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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 28 de febrero de 2019

El trabajo en Cuba de 2018 a 2019. El tránsito posible y el necesario.

Este artículo forma parte del dossier: 



Tal vez la mejor manera de agradecer y cumplir con el encargo —honroso además— de la revista Temas para dar una visión sobre lo que pudiera depararnos 2019, desde la perspectiva académica de los que estudiamos el trabajo como proceso social y como categoría científica, pudiera ser, además de manejar algunas cifras (muy pocas, como se verá), dar cuenta de algunos avances recientes de la investigación social del trabajo y compartir algunas conjeturas y demandas sobre y para el escenario que abre el año que recién comienza.
Una presentación reciente de la panorámica demográfica de Cuba presentada en el cuadragésimo séptimo aniversario del CEDEM (Aja, 2019), sirve de apoyo para entrar en materia. En ella se reiteran y actualizan algunas nociones que hemos venido observando y trasmitiendo en los últimos años:
  • El país posee numerosos y valiosos recursos laborales, impactados por procesos demográficos y socioeconómicos que atentan contra sus fortalezas, como son su decrecimiento perspectivo en el orden numérico y el envejecimiento creciente del segmento que constituye la fuerza de trabajo.
  • Algo menos de 60% de la población conforma los recursos laborales; es decir, alrededor de unos siete millones de personas. De ellos 4 482 700 se encuentran vinculados a la economía. 61% de los ocupados tiene 40 años o más, indicador que seguramente continuará aumentando por los impactos del envejecimiento demográfico. Su nivel de calificación se concentra en el nivel medio superior (52%), 22% superior e igualmente un 22% medio.[1]
  • El grupo de trabajadores de 60 años o más duplica en su ritmo de crecimiento al de la fuerza laboral en general, y crece, sobre todo, en las categorías de administrativos, trabajadores de servicio y dirigentes; también, algo menos, entre los técnicos. Pero —y esto lo hemos dicho muchas veces—, lejos de ser una carga, debe comprenderse que si hoy nuestros recursos laborales, todavía moderadamente envejecidos, son un componente importante en lo cuantitativo y esencial en lo cualitativo para la nación y su proyecto civilizatorio, más lo serán, por su cultura de trabajo, en todo el curso futuro de la actualización del modelo económico. Sobre esto volveremos, porque tampoco ocurrirá esa influencia, seguramente positiva, sin plan alguno o de manera espontánea, como un resultado aparentemente natural de la aplicación del modelo económico.
  • Las migraciones internas y externas, la fluctuación laboral (generalmente desde los espacios económicos más opacos hacia los más luminosos o detrás de los resquicios espurios que abre el descontrol), el impacto negativo de la insolvencia del salario en los espacios económicos estatales y el estado de las relaciones laborales constituyen problemas centrales en la utilización de los recursos laborales del país y, como también veremos más adelante, para la factibilidad de la civilización socialista en nuestro país.
De cualquier modo, algunas cifras dan que pensar, porque si bien la población ocupada viene disminuyendo ininterrumpidamente desde 2013, en los dos años siguientes la disminución fue de 0,7%, mientras que entre 2015 y 2018 fue de 7%, diez veces superior. Después de 2015 todos los años han sido los de menor nivel de ocupación (Anuarios Estadísticos, 2013, 2014, 2015). Estos cambios —y aquí detenemos la efusión de cifras, no siempre completas ni congruentes, ni tampoco provenientes de las mismas fuentes— se acompañan de un crecimiento del empleo no estatal, sobre todo del privado y, menos, del cooperativo; pero, como vemos, no implican un aumento de la ocupación y solo un ligero repunte de la desocupación, a cifras superiores a 3%. La lógica nos indica que lo que también puede estarse produciendo es un aumento del trabajo fuera de registro y de las actividades económicas ajenas a toda regulación. Si algo trajo 2018 fue la continuidad o reforzamiento de todas esas tendencias.[2]
Pero detrás de todas ellas, por supuesto, está la realidad sociolaboral del país, caracterizada por tres núcleos problémicos esenciales, los cuales se reafirmaron como tales en el año recién concluido y seguramente continuarán su presión contradictoria en 2019.
Este propio autor, en su contribución titulada “El trabajo como desafío para las ciencias sociales en Cuba” (Martín, 2019) plantea lo que, a su juicio, son los tres desafíos más importantes para las ciencias sociales al examinar la problemática del trabajo:
  1. El que sale de una mirada hacia el trabajo dentro de la relación población-desarrollo;
  2. el que se da en el empleo, a partir de la confrontación entre la precariedad por explotación y la precariedad por insolvencia, y
  3. el que se produce entre la realidad actual y el devenir del trabajo y sus relaciones, por una parte, y el proyecto político social cubano, por la otra.
Para quien esto escribe, no siempre las ciencias sociales aplicadas al trabajo le dan a la demografía el lugar que necesita y que además merece. Los comportamientos en la estructura y dinámica de la población influyen en la sociedad y en sus procesos, así como en la magnitud, movilidad y calidad de sus recursos laborales, en tanto de los recursos laborales y de la Población Económicamente Activa (PEA) es imprescindible conocer su magnitud actual y perspectiva, su distribución territorial, por sectores y ramas económicas, así como su calidad, léase sus competencias laborales, como basamento de los estudios del trabajo.
Una mirada más atenta a cada uno de esos retos nos permite percatarnos de que:
1. La magnitud y calidad con que una sociedad puede satisfacer y enriquecer las necesidades y aspiraciones de su población es un indicador fundamental del desarrollo económico, social y cultural. Por tanto, la relación entre población y desarrollo se constituye en piedra angular de la propuesta civilizatoria que sea capaz de trasmitir.
La incorporación de la mujer al trabajo y su crecimiento profesional, una mayor y mejor cobertura de salud y un sustantivo empoderamiento femenino a escala social, han influido en la reducción de la fecundidad que, al sostenerse en el tiempo, deviene reducción en el crecimiento de la población y envejecimiento creciente.
Por otra parte, esos logros sociales tensan los coeficientes de dependencia (población inactiva vs. PEA) en la economía social y familiar, pasan a la reserva laboral efectivos valiosos (sobre todo femeninos) y plantean retos para el cuidado y las políticas públicas dirigidas a una población envejecida. A esto se unen los procesos migratorios que, en lo interno, trasladan efectivos de los espacios más opacos hacia los más luminosos dentro del país (la capital, el triángulo Matanzas-Cárdenas-Varadero o norte de Ciego de Ávila) y, en lo externo, operan como una exportación a fondo perdido de fuerza de trabajo calificada, o al menos instruida, hacia países o nichos desarrollados en el exterior.
Por tanto, para las ciencias sociales aplicadas al trabajo —y que miran hacia o desde la población la realidad laboral— se distinguen los siguientes nudos o focos problémicos:
  • La reproducción de la fuerza de trabajo en cantidad y calidad y según distribución territorial y ramal. Su actualidad y escenarios visibles.
  • El brain drain de fuerza de trabajo hacia el exterior o fuera de los territorios donde se forma, con énfasis en la medición de impactos de la migración circular.
  • Las características y tratamiento de la reserva laboral (que es sobre todo femenina) y de los trabajadores envejecientes como recurso.
  • El papel de la población en las configuraciones laborales emergentes.
2. La población cubana en edad laboral ha contado con una ocupación remunerada por más de cinco décadas; en los peores momentos la desocupación apenas llegó a 6-7%. Pero en los últimos cinco años, las ocupaciones han crecido más, como acabamos de ver, dentro del espacio privado —en empleos por cuenta propia o ajena— y, menos, dentro del espacio cooperativo.
El empleo, en cualesquiera de los espacios estatales (muy semejante al cooperativo), mantiene altos niveles de seguridad, protección por causa de enfermedad, accidentes o maternidad y la jubilación tiene todas las garantías; sin embargo, cede espacio al empleo en el espacio privado —sobre todo por cuenta ajena— que está sometido al riesgo del despido sin indemnización, a sobreexplotación en cargas y capacidades, y a otros riesgos, sin que aún la ley haya cubierto todos esos resquicios.
El salario nominal ha crecido, pero el real ha venido disminuyendo por efecto de la carestía y carencia de productos de consumo esenciales, y por ser esencialmente fijo y no convertible, en un país donde rige la doble moneda. En cambio, el empleo privado provee mucha mayor remuneración, no pocas veces con acceso a la moneda convertible o a sus montos equivalentes. Se confrontan entonces dos precariedades: la del trabajo de los espacios estatales por insolvencia del salario real y la de los espacios no estatales —sobre todo el privado— por inseguridad.
El concepto de empleo como ocupación remunerada no basta para explicar su función en la sociedad cubana, esa ocupación tiene que permitir vivir de ella en condiciones socialmente aceptables y con la expectativa de seguirlo haciendo. Por eso se intercambian precariedades de la forma insólita que vemos hoy y seguiremos viendo, al menos a corto plazo.
De modo que para las ciencias sociales del trabajo se hicieron muy claros los siguientes retos:
  • La magnitud y calidad del empleo en los distintos espacios económicos, tomando en cuenta su evolución en los últimos años, así como las trayectorias laborales de grupos particularmente importantes para el movimiento social, léase las mujeres, los jóvenes, los grupos por distinto color de piel, los envejecientes o los migrantes.
  • La caracterización de los espacios según su capacidad empleadora y la cobertura jurídica que ofrece a los empleados en él.
  • La identificación de los impactos culturales del empleo en los diferentes ámbitos, de modo de fundamentar recomendaciones concretas para hacer el trabajo estatal más solvente y el privado más seguro.
3. Parece claro —y el año que acaba puede haberlo reforzado— que en cada espacio económico de los que hoy se distinguen en Cuba se pudieran estar formando rasgos culturales de trabajo propios. Esto se refleja en el lugar que ocupa en esas nuevas configuraciones culturales el proyecto sociopolítico socialista cubano.
Esta realidad impone un análisis de espejo: ¿qué preguntas y demandas le hace el trabajo al proyecto político-social? y ¿qué respuestas e ideales le presenta el proyecto a su propio mundo del trabajo?
El trabajo parece estar generando diferentes resultados culturales e ideológicos, los cuales se confrontan con:
  • El ideal de prosperidad que pueda predominar en esta etapa de creciente diversificación social y, sobre todo,
  • el lugar del trabajo, que define a toda civilización, en las bases ideológicas del proyecto. De ahí parte su mensaje y su promesa;
  • la acción regulatoria real del mercado y de la planificación en nuestras organizaciones y mercados laborales, así como sus consecuencias sobre los distintos grupos de trabajadores;
  • la magnitud, diversidad y evolución de la clase-que-vive-de-su-trabajo (Antunes, 2005) o de los grupos sociales salidos de su seno y de sus roles históricos, y
  • la colocación del socialismo cubano entre las propuestas emancipatorias de América Latina y en su relación con los socialismos asiáticos que no renuncian a su naturaleza sociopolítica distintiva.
Por todo esto, a mi juicio, la agenda de los estudios del trabajo para las ciencias sociales puede y debe ser capaz de orientarse en las siguientes direcciones:
  • Verificar cuánto se empodera o no el sujeto popular en los espacios económicos existentes o en formación y qué rutas de inclusión o exclusión social se asocian a grupos sociales concretos (mujeres, jóvenes, etc.) a partir de su desempeño en los diferentes espacios económicos.
  • Sintetizar e interpretar los cambios que se registran en espacios y organizaciones económicas respecto a la productividad, las buenas prácticas, las competencias laborales, la disciplina en todas sus dimensiones y la competitividad, así como los determinantes del éxito y su impacto en los trabajadores.
  • Particularizar el estudio de las relaciones de trabajo y la subjetividad en empresas y organizaciones resultantes de la inversión extranjera.
  • Identificar, proponer y experimentar en torno a los roles de la institucionalidad obrera y en particular los sindicatos en los diferentes ámbitos laborales, así como de la ANAP entre los campesinos. Es importante la identificación de mecanismos de protección laboral en los distintos espacios económicos, acordes con el espíritu que viene de la Constitución de 1976 y se refuerza en la actual, lo cual debe interesar el marco legislativo del país y particularmente el Código del Trabajo vigente. (Martín, 2019)
Varias contribuciones que vienen de los últimos dos años sirven para describir, ilustrar, alertar y convocar a trasformaciones necesarias en la esfera del trabajo en Cuba.
Lo que ha venido ocurriendo con el empleo es objeto de análisis de las doctoras Dayma Echevarría León e Ileana Díaz Fernández (socióloga y economista, respectivamente). Estas son sus ideas básicas:
  • En Cuba ha comenzado un proceso de actualización del modelo económico y social que modifica las formas de propiedad y gestión y, de suyo, el empleo. Uno de sus resultados directos es el abandono del principio de pleno empleo que rigió por más de tres décadas, lo cual necesita de un abordaje teórico y metodológico para visibilizar la diversidad ambivalente que llega, como oportunidad y como amenaza, para los niveles de equidad alcanzados en décadas precedentes.
  • Si bien se han abierto nuevas oportunidades fuera del empleo estatal, la inserción al trabajo remunerado está, como nunca antes, en función de la gestión individual, con altos riesgos para aquellos con poco capital o acceso a redes de información.
  • Desde 2007, Cuba ha comenzado un proceso de cambios en la política de empleo, entre los cuales están el redimensionamiento del empleo estatal, con la salida de un millón y medio de personas. La pérdida del protagonismo del Estado impone nuevas oportunidades y también desafíos para el logro de la equidad, al transferir parte de sus responsabilidades a la gestión individual y familiar, al tiempo que todos los grupos sociales no tienen las mismas condiciones de partida para aprovechar las oportunidades.
  • También han ocurrido dos importantes modificaciones al marco legal relativo a las relaciones laborales: la puesta en vigor de un nuevo Código del Trabajo en diciembre de 2013 y las resoluciones 17/2014 y 6/2016, con modificaciones sobre la política salarial. Ese conjunto de medidas ha hecho inaplicable la política de pleno empleo que se practicó por más de cincuenta años.

