Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 5 de agosto de 2020

Inclusión financiera: otra ventana de actualización del modelo

inclusion-financiera-otra-ventana-de-actualizacion-del-modelo
«La importancia de la inclusión financiera en Cuba […] supone la necesidad de reducir el uso del efectivo, modernizar el sistema financiero y fortalecer su capacidad para mejorar la asignación de recursos y dinamizar la actividad productiva».
Este artículo forma parte de la serie La Letra de Temas 2020. Postpandemia: ¿hacia dónde?
A raíz de haberse remontado el ápice de la Covid-19, Temas-Catalejo solicitó a un grupo de investigadores que examinaran el presente y la perspectiva para el resto del año cubano. Les pidió un diagnóstico elaborado, que escrutara a través de la propia pandemia, y en su significación no solo clínica, sino de salud públca, y en sus ramificaciones socioeconómicas, políticas, internacionales, subjetivas; así como hacia el futuro probable.
A diferencia de la nube de cifras, verdades recibidas, declaraciones, reportajes, que inundan los medios; de los deseos y recomendaciones dirigidas al gobierno y que pasan por análisis, tan abundantes en las redes; esta serie se orienta a calcular el presente y futuro del país, para verlo mejor, como un camino entre la política y su circunstancia.
Como es usual en Catalejo, La Letra de Temas 2020 se mantiene más abierta ante otros análisis que ante otras opiniones.

