especulativa del miembro de una familia cubana, que se expresa a través de opiniones, rumores, criterios preconcebidos y toda suerte de interpretaciones en las que el factor subjetivo es predominante. Igualmente, quedaron fuera del análisis los fenómenos que llevaron a un decrecimiento de la economía cubana en 2016.

La primera perspectiva resalta en la calidad de la mayor parte de los despachos periodísticos que aparecen en el libro, basados en una interpretación crítica y, en muchas ocasiones, objetiva de nuestra economía. La segunda se acerca más a un relato —muchas veces novelado— en el que el autor hace evidente su visión más prejuiciada respecto a Cuba, debido a su cultura norteamericana, a la vez que abre un espacio desmedido a la especulación, a partir de argumentos apoyados en fuentes anónimas y en la recopilación de opiniones sin una base científica para la elaboración de ese corpus.

No estamos entonces en presencia de un libro académicamente elaborado, sino más bien ante un testimonio —en varias ocasiones novelado periodísticamente— de la economía y la sociedad cubanas en los últimos veinte años.

Este es precisamente uno de los aspectos que restó posibilidades de análisis al autor. Para un libro que privilegió el tema económico la ausencia casi total de estadísticas oficiales, así como el uso restringido de estudios académicos cubanos —solo refiere economistas del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC) sin citar sus trabajos— y no emplear fuentes como el Instituto Nacional de Investigación Económica (INIE) del Ministerio de Economía y Planificación, o la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, e incluso la no referencia a autores como Carmelo Mesa-Lago, Archibald Ritter, Richard Feinberg, Claes Brundenius, Emily Morris o Paolo Spadoni, impiden, en muchos casos, la indispensable comparación de puntos de vista.

En ese contexto, se refieren datos erróneos cuando se afirma que la deuda externa de Cuba representaba 50% del PIB (231), cuando los mayores estimados no rebasan 35% (The Economist Intelligence Unit, 2013). Preocupa la ausencia de cifras de crecimiento del PIB en los períodos analizados, salvo en el caso de años puntuales que no muestran las tendencias prevalecientes. Tampoco resulta sustentada su apreciación sobre el peso de los subsidios soviéticos a Cuba, que el autor ubica en cinco mil millones de dólares anuales (Frank, 2013: 20).

En este punto es importante destacar que realmente el flujo de recursos provenientes de la URSS ha sido objeto de debate. Autores como Carmelo Mesa-Lago calcularon que este flujo alcanzó 65 119 millones de dólares de 1960 a 1990. Para llegar a esa cifra imputó como subsidios todos los precios soviéticos que se desviaron del mercado mundial por 39 390 millones. Sin embargo, este cálculo no tuvo en cuenta los beneficios que se derivaron para la URSS, al pagar productos cubanos a precios inferiores a sus costos internos, ni que los precios pagados por las exportaciones cubanas entre 1976 y 1986 solo compensaban los incrementos de precios de los productos soviéticos, manteniendo constante la relación de términos de intercambio, relación que se deterioró a partir de 1986 nuevamente y condujo a un incremento de la deuda con la URSS al violarse unilateralmente el acuerdo de 1976 (Rodríguez, 2011).

Por otro lado, aunque el autor tiene el derecho a elaborar interpretaciones propias mediante conceptos conformados por él, la definición de lo que llama la «zona gris» en la sociedad cubana —concebida como un grupo social que no apoya, pero tampoco se opone abiertamente a las medidas gubernamentales— no puede enmarcarse en 30% de la población sin una fundamentación adecuada (Frank, 2013: 66-7 y 272-5).

De forma general, los capítulos que muestran una mayor profundidad en el análisis son aquellos en los que el autor se refiere a las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos: «Introduction», «From Clinton to Bush», «Obamamania», «Old Foes Get Reacquantied» y «Obama vs. Raul».

