Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 31 de julio de 2021

La ONEI concluye la publicación del Anuario Estadistico 2020.

Por Humberto Herrera Carlés

La Oficina Nacional de Estadística e Información ( ONEI) ha concluído la publicación del Anuario Estadístico del 2020 con sus 23 capítulos, todos en PDF, Excel y con gráficos. No recuerdo un año en que esto ocurriera, tan temprano, siempre era angustiosa la espera,  sobre todo con el capítulo de Cuentas Nacionales.  

Anuario Estadístico de Cuba. Año 2020 Enero-Diciembre 2020
AEC por partes 

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En la información de llegadas de visitantes internacionales que en el 2020 estuvo meses sin publicarse, hace días está publicada la información !!! Hasta junio del 2021 !!!!. http://www.onei.gob.cu/node/14661

Además el pasado 13 de julio del 2021 se publicó el Informe Nacional Voluntario de la República de Cuba es el primero que se presenta ante el Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible http://www.onei.gob.cu/node/16266

Es enorme el esfuerzo realizado, en estos tiempos de pandemia, por el colectivo de la ONEI para brindar la información oportuna, y con transparencia, que todos nos merecemos tener, y merece el mayor de los reconocimientos.  

Sigo insistiendo que no hay sobre Cuba y su economía,  ningún informe  mas objetivo y completo  que el que pueda hacer la ONEI. The Economist desde 1946 , con sus informes de todas las economías del mundo The Economist Intelligence Unit (EIU), ofrece también su perspectiva sobre Cuba, y a falta de mejor información, los economistas del patio, utilizamos el mismo cuando lo conseguimos. La versión mas completa son los 1 225 usd al año por los 12 meses. ¿La ONEI no pudiera hacer uno de manera electrónica como el mencionado,  mensual y venderlo a un precio adecuado a todos los interesados en moneda nacional y/o divisa según se trate?.  No solo estoy seguro de que sería una fuente de ingreso importante para la institución,  sino lo que es mas importante, un referente mundial sobre la economía cubana. 

Les comparto para finalizar  algunos gráficos de la ONEI.








Bueno, hay tanta información como se quiera de la economía cubana, hay que dedicarle tiempo para asimilar la misma. 

En el I semestre del 2021  según se informó en la reunión del Consejo de Ministros hubo un descenso de la economía del (-2.0 %).  Los organismos decisores  además de la información de cada ministerio, tienen la de la ONEI  para tomar las decisiones relevantes para incrementar la producción de alimentos y su sostenibilidad en el tiempo, aumentar las exportaciones, disminuir las importaciones de combustible, contener la espiral inflacionaria, reorientar las inversiones, incrementar la productividad del trabajo y el salario real realizando además las transformaciones en la empresa estatal, cooperativas y mipymes,  mas incentivar el desarrollo local, en todos los sectores de la economía,  y fortalecer la defensa del país. 
 

De oportunidades y otros demonios en la reforma monetaria cubana


Pavel Vidal Alejandro. ARI/71 - 27/7/2021

Edificio bancario en Matanzas, Cuba. Foto: Panther (Wikimedia Commons)(CC-BY-SA-3.0)

Tema

Impulsada por la devaluación del peso, Cuba avanza hacia un modelo de economía mixta, al menos en términos de empleo.

Resumen

Son varios los demonios que acechan el éxito de la reforma monetaria cubana. La aceleración de la inflación, el estrafalario déficit fiscal y la sobreexposición del sistema bancario son algunos a los que habrá que afrontar con adecuadas estrategias de política económica. Es importante que se logren materializar las diferentes oportunidades que aparecen tras la devaluación del peso cubano, pues para eso se tomó la decisión aun en el peor momento que atraviesa la economía cubana tras la desaparición de la Unión Soviética. Las oportunidades que se generan con la reforma monetaria están asociadas sobre todo a dos tipos de impacto: un cambio de incentivos económicos y un shock de transparencia.

Análisis

Entre enero y abril del presente año, el Banco Central de Cuba ya había retirado el 80% de los pesos convertibles (CUC) en poder del público. En junio se completó la sustitución para que el peso cubano quedara como única moneda nacional en circulación, después de 25 años de coexistencia entre los dos signos monetarios. Para poder instrumentar tal sustitución, el Banco Central devaluó en enero 24 veces la tasa de cambio oficial del peso cubano. Después de estos pasos, la economía comenzará a operar desde el segundo semestre de este año con un sistema monetario y cambiario mejor organizado y transparente, aunque con varios temas pendientes por resolver.

