Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 4 de diciembre de 2020

¿Democracia en la empresa?

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Parece que la importancia de Bruselas para el Ministerio de Economía en Madrid se va comprendiendo. Ya nadie sensato duda de que la regulación de la economía española tiene sus códigos fuente en la burocracia que asesora a la Comisión y el Consejo, y no en los despachos de la capital de España. Pero no hay tanta gente que entienda para qué democratizar las empresas, una cruzada fatigosa y llena de rancias resistencias, por uno y otro lado. ¿Para llevar al Consejo de la administración empresarial los problemas que los representantes de los trabajadores y los de la dirección resuelven en torno a una mesa? Además, la experiencia en las Cajas de Ahorro españolas ha sido suficientemente traumática, como para olvidarse de contiendas imposibles hasta un cambio generacional, por lo menos. No ha evitado la corrupción, sino que ha corrompido lo democrático.

Un grave error de apreciación. La experiencia de las Cajas es un ejemplo de que hay que controlar democráticamente la gestión de lo público, y las empresas hoy tienen mucho de público, pues se apropian del bien común del conocimiento[i]; un saber producido principalmente por la actividad cooperativa de los que en ellas trabajan, y capturado por sus propietarios financieros. Por lo tanto, es de sentido común un control democrático de la gestión empresarial ejercido por los afectados, y despojados directos, y una supervisión de las estrategias tecnológicas y de mercado, que oriente sobre aventuras de futuro. Lo que no se puede repetir, es entrar en los Consejos sin tener un proyecto del para qué.

El debate empieza por aceptar que la empresa no es solo el mecanismo social para extraer plusvalor al trabajo y entregarlo al empresario; es también el espacio de socialización práctica de lo que los seres humanos hemos aprendido sobre la naturaleza y nuestras necesidades. Los economistas contemplamos las empresas como “comunidades de conocimiento”[ii], aunque no ignoremos que tal descripción lleva implícita una contradicción clamorosa. Los contratos de trabajo llevan aparejada, y así lo refleja la legislación, la atribución de toda la autoridad al empresario, en relación con la actividad de la empresa y las habilidades y disponibilidad del trabajador, tutelado en Europa por las garantías constitucionales, que lo protegen física y mentalmente. Por lo tanto, se trata de una comunidad jerarquizada, donde la autonomía concedida al trabajador se considera capacidad de decisión otorgada, y no un derecho. Reconocer el carácter productivo del capital humano, debería conllevar el otorgar carta de naturaleza a un derecho de control y apropiación alícuota de plusvalor y, puesto que se trata de un factor cooperativo, hablamos del derecho a la cogestión del capital humano sobre su empresa[iii].

El Posfordismo, y las promesas de la tecnología y el neoliberalismo

En las prácticas de apoderamiento al uso, el hecho de que la autogestión de tareas y actividades sea otorgada, no exime al trabajador de la responsabilidad por las consecuencias de sus decisiones. Cuando el ciudadano cruza la puerta de la empresa, incluso en empresas con métodos de trabajo participativos, tiene la sensación de entrar en otro ámbito político, el del trabajo y los negocios, donde existen garantías individuales, pero no se participa de la información ni del gobierno, ni siquiera por delegación. Además, la disciplina tecnológica, formas y métodos de producción, nace de un contexto marcado por la propiedad capitalista, como las obligaciones serviles dimanaban de los derechos señoriales. Desde la derrota de los artesanos en las guerras luditas y la destrucción de las barricadas de julio de 1848, la cooperación en el trabajo, que está en la raíz de los logros de la civilización, ha avanzado siempre sometida a la dictadura liberal del empresariado; la democracia se inhibe a la puerta de la relación laboral.

Hoy, que la ciencia aplicada a la producción está actuando como selector vicario de empresarios, muchos creen que está a punto de terminar el proceso de desplazamiento del patrón por la tecnocracia. Pero el capital financiero, que domina las relaciones actuales de producción de valor, crea una doble dinámica; por un lado, los más inteligentes entre los más ricos son los que acceden a las direcciones de las grandes unidades económicas y sobreviven, aunque muchos acceden por familia y son superados por su incapacidad. Por otro, los elementos más inteligentes y ambiciosos de la llamada clase media fueron cooptados a la elite dominante, durante el periodo de la transición al posfordismo, Este ascensor social, que se abrió durante la última mitad del siglo pasado con la expansión de la enseñanza universitaria[iv], sirve de sustento a la cultura individualista del neoliberalismo, que es la ideología hegemónica de la globalización[v].

Pero la fiesta juvenil de la informática está llegando a su final, acompañado de un fuerte malestar para los que en ella participaban sin recursos suficientes, y de consecuencias desastrosas para los excluidos y perdedores. Las amenazas de la tecnología, tal y como se ha desarrollado hasta ahora, son más terribles que las promesas; no porque las promesas no se cumplan, sino porque la sociedad actual no ofrece canales para aprovecharlas. Esperábamos la desaparición del trabajo tedioso y repetitivo, pero ahora tememos las consecuencias de ese final, que deja a millones de personas sin un medio para construir su vida. La ciencia, que es capaz de resolver muchos de los problemas de cálculo matemático, orden, salud, distancia, peligrosidad ambiental, educación y otras incertidumbres a las que estamos sometidos los humanos; también desplaza a los que calculaban, supervisaban lo cotidiano o a los que clasificaban para administrar, los cuales se quedan fuera del juego y trapichean para sobrevivir. El desarrollo de la tecnología absorbe cada día más dinero, y sus inversiones se realizan a costa de los medios que, hasta no hace mucho, soportaban las incertidumbres de vida de los que solo disponen de su fuerza de trabajo. Los que enferman, necesitan trasladarse o formarse para poder participar, ya no acceden a los recursos públicos que extendían las ventajas de la ciencia al conjunto de la ciudadanía en los países desarrollados.

Esa es otra razón para que el ethos democrático penetre la empresa, que es una institución central para la provisión de recursos en la sociedad actual. Pero no debemos olvidar que los cambios democráticos nunca han sido concesiones; pueden haber ocurrido como evolución desde los propios gobiernos liberales, pero los historiadores nos enseñan que tras la decisión del ministro liberal hay un largo camino de conflictos obreros. Nadie niega el poder sindical alemán en 1951, como origen de las leyes de cogestión en las industrias CECA. Incluso cuando los medios de la izquierda católica alemana hicieron propuestas favorables a la cogestión en su Congreso de Bochum de 1948; recibieron un tajante no por respuesta de Pio XII. Ese mismo año, fecha del inicio oficial de la “Guerra fría”, fue frenada en Francia la participación sindical en la gestión de las grandes industrias; aunque se mantuvo algunos años en las empresas nacionalizadas en 1945 por su colaboración con los nazis, como la Renault, núcleo del sindicalismo francés.

Setenta años más tarde, cuando la globalización y financiarización económica impulsan, a nivel local, nuevas formas de organización del trabajo; éstas se combinan con la voluntad neoliberal de desarmar el sindicalismo. De la mano de la participación en la organización del trabajo, asistimos al aumento de la movilidad laboral y la descentralización de la negociación colectiva, lo cual asesta un duro golpe a la capacidad movilizadora de las centrales obreras. El “repliegue de las relaciones laborales pone en riesgo la cultura democrática de nuestras sociedades”, pues expulsa del debate económico a la mayoría social; ya que las empresas capitalistas son hoy “los órganos donde se toman las decisiones estratégicas y económicas al más alto nivel social”[vi].

 

Participación obrera y Administración de la tecnología.

