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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 27 de mayo de 2020

Cuba se prepara para la fase endémica de la COVID-19: ¿Qué esperar en los próximos meses?

Por: Oscar Figueredo Reinaldo, Abel Padrón Padilla, José Alberto Rodríguez Ávila

 
 
Ilustración: José Alberto Rodríguez Ávila/Cubadebate.
Cuando el pasado 15 de mayo la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el nuevo coronavirus podría haber llegado para quedarse, una nube de incertidumbre envolvió a los más optimistas. Nada sería como antes, la nueva normalidad podría traer consigo cambios sustanciales en nuestras formas de vida.
El SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, ya ha sido diagnosticado en más de 5,5 millones de personas en todo el mundo, con la triste cifra de 345,433 muertos hasta este martes. Los expertos no tienen claro cuándo se podrá frenar su expansión y ahora pronostican que el virus podría no desaparecer nunca.
Aun cuando Cuba alcanzó el pasado 24 de abril el pico de la epidemia, y cada día son menos los casos detectados y activos en el país, no hay un minuto de descanso porque el riesgo sigue presente.

De epidemia a endemia y la “nueva normalidad”

El doctor Pedro Más Bermejo, vicepresidente de la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología junto a Armando H Seuc, Dr.C Matemáticas de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate
Alejados de cualquier pronóstico tremendista, el equipo de epidemiólogos, modeladores matemáticos, geógrafos y otros tantos especialistas que no le pierden ni pie ni pisada al nuevo virus, continúan su trabajo. Nada parece perturbarlos en medio del ajetreo diario y las constantes llamadas telefónicas que buscan nuevas precisiones de la situación en el país.
“Por el comportamiento de los últimos días podemos hablar de una tendencia a un control de la enfermedad. Esto se refleja tanto en los casos activos como en los reportes diarios. Este control significa que el sistema de salud puede soportar lo que viene a futuro, que es la endemia”, aseguró a Cubadebate el doctor Pedro Más Bermejo, vicepresidente de la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología.
Por su parte, Armando H Seuc, Dr.C Matemáticas de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, explica que en países con un pico epidemiológico de hace más de dos semanas y donde la curva se mantiene a la baja como en Cuba, los rebrotes no alcanzan las mismas cifras que antes.
“No es para confiarnos, pero cuando un país continúa bajando la curva de esta manera es muy difícil que se revierta la tendencia. Habría que desmontar todas las medidas tomadas para que se nos fuera de las manos, de ahí la importancia de mantener hasta el final el cumplimiento de las orientaciones del Gobierno”, subrayó.
En el caso de naciones como Ecuador o Brasil, donde la tendencia había sido negativa durante varios días y parecía haberse alcanzado el punto máximo de la epidemia, se observaron entre otros fenómenos una recogida errónea de datos.
De esta manera, los expertos aseguran que estamos iniciando la fase de endemia, o lo que es lo mismo, un período en el que debemos aprender a convivir con la enfermedad.
Según se detalla en el artículo “Brotes, epidemias, eventos y otros términos epidemiológicos de uso cotidiano”, la endemia es el término que denota la presencia habitual de una enfermedad o un agente infeccioso en una determinada zona geográfica o grupo de población. Es decir, la prevalencia habitual de una enfermedad determinada en esa zona, que a menudo ocurre en ciclos y por lo general describe el comportamiento de una infección que se transmite directa o indirectamente entre los seres humanos y se produce al ritmo esperado.
En Cuba el impacto de las enfermedades infecciosas y parasitarias disminuye considerablemente en las últimas décadas. El sistema de salud ha eliminado 14 enfermedades infecciosas, otras nueve no constituyen problema de sanitarios por presentar tasas inferiores a 0,1 por 100 000 habitantes y cinco enfermedades tienen tasas de incidencia en muy bajos niveles. Por tanto, actualmente 29 enfermedades transmisibles o alguna de sus formas clínicas se mantienen controladas.
Las medidas de relajamiento deben ser bien pensadas y con indicadores que permitan evaluar lo que se hace por territorios, afirma Pedro Más. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
No obstante, no existe una varilla única para declarar la fase de endemia, pues depende de la población de cada país.
“China tiene más de 1 500 casos diarios, pero al compararlos con el volumen de población esta cifra es casi insignificante. Para ellos este es el comportamiento endémico esperado”, agregó Seuc.
Para el propio especialista, el comportamiento endémico es casi imposible de evitar ya que es muy alta la población susceptible. “Hoy no llegamos por suerte a los 2 000 casos reportados. Si tenemos en cuenta además que el pico de casos activos fue de 849 denotamos que tenemos aún una población susceptible muy grande; por lo que tener entre 10 y 20 casos diarios aunque no lo queramos, es un comportamiento que pudiéramos decir habitual.
“Cierto grado de población va a estar enferma durante un tiempo largo, por eso es que se denomina endemia”, acotó.
A partir de este momento se impone un mayor control de la enfermedad, un seguimiento más preciso de cada caso detectado y un riguroso proceso de desescalamiento de las medidas de aislamiento, teniendo en cuenta las características de cada lugar.
“Las medidas de relajamiento deben ser bien pensadas y con indicadores que permitan evaluar lo que se hace por territorios. Entre los indicadores a evaluar está el comportamiento del número reproductivo que mide el nivel de contagio de la enfermedad, así como la tasa de incidencia para indicar las fases establecidas por el gobierno”, apunta Pedro Más.
A juicio del catedrático, uno de los errores en varios países ha sido levantar aceleradamente las medidas por las grandes presiones económicas existentes. “De las ocho medidas más comunes para desescalar, la primera es la apertura de los centros laborales, sin embargo la que muy pocos implementan es la realización de eventos públicos, actividades culturales y deportivas, para evitar las grandes concentraciones de personas”, puntualizó.
No obstante, la experiencia internacional indica que en los lugares donde las medidas de desescalamiento han estado mal ejecutadas, hay que imponer un control incluso mucho más riguroso que antes.