Finalmente, las autoras señalan que:
  • La diversificación del empleo en el sector aún no ha generado un marco legal, coherente y jerarquizado que responda a las nuevas demandas, en especial a las garantías de los trabajadores contratados en el sector privado. El nuevo Código del Trabajo cubre demandas actuales, pero aún quedan vacíos por resolver.
  • La imposibilidad de aplicar el principio de pleno empleo por el proceso de disponibilidad laboral en marcha muestra también la dilución de responsabilidades del Estado, las que ahora pasan a ser, en última instancia, individuales.
  • Las oficinas de trabajo territoriales deberían desarrollar políticas específicas de empleo para todos los sectores, estatal y no estatal. Al mismo tiempo, políticas de apoyo a grupos vulnerables para promover emprendimientos que generen empleos de calidad podría ser otra estrategia para que el sector privado sea más protagónico en el desarrollo territorial.
  • Mantener condiciones de trabajo decente para todos debe permanecer como un principio de la política de empleo actual, que garantice al mismo tiempo ingresos relacionados con el aporte social y económico que produzca cada ocupación.
Otra excelente investigación de las jóvenes economistas Susset Rosales Vázquez y Arelys Esquenazi Borrego, titulada “Panorama laboral en Cuba. Diagnóstico de brechas”parece emblemática de las tendencias que se fueron remarcando en el año que culmina. Para estas autoras el nuevo Código del Trabajo, la apertura a nuevas formas de gestión de la propiedad, la expansión de fuentes de empleo no estatales o los incrementos salariales en algunas áreas del sector estatal, entre otros, han sido medidas que impactan la sociedad, en términos de empleo, ingresos y equidad y se propusieron identificar cuáles impactos o brechas se han producido en la esfera laboral a partir de 2011, salidas del cotejo del estado real de algunas variables sociales, respecto a ciertos puntos de referencia de tipo epocal, sociodemográfico, social, etc.
Las principales brechas que identificaron para la esfera laboral cubana son las siguientes:
  • Brecha territorial: expresada en una gran heterogeneidad territorial en términos de empleo, lo que se concreta en el rezago relativo de las provincias orientales.
  • Brecha de género: expresada en el aumento de las diferencias por sexo en casi todos los indicadores laborales, lo cual demanda una mayor sensibilidad de género a las políticas económicas y sociales de la actualización del modelo. 
  • Brechas etarias: se manifiestan en un mayor peso de los adultos en la distribución por edades en casi todos los indicadores, como resultado de los cambios en la legislación en la edad laboral y del envejecimiento demográfico del país.
  • Brecha estructural de la ocupación: a partir de cambios en la gestión de la propiedad y variaciones en la magnitud y distribución de los ingresos monetarios, se refleja en una mayor diferenciación social, dada la aparición de grupos y estratos sociales más y menos favorecidos y visibles transformaciones en sus roles y en sus relaciones sociales. Además, se expresa en la mayor proporción de empleos en sectores de baja productividad y complejidad tecnológica, lo que tiene consecuencias en la distribución desigual de salarios, en la baja incorporación de las tecnologías, innovaciones y conocimientos, así como en la calidad del empleo de manera general.
  • Brechas relacionadas con la subutilización de la fuerza de trabajo, en especial la calificada, por la existencia de una población inactiva y desocupada con altos niveles de instrucción y mayoritariamente femenina.
  • Brecha de participación laboral: por la conjugación de cambios desde el lado de la demanda (generación de empleos a nivel país, del sector estatal y no) y desde la oferta de trabajo (motivaciones, incentivos y decisiones individuales) que no siempre se alinean armónicamente y cuyo efecto neto explica la disminución de la tasa de participación laboral en los últimos años.
Las autoras concluyen que los resultados apuntan a que el diseño de políticas —a través de planes, programas, acciones, medidas— debe tomar en consideración las principales brechas y variables identificadas y su relación con el resto de las políticas sociales, y proponen, entre otras ideas incorporar programas específicos para grupos vulnerables, dar prioridad a cambios tecnológicos sustantivos en la producción y los servicios, mayores prerrogativas a los municipios para desarrollar estrategias propias, alianzas público-privadas para emprendimientos económicos y un seguimiento científico cercano a la evolución de estos procesos.
 La diversificación de fuentes y vías de acceso al empleo estatal, los cambios en el rol del Estado respecto a la gestión del empleo y los salarios, la familiarización/individualización del acceso al empleo aumenta la vulnerabilidad de aquellos grupos sociales con menores recursos de partida (nivel educativo, activos como casas, autos y capital económico) y redes instrumentales menos sólidas para insertarse en el mercado laboral. Este es uno de los resultados que se puede apreciar en el trabajo de Mirlena Rojas titulado “Aproximaciones a las desigualdades en el mercado de trabajo en Cuba desde experiencias prácticas actuales”. En él, la autora profundiza en dos comunidades donde viven personas en situación de vulnerabilidad debido fundamentalmente a las condiciones precarias de sus viviendas, la falta de alumbrado eléctrico, el difícil acceso a zonas urbanas y a servicios culturales y de transportación, las dificultades en cuanto a los viales, agua potable, etc.
Dialoga con la teoría producida sobre el tema en América Latina y en Cuba y verifica en estos espacios algunas de las brechas de equidad identificadas en estudios antes mencionados, así como problematiza la precaria inserción laboral de la mayoría de sus pobladores, dada por una parte por los bajos niveles educativos alcanzados y, por otra, por dos condicionantes: en una de las comunidades, la informalidad de su situación legal, pues son migrantes de la zona oriental sin radicación legal en La Habana y, en la otra, las difíciles conexiones fácticas y simbólicas con las principales fuentes de empleo. En ambas locaciones, por cada diez personas en edad laboral, solo tres, o menos, tienen empleo formal. El acceso a las fuentes de empleo se logra principalmente a través de vínculos fuertes como amigos o conocidos.
Se verifican en el estudio las diferencias entre los ingresos de las personas vinculadas al sector estatal y al privado, donde los que menos ingresan en este último logran hasta tres veces el salario de un empleado estatal.
En este sentido, Jorge Duque Robaina, en su investigación “Movilidad laboral de maestros y profesores: multifactorialidad en su comportamiento” aborda la multicausalidad de la movilidad laboral de una profesión de alto valor social: el magisterio. Considera importante darle seguimiento a este comportamiento, pues aparece asociado a las dificultades para la incorporación de los jóvenes a la formación de profesionales para la educación, lo cual además podría arriesgar la sostenibilidad del sistema educativo, clave para el desarrollo del país. En esto influyen condiciones macro, meso y microsociales que el autor examina en profundidad en la provincia de Sancti Spíritus. A nivel macrosocial, se encuentra la necesidad de mejorar la imagen en la representación social de la profesión de educador/a. En este nivel de análisis, Duque identifica, además, que el fenómeno tiene mayor incidencia donde existen ofertas de empleo más atractivas en términos económicos y de reconocimiento social, como el turismo y el sector no estatal. 
En el nivel mesosocial se identifica que las mayores cifras de movilidad de profesores se encuentran en la Educación Técnica y Profesional (ETP) y el nivel de preuniversitario. En lo microsocial, las indisciplinas laborales y los motivos personales se declaran como las principales causas de salida de la ocupación. Las primeras se relacionan con las inasistencias o ausencias injustificadas al trabajo y en los motivos personales, los relativos bajos salarios del sector. En la existencia de otras áreas y ocupaciones mejor reconocidas socialmente y mejor remuneradas pueden estar las causas fundamentales de este comportamiento.