Estamos acostumbrados a pensar en la participación democrática de los trabajadores, como cosa de alemanes y nórdicos. Pero no somos conscientes de que se inició en la cultura fordista del sindicalismo y del pleno empleo; con sistemas de trabajo basados en la parcelación organizativa, especialmente de las áreas de producción, cuya finalidad era blindar el ambiente de aprendizaje en el trabajo contra la información distorsionadora del entorno y las incertidumbres de los mercados, y de otras áreas funcionales. Este contexto otorgaba un carácter carismático a la representación sindical, organizada en torno a una burocracia cuya misión era y es, proporcionar a los delegados la información que les hurta la organización fabril. Como los únicos organizados y con situaciones personales óptimas para la acción democrática, eran los representantes sindicales, la cogestión en el ámbito del fordismo perdió interés para los trabajadores. Cuando en 1975, el parlamento alemán planteó mejorar y ampliar el derecho de cogestión, las encuestas de la República Federal reflejaban una escasa preocupación ciudadana por estas cuestiones[vii]. Los trabajadores daban por descontada la sociedad del empleo asegurado y no parecía urgente para ellos modificar el estatus-quo, el cual, sin entonces saberlo, estaba a punto de entrar en crisis.

Pero, crisis aparte, no solo el fin del pleno empleo ha desbaratado el inmovilismo, también los cambios en la organización del trabajo han hecho caer las barreras internas de las organizaciones empresariales. El aislamiento del trabajador ha disminuido de la mano de los actuales sistemas de organización, que enfocan la actividad directamente al mercado; aunque también a la incertidumbre, creando un contexto de intranquilidad para el trabajador flexible. Además, el enfoque del conjunto de la organización empresarial hacia el accionista, la visión del precio en bolsa de la empresa como indicador principal de la gestión, implica un sesgo financiero en la dirección que provoca distorsiones organizativas con la orientación al cliente, que es el núcleo de la calidad. El trabajador flexible se encuentra con una nueva dimensión de la alienación del trabajo. No puede reconocerse en él porque no le pertenece, pero si reconciliarse con la utilidad de las tareas que tiene que realizar, porque coopera con otros y puede ver el resultado

Los nuevos factores de contexto convierten la democracia participativa en una vocación difícil y costosa para el trabajador, por el tiempo que consume, y por la transitoriedad del apego a la organización. Por una parte, el contrato de trabajo solo define la posición del trabajador individual en la producción, con su descripción de funciones y el entramado de jerarquías profesionales de la segmentación laboral. Pero la otra parte, la flexiseguridad, constituye el aliciente más importante y está definida por las competencias de aprendizaje que debe asumir en la práctica diaria. Pero ésta viene delimitada por las estrategias tecnológicas y de mercado y no puede ser deliberativa, pues la eficacia de los procedimientos técnicos implica rutinas, individuales y cooperativas. El trabajador se debate entre la transitoriedad en la situación contractual y profesional, que no incentiva a participar en la gestión del conjunto, y la defensa del oficio. Y éste, la profesión, como única propiedad del trabajador, sí que pertenece a su ámbito de interés.

La profesión se aprende trabajando, pero se redefine en el campo de las mejoras y los cambios tecnológicos, los cuales, por lo tanto, interesan al trabajador. Conseguir que la información preceptiva de los técnicos, el nuevo conocimiento tecnológico, tenga claridad, sea de fácil asimilación y diseminación, es importante para la formación profesional del trabajador en activo; no solo es una fortaleza empresarial que aporta ventajas competitivas a las firmas, sino que también tiene implicaciones para el empleo y el bienestar de los miembros de la organización empresarial. El debate de las mejoras y los avances tecnológicos en lo concreto permite a la empresa y a la sociedad anticiparse a las consecuencias sociales de los diferentes escenarios tecnológicos que la competencia global define. En otros términos, hace real y específica la responsabilidad social de la empresa, porque la tecnología afecta a todas las facetas humanas y ambientales.

La participación de los trabajadores en la gestión de las empresas capitalistas está prevista en la legislación europea por la Directiva 2001/86/CE del Consejo, de 8 de octubre de 2001, y está integrada en el Estatuto de la Sociedad Anónima Europea. Por lo tanto, la cogestión no puede ser objetada por los tecnócratas de cualquier gobierno. La directiva establece un derecho genérico a la participación, que engloba toda forma posible de cogestión; pero solo si la representación en la cogestión es eficaz, se evitará que las esperanzas que en ella se pongan se disuelvan como el azúcar en agua tibia, agravando la desmovilización ciudadana. Para ello, es necesario que, como defiende Sara Lafuente, se cumplan algunas premisas. En primer lugar, la universalidad, que solo garantiza la obligatoriedad. El segundo, implica definir muy claramente los criterios de segmentación de las empresas en las que se inicia la experiencia de la cogestión. El tercer criterio se refiere a las competencias del órgano de representación participativa y promulgar normas nuevas para modificar la legislación de sociedades, adaptando las estructuras de gobierno y control. El cuarto se relaciona con los derechos que ambos, representantes de los trabajadores y de los accionistas, ostentarán sobre la información y las decisiones estratégicas de la empresa. El quinto criterio, determinar el número de participantes, quorum decisorio, y porcentaje necesario de cada parte para validar decisiones, es el componente esencial que separa la cogestión del derecho a la participación en abstracto.

Solo añadir, que “un sistema de cogestión debe acompañarse de reglas procedimentales y salvaguardas jurídicas para garantizar a las personas trabajadoras el ejercicio efectivo de su derecho a designar representantes, y el derecho de éstos últimos a realizar su labor representativa con total autonomía” (Lafuente, 2018).

 

[i] Ver Grant, (1998) : Resource Capabilities and the Knowledge-based View: Assessment and Prospects; Ponencia al VIII Congreso de ACEDE, Las Palmas de Gran Canaria, para la apropiación del conocimiento por las empresas, y Hess y Ostrom (editoras), (2016) Los bienes Comunes del Conocimiento, Edit. Catarata, sobre el concepto de los bienes comunes del conocimiento.

[ii] Nerdrum L. and Erikson T, (2001) Intelectual Capital, A perspective of Human Capital; Journal of Intellectual Capital, Bradford.

[iii] Se trata del Capital humano en tanto componente esencial del Capital Intelectual de la Empresa.

[iv] Gorz, A. (1976) Estrategia obrera y Neocapitalismo. ERA Ediciones, S A, Mexico.

[v] Jessop, B. (1993) Towards a Schumpeterian Workface State? Review Studies in Political Economy, nº 40, Spring, pp. 41-72

[vi] Lafuente, Sara (2018) La cogestión empresarial: ¿Un paso hacia la democratización de las sociedades de capital? Publicaciones ETUI. Pp. 9-14, Bruselas.

[vii] Ojeda Avilés, A. (1978) La Cogestión de las Grandes Empresas en Europa. La experiencia alemana y la ley de cogestión de 1976. Anales de la Universidad de Sevilla-Empresariales, nº 7. Sevilla.

jueves, 3 de diciembre de 2020

¿Cómo marcha la implementación de la Estrategia Económica y Social de Cuba? (+ Video)

  , Cubadebate

Alejandro Gil, ministro de Economía y Planificación. Foto: Archivo/Cubadebate.

El Vice Primer Ministro y Ministro de Economía y Planificación Alejandro Gil Fernández comparece este jueves en la Mesa Redonda para informar sobre el estado actual de la implementación de la Estrategia Económica y Social para enfrentar la crisis generada por la pandemia y propiciar el desarrollo del país.

La producción agropecuaria es la principal prioridad dentro de las 16 áreas clave identificadas en la nueva estrategia, explicó el ministro al iniciar su intervención, y anunció sobre el diseño de una política para la recuperación gradual de la ganadería bovina, que será presentada próximamente al Gobierno.

