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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 5 de enero de 2023

Economía cubana en tiempos de crisis. Indicadores de su magnitud. Parte 2. Comentario HHC

Es 5 enero 2023. La Joven Cuba

Economía cubana

Las más recientes estadísticas oficiales disponibles de Cuba son las del Anuario Estadístico de 2021 (ONEI, 2022); las cifras macroeconómicas y del sector externo de 2022 no se colgarán en Internet hasta octubre o noviembre de 2023, aunque se dispone de ciertas cifras  ofrecidas por autoridades o expertos cubanos. Para 2023 solo existen algunas metas y proyecciones. Las fuentes de las estadísticas en este ensayo, a menos que se especifique, son los referidos anuarios estadísticos de la ONEI.

Indicadores macroeconómicos

El producto interno bruto (PIB) a precios constantes, que estaba virtualmente estancado desde 2016,1 disminuyó en 0,2% en 2019 y cayó en 10,9% en 2020; el promedio anual del período 2019-2021 fue de -3.3% (Gráfico 1). La caída de 10,9% en 2020 es la mayor después de -14,9% en 1993, el peor año de la crisis de los 90, llamada el Período Especial (Marrero, 2021).

Según la CEPAL (2021a), el descenso cubano de 2020 fue el más fuerte después del venezolano (-30%) y superior al promedio regional de -6,8%. Para 2021, el gobierno cubano fijó una meta de 6%; primero dio un crecimiento de 2% y después lo redujo a 1,3%, mientras que la CEPAL (2021b) estimó 0,5%. La meta oficial para 2022 era de 4%; el Ministerio de Economía y Planificación (MEP, 2022) estimó un aumento del 10,3% en el primer trimestre y de 1,7% en el segundo trimestre, pero la cifra anual fue de 2%, y algunos la juzgan optimista o predicen una caída (Frank, 2022d).2 

Economía cubana

(Fuente: Elaboración del autor basada en ONEI, 2010, 2016, 2022.)

La formación bruta de capital, a precios constantes, declinó de 25% del PIB en 1989 a 16,5% en 2020 y 16,3% en 2021;3 la meta oficial de la formación bruta de capital para mantener un crecimiento adecuado se ha fijado en 25%, pero no se ha alcanzado desde 1989. La inversión a precios constantes declinó -1% en 2019 y -5,9% en 2020 (Cuba Standard, 2022). El déficit fiscal en 2021 fue de 17,7% del PIB, el mayor desde los años 90, pero descendió a 12% en 2021, aunque está afectado por la inflación.

Hay varias cifras sobre la inflación en 2021: el gobierno dio inicialmente una inflación de 60% para el comercio minorista, pero Murillo (2021) afirma que «ese 60% no pega con lo que la gente está viviendo [con] precios siete, diez veces más grandes». Por otra parte, el deflactor del PIB es de 401% (ONEI, 2022, cuadro 5.6). Un experto  estima la inflación entre 270% y 470% (Luis, 2021) y un informe británico la calcula en 740% (EIR, 2022), las tres últimas mayores que la de los años 90s.

Según Gil (2023c), entre enero y octubre de 2022 la inflación «ronda el 29%», una reducción substancial aunque el ministro afirma que no han funcionado las medidas tomadas para «detener el crecimiento desmedido e irracional de los precios». La liquidez monetaria en manos de la población (M-2) superaba al valor del PIB en 2019 y en 2020 creció a 120,4% del PIB, algo que no ocurría desde los años 90; según Murillo, el Estado tiene que recoger un 92% del excedente por medio de ventas, pero solo recoge 67% y eso alimenta la inflación (citado por Figueredo y otros, 2021); el año 2021 está distorsionado por la inflación.

Con dicho excedente medido en pesos nacionales (CUP)4 virtualmente no hay nada que comprar, para ello se necesitan dólares siempre que estén depositados en bancos que emiten una tarjeta magnética para comprar en las tiendas en divisas, o se tengan euros u otra moneda dura; la gran mayoría de los cubanos no tiene acceso a dichas divisas.

En 10 de junio de 2021, el gobierno prohibió el depósito en dólares en los bancos, dando un plazo de once días para hacerlo con los dólares atesorados por la población (Mesa-Lago, 2021b). El valor del dólar en el mercado informal se ha depreciado: en 2021 el oficial de 24 a 100; en 2022 el gobierno aumentó el cambio de 24 a 110 y en el mercado informal subió a 175 el 8 de diciembre (El Toque, 2022a).

Producción física

El índice de producción industrial, que se recuperó parcialmente entre  2013 y 2018, disminuyó a 54,8% en 2021, 45,2% menor al nivel de 1989 (Gráfico 2). En 1989-2021, la elaboración de productos alimenticios menguó a la mitad, la industria azucarera cayó en 89%, la producción textil en 96% y los fertilizantes en 98%.

Economía cubana

(Fuente: Elaboración propia basado en CCE, 1991; ONEI 1995 a 2022)

Las tasas del PIB por clase de actividad económica (agropecuaria, azúcar y pesca) en 2016-2021 se muestran en el Cuadro 1: la tasa promedio anual de crecimiento del  sector agropecuario descendió en -7,7%, la del sector azucarero en – 9,1% y la de  pesca y mariscos en -5,4%.

De un total de trece productos claves agropecuarios y pescados/mariscos en 2021, ocho estaban bajo el nivel de 1989 y todos eran inferiores a cimas de producción previas (Cuadro 2). En 2022 no se cumplió el plan de producción de alimentos, como arroz, frijoles, viandas, carne y huevos (Gil, 2022c).

En 2021-2022, la zafra azucarera fue  de apenas 474.000 toneladas (comparada con alrededor de 8 millones en los años 80), la más baja en la historia (Álvarez Quiñones, 2022). De esa suma, 600.000 toneladas deben ir al consumo interno y 400.000 han de ser exportadas a China, por lo que Cuba tuvo que importar azúcar de Brasil para cumplir con China y cubrir el consumo nacional.

La meta para la zafra de 2022-2023 es de 455.200 toneladas, 4% menor a la anterior debido al cierre de ingenios, escasez de petróleo y falta de insumos y personal, por lo cual se dedicará únicamente al consumo (Frank, 2022c); se planean exportaciones de solo 90.000 toneladas, de modo que tampoco se cumpliría la obligación con China (Gil, 2022b)

Nota: La cima de producción marcada en negrita.  a Nivel en 2021 por debajo del nivel de 1989. Miles de millones. Miles de cabezas, la cima fue de 6,8 millones en 1967. La cima fue de 55.000 toneladas en 1981.  La cima fue de 244.000 toneladas en 1986.

De un total de once productos manufacturados clave en 2020-2021, cuatro estaban bajo el nivel de 1989 y los niveles de todos eran inferiores a las cimas de producción previas (Cuadro 3). La extracción de petróleo mermó en 23% entre 2010 y 2020, y la de gas natural declinó en 47%  durante la etapa 2015-2021. El enorme  incendio en la planta de almacenamiento de combustible en Matanzas en 2022 destruyó 40% del principal tanque de almacenamiento, dañó el único puerto para súper-tanqueros y quemó 75,000 m2 de gas, una pérdida de US$10.000 millones; lo cual aumentó la dependencia cubana  a la energía importada (60% de sus necesidades, antes era 50%).

Las importaciones venezolanas de combustible, que alcanzaron una cima de 115.000 barriles diarios en 2015, mermaron a 56.610 barriles en el primer semestre de 20225 (Rodríguez, 2022b), mientras que el precio del petróleo se disparó a una cima de US$110 por barril en marzo de 2022 (Statista, 2022).

La generación de electricidad disminuyó en 16,4% en 2016-2021, lo cual obligó a contratar cinco plantas flotantes turcas, ancladas en las bahías de La Habana, Mariel y Santiago para aumentar la capacidad de generación eléctrica. Además, averías y paralizaciones de las principales plantas generadoras (Rodríguez, 2022b) provocaron que la producción de energía eléctrica en 2022 fuese de solo 2.420 GWh, 86% inferior a la de 2021 y 12% del plan de 20.168 GWH (Gil, 2022a). Estos factores han suscitado el retorno de los «apagones» eléctricos de siete a dieciocho horas diarias (Frank, 2022b), como ocurrió en la crisis de los 90.