Dado que el inicio de la reforma monetaria ha coincidido con el impacto de la pandemia y con una situación económica y financiera en extremo delicada, algunos de los objetivos de la devaluación no se alcanzarán de inmediato. Pocos dólares están entrando a la economía y eso ha impedido que el peso cubano se reinstaure con plena convertibilidad. El control de cambio y los mecanismos discrecionales para manejar las pocas divisas disponibles siguen en pie. Mientras el Banco Central unifica las tasas de cambio oficiales en 24 pesos por dólar, en el mercado paralelo se ha depreciado hasta alrededor de 60 pesos por dólar. Para lidiar con las escaseces de la crisis, el gobierno ha venido dolarizando algunos mercados. Por tanto, por ahora, la reforma monetaria no llega a cumplimentar la anhelada unificación monetaria total de la economía.

La crisis de balanza de pagos y la profunda recesión también han amplificado las disrupciones e inestabilidades, que en algún grado eran previsibles como consecuencia de la drástica devaluación del peso, pero han superado lo calculado teóricamente. En la práctica, la inflación ha sobrepasado las estimaciones oficiales y es probable que supere el 500% este año, con un déficit fiscal que se ubica por encima del 20% del PIB y con los bancos quedando con una alta exposición al expandir el crédito para amortiguar los impactos en el sector empresarial estatal y para financiar el hueco fiscal. Sin un mercado competitivo, el ajuste de los precios relativos tras la devaluación ha resultado mucho más enredado de lo previsto. En medio de una aguda escasez de insumos y financiación, le resulta mucho más difícil al sector empresarial ajustarse y reaccionar a los nuevos vectores de precio. En estas circunstancias, la elasticidad de la oferta al cambio de precios relativos se reduce, al menos en el corto plazo.

La reforma monetaria se puso en marcha después de un escalamiento sin precedentes en las sanciones del gobierno estadounidense, con unas cuentas externas que no se han recuperado de los efectos de la crisis venezolana, y sin disponerse de financiación o ayudas desde las instituciones financieras multilaterales. No sólo no ha entrado capital fresco para apoyar las reformas, sino que debido a que el valor de las exportaciones ha caído durante seis años consecutivos, el gobierno, las empresas y los bancos estatales han debido suspender una gran parte del servicio de sus deudas internacionales. Afortunadamente, el acuerdo de 2015 con el Club de París pudo enmendarse y se le concedió un plazo adicional al gobierno cubano para ponerse al día con sus compromisos financieros.

Por la agudización de las sanciones estadounidenses, los bancos cubanos han tenido más dificultades para depositar en el mercado financiero internacional los dólares en efectivo que tienen en sus bóvedas. En una controvertida medida, el Banco Central decretó que a partir del 21 de junio de 2021 las instituciones financieras cubanas no recibirían más dólares en efectivo, aunque se mantienen sin cambio las operaciones electrónicas en dólares a través de cuentas bancarias, transferencias, tarjetas y otros instrumentos de pago. La decisión ha añadido incertidumbre y desconfianza sobre la gestión de la política monetaria, pues desde 2019 el gobierno venía promoviendo la dolarización y en 2020 había eliminado el gravamen del 10% sobre las operaciones en dólares en efectivo, el cual se había instrumentado desde 2004 justamente para incentivar la entrada de euros y otras divisas en vez de dólares. Preocupa además el coste de la medida para el envío de remesas y las dificultades que puede generar para el funcionamiento del sector turístico.

Algunos de estos acontecimientos que han manchado la popularidad y eficacia de la reforma monetaria tienen un componente transitorio. A partir de la esperada efectividad de las vacunas cubanas y de la mayor llegada de turistas, las tensiones financieras deberían ceder algo de terreno a finales de 2021 y comienzos de 2022. Las reformas estructurales que ya ha anunciado el gobierno y un mejor escenario internacional postpandemia deberían permitir consolidar la recuperación. Si además se produce algún tipo de mejora en las relaciones con la Administración Biden, ello podría impulsar, al menos, nuevos viajes y remesas. Pero lo más importante es que se logren materializar las diferentes oportunidades que aparecen tras la devaluación del peso cubano, pues para eso se tomó la decisión de emprender la reforma monetaria aun en el peor momento que atraviesa la economía tras la desaparición de la Unión Soviética.

Las oportunidades que se generan con la reforma monetaria están asociadas sobre todo a dos tipos de impacto: un cambio de incentivos económicos y un shock de transparencia.

Oportunidades a partir del cambio en los incentivos económicos

Dado que se espera un traspaso incompleto de la tasa de cambio a los precios (una inflación menor que la devaluación), la reforma monetaria produce un cambio de precios relativos que incentiva a las empresas a exportar, y a producir bienes y servicios para el mercado doméstico que sustituyan importaciones. La nueva tasa de cambio real le proporciona a una parte del sector transable una ganancia en competitividad-precio frente a los mercados internacionales y las importaciones.