En los últimos días, agregó Gil Fernández, los esfuerzos se han concentrado en el diseño de la reorganización de la actividad empresarial estatal en el sector agropecuario, que plantea el vínculo con las diferentes formas de gestión, el perfeccionamiento de la actividad de servicios de esas entidades y el fomento de los polos productivos.

A la par, se ha avanzado en la implementación de la política aprobada para el desarrollo territorial, lo cual se trabaja de cara al plan de la economía del próximo año, acotó el ministro y puntualizó que se han identificado 200 proyectos nuevos que se incorporarán al plan del 2021.

En vivo, la Mesa Redonda


https://www.youtube.com/watch?v=QTJz5C33J3s&feature=emb_logo

La pandemia es un problema no superado

Por otra parte, también se ha trabajado en la confección del Plan de la economía y el proyecto de Ley del Presupuesto del Estado para el próximo año, que serán presentados en el Sexto Período Ordinario de Sesiones de la  ANPP en su IX Legislatura, que como ya se anunció tendrá lugar a partir de las 9:00 a.m. del próximo 16 de diciembre.

Gil Fernández reconoció la existencia de incertidumbres y tensiones en la economía, no solo en la cubana sino a nivel internacional, no obstante, “vamos a disponer de instrumentos de conducción de la economía que nos permitirán avanzar sin improvisación y con flexibilidad”.

“Es importante tener identificado cuáles son los objetivos fundamentales y líneas de trabajo, y a la vez tener flexibilidad a partir de todo lo que está pasando en el mundo, pues no se puede prever cómo será el control de la pandemia el próximo año, fenómenos naturales y otras situaciones”.

La pandemia, dijo, es un problema no superado. “Se avanza un poco, se controla el rebrote, se retrocede, es complejo”, valoró el ministro, y comentó que se ha ido avanzando en la recuperación de la actividad económica a partir del tránsito de la mayoría de las regiones a la nueva normalidad, según los protocolos aprobados.

Tenemos cierta recuperación, aún leve, informó y adelantó que el tercer y cuarto trimestre del 2020 tendrán un crecimiento ligero de la actividad económica con respecto al primero y al segundo.

Recordó que esta información se ofrecerá a la Asamblea Nacional y el pueblo conocerá en detalles cómo se comportó la economía en el presente año y las proyecciones para el próximo calendario, cuestiones evaluadas este miércoles en el Consejo de Ministros.

Descentralización gradual del mecanismo de asignación de divisas

Gil Fernández se refirió también al avance en la descentralización gradual del mecanismo de asignación de divisas en la economía. “Hemos defendido el concepto de que la planificación centralizada no significa asignación centralizada de recursos. Tenemos que mantener la planificación centralizada con las principales metas y objetivos, la interconexión entre los diferentes actores, pero debemos buscar la manera de que algunas de las categorías que hoy se administran de forma centralizada puedan tener una mayor descentralización”.

El titular del MEP informó que el nuevo sistema de asignación de divisas, aprobado como parte de la estrategia, está implementado en 180 empresa, y dijo que existen algunas desviaciones que deben corregirse, lo cual “es normal que suceda, son cuestiones perfectamente manejables”.

De forma general, continúo, esta medida ha tenido un resultado positivo, sobre todo desde el punto de vista de la generación de los incentivos. “Con la asignación descentralizada se han abierto varias vías, que no están todavía con la velocidad que quisiéramos, pero que se están utilizando por nuestro sistema empresarial”.

Ejemplificó que cuando las empresas estatales e, incluso, las cooperativas, venden a la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (ZEDM) bienes o servicios retienen hasta un 80% del valor de esa facturación con respaldo de liquidez en moneda libremente convertible que les sirve para su reaprovisionamiento.

No obstante, reconoció que todavía el intercambio de la economía interna del país con la ZEDM es deficitario hacia la economía. “Se adquieren más bienes y servicios del Mariel que los que se venden hacia allí”.

“Si bien esto no es malo, porque todo lo que se adquiere en la Zona son bienes y servicios que se ofertan en la economía que de lo contrario habría que exportarlos, demuestra que ahí hay un nicho que las entidades enclavadas en el territorio nacional pueden aprovechar más”.

En palabras del ministro, se requiere ser competitivos, oportunos, tener buenos precios y una estabilidad en los suministros. “No se trata de una resolución, tiene que hacerse por la propia relación empresarial, un asunto en el que hemos venido avanzando y también tiene una mirada importante de cara al Plan 2020”.

Otra decisión con resultados favorables es que las entidades exportadoras retengan con respaldo de liquidez el 80% de sus ingresos y con ello puedan encadenarse con los sectores productivos nacionales.

“Por supuesto, tenemos déficit en los ingresos por exportaciones, pues estamos implementando medidas en un contexto que no es el habitual y eso nos lleva a una implementación un poco más gradual de lo que quisiéramos. Pero tiene un impacto positivo”, subrayó. 

Gil Fernández reiteró que las empresas poseen diferentes alternativas para generar su propia demanda y tratar de financiar su necesidad de divisas insertándose en la Zona del Mariel o exportando, en caso de tener un producto de calidad.

El ministro explicó que la lógica es que las entidades que exportan demandan insumos para respaldar sus producciones, y lo que se busca con la retención de una parte de la divisa que obtienen por la exportación es que no le falte oportunamente los recursos financieros a los proveedores de insumos. 

Si esa divisa, prosiguió, se aporta toda a la cuenta central del país, “puede ser que se utilice para otra prioridad de la economía y entonces no le llega al proveedor de insumos y entonces se troncha la exportación”. 

“Por ejemplo, hemos tenido momentos en los que hemos exportado miel, hemos ingresado la divisa proveniente de esa exportación, pero si no está encadenada la industria que produce los bidones para exportar la miel puede que no le llegue oportunamente el financiamiento. Entonces, tenemos miel lista pero no tenemos el bidón”, ilustró.

Ahora con la nueva medida, abundó, el exportador de miel retiene parte de esa divisa y se la transfiere descentralizadamente a los productores de bidón, sin pasar por la cuenta central del país. “Esa liquidez en divisa o en moneda libremente convertible traspasa a la entidad productora nacional y eso garantiza una sinergia en el encadenamiento productivo nacional y más armonía en el funcionamiento de las exportaciones”.

El ministro puntualizó que se trata de una decisión que se pondrá en práctica en la misma medida que la economía se recupere.

“Lo importante es que vamos avanzando en la manera de hacer, pensar y reaccionar ante los problemas. No es lo mismo que una empresa estatal se le pregunte por qué no produce y responda que es porque no le han dado la divisa a que, ahora, ellas tengan opciones. Pueden incluso hacer un plan que no tenga restricción, porque no se le restringirá a nadie cuánto puede vender”.

Mayor autonomía de la empresa estatal y más flexibilidad en el sector no estatal

Gil Fernández planteó la necesidad de buscar mayor autonomía de la empresa estatal, y por otro lado dar más flexibilidad y apertura en el sector no estatal de la economía, “pero eso tiene que venir acompañado de más autonomía y flexibilidad en el sector estatal, para que todos los actores económicos se desempeñen en similares condiciones, no iguales pues los contextos son diferentes, pero similares para que existan encadenamientos entre ellos”.

Según el ministro, una de las cuestiones en las que el anunciado ordenamiento monetario y cambiario del país ayudará a encaminar soluciones es, precisamente, la posibilidad de generar un entorno más favorable para los encadenamientos entre los diferentes actores que operan en el modelo económico cubano. 

En ese sentido, amplió, se han dado pasos, pero los resultados no se ven de un día para otro.

“Es verdad que hay déficit de ofertas en una serie de productos, alimentos y medicamentos, entre otros. Pero a una problemática de este tipo no se le da un vuelco completo en dos o tres meses. Sobre todo cuando el país sigue enfrentando restricciones de ingreso en divisas, a partir del arreciamiento del bloqueo económico y las limitaciones impuestas por la COVID-19”, puntualizó.