También la psicóloga Daybel Pañellas en su aportación “Cuentapropistas de altos ingresos: ¿malvados?” aborda la subjetividad de este tipo de trabajadores, quienes en no pocas ocasiones son valorados como “un mal necesario” en la sociedad, sector además de alto atractivo para trabajadores de otros ámbitos. La autora reflexiona sobre los puntos comunes y diferentes en la subjetividad de este grupo con otros trabajadores, incluso del sector estatal, entre ellos el papel del trabajo como satisfactor de necesidades económicas; evaluación de ventajas y desventajas del trabajo por cuentapropia con respecto a ingresos y la estabilidad en el sector estatal; diferencias entre empleadores y empleados que reproducen dinámicas y cualidades del sector estatal (en la diada dirigente-obrero) satanizando al dirigente, ahora empleador; victimizando o santificando al obrero, (ahora empleado); deterioro de las motivaciones, que ahora se expresan en proyectos muy concretos, a desarrollarse en el área familiar o profesional. Se manifiesta una demanda por ser parte de una sociedad dentro de la cual el trabajo en y con la comunidad, y el pago de impuestos se consideren formas de participar en el desarrollo local. Se observa una ambivalencia en el discurso de estos sujetos que se debate entre la defensa social —pues sienten que la sociedad los tolera, pero no los acepta— y la utilización de la imagen de “persona con altos ingresos” para determinadas esferas de la vida.
Sería imposible reseñar todas las reflexiones y aportaciones que, desde los estudios del trabajo describen la situación que viene constatándose en los últimos años, entre los cuales 2018 quizá se destaca por la presentación y discusión de numerosas investigaciones de muchos colegas de diversas instituciones del país. Valga decir que solo en el V Encuentro de Estudios del Trabajo, celebrado en octubre, se presentaron y resumieron treinta trabajos de ocho provincias. El año que apenas culmina es solo el más reciente de la reconfiguración de las relaciones de trabajo en el país, como resultado directo del reajuste comenzado en los 90 y profundizado desde 2011 y de nuevo en 2016 con los dos últimos congresos del Partido.
No hay razones para pensar que 2019 traiga comportamientos diferentes y eso no es exactamente una buena noticia para el proceso de actualización, cuya apuesta fundamental es el fortalecimiento de la empresa socialista. Largas cadenas de impago, prácticas innobles y francamente corruptas, ineficiencia, indisciplina e incorporación ralentizada de la innovación, así como de prácticas gestionarias de avanzada, caracterizan todo el sector socialista de la economía, al tiempo que las contradicciones sociales por las desigualdades inevitables resultantes de esos cambios se agudizan. Solo la insistente actividad, la demostrada capacidad de trabajo, la lucidez y la energía de la nueva administración de gobierno parece ser la carta positiva en manos del pueblo. Sus constantes apelaciones a la incorporación de la ciencia y la técnica y al involucramiento de las universidades y los centros de investigación a las redes económicas se significan como el elemento más esperanzador.
De concretarse toda esa esperanza, 2019 debiera ser el año del debate y reencuentro del ideal cubano de trabajo socialista. Un análisis de este autor (Martín, 2018a; 2018b) sobre el lugar del trabajo en los documentos rectores de la actualización (la Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista; las Bases del Plan nacional de desarrollo económico y social hasta 2030. Visión de la nación, ejes y sectores estratégicos y los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución para el período 2016-2021) demuestra que el trabajo recibe una atención particular y perfectamente distinguible en cada uno de esos documentos, que puede ser entendida como una clara invitación a participar en el proceso de actualización; pero que esa invitación no tiene aún el alcance y la profundidad que merece el trabajo, en tanto
  1. no tiene un programa de intervención particular, como sí la economía,
  2. no se distingue como esfera básica para el ejercicio del poder por el sujeto popular, y
  3. no se le reconoce su fuerza determinante ni su capacidad transformadora para el conjunto de las relaciones sociales.
El trabajo y los trabajadores cubanos han sido convocados explícitamente a participar en la Actualización del modelo nacional de desarrollo económico y social. Pero esa “participación”, muchas veces aludida, no parece ir más allá de la movilización de los trabajadores en respaldo —y, con suerte, para el completamiento o enriquecimiento— de los planes y proyectos diseñados en un centro hegemónico. Los colectivos no son reconocidos como sujetos de poder.
Como actividad no es objeto de ningún perfeccionamiento específico, todo queda en los planos tradicionales de la exigencia y el control y la exhortación al mejor desempeño; de hecho, las tecnologías aplicables a las formas de cooperación en el trabajo no son mencionadas por ningún documento, al tiempo que la visión salarista no parece superada ni puesta a debate.
Por otra parte, la institucionalidad obrera aparece virtualmente omitida de toda esta perspectiva estratégica, sin mención alguna al papel que Lenin les reservaba como “escuela de administración”. En fin, los trabajadores, el trabajo y sus instituciones impresionan como convidados de piedra a la mesa de la actualización.
¿Esto qué puede significar? Parto de varias convicciones paradigmáticas:
  • No hay socialismo sin emancipación del trabajo.
  • No hay emancipación del trabajo sin aplicación del principio de realización de la propiedad social sobre los medios de producción.
  • No es posible aplicar este principio sin real ejercicio del poder popular por los trabajadores y sus colectivos, a través de sus instituciones.
  • No hay poder real de los trabajadores que coexista con una concepción gravitacional de la participación democrática y una perspectiva salarista de la distribución de la riqueza.
El año 2019 tiene que ser clave para la construcción del socialismo y debemos comprender, tanto académicos como decisores y trabajadores, que esto es una labor profundamente cultural. En las bases de todo el edificio de la sociedad está la cultura del trabajo y todo lo que se asocia a cómo se produce y reproduce la vida. Por eso no explota solo el capitalista, sino también la sociedad y la cultura del egoísmo que da como resultado un ser humano dependiente de sus sentidos primarios. Construir el socialismo pasa por deconstruir esa cultura de la explotación que hoy es hegemónica, como viera Gramsci. Ese proceso comienza por las actividades vitales del ser humano, como es el caso del trabajo, pero transcurre en paralelo en todos los espacios de su construcción civilizatoria. Hacia allí debemos marchar para no ser arrastrados, como el mítico Don Juan, al infierno del capitalismo más salvaje, dependiente y subdesarrollado, para no volver a la barbarie, como alertara Rosa Luxemburgo.
Es imprescindible desarrollar un programa con la asesoría científica necesaria —y posible— para promover y afirmar en todos los colectivos laborales una cultura del trabajo participativa y emancipatoria.
No se trata de “darle más participación a los trabajadores” ¿Quién está capacitado, y según qué diseño, para hacer esa “donación” de competencias decisionales? Se trata de vivir participativamente, en libertad y en creación, con todos los derechos a disfrutar los éxitos y logros y con toda la responsabilidad para asumir y responder por los fracasos. 2019 debe ser el año de esa libertad, libertad que es, como dijera Martí “el comienzo de la vida”.
Foto de portada: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Referencias
Aja, A. (2019) “Actualización de la situación de la dinámica demográfica del país”. Presentación en el Taller de la Red de Estudios de Población, Centro de Estudios Demográficos (CEDEM),
Universidad de La Habana. Febrero.