En relación con los capítulos referidos a los temas económicos, puede decirse que, en general, el análisis de Marc Frank lleva a conclusiones objetivas. Se destaca la presencia de temas que muchos libros recientes tienden a eludir, como, por ejemplo, la interesante valoración de la Batalla de Ideas («Castro Falters» y «Computers, Cell Phones, Hotels and More»), y de las medidas introducidas desde la aprobación de los Lineamientos entre 2011 y 2013 («Cheers and Jeers»).

En otros enfoques preponderan más las interpretaciones especulativas que parten —en muchos casos— de fuentes anónimas. Es el caso del capítulo «From Clinton to Bush», que se refiere a la enfermedad y retiro de Fidel Castro, especialmente en el epígrafe «Playing Detective», en el que lo escrito parece más el guión de un thriller que una investigación seria. De igual modo, en el capítulo «Shock and Awe» se hace referencia a los cambios en la dirección del gobierno aprobados en marzo de 2009, a partir de fuentes no comprobables y con múltiples especulaciones acerca de los motivos que llevaron a ellos.

El capítulo de conclusiones reproduce algunos de los aspectos controversiales apuntados, pero incluye también interesantes consideraciones, especialmente las referidas a la irreversibilidad de los cambios actuales y a la proyección de los posibles escenarios para los futuros dirigentes del país. No obstante, en este último punto el autor aventura la opinión sobre la poca probabilidad de cambios en la posición de los Estados Unidos hacia Cuba, lo cual es comprensible en el momento en que se concluyó el libro (2013), pero que la historia probaría como una suposición errada, a partir del 17 de diciembre de 2014.

Cuban Revelations... concluye justo en el momento en que comienzan las transformaciones económicas más significativas, las que, lógicamente, el autor no alcanzó a examinar. Solo podemos especular a qué conclusiones llegaría Marc Frank a la altura de 2017, tan lleno de nuevas expectativas.

La repercusión de este libro puede verse en varias de las reseñas que sobre él se han publicado. Las opiniones van desde las expresadas por Enrique Krauze (2015), quien prácticamente impugna al autor por su supuesta parcialidad a favor del gobierno cubano, hasta críticas menos intensas y enfoques más balanceados en las valoraciones de Ted Piccone (2014) y Johannes Werner (2013).

El texto de Marc Frank resulta así un material con un contenido interesante en muchos de los capítulos que lo componen, pero un enfoque más objetivo y menos especulativo hubiera dado mayor valor agregado a un testimonio poco común de un periodista extranjero que reside en Cuba desde hace más de veinte años.

Referencias

Krauze, E., (2015) «The New Cuba?» en The New York Review of Books. 19 de marzo, disponible en: http://bit.ly/2j9IfwE [consultado el 18 de enero de 2017].
Piccone, T., (2014) «Cuban Revelations. Behind the Scenes in Havana» en American Quarterly Review. Primavera, disponible en: http://bit.ly/2iK42Kh [consultado el 18 de enero de 2017].
Rodríguez, J. L., (2011) «50 años de Revolución en la economía cubana» en Notas sobre economía cubana. La Habana, Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello/Ruth Casa Editorial.
The Economist Intelligence Unit, (2013) «Country Report Cuba». 9 de diciembre, disponible en: http://country.eiu.com/cuba.
Werner, J., (2013) «Book Review Cuban Revelations» en Cubastandard.com. 24 de noviembre, disponible en: https://www.cubastandard.com/?p=7681.

ESPECIAL: Cuba busca potenciar gestión de empresas estatales para crecer

Spanish.xinhuanet.com 2017-05-11 03:06:31 

Por Noemí Galbán

LA HABANA, 10 may (Xinhua) -- El gobierno cubano busca desarrollar la eficiencia de sus empresas estatales y otras formas de gestión, con el propósito de disminuir la dependencia de las importaciones y aumentar el crecimiento económico, que en 2016 cerró con números rojos.

Con ese fin se inauguró este miércoles la IV Feria de Negocios donde unas 300 entidades de todo el país mostrarán sus productos, ofertas y oportunidades en el recinto ferial ExpoCuba, ubicado en las afueras de La Habana, hasta el próximo 25 de mayo.