Tiendas en Moneda Libremente Convertible: Algunas aclaraciones necesarias

3 diciembre 2020 , Cubadebate

Venta de productos en divisas convertibles avanza con alta demanda. foto: Jorge Suñol/ Cubadebate.

La venta de productos alimenticios y de aseo, de gama “media y alta” en moneda libremente convertible (MLC), comenzó el pasado 20 de julio en determinados establecimientos y centros comerciales pertenecientes a Tiendas Caribe y la Corporación Cimex, una decisión sobre la cual la población ha planteado inquietudes.

Para tratar este asunto en la Mesa Redonda el Vice Primer Ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, se refirió al contexto. “Esto no se trata de que tengo los mercados abastecidos en CUC y digo, vamos a empezar a vender en dólares lo que antes vendía en CUC”.

El ministro recordó que a partir del segundo trimestre de 2019 se implementaron políticas de recrudecimiento del bloqueo, entre ellas, la aplicación del título III de la Ley Helms Burton, la persecución financiera a los bancos, medidas para impedir la entrada de combustibles a la Isla, la suspensión de los cruceros y los vuelos de Estados Unidos al país y el ataque a las misiones médicas cubanas. 

“Hubo el propósito expreso de cortar las divisas al país y asfixiar la economía”, dijo y reiteró que en 2019 los costos del bloqueo impuesto por EE.UU. superaron por primera vez los cinco mil millones de dólares. 

Para proteger al pueblo, “dijimos que no íbamos a responder a ese escenario con medidas neoliberales ni de choque y que debíamos buscar la manera de reordenar la economía y enfrentar ese escenario protegiendo a la población”, subrayó. 

Gil Fernández comentó que los recursos se concentraron en adquirir básicamente medicamentos, alimentos y productos de aseo, así como en respaldar la energía. De ahí que empezaron a desaparecer de las tiendas minoristas el resto de los insumos. 

“A nosotros nos auguraron grandes apagones y estamos terminando el 2020”, abundó.

En video, la Mesa Redonda

Decimos ofertar en MLC para con esas divisas reaprovisionar los mercados

Gil Fernández hizo alusión a que en ese contexto comenzó a proliferar un mercado paralelo de personas naturales que viajaban al exterior y traían productos que el país no estaba en capacidad de ofertar en las tiendas en CUC.

“En aquel debate no faltaban las propuestas y criterios de la población que decían: 'hay que hacer algo porque se están escapando las divisas. No se está beneficiando la industria nacional ni se están captando esos dólares para el desarrollo económico y social del país'”

Este tema, argumentó, fue muy discutido con los académicos. Se hicieron cálculos que estimaban que salían del país tres mil millones de dólares y había que encontrar la manera de captarlos y tener un nivel de oferta en el mercado nacional.

En octubre de 2019 —agregó— cuando anunciamos la medida en la Mesa Redonda, dijimos que íbamos a combatir ese fenómeno del mercado paralelo con la vía de la oferta en el mercado nacional en MLC, de motos y equipos con una alta demanda en el pueblo. 

“Ese fue el propósito. Ante un déficit de divisas provocado por el recrudecimiento del bloqueo y tener que disponer en este escenario de recursos para alimentos, medicinas y energía eléctrica, ese otro mercado se nos fue quedando desabastecido, copado por personas naturales y ante ninguna otra alternativa, decimos ofertar en MLC para con esas divisas reaprovisionar los mercados”. 

Ministro de economía: Esta es una medida para salvar lo que tenemos

Desde ese momento, dijo, también se planteó la necesidad de encadenar la industria nacional con esas ofertas. “Tenemos capacidades ociosas en el país, ya sea en la industria electrónica, manufacturera. Una manera entonces es abrir un mercado en MLC, recuperar esa divisa y, en la medida de lo posible, drenar hacia lo interno de la economía, para el desarrollo del país”.

De acuerdo con Gil Fernández, cuando fue presentado el plan de la economía en la Asamblea Nacional, se proyectó un crecimiento del PIB entre 1 y 2%, pese a que se sabía que el bloqueo sería más duro en 2020 y sin saber de la llegada de la epidemia provocada por la COVID-19. 

“Con la aparición del nuevo coronavirus, nos vimos en un escenario totalmente excepcional: cierre de fronteras, paralización de una parte importante de la actividad productiva, trabajadores interruptos, incremento considerable de los gastos de salud en divisa y en moneda nacional, paralización de una buena parte del sector no estatal y del turismo. Un vuelco total de las proyecciones y los planes que habíamos hecho”.

El ministro explicó que hay varias maneras de responder a ese escenario: “más desasbatecimiento, a partir de la disminución de recursos y la paralización de la actividad productiva. Otra respuesta podría ser subir los precios, ya que hay menos oferta y más demanda. Es la manera en que se mueve el mercado”.

“El precio al que vendemos el pollo hoy es el mismo al que lo vendíamos en 2016. No hemos reaccionado subiendo los precios, que lo que hace es reducir esa demanda al que tenga poder adquisitivo. Siempre hemos dicho que ese no es el camino de la Revolución y la estrategia no se dirige a ser excluyente sino a beneficiar a la mayoría”.

También podíamos, continuó, al no tener combustible, haber programado apagones. “Habría que preguntarse: ¿en qué situación estuviéramos si no existieran las tiendas en MLC? ¿Cómo hubiéramos mantenido un nivel, aunque sea mínimo, de oferta en las tiendas en moneda nacional, y financiar la electricidad, los medicamentos y gastarnos más de 100 millones de dólares en el combate a la COVID-19? ¿Cuántos PCR hacemos? ¿Cuánto cuestan? ¿Y a qué cubano se le cobra?”

Hay varias maneras de reaccionar a un escenario de este tipo y la responsabilidad del Gobierno, reiteró, es buscar soluciones. “Sabemos que no son las ideales, pero son las que más se ajustan al contexto actual. Es por ese camino por el que hay que transitar ahora y explicarlo con mucha transparencia al pueblo”. 

Gil Fernández señaló que el enemigo intenta confundir utilizando estos temas, sobre los cuales pueden existir opiniones diversas. “Esta es una medida para salvar lo que tenemos”, aseguró.

Lista completa de países abiertos al turismo con y sin PCR

 Un total de 152 destinos del mundo han suavizado o eliminado las restricciones de entrada

Los países avanzan de forma generalizada en la reapertura de sus fronteras a los turistas internacionales. Un total de 152 países del mundo han suavizado o eliminado las restricciones de entrada, optando la gran mayoría por la exigencia de una prueba de PCR.

Preferente.com publica la lista íntegra de los países que habían adoptado cambios reseñables a 1 de noviembre, según datos recabados por la Organización Mundial del Turismo (OMT) (Europa alivia las restricciones para intentar reactivar el turismo).

Eliminación de todas las restricciones de viaje (4):
Costa Rica, República Dominicana, Haití y Turquía.