Antunes, R., Bialakowsky, A. L., Partida, R., y Costa, M. I. (2005) (comps.) Trabajo y capitalismo entre siglos en Latinoamérica. El trabajo entre la perennidad y la superfluidad, Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad de Guadalajara y Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), Guadalajara, 9-22.
Martín, J. L. (2018a) “Entre el proyecto social y la actualización”. Ponencia presentada al III Taller “Cultura y desigualdad. Aspectos teóricos y metodológicos para el estudio de las desigualdades sociales”. Instituto Juan Marinello. Noviembre.
Martín J. L. (2018b) “El trabajo. Convidado de piedra de la actualización”. Ponencia presentada al Simposio Nacional CIPS. Octubre.
ONEI. Anuario Estadístico de Cuba, 2013, 2014, 2015.

 [1] Según datos suministrados por Margarita González, Ministra de Trabajo y Seguridad Social, publicados en el periódico Granma, el 1 de febrero de este año.
[2] Dato siempre llamativo es que el llamado trabajo por cuenta propia agrupaba 580 828 personas al cierre de 2018: 29% jóvenes, 34% mujeres y 15 y 10% de trabajadores asalariados estatales y jubilados respectivamente. No debe pasar inadvertido que 26% del total lo componen trabajadores privados por cuenta ajena, o sea empleados de un titular de algún negocio (Juventud Rebelde, 21 de febrero de 2019).