La epidemia de la Covid-19 ha alterado muchas de las prácticas que definían el funcionamiento de las sociedades modernas, en no pocas ocasiones acelerando tendencias que ya venían imponiéndose a nivel internacional. Si algo definirá la «nueva normalidad» es la intensidad del uso de plataformas electrónicas para las comunicaciones, la educación, el comercio, las finanzas y un número creciente de servicios. 
En Cuba se apeló a impulsar el comercio virtual, debido a la urgencia de «descongestionar» las sucursales físicas y mitigar, con ello, la ocurrencia de aglomeraciones que comprometieran el esfuerzo de combate a la pandemia. Más allá de la habilidad del sistema de comercio para corregir sus fallas en el corto plazo, se ha hecho pública la voluntad del gobierno a favor de los pagos electrónicos, componente de la estrategia de informatización de la sociedad que recibe ahora un mayor impulso y protagonismo.
La coyuntura y la voluntad política debieran ser oportunidad para abrir espacio a un conjunto mayor de medidas de profundización del sistema financiero, conocidas en la experiencia reciente como políticas de inclusión financiera. Estas prácticas, que han tenido una importancia cada vez mayor en países subdesarrollados, han sido insuficientemente ponderadas en el proceso de transformaciones asociadas a la actualización del modelo económico cubano.
¿Qué dice la experiencia internacional?
Históricamente, los sistemas financieros tradicionales han tendido a excluir de sus servicios a actores pequeños y poco sofisticados. Una proporción relevante de la población y las pequeñas empresas, principalmente en países subdesarrollados, no tiene acceso a productos básicos en instituciones financieras formales: cuentas de ahorro, créditos, esquemas básicos de seguros, instrumentos de pago no efectivos. [1] Estos segmentos se ubican muchas veces en áreas rurales y/o distantes de centros urbanos, lo que incorpora barreras geográficas al acceso a servicios financieros elementales.
Desde el punto de vista de la oferta de productos y servicios del sistema financiero se identifican tres grandes restricciones para los pequeños actores (CEMLA, 2015). En primer lugar, los requisitos de documentación de los bancos para la apertura, mantenimiento y cierre de cuentas, así como para las solicitudes de préstamos establecen barreras para personas o empresas con reducida cultura económica, historial crediticio y/o solidez financiera.
En segundo lugar, el monto que se puede tomar prestado – profundidad del crédito –, una vez que se tiene acceso a los sistemas bancarios, generalmente se determina por los requerimientos de garantías, los cuales suelen ser restrictivos para negocios y familias con gran incertidumbre respecto a sus flujos financieros futuros.
Por último, los altos costos de intermediación que resultan de las asimetrías de información entre los bancos y los solicitantes de créditos llevan a que se cobren mayores comisiones y tasas de interés a quienes requieren financiamientos más pequeños y/o tienen menor capital.
La mayoría de los autores se enfocan en los análisis de la oferta de productos y servicios financieros hacia pequeños actores. Sin embargo, existen importantes restricciones desde el punto de vista de la demanda: desconfianza del sistema financiero, no correspondencia de los productos existentes con sus necesidades o modelos de negocio y prevalencia de una cultura empresarial que no siempre privilegia el riesgo, entre otros.
Aunque desde hace más de dos siglos han surgido iniciativas dirigidas a mitigar estos impactos – cooperativas de crédito y ahorro, cajas de ahorro, banca de desarrollo, etc. – no es hasta principios de este siglo que la inclusión financiera se incorpora a las agendas públicas. Tres factores fundamentales explican el nuevo interés de los gobiernos por estos temas.
En primer lugar, dado el peso creciente de las finanzas en las economías modernas – financiarización–[2] ha aparecido un grupo de estudios que muestran una alta correlación entre pobreza y exclusión financiera.
En segundo lugar, se han alertado cada vez más los riesgos del acceso a servicios financieros no formalizados, especialmente a través del uso del efectivo.
Por último, dadas las múltiples barreras que se eliminan y el incremento de la competencia que se genera con el surgimiento de nuevas tecnologías asociadas a productos y sistemas financieros –fintech–,[3] la banca tradicional ha comenzado a ver un importante nicho de mercado en sectores históricamente excluidos.
El término «inclusión financiera» se refiere a la provisión de acceso a servicios financieros a entidades y personas que aún no lo tienen y al perfeccionamiento de la utilización del sistema por parte de quienes participan en el circuito financiero formal (CEPAL, 2018).
Se centra en tres dimensiones: acceso – posibilidad y facilidad para disponer de un servicio o producto financiero formal –, uso – frecuencia y regularidad del acceso –, y calidad – adecuación del producto a necesidades del cliente, protección del consumidor, regulación y seguridad, etc.
Las políticas de inclusión financiera persiguen dos objetivos esenciales: universalizar el derecho de los ciudadanos a acceder a un conjunto de servicios financieros básicos de calidad y lograr un funcionamiento más eficiente del sistema de pagos de la economía, fomentando el uso de medios de pago electrónicos en sustitución del efectivo.
En la experiencia internacional, estas políticas han privilegiado tres grandes tendencias: la identificación y promoción de nuevos segmentos para el acceso a los productos financieros – familias de menores recursos, Pymes, miPymes y receptores de remesas –, el uso de nuevos productos – microcréditos, créditos hipotecarios, microseguros, fondos para gestión de remesas – y la promoción de nuevos canales – instituciones específicas para prestar servicios microfinancieros, corresponsales no bancarios y telefonía móvil.
Especial atención han recabado entre analistas y gobiernos dos alternativas novedosas: los corresponsales no bancarios y el uso de dispositivos móviles. Los corresponsales no bancarios amplían la capilaridad del sistema financiero, permitiendo que negocios minoristas con extensas redes de sucursales – comercios, gasolineras, farmacias – actúen como intermediarios para transacciones financieras básicas – depósitos, retiros, pagos de facturas.
Los corresponsales no bancarios mitigan el problema de bajo acceso a las sucursales bancarias, pero los fuertes requisitos de apertura de cuentas tradicionales implicaban un proceso engorroso.
En base a ello, muchas autoridades modificaron el marco regulatorio, introduciendo cuentas de ahorro simplificadas que pueden asociarse a los teléfonos celulares, con procedimientos ágiles de apertura, muchas veces desde el propio celular o los mismos corresponsales.
Los pagos con dispositivos móviles representan uno de los mayores avances en materia de inclusión financiera. La banca móvil es 2 veces más barata que la banca online, 13 veces más que las transacciones a través de cajeros automáticos y 43 veces más que las operaciones en las sucursales bancarias (Herrero, 2017). Estas plataformas no solo reducen el uso del efectivo, agilizan transacciones y descongestionan las sucursales bancarias, sino que suponen la eliminación de barreras tecnológicas y culturales para segmentos de población y empresas que no tienen acceso a internet desde sus domicilios, especialmente en los países más atrasados.
En virtud de ello, algunas economías subdesarrolladas han evolucionado en poco tiempo de sistemas financieros rudimentarios con poco uso de cheques, transferencias o tarjetas magnéticas a sistemas dinámicos a partir del dinero digital y los dispositivos móviles.
En Kenya, donde los servicios de dinero móvil llegan a más del 90 % de la población, la plataforma de pagos M-PESA garantiza mediante mensajes SMS y una red de más de cien mil corresponsales, la existencia de una plataforma accesible y de bajo costo para pagos pequeños, recepción de remesas y nuevos modelos empresariales. A 10 años de creada, M-PESA tiene 30 millones de usuarios en 10 países y realiza más de 500 transacciones por segundo (CNVB, 2019).
En adición a estas iniciativas, resaltan otras como facilitar el desarrollo de programas de educación financiera, el uso de garantías no tradicionales para los créditos a pequeños actores, agilización y abaratamiento del acceso y mantenimiento de servicios financieros de menor cuantía –incluyendo requisitos más bajos de identificación de clientes–, deducciones de impuestos para el uso de medios de pago digitales, subsidios para la adquisición de dispositivos digitales por los pequeños actores, autorización de proveedores de medios de pago no tradicionales –empresas tecnológicas u otros agentes no bancarios–, regulación prudencial diferenciada por tipos de clientes, productos y proveedores, así como el concurso de fondos para capital riesgo y capital semilla, y el apoyo a través de incubadoras a nuevos negocios.
Impulsar y desarrollar estos cambios de paradigma tecnológico y financiero requiere de un amplio andamiaje institucional. La inclusión financiera se considera un bien público, por lo que demanda la creación de programas y asignación de presupuestos de gobierno, con la participación de varios organismos y el protagonismo de la banca de desarrollo al interior del sistema financiero.
La utilización de incentivos, subsidios y exenciones tributarias para estimular la participación de demandantes y oferentes de servicios financieros en estas iniciativas supone la definición clara de partidas presupuestarias. Especial relevancia en la región ha tenido la experiencia de creación de fondos de garantía: empresas de capital público destinadas a garantizar una parte o la totalidad de los financiamientos a pequeños negocios, que se financian con la emisión de activos financieros que venden al sector bancario.
La inclusión financiera, a su vez, requiere de un importante respaldo logístico para asegurar la funcionalidad de los sistemas de pago mayoristas, la ampliación de la conectividad y un mayor acceso a tecnología digital por los pequeños actores.
Por su parte, la viabilidad de estos servicios financieros depende de la confianza del usuario, por lo que se requiere una regulación clara para proteger los fondos de los clientes y la confidencialidad de su información.
Por último, el desarrollo de los programas de inclusión financiera ha llevado a un incremento de las investigaciones sobre los servicios financieros informales. Aunque suelen funcionar bajo una firme cultura de pago – se desarrollan generalmente en comunidades con lazos moralmente vinculantes –, las instancias informales de bajos ingresos difícilmente garantizan escalas óptimas ni seguridad frente a posibles fraudes (Sánchez G., 2013). Una mejor comprensión de las finanzas informales es clave para el diseño de productos destinados al sector no bancarizado.
Primeras aproximaciones para Cuba
El sector bancario cubano vivió un importante proceso de desarrollo a partir de 1997, en que se crea el Banco Central de Cuba (BCC) y un conjunto de instituciones que articularon un sistema financiero moderno, separando las funciones de banca central y banca comercial, impulsando la automatización de las operaciones bancarias y el desarrollo técnico de sus profesionales.
Sin embargo, el sistema bancario no se ha incorporado con celeridad a los profundos cambios de paradigma que ha sufrido la práctica bancaria internacional en los últimos años. En la actualidad adolece de la utilización de una gama estrecha de medios de pago, una reducida oferta de instrumentos de ahorro, pocos incentivos al crédito a los pequeños negocios y al consumo, escasa diferenciación de productos de ahorro y crédito por clientes e insuficiente articulación de los servicios bancarios con las nuevas tecnologías.
A ello habría que sumar el incipiente desarrollo de los mercados financieros y una débil estructura de incentivos al interior del sistema, cuestiones que limitan la capacidad de la banca cubana para dar respuesta a sus roles dentro de la economía nacional.