Para la mayoría de los exportadores -y las empresas que producen para mercados dolarizados domésticos como la Zona Especial de Desarrollo Mariel- se produce un incremento inmediato de sus márgenes de utilidad en pesos. Una regulación complementaria ya vigente y que sirve para potenciar este incentivo ha sido eliminar los topes a los montos de salarios que pueden pagar las empresas estatales a partir de la distribución de sus utilidades. El hecho de que el aumento de los márgenes de utilidades en pesos pueda reflejarse en una mejora salarial de trabajadores y directivos produce unos incentivos a la eficiencia y al incremento de los volúmenes exportados anteriormente inexistente.

Toda la inversión extranjera presente y potencial tiene como atractivo los menores costes laborales en dólares. Dado el traspaso incompleto de la devaluación a la inflación (depreciación real de la moneda), tanto las empresas como los trabajadores de proyectos con inversión extranjera, en promedio, se beneficiarían con la devaluación. Un efecto colateral positivo de la unificación cambiaria es que las agencias empleadoras estatales ya no pueden usar el diferencial cambiario para apropiarse de una proporción de los salarios pagados en dólares por los inversionistas extranjeros.

Una vez que el sector productivo nacional responda a la devaluación -algo que se potencia con la autorización de las pymes privadas-, las empresas extranjeras podrían también encontrar mayores opciones de proveedores de bienes y servicios en el mercado interno a precios competitivos. La integración de la inversión extranjera con los productores locales se facilita con la desaparición del CUC y el restablecimiento del peso para la mayoría de las operaciones interiores. No obstante, es fundamental que, con la recuperación de la economía y de la balanza de pagos, el banco central logre garantizar la convertibilidad del peso. De poco sirve tener mayores márgenes de utilidad en pesos si luego no se pueden repatriar estos montos.

Si bien no se espera un aumento del salario real promedio en el sector estatal, debido a la magnitud de la inflación estimada, sí se puede esperar un incremento del salario real de los trabajadores en las empresas beneficiadas por la devaluación. Ello será más visible en la medida que se recupera la economía del efecto de la pandemia. El aumento de los salarios reales en determinados sectores genera un mayor incentivo de la población en edad de trabajar para participar formalmente en el aparato productivo, cuestión fundamental en una demografía marcada por la emigración y el envejecimiento.

Este cambio de incentivos a favor del trabajo implicaría un aumento de la tasa de participación laboral que beneficiaría el potencial de crecimiento de la economía. Una mayor formalización del mercado laboral serviría también para aumentar la recaudación tributaria y las contribuciones a la seguridad social, favoreciendo en el mediano plazo las cuentas públicas.

El crecimiento económico de largo plazo también se puede ver beneficiado por el aumento de la productividad. La devaluación real de la moneda implica que los precios y salarios van a reflejar mejor la escasez relativa de recursos y de factores productivos (capital y trabajo) y darán mejores señales sobre los sectores y proyectos de inversión con mejores perspectivas. Habría mejor información para tomar decisiones eficientes. Los escasos insumos importados, la limitada financiación externa, las insuficientes inversiones y la envejecida fuerza laboral tendrán más probabilidades de emplearse en los sectores con mayor productividad.

Es cierto que todos estos efectos potenciales estarán mediados por la ausencia de mercados competitivos, los sinsentidos de la planificación centralizada y las restricciones externas asociadas a la permanencia de las sanciones estadounidenses. Sin embargo, dado que el punto de partida es un sistema monetario y de precios que ha permanecido atrofiado por más de tres décadas, la relocalización del capital y de la fuerza de trabajo que se debe producir hacia los sectores y empresas más competitivas y eficientes, aunque sea incompleta, podría producir temporalmente unas ganancias de productividad no despreciables.
Oportunidades a partir del shock de transparencia

La devaluación real de la tasa de cambio, los cambios en los salarios y la salida del CUC implica un gran reinicio para las operaciones de la mayoría de las empresas estatales y con capital mixto, y tiene implicaciones para el funcionamiento de cooperativas, negocios privados y los hogares. Se trata de una de las mayores devaluaciones en la historia de tipos de cambio múltiples en América Latina.

Debido a las distorsiones del anterior sistema monetario, los diferentes actores económicos llevaban tres décadas midiendo erróneamente gran parte de los hechos económicos, sobrevalorando o subvalorando costes de producción, salarios, retornos y riesgos financieros, deudas y activos financieros. Se minimizó el valor de muchas buenas decisiones económicas y se ocultó el coste de un montón de malas decisiones y reformas pospuestas.