Díaz-Canel: Recursos de la provincia y del municipio son preciso incluirlos en el Plan de la Economía

Cuba

Díaz-Canel en el balance anual de Economía y Planificación
A defender la autonomía de los municipios desde la planificación, llamó Miguel Díaz-Canel, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, al intervenir en el balance anual del Ministerio de Economía y Planificación (MEP).
El mandatario destacó que este es precisamente uno de los retos de la nueva Carta Magna, aprobada por la Asamblea Nacional y ratificada por el 86,85 por ciento de los votos emitidos por los electores.
Esta iniciativa busca que los territorios sean capaces de desarrollarse con sus propias fuerzas y con las interrelaciones que hagan, expresó Díaz-Canel, a la vez que aseguró que las visitas gubernamentales a las provincias han permitido comprender que hay recursos de la provincia y del municipio que es preciso incluirlos en el Plan de la Economía.
Mientras más desarrollemos los municipios aquí podremos centrarnos más en lo estratégico, dijo el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
Díaz-Canel expresó también que a partir de la ratificación de la nueva Ley de leyes se desarrollará un intenso ejercicio legislativo en el cual el MEP deberá desempeñar un rol importante.
El mandatario dialogó, además, sobre la importancia de incrementar las exportaciones para impulsar el desarrollo del país, y señaló que es preciso que cuando las entidades soliciten financiamiento para una inversión sean capaces de devolver ese fondo a partir de sus propios resultados.
Insistió en la importancia de defender los encadenamientos productivos con la inversión extranjera, el turismo –locomotora de la economía- y el sector no estatal.
Asimismo comentó que es vital potenciar la empresa estatal, hacer una gestión de gobierno que sea transparente y participativa, y emplear más la innovación científica en pos del desarrollo.

Enfrentar la colonización neoliberal desde la Cultura
Balance anual del Mincult
La historia es un permanente proceso de cambio y movimiento, pero la política cultural de la Revolución Cubana sigue teniendo sus ideas esenciales en el discurso Palabras a los Intelectuales, del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, señaló la doctora Graziella Pogolotti, durante una intervención medular en el balance del año 2018 del Ministerio de Cultura (Mincult), que sesionó la víspera en la capital.
La democratización de la cultura y la necesidad de unir, de sumar a todos, fueron destacados por la intelectual cubana como dos de los principios defendidos por el líder histórico de la Revolución aquel 30 de junio de 1961 en la Biblioteca Nacional José Martí, los que continúan siendo lineamientos válidos hoy, cuando vivimos circunstancias donde la confrontación cultural ha alcanzado niveles que entonces no tenía, explicó.
El resumen de trabajo del Mincult se celebró en el teatro del Museo Nacional, con la asistencia de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros; Víctor Gaute López, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido; Miguel Barnet Laza, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), y Alpidio Alonso Grau, titular del organismo, entre otros dirigentes del Partido y el Gobierno.
A propósito de los comentarios de la Pogolotti sobre la política cultural de la Revolución, con los cuales coincidió, el mandatario cubano comentó que aún no está totalmente concretada la conceptualización de esas ideas de Fidel, lo cual es un propósito del Programa de Desarrollo Cultural hasta 2030, uno de los planes que se chequean sistemáticamente por el Gobierno para su cabal cumplimiento.
El arte y el hacer
El encuentro tuvo como guía un informe de balance en el que se recogió, a pedido del Gobierno meses atrás, el banco de problemas del Ministerio, así como la solución de este, siempre bajo el principio de metas a corto, mediano y largo plazos. También presentó los objetivos y prioridades de trabajo del organismo para 2019, resumidos en 30 medidas dirigidas a acrecentar y perfeccionar el hacer cultural en el país.
Año de intenso trabajo, el 2018 concluyó con «la elaboración del Programa de Desarrollo Cultural, que se articula con las Bases del Plan de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030 y el Banco de Problemas del Ministerio», reza el documento.
El sistema de cultura —agrega— continuó las políticas aprobadas como parte de la implementación de los Lineamientos, así como mantuvo entre sus prioridades la preservación y promoción del patrimonio cultural material e inmaterial y el Programa de Memoria Histórica, entre otros.
En el período se continuó la restructuración gradual de la red de centros de la enseñanza artística y se reabrió la carrera de profesor-instructor de arte en el curso 2017-2018. Se trabajó en el perfeccionamiento de los planes de estudio y programas de centros docentes especializados en las artes, cuyos estudiantes, además, se insertaron en proyectos socioculturales en las comunidades.
La programación cultural en 2018 —abunda— estuvo caracterizada por su intensidad y diversidad, la música continúa siendo la manifestación de mayor convocatoria e impacto.
Uno de los temas más debatidos el pasado año, el Decreto 349, destinado a la protección de la cultura en los espacios públicos, también fue analizado. Se reconoce que la normativa generó “insatisfacciones y estados de opinión que fueron (y continúan siendo) manipulados por medios de prensa enemigos y por elementos de la contrarrevolución, que sembraron confusión al interior del sector artístico, especialmente en el ámbito de las artes plásticas en la capital”.
En respuesta a la situación originada, “se crearon varios espacios para la información detallada y el diálogo con escritores, artistas y promotores culturales de todo el país, y se articuló, de conjunto con la AHS y la Uneac, un grupo de trabajo para la redacción de la norma complementaria, que tomó en cuenta opiniones recibidas”.
Todo este proceso —se expone— “evidenció la necesidad de rediseñar y sistematizar los espacios de información y diálogo de las instituciones con el movimiento intelectual y artístico, en los que se produzca una participación real de estos en los análisis y decisiones sobre temas de política cultural”. 
Cultura siempre es debate
La calidad de la programación de las instituciones culturales; la necesidad de establecer las jerarquías artísticas y que esta sea respetada por todos; la urgencia de una crítica artístico-literaria de calidad; la lucha en las redes sociales; la capacitación de los cuadros del Mincult fueron temas debatidos en el balance del organismo.
“La esencia de lo que tenemos que hacer hoy está en identificar las problemáticas fundamentales que estamos viviendo, sobre todo en lo ideológico, y buscar una interpretación y una proyección desde la cultura”, señaló, por su parte, Díaz-Canel.
El mundo en que vivimos, donde se alienta la guerra, donde está cada vez más consolidado el hegemonismo y la injerencia, donde impera una plataforma de colonización neoliberal y hay una lucha mediática tremenda que convierte la mentira en verdad virtual, donde hay una guerra económica que tiene una expresión en lo ideológico, “la lucha es cultural y el tema es de ideas y de identidades, y estas hay que defenderlas desde la cultura, hay que enfrentarse a esa plataforma que nos quieren imponer desde la cultura”, reflexionó .
El mandatario explicó que la crisis del capitalismo está engendrando, en su salida, que es el neoliberalismo, programas conservadores que se imponen y se asimilan por las masas. Manipulan un grupo de elementos que involucran de forma muy perversa determinados fenómenos, un ejemplo de lo cual es la migración, con su consiguiente xenofobia, racismo, fundamentalismo. Llevan el fenómeno al plano del nacionalismo y la gente termina repudiando el fenómeno —la migración— y no las causas de él, que es el neoliberalismo.
También —agregó— está el mito de la empresa privada. Han hecho creer que lo privado lo resuelve todo y eso lo apoyan con el concepto neoliberal del Estado mínimo. Todo lo que es institucional, todo lo que es Estado, no sirve, todo hay que llevarlo a la empresa privada, hay que privatizar, dicen.
Este montaje tiene un componente mediático importante, en el que los medios de comunicación actúan como partidos políticos, a lo que se suma los problemas que han tenido las izquierdas. Esto es lo que explica un grupo de fracasos de la izquierda, sobre todo latinoamericana, señaló.
Para enfrentar todo eso, estoy de acuerdo con lo que planteaba la doctora Pogolotti. Tenemos que influir mucho más desde la cultura, desde la identidad, en la formación integral de las nuevas generaciones, que tiene que ser esencialmente humanista, enfatizó Díaz-Canel:
    ¿Qué es lo que está tratando de hacer el imperialismo? Estandarizar una sola cultura, tratar de quebrarnos las identidades a todos los países, que la gente vea como obsoletos su cultura, sus símbolos, su identidad, que los desprecien, y que millones de gentes del mundo, de diferentes edades, asuman la cultura de ellos.
    Tenemos que priorizar esa batalla cultural, que pasa por el diálogo, por la participación y por el debate. Tenemos que desarrollar más espacios de debate para discutir todo lo que se ha debatido aquí (en la asamblea de balance del Mincult) con un mayor número de personas, con intelectuales, con historiadores, con artistas. Hay que darles mayor participación a las personas para que puedan expresar sus ideas y puedan aportar a lo que queremos hacer.
Fallos de programación
A propósito de las fallas en la programación cultural en el país, que no siempre tiene la calidad que debe, el Presidente cubano rechazó las incoherencias en este sentido, las que no solo se manifiestan en el ámbito no estatal, sino también en el estatal, incluso en el de instituciones culturales.
“La política cultural de la Revolución es una sola, y tiene que estar en todos los ámbitos, y el papel rector en su implementación es del Ministerio de Cultura, que tiene toda la autoridad sobre esto, dada por el Gobierno”. Es esta una de las principales direcciones del trabajo cultural en el país.
Díaz-Canel orientó también, en el trabajo del sistema de relaciones internacionales, proyectar el debate cultural de la Revolución en América Latina, el Caribe y el mundo, creando espacios en los cuales asumamos este debate, una de cuyas vías es apoyar más el trabajo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad de forma cotidiana.
El último tema abordado por el mandatario fue lo relacionado con la nueva Constitución de la República, la que impone nuevos desafíos, como el fortalecimiento de la autonomía de los municipios, donde las instituciones culturales actúan, y la complementación de la Carta Magna con las leyes que se requieren, tanto en el ámbito artístico como en la interrelación del Mincult con otros organismos en el ámbito cultural.