Estos fenómenos se reflejan en una escasa intermediación financiera y una baja bancarización en el segmento de la población. En Cuba, contrario a la experiencia internacional, la actividad crediticia es limitada, correspondiendo al Banco Central un excesivo protagonismo en el financiamiento de la actividad económica. [4]
El efectivo en circulación, por su parte, representaba en 2018 más de la mitad de los activos monetarios de la población, el 55%.[5] En el cuatrienio 2015 -2018 el efectivo creció un 44% o un 11% promedio anual, cinco veces el incremento del PIB.
Estas tendencias se manifestaron incluso en los años en que el gobierno ha hecho esfuerzos importantes para bancarizar la economía, resaltando la bonificación de pagos con tarjetas magnéticas y de servicios a través de teléfonos móviles, el desarrollo de aplicaciones para pagos digitales como Transfermóvil y EnZona y las primeras plataformas de comercio electrónico.
En 2018, poco más del 7% de las transacciones a través del sistema financiero utilizó canales electrónicos. Ese año se registraron 460 millones de CUP en pagos de bienes y servicios mediante tarjetas magnéticas, un 62% por encima de 2017. A través de la banca móvil se hicieron transacciones por 131 millones de CUP, 13 veces más que en 2017. En 2019 las operaciones con tarjetas magnéticas crecieron un 41% y las asociadas a la banca móvil casi 9 veces. [6]
Es poco aun para un país con 5 millones de líneas móviles y 3,5 millones de clientes con tarjetas magnéticas, pero no se trata de esfuerzos menores. Resalta en todo caso que, aun en la dirección correcta, es preciso ampliar el número de iniciativas y abordar el proceso desde una visión integral, en función de buscar soluciones a las causas esenciales detrás de estos problemas.
La baja intermediación financiera es resultado de la poca autonomía y el débil sistema de incentivos en el sistema empresarial – incluidos los bancos –, que redundan en una demanda reducida de servicios por parte de las empresas y una insuficiente promoción de nuevos productos por parte de la banca comercial.
A ello se suma el hecho de que, en un ambiente de insuficiente capitalización industrial, indisciplina financiera – incumplimientos de cobros y pagos y transferencias cuasifiscales –, y dificultades para una correcta medición de los hechos económicos, muchas empresas no son o no parecen ser sujetos de crédito.
En el segmento de la población pocos actores serían sujetos de crédito bajo los cánones tradicionales: sector privado con bajo historial crediticio y educación financiera, personas naturales con salarios o pensiones insuficientes y niveles significativos de personas vinculadas a actividades informales[7].
La escasa bancarización del sector de la población, por su parte, responde al mayor dinamismo del sector privado, que opera fundamentalmente en efectivo. Esta propensión al uso del efectivo responde a múltiples factores, la mayoría de ellos no relacionados directamente con la operatoria de sistema financiero: incremento de fuentes alternativas de financiamiento; incentivos a la evasión fiscal dada la prevalencia de actividades ilícitas e incoherencias en el diseño de la política tributaria y de regulación del sector privado; desincentivos al crédito formal producto de las garantías exigidas; desconfianza en el sistema financiero y baja educación financiera.
La importancia de la inclusión financiera en Cuba, por tanto, rebasa la pretensión de alcanzar a los segmentos tradicionalmente excluidos según la literatura y la experiencia internacional. Supone la necesidad de reducir el uso del efectivo, modernizar el sistema financiero y fortalecer su capacidad para mejorar la asignación de recursos y dinamizar la actividad productiva. Podría ser una herramienta útil en la reducción de la desigualdad social, la restauración del tejido productivo, el control de los recursos públicos y el perfeccionamiento de la política monetaria.
Se parte de importantes fallas estructurales, pero también de ventajas que no se deben desestimar: a) voluntad del gobierno de impulsar el comercio electrónico y la informatización de la sociedad, b) nivel de instrucción que permitiría una rápida asimilación de un programa de educación financiera y el desarrollo acelerado de aplicaciones informáticas para el sector financiero, y c) sistema bancario compuesto exclusivamente por instituciones públicas. [8]
Como indica la experiencia internacional, una estrategia de inclusión financiera requiere del concurso de múltiples instituciones y saberes, bajo el liderazgo del gobierno. En un trabajo de este tipo es imposible definir todas las acciones a llevar a cabo. Se pueden, no obstante, esbozar algunas ideas básicas, en función de la situación de partida:
  1. El sector estatal está completamente bancarizado. La mayoría de sus activos monetarios están depositados en cuentas bancarias, con la pequeña excepción del efectivo en caja y para gastos menores. Por tanto, para este segmento la prioridad es la diversificación y crecimiento de calidad en el uso de los servicios financieros.
  2. El sector de la población, por su parte, comparte los problemas de poca diversificación y calidad de los servicios a los que accede, pero su principal limitación está en una muy baja bancarización – menos de la mitad de los activos monetarios de este sector están depositados en el sistema financiero.
  3. Una estrategia de inclusión financiera, por tanto, debe basarse en ampliar el acceso de la población, y mejorar el uso y la calidad de los productos y servicios financieros para toda la economía, mediante su diversificación y adaptación a las necesidades de sus múltiples demandantes – grandes empresas, Pymes, miPymes, TCP, cooperativas, instituciones públicas, grandes ahorristas, personas de bajos ingresos.
  4. La acumulación de acciones aisladas no es suficiente. Es necesaria una visión de país que, con el protagonismo del gobierno, articule la secuencia, la interrelación entre las distintas iniciativas y de estas con las transformaciones del modelo económico.
  5. El punto de partida de todo este proceso es la transformación institucional del sistema bancario y financiero, mediante el rediseño de reglas de juego que determinan su funcionamiento – autonomía, relaciones con el Presupuesto y el BCC, prácticas de gobierno corporativo, organización y regulación de mercados, entre otros.
Más allá de la estrategia de gobierno, resulta primordial que el sistema bancario este dotado de la autonomía y los incentivos suficientes para adaptarse – por sí solo – al dinámico y cambiante mundo de las finanzas modernas.
Este proceso se facilita mediante la implementación de algunas de las medidas comprendidas en los documentos del VI y VII Congresos del Partido – separación de funciones estatales y empresariales, transformación del sistema de planificación, unificación monetaria y cambiaria –, pero precisa de la adaptación y complementación con medidas propias, que comprendan la singularidad del sistema financiero y sus relaciones con la economía.
  1. En términos de acceso, dadas las dificultades del comercio interior, no parece sugerente por el momento la generalización de corresponsales no bancarios. El énfasis debe recaer en el desarrollo de plataformas de pagos electrónicos, especialmente la banca móvil.
  2. La reducción del uso del efectivo resulta medular: disminuye los costos de impresión, traslado y seguridad del dinero, a la vez que contribuye al control de los recursos públicos, limitar la evasión fiscal y fortalecer los canales de trasmisión de la política monetaria. [9] Este objetivo, no obstante, precisa de cambios institucionales y culturales que no se modifican con disposiciones administrativas. Se requiere la bancarización de los flujos financieros del segmento de la población, mediante incentivos.
Personas naturales, cooperativas, privados, pequeños agricultores, reciben un grupo importante de cobros a través del sistema financiero – salarios, pensiones, estímulos, pagos por contrataciones con entidades estatales –, y realizan otro importante grupo de pagos – por bienes, servicios e impuestos.
En la medida en que se incremente el atractivo de los pagos electrónicos y se estimule, con ello, la necesidad de tener dinero en una cuenta para realizar pagos corrientes, una parte considerable de los cobros que hoy se convierten a efectivo de forma automática, permanecerían en cuentas del sistema financiero.
  1. Entre los instrumentos para estimular los pagos electrónicos un ejemplo positivo es la bonificación de pagos con tarjetas magnéticas, experiencia que debe ampliarse a todo tipo de transacciones que se realicen por canales electrónicos – pagos de servicios públicos, amortizaciones de créditos, multas, etc.
Entre otras acciones, se pueden realizar deducciones tributarias a los contribuyentes que utilizan medios electrónicos[10] y bonificar a los consumidores cuando pagan con tarjetas en negocios privados. En este último caso, el privado no percibe ninguna bonificación, pero se hace más competitivo respecto a los negocios que no utilizan TPV dado que, de cara a los clientes, sus productos son más baratos. Es en este sector donde se deben centrar las principales iniciativas en términos de incentivos, porque es el menos bancarizado.
  1. En adición, se puede promover el tránsito a pagos desde el móvil en comercios, ordenar e impulsar el comercio electrónico y estimular el desarrollo de aplicaciones digitales para la prestación de servicios simplificados de ahorro, micropagos, microcréditos y microseguros.
  1. Los desarrollos tecnológicos deben ir acompañados de aplicaciones «amigables», seguridad, transparencia, protección al consumidor y educación financiera. Si las aplicaciones son sofisticadas, opacas, inseguras o difíciles de entender, la exclusión financiera lejos de atenuarse, se acentúa.
En términos de evitar que las nuevas prácticas no redunden en una mayor exclusión financiera, resultan relevantes las políticas de gobierno para promover, mediante subsidios, políticas de precios u otras facilidades, el acceso de familias de menos ingresos y pequeños negocios a dispositivos para la inserción en los canales de inclusión financiera.
  1. Especialmente clave en los momentos actuales resulta la educación y regulación financieras, dada la cada vez mayor conexión de la población con mercados financieros internacionales y el desconocimiento acumulado sobre finanzas, prácticas e instrumentos bancarios.
En la era de la financiarización de la economía mundial, cada vez son menores los límites a las operaciones financieras transfronterizas. Una correcta educación y regulación financieras son imprescindibles para la efectividad de los controles cambiarios y la protección a la población frente a actividades fraudulentas y estafas - como los cada vez más frecuentes esquemas de Ponzi, asociados a lanzamientos de nuevas criptomonedas u otras artimañas en las redes sociales.
l. Al igual que en la experiencia internacional, se requiere incrementar los estudios académicos sobre los mercados financieros informales, así como las alternativas de bancarización de las remesas y su canalización hacia fines productivos. Los cierres de frontera asociados al enfrentamiento al coronavirus podrían estar produciendo una bancarización «forzosa» de estos flujos, que debe monitorearse y aprovecharse.
m. La participación de los bancos en las políticas de inclusión financiera no puede ser en detrimento de su rentabilidad, por lo que el Presupuesto del Estado y otras formas de captación de recursos deben compartir los costos y riesgos asociados.
Se debe evaluar la creación de un fondo de garantías con capitalización inicial del gobierno, así como herramientas del Presupuesto que premien a los actores más activos en la promoción de la inclusión financiera. El BCC debe crear su propia caja de herramientas para estimular el programa entre los bancos, a través de las herramientas tradicionales de la política monetaria.