Con la devaluación del peso en enero se ganó mucho en la transparencia contable y financiera de todo el sistema económico. Ya se conocía su disfuncionalidad promedio, pero con las actuales correcciones de precios, subsidios y salarios se pueden ubicar mejor los principales focos de ineficiencia y los principales cuellos de botella. La reforma monetaria deja más al descubierto el coste de posponer las necesarias reformas estructurales.

Desde este año se pueden comenzar a visualizar mejor las empresas que efectivamente son competitivas y cuánto implica seguir subsidiando las empresas que no lo son. Las cuentas del presupuesto del Estado van a ir cambiando con el nuevo tejido monetario, lo que facilita tener una conversación más informada sobre el uso de los recursos públicos. Se gana en transparencia y en el ejercicio de rendición de cuentas del presupuesto del Estado.

Varios grupos empresariales estatales están plagados de empresas zombis, que han funcionado por décadas con unos niveles de eficiencia y competitividad que no ameritan su presencia en el sistema productivo. La devaluación de la tasa de cambio oficial revela la rentabilidad negativa de muchas empresas y subsectores completos de la economía que han sufrido una continuada descapitalización y obsolescencia tecnológica de su infraestructura, equipos y maquinarias, que difícilmente les permitirá competir en el nuevo entorno monetario.

El gobierno cubano ya informó que 500 empresas estatales entrarían en pérdida este año, alrededor de un tercio del total. El gobierno ya había definido un fondo de alrededor de 18.000 millones de pesos para subsidiar este impacto inicial. El déficit fiscal se ha venido ampliando para sostener éstos y otros subsidios a los precios de los consumidores. Los bancos también han activado facilidades crediticias al sistema empresarial estatal -también a empresas con capital mixto- para permitir su adaptación al nuevo entorno monetario, y para cubrir los descalces de monedas en sus balances. Pero estas soluciones no son sostenibles.

El gobierno cubano necesita encontrar una solución duradera a las ineficiencias y desbalances que saca a la luz la reforma monetaria. La expansión del déficit fiscal y del crédito bancario ayudan a mitigar los impactos de corto plazo, a ganar tiempo, pero no pueden permanecer desequilibrados indefinidamente. Las soluciones definitivas inevitablemente pasan por una reestructuración del sector empresarial estatal, el cierre o reconversión gradual de las empresas que no son rentables y el apoyo a los sectores más competitivos.

Claramente, ello no puede hacerse de la noche a la mañana, por el efecto adverso que tendría en el PIB y en el empleo. Se debe mantener la gobernanza del proceso y establecer la secuencia de las políticas que permitan minimizar los riesgos. Una pieza central en esta secuencia, ya definida por el gobierno, es la mayor apertura a los trabajadores por cuenta propia, a las pymes privadas y a las cooperativas no agropecuarias, de tal forma que se generen los empleos que hacen posible el redimensionamiento del sector estatal.

La información es un shock de transparencia impulsado por la magnitud del ajuste de la tasa de cambio, de los precios y los salarios, y ello presiona para que se tomen mejores decisiones tanto a nivel de las empresas y los hogares, como a nivel de la política pública. Se trata de un punto de no retorno debido a que no se puede volver a revaluar la tasa de cambio. La reforma monetaria no es reversible, después de la devaluación hay sólo dos caminos posibles: o se avanza en serio en las reformas estructurales y la apertura, o la economía terminaría en un proceso hiperinflacionario seguido de medidas de austeridad con un coste social y político de difícil asimilación.

Conclusiones

Varios demonios acechan el éxito de la reforma monetaria cubana. La aceleración de la inflación, el estrafalario déficit fiscal y la sobreexposición del sistema bancario son algunos a los que habrá que afrontar con estrategias adecuadas de política económica. Es probable que la economía cubana ya esté tocando fondo y que se consolide una recuperación desde finales de este año, pero ello dependerá de la efectividad de las vacunas nacionales y de la evolución de la demanda turística internacional. La Administración Biden por ahora no da señales de querer cambiar la política de su antecesor.

Con la mejora de la coyuntura macroeconómica se facilita la gestión de las políticas públicas y se apuntala la convertibilidad de la moneda cubana. Si con la mayor entrada de dólares por el turismo y la reactivación de la economía real no se garantiza la convertibilidad del peso, deberá valorarse una nueva devaluación del tipo de cambio oficial. El control de la inflación y la garantía de plena convertibilidad del peso son la vía para detener la dolarización de la economía. La dolarización no puede volver a ser la solución transitoria, segmentada e inequitativa que se use para superar la crisis. No se puede regresar a los años 90. La dolarización cancela las ventajas que se buscan con la reforma monetaria.