Juraguá se transforma y crece

Las producciones relacionadas con el autoabastecimiento en Juraguá son expendidas en 25 puntos, mercados y placitas. Foto: Julio Martínez Molina
ABREUS, Cienfuegos.–La Empresa Agropecuaria Juraguá, importante polo productivo de esta provincia y de referencia en el país por sus sólidos pasos en el impulso de la producción agropecuaria logró, en 2018, 35 970 toneladas de cultivos varios.
A pesar del daño ocasionado a sus siembras por la tormenta subtropical Alberto, sus 650 trabajadores pusieron el pecho a la situación y, con esfuerzo constante e intencionalidad, se sobrepusieron para, además, aportar 460 toneladas de frijol.
A esos indicadores se suman los 850 000 litros de leche para la industria y 40 toneladas de carbón de marabú dirigidas a la exportación.
De acuerdo con lo expuesto a Granma por Rolando Pérez Ramos, director general de Juraguá, tales números, vistos de forma conjunta, hablan de un incremento productivo de más del 6 % con relación a 2017. Así ha sido durante el más reciente lustro, siempre en ascenso.
Él fundamenta tal despegue en el apoyo del Estado cubano a este polo, en inversiones, máquinas de riego, tractores y recursos. Y en la estabilidad de su fuerza de trabajo, acogida a un ventajoso sistema de pago por resultados, y del trabajo del consejo de Dirección.
Su bonanza productiva la revierte la Empresa Agropecuaria en el programa de autoabastecimiento municipal. Juraguá no solo sustituye importaciones; también es un activo resorte en la entrega de 20,6 libras per cápita a 30 195 habitantes.
Entre las personas beneficiadas con las producciones de Juraguá se encuentran las de la Ciudad Nuclear, donde  cada placita está muy bien abastecida de alimentos extraídos de los cercanos campos.
Tal cantidad de libras por habitantes respalda, además, a la población de otros sitios del municipio de Abreus como Constancia, Charcas, Juraguá y la cabecera municipal, entre otros.
Las producciones de la Empresa  benefician a los moradores de la ciudad de Cienfuegos y de la capital cubana.
Afirma Pérez Ramos que al programa de autoabastecimiento tributan las ocho formas productivas de la Empresa (cinco granjas y tres cooperativas de crédito y servicios: Niceto Pérez, Manuel Ascunce Domenech y Rigoberto Pérez Leyva).
Las producciones relacionadas con el autoabastecimiento son expendidas en 25 puntos, mercados y placitas. El objetivo en 2019 es llegar a 26 libras por habitante.


Entre las personas beneficiadas con las producciones de Juraguá se encuentran las de la Ciudad Nuclear.Foto: Julio Martínez Molina
LA ESTRATEGIA
Sobre la estrategia para garantizar el cumplimiento del programa de autoabastecimiento municipal, el director general precisó que la esencia radica en una correcta observancia del sistema de siembras, montar un buen programa de clones de ciclo corto y largo, y estabilizar el plátano y el boniato: cultivos del año completo, como igual están logrando ahora con la frutabomba y algunas hortalizas.
Alis Portelles Suárez, jefe de la granja 1, subraya que para que el ciclo productivo de esos renglones se mantenga a lo largo de todo el calendario, han implementado el llamado escalonamiento de las plantaciones (explicado en forma clara: siempre hay un área en crecimiento y otra en producción.
Cuando se recoge una cosecha, hay otra por recolectar, sin intermitencias).
Maritza Díaz y Ramiro Labrada, trabajadores de la granja 2, comentan que la belleza de las plantaciones de plátano que identifican a Juraguá responden a sus permanentes atenciones culturales: conducción a la planta, deshoje, deshije, riego y fertilización.

Ellos y su compañera, la sembradora de boniato Caridad Mota Rodríguez, aprecian que aquí la estabilidad de los obreros influye mucho en la atención a los sembradíos. Todos perciben ingresos mensuales que frisan o superan los 2 000 pesos.
Eleodoro (Lolo) Rivero, fundador de Juraguá, se reincorporó al trabajo en el campo, pese a sus 80 años cumplidos. Él dice que la Empresa está resplandeciente y en franca expansión.