La planta termoeléctrica más moderna, en Cienfuegos, que consiste en un grupo de aparatos generadores coordinados con apenas cuatro años de operación, trabaja a menos de la mitad de su capacidad instalada, y para llegar al 50% se han enviado  sus motores a Alemania para recibir mantenimiento; también se necesitan piezas de repuesto en otras plantas, pero aun en el escenario más favorable, la recuperación del Sistema Eléctrico Nacional será limitada y paulatina (Martínez Molina, 2022). Según estimados de Piñón (2022), el costo de reconstruir la capacidad de generación de electricidad costará US$1.748 millones.


Cuadro 3: Producción minera y manufacturera en Cuba, 1989 y 2007-2021 (miles de toneladas métricas). (Fuente: Elaboración del autor basada en CCE, 1991; ONEI, 2008, 2012, 2017, 2022)

NOTA: Las cifras en negrita indican la cima en la producción. a Millones de metros cúbicos.  b Miles de giga vatios horas. c Millones de metros cuadrados. d Millones de unidades. Miles de millones de pesos. Nivel de producción inferior al de 1989

Entre 1989 y 2020-2021 la producción manufacturera declinó como sigue: la de fertilizantes -99%, la de acero -87%, la de azúcar cruda y la de textiles -86%, y la de cemento -77%. La producción de níquel  alcanzó su cima en 2007 y había mermado 32% en 2020 (no se han publicado las cifras de 2021). Las producciones de electricidad, puros y medicamentos también crecieron hasta una cúspide y después declinaron respectivamente en 14%, 22% y 17%. ONEI (2022) interrumpió las cifras de producción de medicamentos en 2019 (ese año, la exportación de dichos productos cayó en 35%) y dejó de publicarlos en 2021, lo cual probablemente implica descensos mayores. Las mermas en azúcar y níquel impidieron tomar ventaja de las considerables alzas de sus precios en el mercado mundial.

Un punto importante es que la producción agropecuaria y manufacturera cayó virtualmente en todos los productos al menos desde 2016 (en alrededor de la mitad desde 1989 o antes de 2016), por lo que esto no puede achacarse al endurecimiento del embargo ni a Covid-19, se ha debido a factores estructurales, principalmente el ineficiente sistema económico.

Comercio exterior 

El valor de las exportaciones en 2021  fue 67% menor que en 1989 y 63% inferior a 2013,  por su parte, las importaciones eran 5% más que en 1989 pero 43% menores que en 2013; por ello, el déficit en la balanza comercial de bienes creció 218% entre 1989 y 2021. Debido al declive de la producción agropecuaria, la proporción de las importaciones de alimentos creció de 17% de la importación total en 2018 a 23% en 2021, un evidente aumento de la dependencia alimentaria externa (Nova, 2022). Lo anterior ratifica la afirmación que hice al enunciar las causas de la crisis, de que Cuba ha sido incapaz de financiar sus importaciones de bienes con sus propias exportaciones.

El intercambio comercial de bienes con Venezuela se contrajo en 84% entre 2012 y 2021 (de US$8.563  a US$1.349 millones): las exportaciones cubanas menguaron 96%, mientras  las importaciones de Venezuela (mayormente petróleo) mermaron 80%. En todo el período ocurrió un déficit en el comercio con  esa nación, porque las exportaciones de la Isla fueron un fragmento mínimo de las importaciones venezolanas (Spadoni, 2022; ONEI, 2013 y 2022).

Economía cubana

El intercambio comercial de bienes con Venezuela se contrajo en 84% entre 2012 y 2021. (Foto: Notimex)

Por su parte, el intercambio comercial de bienes con Rusia aumentó 14% entre 2019 y 2021 (con una caída en 2020), pero arrojó un déficit desfavorable para la Isla (las importaciones de Rusia fueron 99,2% del intercambio total y las exportaciones de Cuba solo el 0,8%). Entre 2016 y 2021 Rusia ascendió del decimocuarto6 al quinto socio comercial de Cuba, pero principalmente por la caída en el intercambio comercial de Cuba con otros países (ONEI, 2022).  

El Cuadro 4 es una estimación del balance del comercio de bienes y servicios de Cuba en 2007-2021, basado en estadísticas de ONEI procedentes de varios cuadros; en dos casos, las cifras del saldo de bienes y servicios no concuerdan (aunque es una suma pequeña) lo que se debe al uso de diversas fuentes.

Nótese que en 2021 todas las cifras se incrementan de manera notable, por causa de la gran inflación mundial en ese año. El cuadro muestra que hubo un saldo negativo de bienes en todo el período, mientras que ocurrió un excedente del saldo positivo de servicios, que no solo compensó el déficit de bienes sino que lo excedió, pero con una tendencia decreciente a partir de 2014 (caída a un quinto entre 2014 y 2020).

En 2021, el antiguo excedente se convirtió en un déficit substancial (54.176 millones de pesos equivalentes a US$2.257 millones al cambio oficial), por vez primera en todo el período. Esto se debió a la caída en la compra de servicios profesionales cubanos, y asimismo respecto a los ingresos por el turismo y las remesas. El referido déficit explica por qué Cuba tuvo que suspender el pago de la deuda externa a fines de 2020 y las dificultades para pagar a acreedores, suministradores y  bancos.

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Cuadro 4: Balance de bienes y servicios en Cuba, 2007 a 2021 (millones de pesos a precios corrientes). (Fuente: Elaboración propia basada en ONEI, 2008 a 2022)

Exportaciones de servicios cubanos

Este rubro constituye el primer ingreso en divisas del país y ONEI publicó por primera vez las estadísticas en el Anuario de 2018. El total, en miles de millones de US dólares, fue como sigue: 11.355 en 2018; 9.867 en 2019; 6.880 en 2020 y 5.845 en 2021. Puede verse que disminuyeron  49% en el período, lo que concuerda con el déficit ya explicado en el balance comercial de bienes y servicios (Cuadro 4).

Del total de servicios, se desglosan dos componentes: servicios de salud y educación (ellos representan 77% del total en 2021); la combinación de ambos decreció  32% en el período. El autor ha hecho cálculos que indican una caída en la venta de estos servicios profesionales en un 43% entre 2013 y 2020 (Mesa-Lago y Vidal, 2019, actualizado con ONEI, 2020 a 2022). La causa fue el recorte en la compra de servicios por Venezuela, así como la salida de médicos de Bolivia, Brasil, Ecuador y El Salvador por cambios en sus gobiernos.

Remesas externas

Las remesas externas en efectivo (segundo ingreso en divisas), alcanzaron su cima en 2019, pero decrecieron  37% en 2020 y un 54% adicional en 2021, para una caída combinada de 71% (Gráfico 3). Las causas de tal descenso fueron: la pandemia, que redujo los vuelos y viajes de mulas que llevaban dinero a familiares, o para su venta en el mercado informal; las sanciones de Trump ya explicadas, y la crisis económica de 2020 que mermó el poder adquisitivo de los remitentes, especialmente cubano-americanos.

Las medidas de Biden para restablecer los vuelos, con el consiguiente regreso de las mulas, así como permitir envíos de remesas por plataformas digitales (lo cual parece haber aumentado la independencia de los remitentes respecto a Fincimex), ha resultado en un incremento de las remesas: para 2022 se habían recibido US$1.200 millones, 11% más que en todo 2021, y se proyecta que el total será de US$2.000 millones, aun así por debajo del nivel de 2020 (Morales, 2022a).

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(Fuente: Elaboración del autor basada en Morales, 2020, 2022a)

Turismo

Este era la tercera fuente de divisas hasta 2019. El Cuadro 5 muestra que el número de turistas se expandió diecisiete veces entre 1989 y 2018. La apertura bajo Obama impulsó el número de visitantes en 2015 (Mesa-Lago, 2020) y dicho boom continuó con Trump en 2016-2019, pero mermó 75% en 2020 y otro 67% en 2021 (un total combinado de -92% en 1918-2021) de manera que en 2021 era solo 31% superior a 1989 (ONEI, 2021). Las causas de este declive han sido varias, entre ellas la pandemia, las medidas de Trump y la baja calidad de los servicios (Mesa-Lago y Svejnar, 2020).

La distribución de los turistas por nación emisora en 2017-2020 fue aproximadamente: Canadá, cubanos en el exterior, EE.UU., Francia, Alemania, Italia y España. Sin embargo, Rusia que ocupaba el décimo lugar en 2017, ascendió al primero  en 2021 y llegó a constituir el 41% del total, principalmente por el descenso en los otros países emisores.

Había grandes esperanzas de que aumentase el turismo ruso, pero la guerra en Ucrania provocó una disminución de su participación a 3,5% en 2022. La meta  de turistas a que se aspiraba en 2022 era de 2,5 millones, pero a fines de noviembre solo habían arribado 1.377.191, y se ha reconocido que no se logrará dicha  cifra (MINTUR, 2022; Perelló, 2022).