Novedosas herramientas y el “factor Cuba”

El cálculo de los casos activos acumulados se hace a partir del modelo de Gompertz que describe una curva en forma de S. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.
Otro término que gana popularidad por estos días entre matemáticos y epidemiólogos es el análisis de supervivencia, una técnica muy utilizada en biomedicina que representa el “tiempo hasta que ocurre algo”.
Esto es algo muy conocido en el caso de los pacientes con cáncer, donde se pronostica el tiempo que le queda de vida al paciente. Al calcularse esta variable es posible actuar con diferentes tratamientos para alargar ese periodo. Aunque para algunos resulte extraño, esta variable ha sido introducida para el tratamiento a la COVID-19, con una evaluación de todos los países donde ha existido presencia del virus.
“Esto se aplicó, por ejemplo, para el cálculo del pico en nuestro país, sobre todo para saber el tiempo en que el mismo se alcanzaría  y preparar el sistema de salud para este momento. Se analizaron 150 países, algunos de ellos ya habían alcanzado el pico y eso permite hacer una modelación de lo que podría ocurrir en nuestro país”, detalló el especialista del Instituto Nacional del Higiene, Epidemiologia y Micología, Armando H Seuc.
Otra de las aplicaciones más relevantes de esta técnica matemática es el análisis del tiempo que un paciente puede llegar al estado crítico o se recupera. “Es algo en lo que estamos trabajando en la actualidad y que por supuesto repercutirá mucho en los esquemas de tratamiento de la enfermedad”, señaló.
En un trabajo anterior explicamos que existen tres grandes grupos de modelos en los que se está trabajando, uno de ellos el de los probabilísticos y estadísticos, que se basan en la información previa existente. “Estos modelos estiman y predicen cuántas personas pueden llegar a enfermarse o la cifra de acumulados de infectados y los que aparecerán cada día”, indica el Dr. Raúl Guinovart, decano de la Facultad de Matemática.
En otro grupo están los modelos de inteligencia artificial y los de multinivel, los cuales se destacan por incluir la experiencia internacional y comparar países con características similares a Cuba. Estos últimos toman como unidades de análisis a los países, y representan la serie cronológica de casos activos.
“El primer nivel es el tiempo contra los casos activos y el segundo son los países. Esto nos permite modelar las curvas, pero no solo usando los datos de Cuba, sino del resto de las naciones con la COVID-19 a partir de predictores”, detalla Armando H Seuc, DrC Matemáticas de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Al decir del profesor, el cálculo de los casos activos acumulados se hace a partir del modelo de Gompertz que describe una curva en forma de S.
Para cada país se utiliza una función determinada con predictores específicos como la tasa de pruebas diagnósticos y su tasa de cobertura, clasificación por PIB, la zona geográfica y el índice de Oxford que evalúa las acciones del gobierno.
“Todos estos modelos siempre dieron un escenario más complicado que la curva de datos informados reales. Eso es bueno porque significa que el desempeño de la epidemia en el país ha estado controlado, parece que hay un factor Cuba que no está comprendido en esos modelos, que hace que el pronóstico de nuestro país haya sido mejor. Los pronósticos del pico eran a mediados de mayo y ocurrió el 25 de abril”.

La Habana y la cola de la epidemia

El decano de la Facultad de Matemática de la Universidad de La Habana .Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate
Los modelos matemáticos indican que La Habana es el epicentro de la COVID-19 en la Isla, y todo parece indicar que será “la cola de la pandemia”, de camino a su control, lo cual demuestra que la capital define el éxito de la batalla para poner freno a la enfermedad.
“Lo que sucede en La Habana es algo habitual a lo que acontece en otras epidemias al tener la condición de ciudad capital. La proyección es que para el día 80 (30 de mayo) el país esté en endemia, pero La Habana se mantendrá reportando activos hasta los 120 días (10 de julio). Luego del día 80 la ciudad es la que va a cerrar la epidemia. El cálculo es que para el 15 de junio tengamos muy pocos casos. Como podemos ver en los gráficos La Habana incluso tuvo el pico desplazado al del resto del país”.
Aun cuando todo parece indicar que llegamos al fin de la etapa más compleja de la enfermedad, no se deben descuidar ninguna de las medidas adoptadas hasta el momento.
Como expresara el vice primer ministro y Ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, la primera etapa de recuperación está conformada por tres fases, en las que poco a poco se abrirán servicios y actividades en la Isla, garantizando el distanciamiento físico entre las personas y otras medidas para mantener la enfermedad bajo control.
Rigor y disciplina como nunca antes deberán ser las premisas del actuar de cada ciudadano, más cuando la COVID-19 promete estar entre nosotros durante un buen tiempo.