MILES DE HECTÁREAS GANADAS AL MARABÚ

En los dos años más recientes, en esta Empresa Agropecuaria han recuperado 1 300 hectáreas, antes llenas de marabú. El principal reto estriba en rescatar, antes de 2020, las 1 500 que todavía quedan cubiertas del arbusto: herencia de la situación involutiva ocurrida en el enclave agrícola durante el periodo especial.
Una vez ganada al marabú la superficie restante, en este bastión agrícola habrían en producción más de 5 000 hectáreas de cultivos varios (en estos momentos son 3 500 hectáreas), a las que se unen otras 4 000 destinadas a la ganadería.
En la campaña de siembra de frío, la cual comenzó en septiembre y finalizó en febrero, se siembran 2 400 hectáreas, superficie cultivable cuyo 65 % ha sido arrebatada al marabú.
En tal lapso es plantado boniato, calabaza, yuca, plátano, tomate, frutabomba, maíz y frijoles para la sustitución de importaciones.
Apunta el director de Juraguá que, ante la insuficiencia de recursos químicos que afronta el país, han establecido alternativas como desarrollar un trabajo más intencionado y serio en la agrotecnia (chapea y el resto de las atenciones culturales); una buena siembra previa para que los cultivos nazcan en condiciones favorables y el empleo de medios orgánicos y biológicos, varios de los cuales está suministrando Labiofam.
Contra esta dificultad también podremos, como con la tormenta Alberto y cuanta aparezca en el camino, asegura Rolando Pérez Ramos. No se trata de vanagloria sin razón, sino exactamente de la forma de enfrentar las dificultades, del estilo de trabajo de esta gente y de cuánto le están demostrando al país con su profesionalidad y sudor.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Mutaciones del capitalismo

Alejandro Nadal, La Jornada

Una pregunta en la Grecia clásica, cercana al asombro de Aristóteles en su visión sobre la naturaleza de las cosas, era la siguiente: ¿qué es lo que hace que las cosas perduren en el tiempo y que no se desintegren mientras discurrimos sobre ellas? En su Metafísica, el pensador griego marcó varias importantes líneas de análisis que sería bueno recuperar. Para colocar esa interrogante en otros términos, ¿cómo podemos saber cuando un objeto ha perdido su esencia y se ha transformado en otra cosa?

Es una pregunta rica en posibilidades cuando la dirigimos al capitalismo. ¿Hasta dónde puede mutar el capitalismo sin que se convierta en un sistema social distinto? La pregunta puede parecer extraña, porque estamos acostumbrados a pensar que el capitalismo solamente es capaz de cambiar radicalmente como por una crisis o una revolución. Es menos común pensar en esos cambios graduales, de tiempo lento, que poco a poco transforman la esencia de un objeto hasta desfigurarlo y convertirlo en algo irreconocible.

El capitalismo, como todas las formaciones sociales, está siempre en evolución. Ya sabemos que las fuerzas que dieron cuerpo al capitalismo como formación social muestran que el capitalismo es una organización social de producción, distribución y consumo históricamente determinada. Y así como tuvo un origen agrario en la Inglaterra del siglo XVII, hoy el capitalismo se está transformando en algo que podría dar nacimiento a un conjunto de relaciones sociales esencialmente diferentes en el futuro cercano.

Hoy, la evolución del capitalismo está marcada por dos fuerzas de dimensiones históricas. La primera tiene que ver con la relación salarial que está en el corazón del capitalismo y es la base sobre la cual se erige el vínculo de explotación y la fórmula de su circulación monetaria.

Pero en los pasados 50 años la función del salario en el capitalismo se ha ido distorsionando. El estancamiento de los salarios en la mayor parte de las economías desarrolladas es resultado histórico de la lucha contra la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. La lucha en contra de las instituciones que la clase trabajadora pudo erigir en defensa del salario, ya sea mediante el desmantelamiento de sindicatos o de procesos como la subcontratación, ha llevado a una profunda deformación de la relación salarial.

Desde principios de los años 1970 el estancamiento de los salarios, tanto en Estados Unidos como en Europa, trajo aparejada una transformación en la estructura del capitalismo: el salario ha dejado de ser la principal referencia para la reproducción de la fuerza de trabajo. Hoy, el crédito se ha convertido en instrumento clave para asegurar la regeneración de la clase trabajadora y para mantener su nivel de vida.

En la actualidad no sólo existe un fuerte rezago salarial y un problema de insuficiencia para la clase trabajadora. También estamos en presencia de un cambio cualitativo por el endeudamiento. Es claro que el vínculo salarial tiene un estatuto esencialmente diferente al del crédito en la reproducción social. Actualmente, debido al creciente endeudamiento el capital financiero puede apropiarse de una parte del ingreso de los trabajadores. Y así se consuma un doble golpe contra la clase trabajadora: estancamiento salarial y extracción financiera.

La expansión del sector financiero es la segunda fuerza que está dejando una profunda huella sobre las relaciones capitalistas de producción. El endeudamiento finalmente se ha convertido en un componente especialmente importante en la reproducción de todo el sistema productivo. Pero, además, la racionalidad de la esfera de las finanzas, en donde se pasa directamente de una masa de dinero a una cantidad mayor de dinero sin transitar por la producción, ha terminado por contagiar a empresas y asalariados con el virus del enriquecimiento instantáneo. La especulación y el uso de las hojas de balance para apuntalar la rentabilidad son dos resultados de este proceso.

En el contexto de una tasa de ganancia a la baja en el sector no financiero, la sed de rentabilidad es saciada cada vez con más fuerza mediante la especulación. El fenómeno de la financiarización está estirando al capitalismo y lo ha estado transformando desde hace ya más de cuatro décadas.

Es obvio que el hecho de que el capitalismo esté mutando y deformándose no necesariamente significa que estaremos pasando a una formación social más justa y benigna. La deformación del modo de producción capitalista conlleva varios peligros. La inestabilidad internacional ya es considerable debido a la lucha por la hegemonía monetaria, comercial y militar. Pero si además le agregamos la fractura que puede producirse con estas mutaciones del capitalismo, los riesgos pueden incrementarse de manera exponencial.

El capitalismo podría perder su esencia por un rompimiento del vínculo salarial o por el exceso que significa la financiarización. Las fuerzas políticas de la izquierda deben estar atentas a estas mutaciones y sus efectos.

En Cuba moderna tecnología para restituir playas y costas


Con la adquisición de una embarcación para el dragado, consistente en una moderna tecnología de succión en marcha, se contribuirá a la restauración de playas, costas y a otras acciones de preservación medioambiental, muchas asociadas a la Tarea Vida, Plan del Estado cubano para el enfrentamiento al cambio climático.

Al celebrar el arribo del buque draga al Puerto de La Habana, el titular del Ministerio de la Construcción, René Mesa Villafaña, señaló que el propósito esencial es revertir los efectos negativos de ese fenómeno asociado al calentamiento global.

En lo sucesivo se deben incorporar otras tareas asociadas a la gestión y mantenimiento portuario, así como a la obtención de volúmenes de arena para la fabricación de materiales, agregó.

El Ministro subrayó la importancia de contar con este equipamiento de avanzada, gracias a lo cual el país se ahorrará varios millones en divisas cada año, debido a que la contratación de esos servicios o equipos a compañías foráneas resulta muy costosa.

Precisó que ese Ministerio emprende otros proyectos, sobre todo en la esfera marítimo-portuaria, y a partir de las oportunidades y negocios establecidos en la cartera actual de inversiones que ofrece posibilidades y potencialidades en todas las ramas y sectores de la economía.