La cima del ingreso bruto por turismo fue de US$3.186 millones en 2017, pero descendió un 87%, a US$404 millones, en 2021. En 2019 se informó que por cada dólar de ingreso generado por el turismo, se requerían 60 centavos de importaciones (Gil, 2019), o sea,  el ingreso neto era solo  40% del ingreso bruto. En 2018 el ingreso fue de US$1.081 millones (alrededor del 1% del PIB), similar al valor combinado de las exportaciones de níquel y azúcar en ese año. Si se asume que el número de turistas en 2022 será de 1,6 millones y que gastarán un promedio similar a 2021, el ingreso bruto sería de US$1.816 millones y el neto de US$726 millones.

El número de habitaciones hoteleras casi se duplicó en 2007-2021, pero la tasa de ocupación cayó de 61% a 12% en el período; sin embargo, se planean para 2023 diez hoteles con 3.147 nuevas habitaciones (Gil, 2022c). Lo anterior cuestiona la inversión de 24% del total en turismo en 2022 (principalmente en construcción de hoteles), cuando hay sectores como la agricultura y la energética, esenciales para el bienestar del pueblo, que demandan grandes inversiones (Rodríguez, 2022b)

Cuadro 5: Indicadores del Turismo Internacional, 1989 y 2007-2021. (Fuente: Elaboración del autor basado en 1989 de CCE, 1991; 2007 a 2021 de ONEI, 2008, 2019, 2022)

Sin substraer el valor de las importaciones para el sector; el ingreso neto (substrayendo dichas importaciones) se estimó en 2018 como 40% del ingreso bruto, basado en la cifra oficial de 60% de importaciones para el turismo.

Inversión Extranjera Directa (IED)

A pesar de su importancia, la ONEI no publica una serie estadística de la IED que muestre su monto y contribución a la economía, un vacío notable que no ayuda a los inversores extranjeros. Solo se informa de manera esporádica por las autoridades sobre los nuevos negocios  creados, pero las cifras se refieren a cosas diversas y no son siempre comparables. Así, pueden ser en general (el total en la Isla) o en la Zona de Desarrollo Económico del Mariel (ZDEM) en particular. También hay tres conceptos con diferentes grados de realismo: intenciones de inversióncompromisos firmados en negociación e inversión materializada (la última es la más realista).

La meta oficial de una IED anual de US$2.500 millones para lograr un crecimiento del PIB de 5% nunca se ha cumplido. Para el período 2014-2017, el autor estimó que la inversión materializada promedió anualmente US$500 millones, o sea, un quinto de la meta (Mesa-Lago y Svejnar, 2020). Se cree que la IED sufrió fuertemente debido al recrudecimiento del embargo y la implementación por Trump del Título III ya explicado, pero no hay estadísticas.

Un nuevo estimado de la IED (no está claro cuál de los tres conceptos referidos) en 2014-2021, muestra un aumento hasta 2018 y después un declive, para un promedio anual de US$680 millones o 27% de la meta (EIU, 2022; Spadoni, 2022). Entre 2020 y 2021 se aprobaron  cuarenta y siete nuevos negocios, pero solo se habían constituido veinticinco (Rodríguez, 2022b).7 

En una visita a la ZDEM en julio de 2022, Raúl Castro y otros funcionarios anunciaron que de sesenta y dos negocios aprobados entre 2013 y 2022, cincuenta y seis estaban operando con US$3.000 millones comprometidos pero solo US$1.000 millones materializados, o sea, un promedio anual de US$100 en el período («Cuba has approved…», 2022). En agosto de 2022 se aprobaron medidas para estimular la IED: capital extranjero en las microempresas, en comercio al por mayor (parcial o totalmente de propiedad foránea) y en el comercio minorista.

Economía cubana

Zona Especial de Desarrollo Mariel.

En la visita de Díaz-Canel a China en noviembre de 2022, aquel firmó doce acuerdos con Xi Jinping, pero ninguno es de financiamiento de inversión. Dos de los acuerdos son políticos: consultas entre los ministerios de relaciones exteriores de ambos países, y coordinación entre sus partidos comunistas. Tres acuerdos son económicos pero sin concretar en qué consisten: cooperación para la implementación de la Iniciativa China de la Franja y la Ruta de la Seda; fortalecimiento de la cooperación económica y comercial; y cooperación entre el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba y su homólogo chino.

Por último, hay siete «donativos» pero no se dice su cuantía: uno es en efectivo de emergencia y otro es el envío de medicamentos, insumos médicos y alimentos (en ese orden). Los restantes cinco son para proyectos de poca monta, tales como: materias primas para uniformes escolares y ropa de trabajo; sistema de telepresencia en la nube de Biocubafarma; utensilios de cocina; sistema de identidad nacional de personas naturales y supervisión de redes inalámbricas; y laboratorio forense de datos (Martínez, 2022). El hecho que no se haya revelado el monto total de estos donativos sugiere que la suma no es  substancial.

Deuda externa y reservas internacionales 

La ONEI no publica la deuda externa total de Cuba, solo la «deuda corriente» («activa» o negociada) que aumentó 69% entre 2008 y 2019 — último año publicado—, de US$11.600 millones a US$19.618 millones, a pesar de una condonación de 81% de la deuda (Spadoni, 2022; Cuadro 6). Del total, US$10.000 millones es la deuda renegociada, y además hay $1.462 millones de deuda bancaria y US$7.402 millones adeudados a proveedores, los dos principales son empresas chinas y españolas (primer y tercer socios comerciales de Cuba).

China era el principal suministrador de insumos para la industria farmacéutica  insular y suspendió esas exportaciones, lo que provocó la caída ya explicada de la producción y exportación de medicamentos cubanos. Esto repercute adversamente en la población-

Cuadro 6: Estimados gruesos de la Deuda Externa Total de Cuba, 2019-2020 (millones U.S. dólares). (Fuente: Elaboración del autor basada en Frank, 2013, 2015; Rapoza, 2019; Mesa-Lago y Svejnar, 2020; Morales, 2022b; Spadoni, 2022.)

Catorce países. Dependiendo de la tasa de cambio que se use, el rango va de US$ 25.000 a US$ 35.000 millones, se ha usado el punto medio. Esta suma es muy similar a la cifra de la deuda negociada de US$10.754 millones publicada por ONEI para 2019; la diferencia puede surgir de una sobreestimación de la deuda condonada, o de deudas reestructuradas de las que se carece de información.

En 2015 Cuba firmó un acuerdo con catorce de los veinte miembros del Club de París para reestructurar la deuda acumulada de US$11.100 millones, y se le condonó el 76.5%. El resto,  US$2.611 millones, debe pagarse en dieciocho años (hasta 2033), con una tasa de interés creciente (los catorce países han renegociado su deuda con Cuba de forma bilateral).

La Isla hizo los pagos en 2016-2018, pero falló en el de US$80 millones en octubre de 2019, por lo que incurrió en una sanción de 9% de interés sobre el saldo. El gobierno cubano solicitó postergar los pagos en 2021 para reiniciarlos en 2022, pero solo logró posponer los pagos de 2020. También incumplió el pago de la deuda renegociada con Rusia y China y ambos  difirieron su pago hasta 2027, pero cargando intereses (Rodríguez, 2022b). China redujo sus exportaciones totales a Cuba en 58% en 2015-2021, mientras que Rusia suspendió cincuenta proyectos de inversión; además, la guerra en Ucrania ha reducido la capacidad rusa para ayudar a Cuba.8

Economía cubana

La deuda con Venezuela, similar a la tenida con el Club de París, no se está cobrando por el gobierno de Maduro. La contraída con Argentina se originó  a partir de dos préstamos, en 1973 y 1985, por un total de US$2.400 millones y se estima que, considerando intereses y sanciones, el total debe ser  US$8.000, y los gobiernos de izquierda no han exigido su pago. La deuda original con Brasil era de US$682 millones, sin embargo, ha crecido con los intereses; en 2018 Cuba no  efectuó el pago de US$17 millones y solicitó una restructuración, pero el gobierno de derecha de Bolsonaro la rechazó. Se supone que Lula estará en mejor disposición. Según se informa,  el incumplimiento de pagos se ha recrudecido en 2021 y 2022 (Rodríguez, 2022b).