Según el viceministro de Economía de la isla, René Hernández, este evento es propicio para el intercambio comercial, la promoción de nuevos bienes y servicios por parte de las entidades económicas cubanas, así como los rublos exportables.

Se busca, de acuerdo con el funcionario, establecer metas reales de crecimiento para la economía cubana en 2018, ya que el pasado año cerró con un decrecimiento de 0,9 por ciento.

"Los propósitos para el próximo año deben asegurar el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos, los programas de desarrollo fundamentales del país y un ligero avance en el proceso de transformación de la estructura económica", indicó Hernández al dar apertura al evento.

Sin ofrecer cifras concretas de proyección de estos indicadores, Hernández manifestó que la nación caribeña busca reducir la dependencia importadora y acompañar los crecimientos provocados por el dinamismo del turismo y el comercio.

"La primera prioridad de 2018 será respaldar niveles productivos e inversiones asociadas a las exportaciones, sustitución de importaciones, programas de desarrollo e infraestructura y demandas del turismo", precisó.

Hernández aseguró que la gestión económica debe estimular la concreción de los proyectos de inversión vinculados a los programas de desarrollo del país y agilizar el uso eficiente y oportuno de las ofertas de financiamiento externo.

EI viceministro dijo que de las 300 entidades participantes en la cita, 262 son estatales, 15 mixtas y ocho cooperativas no agropecuarias que buscarán concertar oportunidades de negocio y promover productos para la exportación y sustitución de importaciones.

La economía cubana debe crecer 2 por ciento este año, según la estimación del ministro de Economía y Planificación, Ricardo Cabrisas, ofrecida a finales de 2016 ante la correspondiente sesión plenaria de la Asamblea Nacional.

La Habana presentó en noviembre pasado una nueva cartera de negocios para la inversión extranjera que incluye 395 proyectos por un monto superior a los 9.500 millones de dólares, en su búsqueda por atraer capital externo para actualizar su modelo económico.

La exportación de servicios profesionales y el turismo son los mayores rubros que aportan ingresos a esta nación caribeña que debe importar cada año grandes cantidades de productos, entre ellos alimentos.

Dos millones de estadounidenses podrían visitar la Isla este año


Cuba representa una oportunidad enorme pero desafiante para las compañías estadounidenses de cruceros, aerolíneas y hoteles, ya que el número de visitantes norteamericanos a la isla caribeña podría aumentar en hasta siete veces hacia el 2025, según un informe de la firma Boston Consulting Group (BCG).

Hasta dos millones de estadounidenses podrían visitar a la Mayor de las Antillas en 2017, desde 285 000 el año pasado, excluyendo a los cubano-estadounidenses, predice el estudio del grupo BCG publicado el miércoles.

Los viajes de Estados Unidos a Cuba han aumentado en los últimos dos años desde que los antiguos adversarios de la Guerra Fría anunciaron una distensión y el gobierno del expresidente Barack Obama alivió las restricciones de viaje a la Isla.

“La realidad es que los viajes desde Estados Unidos a Cuba están en sus etapas iniciales, y todos los participantes todavía están aprendiendo cómo hacer que funcionen”, dice el informe.

BCG no abordó la incertidumbre creada por la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, quien ha amenazado con dar marcha atrás a la normalización de las relaciones con La Habana.

El Gobierno cubano pretende duplicar la capacidad hotelera para el 2030 a través de asociaciones con empresas extranjeras, señaló el grupo. Hasta el momento, Starwood es la única compañía hotelera estadounidense que opera en la llamada Perla del Caribe.

“Hay una oportunidad para expandir las líneas de cruceros a Cuba”, dijo BCG. Casi dos tercios de los 500 viajeros estadounidenses encuestados considerarían una visita a este país. Varios operadores de cruceros de Estados Unidos han comenzado a ofrecer líneas a Cuba en el último año.

“Ellos tienen que lidiar con diferentes desafíos como incluir un elemento cultural en sus viajes para cumplir con las reglas del Gobierno estadounidense sobre los viajes Cuba”, señaló BCG.