Si se mantiene la endemia el primer rebrote debe ocurrir a mediados de noviembre

La gráfica del caracol muestra un punto endémico. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate
Traspapelado sobre la mesa, un modelo muy poco conocido para los no entendidos en la materia sale a la luz. Quedaron atrás las ecuaciones comunes de pizarrón abierto para transformarse en un curva gigante que asemeja un caracol. ¿De qué se trata esta gráfica determinante en la nueva fase de la enfermedad?
El decano de la Facultad de Matemática de la Universidad de La Habana es de esos hombres que prefiere sonreír, tomar una taza de café y no despegarse de su laptop. Una y otra vez se le puede ver frente a complejos cálculos matemáticos tratando de averiguar, con la mayor exactitud posible, los derroteros de la pandemia en Cuba.
“La gráfica del caracol muestra un punto endémico, o lo que es lo mismo, un punto alrededor del cual se enrolla la curva formada por  la proporción entre susceptibles y casos activos. Para entender lo que es un punto endémico tenemos que pensar que aquí intervienen dos especies, los humanos y el virus, donde el virus es un depredador. Si los humanos desaparecieran el virus muere. Entonces los procesos endémicos lo que hacen es buscar un equilibrio entre dos poblaciones diferentes para que puedan convivir”, explicó Guinovart.
Un ejemplo típico para entender estos procesos en la naturaleza es el patrón de los lobos, las ardillas y el bosque. Si desaparecen todas las ardillas mueren los lobos, si desaparecen los lobos aumenta la población de ardillas y se extinguen los bosques. Si el bosque desaparece entonces mueren las ardillas. Cada quien cumple su función y por tanto debe haber un equilibrio endémico.
“El gráfico nos muestra que al inicio de la enfermedad la curva crecía entre susceptibles y enfermos; luego va disminuyendo hasta casi cero el número de infectados como nos pasa ahora al lograrse controlar la enfermedad, pero luego habrá un rebrote con un pico más discreto debido a que queda una población susceptible muy grande. Más adelante la curva vuelve a decrecer y luego seguiría al infinito a menos que cambien las condiciones actuales (todo el mundo se contagie o surja una vacuna). Lo ideal de este gráfico es tener este punto más pegado a cero para tener menos enfermos, los rebrotes te inmunizan a más personas pero fallecen otras tantas”, amplía el profesor.
Esta simulación que se presenta en la gráfica, pronostica que habrá un 70% de la población que será susceptible a lo largo del tiempo, y un 0,4% de personas con la enfermedad, siendo este un comportamiento similar al que ocurre en varias enfermedades, como el caso de la gripe.
“Bajo estos supuestos, si se mantiene la endemia, el primer rebrote debe ocurrir a mediados de noviembre, lográndose estabilizar a lo largo del tiempo, al igual que ocurre con los susceptibles”.
El vicepresidente de la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología alerta que aunque durante los rebrotes u oleadas las cifras serán menos, no se debe subestimar este fenómeno.
“Para el primer rebrote se estiman unos 285 casos activos, y por tanto habrá que tener listos un grupo de recursos para ese momento. Se impone mucha más organización en el futuro, sobre todo porque estas actividades que realizamos a nivel central, en algún momento se tendrán que descentralizar y cada provincia deberá aprender los protocolos de tratamiento y aplicarlos de manera eficiente aunque nunca haya atendido un caso con la COVID-19”, señaló.
Los especialistas precisan que se debe tener en cuenta que en alguna fase se contempla la apertura de los vuelos internacionales y “aunque ahora tenemos controlada la epidemia, cuando comiencen a llegar más personas de los Estados Unidos, por ejemplo, que es donde tenemos la comunidad de cubanos en el exterior más numerosa, la situación será más compleja. Lo importante en esta nueva fase es utilizar todas las herramientas tecnológicas que se han desarrollado y darle un seguimiento a los nuevos casos positivos y sus contactos. Una endemia como esta impone trabajarla de forma muy fina y precisa. Sentir que cada nuevo caso es como si tuviéramos mil”.

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Cuba, entre los países que mejor han manejado la pandemia

Al acercarse al día 80 de la Covid en la Isla, universidades de Estados Unidos a partir de complejos modelos matemáticos, destacan el plan nacional de enfrentamiento a la pandemia


Cuando se acerca el día 80 de la Covid en Cuba, hay que recordar la advertencia de la OMS de que esta enfermedad ha llegado para quedarse y la nueva normalidad traerá cambios sustanciales en nuestras formas de vida. (Gráfica: cubainformación.tv).


De continuar aplicando las medidas actuales parece irreversible la tendencia a erradicar la COVID-19 en Cuba, donde cada día es mayor el número de altas que de nuevos infectados, según sugieren varios estudios basados en herramientas matemáticas, de universidades estadounidenses.

Un reporte de la Agencia Cubana de Noticias refiere que un proyecto investigativo internacional del New England Complex Systems Institute (NECSI), sitúa a la mayor de las Antillas entre las naciones que están ganando la batalla contra la COVID-19, como resultado de sus medidas epidemiológicas.

El estudio toma en cuenta herramientas matemáticas diseñadas para sistemas con muchos componentes interactivos, y en este caso de la pandemia trabajan a partir de las medidas que implementan los gobiernos y otros elementos, además de la distribución en el tiempo de los nuevos casos por días.

De acuerdo con los investigadores las principales acciones que más éxito están mostrando son: el cierre de emergencia de las zonas más afectadas, el diagnóstico masivo, rastreo de contactos, y aislamiento de los casos confirmados y la restricción a la movilidad y permitir el abastecimiento esencial y la respuesta médica.

El grupo de investigación de NECSI, institución de investigación estadounidense independiente que integra expertos dedicados al avance de la analítica y su aplicación a los desafíos de la sociedad, está formado a su vez por profesores, estudiantes, y científicos de importantes universidades de ese país como MIT, Harvard, Brandeis, y otras.

El estudio revela que si bien Cuba ha sido ubicada entre los países que están venciendo a la COVID-19, sus autoridades siguen tomando medidas restrictivas más severas en los últimos días, con el interés de que la curva no se dispare, y evitar colocarse directamente en la lista de países que necesitan atención urgente, por los rebrotes que ya se han producido en algunas naciones.

Para entender mejor esa realidad, la herramienta Covid19CubaData, que publica y actualiza el sitio oficial cubano Infomed, del Ministerio de Salud, permite comparar los resultados de Cuba con otros países en un gráfico de radar.

Covid-19Cubadata es un tablero de informaciones en tiempo real sobre la evolución de esta enfermedad, desarrollado por la revista cubana Juventud Técnica, en cooperación con la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana y el proyecto Postdata.club, de periodismo de datos.

Este tipo de análisis sirve para colocar puntos en dependencia de la cercanía de los valores y superpone las imágenes de los países para saber qué tan parecidas o no son las medidas analizadas.

En el caso del radar de esta herramienta muestra los test realizados por millón de habitantes, los casos por millón de habitantes, y los porcentajes de test positivos, recuperados y fallecidos, así como también incluye los valores del Oxford Strigency Index, que evalúa las intervenciones del Estado en la pandemia, a partir de información pública de cada nación, contabiliza qué medidas toman y cuándo, y su sostenimiento.