Las reservas internacionales, aunque no se publican, deben estar a muy bajo nivel o virtualmente exhaustas debido a la crisis económica. Por ello prácticamente no hay recursos para enfrentar el aumento de los costos de importación, y esta escasez limita el espacio de las políticas fiscales. Por último, Cuba carece de un prestamista de último recurso que pudiese ayudarla financieramente en la unificación, al no pertenecer al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y al Banco Inter-Americano de Desarrollo.

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1: Nótese también que el promedio anual de crecimiento del PIB en 2009-2018 (bajo Raúl Castro), fue de 2,1%, lo que dejó una economía maltrecha a Díaz-Canel.

2: La CEPAL (2022b) ha reproducido el estimado oficial de Cuba de 2% de crecimiento en 2022; esta cifra coloca a la isla en el tercer lugar inferior entre 33 países de América Latina y el Caribe y también por debajo del promedio regional de 3,7%.

3: A precios corrientes las cifras respectivas fueron de 9,9% en 2020 y 23,8% en 2021, la última refleja el impacto inflacionario.

4: Antes de la unificación monetaria en enero de 2021 había dos monedas: el CUP y el CUC (“peso convertible”, pero que no se tranzaba en el mercado internacional); un CUC equivalía a 24 CUP y era similar al dólar estadounidense. La unificación eliminó el CUC y devaluó el CUP en 2.300% (Vidal, 2021).

5: En octubre de  de 2022 se reportó una exportación de 57.000 barriles, cifra similar al promedio (Piñón, 2022).

6: En 2016 el intercambio comercial de Cuba con los EE.UU. fue mayor que el intercambio con Rusia.

7: En 2022 solo hubo seis intenciones de inversión, de las que apenas cinco proyectos se encuentran en fase de negociación (Gil, 2022c).

8: Rusia ha enviado a Cuba alimentos y ayuda humanitaria, el último en 2021; en una conversación telefónica entre Díaz-Canel y Putin en enero de 2022, Putin prometió reforzar la cooperación estratégica con Cuba, pero las promesas en el pasado de inversión rusa han tomado mucho en materializarse. Además, las fuerzas armadas cubanas dependen fuertemente del envejecido equipo soviético y del mantenimiento y apoyo técnico de Rusia, pero la guerra en Ucrania ha demostrado la baja calidad de estos, a la par que ha debilitado a Rusia (Frank, 2022a).

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Referencias bibliográficas

Comentario HHC: Mantengo los criterios de la primera parte (1).  Las tercas cifras están ahí,  reflejo de nuestra gestión como país, en condiciones de bloqueo económico, financiero y comercial de parte del gobierno de EEUU ( que impactan muy negativamente en la vida económica y social), y en un entorno internacional más  o menos favorable, según los años. Eso es lo que nos toca, la explicación de estas es lo que marca la diferencia.   

No es lo mismo la época de Obama en su segundo mandato, que el de Trump con Pandemia COVID y bloqueo arreciado con intencionalidad manifiesta de afectar las principales fuentes de ingresos en divisas de Cuba, siendo afectadas sustancialmente: servicios médicos (campañas de descrédito y amenazas a países receptores para suspenderlas), turismo ( suspensión de cruceros, disminución de vuelos y limitar el intercambio cultural), remesas ( limitadas con una campaña feroz previa en Miami), todas con excusas inventadas como pretextos, al estilo de los inexistentes ataques sónicos a sus funcionarios en la embajada de Cuba, y llegar al extremo de activar el capítulo III de la Helms Burton que ningún presidente de EEUU lo había hecho.  

Lo anterior, es lo que no dice el Profesor claramente. A pesar de nuestro informe anual a la ONU sobre el bloqueo donde hay detalladas 242 medidas tomadas por Trump (2), que son ilegales, unilaterales y arbitrarias. Que de calcularse exactamente quedaría nuestra " gestión neta" al menos sin bloqueo " directo". De todas formas, nuestro reto es vencer el bloqueo con nuestras reservas internas, que si las tenemos y bastantes. 

Por ejemplo: ¿Si en la zafra azucarera no hay combustible para trasladar la caña a los centrales, es por falta de previsión nuestra, o por las sanciones a los buques de petróleo que debieron traerlo y por las medidas de bloqueo no llegaron o no lo hicieron a tiempo? . Y así una cadena interminable de relaciones concatenadas que existen en la economía, que parte de la burocracia nuestra se justifica con ellas, porque son  objetivas. ¿Pero quién determina hasta dónde? ¿Si fue exactamente así y que no hubo alternativas viables? 

Hay abundantes cifras, que se deben analizar con calma, acorde a la laboriosidad de este trabajo, así como se comparten afirmaciones del mismo. Por otra parte, las cifras de la ONEI  sin objeción, son las del país. Las estimadas por "expertos" hay que tener una reserva prudencial con las mismas. Se dice por ej: " Un experto estima la inflación entre 270% y 470% (Luis, 2021) y un informe británico la calcula en 740% (EIR, 2022), las tres últimas mayores que la de los años 90s.". La ONEI empezó a publicar su informe de IPC en agosto del 2021, y no reflejan esas cifras, aun cuando podamos tener observaciones a las mismas. Y en diferentes sitios web, lo mismo nos sitúan en 2do lugar a nivel mundial que en el 16 de más inflación. La realidad es que la inflación provocada por la Tarea Ordenamiento fue en los primeros tiempos según la prevista, y  siguió más allá, pero no a los niveles que se plantean por los "expertos". 

En los estimados, se observa que según el economista es la cifra, y hay citados hasta periodistas del libelo Diario de Cuba, según pude leer, que de nuestra Patria todo es malo por definición para ellos, porque para eso lo financia la NED. Hay otro de Reuters, que no hay que cuestionarla a ultranza, pero ya el Dr Jose Luis Rodriguez hizo una reseña de su último libro, y alerto que muchas de las cifras no son las oficiales (3). Pero el autor del ensayo los toma de referente a ambos. 

Presentar unas cada vez mejores estadísticas, en ello radica nuestra responsabilidad,   porque sino las publicamos, pues las " estiman" y esos son los riesgos, y como tienen mejor cobertura de prensa que nosotros, pues terminan imponiéndose como matriz de opinión. 

La radiografía de los números nos dice todo lo que debemos remontar en los próximos años, es con prisa y sin pausa, y con determinación. 




Sobre el funcionamiento efectivo de la economía en Cuba.

Por Luis Sánchez Issac

Este 2023 constituirá un reto para la dirección del país en lograr revertir y al menos dar un paso en mejorar la crítica situación que vivimos en el 2022. 

Acertado -en mi opinión- las palabras de saludo del Presidente en TV donde ratificó que, con bloqueo, debemos desarrollarnos y así burlarlo.

Múltiples son las opiniones, en este blog, de especialistas y consagrados en materia económica sobre los retos de la economía cubana, y la gran mayoría parten del criterio de desatar las fuerzas productivas, de la liberación de la empresa estatal socialista, de estímulos fiscales, mientras, por otra parte, piden una mayor atención a los sectores vulnerables, la construcción por parte del Estado de más viviendas y la lucha por el control de los precios. 

Es necesario entender que la necesaria privatización en la pequeña y mediana empresa (Mipymes) ha disparado los precios en casi todos los productos y/o servicios en que estas operan, alza ¨entendible¨ porque estas operan bajo la concepción de la oferta-demanda, amén que muchas (sería bueno un estudio sobre esto) solo cumplen el rol de revendedoras (concepto para nada discriminatorio) o mejor llamarlas comercializadoras, aunque técnicamente no es lo mismo.

A todo lo anterior hay que sumarle una contradicción latente en el tema de las pocas divisas libremente convertibles que tiene el estado que le da ¨ventajas¨ al emergente sector privado, mientras ata y desgasta a las empresas estatales perjudicándolas, sobre todo, en el factor más importante… los recursos humanos… con migraciones al sector privado (y no hablo de la migración al exterior…) que a su vez sepultan su propia funcionalidad (vease el ejemplo del reportaje del robo de aceite en Regla, la entrevistada argumentó que los obreros rara vez llegan a los tres meses de trabajo, tras meses de preparación para ocupar esos puestos)

La solución a la vista sería subirles el salario a esos trabajadores, pero ello conllevaría automáticamente a la elevación de los costos, y por ende a la subida del precio de venta… o de lo contrario, subsidiar el producto. Así sucedería orgánicamente en todas las empresas estatales que producen o comercializan (como el pollo que es importado) alimentos o productos o servicios básicos para el país (generación de electricidad, transporte de carga en camiones o ferrocarriles etc). 