Respecto a las aerolíneas, estas necesitan hacer frente a la demanda excesiva de vuelos a La Habana. Las empresas aéreas podrían realizar campañas para atraer a estadounidenses a otras ciudades cubanas, aconsejó, y aprovechar la demanda cubana para vuelos hacia Estados Unidos. (Tomado de Cubadebate)

Cuba necesita del turismo, el turismo necesita de Cuba

Turismo en Cuba. Foto: Sergio Cabrera.

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Escuchó el anuncio del piloto de que habían aterrizado en La Habana, Cuba, a la hora indicada. Después salió del pasillo que lo llevaba del avión al edificio del aeropuerto José Martí y se extrañó de que fuera tan oscuro, luego de caminar unos trescientos pasos, llegó a una especie de agujero cuadrado de apenas dos metros de ancho, también bastante oscuro donde una pequeña escalera automática le permitió descender a donde se realizan los trámites migratorios, bastante rápidos por cierto y fue hacia los salones donde debía recoger su equipaje. Esta fue una experiencia casi surrealista.

Amaneció, no sabe bien cómo, en un pueblito bañado por el mar, de gente afable, con pequeños restaurantes de comidas poco sofisticadas pero sabrosas. Se paró frente al mar y algún paisano le explicó extendiendo la mano hacia el este por sobre el agua “que por allá había llegado Colón”. También le dijo que un tal Pichy, el de la película famosa, había estado allí la semana pasada en el Festival de Cine.

El pueblito le había hecho olvidar la oscuridad del pasillo del aeropuerto, la imposibilidad de comprar una botella de agua mientras esperaba su equipaje, la dificultad de encontrar donde sentarse mientras cumplía con una espera inexplicable. Las maravillas del pueblito lo compensaban todo.

El día 4 de mayo arribó el turista número 2 millones al país. Lejos están los días en que esa cifra se alcanzaba al final del tercer trimestre o en el cuarto. Arribó en la misma semana en que en la provincia de Holguín se realizaba FitCuba 2017. Arribó muchos días antes que el año pasado.

El turismo es quizás el sector –o uno de los sectores– que nos puede servir de estudio de caso y validar aquello de que políticas adecuadas generalmente producen efectos positivos para el sector y también para todo la economía. Y no es que todo marche sobre ruedas (sobre rieles imposible, el tren sigue sin pasar, en las alas de un avión, peor) pero lo cierto es que hoy podemos distinguir tres etapas muy claras en el desarrollo del turismo a partir de finales de los año 80 del siglo pasado, las tres asociadas a la percepción sobre el sector y a las políticas asociadas a esa percepción.

La primera marcó su despegue y responde a la percepción de que el turismo debía convertirse en una locomotora de la economía que compensara la perdida del mercado soviético del azúcar. La segunda sin duda corresponde a la primera década del siglo XXI, en que prosperó la percepción de que el turismo dejaba de ser importante para nuestra economía, y que los ingresos percibidos de otro sector bastarían para nuestras necesidades de desarrollo –casi dejamos de la mano de algún dios los destinos del sector. Y esta tercera etapa, donde nuevamente hemos retomado la percepción de que el turismo es estratégico para el desarrollo de la economía nacional y puede convertirse, si lo dejamos y lo facilitamos con políticas adecuadas, en una de las locomotoras de la economía del país.

Es cierto que aún enfrenta muchos desafíos, algunos que para nada dependen del propio sector. Entre ellos están:

1- La sobrevaluación de la tasa de cambio oficial.
2- La devaluación implícita de la tasa de cambio del CUC.
3- Una infraestructura (aeropuertos, carreteras, servicios de transporte de todo tipo, escasez de autos para alquilar, dificultades para conectarse con internet , etcétera) en general que no se corresponde con la expansión turística que se desea y muy alejada de la calidad de este servicio en otros países del área.
4- Capacidades constructivas deficitarias.
5- Una industria nacional débil y un sector agroalimentario que no ha sido capaz de producir en cantidad –y sobre todo en calidad– lo que el turismo necesita.
6- Un estilo de planificación que impide respuestas ágiles en un sector de muy alta competitividad y que, sumado a una cultura burocrática y centralista no superada, limitan la capacidad de respuesta.
7- Esquemas salariales que, combinados con la doble tasa de cambio y la segmentación de los mercados, se convierten en incentivos negativos para los trabajadores del sector, con el consecuente impacto en la productividad y la eficiencia.
8- Necesidad de mayor cultura turística de la población y las autoridades de las localidades (calles sucias, muy sucias –¡Oh La Habana!–, deficiente sistema de recogida de basura, contaminación ambiental –en espacial por el escape de los “autos boteros”, pero también por nuestros ómnibus, camiones estatales, rastras, y autos del Estado ¿Qué pasa con el Somatón, funciona?).

Son algunos de los factores del entorno “interno” contra los que el sector ha tenido que luchar, día a día, además de contra los prejuicios enarbolados por algunos que ven en la expansión del turismo más amenazas que oportunidades.

Este año, a la tasa de crecimiento que se ha logrado en estos primeros meses (15 por ciento), el turismo alcanzará una cantidad de arribos nunca inferior a 4,2 millones de turistas.

Se logrará aun cuando no se han resuelto los problemas planteados arriba, y cuando queda mucho por mejorar en el servicio, en la profesionalidad e incluso en la calidad de algunas de nuestras instalaciones; a pesar del esfuerzo hecho por reparar y recuperar habitaciones con fallas de terminación. Se logrará incluso a pesar de que el boom turístico nos ha hecho incrementar los precios de una habitación noche a niveles realmente elevados, y ha producido como reacción que algunas agencias de viajes hayan experimentado la cancelación de paquetes previamente reservados.

Es de esperar, si no se ha hecho ya, que esa política de precios sea revisada. Si bien es cierto que la demanda por el destino Cuba en estos dos últimos años es muy alta –y todo indica que lo seguirá siendo– también es cierto que tenemos competidores en la región con ofertas tan buenas como las nuestras y servicios de igual o mejor calidad. Miremos la competencia, no estamos solos y el sector turístico cubano, que nació y creció compitiendo en condiciones desventajosas, lo sabe muy bien.

Cuba necesita del turismo, pero el turismo necesita de Cuba. ¡Qué bueno que Gibara haya sido declarado destino turístico! De hecho ya lo era, los turistas la habían convertido en un destino turístico preferente. Ellos no le preguntaron a nadie si Gibara era o no un destino turístico: los turistas y los gibareños lo hicieron. Igual pasó con Viñales y Trinidad. Nos demoramos mucho tiempo, desde nuestras instituciones, en reaccionar a esas señales adecuadamente. Por suerte la población las interpretó muy bien desde el comienzo.

Ahora quedará a las autoridades locales convertirlo en una realidad mayor y mejor. ¡Qué bueno poder tener un alumbrado público fotovoltaico que haga día la noche de toda la ciudad de Gibara!… o un buen sistema de abasto de agua usando una pequeña parte de toda esa agua de mar. ¡Que fantástico sería poder llegar a Gibara por esa carretera que la une a la ciudad de Holguín, un par de metros más ancha, alumbrada con luces fotovoltaicas, con una buena señalética que alerte a los que manejan de los vericuetos del camino.

¡Cuánto ganarían Gibara y Holguín si se recuperara aquel tren que un día existió!… ya no para los turistas, sino para todos. ¿Por qué no soñar con que los turistas y también los trabajadores puedan llegar desde los hoteles y poblados costeros en un pequeño ferry –ahora que ya no hay pies mojados y secos– y ver una bahía con muchas personas, entre ellos turistas, practicando deportes náuticos?

Si tuviéramos en Gibara, gestionada por la autoridades locales, una buena oficina local de información turística… Si desde nuestras escuelas primarias y secundarias se les explicara a nuestros niños de Gibara qué significa ser un destino turístico. Si facilitáramos y estimuláramos mejor el suministro para todos desde las capacidades locales, no solo agrícolas, sino también de productos del mar. Imagino un mercado de pescado, un lugar público, donde todos, incluso los jefes de Alimento y Bebidas de los hoteles, puedan ir a comprar el pescado fresco que no tenemos en esos hoteles pegados al mar, pero también los dueños de restaurantes privados.