La coyuntura asociada al enfrentamiento a la COVID-19 es propicia para implementar, concertadamente, una estrategia de inclusión financiera, a tono con las mejores prácticas internacionales. Aunque requiere recursos materiales, especialmente en lo relativo a la infraestructura tecnológica, mucho se puede avanzar a partir del establecimiento de incentivos y reglas claras para la transformación institucional de la banca cubana, la bancarización del sector de la población, la diversificación de instrumentos financieros, la migración de procesos hacia entornos virtuales, así como la correcta educación y regulación en temas medulares para el funcionamiento de las economías modernas.
Las políticas de inclusión financiera son, no obstante, un complemento de las políticas de transformación estructural. Por sí solas, no pueden resolver las distorsiones del entorno monetario, las debilidades del sistema productivo o los esquemas de incentivos bajo los que opera el sector privado.
Preciso es no perder el foco en las transformaciones fundamentales, incorporando aprendizajes urgentes para la «nueva normalidad».

Referencias bibliográficas
  1. BCC. (15 de Mayo de 2020). Banco Central de Cuba. Obtenido de Sitio web: www.bcc.gob.cu
  2. CEMLA. (2015). Inclusión financiera: un enfoque centrado en AL. Boletín, 244-281.
  3. CEPAL. (2018). Inclusión financiera para la inserción productiva de las empresas de menor tamaño en América Latina. Santiago de Chile: Naciones Unidas.
  4. CEPAL. (2018). La inclusión financiera para la inserción productiva y el papel de la banca de desarrollo. Santiago de Chile: Naciones Unidas.
  5. CNVB. (2019). Innovación en inclusión financiera. México D.F.: Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
  6. Figueredo, O. (26 de Diciembre de 2018). Cubadebate. Obtenido de Economía cubana: balance de 2018 y perspectivas para el futuro inmediato: www.cubadebate.cu
  7. Figueredo, O. (18 de Abril de 2019). Cubadebate. Obtenido de ¿Qué hay de nuevo en materia de comercio electrónico en Cuba?: www.cubadebate.cu
  8. Figueredo, O. (29 de Febrero de 2020). Cubadebate. Obtenido de Díaz Canel: Hay que aligerar la burocracia en la actividad bancaria de la población: www.cubadebate.cu
  9. Herrero, J. (2017). Seminario sobre la gobernanza de los bancos centrales. La Habana: Banco de España.
  10. ONEI. (2018). Anuario Estadístico de Cuba 2017. La Habana: Oficina Nacional de Estadísticas en Información.
  11. Sánchez G., M. (2013). La tarea compartida de la inclusión financiera. México D.F.
 