La reforma monetaria ya empieza a evidenciar su utilidad. El consejo de ministros aprobó a inicios de junio la apertura del trabajo por cuenta propia a más de 2.000 tipos de actividades, la legalización de las pymes y la expansión de las cooperativas no agropecuarias. También reconoció la necesidad de redimensionar el sector estatal. Con estos anuncios queda claro que Cuba avanza a un modelo de economía mixta, al menos en términos de empleo. Las familias participarán mucho más en el sector productivo a partir de iniciativas propias. Hoy en día el sector estatal es responsable de alrededor del 70% del empleo y el no estatal del 30%. Con la apertura aprobada, en unos pocos años la proporción del sector no estatal seguramente sobrepasará el 50% de la ocupación.

En cuanto a su peso en el PIB, el sector no estatal nacional quedará por un tiempo muy lejos de tener una participación destacada, dado que se abre la economía a empresas privadas de escala pequeña y media, con restricciones para la acumulación y con limitaciones para enrolarse en determinadas actividades profesionales. El sector empresarial estatal y con capital extranjero seguirá dominando la generación de valor agregado, pero dentro de un tejido productivo más diverso y un entorno monetario más amigable con la productividad y la  eficiencia económica. 


Pavel Vidal Alejandro
Economista cubano, Universidad Javeriana Cali

Cuba: La función de la adversidad y los fracasos exitosos




Para salir de la escasez y la miseria, lo que necesitamos es cultura, honestidad y capacidad de razonar.

V.I.Lenin

La singularidad del escenario actual y un fatum de la historia la nación que regresa como cumpliendo un ciclo

La acción simultánea sobre la sociedad cubana de factores sin precedente –Covid y máxima presión del bloqueo– ha desencadenado hechos sin precedentes en la historia de la revolución: fuertes disturbios en decenas de lugares del país. Ambos factores hicieron sinergia con la lentitud y vacilaciones de nuestra dirección en la implantación de reformas anunciadas. Reitero lo que todo el mundo sabe:

A- El punto mas alto y de máxima presión del bloqueo norteamericano.

B- La Covid, que actúa como freno universal al funcionamiento regular de la economía y la sociedad, tanto a nivel internacional como en Cuba. Ha globalizado la ingobernabilidad con efectos particularmente intensos en el país. Se trata de un cambio disruptivo global comparable a una guerra de casi dimensión mundial.

C- La inevitable tarea ordenamiento que ha roto el equilibrio del estado del sistema colocando al país en una zona intermedia entre el caos y el orden.

D- Las vacilaciones y aplazamiento continuo en la implementación de las reformas ya acordadas por la dirección cubana, hace ya casi una década.

Nos hemos demorado mucho en encontrar las verdaderas causas internas de nuestras derrotas económicas y llevar a la práctica las decisiones aprobadas con antelación. El avance de un país depende en gran medida de su capacidad para desentrañar los factores claves de su desarrollo y no tenerle miedo a las verdades desagradables.

Nunca tuvieron tanta validez las palabras de Cintio Vitier –uno de los pensadores mas lúcidos de nuestras realidades– citadas por Raúl Castro en abril de 2011 en la clausura del 6to. Congreso del PCC:

“Estamos en el momento más difícil de nuestra historia… Cuba está obligada a batirse con la insensatez del mundo, al que fatalmente pertenece, amenazada siempre por las secuelas de oscuras lacras seculares, implacablemente hostilizada por la nación mas poderosa del planeta, víctima también de torpezas importadas o autóctonas que nunca en la historia se cometen impunemente…”

La meditación sobre esta perspicaz observación de Cintio me induce a una esquemática interpretación de algunos momentos significativos de la historia del país, a cuyo estudio le dedicado no poco tiempo.

Redefiniendo el concepto de fracaso

Antes de desarrollar el contenido de este epígrafe debo exponer las ideas que adopto con relación al concepto de fracaso. Son válidas tanto para las personas como para los países. Aclarar ante todo que, aunque alguien experimente una sucesión de fracasos, no significa en modo alguno que sea un fracasado. Son cosas distintas.

Con mucha frecuencia en las historias personales como en la de los grandes colectivos humanos el fracaso puede liberar un potencial escondido que sea capaz de proveer la energía necesaria para superar un desafío. Pero para ello los protagonistas deben cambiar sus estructuras de pensamiento y reprogramar su mente. Me adhiero también a la idea que para ganar una batalla primero hay que hacerlo ganando un combate dentro de la cabeza.