PCR obligatoria para acceder al destino (148):
Afganistán, Albania, Andorra, Anguila, Antigua y Barbuda, Argentina, Armenia, Aruba, Austria, Azerbaiyán, Bahamas, Baréin, Bangladesh, Barbados, Bélgica, Belice, Bermudas, Bután, Bolivia, Bonaire, Bosnia Herzegovina, Brasil, Bulgaria, Cabo Verde, Camboya, República Centroafricana, Chad, Colombia, Islas Comoras, República Democrática del Congo, Costa de Marfil, Croacia, Cuba, Curazao, Chipre, Dinamarca, Yibuti, Dominica, Ecuador, Egipto, El Salvador, Estonia, Suazilandia, Etiopía, Finlandia, Francia, Polinesia Francesa, Gabón, Gambia, Georgia, Alemania, Ghana, Grecia, Granada, Guadalupe, Guatemala, República de Guinea, Guinea-Bissau, Guyana, Honduras, Hong Kong, Hungría , Islandia, Irán, Iraq, Irlanda, Italia, Jamaica, Jordania, Kazajstán, Kenia, República de Corea, Kuwait, Kirguistán, Letonia, Líbano, Liberia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Madagascar, Malawi, Maldivas, Malí, Malta, Martinica, Mauricio, México, Moldavia, Mónaco, Montenegro, Marruecos, Mozambique, Namibia, Nauru, Nepal, Países Bajos, Nicaragua, Nigeria, Macedonia del Norte, Noruega, Pakistán, Panamá, Papúa Nueva Guinea, Paraguay , Perú, Polonia, Portugal, Puerto Rico, Reunión, Rumania, Rusia, Ruanda, Saba, San Marino, Santo Tomé y Príncipe, Arabia Saudita, Senegal, Serbia, Seychelles, Sierra Leona, Singapur, Eslovaquia, Eslovenia, Somalia, Sudáfrica, Sudán del Sur, España, San Cristóbal y Nieves, San Eustaquio, Santa Lucía, San Martín, San Vicente y las Granadinas, Sudán, Suecia, Suiza, Tanzania, Tailandia, Togo, Túnez, Islas Turcas y Caicos, Uganda, Ucrania , Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Uzbekistán, Zambia, Zimbabue.

Covid 19: negras perspectivas económicas y la vacuna

Por Michael Roberts, Sin Permiso



La noticia de que una vacuna para el COVID-19 podría estar disponible a principios de 2021 hizo que los mercados de valores del mundo se dispararan a nuevos niveles récord. Sin embargo, la recuperación se vio atenuada rápidamente por el aumento vertiginoso de las infecciones por COVID-19 a medida que el hemisferio norte entra en su invierno. El aumento de casos se manifiesta con mayor intensidad en los EEUU y la mayor parte de Europa. La tasa de mortalidad por estas nuevas infecciones puede ser más baja que en la primera ola de marzo a abril pasado, pero las hospitalizaciones están alcanzando nuevos picos en los EEUU y partes de Europa.

Esto es grave para la sanidad, porque la capacidad hospitalaria ya era baja en muchos países después de las privatizaciones, los recortes del gasto del sector público y la subcontratación de servicios de salud llevada a cabo por la mayoría de los gobiernos capitalistas avanzados durante los últimos 30 años antes de la pandemia. India está al final de la lista de camas de hospital por cada 1.000 habitantes, lo que no es sorprendente, pero tengase en cuenta que, entre las 'economías desarrolladas', Suecia, el Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda y Dinamarca también están a la cola, mientras que EEUU está mejor.

Eso explica por qué estos países tuvieron que recurrir a "confinamientos" prolongados y severos en la primera ola. Nueva Zelanda y Dinamarca lo hicieron con relativo éxito, pero Estados Unidos, el Reino Unido y Suecia no lo hicieron en la primera ola, con un relativo fracaso a la hora de mantener bajas las muertes. Los países con tasas de mortalidad relativamente bajas en la primera ola de COVID también fueron los que tenían mucha capacidad de camas de hospital: Japón, Corea y Alemania.

En esta nueva "ola invernal", los sistemas de salud están mejor preparados y dotados de recursos, pero aun así, el número de pacientes está aumentando rápidamente. Y ahora, muchos sanitarios se han infectado y se han visto obligados a autoaislarse, lo que reduce la capacidad de los sistemas de salud para hacer frente a la ola invernal de COVID-19. Esto está obligando a muchos gobiernos de Europa y en EEUU a nuevos confinamientos de diversa gravedad. Al mismo tiempo, la gente vota con los pies y millones se quedan en casa, no viajan, ni compran, y tele-trabajan, no van a cafés, restaurantes, etc. Esta combinación de confinamientos y de autoaislamiento ha frenado la recuperación de la actividad económica que se inició en el verano. La actividad económica, medida por las tendencias de movilidad y gasto, está retrocediendo en las principales economías del hemisferio norte.

Es probable que la crisis del Covid empeore antes de mejorar. Las tasas diarias de infección, hospitalización y pruebas positivas apuntan en esa dirección. La tasa de R0 (infección) se mantiene muy por encima de 1,5 a nivel mundial y más cercana a 2,0 en Estados Unidos y Europa. Las historias sobre la vacunación no proporcionarán ningún paliativo en los próximos seis meses.

Las esperanzas de una mayor recuperación económica en el último trimestre de este año y en 2021 se están desvaneciendo. La Comisión Europea ha reducido su pronóstico del PIB de la zona euro para 2021 a + 4,2% desde + 6,1%. La Comisión recortó la previsión del PIB debido a la nueva ola de COVID-19 y la vuelta de los confinamientos. "En el futuro, se espera que la capacidad ociosa restante en los sectores intensivos en capital, la menor rentabilidad y la elevada incertidumbre influyan en las intenciones de inversión". La Comisión continúa: “El bajo impulso del crecimiento esperado implica un nivel de producción anual en 2022 que es ligeramente inferior al de 2019 tanto para la zona del euro como para la UE y, por lo tanto, muy por debajo de la tendencia de crecimiento prepandémica, como la derivada del pronóstico de otoño de 2019 ". Por lo tanto, no habrá recuperación en forma de V para Europa a medida que aumenta la ola pandémica.

Es un mensaje similar para EEUU, Oxford Economics reconoce que la "recuperación" se está estancando e, incluso con una vacuna, ¡no hay perspectivas de que la economía estadounidense vuelva a la senda del PIB anterior al virus (débil como ya era) en un futuro previsible!

Y eso incluso teniendo en cuenta las medidas políticas futuras de la nueva administración Biden para 'estimular' la economía con más gasto público. Tal como están las cosas, incluso el paquete de gastos paliativos de emergencia que se discute en el Senado republicano y la Cámara demócrata parece estar bloqueado para 2021.

La "recuperación" estancada real dejará cicatrices permanentes en el "mercado laboral" (es decir, en los medios de vida de las personas). Las últimas cifras de empleo en Estados Unidos para octubre sugieren que la esperanza de un regreso al trabajo de millones de personas ha comenzado a desvanecerse. En abril pasado, 22 millones de estadounidenses habían perdido sus trabajos o habían sido despedidos. Hasta ahora, menos de la mitad han regresado a esos trabajos.

El resto depende de prestaciones por desempleo y / o asistencia de emergencia.

El número de desempleados subestima el problema, ya que millones de personas han abandonado la fuerza laboral. Muchos se reincorporaron durante el verano, pero la fuerza de trabajo potencial total ha caído hasta reducirse más de cuatro millones de trabajadores que antes de la crisis, y se contrajo en septiembre, un inquietante estancamiento de la recuperación.

El número de personas que dicen estar en paro permanente también ha crecido considerablemente, de 1,5 millones en marzo a 3,8 millones en septiembre. Este aumento de los despidos permanentes es inusualmente rápido. En los primeros seis meses de la Gran Recesión, el número de despidos permanentes creció apenas en medio millón. Además, la investigación sugiere que las personas sobrestiman la probabilidad de volver a trabajar y cada mes que están sin trabajo se reducen las posibilidades de que su despido sea de hecho "temporal". A medida que pase el tiempo, las mejoras en el mercado laboral se harán más difíciles.