[1] En promedio, solo el 45,8% de las personas mayores de 15 años de América Latina y el Caribe tiene acceso al sistema financiero formal, nivel inferior al promedio mundial (61%) (CEPAL, 2018).
[2] Cambio progresivo en el patrón de acumulación capitalista desde finales del siglo pasado, aupado por un rápido crecimiento, desregulación, innovación, introducción de tecnologías, expansión global y cambios institucionales en los mercados financieros.
[3] Desarrollos tecnológicos y nuevos modelos de negocios aplicados durante la última década en el sector financiero (blockchain, nuevos sistemas de trading, inteligencia artificial, machine-learning, préstamos peer-to-peercrowdfundings y sistemas de pago vía celulares).
[4] El multiplicador monetario asociado al agregado M2 muestra valores reducidos, cercanos a 1. Este multiplicador hace referencia a la razón entre el agregado monetario M2 (efectivo, cuentas corrientes y de ahorro del público no bancario) y la base monetaria (dinero emitido por el banco central). Se considera un indicador del funcionamiento de la actividad crediticia. Mientras mayor es el multiplicador, mayor es el peso de la actividad de los bancos comerciales en los procesos de creación de dinero.
[5] Todos los activos monetarios de las empresas, salvo algunas excepciones, están bancarizados por orientación estatal. Por ello, una mejor medida de la baja bancarización de la economía, es la relación entre el efectivo y los activos monetarios del sector de la población. Todos los cálculos fueron elaborados a partir de (BCC, 2020). En todos los casos se refiere a activos monetarios en moneda total: CUP y CUC sumados al tipo de cambio correspondiente.
[6] Datos de comparecencias de funcionarios del BCC en la Mesa Redonda. Ver (Figueredo, Cubadebate, 2018), (Figueredo, Cubadebate, 2019) y (Figueredo, Cubadebate, 2020).
[7] La tasa de actividad económica en Cuba fue de 63,4% en 2017, muy inferior al 74,2% de cinco años antes, en 2012 (ONEI, 2018).
[8] La inclusión financiera ha sido acusada de ser un instrumento que no pocas veces contribuye a profundizar las tendencias internacionales de financiarización y, con ello, a la subordinación de las grandes mayorías al cada vez más centralizado poder de bancos y empresas tecnológicas. Sin embargo, al tener un sistema bancario completamente público, nuestro país puede potenciar estas herramientas en función de su desarrollo económico y social.
[9] La mayoría de los instrumentos de política monetaria que reconoce la experiencia internacional operan a través del sistema financiero. En una economía con un bajo nivel de bancarización, las herramientas tradicionales del Banco Central tienen una efectividad limitada.
[10] En la Mesa Redonda del 15 de junio la ministra de Finanzas y Precios anunció que se estudiaba una medida de esta naturaleza.

Empresa Agropecuaria La Cuba incursiona en el cultivo del arroz

POR LUBIA ULLOA TRUJILLO | FOTO: TVAVILA.ICRT.CU 

0-05-la-cuba.jpg
Ciego de Ávila, 5 ago (ACN) La Empresa Agropecuaria La Cuba, de Ciego de Ávila y una de las punteras en el país, comenzó hoy, por primera vez, la siembra de 63 hectáreas de arroz para su autoabastecimiento y así contribuir con la sustitución de importaciones.
Carlos Blanco Sánchez, director de la entidad, informó en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias que incursionarán en la plantación del cereal con el objetivo de suplir en sus comedores obreros una parte de las 55.2 toneladas que demandan en un año de este alimento, considerado uno de los esenciales en las mesas cubanas.
Explicó que la semilla es nacional y cuentan con el asesoramiento de los técnicos y especialistas de la Empresa arrocera Máximo Gómez, del municipio Chambas.

Como no dispondremos de herbicidas la solución para el control de malezas será la guataquea, enfatizó Blanco Sánchez.

Este programa de siembra busca elevar el bienestar de los dos mil obreros que laboran en las fértiles siete mil hectáreas de La Cuba, entidad líder en la producción bananera en el país.
Lázaro Morales Zamora, director de la Unidad Empresarial de Base Tres María, dedicada al cultivo del grano en la empresa, detalló que las 63 hectáreas serán sembradas en surco con máquina neumática y estarán bajo riego de pivote central.
Estas tierras forman parte de las 200 hectáreas que ya se han liberado de marabú para poblarlas de frijoles y maíz, dijo Morales Zamora.
Mientras llegan las otras máquinas de riego previstas en inversiones para octubre venidero, sembraremos en unas cuatro hectáreas las variedades de calabaza vianda y la china, que es para confeccionar dulces, precisó.
La Cuba garantiza 20 productos agrícolas a 254 instalaciones del turismo en el territorio nacional y desde 1995 es rentable y tiene ganancias a pesar de ciclones y desastres naturales.
Según datos aportados en Opciones, semanario económico y finaciero de Cuba, el país demanda unas 700 mil toneladas de este cereal cada año.

De acuerdo con criterios científicos, en la Isla, combinando ciencia y recursos elementales, podrían llegar a producirse cerca de 500 mil toneladas.

Cuba es uno de los destinos turísticos más populares del mundo, según TripAdvisor

REDACCIÓN ACN 05 AGOSTO 2020

0508-TURISMO.jpg
La Habana, 5 ago (ACN) Cuba fue elegida como uno de los destinos turísticos más populares del mundo, según los premios Travellers’ Choice, otorgados anualmente por la web de viajes TripAdvisor a partir de comentarios aportados por sus millones de miembros.
"Los atractivos de Cuba, la hospitalidad de su gente y su seguridad, lo han hecho merecedor del segundo lugar entre los 10 destinos más populares del Caribe, y el 19 entre los 25 del mundo", informó en Twitter el Ministerio cubano de Turismo al darse a conocer los resultados.
En el apartado de playas, Paraíso, de cayo Largo del Sur, se ubica en el puesto tres de las mejores del mundo, solo detrás de Baia do Sancho, en Brasil, y de Grace Bay Beach, en Islas Turcas y Caicos.
La playa de Varadero, ubicada en la península de Hicacos y a 130 kilómetros de La Habana, se ubica en la posición nueve en los Travellers’ Choice.
Pese a las restricciones de viajes impuestas por el gobierno de Estados Unidos, en 2019 llegaron al país cuatro millones 275 mil visitantes internacionales. Fundados en 2002, los premios Travellers’ Choice reflejan lo mejor en cuanto al servicio, la calidad y la satisfacción de los clientes, desde hoteles y alojamientos hasta destinos, atracciones e incluso marcas y productos.

¿Moneda COVID?

Aug 5, 2020 KENNETH ROGOFF

CAMBRIDGE – En tanto la crisis del COVID-19 acelera el pase a desuso a largo plazo del efectivo (al menos en transacciones legales que cumplan con las obligaciones tributarias), las discusiones oficiales sobre las monedas digitales están cobrando impulso. Entre el lanzamiento inminente de Libra de Facebook y la propuesta de moneda digital del banco central de China, los acontecimientos de hoy podrían reformular las finanzas globales para una generación. Un informe reciente del G30 sostiene que, si los bancos centrales quieren tener una incidencia en lo que suceda, deben empezar a moverse rápido.

Hay mucho en juego, incluida la estabilidad financiera global y el control de la información. La innovación financiera, si no se la maneja con cuidado, muchas veces está en el origen de una crisis, y el dólar le otorga a Estados Unidos capacidades importantes de monitoreo y de sanciones. La predominancia del dólar no tiene que ver solamente con la moneda que se utiliza, sino también con los sistemas que autorizan las transacciones y, desde China hasta Europa, existe un creciente deseo de que esto cambie. Allí es donde gran parte de la innovación está teniendo lugar.

Los bancos centrales pueden adoptar tres estrategias distintas. Una es hacer mejoras significativas en el sistema existente: reducir los honorarios para las tarjetas de crédito y débito, garantizar una inclusión financiera universal y modernizar los sistemas para que los pagos digitales se puedan autorizar al instante, no en un día.