Otro ejemplo real: ya existen ómnibus nacionales en cooperativas privadas y el precio de un pasaje hasta Santiago de Cuba ronda ya los 3mil CUP, así también los camiones privados de transportación de pasajeros, mientras el tren (que necesita una tremenda infraestructura técnica y de personal calificado a lo largo de todo el país) el pasaje al propio Santiago de Cuba, vale 100cup en coche climatizado. 

Todas estas contradicciones palpables sufre la economía cubana, mientras el Estado intenta garantizar lo mínimo en alimentos a la población a precios los más ¨módicos¨ posibles tomando el control de la empresa estatal socialista en su detrimento de sus recursos humanos y de su propio desarrollo o reproducción empresarial … 

Mientras en el otro lado de la moneda, aún está latente el mayor MAL del Socialismo cubano… el PATERNALISMO… que corrompe la sociedad pues muchos desde su ¨comodidad¨ están esperando ¨lo que llegue a la bodega¨, mientras no aportan NADA a la sociedad y para más, tienen acceso a los sistemas de salud y educación (si tienen hijos) que Liborio (nosotros mismos) estamos contribuyendo.

En Cuba, debemos hacer algo para que TRABAJAR sea una NECESIDAD… para que, en nuestro país, no se pueda vivir sin trabajar o que cada ciudadano, si decide o no trabajar, deba hacer un aporte (en forma de impuestos) a la seguridad social que él mismo (o sus familiares) disponen.

Por último -y más importante- es la PRODUCTIVIDAD del trabajo en todos los sectores de la sociedad (empresarial y presupuestado) unido a la eficiencia necesaria para lograr los objetivos económicos planificados. Nuestro país aún cuenta con una fuerza laboral calificada, capaz de desenvolverse en este entramado económico adverso. Ejemplos positivos de ellos, existen en nuestro país, empresas eficientes las cuales pueden servir de referencia para lograr la COMPETITIVIDAD EMPRESARIAL que sería lo ideal para la disminución de los precios de manera natural.

En resumen, los retos son difíciles y complejos, pero Cuba anda descubriendo nuevos caminos y formas de actualizar su proyecto económico-social, donde viejas formas de gestión económica hoy son incompatibles con la naturaleza global actual de la economía mundial que depende del intercambio. 

La economía mundial no es más que el resultado de la integración de las economías de los países, que forman el ámbito económico global de ahí nacen las alianzas, cuyo fundamento es la producción y el intercambio de bienes y servicios¨ 

Este mismo concepto debemos interiorizarlo y aplicarlo en la economía interna para su consolidación y desarrollo.

miércoles, 4 de enero de 2023

Los problemas de la inserción internacional de la economía cubana a través de los años (III)

enero 3, 2023 Dr José Luis Rodríguez


El impacto de todas estas dificultades se multiplicó a partir de 2020.

Entre los factores externos que han incidido en la crisis de los últimos tres años destaca en primer lugar el impacto de la pandemia, que paralizó el país durante casi dos años y que hasta el presente, ha afectado aproximadamente al 10% de la población (vacunada ya en más del 92%). De las personas que enfermaron se ha recuperado el 99.2%, con una tasa de letalidad del 0.77%, frente al 1.57% en la región de las Américas y 1.02% en el mundo, según datos del MINSAP. En segundo lugar, se encuentra el impacto del bloqueo económico de EE.UU, que entre julio de 2021 y febrero de 2022, se incrementó en 3 mil 006 millones de dólares, creciendo 2.5% en solo ocho meses, con la ya mencionada afectación total de 154 217 MMUSD.[2] En tercer lugar, la crisis económica internacional, agudizada por la guerra de Ucrania, ha provocado en 2022, un incremento en los precios de los alimentos y el combustible, por encima de lo ya registrado en los notables crecimientos del 2020-2021.[3]

A lo anterior se suman los impactos internos, entre los que cabe destacar un grupo de medidas en el orden monetario-financiero adoptadas por el Gobierno cubano en esta etapa, que no dieron los resultados esperados[4] e impactaron en la tasa de inflación, la que –según datos oficiales- se incrementó un 77.3% en 2021 y que hasta octubre del 2022, mostraba un aumento interanual del 39.7%.[5]

En términos macroeconómicos, el PIB –que ya había descendido un 0.2% en el 2019-, se redujo un 10.9% en el 2020 y creció solo un 1.3% en el 2021. Para 2022, de un crecimiento planificado es de un 4%, se obtuvo un 2%.[6]

En relación al sector externo se produjo un fuerte impacto negativo en el comercio exterior entre 2019 y 2021, donde, si bien se reduce el déficit en bienes un 15.5%, cae el saldo neto por servicios exportados un 43.5%. Por ende, el saldo de la balanza comercial se hace negativo en 2021 y se pierden ingresos por 2 mil 835 MMUSD en solo dos años.

Por otra parte, el saldo de cuenta corriente de la balanza de pagos pasó de 2 016 MMUSD a un saldo negativo de -1 300 millones en el 2021, con una pérdida de ingresos por 3 316 millones.

En lo concerniente a la deuda externa, a partir del segundo semestre del 2019 se presenta un default parcial en los pagos, que se generaliza en 2020 y 2021 con incumplimientos de  4 471 millones de dólares, lo que cerró la posibilidad de nuevos créditos, situación que se extendió hasta octubre del 2022. Cabe apuntar que en los tribunales, Cuba enfrenta en estos momentos dos demandas en las cortes de Londres por el impago de la deuda.[7]

Luego de varias negociaciones, el país solicitó una posposición de pagos hasta el 2027, que se concretó con el Club de París, China y Rusia, aunque no se conoció si se cargarían intereses moratorios a partir de las posposiciones aprobadas.

Por último, se ha venido trabajando en propuestas de renegociación flexible de la deuda, con un mínimo de liquidez, que permita pagar y restaurar gradualmente los créditos y la confianza de los acreedores, frente a una calificación del riesgo muy elevada en el caso de Cuba.[8]

Recientemente, durante una gira internacional del presidente cubano por Argelia, Rusia, Turquía y China, se lograron significativos avances. En Rusia y China, se acordó destrabar inversiones que estaban detenidas por impagos, unido a un nuevo enfoque del servicio de la deuda cubana acorde a posibilidades del país. En Argelia, se cancelaron los intereses pendientes de liquidación hasta el presente y se pospuso el pago de la deuda “hasta nuevo aviso”. También en el caso de China, se realizó una donación por 100 millones de dólares para ayudar a Cuba en las complejas circunstancias actuales.[9]

En relación a las reservas internacionales, se estima una reducción de 2 550 millones en dos años, lo que cubre solo en un 76.9% la reducción de ingresos de la cuenta corriente.

Por otro lado, la Inversión Extranjera Directa entre el 2020 y el 2022 se ha visto lógicamente afectada. En el 2020 se firmaron 30 nuevos negocios con 2 000 MMUSD de capital comprometido, pero en el 2021 solo se concluyeron 50 acuerdos por 138 millones. La situación hasta noviembre del 2022 registraba 30 nuevos negocios por unos 402 millones de dólares de compromiso de inversión[10].

Desde la aprobación de la nueva ley de inversión extranjera en 2014, se han concluido 323 negocios. De ellos, 104 son empresas mixtas; 161 acuerdos de asociación económica internacional; y 56 son empresas 100% de capital extranjero.

Si bien desde los años ´90 han ingresado al país alrededor de 10 000 millones de dólares como IED, se requiere ajustar la política de promoción en los negocios con capital extranjero, para lo cual se ha aprobado recientemente la posibilidad de negocios con el sector no estatal de la economía y se autorizaron los acuerdos en la esfera del comercio mayorista y minorista.

De este modo, aun en medio de la incertidumbre que hoy está presente en la economía mundial, la economía cubana deberá enfrentar un indispensable Programa de Transformaciones Estructurales, acompañado de un Programa de Estabilización Macroeconómica en los próximos tres años, como garantía para lograr un entorno favorable al financiamiento al desarrollo en el mediano plazo. La estabilización prevista deberá centrarse de forma emergente en un grupo de acciones para, prioritariamente:

  • Restaurar gradualmente los flujos financieros externos mediante un proceso de renegociación flexible de la deuda externa.
  • Frenar el crecimiento y controlar la tasa de inflación.
  • Incrementar la oferta de alimentos a la población.
  • Estabilizar la generación de electricidad y el combustible indispensable para el funcionamiento de la economía nacional.