De acuerdo con esos parámetros, Cuba ha sido premiada con una evaluación de 100 puntos, el máximo, tras comparar al país con otros con curvas similares, así como con los que han mejorado su curva y, finalmente con aquellos que necesitan medidas más rigurosas y ayuda.


Pinar del Río consolida sus rubros exportables

MARITZA PADILLA VALDEZ 27 MAYO 2020




Pinar del Río, 27 may (ACN) La provincia de Pinar del Río identificó 60 surtidos exportables, como parte de un proceso de actualización dirigido a incrementar la presencia de productos cubanos en el mercado foráneo, a tono con las necesidades de la economía nacional.

En el ámbito internacional están presentes 32 renglones procedentes de los sectores minero, alimentario, agrícola e Industrias Locales, mientras destacan los concentrados de plomo y zinc, derivados de la miel, resina de pino, carbón vegetal en pequeño formato, langosta y cobo, entre otros productos.

Todos ellos con destino seguro en Europa, Asia y Latinoamérica, donde se afianza su aceptación, en concordancia con el nivel de calidad.

Jorge Lázaro Martínez Lazo, jefe del departamento provincial de Comercio Exterior, Inversión Extranjera y Colaboración, refirió a la prensa la trascendencia de explotar todas las potencialidades de exportación y en ese camino se prevé incorporar otros rubros como la berenjena verde y morada, habichuela corta y larga, productos de la emblemática fábrica La Conchita y surtidos de la Empresa de Bebidas y Refrescos.

Además otros son evaluados, pues dependen de contratos con campesinos y del aseguramiento de recursos materiales como sistemas de riego para su fomento y concreción de la inversión extranjera, según referencias de la Radio provincial.

Martínez Lazo elogió las propuestas de las Industrias Locales, con ofertas derivadas de la madera, con mucha demanda en el mercado español, por su valor utilitario en el sector agrícola, además de mobiliario con elementos de jardín y playa, sillas y mesas para picnic, entre otros.

El rescate de renglones exportables, que con el paso del tiempo dejaron de serlo por diferentes razones, es otro de los empeños, de conjunto con la renovación tecnológica de fábricas que propicien oportunidades de negocio, ya sea en el mercado en fronteras o internacional.

Tal es el caso de la resina de pino, cuya comercialización de sus derivados, la colofonia y la trementina, aportaría mayores ingresos que la exportación de la materia prima, como se hace hasta el momento.

En el actual calendario Pinar del Río deberá aportar al país alrededor de 190 millones de pesos en moneda libremente convertible, con la finalidad de garantizar bienes y servicios en pos del desarrollo, de acuerdo con la fuente.

Acometen labores de mantenimiento en instalaciones hoteleras de Pinar del Río (+Fotos)


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Pinar del Río, 27 may (ACN) Aprovechando el cese de los servicios debido a la presencia de la COVID- 19 en Cuba, las instalaciones hoteleras de Pinar del Río son sometidas a mantenimiento con el propósito de alcanzar mayor calidad de las prestaciones una vez que se reinicien las actividades.
José Antonio Aguilera Hernández, delegado del Ministerio de Turismo, explicó que tanto en la red hotelera como en la extrahotelera se realizan acciones emprendidas por los trabajadores, con el incentivo de incrementar el valor de los productos turísticos.
En el territorio también se insiste en la mejora de las excursiones como producto, enfocados en el agroturismo, el turismo cultural y en explotar ese potencial de ciudad pequeña que podemos tener y puede ser atractivo para los visitantes, precisó.
Viñales, sitio codiciado anualmente por los viajeros internacionales y nacionales por sus bellezas naturales, igualmente acoge en sus centros labores de mejoras.
Es el caso del hotel Rancho San Vicente, donde se trabaja en las habitaciones, servicio de áreas verdes, jardinería, mantenimiento de equipos de climatización y de las dos piscinas.
Marta Gonzáles Greck, directora de la instalación, dijo que de las 79 habitaciones ya se concluyen las faenas en 22 y próximamente se incorporarán otras 30.
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Apuntó que la brigada de mantenimiento tiene a su cargo las tareas para crear las condiciones y prestar los servicios como están acostumbrados allí.
A las ofertas de alojamiento y gastronómicas se suman el spa -único de Viñales- y pasadías para los clientes nacionales.
Asimismo, en el hotel Horizontes Los Jazmines se lleva a cabo la pintura de su mobiliario, rejas de los balcones, puertas, áreas exteriores y el lobby, según Lianet Delgado Páez, su directora.
Agregó que durante este periodo de aislamiento social, implementado para evitar la propapagación de la COVID-19, venden a domicilio a la población productos de gastronomía y bebidas no alcohólicas, con opciones más económicas para la familia.
Pinar del Río cuenta con una planta hotelera compuesta por 719 habitaciones, de las cuales 236 se encuentran en el municipio de Viñales.
El occidente de Cuba acogerá en septiembre de 2021 el Encuentro Internacional de Turismo de Naturaleza Turnat y la provincia estará representada con sus productos. Vueltabajo posee ofertas como la visita a la Gran Caverna de Santo Tomás, el canopy en la modalidad de aventura y el paseo en motocicletas, además de la Ruta del Tabaco, entre otros.
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Los 100.000 muertos de Estados Unidos: así ha fracasado el país más poderoso del mundo

El liderazgo errático de Trump, las alertas ignoradas durante meses y la falta de recursos han roto las costuras de una desdibujada potencia americana, que roza ya la simbólica cifra letal


En vídeo, imágenes de diferentes estados del país durante la crisis del la COVID-19. EFE / REUTERS



Una de las imágenes más elocuentes de esta crisis la ofreció un sábado a finales de marzo el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, cuando acudió a la sede de la ONU a recoger un lote de 250.000 mascarillas donadas por el organismo porque la todopoderosa ciudad de los rascacielos, símbolo de riqueza en el país más rico del mundo, no tenía suficientes —ni mascarillas, ni respiradores, ni camas de hospital— para la ola de enfermos de covid-19 que se avecinaba. El conocido como paciente cero en Estados Unidos se presentó el 21 de enero en un hospital de Seattle con algo de fiebre. El primer fallecido, una mujer de 60 años de California, se produjo el 6 de febrero. A partir de ahí, un cúmulo de errores, alertas ignoradas y nuevas y viejas carencias han llevado al desastre sin que una de las comunidades científicas más robustas del planeta lo haya podido evitar.