Estados Unidos está muy rezagado en todas estas áreas, principalmente porque el lobby bancario y financiero es muy poderoso. Para ser justos, los responsables de las políticas también necesitan preocuparse por mantener seguro el sistema de pagos: el próximo virus en sacudir la economía global bien podría ser digital. Una reforma apresurada podría crear riesgos inesperados.

Al mismo tiempo, cualquier esfuerzo por mantener el status quo debería hacer espacio para nuevos participantes, ya sea “monedas estables” vinculadas a una moneda principal, como Libra de Facebook, o fichas de plataformas canjeables que las grandes empresas tecnológicas de ventas minoristas como Amazon y Alibaba podrían usar, respaldadas por la capacidad de gastar en bienes que vende la plataforma.

La estrategia más radical sería una moneda de banco central minorista dominante que les permita a los consumidores tener cuentas directamente en el banco central. Esto podría tener algunas ventajas excelentes, como garantizar la inclusión financiera y evitar las corridas bancarias.

Pero un cambio radical también conlleva muchos riesgos. Uno es que el banco central no esté en condiciones de brindar un servicio de calidad a las pequeñas cuentas minoristas. Quizás esto se podría resolver con el tiempo, utilizando inteligencia artificial o expandiendo los servicios financieros ofrecidos por las filiales del correo.

En verdad, en lo que concierne a las monedas digitales de bancos centrales minoristas, los economistas le tienen miedo a un problema aún mayor: ¿Quién otorgará préstamos a los consumidores y a las pequeñas empresas si los bancos pierden a la mayoría de sus depositantes minoristas, que conforman su mejor fuente de endeudamiento, y la más económica?

En principio, el banco central podría volver a prestar al sector bancario los fondos que obtiene de los depósitos de monedas digitales. Esto, sin embargo, le daría al gobierno una cantidad exorbitante de poder sobre el flujo de crédito y, en definitiva, el desarrollo de la economía. Algunos podrían ver esto como un beneficio, pero la mayoría de los banqueros centrales probablemente tengan grandes reservas respecto de asumir este rol.

La seguridad es otra cuestión. El sistema actual, en el que los bancos privados desempeñan un papel central en los pagos y préstamos, ha estado en curso en todo el mundo durante más de un siglo. Sin duda, ha habido problemas; pero considerando todos los desafíos que han creado las crisis bancarias, las rupturas sistémicas en materia de seguridad no han sido el quid de la cuestión.

Los expertos en tecnología advierten que a pesar de todas las promesas de nuevos sistemas criptográficos (sobre los que se basan muchas ideas nuevas) un sistema nuevo puede demorar 5-10 años en “estabilizarse”. ¿Qué país querría ser un conejillo de Indias financiero?

La nueva moneda digital de China ofrece una tercera visión intermedia. Como describe el informe del G30 con mayor detalle del que existía anteriormente, la estrategia de China, llegado el caso, implica reemplazar la mayor parte del papel moneda, pero no los bancos. En otras palabras, los consumidores seguirían teniendo cuentas en los bancos, que a su vez tendrían cuentas en el banco central.

Sin embargo, cuando los consumidores quieren efectivo, en lugar de obtener el papel moneda (que, de todos modos, rápidamente se está volviendo demodé en las ciudades chinas), recibirían fichas en su billetera digital en el banco central. Al igual que el efectivo, la moneda digital del banco central pagaría cero intereses, dándoles a las cuentas bancarias que sí pagan intereses una ventaja competitiva.

Por supuesto, el gobierno puede cambiar de opinión más adelante y empezar a ofrecer interés; los bancos también pueden perder su ventaja si el nivel general de las tasas de interés colapsa. Este marco efectivamente le quita la anonimidad al papel moneda, pero muchas autoridades monetarias, entre ellas el Banco Central Europeo, han discutido ideas para introducir pagos de poca monta anónimos.

Por último, pero no menos importante, un cambio a monedas digitales facilitaría la implementación de tasas de interés profundamente negativas, lo cual, como he venido diciendo desde hace muchos años, sería un gran avance hacia el restablecimiento del poder de la política monetaria durante cualquier crisis. De una u otra manera, el mundo post-pandemia avanzará a pasos acelerados en las tecnologías de pagos. Los bancos centrales no pueden darse el lujo de jugar al gato y al ratón.

KENNETH ROGOFF, Professor of Economics and Public Policy at Harvard University and recipient of the 2011 Deutsche Bank Prize in Financial Economics, was the chief economist of the International Monetary Fund from 2001 to 2003. He is co-author of This Time is Different: Eight Centuries of Financial Folly and author of The Curse of Cash.

A 125 AÑOS DE SU MUERTE Los últimos días de Engels: sus cartas, las batallas finales y un proyecto inconcluso

Con el mismo fervor de su juventud, el coautor del Manifiesto Comunista luchó por la revolución hasta su muerte, el 5 de agosto de 1895.


Dúo de violines

En 1884, a un año del entierro de Marx, Federico Engels confesaba a Johann Becker:

"Mi infortunio es que, desde que perdimos a Marx, se pretende que yo lo represente. He pasado una vida (...) tocando el segundo violín; y, sin dudas, creo que lo he hecho razonablemente bien. (...) Pero ahora, de repente, se espera que tome su lugar".

La metáfora del "violín" fue recuperada hasta el cansancio por distintos biógrafos. No sin razón, Engels señalaba que con Marx se había ido una visión histórica, política y revolucionaria irremplazable. Tras cuatro décadas de amistad y colaboración revolucionaria (de las cuales surgieron las bases científicas para la emancipación de proletariado), el gentleman comunista debía dirigir la orquesta del socialismo mundial.

Desde entonces -y por un período de doce años-, Engels se dedicó a editar, traducir y publicar el legado literario de Marx, así como a profundizar sus propias investigaciones científicas. Ya libre de sus ataduras comerciales, ocupó un rol activo en el desarrollo de los jóvenes partidos socialistas y la formación de una nueva generación marxista. Trabajó incansablemente hasta su fallecimiento, ocurrido el 5 de agosto de 1895.

Siempre revolucionario, nunca inrevolucionario

Solamente a lo largo de su último año de vida, Engels agregó un apéndice al tercer volumen de El Capital, redactó más de ochenta cartas y escribió la famosa "Introducción" a los artículos de Marx compilados en La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850. Tenía 74 años, pero la historia de este texto -cuyo contenido sería motivo de controversia y manipulación durante décadas- mostraba que su fuego no perdía intensidad.

El autor había terminado la "Introducción" original en febrero de 1895, cuando la mandó a los socialistas alemanes. Al comienzos del mes siguiente, recibió una respuesta del dirigente socialdemócrata Richard Fischer: le pedía que moderara u omitiera algunas de sus frases (como aquellas referidas a la lucha armada), debido que se estaba discutiendo por entonces un proyecto de ley "contra las actividades subversivas".