El fracaso no es malo en sí mismo. Lo que es en verdad perjudicial es el concepto equivocado del mismo. Algunos, cuando enfrentan momentos en que comprueban que los objetivos anhelados no se cumplen, lo asumen como un fracaso, ignorando el hecho de que sin el riesgo y los reveses transitorios es imposible realizar un destino buscado. Se trata de considerar la adversidad como escuela y el sufrimiento como maestro. Y asimilar la experiencia, lo que no siempre sucede a una persona o un país. Ello es, principalmente, la interpretación adecuada de qué nos sucede y la consecuente aplicación de sus lecciones a la práctica.

Esa fue la actitud de la mayoría de los “derrotados” asaltantes del Moncada, evento que tomaré como punto de partida para asumirlo, considerándolo como una metáfora. Lo peor que les pasó –torturas y cárcel– fue quizás lo mejor que les pudo haber sucedido. La vanguardia templó el carácter y ganó cohesión durante el duro período de la cárcel, el exilio y la guerra en las montañas. Vieron la desgracia como oportunidad y una alternativa para el crecimiento.

Entendiendo el Moncada como expresión de situaciones límites en que la nación, o una gran parte de su población, han asumido riesgos para su vida, períodos a veces prolongados de dolor y sufrimiento. Eventos que no han concluido de una manera feliz, sin lograr los objetivos propuestos, como el asalto al cuartel de Santiago de Cuba. Frustración y esperanza como dos caras de una misma moneda. Semilleros de héroes y mártires.

La historia de Cuba muestra una singular interacción entre lo económico y lo político. Lo que se comprueba con la lectura de dos textos icónicos de la ciencia social cubana. Me refiero a un libro bonito y casi novelesco como el de Moreno Fraginal El complejo cubano del azúcar. El otro es el contundente y sólido texto Historia económica de Cuba de Julio L’Riverend sin cuya lectura es casi imposible descifrar los enigmas de la singular historia de nuestro país.

En este último el autor describe, por ejemplo, con precisión la situación una vez concluida la guerra de los 10 años en 1878. La debacle alcanzó todos los estratos de la población. Ruina económica y moral. Pero esa experiencia fue la fuente utilizada para Martí para elaborar estrategias mas refinadas para desencadenar la próxima guerra. Podemos considerarla como el primer “periodo especial” en nuestra historia. La situación se repite al final de la mal llamada guerra de la independencia en 1895 en que de nuevo Cuba queda aún en peores condiciones a causa de la reconcentración masiva de los habitantes de las zonas rurales en los centros urbanos. Una devastación casi total.

En la obra clásica del historiador Martínez Ortiz (Cuba, primeros años de independencia) el autor incluye numerosas fotos tomadas en La Habana entre 1894 y 95 donde aparecen numerosas familias deambulando famélicas por las calles de La Habana. Muriendo de hambre en plena vía pública. Las imágenes son muy parecidas a las fotos tomadas de los prisioneros recién liberados de los campos de concentración nazis. Algunos investigadores han señalado que esta política de Weyler fue un antecedente directo de los campos de exterminio hitlerianos.

El segundo “período especial”. Algunos historiadores aseguran en que desde el inicio de la gran guerra 1868-78 hasta el 95 se sucedieron mas de 30,000 combates. (Bolívar liberó a un puñado de pueblos en menos de 15 años .Cuba necesito casi 60 para librarse de España y de inmediato caer en la manos del naciente imperialismo norteamericano. Frustración como esta no experimentó ningún pueblo del continente; la enmienda Platt. La nación mas humillada de la región: dos intervenciones y el estrecho sometimiento del país a un poder extranjero.

Una ilusión que murió en las orillas de una fatal confluencia de factores económicos e históricos; el surgimiento del imperialismo como etapa superior del capitalismo estadounidense se produjo aquí. Sin embargo, se derrotó al ejército español, que fue un logro importante, aunque no se obtuvo la independencia. Pero la existencia de una masa de combatientes con experiencia de guerra y su capacidad para someter al poder español sobre la isla hizo meditar a los invasores que no se atrevieron a aplicar la formula de colonialismo duro que aplicaron a Puerto Rico y Filipinas.