 

Un factor que ha mantenido a algunos a flote durante los despidos ha sido el aumento relativo de los ingresos reales de los hogares en los dos años anteriores a la pandemia en 2020. Según la Oficina del Censo de EEUU, los ingresos reales de los hogares medios de EEUU aumentaron un 6,8% entre 2018 y 2019. Este aumento puede cuestionarse ya que se basa en encuestas inadecuadas. Además, el aumento solo implicaba que los hogares habían recuperado su nivel de vida después de grandes pérdidas tras la Gran Recesión hace diez años. En 2019, la tasa de desempleo estaba en un mínimo histórico, mientras que la inflación también había caído a mínimos históricos. Como resultado, los hogares tenían dos o incluso tres asalariados, tal vez con salarios bajos pero que se sumaban, y eso mejoraba los niveles de ingresos del hogar.

También hubo un aumento en los niveles salariales a partir de los mínimos posteriores a la Gran Recesión, y en los dos años anteriores a la pandemia de 2020, que benefició más al cuartil peor pagado, aunque con aumentos salariales todavía muy por debajo del período anterior a la Gran Recesión.

Pero la pandemia ha puesto fin a esa recuperación relativa de los ingresos reales, especialmente para los peor pagados. Es el empleo de bajos salarios en servicios e industrias clave el que está sufriendo el mayor impacto, ya que los trabajadores técnicos y profesionales mejor pagados pueden quedarse en casa y trabajar y han sufrido menos pérdidas de empleo.

Con la oferta de las economías retrocediendo a medida que nos adentramos en el invierno y en 2021, la demanda de productos básicos aún fuerte y algo de 'demanda efectiva', ya que algunas personas agotan sus ahorros y otras continúan trabajando, también hay muchas posibilidades de que los muy bajos niveles de inflación de 2020 vuelvan a subir en 2021. Por ejemplo, Oxford Economics pronostica un aumento de la inflación anual hasta el 3% en EEUU a medida que suben los precios de los alimentos y de los productos básicos, porque la oferta irá por detrás de la demanda y el crecimiento del comercio internacional será débil. Incluso la 'inflación básica' (excluyendo alimentos y energía) podría subir al 2% en 2021. Esto coincide con un reciente pronóstico tentativo realizado en este blog utilizando un modelo marxista de inflación.

Por lo tanto, en 2021 el crecimiento de los salarios se desacelerará, se mantendrá un alto desempleo y la inflación se recuperará. Es un triple golpe para el nivel de vida de la familia estadounidense promedio y lo mismo se aplica a Europa.

Pero, ¿qué pasa con los miles de millones que viven en las llamadas 'economías en desarrollo' del llamado Sur Global? Muchos de estos países se han visto aún más afectados por la pandemia de COVID-19. Los países de América Latina lideran las tasas de mortalidad por COVID (Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina, México), porque sus sistemas de salud, en general privatizados, no pueden hacer frente y porque millones de personas con trabajo ocasional se han visto obligadas a ir a trabajar, si pueden, para sobrevivir. Solo una población relativamente más joven y más dispersa geográficamente (como en India, Sudáfrica, etc.) ha mantenido bajas las tasas de mortalidad.

Pero no hay escapatoria económica. Las economías del sur global han sido aplastadas por la pandemia de COVID cuando el comercio internacional se congeló (-10%) y la actividad económica nacional colapsó. Por primera vez en los registros, las llamadas economías emergentes sumadas sufrirán una contracción del PIB real, y ese promedio incluye al gigante chino, cuyo éxito a la hora de lidiar con el COVID ha significado que China es uno de los pocos países que crecerá en 2020 (aunque solo sea aproximadamente un 1,5%). Las más afectadas han sido las economías capitalistas emergentes, supuestamente dinámicas, como India (-10%), Brasil (-6%), México (-9%), Sudáfrica (-9%).

Inevitablemente, esto está dando lugar a incumplimientos por parte de varios gobiernos nacionales de las deudas contraídas con los acreedores del sector privado (bancos, fondos de cobertura, etc.). Y esto a pesar de las afirmaciones del FMI y el Banco Mundial de que salvarían a esos países de la carga de pagar el servicio de su deuda durante la pandemia. Esta semana se espera que Zambia incumpla sus pagos, sumándose así a una larga lista de países en quiebra en las "economías emergentes". Como he explicado antes, el desastre de deuda ya está aquí, no es una hipótesis.

Los tenedores de bonos del sector privado exigen sus pagos y hay poca ayuda de las agencias internacionales. La economista en jefe del Nuevo Banco Mundial, Carmen Reinhart, advirtió que el sur global se enfrenta a “una ola sin precedentes de crisis de deuda y reestructuraciones”. Según Reinhart: "en términos de cobertura, de qué países se verán implicados, estamos en niveles que ni siquiera se habían visto en la década de 1930". “Es impensable que en una pandemia mundial, los países más pobres del mundo tengan que elegir entre hacer los pagos del servicio de la deuda o mantener sus economías a flote”, señala Gayle Smith, presidenta de One Campaign against Poverty. Es impensable, pero está sucediendo.

Como expliqué en un artículo anterior, este desastre revertirá los pocos avances logrados en la reducción de la pobreza mundial, con cerca de 4 mil millones de personas viviendo con menos de 5$ al día (un umbral de pobreza más realista que el del Banco Mundial).

Y ahora tenemos el impactante informe que acaba de publicar UNICEF. UNICEF calcula que aproximadamente 150 millones de niños más viven en pobreza multidimensional, sin acceso a servicios esenciales, debido a la pandemia del COVID-19. Alrededor del 45 por ciento de los niños carecían gravemente de al menos una de esas necesidades críticas antes de la pandemia del coronavirus. Según UNICEF: "Es probable que la situación de los niños que viven en pobreza multidimensional empeore, a menos que los gobiernos nacionales y la comunidad internacional den un paso al frente para suavizar el golpe". 188 países han impuesto cierres de escuelas en todo el país durante la pandemia, lo que afectó a más de 1.600 millones de niños y jóvenes.

Al menos un tercio de los escolares del mundo,  463 millones de niños en todo el mundo, no pudieron acceder al aprendizaje remoto cuando el COVID-19 cerró sus escuelas. Los escolares de los países más pobres ya han perdido casi cuatro meses de escolaridad desde el inicio de la pandemia, en comparación con seis semanas en los países de ingresos altos. “Incluso las interrupciones breves en la educación de los niños pueden tener impactos negativos duraderos debido a factores que incluyen la falta de programas estructurados para ponerse al día. En el pasado, el cierre de escuelas ha provocado un aumento del matrimonio infantil y el trabajo infantil que a menudo impiden que los niños continúen su educación”. 

Según un  estudio que abarcó 118 países de ingresos bajos y medios realizado por la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg, podrían producirse 1,2 millones de muertes adicionales de menores de cinco años en solo seis meses debido a las reducciones en los niveles de cobertura de los servicios de salud habituales y de un aumento de emaciación infantil. Hasta 132 millones de personas pueden pasar hambre en 2020, de los cuales 36 millones son niños. Y 370 millones de niños pueden perder las nutritivas comidas escolares. La pesadilla del capitalismo global que ya sufren miles de millones en los 'países en desarrollo' se intensificará en los próximos años.

Pero ¿qué pasa con la vacuna? ¿No llega como un caballero blanco para salvar al mundo, o como una bala de plata para matar la enfermedad de los murciélagos 'vampiros'? La historia está plagada de vacunas que una vez introducidas tuvieron que ser retiradas porque fallaron y, la mayoría de las veces, causaron daño. Es más probable que las vacunas fracasen si se desarrollan bajo una gran presión del gobierno y la población, y los ensayos y aprobaciones se aceleran en nombre de la conveniencia. En el desarrollo de las vacunas para el Covid-19 cabe destacar que gran parte de las pruebas se están realizando en países pobres donde "la vida es barata". Además, gran parte de la ciencia original fue realizada por institutos financiados con fondos públicos, pero son los gobiernos los que pagarán millones por los precios exorbitantes que cobran las grandes farmacéuticas por las vacunas.