Las perspectivas de crecimiento del PIB apuntan a una gradual recuperación, con ritmos que se prevé llegue a 3% en 2023 y que –según los modelos de pronósticos y el EIU[11]– oscilarán entre 3 y 4% para los próximos tres años. La tasa de formación bruta de capital fijo se moverá del 16.6% al 18% y se espera un incremento del consumo privado del 13.6%, con una tasa de inflación que se reducirá gradualmente. En relación al sector externo, se pronostica un crecimiento de las exportaciones de un 45.7% y un 51% de las importaciones, así como un aumento en un 63% de los flujos efectivos de IED. Por su parte, el saldo de cuenta corriente se pronostica que se volverá positivo desde el 2024.

La situación actual de la economía cubana demanda un proceso que permita modificar los resultados de su inserción en la economía internacional como parte de los cambios estructurales a alcanzar y -sobre todo- como un elemento esencial de la estabilización macroeconómica indispensable para hacer posible ese proceso.

Se trata de un colosal esfuerzo en medio del bloqueo económico de EE.UU., que no muestra síntomas de modificación en el futuro previsible, pero donde en el país existen potencialidades no aprovechadas que será preciso desarrollar por el pueblo trabajador. (Ponencia presentada a la III Jornada Latinoamericana de Pensamiento Crítico organizada por la REDEM en septiembre del 2022).

BIBLIOGRAFIA

-Comité Estatal de Estadísticas (CEE) (1998) “Anuario Estadístico de Cuba 1996” La Habana, 1998.

– CUBADEBATE (2022) “Diaz Canel: El proceso electoral ratifica que Cuba mantiene su estabilidad política y social” Noviembre 27 de 2022  www.cubadebate.cu

-CUBADEBATE (2022a) “Sesiona el V Foro de Inversión Extranjera en FIHAV 2022. ¿Cómo marcha la inversión extranjera directa en Cuba? Noviembre 15 de 2022 www.cubadebate.cu

-Economist Intelligence Unit (2022) “Cuba. Country Report” October 8 2022 www.eiu.com

-Economist Intelliegence Unit (2022a) “Cuba. Country Forecast” September 2022 www.eiu.com

-Economist Intelligence Unit (2013) “Cuba. Country Forecast” March 2013 www.eiu.com

-IMF (2022) “World Economic Outlook. October 2022” www.imf.org

-Kirk, John (2016) Salud pública sin fronteras. Para entender la cooperación médica cubana, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2016.

– MINREX (2022) “Informe de Cuba. Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” Noviembre de 2022  www.minrex.gob.cu

-Morris, Emily (2014) “Cuba inesperada” New Left Review, Nº 88, Septiembre-Octubre del 2014, www.newleftreview.es

-ONEI (2008) “Cuba. Indicadores seleccionados. 1958-2008” La Habana, diciembre de 2008.

-Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) (2016) “Anuario Estadístico de Cuba 2015” La Habana, 2016 www.onei.gob.cu

-Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) (2019) “Anuario Estadístico de Cuba 2018” La Habana, 2019  www.onei.gob.cu

-ONEI (2022) “Anuario Estadístico de Cuba 2021” La Habana, 2022 www.onei.gob.cu

-ONEI (2022a) “Indice de Precios al Consumidor. Octubre de 2022” Diciembre 5 de 2022 www.onei.gob.cu

-Partido Comunista de Cuba (2011) “Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución” Abril 18 de 2011.

-Periódico Granma (2001) “El párrafo infame” Octubre 27 de 2001 www.granma.cu

-Rodríguez, José Luis (1990) “Estrategia del desarrollo económico en Cuba” Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1990.

-Rodríguez, José Luis (2011) “Las relaciones económicas entre Cuba y la antigua URSS: 1959-2009” Ruth Casa Editorial e Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello, La Habana, 2011.

-Rodríguez, José Luis (2022) “Cuba: Factores externos e internos de la compleja coyuntura económica en el primer semestre de 2022” (I, II, III) Agosto/Septiembre 2022 www.cubaperiodistas.cu

-Rodríguez, José Luis (2022a) “Desafíos actuales de la economía cubana. Factores externos e internos· CIEM 40 Ciclo de Conferencias, noviembre 23 de 2022 www.ciem.cu

– Rojas, Lucía (2022) “Cuba, entre la vida y la deuda” Noviembre 21 de 2022 www.oncubanews.com

-Spadoni, Paolo (2017) “El sector externo de Cuba: Condiciones, retos y oportunidades” Florida Journal of International Law, Volume 29, #1, 2017 www.scholarship.law.ufl.edu

-Vidal, Pavel (2022) “El impacto económico de las sanciones estadounidenses a Cuba 1994-2020” Real Instituto El Cano, febrero 7 2022 www.media.realinstitutoelcano.org

–0–

[2] Ver MINREX (2022) y Vidal (2022).

[3] Según el FMI, el incremento de los precios en el mercado mundial, solo en el 2021, fue de un 26.1% en el caso de los alimentos y del 65.9% en el caso del petróleo y se pronostican –adicionalmente- aumentos en el 2022 del 14.2 y 41.4% respectivamente. Ver IMF (2022).

[4] Se trata de la reunificación monetaria y cambiaria –denominada Tarea Ordenamiento- en 2021 y la reapertura del mercado cambiario en 2022. Ver Rodríguez (2022).

[5] Ver ONEI (2022a) y estimados del EIU (2022) en los que se calcula una tasa de inflación del 152% para 2021, y pronostican un 65.7% para el presente año.

[6] La estadística oficial de esta etapa se apoya en ONEI (2022) y los estimados se basan en EIU (2022 y 2022a) y Rodríguez (2022a), salvo que se indique otra fuente.

[7] Se trata de una demanda impuesta por CRF1 Limited firma que es miembro del Club de Londres y otra demanda emitida por la filial británica del Banco Industrial y Comercial de China. Ver Rojas (2022).

[8] La agencia Moodys califica actualmente el riesgo país de Cuba como Ca, lo que supone muy alto riesgo.

[9] Sobre los resultados de esta gira, el presidente señaló: “Encontramos acciones concretas para restructurar la deuda que teníamos con esos países, lo que nos deja a nosotros facilidades de pago que nos permitan avanzar y no tener ralentizados un grupo de proyectos y negocios en materia de relaciones económicas y financieras” Ver CUBADEBATE (2022).

[10] Ver CUBADEBATE (2022a).

[11] Ver EIU (2022a).

El cultivo de trigo en Cuba no es una fantasía. Comentario HHC

Científicos nacionales han obtenido variedades que se adaptan a las condiciones climáticas del país


La ONU alertó este año de que los inventarios mundiales de trigo habían caído a su nivel más bajo desde 2008 debido a los problemas en su suministro. Foto: Archivo

La historia de la ciencia cubana está enaltecida por retos a cargo de investigadores osados, acuciosos y, sobre todo, persistentes. Un ejemplo de ello es el de los científicos que han tratado de introducir y fomentar en nuestro país el trigo, un alimento básico en la alimentación a escala mundial.

La debilidad está en la lentitud con que se reacciona ante la generalización de los resultados, punto de vista de algunos científicos con el que concuerda este periodista y, seguramente, muchas más personas.     

Urge cambiar esa mentalidad, sobre todo cuando el país cuenta con una Ley de Soberanía Alimentaria que es parte de la estrategia de seguridad nacional. Si alguien lo duda aún, que razone acerca de los elevados precios de los productos importados, resultado de la inflación desatada, entro otras cosas, por el impacto de la COVID-19 y el conflicto bélico en Ucrania, uno de los principales proveedores de granos del mundo junto a Rusia.

EL CAMINO CIENTÍFICO DEL TRIGO

El trigo, grano de importancia trascendental a nivel internacional, tuvo un arduo camino científico en la Isla. Así lo revela el estudio titulado El cultivo del trigo en Cuba, un siglo de trabajos, de un grupo de autores de los institutos de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical, de Biología Molecular y de Investigaciones de la Caña de Azúcar y de universidades de Villa Clara, Ciego de Ávila, La Habana y Canadá.

De acuerdo con la investigación, este cereal llegó a Cuba con los conquistadores españoles y durante un largo periodo floreció su cultivo,  fundamentalmente en la zona central de la Isla.

Ellos citan diferentes documentos, entre los que se encuentran apuntes de 1848, realizados por el sabio cubano Antonio Bachiller y Morales.

Sin embargo, notas del mismo autor y de otros seguidores del tema, aseguran que experimentó, en todo el país, un notorio retroceso debido a varias causas, como la importación de la harina desde Castilla, a precios que resultaban muy competitivos, a lo que se unió la presencia de plagas que afectaron las variedades disponibles en aquel momento y el incentivo económico derivado del cultivo de la caña de azúcar y del tabaco.