Volviendo a L´Riverend. Lo curioso de su texto es que muestra como Cuba se recupera desde el punto de vista económico relativamente en poco tiempo en ambos casos. Un fracaso relativo –a manera del Moncada- seguido de cierto florecimiento. El tercer “periodo especial” lo encontramos en la crisis económica de los años 30 cuya diferencia con los dos anteriores no está ocasionada por un conflicto bélico, sino que obedece a causas externas por la gran crisis del 29. Este “periodo especial” estuvo acompañado de crisis en el aspecto político por la llamada Revolución del 30 que según Raúl Roa “se fue a bolina”. De nuevo frustración y desencanto. Sangre, sudor y lágrimas impuesta por una feroz dictadura. Otro fracaso para las aspiraciones de los que buscaban un cambio. Otro Moncada. Nunca se logra el objetivo. Ligera recuperación económica. Pero deja un legado de pensadores de izquierda –Roa, Pablo de la Torriente, Mella- que se convirtió en una masa critica o reservorio de ideas que nutrirían el acervo de cultura política de generaciones posteriores.

La crisis de los 50 que desemboca en el Moncada legítimo tiene una naturaleza mas compleja. El modelo de país concebido por una mediocre clase dominante inicia su desintegración .Se profundiza la descomposición moral y política. De nuevo otra dictadura que deja 20.000 víctimas .Tortura y desaparecidos. El país experimenta un “período especial” sin saberlo. Es decir, solo unos pocos se dieron cuenta. Se agrupaban principalmente en la Juventud Ortodoxa donde un joven poco conocido organiza una respuesta. Se asalta el cuartel santiaguero y también se falla. Triunfo de la Revolución que deviene en poco tiempo en proyecto que intenta–empujado por la tiránica influencia de la circunstancias- asumir un modelo socialista, pero de importación, diseñado en otra parte. Existen dos fracasos intermedios que deben mencionarse. La muerte del Che en Bolivia que dejó claro que esa ya no era la vía. La derrota del proyecto económico; la imposibilidad de realizar una zafra de los 10 millones.

1990; solo tres décadas mas tarde el prototipo de modelo “socialista” que sirvió de patrón se desvanece en solo unos meses. Cuarto ¨periodo especial¨ Otra vez muros de un cuartel que hay que tomar. De nuevo frente al sufrimiento y el dolor. Ajustes y relativa recuperación, pero en lo fundamental sin obtención de las metas ansiadas. No se encuentra aún el camino exitoso hacia un despliegue sostenido de la visión de nación que no llega todavía a manifestarse de manera definitiva y concluyente. Importantes logros sectoriales en la salud educación, seguridad pública entre otros. Pero se producen en la superestructura. La indispensable base económica no se consolida y esos aportes flaquean. Es un campo de derrotas relativamente continuas. Es un marxismo vuelto al revés: primero la superestructura sin base económica que la sostenga.

Se construye no obstante un modelo teórico que ofrece por primera vez una base conceptual y una acertada visión de nación, pero aún debemos considerarlo como un borrador.

2020, el fatídico ciclo se repite. Una inesperada pandemia genera en solo semanas un proceso global de desintegración. Naciones fuertes y organizadas se tambalean. Un escenario muy difícil de abarcar, por tanto, de comprender y gestionar. Se desplazan por debajo de la realidad variables ocultas, intangibles, imposibles de visibilizar. Se rompe a escala planetaria la relativa armonía del sistema mundo existente. Se inician medidas correctivas, pero sus efectos son muy débiles y lentos.

Cuba no podía escapar a esta debacle universal. Nos ha colocado en una situación de maniobras sucesivas de sobrevivencia. El imperio aprovecha y le da otras vueltas a la tuerca. Podría aspirar a un premio Guinness de vileza y crueldad. El país se encuentra de nuevo en una situación limite. Pero extrema y sin precedentes. Quinto “período especial”.

Creo que nunca antes la voluntad y el talento del pueblo cubano habían enfrentado un desafío de tal magnitud. Es un reto diverso y multifactorial. Actúan simultáneamente sobre el mismo plano variables económicas sociales, éticas e ideológicas con mucha intensidad. La relativa e histórica homogeneidad de la sociedad cubana se diluye de manera gradual. La estructura social avanza aceleradamente hacia lo heterogéneo. Se hacen mas nítidos los límites entre escenarios político-ideológicos con mayor pluralidad. Se hace imperiosamente necesario que una cantidad importante de los miembros de la dirección política aprendan a comunicarse con los que piensan diferente. Crear escenarios apropiados para el dialogo, el intercambio y la polémica. En fin; la gestión de la diversidad.

Ni las personas ni las naciones pueden crecer si no asumen los retos. Repetimos que ello implica fracasos relativos, frustraciones y sufrimientos sin los cuales no es posible entender y asimilar las cuestiones esenciales de la existencia humana. Implica también superar el miedo. Afortunadamente el núcleo central del llamado sentimiento negro en el pueblo cubano es débil. Pienso que esta es la causa principal de nuestra resistencia ante las embestidas salvajes del enemigo . Ahí reside la singular grandeza de nuestra nación. Grandeza que yace dormida en todos los pueblos. pero que sin la aparición de poderosas individualidades que creen los espacios necesarios ella no puede emerger. A Cuba le ha tocado solo uno en cada siglo.