Políticas locales que fomenten la cultura de una ciudad turística, que contribuyan a que el sector no estatal (que hoy tiene más habitaciones que los tres hoteles de Gibara) se haga más profesional, que integre la cultura y la producción local a esta oportunidad serán muy necesarias. Para Gibara y para otros pueblos de Cuba esas políticas locales que los coloquen desde ellos mismos en estas otras políticas nacionales, serán cada vez más necesarias si queremos garantizar la sostenibilidad de estos proyectos y sin duda será también una gran ayuda para el Ministerio del Turismo. Claro está, lo primero es cambiar esa cultura que nos ata y subordina a lo que se decide arriba y la práctica que la acompaña y deja muy poco espacio a la cosecha propia de cada localidad.

¿Los mercados no ven los riesgos geopolíticos?

Nouriel Roubini, a professor at NYU’s Stern School of Business and CEO of Roubini Macro Associates, was Senior Economist for International Affairs in the White House's Council of Economic Advisers during the Clinton Administration. He has worked for the International Monetary Fund, the US Federal Reserve, and the World Bank.

Project Syndicate,  NUEVA YORK – La derrota de la populista de derecha Marine Le Pen a manos de Emmanuel Macron en la elección presidencial francesa da un respiro a la Unión Europea y al euro, pero todavía abundan riesgos geopolíticos. La victoria de Macron no aquietará la reacción populista antiglobalizadora en Occidente, que todavía puede generar proteccionismo, guerras comerciales y fuertes restricciones migratorias. Si las fuerzas desintegradoras se asientan, la salida del Reino Unido puede llevar a la ruptura futura de la UE, con o sin Macron.

Mientras tanto, Rusia mantiene una conducta agresiva en el Báltico, los Balcanes, Ucrania y Siria. En Medio Oriente todavía hay varios estados cuasifallidos, como Irak, Yemen, Libia y Líbano. Y las guerras por intermediarios entre la Arabia Saudita sunita y el Irán shiita no dan señales de estar cerca de un final.

En Asia, cualquier movida apresurada de Estados Unidos o Corea del Norte puede precipitar un conflicto militar en la península de Corea. Y China sigue promoviendo (y en algunos casos, escalando) disputas territoriales con sus vecinos.

Pese a estos riesgos geopolíticos, los mercados financieros globales no dejan de subir. Deberíamos preguntarnos si los inversores no estarán subestimando el potencial de que uno o más de estos conflictos se conviertan en una crisis más seria (y qué se necesita para despertarlos de su error, si así fuera).

La indiferencia de los mercados a los riesgos geopolíticos tiene muchas explicaciones. Para empezar, incluso aunque gran parte de Medio Oriente está en llamas, no hubo embargos ni cambios bruscos en la provisión de petróleo, y la revolución del gas de esquisto en Estados Unidos aumentó el suministro de energía a bajo costo. En conflictos previos en Medio Oriente (por ejemplo, la Guerra de Yom Kippur en 1973, la Revolución Islámica de Irán en 1979 y la invasión iraquí a Kuwait en 1990), las alteraciones del suministro de petróleo causaron estanflación global y profundas correcciones en las bolsas.

Una segunda explicación es que los inversores están extrapolando a partir de shocks anteriores, como los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando las autoridades lograron controlar la situación sosteniendo la economía y los mercados financieros con fuertes medidas fiscales y monetarias expansivas, que al revertir en cuestión de días o semanas la caída de las cotizaciones, la convirtieron en una oportunidad para la compra de activos.

En tercer lugar, los países que sí experimentaron perturbaciones bursátiles localizadas (como Rusia y Ucrania tras la anexión rusa de Crimea y la incursión en el este de Ucrania en 2014) no tienen suficiente peso económico para afectar a Estados Unidos o a los mercados financieros globales. E incluso si el RU fuera camino de un “Brexit duro”, sólo representa alrededor del 2% del PIB mundial.