Estados Unidos está a punto de alcanzar los 100.000 muertos por coronavirus (llevaba 98.493 a media tarde del martes, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins), lejos de los 60.000 que la Administración calculó en sus pronósticos más optimistas o de los 58.000 caídos en la Guerra de Vietnam, un trauma grabado en el imaginario colectivo estadounidense como vara de medir las tragedias. Más de 1,6 millones han dado positivo en pruebas de diagnóstico. En un país con 330 millones de habitantes, la ratio de mortalidad nacional es muy inferior a la de España, pero territorios muy castigados como Nueva York distorsionan la foto.



La pandemia ha retratado la brecha racial y social del país, atacando con más dureza a los pobres y las minorías, y reflejado el repliegue internacional de Estados Unidos. Donald Trump ha comparado este desafío con la Segunda Guerra Mundial, pero Estados Unidos salió de ese conflicto robustecido como líder global, como un guardián mundial de las libertades. Esta vez, mientras acelera en la carrera mundial por la vacuna, no ha podido mucho más que ayudarse sí mismo.

Alertas desde el primer día

La Administración Trump fue informada desde que llegó a la Casa Blanca de que una pandemia de esta gravedad era una amenaza muy real. No solo no preparó la respuesta, sino que redujo los medios personales y materiales para enfrentarse a ella.

El 13 de enero de 2017, siete días antes de la toma de posesión de Trump como presidente, el equipo saliente de Barack Obama informa al equipo entrante, en el ejercicio habitual de transición, del riesgo de que la gripe aviar H9N2 se convirtiera en “la peor pandemia de gripe desde 1918”. Se informa de posibles desafíos como la escasez de respiradores y de la necesidad “primordial” de una respuesta nacional coordinada. En abril de 2018, al convertirse en consejero de Seguridad Nacional, John Bolton despide a Timothy Ziemer, encargado de liderar la respuesta de la Casa Blanca a una pandemia. No es reemplazado y su equipo queda diseminado. Su abrupto despido significa que ya no hay un alto cargo encargado en exclusiva de la seguridad sanitaria global.

El 9 de febrero de 2018 el presidente firma una ley que recorta 1.350 millones de dólares en financiación para 10 años a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). En septiembre de 2018 el Departamento de Salud y Servicios Humanos desvía 266 millones de dólares de financiación de los CDC para destinarlos al programa de detención de niños inmigrantes.

El primer caso de la covid-19 emerge en la provincia china de Hubei el 17 de noviembre de 2019. Para finales de ese mes, las agencias de inteligencia estadounidenses, que llevaban al menos tres años advirtiendo de la “gran amenaza” de una pandemia, alertan de una enfermedad “cataclísmica” y “fuera de control”. En enero, el jefe de la Agencia de Alimentos y Medicación (FDA), Stephen Hahn, pregunta al Departamento de Salud si puede empezar a contactar a las empresas sobre el abastecimiento de equipamiento de protección personal. Le dicen que no. Le responden, según The Wall Street Journal, que eso podría alarmar a la industria y hacer que pareciera que la Administración no estaba preparada.

El 18 de enero Alex Azar, secretario de Salud, intenta hablar por primera vez a Trump de la epidemia. Mantienen una conversación telefónica, pero el presidente quiere hablar de cigarrillos electrónicos (Estados Unidos acababa de prohibir los de sabores) y no del coronavirus. El mismo día, Rick Bright, director de la Autoridad de Investigación y Desarrollo Avanzado Biomédico, hoy apartado por Trump, pide que se ponga en marcha un grupo coordinado de respuesta al coronavirus. Le dicen que no creen que sea urgente.

El 30 de enero la OMS declara que el brote de coronavirus es un emergencia de salud pública internacional. Tres días más tarde Trump restringe la entrada al país desde China. Un mes después, el 11 de marzo, los viajes desde Europa. Ese día la OMS declara el brote pandemia global.

Los CDC rechazan utilizar las pruebas de diagnóstico de la OMS, y deciden fabricar una propia, que finalmente resultaría defectuosa, lo que produce un grave retraso en la capacidad inicial de realizar test. Para mediados de febrero, el equipo de salud pública tiene claro que habría que cerrar colegios y negocios en puntos calientes, y que el Gobierno debería recomendar la distancia física y el teletrabajo. Pero tardan tres semanas en convencer al presidente de las terribles consecuencias de no actuar rápido. El 13 de marzo el presidente Trump declara la emergencia nacional.


Donald Trump, durante una intervención este martes. En vídeo, sus declaraciones del lunes sobre la lucha contra el coronavirus. EUROPA PRESS / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

El Trump más estrambótico y aislado

El votante medio de Donald Trump ha desdramatizado las bufonadas del presidente, concepto que engloba desde los insultos públicos contra otros líderes mundiales a los fotomontajes en redes sociales o las peleas constantes con periodistas. Claro que no les gustan, dicen, ojalá no tuitease, pero, debajo de toda esa pirotecnia, resaltan, no hay más que un republicano bajando impuestos, nombrando jueces conservadores en el Tribunal Supremo y reduciendo la inmigración irregular. Cuando el histriónico Trump, un magnate convertido en showman televisivo, ganó las elecciones, proliferaron análisis y debates sobre si el sistema estadounidense, con sus sólidas agencias e instituciones, contrarrestarían las extravagancias del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

¿Qué efectos reales tiene que el presidente use una imagen con guiños a la serie Juego de tronos para amenazar con sanciones a Irán? ¿Cuánto importa que llame “débil” y “falso” al primer ministro de Canadá en Twitter? ¿Que defina sus ruedas de prensa como conciertos de rock? ¿Cuáles son los riesgos reales del estrambote?