Ahora mediante las posibilidades de las redes sociales aparecen muchos empecinados en negar la grandeza del pueblo cubano. Unos simples empleados del imperio, otros fanáticos que niegan los efectos del bloqueo sin reconocer el significado de que una pequeña nación resista las embestidas de la mayor potencia del planeta durante 60 años También aparecieron en las calles nuestros indignados hijos legítimos de nuestros errores

No perdonan y les duele que un pequeño país sea capaz de hacer que esa potencia haga el ridículo en el foro mundial de Naciones Unidas cuando una aplastante mayoría la deja en total aislamiento, un hecho sin precedente en la diplomacia mundial.

Casi 10 generaciones de cubanos, apenas sin pausa han tenido que enfrentar enormes desafíos que aparecían como obstáculos insalvables. En el seno de esas generaciones surgieron minorías activas que supieron desencadenar enormes fuerzas potenciales y ocultas en el seno de un ya mencionado proceso sostenido de humillación, frustración, y sufrimiento como el que ha acumulado Cuba en su historia. Ahí reside la capacidad de resistencia. Esa es la función de la adversidad.

Cada sociedad debe aceptar que debe convivir con sus luces y sus sombras. No pocas de las sombras no podrían superarse sino en ciclos muy largos de tiempo. Cuba y la mayoría de las naciones deben reconocer que no queda otra alternativa que adaptarse a vivir en la incertidumbre.

En vísperas de la preparación del asalto. Identificando al enemigo interno

El núcleo central de la dirección cubana concentrado en un partido único se ve compelido como nunca antes para responder con una estrategia que sea capaz de gestionar una complejidad diversa ante un horizonte temporal de márgenes estrechos. Y demostrar de una vez y por todas que es el partido de la nación. Lo demostrará solo si esta vez supera el desafío y logra la victoria. Enormes muros de una fortaleza se interponen de nuevo ante el destino del pueblo cubano. Un combate en que la victoria o la derrota determinará o no el estallido irreversible de un sueño de millones de compatriotas. Muchos mas millones en el mundo renunciaran también a ese sueño si Cuba es derrotada.

En su paradigmática definición de Revolución Fidel nos dejó una alerta que no hemos aclarado del todo. Eusebio Leal afirmó que tenía un carácter enigmático; el comandante dijo que la Revolución debía enfrentar también “poderosas fuerzas internas”.

En la mañana del ataque muy temprano en reunión del grupo de combatientes Fidel les reveló lo que hasta entonces era un secreto. Un grupo de ellos flaqueó y desertaron. Se estaba depurando la fuerza interna. Separando el acero de la escoria.

Esta vez esas fuerzas internas que amenazan la sobrevivencia del sueño cubano se dividen en dos:

1- la disidencia interna envalentonada por el impulso del gobierno estadounidense

2- la insensible y despolitizada burocracia de la cual tengo la impresión que no se tiene clara percepción de que se trata de un enemigo letal que se ubica dentro de nuestras filas.

Lo digo en el sentido de que no se manifiesta un enfrentamiento a fondo y vigoroso contra ella. A pesar de que el mismo enemigo así lo reconoce. En uno de sus libros, el fundador de la CIA Allen Dulles, sin duda un destacado estratega en la lucha contra el socialismo afirma:

“Sembraremos el caos y la confusión en la dirección del estado. Facilitaremos imperceptiblemente, pero de manera activa y constante el despotismo de los funcionarios y la ausencia de principios. El burocratismo y el papeleo serán erigidos como una virtud. La honradez y el orden serán puestos en ridículo y nadie los añorará al convertirse en reminiscencia del pasado. La grosería y el descaro, la mentira y el engaño el miedo salvaje de unos contra otros… Solo unos pocos, sencillamente muy pocos, adivinarán o comprenderán lo que sucede. A tales gentes las pondremos en una posición de impotencia y los convertiremos en el hazmerreir de todos.
Encontraremos los medios de calumniarlos…” (citado por el Tte coronel Leonel Gorrín Merida en su indispensable texto ¿ERRORES O TRAICIÓN? El desplome de un modelo de socialismo. Edit. Ciencias Sociales 2018 pag. 29)

Este Moncada parece ser el decisivo. Solo la integración entre el capital moral y el intelectual podría darnos la victoria. Esta vez no se puede fallar. Nuestra esperanza radica en que se trata de un pueblo que ha aprendido que la dignidad plena del ser humano se encuentra mas allá del territorio del miedo.