Engels aceptó, con ciertos reparos. "He tenido en cuenta, dentro de lo posible, sus graves preocupaciones (…). Sin embargo, no puedo admitir que se quieran entregar alma y cuerpo a la legalidad absoluta (…). Legalidad solo hasta cuando -y en la medida que- nos convenga, pero ninguna legalidad a cualquier precio", replicó.

Pero el asunto no terminó ahí. El coautor del Manifiesto Comunista se sorprendió al ver en las páginas del Die Neue Zeit (revista teórica de la socialdemocracia) una versión aún más acotada del documento, que lo retrataba -según sus palabras- como un "adorador pacífico de la legalidad". El responsable de la edición era Wilhelm Liebknetch.

"Liebknetch me ha jugado un truco. Tomó de mi ‘Introducción’ (...) todo lo que servía a su propósito pacifista. (...) Pero yo propongo esas tácticas [centradas casi exclusivamente en el parlamentarismo] solo para la Alemania de hoy y con reservas. Para Francia, Bélgica, Italia, Austria, esas tácticas no sirven e [incluso] para Alemania, pueden volverse inaplicables el día de mañana", escribió a Lafargue.

Luego de la muerte del maestro, la socialdemocracia se apoyaría en el texto recortado para justificar sus giros hacia posiciones abiertamente reformistas (con consecuencias que exceden estas breves líneas). Sin embargo, como concluiría Trotsky en torno a la polémica, "¡Engels mostraba que no estaba listo para renunciar al entusiasmo revolucionario de su juventud!". El texto completo sería rescatado recién por Riazanov, en 1930; las cartas completas, muchos años después.


Ferdinand y Frieda Simon, Clara Zetkin, Engels, Julie y August Bebel, Ernst Schattner, Regina y Eduard Bernstein (Zurich, 1893).

Este enfrentamiento entre Engels y los referentes socialdemócratas, que se desató los meses de marzo y abril de 1895, no fue el último. A fines de mayo, un Engels enojado reprochó a Kautsky no haber sido convocado para colaborar con el libro Historia del Socialismo. "De todas las personas, creo que podía decirse que hay solo una cuya colaboración era absolutamente necesaria. Y esa persona soy yo. Incluso diría que, sin mi ayuda, un trabajo de esta naturaleza no puede ser nada excepto incompleto", expresó en una misiva.

Kautsky no le respondió. Posteriormente, atribuiría esta irritabilidad a los malestares físicos de su interlocutor. Aunque la relación continuó, contrariamente a sus deseos, Engels lo dejó afuera de su herencia, privándolo de lo que más quería: las cartas de los padres del socialismo científico. Las pertenecientes a Marx fueron otorgadas a sus hijas; el resto, a Bebel y Kautsky.

La dialéctica de la salud

"Debo dedicarme enteramente a esta tarea, que he esperado por tanto tiempo, cuanto antes", asentó Engels en sus cartas a principios de 1895. Se refería la biografía de Carlos Marx y a la historia de la I Internacional. Nadie podría haber completado esta empresa como él.

"Un número de circunstancias lo hacen necesario. (...) entre ellos, que tengo 74 años", reflexionaba. Creía que iba a llegar, ya que "solo" estaba ocupado con "uno o dos trabajos pequeños": la introducción para la nueva edición de La guerra campesina en Alemania, su correo y el seguimiento de la situación política en todo Europa.

Según expresó a Fischer, también tenía un esquema para la presentación de todos los escritos de Marx en una edición completa. El hombre poseía una voluntad inquebrantable, pero una agresiva enfermedad dejó inconcluso su último desafío.


Friedrich Engels, junto a Karl Marx y sus hijas (Jenny, Laura y Eleanor).

El 9 mayo, escribió a Mehring y Fischer que unos dolores reumáticos en el cuero cabelludo (fuertes "como una banda de hierro") le generaban insomnio y dificultaban su trabajo. Sin perder su condición de teórico, al mes siguiente le manifestó a Eduard Bernstein que sentía cierta mejora, pero "de acuerdo con los principios de la dialéctica, los aspectos positivos y negativos muestran una tendencia acumulativa". Tenía -sin saberlo- cáncer de laringe y esófago.

El 23 de julio, Engels envió a Laura, la hija de Marx, su última carta. Lamentaba el decaimiento que le producía el "campo de papas" que se había formado en su garganta, pero todavía albergaba la esperanza de una mejoría. Luego de ocupar unas líneas en las elecciones parlamentarias en Inglaterra, se despidió: "No tengo la fuerza para escribir largas cartas, así que adiós. Por tu salud, un vaso lleno de ponche de huevo con una dosis de coñac".

Fuego en el mar

Falleció a los trece días, el 5 de agosto, pocos meses antes de cumplir los 75. En las notas complementarias a su testamento (escritas en 1894), había pedido que su cuerpo fuera cremado y las cenizas, desperdigadas en el mar. Dejó casi todo su patrimonio a sus queridas Laura y Eleanor Marx. El resto fue para su sobrina "Pumps"; Louise Freyberger, la exesposa de Kautsky; August Bebel y Paul Singer, como representantes del Partido Socialdemócrata.

Aunque algunos discípulos querían erigirle un monumento, su voluntad finalmente se cumplió. La urna fue despedida el 27 de agosto, en el Canal de la Mancha, a unas millas del imponente paisaje escarpado de Beachy Head.


"Las proletarias le deben un recuerdo particular. No sólo por crear los fundamentos científicos para la su lucha de liberación como explotadas, sino también por los esfuerzos para su emancipación como mujeres", escribió Clara Zetkin desde Alemania.

En el obituario de Engels publicado en las páginas de Rabótnik, Lenin lo definió como el más notable científico y maestro de la clase obrera, después de Marx. Y sintetizó: "El proletariado europeo puede decir que su ciencia fue creada por dos sabios y luchadores, cuya relación supera todas las conmovedoras leyendas antiguas sobre la amistad entre los hombres".

No se puede hablar de la historia de la clase obrera contemporánea sin hablar de Marx y Engels, como no se puede entender a uno sin el otro. En el siglo XXI, su legado todavía inquieta las aguas e ilumina desafíos inconclusos. Como una melodía de violines, que va in crescendo.

Escarrer se lamenta: “La mayoría de los hoteles abiertos no son rentables”

El CEO de Meliá, Gabriel Escarrer, admite que la mayor parte de los hoteles de la compañía que están abiertos no son rentables. En declaraciones a OKdiario, Escarrer señala que, si bien en algunas regiones de España los niveles de ocupación han remontado hasta llegar al 60%, la demanda está muy por debajo de otros años.
Pero la situación ha empeorado, y mucho, con la cuarentena británica, avisa Escarrer. «La desproporcionada decisión del Gobierno británico de penalizar los viajes a España mediante la imposición de una cuarentena, ha representado la puntilla para muchos establecimientos que pensaban abrir o mantenerse abiertos hasta septiembre”, señala.
“Las grandes cuentas británicas de tour operación han cancelado sus viajes a España, aunque otras compañías siguen volando, aunque con menos clientes», explica el CEO de meliá, quien concreta que la zona más afectada por la cuarentena británica ha sido las Islas Canarias.