La pregunta se respondió definitivamente el 23 de abril, cuando en medio de la peor pandemia en un siglo, con más de 23.000 estadounidenses muertos, el presidente sugirió en rueda de prensa utilizar inyecciones de desinfectante para matar el virus. “Veo el desinfectante, que lo deja KO en un minuto, ¿hay alguna manera de que podamos hacer algo así mediante una inyección? Porque ves que entra en los pulmones y hace un daño tremendo en los pulmones, así que sería interesante probarlo”, afirmó. Dos días después, aseguró que estaba siendo sarcástico. Las autoridades de emergencias del Estado de Maryland tuvieron que enviar una alerta a los ciudadanos pidiéndoles que no bebieran desinfectante. Habían recibido más de 100 llamadas preguntando sobre su posible consumo como tratamiento.

Trump se instaló en la negación durante semanas, restó gravedad a la covid-19, llegó a decir que desaparecería como “un milagro” (27 de febrero) y la equiparó con la gripe común (9 de marzo). Luego, entró en combustión. A lo largo de dos meses, ha dado información errónea sobre las vacunas y sobre los tratamientos y ha contravenido públicamente a todos sus expertos y sus propias recomendaciones oficiales, como cuando animó a reabrir el país el Domingo de Pascua, cuando azuzó las manifestaciones más agresivas contra el confinamiento y cuando aseguró que no pensaba usar mascarilla. Ha agudizado sus ataques a la prensa y a los demócratas. La semana pasada, en uno de los episodios más estrambóticos de la crisis, se despachó con que está tomando de forma preventiva hidroxicloroquina, un antipalúdico desaconsejado por su propio Gobierno fuera de ensayos clínicos y entornos hospitalarios por todos los riesgos que conlleva. Y que lo estaba tomando, sin estar enfermo, pues hasta ahora ha dado siempre negativo en la prueba del coronavirus. Días después, la OMS suspendió los ensayos clínicos de hidroxicloroquina por “precaución”.

En el momento más grave que ha enfrentado un presidente de Estados Unidos en varias generaciones, Trump se ha embebido de sí mismo. Durante semanas, desoyó a los técnicos y se encerró en su círculo de confianza, en el que su yerno, Jared Kushner, ocupa una posición principal. La crisis no ha servido para moderarle ni rectificar su giro aislacionista, su rechazo visceral a los organismos multilterales. Al contrario, ha suspendido la financiación de la Organización Mundial de la Salud, a la que acusa de actuar al dictado de China, ha respondido a la mala gestión de Pekín agitando teorías sin base sobre el origen del virus y ha criticado la falta de previsión de Europa. Ahora, enfatiza la proximidad de una vacuna. También el gigante asiático lo hace. Es en esta carrera por la vacuna en lo que Washington puede recuperar el terreno internacional perdido.

El desastre de Nueva York

“No aprobaré una orden de quedarse en casa, eso asusta a la gente (...) El miedo, el pánico es un problema mayor que el virus”. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, rechazaba con esta contundencia las medida de confinamiento el 18 de marzo en declaraciones al podcast diario de The New York Times, cuando Estados Unidos cumplía su quinto día bajo la declaración de emergencia, los vetos a los viajeros de Europa llevaban más de una semana en vigor y los primeros territorios afectados por el brote, como California, ya habían ordenado el cierre de negocios no esenciales. Para entonces, el Estado de Nueva York ya era el epicentro de la pandemia en el país. Hoy, supera en fallecidos a España, pese a contar con menos de la mitad de la población.

En el relato de la pandemia en la primera potencial mundial, Nueva York requiere un capítulo aparte, no solo por lo voluminoso de las cifras —concentra una de cada tres muertes de todo el país—, sino porque sintetiza como pocos los pecados en muchas naciones: la infravaloración de los riesgos, las consecuencias de un sistema público diezmado, luchas políticas intestinas y la posterior dispersión de culpas por doquier. Que el demócrata Cuomo haya vivido en esta crisis el máximo histórico de popularidad muestra cómo una buena comunicación y la comparación con un líder nacional como Donald Trump puede embellecer una gestión con sonados errores.

La negativa de Cuomo al confinamiento obligatorio servía también para enmendar la plana a su viejo enemigo político, el también demócrata Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, que llevaba varios días defendiendo este tipo de medidas. El 17 de marzo los seis condados de la bahía de San Francisco ya habían declarado una cuarentena obligatoria y el 19 se había hecho extensiva a toda California. El 22, Cuomo cerró también. El virus había dado señales de vida primero en la costa oeste, pero en Nueva York los casos empezaron a duplicarse cada dos o tres días y hoy tiene 10 veces más fallecidos.

No hay un cálculo sobre el ahorro de daños que hubiese supuesto esa semana de retraso. A la ciudad de Nueva York también le perjudicó la mayor densidad de población y un estilo de vida que favorece los contagios, con millones de personas abarrotando el transporte público y coincidiendo en pequeños comercios de barrio. La covid-19 había empezado a llegar a la ciudad durante los meses de enero y febrero procedente de viajeros llegados de Europa principalmente, como han coincidido las autoridades e informes de científicos publicados en abril.

Los hospitales de los barrios más pobres de la ciudad de Nueva York, que han sufrido con diferencia los zarpazos más duros del coronavirus, tuvieron dificultades para lograr respiradores y equipamiento necesario cuando recibieron, el 19 de marzo, la noticia de que iban a perder fondos públicos. Un panel promovido por Cuomo había decidido un recorte de 400 millones de dólares para Medicaid (la cobertura sanitaria de los desfavorecidos) y, pese a los llamamiento de los legisladores a rectificar, siguió adelante alegando que contaría con la ayuda del rescate global aprobado por el Congreso de EE UU.