Una cuarta explicación es que hasta ahora no se ha producido ninguna consecuencia extrema de las tensiones geopolíticas actuales. No ha habido un conflicto militar directo entre grandes potencias, ni un derrumbe de la UE o de la eurozona. Se han contenido en parte las políticas más radicales y populistas del presidente estadounidense Donald Trump. Y la economía china todavía no sufrió un aterrizaje forzoso (con la inestabilidad sociopolítica que eso supondría).

Además, a los mercados no les resulta fácil evaluar los llamados “cisnes negros”, acontecimientos improbables pero extremadamente costosos, de cuya posibilidad ni siquiera somos conscientes. Por ejemplo, el mercado no podía prever el 11-S; e incluso si los inversores pensaran que hoy es inevitable otro gran atentado terrorista, no pueden saber cuándo.

Una confrontación entre Estados Unidos y Corea del Norte también podría convertirse en un cisne negro, pero es una posibilidad que los mercados han descartado alegremente. Una de las razones es que más allá de las bravatas de Trump, Estados Unidos tiene muy pocas opciones militares realistas: Pyongyang cuenta con capacidad militar convencional para destruir Seúl y sus alrededores (donde vive casi la mitad de la población de Corea del Sur) en respuesta a un eventual ataque estadounidense. Tal vez los inversores supongan que incluso de haber un intercambio militar limitado, no escalaría hasta el grado de guerra total, y el golpe que supondría para la economía y los mercados financieros podría aliviarse mediante una política expansiva. En tal supuesto, lo mismo que con el 11‑S, la corrección inicial del mercado terminaría siendo una oportunidad de compra.

Pero hay otras alternativas imaginables, algunas de las cuales pueden convertirse en cisnes negros. Dados los riesgos asociados con la acción militar directa, se cree que para eliminar la amenaza nuclear norcoreana contra el territorio estadounidense, Washington está usando armas cibernéticas. Tal vez esto explique por qué tantas de las pruebas de misiles que hizo Corea del Norte en los últimos meses fallaron. ¿Pero cómo reaccionaría el régimen a verse militarmente decapitado?

Una respuesta posible es que Corea del Norte podría lanzar un ciberataque propio. Se estima que sus capacidades ciberbélicas están casi al nivel de las de Rusia y China (algo de lo que el mundo tuvo una primera comprobación en 2014 con el ataque a los sistemas de Sony Pictures). Un gran ciberataque norcoreano podría inutilizar o destruir partes de la infraestructura crítica de Estados Unidos, causando un inmenso daño económico y financiero. Es un riesgo que subsiste aun si Estados Unidos pudiera sabotear todo el sistema industrial de Corea del Norte y su infraestructura.

Ante un ataque inhabilitante contra el programa misilístico y el régimen, Corea del Norte también podría optar por el uso de tecnologías más sencillas, por ejemplo enviar una “bomba sucia” oculta en un barco con destino a los puertos de Los Ángeles o Nueva York. Un ataque de esta clase sería muy difícil de detectar o detener.

Así que aunque los inversores no se equivoquen al descartar el riesgo de un conflicto militar convencional entre Estados Unidos y Corea del Norte, es posible que estén subestimando la amenaza de un auténtico cisne negro, por ejemplo una ciberguerra disruptiva entre los dos países o un ataque con bombas sucias contra Estados Unidos.

¿Sería una escalada en la península de Corea una oportunidad para comprar aprovechando una caída súbita pero transitoria de precios, o marcaría el inicio de un derrumbe bursátil a gran escala? Es bien sabido que los mercados pueden evaluar los “riesgos” asociados con una distribución normal de acontecimientos estadísticamente estimable y medible. Pero no les resulta tan fácil controlar la “incertidumbre knightiana”: el riesgo que no puede calcularse en términos probabilísticos.

Traducción: Esteban Flamini