Estados Unidos: cacería de brujas


Aug 5 · 

Foto: tomada de El Independiente.com

Por Dr. Carlos Rodríguez Castellanos, vicepresidente de la Academia de Ciencias de Cuba

Según un reporte de la revista norteamericana Science, hasta el 15 de junio pasado 54 científicos norteamericanos del sector biomédico habían sido despedidos u obligados a renunciar por sus instituciones, supuestamente por no haber declarado su colaboración con China. La mayoría tenían proyectos financiados por el NIH (Instituto Nacional de Salud), la agencia del gobierno estadounidense que distribuye los fondos federales para las investigaciones biomédicas.

Al parecer, un 70 por ciento de esos investigadores también tenía proyectos financiados por instituciones del país asiático y el 54 por ciento estaba adscrito al programa chino “Mil talentos”, actividades completamente legales. No hay evidencias de transferencia efectiva de información protegida o sensible. Sólo en el siete por ciento de los casos el vínculo involucraba a una firma y apenas el cuatro por ciento tenía alguna patente no declarada en el exterior.

Esta es solo la punta del iceberg: un total de 399 científicos están siendo investigados a instancias del NIH, el 82 por ciento de ellos de origen asiático. Otros 121 son también “del interés” del Buró Federal de Investigaciones, mientras que 44 más han sido denunciados por sus propias instituciones.

Se trata de una auténtica persecución, que en otras circunstancias habría provocado fuertes reacciones en los medios. Sin embargo, hay pocas declaraciones públicas al respecto. Tanto los investigadores, como sus instituciones temen disgustar al poderoso NIH y verse privados de su financiamiento.

La inmunóloga Perlie Epling-Burnette, obligada a renunciar en diciembre pasado por el Centro de Cáncer Moffitt de la Universidad del Sur de La Florida, negó los cargos en su contra y lamentó el trato irrespetuoso recibido de un lugar donde trabajó más de 30 años. Ella considera que “mucha gente buena está siendo crucificada” bajo la presión del NIH.

Como si esto fuera poco, el 18 de junio pasado, los senadores Rob Portman, republicano de Ohio, y Tom Carper, demócrata por Delaware, junto con un grupo bipartidista de otros trece senadores, introdujeron al Senado el proyecto S.3997 denominado “Acta para la salvaguarda de la innovación americana”. Su propósito declarado es “fortalecer la seguridad e integridad de la empresa científica e investigativa de los Estados Unidos” y detener el “robo por parte de China y otros países de los frutos de la investigación financiada con fondos federales”, lo cual constituye una “amenaza para la seguridad y el bienestar de los norteamericanos”.

En un ambiente de histeria anti-china, el proyecto de ley propone conceder amplios poderes al Gobierno para negar visas a investigadores visitantes que tengan vínculos con gobiernos hostiles a los Estados Unidos, para limitar el acceso de extranjeros a actividades académicas dentro del país y para controlar la seguridad de los proyectos de investigación. Reduce el monto de los donativos extranjeros que las universidades están obligadas a reportar. Eleva a la categoría de delito, sancionable con penas de cárcel o fuertes multas, el incumplimiento del deber de informar los vínculos con instituciones extranjeras. Y, no faltaba más, requiere que otros países, que colaboren con los Estados Unidos, adopten normas similares.

En las universidades, las primeras reacciones públicas fueron cautelosas. En privado y desde el anonimato, algunos expresaron graves reservas y consideraron que el proyecto “viola la cultura de apertura, que es fundamental para la investigación académica” y “restringirá el intercambio de talentos y de ideas” (1)

Al parecer hubo negociaciones entre varias asociaciones universitarias y los congresistas, pero sin muchos resultados. El pasado 22 de julio,un sub-comité del Senado aprobó el proyecto de ley, con muy pocos cambios. Esto motivó una declaración conjunta y pública de la Asociación de Universidades Americanas, la Asociación de Universidades Públicas, la Asociación de Colegios Médicos Americanos y el Consejo Americano por la Educación, expresando claramente que sin cambios adicionales no podrán apoyar el proyecto.

Después de esta declaración, se iniciaron recriminaciones públicas mutuas. Existe la posibilidad de que expire el mandato del actual Congreso y los debates se extiendan a la próxima legislatura. Seguramente, muchos académicos norteamericanos tratarán de oponerse, pero esto implica riesgos, y no es evidente que tengan fuerza suficiente para contrarrestar la atmósfera prevaleciente. También habrá oportunistas que aprovechen para quitarse un poco de competencia china.

La historia no se repite, pero es imposible evitar el recuerdo del macartismo y su impacto en las universidades norteamericanas. Los círculos de poder de los Estados Unidos necesitan atribuir los éxitos de China, como en su tiempo lo hicieron con la URSS, no al esfuerzo y el talento de estos pueblos, sino al espionaje, el robo de información, la trampa. El que se oponga a esta visión o colabore con el nuevo enemigo, no es un buen patriota norteamericano y debe atenerse a las consecuencias.

Durante años, los Estados Unidos han exportado los valores de “la libre movilidad de los científicos”, “la Ciencia sin fronteras”, “la investigación como empresa internacional de búsqueda de la verdad”, “los científicos: ciudadanos del mundo”, “las mejores oportunidades al talento donde quiera que surja”, etc. En realidad, ellos han sido los grandes beneficiarios de esta “libertad”, que les ha ayudado a hacerse con gran parte de lo mejor del talento mundial. Ahora, parece que no les conviene tanto.

Los científicos cubanos somos testigos de que el gobierno norteamericano siempre ha subordinado esos valores a la política de bloqueo y subversión contra nuestro país. En no pocas ocasiones, para bochorno de honestos colegas norteamericanos, que han visto cómo se violan sus derechos y cómo sus organizaciones no gubernamentales no son tan independientes del gobierno como ellos pensaban. Nos solidarizamos con las personas injustamente afectadas por la nueva cacería de brujas.

Sabemos perfectamente que la nueva ley, si se aprueba, también podría ser utilizada contra nobles proyectos de colaboración entre científicos de ambos países. Pero ya nada de eso asusta. Nos mantenemos serenos, trabajando con el pueblo para recuperarnos de la pandemia y sus consecuencias. Porque quizás la ciencia no tenga fronteras, pero nosotros sí tenemos Patria: que comienza en Cuba y se extiende a toda la Humanidad.

[1] Jeffrey Mervis. Senate bill to curb foreign threats raises alarm. Science (2020), Vol. 368; №6498, p. 1415.