El 25 de marzo, aprobó una directiva especialmente polémica, con la cual miles de pacientes en recuperación de la covid-19 fueron trasladados a residencias de ancianos, los mismos lugares que él mismo había definido como “terreno abonado para el virus”. Un recuento de Associated Press señala que al menos 4.500 enfermos fueron enviados a estos centros, donde se han producido 5.800 muertos, más que en ningún otro Estado. El gobernador revirtió la orden el 11 de mayo.

La errática política de Trump y el déficit de equipamiento en el ámbito nacional también ha marcado la crisis de Nueva York. Hace unos días, sin embargo, cuando Cuomo fue inquirido por su propia desatención en los primeros compases de la pandemia, culpó a medio mundo, incluida la prensa: “Los gobernadores no nos dedicamos a las pandemias globales, pero hay toda una comunidad médica nacional e internacional que sí”, dijo, para continuar: “¿Dónde estaban todos los expertos? ¿Dónde estaban The New York Times, The Wall Street Journal?”.

La guerra de los gobernadores

La pandemia ha sacado a relucir como pocas otras crisis anteriores la naturaleza federal de Estados Unidos. Trump ha permitido a los gobernadores de los Estados recuperar un músculo ejecutivo que había estado atrofiándose durante décadas de acumulación de poder por parte de los presidentes. Así, los Estados se han convertido en inesperado contrapeso del Ejecutivo federal y, como decía Cuomo, los gobernadores se han visto obligados a enfrentarse a una devastadora crisis global que nunca se habrían imaginado que entraría en sus competencias.


La falta de una estrategia federal coordinada y eficaz ha dado lugar a batallas abiertas en los Estados por conseguir material médico, adentrándose, cada uno a su suerte, en un enloquecido mercado global. “Me di cuenta de que tendríamos que montar, en nuestro centro operativo de emergencias estatal, una oficina de compras que iba a competir con el mundo”, dijo la demócrata Gretschen Whitmer, gobernadora de Michigan, tras una videoconferencia con otros gobernadores en la que la Casa Blanca les indicó que deberían buscar material médico por su cuenta. “Es una locura”, dijo el gobernador de Washington, el demócrata Jay Inslee, “es como estar en la Segunda Guerra Mundial y que el Gobierno federal no fabrique las botas”.

Han competido entre ellos y también con la propia Administración federal. El gobernador de Maryland, el republicano Larry Hogan, llegó a decir que tenía miles de pruebas de diagnóstico guardadas “en un lugar no revelado”, en parte porque no quería que las confiscara la administración Trump. En plena campaña electoral, han aflorado las críticas de que la Administración federal favorecía a aquellos Estados en manos republicanas. Y esta batalla librada por cada Estado, sin unos protocolos o directrices federales bien marcados, ha llevado a diferentes evaluaciones de la gravedad de la situación, deficiencias en el recuento de casos, y hasta a medidas de cierre de fronteras internas y episodios de agresividad de los vecinos de un Estado contra los visitantes de otros.

En la desescalada cada uno va por su lado, ignorando en muchos casos las directrices publicadas en el ámbito federal, aunque han forjado alianzas para decidir la mejor manera de reabrir sus economías y han construido sistemas para estudiar cómo responder a rebrotes y futuras pandemias. Todo, entre presiones de un presidente Trump con prisa por la reapertura. Con elecciones en noviembre, urge reactivar una economía que constituía su principal argumento para la reelección. Y animar a la vuelta a la normalidad desde Twitter es fácil, cuando son los gobernadores los que deberán responder de las decisiones que tomen.

Trump ha dicho que su autoridad como presidente “es total”, pero a la hora de la verdad ha dejado a los gobernadores el peso de la responsabilidad. Son ellos los que imponen las restricciones y las levantan. Y en los sondeos, sus respuestas a la pandemia salen mejor valoradas que la del presidente. La actitud de Trump, explicó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, demuestra su compromiso con el federalismo. Otros creen que es una estrategia para eludir la responsabilidad.