Creada en 1904, la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas, actual Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical (Inifat), introdujo en 1909, según registros confiables, semillas de un grupo de variedades destinadas a fomentar el cultivo del trigo en el país.

Tres años después, fruto de la reproducción de las simientes adquiridas, estas fueron enviadas a Sancti Spíritus y otros lugares del centro de la Isla, lo que contó con solicitudes de agricultores. Lamentablemente, la mayoría de la semilla no germinó.

No cesó la entidad científica en su empeño, en el que contó reiteradamente con la colaboración de agricultores que por su cuenta importaban y sembraban semillas. Consta en documentos que en la década del 30 se recibieron varios envíos de semillas de diferentes variedades y de distintas procedencias, para que fueran sometidas a estudios fitotécnicos en la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas.

También hay evidencias de buenos resultados de las siembras de 1940 a 1942, pero a su vez se conoció que a partir de 1943 las cosechas decrecieron porque las variedades comenzaron a perder sus cualidades originales. Entonces, sobre la base de una década de labor, la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas publicó un informe en el que asevera: «...las variedades introducidas no consiguen aclimatarse, perdiendo rendimiento, germinación, vitalidad y sus buenas características morfológicas con las cosechas sucesivas».

Los científicos no abandonaron el programa de mejoramiento genético, y en 1949 concluyeron que el cultivo del trigo no llegaría a ser estable «… hasta que Cuba no tenga variedades adaptadas a nuestras condiciones climáticas».

ESCALAR NUEVOS PELDAÑOS

El Instituto Nacional de Reforma Agraria, constituido por Fidel en 1959, también se tomó en serio la reintroducción del trigo. La nación contaba con la experiencia y la pasión de los investigadores de la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas. Así, en los años 60 prosiguió la introducción de nuevas variedades y de las ya probadas, a lo cual le siguió su envío a los agricultores interesados en fomentar el cultivo del cereal.

Es en 1964 cuando se inician los trabajos encaminados a la obtención de variedades cubanas. En ello desempeñó un rol destacado el ingeniero César Ismael Cueto Robayna (fallecido en el año 2000), quien estaba convencido de la necesidad de realizar un programa de mejoramiento genético. 

Las acciones para la obtención de una variedad adaptada a nuestro clima, partieron del estudio de la variedad brasileña BH 11-46. Mediante la selección de sus mejores genotipos, se logró la selección 204, probada en diferentes puntos del país.

De ese modo surgió la Cuba C – 204, primera variedad cubana de trigo. Con respecto a la original, se observaron cambios notorios en la altura y tamaño de las espigas. Al evaluar los parámetros de crecimiento, germina a los 3-4 días de sembrada, comienza a echar hijos a los 11 y las espigas a los 43. La cosecha se realiza entre los 90 y cien días.

La visión de los investigadores se hizo más aguda, y en las décadas de los 80 y 90 se concentraron en determinar la agrotecnia más adecuada para nuestras condiciones, sobre la base de la variedad Cuba C-204. Las labores respondían a un programa desarrollado con el auspicio de un grupo multidisciplinario del trigo, conformado en el Inifat.

Así se estableció que las bases de la agrotecnia debían tener en consideración la producción y conservación de la semilla básica, el estudio de la fitopatología y fisiología del trigo en Cuba y la obtención de nuevas variedades.

CIENCIA CON MÁS CIENCIA

La obtención de variedades por radiomutagénisis caracteriza el otro programa puesto en marcha en los años 90 para ampliar las bases genéticas de las variedades cubanas.

El equipo, dirigido por la doctora Susana Pérez Talavera, decidió emplear las técnicas de Radioinducción de mutaciones desarrolladas una década atrás por el grupo de Radiobiología y Radiomutagénisis del Inifat. La variedad Cuba C -204 fue escogida como progenitora y se estudió su radiosensibilidad con el fin de determinar la dosis de radiaciones gamma a las que serían sometidas las semillas en busca del propósito perseguido. 

Los resultados fueron impactantes. En el panorama científico y agrícola cubano aparecieron siete nuevas variedades de trigo: Inifat RM-26, Inifat RM-29, Inifat RM-30, Inifat RM-31, Inifat RM-32, Inifat RM-36 e Inifat RM-37. Con ellas es posible diseñar una adecuada política de siembra en correspondencia con las características de cada una. 

Cuba logró finalmente ocho variedades de trigo. En ellas es común el ciclo de tres meses, maduración uniforme, rendimientos de dos toneladas por hectárea (en secano) y más, así como resistencia a la sequía, la salinidad y el encame.

El largo proceso mediante el cual se obtuvieron, igualmente fue respaldado por investigaciones relacionadas con la citogenética y la anatomía, que definen sus características biológicas y sus rasgos físicos.

Recientemente, Víctor Daniel Gil, director del Centro de Investigaciones Agropecuarias, de Villa Clara, al hablar acerca de la necesidad de generalizar en los campos cubanos la siembra de chícharo, garbanzo y trigo, recordó que el cultivo de este último tiene perspectivas a partir de lo hecho por el equipo del Inifat.

Con las variedades obtenidas, en Cuba se puede sembrar y cosechar trigo. Hay quienes ya lo hacen, pero es necesario una respuesta más enérgica y concreta por parte de las entidades estatales y productores privados con posibilidades de sumarse a esa labor. HHC: negritas nuestras

Comentario HHC: Muy bueno este artículo, al menos para mi.

Mi tesis de Lic. economía fue sobre el aprovechamiento de las capacidades instaladas en los llamados "Molinos de trigo de Regla", en ese entonces, 1984, me preguntaba cómo el diferendum con EEUU, nos habia llevado a tener que importar trigo de la URSS por décadas y no desarrollamos el maiz, que era mas afin a nuestras raices.

Evidentemente ignoraba casi todo lo que plantea el artículo, que es muy alentador.  Asi por ejemplo en el 2020 importamos 699 635 TON de trigo y gastamos 195.2 MMUSD,y en el 2021 fueron 562 853 TON y gastamos 216.9 MMUSD, gastamos mas millones por menos TON por los incrementos de precios. En el 2018 importamos 666 696 TON por 184.0 MMUSD 

Si el rendimiento es de 2 TON por ha, para obtener 600 000 TON  habria que acondicionar 300 000 ha en la siembra de trigo.   En Cuba hay aproximadamente  3 millones de ha cultivables sin sembrar. ¿ Qué dice el MINAG ?


Economía cubana para 2023: hacen falta alas

El año que recién comienza será el séptimo que escribo “Contrapesos” en OnCuba, siempre cada quince días. El artículo de hoy será algo diferente.




El año 2023 será el séptimo que escribo esta columna en OnCuba, siempre cada quince días, puntualmente, salvo algún hecho fortuito que por fuerza mayor me lo impidiera. Casi siempre el primer artículo de cada año ha estado enfocado en hacer balance sintético de lo que pasó en el recién terminado y en mirar el año que comienza.

Siempre trato de escudriñar las razones que nos permitirían avanzar y aquellas otras que se alzan en contra de los posibles avances. Casi siempre hay números y datos, y aparecen puntos discrepantes con algunas de las predicciones de las autoridades que manejan, o al menos administran, la economía nacional, y también con algunos de sus conceptos.

El artículo de hoy será algo diferente.

El Ministro de Economía hizo una presentación pormenorizada de lo planeado para 2023 y de las expectativas de crecimiento global, así como del comportamiento de las principales variables para el año que comienza.

Aunque estoy convencido de que la economía es muy importante y resulta muchas veces decisiva, creo que sobre ella pesan aspectos contradictorios del proceso de la reforma/actualización, iniciado hace ya muchos años, y que constantemente generan nuevos reclamos.


Foto: Yánder Zamora/ EFE.

Triunfalismo vs. realidad

Las autoridades proclaman la necesidad de la discrepancia y la crítica; pero a menudo se desoyen esos enfoques. Se descalifica a los discrepantes y a los críticos. Se les ningunea y sigue cultivándose el árbol de la complacencia, de los informes “sinflictivos” y los reportajes triunfalistas, aunque existan excepciones.

Este año, como en anteriores, según ciertos reportajes, todas las provincias han tenido desempeños exitosos pero increíblemente el país no avanza al ritmo que se necesita y las colas se mantienen firmes. Igual ocurre con nuestros ministerios. Parece que son las provincias y los ministerios de otro país y no los de este en el que vivimos y que atraviesa una crisis que no consigue rebasar.