La intención de cualquier vacuna es lograr la "inmunidad colectiva". Esto requiere que la tasa de infección R0 caiga por debajo de 1,0 y que la pandemia desaparezca. En una suposición, la inmunidad colectiva podría lograrse con el 50% de la población (aunque algunos dicen que el 70%). Para lograr la inmunidad colectiva para los mil millones de personas en los países ricos, por lo tanto, se necesitarían 1.200 millones de inoculaciones si se necesitan dos dosis por persona, o 600 millones de dosis si solo se requiere una. Esto supone una tasa de eficacia del 80-90% para la vacuna. Una tasa de eficiencia cercana al 50% necesitaría el doble de personas a inocular y muchas más vacunas.

La extensión de la cobertura a los países de ingresos medios y pobres multiplicaría las dosis necesarias entre tres y seis mil millones. En teoría, sobre la base del desarrollo de cinco a seis vacunas con éxito para mediados de 2021, la inmunidad colectiva en la mayoría de los países ricos y de ingresos medios podría lograrse mediante la producción de mil millones de dosis de cada vacuna anualmente. Esto podría ser posible en 12 o 18 meses, según declaraciones de las compañías farmacéuticas involucradas. Todas las vacunas 'pioneras' se darán a conocer o se rechazarán en junio de 2021. Si tienen éxito, aumentar la producción a mil millones de unidades por vacuna podría llevar otros 6-12 meses.

Un desafío importante a la hora de pasar del laboratorio a la producción en masa es preservar la pureza y eficacia del producto. La distribución también es un gran problema. Algunas de estas vacunas necesitan una distribución y un transporte de larga duración y congelación. La vacuna de Pfizer-BioNtech, por ejemplo, debe mantenerse a temperaturas muy bajas antes de su uso (tan bajas como 70° C bajo cero).

Luego está la disposición de las personas a vacunarse. Aparentemente, el 30-50% de las personas en los EEUU y en Europa dicen que no aceptarán inocularse. ¡Hasta el 30% de las enfermeras estadounidenses han indicado que no se vacunarían! También está la cuestión de la eficacia de cada vacuna. Es más fácil lograr la inmunidad colectiva con una relación de efectividad del 80% al 90% que con el 50%. Y, por supuesto, también está la cuestión de cuánto tiempo es eficaz. Las indicaciones actuales para la mayoría de las vacunas pioneras en desarrollo es que duren de uno a dos años.

Y aquí está el gran problema. El COVID-19 surgió, como otros patógenos nuevos para los cuales los seres humanos no tenían inmunidad desde su transferencia de animales salvajes en partes remotas del mundo a animales que se 'crían industrialmente' y los mercados de alimentos para humanos. Todavía hay muchos otros patógenos por ahí, sin que se haga nada para detener el mecanismo de transferencia, porque no se está haciendo nada para frenar o detener las exploraciones de combustibles fósiles, la tala, la deforestación para plantaciones y ganado, todo en la búsqueda de más ganancias para la agricultura y las industrias de energía.

Además, igualmente preocupante es que parece que estos virus pueden mutar a medida que los humanos infectan a los animales en un círculo vicioso, lo que llevaría a más infecciones en humanos contra las que las vacunas actuales no pueden ser efectivas. El impactante ejemplo de la industria danesa del visón confirma este grave riesgo.  Parece que los visones enjaulados (mantenidos en pequeñas jaulas para ser sacrificados para el comercio internacional de pieles) se contagiaron de un COVID-19 que luego mutó en una variante del virus, infectando a los trabajadores de las granjas peleteras. El gobierno se ha visto obligado, con la oposición de los productores de pieles, a sacrificar a más de 15 millones de animales, debido al temor de que una mutación del Covid-19 pase de los visones a los humanos y pueda poner en peligro futuras vacunas.

Por lo tanto, a medida que nos acercamos a 2021, la tasa de infección pandémica no muestra signos de detenerse o incluso disminuir. Los hospitales del hemisferio norte están bajo presión y la actividad económica está retrocediendo. Los niveles de empleo siguen siendo bajos y los ingresos reales están destinados a caer, especialmente para los peor pagados a medida que desaparecen los puestos de trabajo y aumenta la inflación. Para miles de millones de personas en el "sur global" se hará realidad el espectro de la pobreza, la enfermedad y la explotación. Las cicatrices serán a largo plazo.

¿Qué se puede hacer? Algunos han pedido una "economía de guerra" en la que el estado reemplace al sector capitalista y dirija y controle los recursos nacionales y globales en beneficio de las personas, sin fines de lucro. Prefiero el término "economía social". 

Esto significaría: 1) medidas de emergencia para proporcionar fondos a millones del norte y del sur que han perdido sus medios de vida; y cancelación inmediata de las deudas "adeudadas" por los gobiernos del sur pobre; 2) planes nacionales e internacionales a través de proyectos estatales para emplear personas, restaurar sistemas adecuados de salud y educación gratuitos en el punto de uso e invertir en industria, en particular en la industria "verde"; 3) situar a las principales instituciones financieras bajo propiedad y control público, junto con las grandes farmacéuticas y otras compañías estratégicas de energía, alimentos, manufactura y comunicaciones y 4) a largo plazo, iniciar planes estatales coordinados internacionalmente para satisfacer las necesidades sociales y lograr objetivos ambientalmente armoniosos (es decir, detener la deforestación y la exploración de combustibles fósiles, etc.) en lugar de la expansión para obtener ganancias privadas que generarán aún más desastres.

Por supuesto, nada de esto está previsto que suceda en un futuro cercano, y mucho menos en 2021, por lo que seguiremos avanzando hacia más calamidades.

https://thenextrecession.wordpress.com/2020/11/15/covid-2021-more-calami...

 Vacunas COVID: tomar la decisión

Antes de que la pandemia de COVID-19 se extendiera por el mundo, las grandes compañías farmacéuticas invertían poco en vacunas para enfermedades y virus globales. Simplemente no era rentable. De las 18 compañías farmacéuticas más grandes de Estados Unidos, 15 habían abandonado totalmente ese objetivo. Los medicamentos para el corazón, los tranquilizantes adictivos y los tratamientos para la impotencia masculina eran el grueso de sus ganancias, no el tratamiento de las infecciones hospitalarias, las nuevas enfermedades y los asesinos tropicales tradicionales. Una vacuna universal contra la gripe, es decir, una vacuna que se dirija a las partes inmutables de las proteínas de la superficie del virus, ha sido una posibilidad durante décadas, pero nunca se consideró lo suficientemente rentable como para ser una prioridad. Todos los años nos ponen vacunas que son solo un 50% eficientes.

Pero la pandemia de COVID-19 ha cambiado la actitud de las grandes farmacéuticas. Ahora se pueden ganar miles de millones vendiendo vacunas eficaces a los gobiernos y los sistemas sanitarios. Y en la mitad de tiempo ha surgido un lote de vacunas aparentemente efectivas con todas las perspectivas de que estén disponibles para las personas dentro de los próximos tres a seis meses, algo sin precedentes.

Las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna pueden estar autorizadas a fin de año en la UE y el Reino Unido, con la producción de 10-20 millones de dosis iniciales cada una (5-10 millones de tratamientos) en marcha en un año. Es probable que la vacunación generalizada contra el COVID-19, más allá de los grupos de alto riesgo, se lleve a cabo en toda Europa antes de primavera, con una proporción suficientemente grande de poblaciones europeas vacunadas para fines del verano.