En el esfuerzo de todos radica el éxito contra la epidemia


Durante la reunión con el grupo temporal de trabajo para el enfrentamiento al nuevo coronavirus de este martes, encabezada como es habitual por el Presidente de la República y el Primer Ministro, se ratificó la importancia de la integración de todos los organismos e instituciones ante el escenario impuesto por la COVID-19.
En el esfuerzo de todos radica el éxito contra la epidemia
Estudios Revolución
Con el claro principio de que la batalla contra la COVID-19 en la Mayor de las Antillas es un hecho latente y que ningún resultado, por alentador que se muestre, constituye motivo para descuidar las medidas que desde inicios del año ha venido implementando el Gobierno cubano, en la tarde de este martes volvió a sesionar el grupo temporal de trabajo para enfrentar el nuevo coronavirus, encabezado por el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz.
Tras una nueva jornada donde se evidencia que continúa descendiendo el número de personas ingresadas en el país para la atención y vigilancia de la enfermedad, el ministro de Salud Pública, José Angel Portal Miranda, informó que la cifra de 2 022 reportada al cierre del lunes es la más baja desde el pasado 22 de abril, fecha en que hubo 10 742 pacientes en las diferentes instituciones.
De las 1 963 personas que hasta la fecha se han diagnosticado como positivas a la COVID-19 en el país -puntualizó el titular-  se mantienen ingresadas 170, lo cual significa el 8,6% del total de los confirmados. Detalló que, de ellos, 93 corresponden a La Habana y 62 a Matanzas, las dos provincias que tienen el mayor número de casos activos en la actualidad.
Referido a la tasa de incidencia de casos positivos por cada cien mil habitantes señaló que no refleja cambios, siendo el municipio especial Isla de la Juventud el territorio de mayor acumulado en el tiempo, luego están La Habana, Matanzas y Ciego de Ávila. No obstante, aclaró, en los últimos 15 días es en la provincia matancera donde se manifiesta la tasa de incidencia más elevada, con 61 casos; seguida de La Habana, con 106.
De manera general el país tiene una baja tasa de incidencia, de 1,6 por cada cien mil habitantes, con 180 casos en las últimas dos semanas.
Por otra parte, actualizó que de los 44 eventos de transmisión local que se han abierto se mantienen activos nueve, ubicados en las provincias de La Habana, Mayabeque, Villa Clara, Ciego de Ávila y Holguín, así como en el municipio especial Isla de la Juventud. Explicó que de estos eventos solo reporta nuevos casos el del municipio de Centro Habana, con cuatro pacientes positivos, que se corresponden al foco identificado en la tienda La Época.
Dio a conocer además que este martes cerró el evento de la localidad de Triunvirato, en el municipio matancero de Limonar, tras cumplirse el tiempo establecido para ello.  
Como ya es habitual en estos encuentros que se realizan a través de videoconferencia en el Palacio de la Revolución, en el cual también participó el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo Hernández, se dio seguimiento a la situación epidemiológica de las provincias de La Habana, Matanzas y Ciego de Ávila.
En particular sobre la capital cubana, que continúa siendo la provincia que acumula más muestras positivas en el país, con 955, el gobernador Reinaldo García Zapata comentó que persisten las acciones de control en los tres eventos de transmisión local abiertos, fundamentalmente el del municipio de Centro Habana, donde más movimientos de casos se evidencian en los últimos días, a causa, precisamente, del foco abierto en la tienda La Época.
De manera general apuntó que se constata un índice favorable de ocupación hospitalaria con el 17% y de la terapia intensiva con 4%, lo cual sigue siendo una tendencia a la baja.
Acerca del comportamiento epidemiológico en Matanzas, que contabiliza 192 casos positivos a la COVID-19, el gobernador Mario Sabines Lorenzo especificó que se mantiene un chequeo exahustivo al evento generado en el Hospital Clínico Quirúrgico Universitario Comandante Faustino Pérez, donde de 59 casos confirmados hasta el momento, cinco ya recibieron el alta médica.
Mientras, el gobernador de Ciego de Ávila, Tomás Martín Venegas, expuso que de los 95 casos que se han confirmado en la provincia, ya se han concedido 90 altas clínicas.
Acerca del evento de transmisión local que permanece activo en Turiguanó, municipio de Morón, acotó que de un universo de 1 678 habitantes, se han estudiado 1132, el 98,4% de los cuales ha arrojado resultados negativos. En esa localidad, señaló, se incrementaron las actividades de desinfección durante tres días consecutivos en todas las viviendas y calles, con un asesoramiento directo por parte de un equipo de trabajo del Ministerio de Salud Pública.
Aseguró que en estos momentos se concentran en el cumplimiento estricto de las medidas diseñadas para este tipo de eventos, lo cual permitirá avanzar hacia el cierre de la cuarentena en el poblado.
Más adelante en la reunión, los titulares de Industrias y de la Construcción comentaron acerca del quehacer de ambos ministerios que, sin detener su participación en los programas priorizados del país, han desempeñado también un importante papel en el enfrentamiento al nuevo coronavirus.
El ministro de Industrias, Eloy Álvarez Martínez, enfatizó cómo este sector ha mantenido la vitalidad de sus principales líneas de producción, contribuyendo además de manera decisiva en el aseguramiento logístico en varios escenarios de enfrentamiento a la enfermedad.
Detalló que se mantienen estables las producciones de cloro en la Electroquímica de Sagua, lo cual ha permitido respaldar las entregas de este producto a los diferentes destinos. En tanto, precisó que se han producido más de dos millones de nasobucos; las textileras y empresas de confecciones han elaborado unas 60 000 batas, gorros y piyamas que en su mayoría han sido entregadas ya al sistema de Salud Pública en todos los territorios; y se han confeccionado 416 mil protectores faciales con destino al personal médico y 30 cajas protectoras para la manipulación de los pacientes.
A la par de estas acciones, explicó el titular que continúan laborando con intensidad en la reparación de ventiladores pulmonares y ambulancias, así como en la rehabilitación de ascensores y equipos de clima en instituciones hospitalarias y del sector biofarmacéutico.  
Por otra parte, el ministro de la Construcción, René Mesa Villafaña, aseveró que en el sector se sigue trabajando en todos los programas, en especial el de la Vivienda, aun cuando solo se mantiene activo el 81% de su fuerza laboral; los interruptos responden fundamentalmente a causas asociadas a riesgos por la edad o determinadas afecciones.
En relación directa con el enfrentamiento a la COVID-19, especificó que han realizado acciones para el acondicionamiento de locales de aislamiento, la rehabilitación de hospitales y la reparación de áreas de cocina, de lavandería y de sistemas hidráulicos.
Al explicar sobre los daños puntuales que han sido ocasionados recientemente por algunos eventos climatológicos en diferentes territorios del país, acotó que las afectaciones más significativas se concentran en los municipios camagüeyanos de Florida y Céspedes, donde ya se ha rehabilitado el 89% de los daños contabilizados en las viviendas.
El principio de trabajo que hemos seguido –afirmó- es el de resolver las afectaciones como parte de las acciones contenidas en la Política de la Vivienda y con los recursos disponibles en cada territorio.
El Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, consideró que ambos sectores constituyen un ejemplo de que a pesar de la situación excepcional que vive el país, no se paralizaron sus actividades. A su vez, mantuvieron las prioridades en las inversiones y la vitalidad en las producciones de varias industrias, manifestó.
La manera en que se ha actuado, insistió, nos va a facilitar también que cuando empiece el proceso de recuperación e inicien sus labores la totalidad de las industrias e inversiones, se adopten las medidas que en estos momentos se han ido aplicando y que pueden ser de utilidad más allá del escenario impuesto por el nuevo coronavirus.