Confeccionada por la compañía holandesa Royal IHC, líder en construcción naval a escala mundial, la draga se adquirió a un costo de 28 millones de euros, negociados por la vía crediticia a 10 años, y de acuerdo con las previsiones, el tiempo de recuperación de la inversión ronda los siete años.

Juan Carlos Poyeaux, especialista al frente del proyecto, explicó que en junio venidero ya debe entrar completamente en funcionamiento el equipo, que cuenta con un tiempo de vida útil de dos decenios, operando con eficiencia, y debe comenzar sus labores en el vertimiento de 1 300 000 metros cúbicos de arena en el balneario turístico de Varadero, en la provincia de Matanzas, a unos 150 kilómetros al este de La Habana. 

Indicó que la prioridad de la embarcación son los trabajos relacionados con la Tarea Vida, pues incluye lo referente a los vertimientos de arena en todas las playas y costas de este archipiélago antillano al abarcar en primera instancia las penínsulas y la cayería norte, e incluso el dragado de zonas portuarias.

La draga es un equipo que se utiliza para excavar material debajo del nivel de agua y luego elevarlo hasta la superficie; alcanza hasta 30 metros de profundidad, posibilita el bombeo a 4 500 metros de distancia y es capaz de procesar cada día unos 15 000 metros cúbicos de arena, la mayor capacidad instalada en el país.

El director general de la Empresa Constructora de Obras Marítimas, perteneciente al Ministerio de la Construcción, Alberto Martínez Hernández, apuntó que la embarcación está dotada de una moderna tecnología y se fabricó específicamente para Cuba, a partir de sus requerimientos técnicos, entre estos, el de no calar nunca más de cinco o seis metros, que el brazo de succión alcance hasta 30 metros de profundidad, así como que la capacidad de carga sea de 3 500 metros cúbicos de materiales.

Comentó que para tratar de mantener la sostenibilidad, los proveedores europeos garantizan el suministro de partes y piezas de repuesto, y el entrenamiento y capacitación del personal previsto en la tripulación que consta de unos 18 trabajadores con diferentes funciones desde la oficialidad, los operarios y la marinería en general.

Abundó en que la tecnología con que contaba Cuba no permitía cubrir todas las necesidades en cuanto a la recuperación de las playas, pero esta draga logra satisfacer esas demandas y permitir un cuantioso ahorro ( la Mayor de las Antillas eroga cada año entre ocho y 14 millones de euros en esa actividad tan costosa).

En cuanto a los propósitos más inmediatos especificó que prevén establecer convenios de colaboración con las compañías en operaciones para efectuar el dragado en el país, sobre lo cual ya suscriben cartas de intención y se evalúan modalidades de trabajo junto con la Royal IHC.

Ya asumen la realización de los trámites de registros del buque, la legalización de su documentación y otros requerimientos para alistarlo dentro de un mes y en breve tiempo apoyar las acciones y medidas de enfrentamiento, mitigación y/o adaptación ante los efectos del cambio climático, como es el caso del estrechamiento de la franja de arena en nuestras playas.

La gerente comercial de IHC para Cuba, Marian Rodríguez Suárez, reconoció el apoyo gubernamental para la ejecución de este proyecto, antecedido por un proceso largo de negociación, complicado para ambas partes pero ya coronado con el éxito al lograr tener en aguas cubanas a la nueva y moderna embarcación.

Insistió en que la firma holandesa augura una cooperación más estrecha a partir de los fundamentos que ofrecen proyectos como este, para facilitar su avance en el futuro más cercano.

“No somos solamente constructores -dijo- , sino que brindamos apoyo durante toda la vida útil de la draga, servicios de asistencia para el mantenimiento, suministro de piezas, pues lo que no queremos es ver la draga parada y para eso, haremos todo lo que podamos.”

Aprobada en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel primera compañía con capital quebequés (+Fotos)

Creado el Miércoles, 27 Febrero 2019 17:36 | José Armando Fernández Salazar | Foto: Internet
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La Habana, 27 feb ( ACN) WYM Group, S.A. se convirtió en la primera compañía de capital quebequés en establecerse en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), para la producción y comercialización de papel tisú y productos de limpieza.  
      

Una nota de prensa de la zona económica explica que esta filial cubana de la sociedad canadiense Group Wym está autorizada a operar en Cuba por 25 años a partir de su inscripción en el Registro Mercantil y producirá también servilletas, pañuelos desechables, papel de cocina y detergentes líquidos para uso doméstico y comercial.
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   La planta, que se ubicará en el Sector A, contará con equipamiento de alta tecnología y podrá generar parte de la energía eléctrica mediante paneles solares en su cubierta y sus producciones contarán con altos estándares de calidad y se destinarán a la exportación y el mercado nacional.

   A tono con la estrategia de desarrollo para la Zona, se prevé que la fábrica obtenga parte de sus materias primas en Cuba, fortaleciendo los encadenamientos productivos con el resto de la economía cubana.

   El Grupo Wym INC., radicado en la provincia de Quebec, se dedica al desarrollo internacional, la gestión de proyectos, y la elaboración de productos sanitarios, sector al que están vinculados desde 1998.


Comienza bien el año polo exportador de Ciego de Ávila

Por Lubia Ulloa Trujillo (ACN) ECONOMÍA 27 Febrero 2019

El primer polo exportador de Ciego de Ávila, integrado por varias entidades agrícolas del territorio, ratifica su valía al ingresar a la economía nacional 630 200 dólares por concepto de ventas al exterior y 248 400 pesos convertibles por sustitución de importaciones, en el primer mes del actual año.

Domingo Escalante Pérez, director de Comercio Exterior en la Empresa Agroindustrial Ceballos, primera en la provincia a la que se le dio capacidad exportadora y líder del grupo, informó a la ACN que esa cifra equivale al envío de 1 300 toneladas de productos a otras naciones y a la Estancia, entidad cubana encargada de elaborar los jugos que se expenden en la Cadena de Tiendas.
Las Empresas agrícolas La Cuba, Cubasoy y Arnaldo Ramírez, tres de las que integran el polo, aportaron carbón vegetal, mientras, Agroindustrial Ceballos, además de este tipo de combustible, contribuyó con piña, jugos concentrados de toronja y de mango, ají picante, puré de mango aséptico y papaya sulfitada, agregó el directivo.
En 2018, Agroindustrial Ceballos cerró con nueve millones 136 000 pesos en sus ventas a otras latitudes, y, para este año, el propósito es superar los ocho millones 600 000 pesos, explicó Escalante Pérez.
Está previsto concluir febrero con el envío de 1 800 toneladas de esos productos cosechados y procesados en el territorio, dijo la fuente.
Agroindustrial Ceballos, en los últimos 10 años, invirtió unos 21 millones de dólares en la ampliación y modernización de su tecnología, lo cual permite triplicar los niveles de procesamiento de frutas y vegetales, con la consiguiente diversificación de las producciones, mejorar la calidad e inocuidad de los alimentos y disminuir el consumo de los portadores energéticos.
Entre las empresas que forman el polo exportador avileño se distinguen La Cuba, principal productora de plátano fruta del país; Cubasoy, la mayor entidad agrícola de la nación, con una potencialidad tecnológica apta para dar respuesta productiva que respalde todas sus inversiones; y la agropecuaria Arnaldo Ramírez, también entre las punteras en Ciego de Ávila.
También están, en ese grupo de vanguardia, los departamentos agrícolas Suelo y Sanidad Vegetal, el Centro de Bioplantas y la Universidad Máximo Gómez Báez.