Hoy tenemos una burocracia experta en construir metodologías, que no llega siquiera a entenderlas bien; pero que es capaz de subordinar las “urgencias estratégicas” a aquellas y que evalúa su éxito —el de esas metodologías— por la cantidad de reuniones e informes realizados “en tiempo y forma”, y por la cantidad de proyectos asociados a ellas.

Se ha declarado desde hace mucho que la empresa estatal es el “motor” del proceso de transformaciones/reformas, pero se retrasa la aprobación de la ley de empresas un año más; se crea una estructura organizacional encima de ellas —las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (OSDE)— que produce el efecto contrario a la tan repetida y nunca alcanzada autonomía.

Una vez más: sabemos qué y cómo hacer, pero los prejuicios pueden más que las urgencias.


Foto: Yánder Zamora/ EFE.
Marcha y contramarcha

En aquella primera versión de la Conceptualización del Modelo Económico y Social cubano de Desarrollo Socialista en 2017 se logró definir que los medios de producción fundamentales son los que garantizan lo estratégico. Luego, en 2021, en la actualización de la Conceptualización…, se puso en manos del ¡Estado! la identificación de cuáles son.

Hoy tenemos tantos “medios de producción fundamentales”, que rebasan la capacidad real del Estado y del Gobierno para manejarlos eficientemente. Todos, absolutamente todos, sabemos que tantos no pueden ser fundamentales.

Se reconoce que el apartado “Ciencia e innovación tecnológica” debe ser uno de los pilares del desarrollo, pero se sigue invirtiendo más en el “comercio estatal” que en ciencia e innovación tecnológica.

Elaboración propia en base al Anuario Estadístico de Cuba 2021, tabla 12.3. La diferencia en el 2021 se debe a que está calculado a la nueva tasa oficial aprobada en el ordenamiento de 24 CUP por dólar.



Sabemos que una de las causas de la inflación es el excesivo gasto fiscal y su errónea asignación. Pero nos empeñamos en mantener un aparato estatal sobredimensionado y un sistema impositivo que refuerza su carácter rentista y resulta incoherente con la necesidad de “desatar las fuerzas productivas”.

Identificamos que la producción nacional de alimentos es una urgencia estratégica. Pero seguimos sin resolver el problema fundamental de la agricultura, que es el problema de la tierra: se mantienen empresas estatales agrícolas mal disponiendo de las tierras del pueblo, en las manos del peor administrador de tierras que haya tenido Cuba en toda su historia y que mantuvo durante décadas el 50 % de esas tierras sin cultivar, 3 millones, de 6 millones de hectáreas. Todavía hoy mantiene más de 800 mil hectáreas en esas condiciones.

Las mismas empresas estatales siguen sin entender que su principal misión es facilitar que los campesinos produzcan en lugar de utilizarlos como materia prima para mal rentabilizar su funcionamiento.

Propiedad privada e inversión extranjera

Nuestra Constitución dice que la propiedad privada es necesaria en el esfuerzo por construir el futuro. Pero le recortamos sus espacios en el presente y constantemente hacemos crecer la desconfianza desde ambos lados.

Declaramos que la inversión extranjera es estratégica para el desarrollo. Pero no acabamos de hacer volar en pedazos procedimientos que hoy sabemos perfectamente que ralentizan los procesos de aprobación y alejan a los inversionistas, asustados ya por la Ley Helms-Burton y a expensas de su aplicación.

Se sabe lo que hay que hacer y además se sabe cómo hacerlo.


Foto: Yánder Zamora/ EFE.
La deuda que nos asfixia

La deuda nos estrangula y nos quita oportunidades cada día. Tenemos todo lo que hace falta para renegociarla y han existido propuestas de qué y cómo hacerlo. Pero no se dan señales suficientes sobre la decisión de resolverla.

Repetimos una y otra vez la “voluntad” de construir mejores relaciones con la emigración. Pero las políticas hacia ella siguen secuestradas por viejos prejuicios y no logran la proactividad necesaria para sumar a la inmensa masa de cubanos emigrados a un proyecto de país en el que todos contribuyan como uno solo.

Aquí también, hace mucho, se sabe qué hacer y cómo hacerlo.

Municipios dependientes

Identificamos la gestión local como decisiva para el desarrollo. Pero los municipios y las provincias siguen secuestrados por el enfoque sectorial.

En la inversión extranjera, por ejemplo, aun pequeñas inversiones tienen que ser sometidas a la aprobación de los ministerios correspondientes en un largo proceso, para después esperar la decisión de una comisión que coordina el Mincex. Tampoco deciden ellos, los municipios, sobre el uso de la tierra, la misma que se encuentra muchas veces sin cultivar mientras el municipio debe “importar” sus alimentos desde otros.

Las “conquistas” preteridas

Sabemos que la salud y la educación son los pilares de nuestra construcción social. Comprobamos durante la pandemia cuán importante es tener un sistema de atención primaria sólido.

Sin embargo, se prefiere invertir mucho más en hoteles, a sabiendas de que la recuperación de la inversión puede demorar más de vez y media el tiempo planeado, y que con la cantidad de habitaciones que teníamos en 2018 podemos atender casi tres veces la cantidad de turistas que arribaron a Cuba en 2022.
Elaboración propia en base al Anuario Estadístico de Cuba 2021. Tabla 12.3.

Sin una fuerza de trabajo bien instruida y saludable nunca alcanzaremos el desarrollo.

Sin un sistema de educación y de salud sólidos, modernos, adecuados a nuestros tiempos y con alta calidad en los servicios, no tendremos la fuerza de trabajo imprescindible para alcanzar la visión de país que hace más de un lustro aprobamos.

La Revolución, allá en sus inicios, invirtió más de diez años en construir esas dos columnas que sostuvieron la igualdad alcanzada y promovieron la movilidad social.

“Trabas” que gozan de buena salud

Se ha puesto de moda la “identificación de trabas”. No hay discurso ni intervención en el que la frase no sea usada y se acompañe casi siempre de aquella otra que invita a “acabar con la burocracia”. Abundan los expertos “cazadores de trabas”.

Ocurre, sin embargo, que luego de la “cacería”, las trabas siguen gozando de buena salud, alimentando y alimentándose de la misma burocracia que se pide eliminar.

Existe una empresa en Cuba que ha demostrado una alta resiliencia, una capacidad de adaptación propia de la especie humana, capaz de producir hasta en las peores condiciones y no solo de producir sino hasta de sobre cumplir las metas: la fábrica de trabas.

Es la única fábrica en Cuba que no tiene restricciones de energía ni de recursos de ningún tipo. Trabaja las veinticuatro horas y tiene garantizados sus insumos; entre ellos, prejuicios, costumbres adquiridas en otras épocas, intereses personales disfrazados de preocupaciones por el futuro del socialismo, hábitos y culturas no desaprendidas y miedo, mucho miedo al riesgo que todo cambio produce.

Es siempre raro que quienes tienen en sus manos el poder para eliminarlas o, al menos, reducirlas tanto que su existencia no impida la dinámica de cambios que Cuba necesita, sean los que constantemente repiten y exigen que sean eliminadas.


Foto: Yánder Zamora/ EFE.
Esfuerzos y saberes

Faltaría a la verdad si no reconociera además que se ha hecho —y mucho— a pesar de accidentes fatales y sus secuelas de dolor y muerte; de trágicos “regalos” ciclónicos de una naturaleza alterada que destruyó buena parte de Pinar del Río; de la permanente mutación de Trump en Biden, y de todas nuestras ataduras.

Se ha hecho, juntando esfuerzos y saberes, poniendo la ciencia y los que producen junto a los decisores, en un esfuerzo colectivo pocas veces visto. Se ha hecho, es cierto; pero con frecuencia a destiempo, en el orden inadecuado, sin la coherencia necesaria; a veces, incluso, “porque no ha quedado más remedio”.

Que 2023 sea mejor que los tres años anteriores dependerá de nosotros, de entender que la continuidad es también ruptura; que los efectos del bloqueo serán menores si nosotros todos, Gobierno y pueblo, hacemos mejor nuestros deberes; si a sabiendas de que los obstáculos son objetivos no los usamos para hacer crecer trabas, que es la mejor manera de cultivar la inercia.

Dependerá de sumar, más que de restar, de encontrar el mínimo común múltiplo, de dejar hacer y de regular mejor, de promover más que de prohibir, de generar esperanza con hechos y no con consignas repetidas. Dependerá cuánto dejemos de ser para volver a ser.

Sí, esta vez, igual que otras, nos hacen mucha falta alas para alcanzar la nación que nos debemos.