Según las noticias, la vacuna de Pfizer-BioNTech contra el COVID-19 tiene una eficacia superior al 90%. Moderna informó que su vacuna reduce el riesgo de infección por COVID-19 en un 94,5%. Entre otros desarrolladores líderes de vacunas, se espera que AstraZeneca publique los resultados de la Fase III de las pruebas para Navidad, y otras compañías también están realizando ensayos en fases avanzadas. A finales de año, la UE y el Reino Unido deberían tener dosis suficientes para tratar a unos 5 millones de personas cada uno (con un único tratamiento de dos dosis). Y hay otros: Gamaleya, Novavax, Johnson & Johnson, Sanofi-GSK; así como la vacuna Sputnik de Rusia y la China.

¿Cómo ha sido posible tan rápido? No fue gracias a que las grandes farmacéuticas lograran la solución mediante su investigación científica. Para crear las fórmulas de la vacuna dependen de algunos entregados científicos que trabajan en universidades e institutos gubernamentales. Y fue posible porque el gobierno chino proporcionó rápidamente las secuencias de ADN necesarias para analizar el virus. En resumen, fueron el dinero y los fondos públicos los que proporcionaron la solución médica.

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el Departamento de Defensa y los laboratorios académicos financiados con fondos federales realizan la investigación básica de las vacunas estadounidenses. Las vacunas fabricadas por Pfizer y Moderna se basan en gran medida en dos descubrimientos fundamentales que surgieron de la investigación financiada con fondos federales: la proteína viral diseñada por los NIH; y el concepto de modificación del ARN desarrollado por primera vez en la Universidad de Pennsylvania. De hecho, los fundadores de Moderna en 2010 dieron nombre a su empresa a partir de este concepto: “Modificado” + “ARN” = Moderna.

Por lo tanto, la vacuna de Moderna no ha salido de la nada. Moderna había estado trabajando en vacunas de mARN durante años con el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), una parte de los NIH. El acuerdo consistió en cierto nivel de financiación de Moderna al NIH, junto con una hoja de ruta para que los investigadores del NIAID y Moderna colaboren en la investigación básica de las vacunas de mARN y, finalmente, en el desarrollo de dicha vacuna.

El gobierno de los Estados Unidos ha invertido 10,5 mil millones $ adicionales en varias compañías de vacunas desde que la pandemia comenzó para acelerar la entrega de sus productos. La vacuna de Moderna surgió directamente de una asociación entre Moderna y el laboratorio de los NIH.

El gobierno de los EEUU y dos agencias en particular, el NIH y la  Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado (BARDA), han invertido mucho en el desarrollo de la vacuna. BARDA es una rama del Departamento de Salud y Servicios Humanos que se formó en 2006 en respuesta al esperado SARS-CoV-1  (y otras amenazas para la salud). Proporciona  inversión directa en tecnologías a las empresas, pero también participa en asociaciones público-privadas (APP) y coordina agencias. Una parte específica de la misión de BARDA es desarrollar las tecnologías a través del "valle de la muerte" entre su creación y la comercialización.

El gobierno alemán invirtió fondos en BioNTech por una suma de 375 millones €, con otros € 252 millones para apoyar el desarrollo de CureVac. Alemania también aumentó su contribución a la Coalición para las Innovaciones en la Preparación de Epidemias (CEPI) en 140 millones de euros y planea aportar 90 millones de euros adicionales el próximo año. CEPI se lanzó en Davos, Suiza, en 2017 como una asociación global innovadora entre organizaciones públicas, privadas, filantrópicas y de la sociedad civil para desarrollar vacunas para contrarrestar epidemias, y Alemania prometió 10 millones de euros anuales durante un período de cuatro años para apoyar la iniciativa. CureVac es uno de los nueve institutos y empresas comisionados por CEPI para investigar una vacuna para el COVID-19. Uno de sus accionistas es el banco estatal Kreditanstalt für Wiederaufbau (KfW).

Pero son las grandes farmacéuticas las que desarrollan la vacuna a partir del trabajo científico de los institutos públicos. Son ellas las que toman las decisiones. Las compañías farmacéuticas realizan los ensayos clínicos globales, luego producen y comercializan el resultado. Y venden las vacunas a los gobiernos con enormes ganancias. Así es como se hacían las cosas antes de la pandemia y también ahora. En los EEUU, en el período de 10 años entre 1988 y 1997, los gastos del sector público para la compra de vacunas se duplicaron de $ 100 a $ 200 por niño hasta los 6 años. El costo acumulado del sector público se duplicó nuevamente en menos de 5 años entre 1997 y 2001 , de $ 200 a casi $ 400 por niño.

Todavía se sabe muy poco sobre los términos de los contratos de vacuna para el COVID-19 que los gobiernos de la UE han firmado con grupos farmacéuticos como AstraZeneca, Pfizer-BioNTech, Sanofi-GlaxoSmithKline y CureVac. Pero una vez que se elimine el secreto, lo que veremos es una privatización masiva de miles de millones de dólares de fondos gubernamentales. Se calcula que AstraZeneca ha vendido su vacuna a los gobiernos por unos $ 3 a $ 4 la dosis, mientras que la inyección de Johnson & Johnson y la vacuna desarrollada conjuntamente por Sanofi y GSK tenían un precio de unos $ 10 la dosis. AstraZeneca ha prometido no beneficiarse de su vacuna durante la pandemia, pero eso se aplica solo hasta julio de 2021. Después podrán cobrar. La biotecnología estadounidense Moderna cobrará $ 37 por dosis, o $ 50 a $ 60 por el tratamiento de dos inyecciones.

Es probable que las vacunas contra el coronavirus valgan miles de millones para la industria farmacéutica si resultan seguras y eficaces. Se necesitarían hasta 14 mil millones de vacunas para inmunizar a todos en el mundo contra el COVID-19. Si, como anticipan muchos científicos, disminuye la inmunidad producida por la vacuna, se podrían vender miles de millones de dosis más como dosis de refuerzo en los próximos años. Y los laboratorios de tecnología y producción mantenidos con la ayuda de toda esta generosidad gubernamental podrían dar lugar a otras vacunas y medicamentos rentables.

Así que, aunque gran parte del trabajo pionero sobre las vacunas de mARN se ha llevado a cabo con dinero público, los fabricantes de medicamentos de propiedad privada obtendrán grandes ganancias, mientras que los gobiernos pagan por las vacunas que ayudaron desarrollo ayudaron a financiar.

La lección de la respuesta a la vacuna contra el coronavirus es que unos pocos miles de millones de dólares al año gastados en investigación básica adicional podrían evitar mil veces más pérdidas en muertes, enfermedades y destrucción económica. En una conferencia de prensa, el asesor de salud de EEUU, Anthony Fauci, destacó el trabajo innovador en proteínas. “No debemos subestimar el valor de la investigación en biología básica”, dijo Fauci. Exactamente. Como han demostrado muchos autores, como Mariana Mazzacuto , la financiación y la investigación estatales han sido vitales para el desarrollo de tales productos.

¿Qué mejor lección podemos aprender de la experiencia de la vacuna para el COVID que las compañías farmacéuticas multinacionales deben ser de propiedad pública para que la investigación y el desarrollo puedan dirigirse a satisfacer las necesidades médicas y de salud de las personas y no los beneficios de estas compañías? Y además, las vacunas necesarias pueden llegar a miles de millones de personas en los países y sectores más pobres en lugar de solo a aquellos países y personas que pueden pagar los precios establecidos por estas empresas.

“Esta es una vacuna del pueblo”, señaló Peter Maybarduk, director del programa de Acceso a los Medicamentos de Public Citizen, criticando a las empresas. “Los científicos federales ayudaron a inventarlo y los contribuyentes están financiando su desarrollo... Debería pertenecer a la humanidad".

 
es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajado 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente:
https://thenextrecession.wordpress.com
Traducción:
G. Buster
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